Nota: Logre actualizar este fic y esta vez le puse empeño para que sean más cuartillas, además de tener más estructura.
Desde que desperté en este sueño, sí aún creo que es un bello sueño. Aún estoy con mi hermano mayor, ahora pequeño. No me recuerda pero yo sí. Sonrió y lloró de felicidad cuando lo veo, quiero abrazarlo decirle: "he vuelto a casa". Pero él no me recuerda para responder como quiero…
Solo me respondería: "ojalá nunca regreses".
Cuando regrese en esta nueva forma pensé que era para tener una segunda oportunidad con mi rey…
Me siento tonto por pensarlo.
Suspiro con pesadez mientras cargo de melodía triste al aire que me rodea en el tejado de la casa. Tal vez algún día… mis sentimientos se los lleve el viento.
Ahora solo quiero que le lleguen a él.
Si realmente, soy un tonto.
Los días pasan como las nubes en el cielo. El tiempo se mece entre nosotros como partículas sin darnos cuenta. Caminamos entre ellas, esperando a llegar a algún lugar. Pero solo caminamos sin rumbo, en un laberinto o en una habitación redonda.
No, no tiene sentido lo que digo.
Lo sé.
Nada tiene sentido en esta vida.
Como las dudas de Totty cuando menciono el incesto.
Todomatsu, no entiende por qué hablar de un tema tabú.
No es que le esté proponiendo continuar donde nos quedamos. Es obvio que solo fui diversión y donde están mis sentimientos. Pero sé, quien fue su dueño y quien el dueño de su corazón. El primero sigue siendo un hombre serio, adinerado y atractivo. Ahora lo corteja con dinero, lo compra directamente no a través de los padres. El segundo, es su hermano mayor, el penúltimo en nacer con una gran sonrisa. Quien vive en su propio mundo.
A veces pienso que por mi culpa, por mis acciones del pasado cayó a merced de la locura.
Ver a su único amor asesinado por la persona en la que confiaba bajo órdenes de quien creyó que era su amigo.
La traición lo arrastro a manos de la venganza hasta volverlo loco de ira.
Regresando al tema del cual me desvié por el camino de la vida pasada.
Quiero asegurarme que Todomatsu no quiera una relación con Jyushimatsu, necesito que no suceda. Tal vez esta nueva oportunidad es para que uno obtenga lo que quiso.
Si Jyushimatsu permanece con Ichimatsu, no habrá consecuencias para Todomatsu. Y sí ayudo, puede que mi relación con Ichimatsu mejoré. Nuevamente seríamos hermanos.
Así que he decidido interferir nuevamente entre los dos menores.
Mi misión, mi vida, mi hermandad depende de eso.
Hablando de hermandad, aquí entrando a la habitación con una bolsa de sardinas secas con un caminar agotado como su alma, mi rey Ichimatsu hace gala de su presencia.
–Hello, my brother -salude con una sonrisa tan brillante como el sol para llamar su atención. Chasqueo la lengua arrugando el entrecejo. Se sentó en la esquina extrema a mi lado, pegado al librero para que no me acerque.- I know algo que te puede interesar -comenté agarrando mi barbilla.
–¿Encontraste tu cerebro? -preguntó con sarcasmo del que duele porque atraviesa a tu corazón.
–Maybe… Se podría decir… -me rasque detrás de la cabeza con una risa falsa como mi actitud-
El silencio reino como la neblina en la oscura noche de una película de terror. Suspiré como el valiente que detiene su auto a mitad de carrera rodeado de esa espesa neblina. Tomé mi espejo para observar mi nuevo yo.
–¿Y bien? -la voz de ultratumba sonó de esa neblina
–¡Ah! -Grité aventando mi espejo por el susto. Puesto que apareció detrás de mí en reflejo y en físico.
Sí esto fuera realmente fuera una película de terror este sería mi fin.
