Nota: Tarde, tanto para que al final solo escribiera un capítulo corto. Pero sí lo continuaba lo volvía a borrar así que lo deje hasta donde me gustó.


Nuevamente caminaron juntos pero distanciados. Ichimatsu caminaba a paso lento, encorvado con sus manos en los bolsillos hacia la entrada de un callejón. Karamatsu, lo seguía sin decir nada, solo arrugo el entrecejo apresurando su paso sin sentido ya que rebasaba a su menor para luego detenerse y esperar que el otro llegue a él.

–¿Me dirás tu plan? -se atrevió a romper el silencio quedándose en la entrada de un callejón.

Ichimatsu solo volteo a verle en silencio caminando sin detenerte entre los botes. No se golpeó gracias a que se conocía el camino.

–¿A dónde vamos? -pregunto suspirando retomando su paso.

No hubo respuesta solo sonidos de basura siendo pateada para dejar libre el paso para su torpe hermano mayor.

–Llegamos -señaló un hueco en el muro de una barda- entra.

A travesó el hueco seguido de Karamatsu. Quien imitó el movimiento para luego encontrar un jardín un poco descuidado, ya que las rosas se mantenía hermosas a pesar de la hiedra silvestre.

–¿Alice in the wonderland? -se preguntó sorprendido mirando a su alrededor.

Mientras su hermano perdía su tiempo en cosas estúpidas, como las calificaba, Ichimatsu caminó hasta un viejo quiosco con fierros como sostén. En un tiempo atrás, pudo ser maravilloso.

Un quiosco blanco con fierros adornados con rosas y sus hojas, se notaba enredaderas cubriendo columnas de metal que terminaban en el techo de cristal.

Se imaginó en una bata disfrutando su té de la tarde en una gran silleta blanca con almohadillas azul, rodeado del rosal.

Pero la realidad era otra.

Los fierros estaban despintados y oxidados. Las enredaderas se veían con espinas, hierba muerta, seca color café como la tierra. El techo se veía roto por los vientos descuidados. No había almohadillas, solo una manta que supuso que Ichimatsu llevó ahí ya que él lo citaba en el lugar.

Se sentó en el piso cubierto por la manta.

–Ichimatsu… -intentó preguntar en un murmuro.

–Es una mansión abandonada desde hace tiempo. Dicen que el jardinero asesinó al dueño -explicó suponiendo a que iba su nombramiento-. Encontré el lugar cuando escuché unos gatitos llorar detrás del muro donde pasamos, me adentre y descubrí que una serpiente intentaba devorarlos. Había asesinado a la madre. Tome un palo e hice lo que tenía que hacer.

El mayor estaba sorprendido de la valentía de su hermano pequeño al arriesgar su vida por unos animales.

–Me los llevé al callejón cercano donde siempre voy pero descubrí que regresaban a buscar a su mamá -comentó- así que decidí venir con ellos. Darles de comer hasta que encontré una gata que los adoptó. La manta es la que me servía para cubrirlos del frío -tocó la tela al recordar-. Ya no regrese hasta ahora.

–Me siento halagado porque me confías tu lugar especial -sonrió posando su mano en el hombro ajeno.

–¡No seas idiota! -Aparto su mano con desdén.- Te traje aquí para que no nos oigan, Jyushimatsu puede encontrarme en los callejones o a ti en el puente.

–Ah… ya veo -agachó la cabeza.

–Osomatsu es seguro que vaya al viaje con Choromatsu -comentó sin darle importancia al ánimo de su hermano- no desaprovecharía un viaje gratis. Aquí es donde entras tú, -le señaló- tienes que deshacerte de él. Jyushi, es fácil de distraer pero Todomatsu no.

–¿Cómo deshacerme de él? -parpadeo sin comprender.

–Mira, necesito estar a solas con Jyushimatsu -por alguna razón Karamatsu comenzó a temblar ante la repuesta- por lo que debes alejar a Totty -hizo una mueca al mencionarlo.

Karamatsu trago saliva recordando lo que tuvo que hacer aquella vez.

–Solo piensa en algo para que no esté aquí rondando a Jyushi -mencionó levantándose-. Ya es tarde, tengo hambre invítame a una hamburguesa.

