Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K Rowling.
Hermione y Ginny estuvieron unos diez minutos metidas en aquel baño. Como ni Ron ni Hermione le habían dicho a nadie sobre lo que había pasado la noche anterior, Ginny no era consciente de la intensidad de los sentimientos que guardaba Hermione por dentro, así que se quedó callada mientras Hermione caminaba como un león enjaulado y gruñía como uno, también.
Hermione sentía unas inmensas ganas de contárselo a Ginny, pero no se sentía capaz. Al fin y al cabo, por cómo iban las cosas, no parecía que fuera a durar mucho. Sin embargo se sintió un poco culpable, ya que estaba enojada con Ron por algo que en realidad ni siquiera había pasado, y probablemente nunca pasaría. Pero no podía que los celos, la furia y la impotencia quemaran desde adentro, como si fuera acido.
Finalmente, Hermione paro de caminar ansiosamente y miro a Ginny.
-Lo siento, por haberte arrastrado del Gran Comedor de esa manera-se disculpó.
En realidad, no sabía porque había hecho eso, si al fin y al cabo no le iba a decir nada a Ginny. Supuso que simple y llanamente, necesitaba una amiga. Alguien que la comprendiera un poco, sin necesidad de palabras.
-No tienes que disculparte-dijo Ginny, restándole importancia con un gesto con la mano-. Creo que sé cómo te sientes.
Era bastante obvio que el problema se podía resumir en celos, y ella había vivido en carne propia lo que se sentía estar ahogada por aquel sentimiento.
Finalmente las dos amigas intercambiaron una sonrisa y salieron juntas de aquel lugar, haciendo como si esos últimos diez minutos no hubieran existido.
En el Gran Comedor no había ocurrido mucho. Todos estaban hablando sobre el libro (muy pocos eran la excepción). Ron estaba sumido en sus pensamientos, y ni siquiera se había dado cuenta de la desesperada manera en que Lavender intentaba llamar su atención. Harry, que si se había dado cuenta, simplemente rodo los ojos, preguntándose hasta qué punto se podía rebajar una persona para llamar la atención de alguien que, claramente, no tenía ningún interés en ella.
Ron se sobresaltó cuando se dio cuenta de que Hermione había vuelto. Abrió la boca para que intentos de disculpas brotaran de ella, pero Hermione hizo un gesto con la mano para que guardara silencio.
-Ron, en este momento no tengo muchas ganas de hablar contigo.
A pesar de las palabras, Ron pudo darse cuenta de que no estaba tan furiosa como antes, así que se sintió un poco aliviado.
-Oigan, ¿No han notado que desde hace varios capítulos que no vienen los Chicos del Futuro?- pregunto Harry de repente, sacándolos a todos de sus pensamientos.
-Tienes razón…-dijo Ginny, después de pensarlo por un segundo.
-¿Creen que haya pasado algo?-pregunto Hermione, algo preocupada.
Casualmente, Hermione F. pasaba por ahí, de camino al baño. Al pasar cerca de la mesa no pudo evitar escuchar la conversación que tenían los chicos, así que se paró por un segundo y les respondió:
-No se preocupen. Por el momento no van a venir a no ser que sea necesario, ya que yo estoy aquí.
En cuanto termino de pronunciar estas palabras, se retiró rápidamente de la mesa. Cuando se había ofrecido como voluntaria para viajar al pasado, le habían hecho una advertencia: intentar relacionarse lo menos posible con las personas del pasado, especialmente con ella misma o con las personas más cercanas a ella. Aquello era algo difícil para ella, ya que por instinto sentía la necesidad de estar cerca de la Hermione del pasado.
Mientras Hermione F. se retiraba rápidamente, Hermione se le quedo mirando con curiosidad. Bueno, no todos los días te tenías a ti de 40 años en frente. Sentía deseos de hacerle mil preguntas acerca de su futuro, de los libros, de sus amigos… Pero ella también sabía que no sería lo más apropiado. No sabía a ciencia exacta que podría ocurrir, pero si de algo estaba seguro, es que tantos viajes en el tiempo de grandes distancias en tan poco tiempo no podían venir sin consecuencias.
En ese momento Hermione no era consiente de cuánta razón tenía.
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Año 2022
-¡No me empujes, James!-exclamo Rose, devolviéndole el empujón a su primo.
-¡Entonces no me pises!-le respondió el chico con el mismo tono de voz.
-Yo no fui, fue Scorpius.
-¿Pero qué dices? ¡Fuiste tú!-se defendió el rubio.
-¡Podrían quedarse callados, estoy intentando escuchar!-los callo finalmente Lily.
Los cuatro se encontraban bastante apretados en un armario lleno de productos de limpieza. Una importante reunión se estaba llevando a cabo en la casa de los Potter, pero, obviamente, los chicos no tenían permitido estar presentes. Pero ellos no se iban a ir de ahí sin saber qué era lo que estaba ocurriendo y porque había tanta urgencia.
Eran muy pocas las personas que sabían que la casa de los Potter estaba llena de escondites, pasadizos secretos, etc., gracias a la paranoia de su padre, que la había mandado a construir de esa manera para que los integrantes de la familia tengan varias vías de escape, en caso de haber algún tipo de ataque. Gracias a Merlín, por el momento aquellos pasadizos solo habían sido utilizados para las travesuras de los chicos. Uno de aquellos pasadizos conducía de la cocina a aquel pequeño armario.
En ese momento, solo una puerta los separaba de la sala de estar, lugar donde se desarrollaba la reunión. Teddy, que al ser mayor de edad le habían permitido estar presente, les había ayudado haciendo un hechizo de insonorización, así los adultos no podían escucharlos pero ellos si podían escuchar a los adultos.
En el piso de arriba se encontraban todos los menores de edad, que eran bastantes. Eran muchas las familias las que participaban en todo aquel rollo de los libros, todas ellas se estaban hospedando por el momento en casa de los Potter, ya que esta era la más grande (aunque habían tenido que hacer un hechizo de expansión para poder alojar a tantas personas).
James, Rose, Scorpius y Lily fueron los elegidos para espiar la reunión. El primero porque era el que mejor conocía todos los pasadizos secretos que escondían la casa, y los últimos tres por haber ganado muy "maduramente" a piedra, papel o tijera.
Sin embargo, las cosas no estaban yendo tan bien como esperaban. La reunión se estaba llevando a cabo a base de susurros, como si supieran que los chicos estaban escuchando y querían torturarlos de alguna manera. Algunas veces alcanzaban a escuchar ciertos retazos de frases bastante crípticos, como "…extremadamente peligroso…" "…algo desconocido…" "…estamos jugando con el tiempo…" "…no sabemos qué sucederá…" Pero los chicos no se enteraban de nada. La única conclusión que podían sacar de todo aquello era bastante simple. Algo malo estaba ocurriendo.
De repente se escucharon sillas arrastrándose y gente levantándose y saliendo de la habitación. La reunión había terminado, y ellos salían de ahí con las manos vacías. ¿Qué podía estar ocurriendo? Además, les habían prohibido volver al pasado hasta nuevo aviso (aunque Rose y Hugo rompieron aquella regla la noche pasada) y no les decían un porque.
Los chicos estaban a punto de volverse hacia la puerta oculta bastante desanimados por no haber conseguido nada, cuando de repente la puerta que conducía a la sala de estar se abrió, dándoles el susto de sus vidas.
-¡Vaya! Miren lo que tenemos aquí. Es una sorpresa verlos, chicos…-dijo Harry Potter con sarcasmo, mientras se cruzaba de brazos y miraba a los cuatro adolescentes fijamente.
-¡Papá/Tío Harry/Señor Potter!-exclamaron los chicos con nerviosismo.
-¿Cómo sabias que estábamos aquí?-pregunto James, tartamudeando un poco. Estaba seguro de que se llevaría un castigo de por vida.
-Porque ustedes dos-dijo señalando a James y a Lily-son mis hijos, y los conozco como la palma de mi mano. Ahora, ¿les gustaría darme un buen motivo para no castigarlos? O avisarles a sus padres, en su caso-dio esta vez en dirección a Rose y Scorpius.
Inconscientemente, los tres miraron a Lily. Para nadie era un secreto que Lily era la pequeña princesita de Harry, y que este casi nunca la castigaba, de no ser extremadamente necesario. Si había alguien que los podía sacar de ahí sin un castigo de por vida era ella. Lily pareció darse cuenta de lo que tenía que hacer, porque puso su mejor cara de perrito. Harry inmediatamente intento desviar la vista, porque sabía que esa cara era su debilidad.
-¡Papi!-exclamo con su tono más lastimero, mientras se acercaba a su padre y le agarraba suavemente su cara, para que tuviera que verla directamente a los ojos. La expresión severa de Harry se suavizo de inmediato-. ¿Cómo podías esperar que nos quedáramos arriba, a la expectativa, sin saber que estaba ocurriendo? Sabes perfectamente que estamos muy involucrados en todo este asunto de los libros, pero no sabes cuánto nos duele que nos hagan a un lado, cuando nosotros solo queremos ayudar. ¿Es que acaso no confías en nosotros?
-Y-yo no he dicho eso…-dijo Harry tartamudeando un poco. Los chicos ya estaban cantando victoria internamente.
-Entonces, aunque no nos dejen ayudarles, por lo menos déjennos enterarnos de que está pasando-la actuación de Lily subió varios niveles más cuando sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
Aquello era más de lo que Harry Potter, El Niño que Vivió, el Elegido, el salvador del mundo mágico, podía soportar. Él prefería recibir un Crucio antes que ver a su pequeña niña llorar.
-Está bien-dijo con un suspiro. Se iba a arrepentir de esto, de eso estaba seguro.
Los chicos también suspiraron, pero de alivio. Lily le regalo su sonrisa más deslumbrante junto con un beso en la mejilla, antes de volver con los otros. Los cuatro se quedaron en silencio, en la espera de que Harry hablara.
-Creemos que algo va a ocurrir muy pronto. Algo grave. Es difícil de explicar… El motivo por el cual los enviamos a ustedes al pasado fue principalmente porque ustedes no existen en esa época. Temíamos que si enviábamos a alguien que si lo hiciera, creáramos un grave problema en el espacio-tiempo. Así que hemos estado controlando sus visitas al pasado, revisando detalladamente si generaba algún daño en la línea temporal de ese universo. No ocurrió nada. Así que decidimos arriesgarnos y enviar a Hermione. No ocurrió nada en las primeras horas, pero después lo notamos. Hubo un cambio en la línea temporal, un cambio extremadamente drástico.
Los chicos escuchaban horrorizados. Aquella había sido la preocupación de todos desde que iniciaron con el proyecto de los libros, y por qué lo habían hecho en otro universo.
-¿Qué cambio fue ese?-pregunto James, pero Harry negó pesadamente con la cabeza. Ahora que lo notaba, su papá parecía extremadamente cansado y necesitado de una larga noche de sueño.
-Ese es el problema. No lo sabemos. La única información que tenemos es que es algo que cambiaría completamente la historia.
-¿Y que pasara? ¿Qué podemos hacer para remediar ese daño?-pregunto aceleradamente Scorpius.
-Eso es lo que estamos intentando averiguar. Las consecuencias de esto son muy variadas. Desde que haya un salto de tiempo y todo vuelva a comenzar desde cierto punto hasta que el universo simplemente colapse. Es una suerte que hayamos tenido la idea de para el tiempo fuera del Gran Comedor. Sea cual sea el resultado, no ocurrirá hasta que descongelemos el tiempo. Aquello nos da tiempo para saber cómo solucionarlo.
-¿Qué le ocurría a mamá si no puede solucionar el problema?-pregunto Rose desesperada.
El cómo viajaban al pasado del otro universo seguía siendo un misterio para los chicos. Lo único que sabían era que tocaban una curiosa pelota completamente negra del tamaño de una Snitch y se materializaba en el Gran Comedor del otro universo. Por lo que sabían, el cuerpo que adoptaban allá era una ilusión, porque en cuanto tocaban la pelota el cuerpo de verdad caía en un sueño profundo. Así que en ese momento Hermione se encontraba completamente dormida en el cuarto de invitados, bajo los cuidados de todos y en constante vigilancia en busca de algún cambio.
-No te preocupes, Rose. Si algo llegase a pasar, Hermione inmediatamente regresaría sin ningún daño-respondió Harry, quien parecía feliz de por fin poder dar una buena noticia. El alivio se extendió por las facciones de los chicos.
-¿Y si simplemente sacan a la tía Hermione?-pregunto James.
-El daño ya está hecho. Aunque la saquemos de ahí, eso no solucionara nada. Así que por el momento nos es más útil haya que acá. Además, necesitamos que alguien esté allá para poder estudiar mucho mejor toda esta situación. Ella está al corriente de todos los problemas que hemos causado, y nos está ayudando desde allá.
-¿Algo más?-pregunto Lily, deseosa de más información.
-Por el momento, eso es todo. Tenemos que esperar a que algo ocurra antes de poder actuar, pero por el momento todos estamos trabajando fuertemente para poder arreglar todo este lio-soltó un largo bostezo-. Pero ahora lo que necesito es una siesta. No pude dormir absolutamente nada anoche.