–Deja de gritar como niña y dime lo que sabes -comentó de forma tranquila mientras se mantenía de pie frente de mí. Realmente era sigiloso como un gato-
–¿Te gusta Jyushimatsu? -pregunté directamente.
Guardo silencio viéndome fijamente. De la nada su cara comenzó a sonrojarse, a echar humo de las orejas, se abochorno. Sus movimientos se hicieron torpes e indecisos. Antes de decir algo me agarro del cuello, me zamarreaba mientras gritaba a la par de que mis lágrimas salían y temblaba de miedo.
–¡Voy a matarte kusomatsu! ¡Abriré tu mierdoso pecho para sacarte tus órganos y luego asesinarte! -Repetía maldiciones y formas de matarme- ¡Te cortaré la lengua para que no digas más!
–¡Ichi…! -me sentía ahogarme- ¡Espera…!
Nuevamente mis ojos se cierran y escuchando voces de niños junto de mi.
XxX
–Padre dice que los gemelos son de mala suerte -un pequeño niño de traje lila se hundía entre los almohadones de una gran cama- por eso tienen que ser separados. -El otro chico de vestimentas azules estaba de pie con sus ropajes manchados de rojo.- Y está el caso de los doppelgänger.
El pequeño estiro su mano hacia el otro chico. El cual se acercó para tocarla. Con su mano extendida acaricio su rostro marcado por huellas de llanto y golpes.
–Lo sé, por eso vivo lejos de ti -tomó la mano entre la suya con temor de que se aparte-. Ya no soy considerado como tu gemelo, sí no como un niño de azote. Un doppelgänger oculto por la máscara de tu sombra para ocupar tu lugar ante las desgracias.
–¡No quiero que mueras en mi lugar! -Aquel menor sobre los almohadones salió de su escondite de un brinco sobre su cama. Sus manos estaban sobre sus rodillas mirando alarmado al chico con su mismo rostro pero con moretones- no quiero que recibas golpes ni daños en mi nombre -se lanzó a los brazos ajenos dejándose envolver por ellos-
–Es mi deber como doppelänger pero es mi deber como hermano protegerte de todo mal -se dejó envolver en ese cálido abrazo.
–Esas deberían ser mis palabras porque soy el mayor -murmuro en el cuello contrario-. Karamatsu, prométeme que nunca dejarás que te lastimen en mi lugar.
–Pero eso imposible… -negó con la cabeza- sabes cuál es mi lugar y cual el tuyo.
–Odio ser el rey y tu mi sirviente, solo deseo estar en un mundo donde podamos vivir como hermanos -siguió llorando en sus brazos.
–Deseo lo mismo para ambos, mi querido Ichimatsu… -quien era mi yo del pasado observo una pequeña botella de cristal con arena en su interior regalo que venía del otro lado del mar-.
XxX
Aquella escena se deshacía como el sueño que era para luego regresar al mundo real. Sin embargo la sensación del abrazo cálido seguía rodeándome el cuerpo. Me toque la mejilla y la humedad aún permanecía en mi piel. Recordé lo que paso antes de desvanecerme, me toque el cuello para sobarme. Busco con desesperación a mi agresor, quien había escapado.
–Karamatsu-niisan, deja de holgazanear como Osomatsu-niisan -Choromatsu entró a la habitación con una revista de Nya-chan entre manos-. Te la pasaste durmiendo por horas.
–¿Eh? -¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?- ¿Ichimatsu?
–Vi que salió de la casa enfadado. La cara la tenía roja del coraje -se sentó en el sofá tomando su revista- ¿Y bien?
Me quede observando en silencio a la nada. Meditando lo que paso.
–¿Qué le hiciste ahora? -nuevamente me pregunto.
–Solo intente ser un buen hermano para él -suspiré al mismo tiempo que él. Me deje caer al piso nuevamente, primero asenté mi trasero luego repose mi espalda.
–Karamatsu-niisan, ¿puedo darte un consejo? -Afirme con la cabeza dejando que prosiga- Aléjate de Ichimatsu. -Eso captó mi atención- Vete lejos de Ichimatsu, antes que sea tarde para ti. -mismas palabras en diferentes tiempos.
