Capítulo 2: El pacto
Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece, son propiedad exclusiva de Masami Kurumada. Fanfic hecho sin fin de lucro.
Capítulo 2: El pacto
Un hombre alto y fornido hablaba por su móvil mientras caminaba con su maleta en la otra mano. Su melena azul violácea se movía al compás de su caminar tranquilo.
–Estoy a unos minutos del lugar– decía a su interlocutor del otro lado de la línea. –No es necesario, iré en taxi– y cortó la llamada.
Se sentía tan bien de pisar de nuevo las tierras del país del sol naciente. Había estado en el continente hacia tan solo unos 5 años atrás, pero él sentía que el tiempo transcurría lento. Aunque el tiempo que estuvo en Grecia le había ayudado a planear las cosas con la debida precaución. Si, la espera tendría que valer la pena.
Se acercó a uno de los taxis que aguardaban a las afueras del aeropuerto, mientras el taxista guardaba su maleta, él se internaba en el vehículo.
En su mente repasaba lo que diría al llegar a "casa", ante ella.
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El camino hacia el interior de la mansión fue en completo silencio. Cruzaron el enorme salón principal y se internaron en un pasillo con varias puertas. La mujer abrió la primera puerta de la izquierda y se adentraron en lo que parecía ser el despacho de la chica.
–Seiya, cuanto me alegra verte– una pequeña sonrisa se asomo en sus labios. –Vamos, deja tu maleta aun lado, llamaré a Tatsumi para que se la lleve a una habitación. Debes estar cansado, ¿por qué no descansas un poco? Mañana sera un día duro en el trabajo– Saori hablaba sin parar mientras tomaba asiento detrás de su escritorio.
–¿Trabajo?– cuestionó el chico. –¿De que estas hablando?– la miró con extrañeza.
–¿No te lo habían dicho?– preguntó sorprendida.
Seiya se estaba desesperando. No entendía nada de lo que ella le hablaba. El no vino a buscar trabajo.
–La razón de que estes aquí es para ayudarme a dirigir la Fundación Graude– le informó Saori.
–Ni hablar– fue la rotunda respuesta.
–Pero..
–Quiero ver a Mitsumasa Kido– insistió interrumpiendola.
–No puedes verlo– dijo con la mirada seria. Al ver que Seiya se levantaba de su silla e iba directo a ella, agregó –Mi abuelo murió– y desvío su mirada hacia un punto indefinido de la habitación.
–¿Qué dices?– soltó ante su estupefacción. El viejo estaba muerto, había dicho ella. ¡El viejo estaba muerto!
–Mi abuelo murió tres años después de que partiste a Grecia– explicó la joven.
A Seiya casi le conmueven sus ojos tristes, casi sintió ganas de posar una mano en su hombro, casi tuvo ganas de decirle que lo sentía. ¡Si, él de verdad sentía que el viejo se lo merecía!
–Me alegra saberlo... – los ojos se Saori se abrieron como platos ante tales palabras. –... después de todas las penalidades que me hizo pasar– mascullo con una media sonrisa burlona. –Bueno, tú eres su nieta. Seguramente debes de saber de la promesa que tu abuelo me hizo– su semblante se volvió serio al pronunciar esto último.
–¿Una promesa?– preguntó curiosa dirigiendo toda su atención hacía él.
–Yo tengo una hermana. A tu abuelo no se le ocurrió nada mejor que separarnos– hizo una pausa forzada por el nudo en su garganta. –Me obligó a que fuera a estudiar a Grecia, y si regresaba convertido en una persona capaz de dirigir una empresa, me dejaría ver a mi hermana–.explicó con molestia.
Entonces, fue el turno de Seiya de sorprenderse ante sus propias palabras. ¡Así que era eso! Pero, ¿por qué tendría él que hacerse cargo de la empresa? ¿Qué acaso su nieta no lo había estado haciendo?
–No había sido notificada de esto– la voz de la mujer lo sacó de sus cavilaciones. –No sabía que tenías una hermana, así que ni siquiera tengo idea de donde pueda estar ella– le dijo con sinceridad.
Al pelicastaño le comenzaron a temblar los puños de ira. ¿¡Cómo podía ser posible eso!? Ese viejo le jugó sucio. Le había prometido volver a ver a su hermana, y ahora salía con que moría sin decirle nada a nadie de aquel pacto del demonio.
La Kido se alarmó cuando vio como Seiya se dirigía hacia ella con toda la intención de lanzarsele encima, pero unos toques en la puerta interrumpieron en su inminente asesinato.
La puerta se abrió y un hombre alto y calvo se asomo por ella. Los ojos de Tatsumi casi se salen de sus cuencas al ver al acompañante de su ama.
–¿Qu-que haces aquí?– tartamudeo ante la sorpresa.