Ya se los he dicho todo. Ahora, lo que espero de ustedes, es que por favor no se entrometan en esto. No se ofendan, pero esto es demasiado delicado. Y no más viajes en el tiempo para ustedes. No crean que no me di cuenta de su pequeño viaje de anoche-esto último lo dijo mirando a Rose, quien se sonrojo. Estuvo a punto de preguntar algo, pero Harry adivino rápidamente cuál sería su pregunta-. Y no, no se lo he dicho a tus padres. Pero lo haré si vuelve a suceder.
Por último, me gustaría que no difundieran esto a todos. Díganselo a Hugo y a Albus, ya que tienen el mismo derecho que, como dijo Lily, tienen ustedes. Pero por el momento lo que menos necesitamos en a un grupo de adolescentes en estado de pánico. Vuelvan por el pasadizo, porque si alguien los ve salir de la sala de estar sospechara algo de inmediato.
Y, sin agregar nada más, cerró la puerta del armario, dejando dentro a cuatro adolescentes con las cabezas hechas un lio.
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Nuevamente en el Gran Comedor, Albus Dumbledore pedía silencio a toda la multitud para poder empezar con el siguiente capítulo. Esta vez, fue la Profesora McGonagall la que se ofreció a leer.
-El siguiente capítulo se llama: La Promesa Inquebrantable.
-¿Crees que en este capítulo nos enteremos por fin de lo de Malfoy?-le pregunto Ron a Harry, curioso.
-Pues dudo mucho que yo sea lo suficientemente estúpido como para hacer una promesa inquebrantable, así que si, lo creo-contesto Harry.
La nieve se arremolinaba de nueva cuenta contra la helada ventana, la navidad se aproximaba rápidamente.
A pesar de que no estaba pasado en el presente, muchos de los presentes no pudieron evitar emocionarse un poco con la idea de pronto iba a ser navidad. Aunque, claramente, Sirius fue el más emocionado de todos, que empezó a cantar villancicos a toda voz, antes de que Remus le metiera una rana de chocolate entera, logrando así que se calle.
Hagrid, sin ayuda de nadie, ya había colocado los doce árboles de navidad que habitualmente adornaban el gran salón
Algunos estudiantes tuvieron el detalle de agradecerle a Hagrid, quien se ruborizó un poco.
Guirnaldas de acebo y oropel habían sido enrolladas alrededor de los pasamanos de la escalera, velas interminables brillaban desde adentro de los yelmos de las armaduras y racimos de muérdago habían sido colgados a intervalos a lo largo de los pasillos. Grandes grupos de chicas trataban de converger con Harry debajo de los racimos de muérdago cada vez que pasaba.
Harry se ruborizó como si no hubiera un mañana, aun un poco confundido del porqué le gustaba a las chicas de la noche a la mañana. Ginny les envió una mirada envenenada a casi toda la población femenina que tenía en su rango de mirada. La población estudiantil masculina (Y Sirius), en cambio, le enviaban miradas cómplices a Harry, envidiándolo un poco.
Lo cual causaba bloqueos en los pasillos, sin embargo, y afortunadamente para Harry, sus frecuentes paseos nocturnos le habían dado un muy buen e inusual conocimiento de los pasajes secretos del castillo, así que a menudo recorría rutas libres de muérdago entre clases sin mucha dificultad.
Esta vez, los hombres lo miraron incrédulos. ¿Cómo era posible que desaprovechara una oportunidad como esa? ¡Casi toda la población femenina a sus pies, esperando por lo menos un beso! ¡Y él les huía!
Ginny, por su parte, parecía bastante satisfecha al ver que Harry no disfrutaba de todas las atenciones que le daban las chicas. En serio no sabía cómo iba a reaccionar si Harry llegaba a tener una relación con alguien que no fuera ella (aunque, gracias a Merlín, por lo visto si iba a ser con ella)
Ron, quien alguna vez pudo haber encontrado necesarios esos desvíos,
Esta vez fue Hermione la que se puso celosa, pero no hizo absolutamente nada para demostrarlo. Ron, quien estaba esperando alguna reacción por parte de ella, no pudo evitar sentirse un poco decepcionado ante la supuesta falta de interés de la chica.
Simplemente se reía a carcajadas del asunto, más por hilarante que por celoso. Aunque Harry prefería a este nuevo Ron risueño y bromista al irritable y agresivo modelo que había tenido que aguantar las últimas semanas. El mejorado Ron le costó un precio alto.
-Te apuesto tres galeones a que ese precio es Lavender-dijo Fred a George, sin importarle en lo más mínimo que la chica le haya escuchado perfectamente.
-No, gracias. No quiero perder mi dinero-contesto George, ganándose miradas aún más feas por parte de Lavender.
En primera Harry tuvo que soportar la frecuente presencia de Lavender Brown
Los gemelos chocaron sus manos.
Que parecía considerar que cada momento que no estuviera besando a Ron era un momento desperdiciado
Ron solo rogaba que todo este problema de su "relación" con Lavender acabara pronto, porque sabía que mientras durara, Hermione no iba a ser la misma con él. ¿Por qué, justo cuando lo había conseguido, justo cuando por fin había logrado declarar sus sentimientos y darse cuenta que estos eran correspondidos, tenía que llegar ese maldito capitulo? ¿Acaso no podía esperar más? ¿Dejarlo disfrutar un poco más de todo lo que Hermione pudiera ofrecerle? Pero, ahora, Hermione no quería darle ni las horas.
Y en segunda, de nuevo se encontraba siendo el mejor amigo de dos personas que al parecer no había probabilidad de que se volverían a hablar.
Una nueva ola de culpabilidad inunda a Ron y a Hermione. Harry siempre terminaba siendo alguien perjudicado con sus constantes peleas.
Ron, cuyas manos y antebrazos seguían teniendo los cortes y arañazos del ataque del ave de Hermione
A pesar de que sabía que estaba mal, Hermione no sintió ni remordimiento ni vergüenza al recordar el ataque de los ajaros hacia Ron.
Estaba tomando un matiz defensivo y lleno de resentimiento.
Bueno, técnicamente, en ese tiempo, ella no tenía ningún derecho a hacer eso. Esa Hermione y ese Ron no son nada. Pero el presente… Esa es una historia diferente pensó Ron amargamente.
- No puede quejarse- le dijo a Harry, - Si ella besuqueó a Krum, por qué no voy a encontrar yo también a alguien que quiera besuquearme.
-¡Vaya, Ron! ¡Qué maduro eres!-exclamo Ginny con sarcasmo, con una reprobación casi tangible. Su hermano simplemente la ignoro, ya tenía suficiente con el desprecio de Hermione como para preocuparse por el de su hermana.
Bueno, es un país libre, no he hecho nada malo-.
Harry no contestó, pero fingió estar absorto en el libro que se suponía tenían que leer antes de la clase de Encantamientos de la mañana siguiente (Quintaescencia: una búsqueda).
-Es demasiado obvio que estas fingiendo, Harry-dijo George.
-¿Por qué?-pregunto Harry, curioso.
-Porque tú nunca estarías absorto leyendo un libro de la escuela-dijo Fred.
Harry estuvo a punto de rebatir aquello, pero se dio cuenta de que los gemelos tenían razón, así que simplemente se quedó callado.
Determinado a conservar como amigos tanto a Ron como a Hermione, había pasado mucho tiempo con la boca bien cerrada.
-Mejor así, no te entraran tantos Nargles-dijo Luna y, como ya era costumbre, todos la ignoraron. Excepto, claro, cierto estudiante llamado Rolf Scamander, quien siempre escuchaba atentamente todos los desvaríos de la chica.
- Nunca le prometí nada a Hermione - refunfuñó Ron - Digo, de acuerdo, iba a ir a la fiesta de navidad de Slughorn con ella, pero ella nunca me dijo "solo como amigos"... soy un agente libre
-Y si en realidad no te importa, ¿Por qué sigues con todo ese drama de quien beso a quién?-le pregunto Charlie a su hermano, aunque ya sabía la respuesta que su hermano no era capaz de darle en público: Porque si le importaba.
Harry cambió de página del Quintaescencia, cuidando que Ron lo estuviera mirando. La voz de Ron se fue apagando hasta convertirse en un murmullo apenas audible sobre el fuerte trepidar del fuego, aunque a Harry le pareció que alcanzaba a escuchar las palabras "Krum" y "no puede quejarse" otra vez.
Casi todos parecían bastante absortos en la lectura del libro. Casi. Draco Malfoy era, definitivamente, una de las excepciones. Le había dejado de interesar por completo desde que dejaron de hablar de él y empezó a centrarse en las vidas personales del Trio de Oro. Como si le importara una mierda con quien se besara Weasley o la sangre sucia. Una vez su atención desviada del libro, se centró en una persona en especial: Astoria Greengrass.
Para él era nuevo que alguien llamara su atención de una manera tan fuerte. Y era aún más extraño que ese alguien se tratara de Astoria, aquella chiquilla (aunque solo estuviera un curso por debajo de él) que lo despreciaba públicamente. ¿Qué era lo que le atraía tanto de ella? No era una belleza fuera de lo común, solo lo suficiente para ser considerada guapa. Tampoco podía ser su actitud con él, porque ella no tenía ningún problema en señalarle todos sus defectos. Él porque era un misterio, pero tenía que parar de inmediato. Pansy ya se estaba dando cuenta hacia qué dirección estaba dirigida da atención de Draco, y ya estaba empezando a mirar con una mirada de basilisco a la pequeña Greengrass, quien no se daba por enterada de nada.
El horario de Hermione estaba tan saturado que Harry solo podía hablar con ella en las tardes, cuando Ron estaba, en todo caso, tan firmemente envuelto alrededor de Lavender que no se daba cuenta de lo que Harry estaba haciendo.
Y justo cuando Hermione pensaba que no podía estar más dolida, ¡Boom! Ahí estaba: más dolor.
Hermione se negaba a sentarse en la sala común mientras Ron estuviera ahí, así que Harry generalmente se reunía con ella en la biblioteca,
-Tarde o temprano la biblioteca termina siendo nuestro segundo hogar-dijo Harry, intentando animar a su amiga, sin mucho éxito, hay que recalcar.
Lo que significaba mantener sus conversaciones en susurros.
-Casi todas sus conversaciones son en susurros-dijo Neville, quien siempre sentía que esos tres guardaban grandes secretos de todo el mundo.
-Él es perfectamente libre de besar a quien sea que él quiera - dijo Hermione, mientras la bibliotecaria Madame Pince, rondaba los estantes detrás de ellos - Realmente no me podría importar menos
Ginny soltó un gruñido de exasperación.
-¿Tú también, Hermione?-pregunto manteniendo aquel tono exasperado. La única respuesta que obtuvo de Hermione fue un encogimiento de hombros.
Ella levantó su pluma y punteó una "i" tan furiosamente que hizo un hoyo en su pergamino. Harry no dijo nada.
-¿Estás seguro de que no estas mudo? No has hablado en todo el capítulo-dijo Sirius, entre divertido y preocupado. Él sería incapaz de pasar tanto tiempo con la boca cerrada.
Pensó que pronto su voz desaparecería por la falta de uso.
-¿Es eso posible?-pregunto Tonks con curiosidad.
-Después de un tiempo las cuerdas vocales se desacostumbran y les cuesta bastante trabajo volver a funcionar. Pero para eso tiene que pasar mucho tiempo-le respondió Remus.
Se inclinó un poco más en su libro de Preparación Avanzada de Pociones y continuo tomando notas de Elixires Eternos, haciendo pausas ocasionales para descifrar las útiles adiciones del Príncipe al texto de Libatius Borage.
- Y a propósito, - dijo Hermione después de un momento -Debes tener cuidado.
Por última vez - dijo Harry en un tono levemente ronco después de tres cuartos de hora en silencio. - No voy a regresar este libro. He aprendido más del príncipe mestizo que lo que Snape y Slughorn me han enseñado en... –
Snape no pudo evitar que una irónica sonrisa se extendiera por su rostro, lo cual lo hacía parecer bastante extraño, teniendo en cuenta de que acababan de dudar de sus capacidades de enseñanza. Le gustaría ver la cara de Potter cuando se diera cuenta de que él era el Príncipe Mestizo.
- No estoy hablando de tu estúpido autonombrado Príncipe - dijo Hermione dándole a su libro una mirada de desagrado, como si este hubiera sido grosero con ella.
Harry parecía irritado, como cada vez que Hermione sacaba a relucir el tema del libro de pociones y al Príncipe Mestizo. Si tan solo supiera que estaba defendiendo a Snape…
– Estoy hablando acerca de la fiesta.
-¿Por qué tendría que tener cuidado de una fiesta?-pregunto Ron, confundido.
-Tal vez, si no interrumpieras, nos daríamos cuenta en unos segundos-le respondió Hermione fríamente.
Fui al baño de chicas justo antes de venir aquí, y había cerca de una docena que chicas, incluyendo a esa Romilda Vane, tratando de decidir cómo darte disimuladamente una poción de amor.
-No puedes estar hablando en serio-dijo Harry, quien aún se encontraba bastante enojado con lo que había pasado con Cho Chang.
-Eso mismo digo yo-quien no podía parecer más enojada. Y, como el único nombre que había sido revelado era el de Romilda, todas las miradas envenenadas y cortantes fueron dirigidas a ella.
A algunos les parecía algo divertido, pero solo con ver las facciones tensas del Elegido, podían darse cuenta de que aquello no era algo de su agrado y que no se tomaría del todo bien las bromas.