–¿Por qué dices eso? -pregunté en un tono seco.
–No me lo tomes a mal, pero a Ichimatsu… -se mordió los labios, hizo a un lado su revista que le servía de escuro para no verme a los ojos. Se cruzó de brazos.- No le interesas.
Nuevamente repetí mi pregunta ahora con una voz quebrada.
–Cuando Chibita te secuestro… -se agarraba del mentó. Movía su pie inseguro. Murmuraba palabras para él. Se notaba que buscaba suavizarlas para mí- hizo fiesta.
Por fin libero las palabras más lamentables e hirientes para mi persona.
Fueron peor que insultos.
–Pienso… que solo pierdes tiempo -finalizó dejando un amargo silencio.
–Tienes razón -me dolía pero era verdad- pero quiero intentarlo.
–Pero… -él quiso debatir mi punto.
–Sé que no le intereso a Ichimatsu pero no quiero rendirme. Quiero que vea que a pesar de todo, lo amo y estaré para él en todo aunque no lo quiera -sonreí ante mi respuesta-. Sí Ichimatsu me quiere lejos, al menos que sepa lo que hice por él, que conmigo siempre contará.
Nuevamente el silencio se coló a la habitación bajo la mirada fría de Choromatsu.
–Karamatsu-niisan -me llamó- espero que algún día te valore.
Con esa frase dio fin a la discusión para que se ponga a leer su revista. Solo moví mi cabeza en afirmación antes de levantarme de mi puesto. Me despedía deslizando la puerta y con ello, mi cuerpo a la calle.
Camine con las manos dentro de mi sudadera azul, por calles solitarias y otras con albedrío. En las primeras, solo mis pasos se escuchaban. En las segundas, voces de niños jugueteando alrededor en conjunto con el motor de los autos.
Ahora que recuerdo…
A Ichimatsu le gusta pasear en los callejones para encontrarse con sus amigos felinos.
Quisiera ir allí con él…
Pero ahí me mataría sin testigos.
O eso pensé hasta que su mano me jalo hacia el callejón, aventándome a los botes de basura.
–Te ves muy bien rodeado de tu ambiente, mierdamatsu -Invoque al demonio-. Ahora me dirás -nuevamente me tomo del cuello acercándome a su rostro- que tanto sabes de mis sentimientos.
–Entonces es verdad… -lo miré perplejo haciendo que él se hele- Antes que me asesines -puse mis manos delante de mí- quiero ayudarte.
–¡No te creo solo quieres burlarte de mí! -reclamó con furia y amenaza de muerte
–¡Ichimatsu! -Le grite llamando su atención- ¡Realmente quiero apoyarte!
–¡No es verdad! Debes pensar que soy un asco de ser humano al enamorarme de mi hermano menor… -temblaba abrazándose a sí mismo. El sudor caía de su sien-
– "En otra vida fui el menor…" -pensé escuchando de pie todo lo que decía-
–Soy peor que la basura… soy desecho de la sociedad, algo que no debió existir… -me dolían sus palabras hirientes- ¿Realmente crees que aquel hermoso y resplandeciente sol me dará más que un rayo?
Sus lágrimas escaparon de sus ojos que no pudieron contenerse ni un segundo más. Acto seguido lo abrace. Lo acurruque cerca de mi pecho. No dejaba de gimotear ni de hipar. Tararee una canción de cuna para tranquilizarlo.
–Lu li la Lu li la esta voz cantante -le susurraba al oído en tono meloso- me pregunto, ¿a quién podrá llegar? -Los ojos de Ichimatsu dejaban de lagrimar para solo cerrarse ante mi canto-. He obtenido la llave llamada "palabras" -Bese su frente como cuando éramos niños en aquel entonces y en esos días de reinos.- Que abre la puerta a lo desconocido -sus ojos se abrían lentamente. Mostraba una mirada calmada y serena-
Se deslizo de mis brazos. Paso su manga para limpiar restos de lágrimas. Metí mi mano al bolsillo de mis entubados para sacar un pañuelo blanco con mi rostro bordado en la esquina. Es mejor que poner mi nombre, nunca se sabe si se pierde y otro Karamatsu lo encuentra.