Sin duda, nadie esperaba la visita de Seiya. Sabían que pronto volvería a Tokio. Tatsumi le había contado que en los últimos días de su abuelo, este le dijo que Seiya volvería cuando fuera el momento y junto a ella se haría cargo de la empresa.
–Me largo– se dio media vuelta dispuesto a salir de aquella maldita casa.
–Tranquilizate, Seiya– habló la chica interrumpiendo la partida del moreno. –Es muy peligroso– advirtió.
–¿Peligroso? ¿Por que?– cuestionó entre extrañado y fastidiado por la actitud de ella.
–El mundo es muy grande para encontrar a una persona por ti mismo– intentó razonar con él.
La chica tenía razón, pero no le daría el gusto de admitirlo. Encontraría a su hermana aunque le costara toda la vida hacerlo. No dijo nada más, simplemente siguió con su camino.
–Seiya, espera–nuevamente intentó impedir que se fuera, pero el chico no volteó. Al parecer, no quería su ayuda, pues bien, no se la daría. Asi que no le quedó de otra más que sacar la última carta.–Te propongo un trato–.
El castaño se detuvo aun sin voltear a verla.
–La gente como tú, ¿cree que puede negociarlo todo?–escupió con tono burlón.
¿Quién se creía que era? ¿Pensaba que también iba a tomarle el pelo como su abuelo? ¡Ja¡ No iba a ser engañado nuevamente.
–No necesito nada que venga de ustedes–soltó sin más dispuesto a renaudar su marcha.
–Yo no te ayudare. Lo harás tu mismo–declaró con firmeza. Al ver que el chico se volvía a verla, decidió continuar, –Si aceptas trabajar en la Fundación conmigo, con el dinero que ganes podrás buscar a tu hermana. Con lo bien organizados que estamos, encontrar a tu hermana será como un juego de niños–finalizo.
Esa...¡Esa estúpida! Siempre tiene sus métodos para conseguir lo que quiere. Pero tenía razón, con la ayuda de la Fundación el podría encontrar a su hermana mas rápido. Además, técnicamente no lo estarían ayudando, él con su duro trabajo y sus conocimientos se ganaría aquello.
–¿Y bien? – insistió en una respuesta.
Suspiró derrotado. Todo sea por ti, Seika
–Hecho– y extendió su mano para sellar el trato.
¿Lo ves abuelo? Todo saldrá como tú querías
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Cuando iban los tres cruzando por la enorme sala, Tatsumi casi le da un infarto al haber olvidado algo tan importante.
–¡Saga!– exclamó Saori con sorpresa y alegría al ver al apuesto hombre parado en la sala mirando uno de los cuadros que adornaba la mansión.
–S-señorita, disculpeme. Fu-fui a buscarla en cuanto el se-señor Saga llegó, pero.. es que..–intentó justificar el mayordomo. –Lo lamento, señor Saga–e inclinó su cabeza esperando una reprensión por parte de alguno de los dos jóvenes.
–Tatsumi, acompaña a Seiya a la salida– pidió su ama, ignorando todo el asunto.
–Si, mi señora– hizo una reverencia y miró al moreno para que lo acompañara.
Era la primera vez que Seiya veía a ese hombre, y había algo en él que no le daba buena espina. La mirada chocolate del menor se cruzó con la jade de Saga y pudo ver en ellos despecio a su persona. Desvío su mirada restandole importancia y se encontró con la de Tatsumi invitándole a seguirle.
Saori espero a que el mayordomo y el pelicastaño abandonaran la estancia. Una vez solos, se acercó al hombre y envolvió con sus delicadas manos las de Saga.
–Me alegra mucho que hayas venido a visitarme, Saga–confesó con alegría.
–A mi me alegra poder verte después de tanto tiempo.. – dijo de manera suave.–.. Pero no he venido de visita– dijo con cautela sin apartar la vista de ella.
–Entonces, ¿te quedarás en la mansión?– preguntó con curiosidad.
–Si mi estadía no representa un inconveniente para ti...– y dio un suave apretón a las manos de la dama.
–Oh no, en absoluto. Enseguida indicaré a una mucama que prepare tu antigua habitación– soltó las manos de Saga y se giró para poder buscar a alguna de sus sirvientas.
–Perfecto–murmuró para sí el hombre sin ser escuchado por la Kido.
Si Saori hubiera volteado su rostro se encontraría con una sonrisa maliciosa que se asomaba en el perfecto rostro de Saga.
つづく (continuará)
Hola! Soy nueva por esta zona. A decir verdad, ya le leído muchos fanfics pero este es el primero que escribo. ¿Me podrían decir si les esta gustando?
Muchas gracias a los que se toman la molestia de leer esta historia y a esas personas que pusieron mi historia en alerta para un siguiente capítulo, eso me motiva a seguir adelante con la historia.
Pero quisiera dar un agradecimiento especial a la persona que me escribió mi primer review: sslove, muchas gracias. Espero que puedas seguir acompañandome en esta historia.
Nos leemos en el siguiente capítulo!