Todas ellas tienen esperanzas de que las lleves a la fiesta de Slughorn, y todas ellas parecen haber comprado pociones de amor de Fred y George,
Los gemelos se encogieron en sus asientos ante la fiera mirada de su hermana.
Las cuales, temo decirte que probablemente funcionan...
-¿Acaso esperabas lo contrario?-dijeron los gemelos al mismo tiempo, fingiendo sentirse ofendidos.
-Si-dijo Hermione con completa franqueza.
-Eso dolió-dijo George, poniendo cara de sufrimiento.
-¡Y justo aquí!-exclamo Fred dramáticamente mientras se señalaba el pecho.
Hermione solo rodó los ojos ante el dramatismo de los gemelos.
¿Y entonces porque no se las confiscaste? - le reclamó Harry
-Esa es una muy buena pregunta-dijo Ginny, mirando a su amiga.
-No me mires de esa manera. Yo no tengo la culpa-se defendió Hermione.
Parecía como si esa extraordinaria manía por respetar las reglas la hubiera abandonado en esa crucial coyuntura.
Hermione volvió a rodar los ojos.
-Sabes perfectamente que si hubieran tenido la poción ahí la habría confiscado, Harry-le dijo la chica.
-Sí, lo sé-le respondió Harry.
- No tenían la poción con ellas en el baño – dijo desdeñosamente Hermione, - Sólo estaban discutiendo tácticas, como yo desconfió que el Príncipe Mestizo - y ella le dio al libro otra desdeñosa mirada - pueda idear un antídoto para doce diferentes opciones de amor.
-¿Qué sucedería si una persona recibiera tantas opciones de amor?-pregunto Sirius con curiosidad.
-Probablemente se volvería loca porque no sabría a cuál de todas esas personas amar más o a cual prestarle más atención-respondió Tonks.
Si invitaras a alguien, eso detendría a todas las demás que piensan que todavía tienen la oportunidad de ir contigo. Es mañana en la noche, se están desesperando.
Los chicos le dirigieron a Harry una mirada de comprensión. Invitar a una chica a un baile no era nada sencillo, como muchos pudieron comprobar el año pasado.
- No hay ninguna a la que yo quiera invitar - masculló Harry, que seguía intentando pensar lo menos posible en Ginny
Ginny hizo una pequeña mueca. Al principio le parecía lindo escuchar como Harry se enamoraba de ella, pero después de pensarlo un poco, ella sabía lo que se sentía estar enamorado de alguien y pensar que los sentimientos no eran mutuos. Y aunque una pequeña parte de ella pensaba que era justicia por los cinco largos años que ella tuvo que esperar, por otra parte deseaba que todo acabara de una vez y que ellos dos pudieran estar juntos. Deja de preocuparte. Al fin y al cabo, en el presente ya están juntos le decir su subconsciente, y ella no tenía que darle la razón.
A pesar del hecho de que ella seguía apareciendo en sus sueños de maneras que lo hacían estar devotamente agradecido de que Ron no pudiera realizar Legeremancia.
Harry se sonrojó a mas no poder y se hundió en la silla por las miradas que le dirigían los Weasley varones. Los demás simplemente se reían, incluyendo a la propia Ginny, aunque también se había sonrojado.
-Bueno, solo sé cuidadoso con lo que bebes, porque Romilda Vane se veía que actuaba enserio - dijo Hermione de manera inflexible.
-Más te vale que no sea así, Vane-le dijo Ginny con una mirada fría.
-¿Qué vas a hacerme, Weasley? ¿Atacarme como una niña de cinco años?-le contrarrestó Romilda, con el desafío escrito en sus ojos, haciendo referencia a la impulsiva reacción que tuvo Ginny cuando sucedió lo de Cho Chang.
-Oh, créeme, no quieres saberlo-le contestó ella, con un brillo malicioso en los ojos que hizo que hasta su novio se asustara un poco.
Ella tiró del gran rollo de pergamino en el cual estaba escribiendo su ensayo de, y Artimancia continuó rayando con su pluma fuera del borde, Harry vio que su mente estaba muy lejos de ahí.
- Espera un momento - dijo él lentamente - Pensaba que Filch había prohibido cualquier cosa comprada en Sortilegios Weasley
-Eso solo hará que más estudiantes quieran comprarlos-dijo Remus-. Lo prohibido es mucho más tentador que lo permitido.
- ¿Y cuando alguien alguna vez le ha prestado atención a las prohibiciones de Filch? Pregunto Hermione aun concentrada en su ensayo.
Filch soltó una serie de improperios hacia gran parte de los estudiantes, especialmente hacia los gemelos Weasley, en voz baja.
- Pero yo pensé que todas las lechuzas estaban siendo registradas. Así que ¿Cómo estas chicas tienen la facilidad de traer pociones de amor a la escuela? –
-¿Por qué te preocupa tanto?-le preguntó Ron un poco brusco, ya que seguía enojado por lo de los sueños con Ginny-. Simplemente tienes que tener cuidado con lo que bebas y ya.
-Por si no lo recuerdas, soy yo el que posiblemente quede estúpidamente "enamorado" de una desconocida, no tu-dijo Harry, haciendo comillas en el aire.
Ron se enfurruñó un poco más, antes de darle la razón con un gesto con la cabeza.
-Fred y George las envían disfrazadas como perfumes y pociones para la tos - dijo Hermione - Es parte de su servicio de entregas por lechuza –
La Señora Weasley tenía una cara que no presagiaba nada bueno para los gemelos Weasley. Durante gran parte del libro ella había intentado ser tolerante con la mercancía que tenían los gemelos, pero a veces era difícil esconder la desaprobación materna.
- Sabes mucho acerca de ello. –
-¿Acaso estas insinuando algo, Harry James Potter?-pregunto Hermione con voz furiosa.
Harry se apresuró en negar enérgicamente, sin ningún deseo de probar la furia de su amiga.
Hermione lo vio con la misma clase de mirada desagradable que le acababa de dar a su copia de Preparación Avanzada de Pociones.
- Esta todo en el reverso de las botellas que nos mostraron a Ginny y a mi en el verano - dijo ella fríamente - No voy por ahí poniendo pociones en las bebidas de la gente... y tampoco pretendiendo que lo hago, lo cual es igual de malo...-
-¡Uhhh, golpe bajo!-exclamaron los gemelos.
- Sí, bueno, nunca pensé eso - dijo Harry rápidamente. – El punto es que Filch está siendo engañado ¿No?, ¡Estas chicas están trayendo cosas a la escuela simulando que son algo más!, Así que ¿Por qué no pudo Malfoy haber traído el collar a la escuela de la misma manera? -.
Aunque la gran mayoría de los presentes en el Gran Comedor estaba completamente de acuerdo con la teoría de Harry de que Malfoy había sido el que le había dado a Katie el collar maldito, no pudieron evitar exasperarse un poco al ver que Harry seguía con lo mismo.
- Oh, Harry... no otra vez eso... –
- Vamos, ¿Por qué no? - reclamó Harry.
- Mira - gimió Hermione - Los sensores secretos detectan maleficios, maldiciones y encantamientos ocultos ¿No? Los usan para encontrar magia negra y objetos oscuros. Pueden encontrar una maldición poderosa, como la del collar en sólo unos segundos.
-Sin embargo-le rebatió el Harry, como si la discusión fuera con la Hermione del presente-, hay que recordar que la misión fue dada por el propio Voldemort, y él fácilmente encontraría una manera de burlar la seguridad.
-Harry, ¿Con quién estas discutiendo? Por si no lo recuerdas, yo estoy de tu parte-dijo Hermione rodando un poco los ojos.
Parecía que Harry también quisiera rebatir eso, pero mejor se quedó callado.
Pero algo que es colocado ocultamente en una botella no sería registrado... de cualquier manera las pociones de amor no son oscuras ni peligrosas...
-Tal vez no puedan ser consideradas oscuras, pero si son bastante peligrosas. Todo amor obsesivo es peligroso, sin necesidad de ser por una poción-dijo Dumbledore sabiamente.
- Es fácil para ti decirlo - murmuró Harry pensando en Romilda Vane-.
Romilda le dirigió una mirada bastante ofendida a Harry, pero este apenas si lo notó.
- Así que es poco probable que Filch se diera cuenta que no es una poción para la tos; no es muy buen mago, dudo que pueda distinguir una poción de...-
Esta vez fue Filch quien le envió una mirada bastante ofendida a Hermione, mientras pensaba en los diferentes castigos (torturas) que le haría si estuvieran permitidas en Hogwarts.
Hermione se detuvo de golpe; Harry también lo había escuchado. Alguien se había movido muy cerca de ellos por entre la oscuridad de los libreros.
Todos se pusieron tensos, olvidando por un segundo que ellos se encontraban en la biblioteca y que era muy poco probable que alguien los atacara ahí.
Esperaron, y un momento después la figura como de buitre de Madame Pince apareció por la esquina, su piel como pergamino y su larga y ganchuda nariz desfavorecedoramente iluminada por la lámpara que llevaba.
Filch soltó un sonoro gruñido, y antes de pensarlo, dijo:
-¡Si vuelves a hablar así de ella desearas no haber nacido, mocoso!
Aquello, en vez de asustar a los estudiantes, hizo que varios se rieran. Era un secreto a voces el rumor de que Filch y Madame Pince tenían algo. Era una lástima que la mujer no estuviera en el Gran Comedor, porque todos deseaban ver su rostro igual de sonrojado como lo tenía Filch.
- La biblioteca está cerrando - dijo - Deben devolver cualquier cosa que se les haya prestado al... ¡¿Qué has estado haciendo muchacho depravado?!
-¿Qué hiciste ahora, Haggy?-le preguntaron los gemelos Weasley al mismo tiempo.
-Creí que ya habían olvidado ese estúpido sobrenombre-dijo Harry rodando los ojos.
-Creíste mal-le respondieron ellos, otra vez al mismo tiempo.
-¿Cómo hacen eso? Me refiero a hablar al mismo tiempo-pregunto Seamus, curioso.
-Conexión de gemelos-respondieron ellos, para finalizar chocando las manos.
- ¡No es de la biblioteca, es mío! - contesto rápidamente Harry quitando de la mesa su copia de haciendo pociones avanzadas al momento ella arremetía al libro con su mano como de garra.
Snape no pudo evitar sentirse satisfecho por causarle problemas a Potter, aunque sea indirectamente.
- ¡Mal educado! - siseo ella - ¡Profano, sucio!-
-Te trata como si te hubiera encontrado matando gatitos, o algo así-susurró Ginny a Harry, haciendo que este se riera.
-¡Sólo es un libro con anotaciones! – dijo Harry, soltándose de un tirón.
Ella se veía como si le fuera a dar un ataque
Todos se estaban riendo por la exageración de la mujer, pero estaban seguros de que estaba así porque había escuchado a Harry y Hermione hablando mal de Filch.
Hermione, quien había guardado rápidamente sus cosas, tomó arrebatadamente a Harry por el brazo y lo alejó a zancadas.
- Podría prohibirte entrar a la biblioteca si no tienes cuidado. ¿Por qué tenías que traer ese estúpido libro?
-No sé, ¿Por qué alguien llevaría un libro a una biblioteca?-respondió Harry sarcásticamente. Hermione le dio un suave golpe en el hombro.
- No es mi culpa que ella este gritando como loca, Hermione. ¿O estás pensando que ha escuchado por casualidad que has sido descortés con Filch? Siempre he pensado que podría haber algo entre ellos...-
Todos rieron, porque era justamente lo que estaban pensando.
Disfrutando el hecho de poder hablar normalmente otra vez, recorrieron su camino por los iluminados y desiertos pasillos de regreso a la sala común discutiendo si Filch y Madame Pince estuviesen o no enamorados secretamente el uno del otro.
-Es un tema de conversación bastante interesante-dijo Ron sarcásticamente, haciendo reír a Harry y Hermione, olvidando momentáneamente que estaban peleados.
- Baubles - dijo Harry a la señora gorda, ésta era la nueva contraseña por las festividades.
- Igualmente – dijo la señora gorda con una sonrisa pícara, y se hizo a un lado para dejarlos pasar.
Mientras tanto, la Profesora McGonagall anotaba en un pedazo de pergamino las contraseñas que se nombraban en el libro, para que cuando acabaran la lectura, poder avisarle a la Señora Gorda que contraseñas no podía utilizar. Lo que menos deseaba era que los integrantes de otras casas se escabulleran en la torre de Gryffindor.
- ¡Hola Harry!- Dijo Romilda Vane al momento en que acababan de atravesar el hueco del retrato.- ¿Gustas un gillywater? –
Un pequeño gruñido salió de la garganta de Ginny, haciendo que Harry tomara nota mental de nunca hacerla enojar en un futuro.
Hermione volteo sobre su hombro viéndolo con una de esas miradas de "que-te-dije".
Ron y Harry intercambiaron una mirada. Habían recibido tantas de esas miradas por pate de Hermione a lo largo de su vida, que finalmente se habían convertido en el pan de cada día.
- No, gracias - contesto rápidamente Harry - No me gustan mucho-.
- Bueno de cualquier manera toma estos – dijo Romilda entregándole una caja en sus manos. – Calderos de chocolate, tienen Whisky de fuego adentro. Mi abuelo me los envió, pero no me gustan -.
-Me pregunto qué clase de abuelo le envía a su nieta menor de edad chocolates rellenos de alcohol-dijo Ginny secamente.
-Uno falso, quizá-dijo Luna inocentemente.