Lo tomó entre sus manos, lo tanteo inspeccionando con sus dedos puso un rostro de asco. Se limpió sus lágrimas y mocos con mi pañuelo. De igual forma lo metió al bolsillo de mi pantalón.
Eso fue asqueroso…
Ofensivo a mi persona…
Muy de él.
Me senté junto a un bote de basura en silencio observando a Ichimatsu que se sobaba el cuello caminando de un extremo al otro del callejón. Sus gatos seguían sus pasos, unos se ponían entre sus pies haciendo que tropiece y suelte una maldición… a mí. Ya que siempre tengo culpa de sus desgracias.
El gato amarillo con manchas como lentes apareció. Se quedó sentado sobre un bote metálico cerrado. Le observaba moviendo la cola luego me miró a mi como percatándose de mi presencia. Se bajó de un salto. Caminó a mí. Se sentó nuevamente con la cola relajada.
"Mau" pronunció haciendo eco en mi memoria.
XxX
Caminaba entre las pedradas calles del pueblo con el mandado para la cena de mi majestad. El reino purpura lucía esplendido, puesto que era cumpleaños del monarca. El único hijo del rey…
Ya no existían dos hijos para el rey.
Solo había un único rey y su doppelänger.
Era como el cuento del príncipe y el mendigo.
Al menos me consta que tengo un nuevo hermano, no ocupa mi amor por Ichimatsu pero sí lo quiero como parte de mí.
Por eso me sentí atraído por el llanto de un pequeño gatito que pedía a su madre despertar junto a sus hermanos. Me acerque a él que se veía huraño, hambriento, triste y maltratado por heridas de algún ser monstruoso. El cuerpo de su madre estaba tirado con otros dos pequeños debajo de ella.
Quiero imaginar que primero atacaron a los indefensos, la madre los defendió y con sus últimas fuerzas cubrió su cuerpo para protegerlos. Quiero pensar que en ese sacrificio al menos uno se salvó.
Ese mismo que defendía el cadáver de su familia.
–¡Ahí está, el gato ladrón! -señalo una señora gorda de cabello largo y rizado con cuchillo en mano.
Automáticamente cubrí mi rostro.
La gente del pueblo no debe verlo, no debe saber quién soy. Solo los nobles y fieles militares podían hacerlo para que me sacrifique como la madre del pequeño.
Estoy seguro que se hará y estaré feliz cuando Ichimatsu me pelee para no apartarse de mi cuerpo inerte.
–¡Madam! -Regrese a mi realidad colocándome en medio de la mujer y el felino dispuesto a acompañar a su familia- ¿Por qué intenta hacerle daño?
–¡Ese maldito gato se robó mi pescado! -señalo un pescado a medio comer junto al cadáver de su familia.
No me di cuenta por el olor de los cuerpos que se descomponían así como él no se ha percatado que ellos ya no regresaran ni con el mejor manjar.
–¡Este gato tenía hambre! -defendí-
–¡Eso no es motivo para que se coma mi pescado! -replicaba sacando espuma por la boca.
–¿Cuánto quiere por el pescado? -pregunté sin apartarme con una voz tranquila.
–20 mil -respondió ante mi asombro de negarme a pagar tanta cantidad.
–Eso es lo que cuesta pero un cargamento de pescados –conteste molesto por esa altanería.
–¡Eres de la realeza! -Señalo mi escudo- puedes pagar por ello como nosotros pagamos los impuestos a Iyami.
–No tengo nada que ver con ese tipejo, solo soy un sirviente -mi triste verdad- pero… -suspiré quitándome una piedra preciosa de mi traje.- Aquí tiene, con esto el pescado y los siguientes que el gato le robe serán pagados.