- De acuerdo, muchas gracias- dijo Harry, que no pudo pensar otra cosa que decir- Esto... ahora mismo iba a ir con...-
Él corrió detrás de Hermione su voz iba apagándose.
Algunos rieron al ver que Harry Potter, aquel chico que se había enfrentado a cientos de peligros mientras los demás estaban en clase, del cual existían miles de historia y rumores, en los cuales la mayoría él era el héroe, no supiera como enfrentarse a una chica.
- Te lo dije – dijo súbitamente Hermione
-Hermione, no te ofendas, pero eres terriblemente irritante cuando dices eso-dijo Harry con una mueca.
-Ya me lo han dicho-respondió la chica encogiéndose de hombros.
Entre más pronto invites a alguien, más pronto todas te dejaran en paz y tú puedes...
Pero de repente su cara se puso blanca, acababa de distinguir a Ron y Lavender, quienes estaban acurrucados en el mismo sillón.
La mirada de dolor, que poco a poco se había ido diluyendo, volvió con fuerza a los ojos de Hermione, al igual que la culpabilidad a los de Ron.
- Bueno, buenas noches Harry - dijo Hermione, aunque eran solo las siete de la noche y se fue al dormitorio de las chicas sin decir otra palabra.
Harry suspiró. Solo podía rogar porque Ron y Hermione se reconciliaran pronto, porque estaba seguro de que mientras los del futuro estuvieran enojados en uno con el otro, los del pasado no podrían hacer las paces.
Harry fue a la cama confortándole el hecho de que solo tenía que aguantar un día más de clases, además de la fiesta Slughorn, después de lo cual él y Ron se marcharían juntos a la madriguera.
-Y así deshacerse de mí, ¿Cierto?-dijo Hermione, fingiendo sentirse ofendida.
-Yo no quise decir eso…-empezó a defenderse Harry, pero al ver la sonrisa divertida que tenía Hermione se quedó callado, no sin antes halarle suavemente un mecho de cabello a la chica, quien se reía.
Ron los observaba en silencio, sintiéndose desgraciado al darse cuenta de que pasaría un tiempo antes de que Hermione volviera a bromear así con él también.
Por ahora parecía imposible que Ron y Hermione pudieran reconciliarse antes de que empezaran las fiestas, pero quizá, de alguna manera, la separación les daría tiempo para calmarse, de pensar mejor en su comportamiento.
Los dos mencionados aceptaron mentalmente que Harry tenía razón. Los dos (especialmente Hermione, en el pasado) necesitaban un tiempo "separados" para poder que el agua volviera a su cauce natural.
Pero sus expectativas no eran altas, y ellos las hicieron aún más pequeñas después de aguantarlos en la clase de transformaciones del siguiente día.
Casi todos miraban a Ron como diciendo "¡¿Y ahora qué hiciste?!"
Justo se acababan de embarcar en el inmensamente difícil tópico de la transfiguración humana, trabajando enfrente de espejos, se suponía que tenían que cambiar de color de sus propias cejas.
-¿Sabes a que me recuerda?-le dijo Sirius a Remus nostálgicamente-. En sexto año, cuando la Pelirroja cambio sus cejas a color morado, pero no lo pudo volver a cambiar a su color natural por un mes.
-Ya lo recuerdo-dijo Remus soltando un suspiro nostálgico-. Estaba tan avergonzada que no levantaba la cabeza y siempre tenía el cabello en la cara. Hasta que James se dio cuenta y él también se las pinto pintó para no dejarla sola.
-Y después nosotros nos las pintamos. Y, una semana después, casi todo Gryffindor tenía las cejas color morado-termino Sirius.
Ambos se quedaron absortos en sus recuerdos, recordando con cariño a sus viejos amigos.
Hermione se rio de una manera poco amable del desastroso primer intento de Ron, durante el cual, el de alguna manera, había conseguido hacerse un espectacular bigote que asemejaba el manubrio de una bicicleta.
Ron se sonrojo, pero principalmente porque casi todos se unieron a la risa de la Hermione del libro. ¿Por qué siempre tenía que terminar en ridículo? Hermione, al notar su molestia y olvidando momentáneamente que seguía enojada con él, le dio una suave caricia en el dorso de la mano por debajo de la mesa, haciendo que Ron se sonrojara aún más, pero esta vez por motivos diferente.
Ron se vengó haciendo una cruel pero exacta imitación de Hermione saltando en su asiento cada vez que la profesora McGonagall hacia una pregunta.
-Te pasaste, Ron-dijo Bill frunciendo el ceño.
Ron, en vez de defenderse, asintió agachando la cabeza, arrepentido de su comportamiento (aunque, técnicamente, no había hecho nada).
La cual Lavender y Parvati encontraban sumamente divertido y que otra vez puso a Hermione al borde de las lágrimas.
Aquello hizo que el nudo que sentía Ron en la garganta por culpa de la culpabilidad se apretara un poco más.
Ella salió corriendo del salón de clases en cuanto sonó la campana, dejando la mitad de sus cosas tras ella; Harry decidiendo que ella lo necesitaba más que Ron en ese momento, tomó rápidamente las cosas que dejó y la siguió.
Hermione le dirigió a su amigo una sonrisa de gratitud. Era bueno tener a Harry como amigo.
Finalmente la rastreo hasta el baño de chicas del piso de debajo de donde ella salió. Estaba acompañada de Luna Lovegood, quien venía detrás con su siempre patente expresión despreocupada.
Misma expresión que tenía la Luna del presente en ese momento.
-Oh, hola Harry - dijo Luna - ¿Sabías que una de tus cejas es amarillo brillante? -.
-Qué tal Luna. Hermione, dejaste tus cosas...-
Y le dio sus libros.
- Oh, si – dijo Hermione con voz ahogada, tomando sus cosas y alejándose rápidamente para ocultar el hecho de que se limpiaba los ojos con su caja de lápices
Ron sentía unas grandes ganas de disculparse con Hermione, pero sabía que no sería correcto hacerlo en público. Así que se prometió a si mismo que en cuanto se acabara ese capítulo hablaría con ella. Sin embargo, el malestar que sentía seguía carcomiéndolo desde adentro.
- Gracias Harry, bueno sería mejor que fuera a...-.
Y se fue apuradamente, sin haberle dado tiempo a Harry de ofrecer palabras de consuelo, aunque debía admitir que no pudo pensar en ninguna.
-Consolar a alguien nunca ha sido los tuyo, Harry-dijo Hermione, tratando de sonar divertida, aunque en realidad estaba bastante decaída-. Gracias a Merlín tu sueño no es ser psicólogo.
Harry se rio, pero él sabía que en realidad su amiga no estaba de humos para bromas.
- Ella está un poco alterada – dijo Luna - Al principio pensé que se trataba de Myrtle la llorona, pero cuando salió vi que era Hermione.
-No creo que comparar a alguien con Myrtle sea algo bonito, Luna-dijo Neville con una mueca.
Luna hizo un gesto despreocupado con la mano.
-Ella dijo algo acerca de Ron Wesley...-.
- Si, tuvieron una pelea - dijo Harry.
- A veces él dice cosas graciosas ¿verdad? - dijo Luna mientras bajaban al pasillo juntos-. Pero puede ser un poco cruel. Lo note desde el año pasado -.
-¡Yo no soy cruel!-se defendió Ron.
-Si lo eres-dijo casi la mitad de las personas que lo conocían.
Aquello le dio a Ron algo con que reflexionar. Obviamente era consciente de que a veces podía llegar a ser un poco insensible, Hermione disfrutaba recordándoselo constantemente. Pero, ¿Realmente podía llegar a ser cruel?
- Supongo - dijo Harry, Luna estaba haciendo una demostración de su usual habito de decir verdades incomodas; nunca había conocido a nadie como ella.
-¿Y eso es algo bueno o malo?-le pregunto Luna directamente.
Harry se quedó sin habla por un segundo. Seguía sin acostumbrarse a la manera tan directa que tenía Luna a veces para decir las cosas.
-Bueno… Creo-respondió torpemente.
Aquello pareció ser suficiente para la chica, porque ella le dirigió una deslumbrante sonrisa, antes de volver a su posición distraída de siempre.
- ¿Has tenido un buen curso?
- Pues he estado bien - dijo Luna - un poco solitaria sin el E.D.
Luna sonrió un poco. Las reuniones de la E.D eran normalmente lo más interesante de su agenda social, algo que sería un poco deprimente para otra chicas, pero para ella no. Era el único lugar en el que realmente se sentía aceptada por alguien, aparte de su padre.
Aunque Ginny ha sido amable, ella detuvo el otro día a dos chicos en la clase de Transfiguración que me llamaban "lunática"...-.
Ambas chicas intercambiaron una cariñosa mirada.
- ¿Te gustaría ir conmigo a la fiesta de Slughorn de esta noche? –
Todos se quedaron en silencio por unos segundos, antes de que la mayoría de las personas explotaran en risa. ¿Acaso El Elegido había invitado a alguien tan insignificante como Lunática Lovegood a la fiesta de Slughorn, cuando tenía a casi todas las chicas de la escuela a sus pies? ¡Tenía que ser una broma de mal gusto!
Solo un pequeño grupo de personas no encontraba esto gracioso. Entre ellos Ginny, Hermione, la Señora Weasley, etc. Por el contrario, miraba aprobatoriamente a Harry, quien se había sonrojado bastante por las risas de sus compañeros.
Y, después estaban los que simplemente miraban a Harry con incredulidad. ¿En serio había invitado a Lunática?
Luna tenía sus ojos como platos por la sorpresa, haciendo que su aspecto de búho es intensificara aún más. Sin embargo, al ver el rostro sonrojado de Harry, dijo:
-No tiene que hacerlo. No te preocupes, no me voy a enojar. Es comprensible que no quieras que te vean en una fiesta conmigo.
Aquellas palabras, en vez de tranquilizarlo, hicieron que Harry se enojara.
-¡Claro que no me avergüenzo de que me vean contigo! Tú eres mi amiga, sin importar lo que digan las otras personas.
Aquellas palabras hicieron que las pálidas mejillas de la chica se tiñeran de un suave rosa.
-Eso es probablemente la cosa más bonita que me han dicho en mi vida. Gracias.
Harry, quien estaba aún más incómodo con la multitud de miradas que tenía puestas sobre él, simplemente le dio una sonrisa.
-Esto definitivamente te hizo ganar muchos puntos conmigo-le dijo Ginny al oído, para después darle un dulce beso en la mejilla.
La Profesora McGonagall decidió que aquel era el mejor momento para retomar con la lectura.
Las palabras salieron de la boca de Harry antes de que pudiera detenerlas; se escuchó a sí mismo como si su voz fuera la de alguien más hablando.
Luna volteó a verlo sorprendida con sus protuberantes ojos.
Luna no pareció ofendida en lo más mínimo por esas últimas palabras.
-¿La fiesta de Slughorn? ¿Contigo?
- Si - dijo Harry – se supone que deberíamos llevar invitados, así que pensé que tal vez a ti te gustaría... quiero decir... – fue muy agudo en hacer que sus intenciones quedaran perfectamente claras. – Quiero decir, sólo como amigos, pero si tu no quieres...-.
-Dudo mucho que Luna haya pensado que la hubieras invitado como algo más que amigos-dijo Ginny divertida.
-No está de más prevenir-bromeo Harry.
Realmente tenía pocas esperanzas de que ella no quisiera.
- ¡Oh, no, me encantaría ir contigo como amigos! - dijo Luna, se veía tan radiante como nunca se había visto antes. - ¡Nadie me había invitado a una fiesta, como amigos!
A pesar de que había muchos estudiantes que le tuvieran real aprecio a Luna, nadie podía negar que era bastante deprimente ver la manera en que era marginada socialmente, hasta el punto de emocionarse tanto por una mera invitación a una fiesta.
¿Es por eso que teñiste tu ceja, para ir a la fiesta? ¿Debo teñir la mía también?
Aquello hizo que Harry empezara a rogar mentalmente porque Luna no decidiera ir con un estilo muy extraño a la fiesta. O que, por lo menos, no llevara el collar de corchos de botellas.
- ¡No! - dijo Harry firmemente - Eso fue un error, iré con Hermione para que me la arregle. Así que entonces te veré en la entrada del salón a las ocho en punto -.
- ¡AHA! - se oyó una voz que gritaba sobre sus cabezas, ambos saltaron, ninguno de ellos lo había notado, estaban pasando justo debajo de Peeves, quien estaba colgando de cabeza del candelabro haciéndoles muecas maliciosamente.
Todos los estudiantes hicieron una mueca, excepto los gemelos Weasley y Sirius, quienes en algún momento de sus vidas habían llegado a hacer bromas aliados con Peeves. El muy maldito era un grano en el culo, pero tenía unas ideas grandiosas para fastidiar a los habitantes del castillo (especialmente Filch).
- ¡Potty invitó a Lunatica a la fiesta! ¡Potty ama a Lunatica! ¡Potty amaaaaa a
Luuuuuunaticaaaa! –
Y se alejó rápidamente chillando y cacareando,- ¡Potty ama a Lunatica! -.
Algunos se rieron (principalmente Slytherin y algunos integrantes de otras casas), pero en su mayoría miraron a Harry con compasión. Lo más probable era que Peeves lo atormentara por mucho tiempo con eso.
- Seria mejor mantener esto en privado - dijo Harry suficientemente seguro de que no era momento de que toda la escuela debería saber que Harry Potter llevaría a Luna Lovegood a la fiesta de Slughorn.
-Demasiado tarde-dijo Charlie con una mueca-. Si Peeves se enteró, ten por seguro que toda la escuela lo sabrá en menos de una hora.
- ¡Pudiste haber llevado a cualquiera! - dijo incrédulo Ron en la cena. - ¡Cualquiera!, ¿Y escogiste a Lunática Lovegood? –
Ron se ganó feas miradas por parte de su madre, Ginny y Hermione.
-¡No le digas así Ron! - replicó Ginny deteniéndose detrás de Harry camino a unirse con sus amigos. – Realmente me encantó que la hayas invitado, ella está muy emocionada.
-Te lo dije. Ganaste muchos puntos conmigo-repitió Ginny en voz baja mientras sonreía.
Harry tenía una gran sonrisa en su rostro.
Y siguió hacia el final de la mesa para sentarse con Dean.
La sonrisa se deslizo por su cara hasta terminar en una mueca.
Harry trato sin mucho éxito, de sentirse contento de que Ginny estuviera encantada de que él llevara a Luna a la fiesta.
-Igualmente, Ginny nunca sentiría celos de mí-dijo Luna repentinamente, pero muy seria-. No te ofendas, Harry, pero no eres mi tipo.
Harry hizo su mayor esfuerzo por no reír, pero pareció no conseguirlo del todo, porque podía sentir el pie de Ginny pisándolo por debajo de la mesa.
Muy lejos en la mesa estaba sentada sola Hermione, jugando con su estofado.
Hermione hizo una pequeña mueca. ¿Por qué siempre terminaba comiendo sola?
Harry notó que Ron la miraba furtivamente.
- Podrías pedirle disculpas - sugirió Harry bruscamente.
-Eres el rey de la delicadeza, Harry-dijo Sirius divertido.
-¡Qué!, ¿Y ser atacado por otra bandada de canarios? - murmuró Ron.
-¡Solo fue una vez!-se defendió Hermione.
-¿Por qué tenías que imitarla? –
¡Ella se rio de mi bigote! –
-Y yo también, fue la cosa más estúpida que jamás haya visto.
-Pagaría por ver eso-dijeron los gemelos Weasley al mismo tiempo. Entonces se les ocurrió una idea. Y si…. Una sonrisa diabólica se extendió por sus rostros casi al mismo tiempo, lo cual la hacía aún más terrible.
Pero Ron parecía no haber oído
-Como siempre-prácticamente gruñó Harry.
Lavender justo acababa de llegar con Parvati, quienes se apretujaron entre Harry y Ron, Lavender echo sus brazos alrededor del cuello de Ron.
Hermione arrugó la nariz con fastidio, y Ginny simuló tener arcadas. Ambos gestos hicieron que Harry se riera.
- Que tal, Harry - dijo Parvati quien, como Harry, se veía ligeramente avergonzada y aburrida del comportamiento de sus dos amigos.
Lavender le dirigió una mirada traicionada a su amiga, hablando con ella en un idioma que solo las mujeres pueden entender a la perfección: las miradas. ¿Es que acaso no se sentía feliz de que por fin ella hubiera podido cumplir su meta? ¿Qué clase de amiga era ella? Parvati simplemente rodo los ojos, dándole a entender a su amiga que dejara de ser tan dramática.
- Hola - dijo Harry, - ¿Cómo estás? ¿Entonces te quedas en Hogwarts?, Había oído que tus padres querían sacarte.
- Conseguí convencerlos por un tiempo, - dijo Parvati
Eso hizo que Parvati soltara un suspiro de alivio. Lo que menos deseaba en el mundo era que la sacaran de Hogwarts, como casi todos los estudiantes.
-Lo que paso con Katie realmente los asustó, pero no ha pasado nada desde... Oh, hola Hermione -.
Lavender soltó un sonoro gruñido en dirección a Hermione, quien simplemente la ignoró.
Parvati expresaba una alegría exagerada. Harry podía decir que se sentía culpable por haberse reído de Hermione en Transfiguraciones. Miro hacia atrás y vio que Hermione estaba devolviéndole la sonrisa aún más exageradamente si eso es posible. Las chicas son muy extrañas veces.
-¿A veces?-se quejaron casi todos los hombres presentes en el Gran Comedor, ganándose malas miradas por parte de sus compañeras, amigas, novias, etc.
-Nosotras no somos extrañas. Ustedes los hombres son demasiado simples-dijo una estudiantes de séptimo año de Ravenclaw, ganándose el ánimo de toda la población estudiantil femenina.
Los hombres parecían estar a punto de rebatir, pero la Profesora McGonagall los mando a callar con un gesto con la mano mientras rodaba los ojos. Los jóvenes con sus ridículas disputas…
- ¡Hola Parvati! - dijo Hermione ignorando completamente a Ron y Lavender. – ¿Vas a ir a la fiesta de Slughorn de esta noche? -.
Las chicas empezaron a darse cuenta del motivo de la pequeña visita de Hermione. La mayoría le vieron el visto bueno a su táctica.
- No me invitaron - dijo Parvati abatida - Me hubiera encantado ir, he oído que va a estar realmente bien... ¿Tú vas o no? -.
- Si, me voy a encontrar con Cormac a las ocho, y vamos...-.
-¡No!-exclamaron al mismo tiempo Ron y McLaggen, ambos por diferentes motivos.
Ron se merecía el desprecio de Hermione, lo aceptaba. También merecía el que ella quisiera darle celos con otro chico. Pero, por Merlín, entre todos los hombre que habitaban Hogwarts, ¡¿Por qué tenía que ir con McLaggen?! Hubiera preferido mil veces que fuera con Harry, Dean, Seamus, o cualquier otro chico de Gryffindor. O de cualquier casa (exceptuando los Slytherin, claro). Podía ir incluso con el calamar gigante, si ella deseaba. Él se sentiría celoso de igual manera, así que habría cumplido con su objetivo. Pero, ¡¿McLaggen?! ¡Ella ni siquiera lo soportaba!
McLaggen, por su lado, estaba a punto de empezar a echar fuego por la boca. No podía creer que Granger tuviera el descaro de ir a la fiesta con él. Ahora no solo había saboteado su prueba para el equipo, sino también lo estaba utilizando para darle celos a la comadreja.
Las chicas, en su gran mayoría, estaban orgullosas de Hermione y creían que estaba haciendo lo correcto. Lo chicos, por su parte, creían que ella estaba siendo un poco cruel, pero aun así no podían rebatir que Ron se lo merecía.
Hermione, por su lado, tenía una mueca de espanto en su rostro. ¿Qué podría hacer durante toda una fiesta con un acompañante como McLaggen? Porque estaba segura de que no era muy buen hablador.
Se escuchó un ruido, como cuando una bomba que destapa un fregadero atascado es retirada y Ron se enderezó. Hermione se comportó como si no hubiera visto ni oído nada.
Al igual que Hermione fingía que no sentía la mirada fulminante de Ron.
- Vamos a llegar a la fiesta juntos -.
- ¿Cormac? - Dijo Parvati - Te refieres a Cormac McLaggen?
-¿A que otro Cormac conoces?-pregunto sarcásticamente Lavender, quien estaba ardiendo en celos al ver la reacción de Ron cuando supo que McLaggen y Hermione irían juntos a la fiesta de Slughorn.
- Así es - dijo Hermione dulcemente. - Uno de los que "casi" - ella puso un gran énfasis en la palabra-se convierte en el guardián de Gryffindor -.
-Exacto. "Casi"-dijo Ron con malicia.
-¡"Casi" porque esa perra arruino mi prueba!-exclamó McLaggen mientras señalaba a Hermione. Inmediatamente tuvo dos varitas levantadas en su dirección, pertenecientes a Ron y Harry.
-¡Vuelve a decirle así y estas muerto!-exclamo Ron furiosamente, mientras que Harry asentía con aprobación, con el mismo humor de Ron.
Pero, como ya era costumbre, las dos varitas salieron volando de las manos de sus propietarios en dirección a una seria Hermione F., quien las recibió y se las guardo entre su túnica sin decir una sola palabra.
-¡Quince puntos menos para Gryffindor por este escándalo!-exclamó la Profesora McGonagall con evidente descontento.
Hermione, a pesar de que no veía con muy buenos ojos el hecho de que lo hayan amenazado con las varitas, le agradeció silenciosamente a su amigo y a su… Algo por haberla defendido. Además, le hizo a McLaggen un gesto no muy bonito con la mano en respuesta a su insulto, sorprendiendo un poco a los presentes ya que no era muy común en ella.
- Entonces vas a salir con él - preguntó Parvati abriendo mucho los ojos.
- Oh, sí, ¿no sabías? - dijo Hermione con una risita no muy común en ella.
Hermione se estremeció un poco. Ella odiaba esas risitas de niña tonta, especialmente desde que noto que Lavender era muy propensa a tenerlas.
- ¡No! - dijo Parvati, que se notaba demasiado ansiosa en esa parte de la charla - Wow, te gustan los jugadores de Quidditch ¿No?, primero Krum, luego McLaggen...
Hermione rodó los ojos. Al parecer, el hecho de haber ido al baile con Krum (y dar su primer beso, pero se supone que en el libro no se sabía) la iba a perseguir durante toda su vida.
- Me gustan los "realmente buenos" jugadores de Quidditch - la corrigió Hermione que seguía sonriendo.
Ron le dio a Hermione una mirada de indignación. ¿Acaso estaba insinuando algo?
– Bueno, nos vemos, me tengo que preparar para la fiesta...-.
Y se fue, al momento Lavender y Parvati pusieron "manos a la obra" discutiendo el nuevo acontecimiento
-Buen movimiento-dijo Ginny con sarcasmo-. Decírselo a las más chismosas de la escuela. En menos de una hora toda la escuela se enterará.
Parvati y Lavender le enviaron feas miradas a Ginny.
-En realidad-dijo Hermione F. con una sonrisa-. Ese era exactamente mi propósito.
Los hombres se miraron entre sí, como exclamando "¡Chicas!".
Hablando de todo lo que habían oído de McLaggen y todo lo que suponían acerca de Hermione. Ron se veía extrañamente blanco y no decía nada. Harry se puso a meditar en silencio a cuál de las dos chicas le gustaría hundirla por venganza.
-Yo votaría por las dos-dijo Bill con una mueca.
Cuando llegó a la entrada del salón a las ocho en punto de la noche, encontró a un gran e inusual número de chicas fisgoneando por ahí,
-¡Me pregunto porque!-exclamo Hermione con sarcasmo.
Todas ellas parecían estar mirándolo fijamente con resentimiento cuando se aproximó a Luna. Ella llevaba un conjunto de túnica con estrellas en color plata que causaba una cierta cantidad de risitas entre las espectadoras, pero, de una manera extraña, se veía bastante bien.
-Gracias, Harry-dijo Luna con una sonrisa.
En todo caso Harry estaba agradecido, de que ella hubiera dejado sus aretes de rábanos, su collar de corcho de cerveza de mantequilla y sus Espectroanteojos.
-¿Qué tienen de malo mis accesorios?-pregunto Luna frunciendo el ceño.
-Nada-se apresuraron a responder todos al mismo tiempo.
- Hola - dijo él - Entonces, ¿vamos? –
- Oh, si - dijo ella felizmente - ¿Dónde es la fiesta? –
- En la oficina de Slughorn - dijo Harry, llevándola hacia arriba por las escaleras de mármol, lejos de las miradas y los murmullos. - ¿escuchaste?, se supone que va a venir un vampiro
Todos los que no fueron invitados a la fiesta veían a los que si con un poco de envidia. Puede que Slughorn fuera terriblemente presuntuoso, pero de seguro sus fiestas eran increíbles. Además, en Hogwarts no era algo muy común ese tipo de fiestas. Para la mayoría, la única así había sido el baile de navidad del año pasado.
- ¿Rufus Scrimgeour? - Pregunto Luna.
-¿Ese no es el Ministro?-pregunto una estudiante de Ravenclaw confundida.
Fudge, quien no había pronunciado palabra desde hacía mucho tiempo, bufo al recordar cómo se le fue vilmente hurtado su cargo.
Las personas simplemente se encogieron de hombros, ya acostumbradas a los comentarios extraños de Luna.
- Yo...¿qué..? - dijo Harry desconcertado - ¿El ministro de magia? –
- Si, él es un vampiro - dijo Luna como si fuera un hecho
-Porque es un hecho-rebatió Luna tercamente con completa seguridad.
Nadie se sentía de ánimo como para empezar un largo debate con ella, así que simplemente le dieron la razón.
- Mi padre escribió un artículo cuando Scrimgeour sustituyó a Cornelius Fudge, pero alguien del ministerio lo forzó a no publicarlo. ¡Obviamente no quieren que la verdad salga a la luz!
-O posiblemente simplemente no querían que se publicaran tonterías-dijo Hermione entre dientes.
Harry, que pensaba que era muy improbable que Rufus Scrimgeour fuera un vampiro, pero que estaba acostumbrado a que Luna repitiera los bizarros puntos de vista de su padre como si fueran un hecho, no le respondió
Luna tampoco dijo nada, pero se podía notar que estaba un poco molesta por su expresión facial.
Estaban muy cerca de la oficina de Slughorn, y el ruido de las risas, música y conversaciones en voz alta, se iban haciendo más fuertes a cada paso que daban.