Suspiré derrotado viendo aquella mujer reír, burlándose de mis comentarios. Cuando se fue mire al pobre gatito. Le entregue carne rogando que no se encuentre con los perros hambrientos del lugar.
–Tu familia no va a regresar, ve a buscar una nueva que te quiera -le aconseje acariciando su cabeza que dejo que le tocará como agradecimiento.
Llegue al castillo y junto al resto de los sirvientes preparé todo para la fiesta de los 8 años de Ichimatsu. Un gran pastel con colores purpuras, gansos de los más grandes y jugosos. Mismo que les rompieron el cuello para prepararlos. Velas purpuras en el centro de una gran mesa café cubierta con manteles blancos de seda. La mejor vajilla de oro puro frente cada asiento para los invitados. Sillas cubiertas de madera cubiertas con piel de cabra teñida de rojo. Todo era mágico.
Termine y me dirigí a la alcoba de mi precioso hermano.
Ahí estaba él frente a dos trajes de gala que agarraba mirándose en el espejo.
–El de morado con toques de blanco se te ve mejor -comente con una sonrisa entrando con una bandeja de té y galletas- es hora del aperitivo.
–Gracias -me respondió sonrojado- pero este azul es tuyo -me lo entrego en mis manos-.
–¿Por qué su majestad me entregaría algo tan hermoso? -sostuve el traje observando la reacción confundida de mi príncipe.
–Porque somos hermanos y hoy es nuestro cumpleaños -sonreí-. También es tu fiesta –lloré de felicidad frente a él.
–¡Hoy es tu cumpleaños no de él! -Gritó el rey… mi padre.
–Papá… -murmuré viéndolo con asombro-
–¿Cómo me llamaste? -me sacudió tomándome del brazo. Arrebatando la ropa para tirarla al piso-
–¡Papá! -grité ahora con llanto de tristeza.
–¡Papá suelta a Karamatsu! -Ichimatsu me defendía.
–¡Maldito insolente! ¡Soy el rey! ¡Escuchaste! -Me zamarreaba ignorando mis lastimeros llantos- ¡Tú solo eres un maldito niño de azote! ¡Un criado! ¡No tienes derecho a llamarme así!
Me tiro al piso para luego patearme en el estómago.
–¡Padre detente! -Ichimatsu me cubrió con su cuerpo.
Realmente me quería.
Podía sentir sus lágrimas humedeciendo mis ropajes y mi piel herida.
–¡Apártate Ichimatsu! -Ordenó. Ichimatsu se negó sosteniendo mi cuerpo con firmeza- ¡Guardias! -Los hombres entraron al primer llamado- ¡Saquen a mi hijo de aquí y llévense al criado!
Obedecieron.
Ichimatsu pataleaba para que lo soltaran. Me pedía a gritos desgarradores. Decidí entregarme por mi cuenta para no seguir viendo esa triste escena que me partía el corazón.
Me llevaron al calabozo donde me esperaban varias personas.
–El rey ha ordenado que se le castigue por insolente -Iyami habló empujándome a esos hombres- hagan lo que quieran.
Ese día…
En mi cumpleaños…
Ichimatsu partía un pastel a lado de Jyushimatsu que lo acompañaba con sonrisas para él.
Ese día…
En mi cumpleaños…
Hombres me partían entre risas acompañadas de mi llanto.
Con Jyushimatsu, estaba seguro que Ichimatsu me olvido por horas. No solo por su compañía inocente y alegre, sí no porque era el centro de atención de diferentes personas.
¿Y yo?
Era la atención de diferentes hombres.
Tenía horas de su asquerosa y desagradable atención.
Quede en el piso entre fluidos y recuerdos que nunca podré sacar de mi mente.
Solo en un calabozo oscuro.
Mi padre…
Quise decir…
El rey, bajo a verme.
–Feliz cumpleaños… -me dijo detrás de la celda que impedía que escape- hijo no deseado.
Es cierto…
Los gemelos no son deseados.