Los celos aumentaban un poco más. No entendían porque tenía que ser una fiesta privada dentro de la escuela.
Haya sido porque lo construyeron así, o porque usaron magia, pero la oficina de Slughorn parecía mucho más grande que una oficina común de maestro.
-Magia-respondieron casi todos los profesores al mismo tiempo.
El techo y las paredes habían sido cubiertos con adornos colgantes color esmeralda, carmesí y oro
-¡Esos colores nunca deben estar juntos!-exclamo Dean con un escalofrió al darse cuenta de que eran los colores representativos de Gryffindor y Slytherin.
Los integrantes de ambas casas asintieron solemnemente.
Así que se veía como si estuvieran en una enorme carpa, el lugar estaba repleto y sofocante, bañado en una luz roja que salía de una lámpara adornada en oro que colgaba del centro del techo, en el cual auténticas hadas estaban revoloteando, cada una brillaba como una partícula de luz. Un fuerte canto acompañado de un sonido como de mandolinas venía de una esquina lejana. Una bruma de humo de pipa estaba suspendida sobre varios ancianos brujos metidos en la conversación, y un buen número de elfos domésticos a chillidos trataban de abrirse paso por entre una selva de rodillas, ocultos por los pesados platones de plata que sostenían con comida, de modo que parecían como pequeñas mesas ambulantes.
Todos los amantes de las fiestas babeaban un poco por la increíble descripción de esta.
- ¡Harry, mi muchacho! - Retumbó la voz de Slughorn, al momento que Harry y Luna eran apretujados al pasar la puerta.
Ahora hicieron una mueca. ¿Por qué tenía que llegar Slughorn a arruinarlo?
-Pasen, pasen, ¡Hay mucha gente que quiero que conozcas! –
Slughorn estaba usando un sombrero con borla de terciopelo que combinaba con su chaqueta. Apretó tan fuertemente el brazo de Harry, que a él le hubiera gustado Desaparecerse
-Eso significa que debió ser realmente malo. Tú odias desaparecerte-dijo Ron con una mueca.
Slughorn lo llevó decididamente dentro de la fiesta. Harry asió la mano de Luna y la arrastro junto con él.
Harry le dirigió una mirada de disculpas a Luna. Ella no se merecía tener que aguantar a Slughorn toda la noche junto con él.
- Harry, quiero que conozcas a Eldred Worple, un viejo alumno mío, autor de "Hermanos de sangre. Mi vida entre vampiros"; y, por supuesto, su amigo Sanguini –
-Si él va a estar presentándote todo el tiempo a personas "importantes", creo que va a ser un capitulo muy aburrido-dijo Ron con un suspiro.
-¡Claro que no!-exclamó Hermione-. Nunca está de más crear contactos con personas importantes. Nunca sabes cuándo vas a necesitarlos, por un motivo u otro.
-Nunca dije que no fuera algo necesario o inútil. Simplemente aburrido-se defendió el chico.
Hermione no quiso seguir discutiendo, por lo que negó con la cabeza y rodó los ojos.
Worple, quien era un hombre con gafas, pequeño y corpulento, agarró la mano de Harry y la apretó muy entusiasmado; el vampiro Sanguini, quien era alto y demacrado, con oscuras sombras debajo de los ojos, apenas inclinó la cabeza. Se veía algo aburrido.
Algunos escucharon curiosos esa parte, ya que la mayoría nunca había visto o conocido a un vampiro.
Un grupo de chicas que se encontraban cerca de él lo miraban con curiosidad y emoción.
-¿Por qué siempre andan en grupo?-le pregunto Seamus a Dean en voz baja con un poco de exasperación.
-Ese es uno de los grandes misterios de la humanidad-respondió Dean con un suspiro.
- Harry Potter, estoy realmente encantado - dijo Worple mirándolo muy de cerca
Harry hizo una mueca. Definitivamente no le estaba gustando para nada esa fiesta.
Le estaba diciendo al profesor Slughorn el otro día ¿Dónde está la biografía de Harry Potter que todos hemos estado esperando?
-Estamos leyendo una de ellas justo en este momento-dijo Hermione F. con una sonrisa irónica.
-¿Estos libros son públicos?-preguntó Harry, horrorizado con la idea de que todos tuvieran acceso a sus pensamientos. Así que no pudo evitar soltar un suspiro de alivio cuando Hermione F. negó con la cabeza.
-Solo existen tres copias de cada uno de los libros, y somos pocas las personas que los hemos leído-dijo ella con una sonrisa. El Harry del futuro también se había puesto así cuando le dieron la idea de hacer los libros.
- Esto... ¿De veras? – dijo Harry
- Tan modesto como Horace lo describió - dijo Worple
Snape gruñó. ¿Potter? ¿Modesto? Sí, claro…
- Pero en serio - de pronto su actitud se volvió más formal - estaría encantado de escribirla personalmente, ¡La gente está anhelando saber de tú muchacho, anhelando!
Harry quedo completamente incrédulo. ¿Ese hombre en serio estaba proponiéndole escribir una biografía pública sobre él? ¿En que estaba pensando?
-No pongas esa cara-le dijo Ginny en voz baja, adivinando fácilmente sus pensamientos-. Has vivido tantas cosas a lo largo de tu vida que fueron necesarios siete libros para contar solo lo más importante. Lo extraño sería que no quisieran escribir una biografía tuya.
-Ya lo sé-dijo Harry con el ceño fruncido-. Pero eso no significa que me gusté.
Ginny no tuvo nada que rebatirle a eso, así que simplemente le dio un casto beso a su novio (ganándose miradas feas por parte de sus hermanos) y volvió a su posición original en la silla.
Si estuvieras preparado para concederme unas cuantas entrevistas, digamos de cuatro o cinco horas la sesión, así podríamos tener el libro terminado en unos meses, y todo sólo con un pequeño esfuerzo de tu parte
Todos los que realmente conocían a Harry no podían vitar tener sonrisas burlonas en sus caras, pensando si realmente ese hombre era lo suficientemente crédulo como para pensar que Harry podía llegar a aceptar tal propuesta.
Te lo aseguro. Pregúntale a Sanguini si no es así, ¡Sanguini, quédate aquí!, - de pronto le espetó Worple en tono severo al vampiro que estaba a punto de aproximarse al grupo más cercano de chicas con una mirada hambrienta
Dumbledore se puso serio, dudando si él había dado su permiso para traer a un vampiro como invitado. Para Dumbledore, lo más importante era la seguridad de sus alumnos.
- ten aquí, un pastel de carne - dijo Worple tomando uno de un elfo que iba pasando atiborrándole la mano a Sanguini antes de volver su atención a Harry - -Mi querido muchacho, el oro que podrías ganar, no tienes idea -.
Como si me importara en algo el dinero pensó Harry bufando.
- Definitivamente no estoy interesado – dijo Harry firmemente- disculpe, acabo de ver una amiga mía
-Debiste tener un poco más de tacto-le reprendió Hermione.
-Él también-se defendió Harry-. No puedes llegar donde una persona a la cual conoces desde hace cinco segundos y preguntarle si le deja escribir un libro sobre él.
Hermione abrió la boca para rebatir eso, pero no encontró manera de hacerlo. Así que, como muy rara vez ocurre, ella le dio la razón a Harry con un gesto con la mano.
Arrastró a Luna tras de sí hacia la muchedumbre,
-¿Vas a estar arrastrando a la pobre de Luna detrás de ti toda la noche?-le preguntó Ginny divertida.
-Lo siento, Luna-se disculpó Harry mirando a la chica.
-No te preocupes. Igualmente, no tendría con quien más hablar, además de Hermione-dijo Luna, quitándole importancia al asunto.
Muchos la miraron con lástima, como siempre ocurría cuando ella dejaba ver lo solitaria que era realmente su vida.
En efecto acababa de ver una larga melena de cabello castaño desaparecer entre dos chicas que parecían miembros de las Brujas de Macbeth.
-Por favor, dime que les pediste un autógrafo-le rogó Ginny con los ojos brillante, ya que era una gran fan de ese grupo.
-¿Por qué siempre comparas mi cabello con una melena?-pregunto Hermione molesta, mientras agarraba las puntas de su cabello, que estaba placado en una linda trenza. No estaba tan mal… ¿Cierto?
Harry simplemente observo a las dos chicas sin decir nada, ya que estaba seguro de que a ninguna de las dos les gustaría sus respuestas.
- ¡Hermione, Hermione! –
- ¡Harry, ahí estas, gracias a Dios! ¡Hola Luna! –
- ¿Qué te paso? - Preguntó Harry a Hermione que lucía claramente despeinada, parecía como si acabara de luchar por liberarse de Lazo del Diablo.
Ron, quien fácilmente pudo adivinar el motivo por el cual Hermione estaba en ese estado, le dio a McLaggen un sonoro gruñido bastante posesivo. Si alguien tenía alguna duda sobre si Ron estaba enamorado de Hermione, se disipó por completo en ese momento (exceptuando a Lavender, claro. Ella vivía en su propia fantasía en la que Ron estaba profundamente enamorado de ella).
- Oh, acabo de escaparme, digo, de dejar atrás a Cormac - dijo ella - debajo del muérdago
Esta vez fue Ron quien se veía dolido por los celos. Aunque se sentía culpable por hacerlo, Hermione no pudo evitar pensar que era bastante justo.
- añadió a su explicación, mientras Harry continuaba viéndola con mirada de interrogación.
- Creíste que era una buena idea venir con él - le dijo él severamente.
-¿Justo ahora te salió tu vena de hermano mayor?-le preguntó Hermione divertida-. Bastante curioso, teniendo en cuenta que yo soy mayor que tú.
Harry le sonrió cariñosamente. Sin importar cuantas personas hayan pensado que ellos dos eran parejas, para él Hermione era su hermana, y el hecho de que no tuvieran lazos sanguíneos no importaba en lo más mínimo.
- Creí que era lo que más molestaría a Ron - dijo Hermione desapasionadamente
-Y tenía razón-dijo Charlie en voz baja al ver el rostro descompuesto de su hermano menor.
Por un tiempo consideré a Zacharias Smith, pero pensé en todo el... –
Los integrantes de la E.D y muchos otros estudiantes tuvieron una expresión de horros plasmada en sus rostros. Zacharias los miro ofendidos. Granger hubiera tenido suerte de que él aceptara ir con ella a esa dichosa fiesta.
- ¿Consideraste a Smith? Le revocó Harry
-Eso mismo nos preguntamos todos-dijeron los gemelos Weasley al mismo tiempo, aún con cara de espanto.
- Si, lo hice, y estoy empezando a desear haberlo escogido, McLaggen hace que Grawp parezca un caballero.
McLaggen parecía apenas poder luchar contra sus deseos de maldecir a la joven bruja.
-Debe ser realmente malo si prefieres a Smith-dijo Ginny, con la misma cara de sus hermanos.
Vámonos por este lado, nos será más fácil ver si viene para acá, es tan alto...
Los tres se dirigieron al otro lado del salón, achicando las bebidas de sus copas en el camino. Se dieron cuenta demasiado tarde de que la profesora Trewlaney se encontraba ahí, sola.
La Profesora Trewlaney frunció el ceño al darse cuenta de que parecía que ellos hubieran preferido evitarla.
- Hola - dijo Luna saludando atentamente a la profesora Trewlaney.
- Buenas tardes querida - dijo la profesora Trewlaney enfocándose en Luna con cierta dificultad, Harry pudo percibir otra vez un olor a jerez para cocinar
-¿Acaso esa ebria?-se auto-interrumpió la Profesora McGonagall sorprendida porque alguno de sus colegas se embriagara en plena fiesta llena de estudiantes.
La Profesora Trewlaney se hizo la desentendida con la pregunta.
- Hace tiempo que no te he visto en mis clases -.
- No, me toco con Firenze este año - dijo Luna-.
La Profesora Trewlaney bufó sonoramente, sin intentar ocultar su desagrado hacia el centauro.
-Por cierto, ¿Por qué el Profesor Firenze no está aquí?-pregunto Lavender con una risita tonta.
-Desafortunadamente se encontraba atendiendo unos asuntos por fuera del colegio, y viendo que no es indispensable en la lectura de estos libros, probablemente fue lo mejor-respondió Dumbledore.
Ah, por supuesto - dijo molesta la profesora Trewlaney con una risilla de borracha – O Dobbin, como yo prefiero llamarlo. ¿Has pensado, o tal vez no, que ahora que estoy de regreso en la escuela el Profesor Dumbledore debería librarse del caballo?
Gracias a estos comentarios, Trewlaney se ganó unas muy feas miradas por parte de ese grupo de estudiantes femeninas que eran fieles admiradoras del centauro.
Pero no, compartimos clases... es un insulto, francamente un insulto sabes... - la Profesora Trewlaney parecía demasiado tomada para poder reconocer a Harry.
-¡No estoy ebria!-se defendió débilmente la profesora. Nadie le prestó atención.
Mientras ella hacia su furiosa crítica sobre Firenze, Harry aprovecho para acercarse a Hermione y decirle - Vamos a ser honestos, ¿Estás pensando en decirle a Ron que interferiste en las pruebas para seleccionar guardián?
Ron escuchaba con mayor atención. No es que no apreciara lo que Hermione había hecho por él, pero su entrada al equipo no lo dejo tan satisfecho como había esperado. Además, no le gustaba el hecho de que Harry y Hermione le guardaran un secreto así.
Hermione levantó las cejas
-¿Realmente crees que habría caído tan bajo?
-¿Más bajo que invitar a McLaggen?-dijo Ron en voz baja. Para su suerte, Hermione no le escuchó.
Harry la miro con sutileza
-Hermione, si puedes invitar a McLaggen…
Ron le hizo disimuladamente un gesto de aprobación a su amigo.
McLaggen, por su parte, estaba cada vez más indignado y ofendido (si es que era posible).
- Hay una diferencia - dijo Hermione con dignidad - No tengo planes de decirle a Ron nada de lo que podría o no haber pasado en las pruebas para guardián
Ron, nuevamente, no sabía si tomarse eso a bien o mal.
- Bien - dijo Harry fervientemente, - Porque él se caería a pedazos de nuevo, y perderemos el siguiente partido -.
Esta vez fueron sus dos amigos que miraron mal a Harry.
-¡¿Es que tu solo piensas en Quidditch?!-exclamaron exasperados.
-No, también piensa en Ginny-respondió Neville por Harry, quien se sonrojo junto con Ginny.
- Quidditch - dijo muy enojada Hermione -¿Es todo lo que les importa a los chicos?
La población estudiantil masculina empezó a rebatir ese argumento, pero una mirada de la Profesora McGonagall bastó para que se quedaran callados.
Cormac no me ha hecho una sola pregunta acerca de mí, no, de lo único que habla es de "Las 100 grandes salvadas de McLaggen"...
McLaggen gruñó sonoramente en dirección a Hermione. Si seguía hablando sobre él de esa manera, su reputación quedaría por el suelo.
¡Oh no, aquí viene! -Se movió tan rápido que parecía haber Desaparecido, en un momento estaba ahí, y al siguiente había logrado pasar por entre dos brujas que reían a carcajadas, y se esfumó.
¡Por favor! No puedo ser tan malo… ¿Cierto? Pensaba McLaggen.
- ¿Vieron a Hermione? - pregunto McLaggen un minuto después, abriéndose paso por entre la multitud.
- No, lo siento - dijo Harry
Hermione suspiró. Por mucho que la exasperara a veces, ella sabía que siempre podía confiar en Harry.
Que giro rápidamente para unirse a la conversación de Luna, olvidando por un instante con quién estaba hablando ella.
- ¡Harry Potter! - dijo la profesora Trewlaney en un profundo y vibrante tono, reparando en él por primera vez.
Harry solo podía preguntarse porque las personas siempre lo saludaban exclamando su nombre.
- Oh, hola - dijo Harry sin mucho entusiasmo.
- Mi querido muchacho - dijo ella en un muy claro susurro. – ¡Los rumores! ¡Las historias! ¡El elegido!, Por supuesto tu lo sabias desde hace mucho tiempo...los presagios nunca fueron buenos Harry...pero, ¿Por qué no regresaste a Adivinación? ¡Para ti, para todos, esta asignatura es de suma importancia! -.
Hermione soltó un bufido de incredulidad. Las pocas clases que tomo de Adivinacion a principio de su tercer año fue una gran perdida de tiempo.
- ¡Ah, Sybill, todos pensamos que nuestras asignaturas son las más importantes! - dijo una voz fuerte, y Slughorn apareció al otro lado de la profesora Trewlaney, con la cara muy roja, su sombrero de terciopelo un poco ladeado, un vaso de hidromiel en una mano y un enorme pastel de carne en la otra.
Los profesores, aunque de mala gana, le dieron la razón a Slughorn.
– ¡Pero no creo haber conocido jamás a alguien tan innato para las pociones! -dijo Slughorn refiriéndose a Harry con aprecio, sus negros ojos enrojecieron
Snape tenía una sonrisa burlona en su rostro. Él era el único que sabía que el éxito en las pociones de Potter se debía indirectamente a él.
Es instintivo, sabes, ¡Como su madre!. Yo sólo le he tenido que enseñar unas cuantas cosas... con esa clase de habilidad... te diré una cosa Sybill ¿Por qué aun Severus...? - Y para horror de Harry, Slughorn tiró de un brazo y pareció como si sacara a Snape del escaso aire que había alrededor de ellos.
Y la pregunta se repetía a lo largo de todo el Gran Comedor: ¿Por qué tenía que llegar Slughorn a arruinarlo?
- ¡Deja de esconderte y únete a nosotros, Severus! - Slughorn hipeo felizmente
-Por favor, escóndete otra vez un tu cueva-rogaba Ron en voz baja.
- Justamente estaba hablando de las excepcionales pociones que puede hacer Harry, parte del crédito es tuyo, por supuesto, ¡Tu le enseñaste por cinco años!.
Snape estuvo a punto de dejar escapar una carcajada irónica. ¿Parte del crédito? ¡Ese mocoso se lo debía todo a él! En ese momento, Snape deseaba nunca haber escrito todas esas anotaciones en el libro. De esa manera, Potter no se estaría llevando crédito que no era suyo.
Atrapado, con el brazo de Slughorn alrededor de sus hombros, Snape recorrió con la mirada a Harry contrayendo sus ojos negros.
- Es gracioso, nunca tuve la impresión de haberle podido enseñar nada al señor Potter.
Harry frunció el ceño ante la exageración de Snape. Si, era cierto, no era del todo bueno en las pociones. Pero le iba mejor que a muchos compañeros y lo hacía medianamente bien.
- ¡Bueno, entonces es una habilidad natural! Grito Slughorn -Debiste haber visto lo que hizo, primera lección, Poción de los Muertos Vivientes, nunca tuve a un estudiante que produjera algo mejor al primer intento, creo que ni siquiera Severus...-.
Nuevamente, una risa irónica estuvo a punto de escaparse de la garganta de Snape.
- ¿De verdad? - dijo Snape tranquilamente, sus ojos aun penetraban a Harry, quien sentía cierta inquietud, lo último que quería era que Snape empezara a investigar la fuente de su recién descubierta capacidad para hacer pociones.
Lo más probable es que ya lo sepa gracias a la Legeremancia pensó Snape, sin embargo se preguntaba porque no le reclamaba a Potter.
- ¿Recuérdame que otras asignaturas estás tomando Harry? - preguntó Slughorn.
- Defensa contra las artes oscuras, Encantamientos, Transfiguraciones, Herbología...-.
- En resumen, todas las asignaturas que se requieren para un Auror - dijo Snape con una mirada despectiva.
Los Aurores presentes, ósea Tonks, Kingsley y Ojoloco (N.A: Honestamente, no recuerdo si hay más Aurores presentes. De ser así, por favor corregidme), le sonrieron a Harry, completamente satisfechos con la elección de Harry. Si había un estudiante en el Gran Comedor que tuviera madera para auror, ese era Harry, definitivamente. Y no solo por el hecho de que se había enfrentado muchas veces a Voldemort siendo aún menor de edad (aunque, claro está, este era un factor importante también), sino porque tenía muchas de las cualidades necesarias para desempeñar ese oficio en cuestión.
- Si, bueno, es lo que me gustaría ser - dijo Harry desafiante.
- ¡Y serás uno muy bueno! Bramó Slughorn.
La mayoría de los presentes asintieron de acuerdo con Slughorn.
-No creo que deberías ser un Auror, Harry - dijo Luna inesperadamente, todos voltearon a verla
Todos se prepararon mentalmente para una de esas típicas historias irracionales de Luna.
- Los Aurores son parte de la conspiración Rotfang, yo pensé que todos sabían eso, están planeando echar abajo al Ministerio de Magia desde adentro, usando una combinación de magia negra y mal de goma.
A pesar de que los amigos de Luna intentaron no reírse (sin mucho éxito), la mayoría se rio abiertamente. Luna, por su parte, no dijo nada, pero se veía algo irritada.
A Harry se le salió la mitad de su hidromiel por la nariz cuando comenzó a reírse, realmente valió la pena haber traído a Luna solo por esto.
Luna no sabía si tomarse eso como un alago o un insulto. Así que inventó una nueva palabra: Alasulto.
Emergiendo de su copa, tosiendo y empapado pero aun riendo, vio algo que calculó elevaría su espíritu aún más alto: Draco Malfoy siendo arrastrado de la oreja hacia ellos por Argus Filch.
Esto hizo que la atención de Draco volviera a la lectura y dejara a un lado las lindas piernas de Astoria. ¿Qué estaba haciendo él ahí, si ni siquiera fue invitado a esa estúpida fiesta? Un estremecimiento le recorrió la espalda al tener el presentimiento de que tenía algo que ver con la misión de Señor Tenebroso.
- Profesor Slughorn - Filch resollaba con dificultad, su quijada temblorosa y el maniático brillo detector de travesuras en sus hinchados ojos.
Filch refunfuñó, no muy contento con esa descripción.
– Descubrí a este chico escondiéndose en las escaleras del pasillo, él decía haber sido invitado a su fiesta, pero que no le enviaron a tiempo la invitación ¿Usted lo invitó?
Todos miraron a Draco con incredulidad, sin embargo nadie se creía esa excusa. Habían leído lo suficiente como para saber que, en ese año, la fiesta de Slughorn carecía de importancia alguna para Malfoy. Todos habían llegado a la acertada conclusión de que se trataba de la misión que tenía.
Malfoy logró zafarse de Filch, mirándolo furioso -¡De acuerdo, no fui invitado! - dijo muy enojado - Estaba tratando de colarme ¿Contento? –
- ¡No, no lo estoy! - dijo Filch con regocijo en los ojos, tenía una declaración completa e indiscutible.
-Lo cual no sucede muy a menudo-dijeron los gemelos Weasley inocentemente.
– ¡Estás en problemas, sí que lo estas!, ¿Acaso no dijo el Director que no merodearan por las noches a menos que tuvieran permiso, eh?
- Está bien, Argus, está bien - dijo Slughorn haciendo un gesto con la mano - Es navidad y no es un crimen querer venir a la fiesta. Sólo por esta vez olvidemos los castigos; Te puedes quedar Draco -.
A pesar de que no era un profesor muy querido por parte de… Todos, nadie podía negar que aquel fue un acto bastante agradable por parte de él, aunque haya sido dirigido hacía Malfoy.
La expresión de agravio y decepción era perfectamente predecible, pero se preguntaba Harry por lo que podía ver, ¿Por qué Malfoy lucía casi igual de infeliz, y por qué Snape parecía enojado con Malfoy y...Sería posible...Un poco asustado también?
Draco puso la frente en alto con orgullo digno de un Malfoy, sin creerse que él le tuviera miedo a una escoria como Snape. En realidad, Draco solo lo soportaba porque era muchísimo mejor tenerlo como amigo que como enemigo, sin embargo en realidad nunca le tuvo ese respeto que tanto le expresaba. Para él, ese hombre no era más que cualquier otro mestizo o sangre sucia que conocía.
Pero justo antes de que Harry asimilara lo que había visto, Filch dio la vuelta y se alejó arrastrando los pies, refunfuñando por lo bajo; Malfoy había recompuesto su expresión, ahora sonreía agradeciendo a Slughorn su generosidad, y el rostro de Snape volvía a ser inescrutable.
Snape se auto-regaño mentalmente por no poder controlar sus expresiones faciales a tiempo. Ahora, por culpa de ese descuido, tendría a Potter y su estúpida curiosidad detrás de él.
- No es nada, nada - dijo Slughorn rechazando el agradecimiento de Malfoy - Después de todo conocía a tu abuelo... –
- El siempre habló muy bien de usted señor - dijo Malfoy rápidamente -Decía que usted es el mejor que jamás haya conocido haciendo pociones -.
-Estúpido hurón oportunista-dijo Ron en voz baja. Lo hubiera dicho en voz alta y aceptar gustosamente un duelo con Malfoy, pero como Hermione F. tenía su varita, lo mejor era no hacerlo.
Harry miraba fijamente a Malfoy. No eran los halagos lo que lo intrigaba, había visto a Malfoy hacer eso con Snape durante mucho tiempo, era el hecho de que Malfoy, dentro de todo, lucía un poco enfermo.
Oh, no pensó Astoria Greengrass con preocupación, adivinando fácilmente que la misión no le estaba yendo muy bien, y eso podía significar la muerte de Draco. Espera un segundo… ¿Estas preocupada por Malfoy? Se preguntó a sí misma con horror.
Esta era la primera vez en mucho tiempo que veía a Malfoy de cerca, y notó que ahora Malfoy tenía oscuras ojeras, y un marcado matiz grisáceo en la piel.
Todos asumieron también que a Malfoy no le estaba yendo muy bien en su misión. Sin embargo, ellos no estaban preocupados (excepto por unos muy contados compañeros de Slytherin), sino más bien aliviados. Seguían sin saber cuál era aquella misión, cosa que los tenía nerviosos.
- Me gustaría hablar contigo, Draco - dijo de pronto Snape.
- Ahora Severus, - dijo Slughorn hipando de nuevo - Es navidad, no seas demasiado duro...-.
- Soy su Jefe de la Casa, y yo decidiré que tan duro ser - dijo Snape de manera cortante - sígueme Draco -.
-Apuesto dos galeones a que Harry va a seguirlos-dijo Sirius a Remus con seguridad.