El segundo gemelo nacido no es deseado.
Mi padre me odiaba, lo veía en sus ojos.
"Mau" el eco del gato me despertó de la pesadilla que se revivía en mi mente. No sé cómo me encontró pero ahí estaba sentado junto a mí.
–¿Moriste? -Pregunte estirando mi brazo con dolor- porque estoy seguro que yo sí.
Me lamió quitándome restos de suciedad blanquecida, limpiando mis heridas y mis lágrimas.
–¡Karamatsu! -La voz de Chibita llegó a mis oídos con las llaves de mi escape. Venía con una chica de flor azul- ¡¿Qué te hicieron los desgraciados?!
Me grito con dolor en el pecho con una mirada de rabia o estaba roja por el llanto de sus ojos.
Me saco del calabozo.
Me llevo a la habitación más cercana para bañarme en silencio. Me dijo que escuchó como Iyami se jaqueaba de sus malditas acciones. Por eso dieron conmigo.
Terminé de arreglarme para sentarme en la cama. Según entendí era el cuarto de la chica, una ayudante de la cocina. Ella junto con Chibita curaban mis heridas mientras veía al piso.
–Sé que no ha sido un día bueno… -comentó sentándose a mi lado- y que quieres olvidarlo -saco de un gabinete un pequeño pastel azul con una vela pequeña- Feliz cumpleaños.
–Gracias… -sonreí llorando mi desgracia. Apague la vela no deseando que todo haya sido un mal sueño… la apague deseando que Ichimatsu nunca se enterada-
–Mau -nuevamente el maullido del gato que entraba a la habitación-
–Hola pequeño -lo abrace como consuelo-. Me alegra que vivamos un día más. Ambos somos sobrevivientes.
Esa noche se decidió que los sirvientes pasen la velada en el castillo para que estén listos para sus labores del día siguiente. Camine con el gato entre mis brazos hasta la habitación de Ichimatsu. Me dispuse a tocar la puerta.
–¿Eh? -la voz de un sorprendido Ichimatsu se escuchó detrás de la puerta- ¿En serio hacen eso en tu reino?
–¡Sí! -La voz entusiasta de Jyushimatsu lo acompañaba con ruidos sordos- Cada mes juntamos a nuestros mejores acróbatas y montamos un circo para atraer a los mercaderes más poderosos. Tal vez algún día puedas ver como dan vueltas en el aire. ¡Ellos vuelan!
–¡Wow quiero verles! -Mi príncipe estaba feliz no quería interrumpirlo.
–¡Mau! -El gato salto de mis brazos adentrándose a la habitación-
–¡Un gato! -Dijeron ambos-
–¡Lo siento! -Entre con desesperación tomando al pequeño- Se me escapo -agache mi cabeza para no verles a los ojos- ¡Me lo llevaré ahora!
–¿Eh? -El príncipe de amarillo ladeo su cabeza- pero quiere jugar con nosotros.
–Puede quedarse -Ichimatsu observaba al felino- Josephine.
–¿Josephin? -Él le puso nombre-
–A partir de ahora es mi mascota real -tomó al gato entre mis brazos-. A los sirvientes no se les permite tener mascotas en el castillo –me miró-. Tómalo como un presente de cumpleaños –me guiño.
XxX
–Jhosephin -Dije sollozando. Tape con mis manos mi boca observando al gato que al escuchar el nombre brinco entre mis brazos haciendo que lloré.
Es triste recordar lo que me hicieron pero es bello saber que alguien me recuerda.
–¿Por qué lloras? ¿A caso eres idiota o qué? -El Ichimatsu actual me vio con un rostro de extrañeza haciendo una mueca de paso- ¿Cómo llamaste a mi gato?
–Olvídalo… -negué con la cabeza- Es my heart very happy porque ahora podemos hablar como los brothers que somos -cambie el tema.
–No he dicho que quiero tu ayuda -Me miró con molestia- pero puedo escuchar sugerencias.