-No, gracias. Ambos lo conocemos lo suficiente como para saber que perdería mi dinero-le contestó Remus. Entonces recordó algo-. Por cierto, tú y yo tenemos una apuesta sobre si Ron y Hermione iban a ir al baile juntos…-Terminó de decir aquello extendiendo su mano con la palma abierta hacia Sirius, obviamente reclamando su galeón.
Sirius, bufando, se sacó el galeón del bolsillo y se lo puso en la palma de la mano de mala gana.
-¿Cuándo prenderas que no debes apostar en contra de Remus?-le dijo Tonks divertida. A lo largo de ese año ella había visto varias apuestas de ese tipo entre los dos hombres, y siempre ganaba Remus.
-¡Nunca!-grito exageradamente, haciendo sobresaltar a varios de los presentes en el Gran Comedor, ya que hasta el momento la conversación entre los tres se había llevado a cabo en voz baja.
-Eres un caso perdido, Sirius-dijo Remus como si constatara un hecho.
Se fueron, Snape por delante guiándolo, Malfoy se veía resentido. Harry permaneció indeciso por un momento, entonces dijo
-Regreso en un segundo Luna...baño –.
Todos miraron a Harry incrédulos.
-¿Por qué no puedes simplemente ignorar algunas cosas?-le pregunto Astoria, que estaba a varias mesas de distancia.
-Su complejo de héroe no se lo permite-respondió Ginny con una mueca.
Harry empezó a rebatirle, pero inmediatamente las personas que realmente lo conocían dijeron al mismo tiempo "tiene razón".
-Está bien – dijo Luna alegremente, él se fue deprisa pensando que lo había escuchado, tan pronto como se metió entre la multitud, ella retomó el tema de la conspiración Rotfang con la profesora Trewlaney, quien se veía sinceramente interesada.
-Tal para cual-dijo Hermione, quien no era conocida por tenerle mucha tolerancia a las locuras de ambas mujeres.
Fue fácil, una vez fuera de la fiesta, sacar en el pasillo que estaba totalmente desierto la capa de invisibilidad de su mochila y cubrirse con ella
Dumbledore suspiró. El hecho de que la capa estuviera en la posesión de Harry tenía muchos pros, pero también muchos contras. Algunas veces se arrepentía de habérsela enviado el su primer año, pero en realidad, por muchas travesuras que pudiera hacer el chico con la capa, esta era un factor clave para su supervivencia en un futuro.
Lo que sí fue difícil era encontrar a Snape y Malfoy. Harry corría por el pasillo, el ruido de sus pisadas se disimulaba con la música y las fuertes voces que aun provenían de la oficina de Slughorn que había dejado atrás. Quizás Snape había llevado a Malfoy a su oficina en los calabozos, o quizá lo estaba escoltando de regreso a la sala común de Slytherin...
-Si es así, dudo mucho que puedas escuchar su conversación…-dijo Hermione distraídamente.
Harry solo la miro con cara de "¡No me digas!".
Harry iba puerta tras puerta presionando su oreja, recorriendo rápidamente el pasillo, hasta que, sacudiéndose de la emoción, se inclinó hasta la cerradura del último salón de clases del pasillo y escuchó voces.
-Claro, porque escuchar una conversación entre Quejicus y Malfoy es la descripción grafica de la diversión-dijo Sirius sarcásticamente.
- ... no podemos permitir errores Draco, porque si eres expulsado... –
- No tenía nada que hacer al respecto ¿De acuerdo? –
- Espero que me estés diciendo la verdad, porque fue torpe e insensato, ya eras sospechoso de tener las manos metidas en eso –
A pesar de que se quejaran de la extrema curiosidad de Harry y su complejo de héroe, todos escucharon con atención (incluyendo al mismo Draco) en busca de cualquier pista que les dijera la misteriosa misión.
- ¿Quién sospecha de mí? - - dijo Malfoy muy molesto - Por última vez, yo no lo hice, ¿OK? Esa chica Bell debe haber tenido algún enemigo del que nadie sabe nada...
-No sé por qué no te creo, Hurón-dijo Ron con sarcasmo y desprecio.
¡No me mire así! ¡Sé lo que está haciendo, pero no le funcionara!... ¡Puedo detenerlo! -.
Todos se miraron confundidos, sin saber a qué se refería Malfoy. Sin embargo, fueron pocos los que adivinaron rápidamente que Snape estaba intentando utilizar la Legeremancia con Malfoy.
Hubo una pausa y luego dijo tranquilamente Snape - Ah... tu tía Bellatrix te ha estado enseñado Oclumancia, ya veo ¿Qué estas tratando de ocultar de tu Amo?
-¿Oclumancia? ¿Eso significa que el Profesor Snape intento leerle la mente?-pregunto un estudiante de Ravenclaw.
El silencio por parte de Snape solo lo confirmó. Esto hizo que un pensamiento se instalara en la mente de todos los estudiantes. ¿Cuántas veces Snape se había introducido dentro de sus mentes y ellos nunca se habían dado cuenta? El desprecio genera que sentían los estudiantes por este profesor en particular aumento mil veces más.
- ¡No estoy tratando de ocultar nada de él, solo quiero que usted no se meta en esto! –
Harry presionó aún más su oreja contra la cerradura... Qué pudo haber hecho que Malfoy le hablara de esa manera a Snape, Snape era único maestro por el que siempre había mostrado respeto, y más aún, predilección.
Snape contuvo un bufido. Él, obviamente, era consciente de que todas esas adulaciones por parte de Draco Malfoy eran un completo fraude, y, en realidad, se le hacían increíblemente fastidiosas.
- ¿Así que por eso es que me has estado evitando este semestre? ¿Tenías miedo de que interfiriera? Entiende, ¿Alguna vez alguien había dejado de venir a mi oficina cuando le decía repetidamente que lo quería ahí Draco? -.
-No-respondieron casi todos los estudiantes. Por muchos desprecio que le tuvieran a Snape, eran muy pocos que en realidad se atrevían a desobedecerlo.
- ¡Pues póngame en detención! -¡Repórteme con Dumbledore! - dijo Malfoy en tono burlón.
Algo le decía a Dumbledore de que él ya estaba al tanto de lo que sucedía con el joven Malfoy.
- Hubo otra pausa, entonces Snape dijo - Sabes perfectamente bien que no quiero hacer ninguna de esas cosas -.
- ¡Entonces será mejor que deje de decirme que vaya a su oficina!
Muchos se preguntaban porque Malfoy rechazaba la ayuda de Snape (después de haber leído el segundo capítulo, todos deducían que era para eso que Snape lo quería en su oficina).
- Escúchame - dijo Snape bajando tanto la voz que Harry tuvo que presionar fuertemente su oreja contra la cerradura - Estoy tratando de ayudarte, le juré a tu madre que te protegería. Hice la Promesa Inquebrantable, Draco -.
- ¡Parece que tendría que romperla entonces, porque no necesito su protección!
-¿Qué parte de "Inquebrantable" no comprender, Hurón?-preguntó Ginny rodando los ojos.
Es mi trabajo, él me lo dio y lo estoy haciendo, tenía un plan y va a funcionar; sólo está tomando más tiempo de lo que debía -.
-Así que, ¿Es solo eso?-le preguntó Astoria con incredulidad-. ¿No quieres que nadie te quite tu gloria? Te creía un poco más inteligente que eso, Malfoy.
Curiosamente, la frialdad con la que ella dijo su nombre al final le resulto a Draco aún más molesto que le dijeran "Hurón".
- ¿Cuál es tu plan? -.
- ¡No es asunto suyo! -.
- Si me dices lo que estas tratando de hacer, podría ayudarte...-.
- ¡Tengo toda la ayuda que necesito, gracias, no estoy solo! -.
- Ciertamente estabas solo esta noche, lo cual fue extremadamente tonto, deambulando por los pasillos sin guardias ni respaldo, esos son errores elementales -.
- ¡Crabbe y Goyle hubieran estado conmigo si usted no los hubiera puesto en detención! -.
-¿Esos son tus grandes secuaces?-se burló Daphne Greengrass.
- ¡Baja la voz! - le espetó Snape, porque la voz de Malfoy había subido con la excitación. – Si tus amigos Crabbe y Goyle tienen la intención de pasar su TIMO de Defensa Contra la Artes Oscuras este año, necesitaran trabajar un poco más duro de cómo lo han estado haciendo hasta ahora...-.
- ¿Y eso que importa? - dijo Malfoy -Defensa Contra las Artes Oscuras es una broma ¿O no?
-Ninguna de las clases impartidas en Hogwarts es una broma, Señor Malfoy-dijo la Profesora McGonagall fríamente-. Excepto, tal vez…-le envió una mirada significativa a la Profesora Trewlaney, quien estaba meditando en medio de la lectura.
Parte de una representación. Como si alguno de nosotros necesitáramos protegernos de las artes oscuras...-.
-A veces me pregunto si se da cuenta de las estupideces que dice-dijo Harry casi en un susurró, incrédulo de que alguien realmente creyera que se encuentra a salvo de las magia oscura, sobre todo cuando Voldemort volvía.
- ¡Es una "parte" que es crucial para el triunfo, Draco! - dijo Snape - ¿Dónde piensas tú que hubiera estado todos estos años si no supiera esa "parte"?
Por mucho que lo odiara, Harry no podía evitar estar de acuerdo con eso. Pero nunca aceptaría en voz alta que estaba de acuerdo con algo que haya dicho Snape. Nunca.
¡Ahora escúchame!, Estas siendo incauto, deambulando por las noches, dejando que te atrapen y depositando tu confianza en asistentes como Crabbe y Goyle -.
- ¡No son los únicos, tengo a otras personas de mi lado, que son mejores! -.
- Entonces por qué no confías en mí, yo puedo...-.
- ¡Sé lo que quiere hacer! ¡Quiere robar mi gloria! -.
Astoria hizo un gesto con la mano, como resaltando el comentario que había hecho minutos antes.
Hubo otra pausa, entonces Snape dijo fríamente
- Estas hablando como un niño, entiendo bien que la captura y encarcelamiento de tu padre te alteró, pero...-.
-Creo que vas por mal camino…-dijo Tonks distraídamente.
Harry tuvo apenas un segundo de advertencia; escucho los pasos de Malfoy al otro lado de la puerta y se arrojó lejos de su camino justo cuando se abrió violentamente.
-Puede que tengas una muy mala suerte la mayoría del tiempo-dijo Ginny-. Pero hay algunas contadas veces que en serio parece que tuvieras un ángel en el culo.
El comentario hizo que la tensión que se había acumulado a lo largo de la conversación entre Malfoy y Snape desapareciera un poco.
Malfoy se alejaba a zancadas por el pasillo, pasó la puerta abierta de Slughorn y dio vuelta en la esquina más distante, fuera de su vista. Apenas atreviéndose a respirar, Harry permaneció agachado mientras Snape salía lentamente del salón de clases. Con expresión insoldable regreso a la fiesta. Harry permaneció en el piso, su mente corría.
Al igual que la de todos en el Gran Comedor.
-Ese ha sido el final del capítulo-dijo la Profesora McGonagall, cerrando el libro y entregándoselo a Dumbledore.
-Bueno, me parece que ya es hora de comer algo-dijo Dumbledore sonriendo, aunque en realidad su mente estaba trabajando a toda máquina intentando encontrarles respuestas a todas las preguntas que se habían formulado a lo largo de la lectura.
Todos se sorprendieron al notar que ya eran casi las tres de la tarde. El tiempo se pasaba volando.
Dumbledore hizo un rápido gesto con las manos y todas las mesas se llenaron de comida inmediatamente, para el placer y satisfacción de todos.
¡Hola! Como ya va siendo costumbre, me disculpo por la tardanza. Estoy pasando por unos cuantos momentos difíciles, aunque sé que no es una excusa muy buena. Me gustaría aclarar algo, por si alguien tiene la duda: No pienso abandonar el fanfic de la noche a la mañana. Aunque me demore muchos meses en actualizar, siempre lo tendrán. Si, por motivos del destino, voy a descontinuar la historia, lo voy a avisar.
En el capítulo anterior les pedí que me dieran algunas recomendaciones. Estas fueron algunas de las cosas que me dijeron:
Emoción: Sé que me estoy centrando excesivamente en las vidas amorosas de los personajes, y estoy intentando buscar un poco más de la emoción que muchos (incluyéndome a mi) desean. Si alguien tiene ideas, estas serán bien recibidas.
Una relectura: ¡Completado! Hace unas cuantas semanas me hice a la tarea de releer todos los capítulos que tenía hasta el momento, y debo decir que fue de una gran ayuda. Mis disculpas por las varias veces en las que me he repetido a lo largo de la historia.
Y, la más pedida de todas: La aparición de James y Lily.
Soy increíblemente mala creando intriga, así que me imagino que ya muchos habrán adivinado que tengo la intención de introducir a estos dos increíbles personajes en la historia. Es algo que tengo pensado hacer desde hace bastante tiempo, pero no se me ocurría manera de hacerlo y que fuera algo razonable, pero finalmente la encontré (o eso creo yo). Aún se demorara un par de capítulos, pero ya lo tengo todo planeado.
Tengo una nueva pregunta: ¿Me estoy olvidando de algún personaje? Es que siento que siempre estoy utilizando a los mismos, y se está haciendo algo repetitivo. Nuevamente, estoy abierta a cualquier consejo o recomendación.
Quiero darles mil gracias a todos por estar ahí. Es increíble ese sentimiento de saber que lo que haces le gusta a la gente.
¡Hasta la próxima!