Se sacudió el polvo de su pantalón para luego cruzar a su lado como hizo al llevarlo al quiosco.

–¡Apúrate que tengo hambre! -le grito apresurándole.

Karamatsu se levantó tropezando al correr tras su hermano para alcanzarle. Al final lo encontró al final del callejón de ahí. Le sonrió para llevarlo al restaurante, que cruzaron cuadras atrás.

Solo era un McDonalds cercano al que entraron, ordenaron y se sentaron en silencio, sin mirarse uno al otro, sin mencionar el tema. Solo el sonido de sus propias mordidas y del líquido peleando por subir a través del popote.

Aunque no lo creyeran, para Karamatsu fue un momento agradable. No había tenido tanta cercanía con Ichimatsu.

Claro, él lo cito para deshacerse de su hermano pero ahora comen a solas, en silencio pero con él.

Al poco tiempo salieron del restaurante, cada quien por su lado. Ichimatsu regreso al callejón para alimentar a los gatos. Karamatsu se dirigió a una plaza simplemente a caminar. Ya que el dinero se lo gasto en el almuerzo.

Miraba las tiendas aun sabiendo que esta vez no podrá comprar ningún material para su perfect fashion.

Pobre del mundo que no podrá ver su grandeza en su máximo esplendor.

–Karamatsu-niisan -la voz del último de los Matsuno se hizo presente a su lado-

–¿Qué haces aquí? -preguntaron al mismo tiempo viéndose sorprendidos

–Bueno, vine de compras con unas amigas… -respondió haciendo un puchero.

–¿Te abandonaron? –Dijo su duda en voz alta haciendo que el otro se moleste por recordárselo.

–¡Apareces justo a tiempo! -le entrego unas bolsas con ropa de moda. Algunas eran de mujeres. Lo golpeo en el pecho apropósito.

–Auch… -se quejó tomando las bolsas. En algunas vio ropa femenina- ¿Por qué tienes ropa de mujer? -Preguntó- ¿Ya te gusta vestirte así? No tengo problemas, sí es tu agrado.

–Tsk… mis amigas solo me trajeron para cargar las cosas y se fueron tras un rubio de ojos azules más grande que yo pero me dejaron con sus cosas -respondió molesto.

–Me imaginó… -no era la primera vez que le ha pasado sobre todo a los seis cuando Totoko los lleva de compra-. Te ayudo –cargo con el peso de las bolsas-. ¿Por qué no las dejas? –preguntó para hacer platica y así se desahogue.

–¿Por qué? -Se detuvo frente a él, cruzándose sus brazos- ¡Por qué así tengo pretexto para verlas! -Señaló- ellas me verán como un buen amigo que pueden confiar e ir subiendo escalones.

–Ten cuidado, te puedes caer de esos escalones por tu ambición -mencionó.

–¡Esa es la diferencia entre nosotros! -se giró ante el mayor señalándolo con su dedo índice- ¿Por qué ustedes solo tienen a Totoko-chan como la única mujer con la que se pueden relacionar? -Karamatsu no buscaba respuesta- Al menos yo, sí puedo conseguir mujeres que me inviten a la friendzone pero puede que algún día escape de ella.

El menor solo torció la boca retomando su andar por delante del mayor. Nuevamente, se puso a seguir a uno de sus hermanos menores.

–¿Matsuno? -la voz de un hombre les hizo voltear al escuchar el apellido de la familia.

–¿Atsushi? -Ver al menor responder, se dio cuenta que era conocido de su hermano.

–¿Tienes gemelo? -señaló a Karamatsu haciendo que se sorprendan ambos hermanos.

–En realidad somos six… -Intentó responder pero Todomatsu le tapó la boca.

–En realidad, solo somos un par de gemelos je… je… -No dejaba de reírse nervioso sin dejar que su mayor le hable.- solo dos personas con la misma cara, nada de sixtillizos. Mi madre sí se cuidaba je… je…

–Ah… -levantó la ceja ante la respuesta que no le convenció pero le siguió la corriente- ¿Y se llama?

–Matsuno, Karamatsu. El mayor. -Miró a Totty tras apartar su mano- Mucho gusto, my friend. -Extendió su mano recordando al comerciante con el que Totty fue comprometido.

–Sakurai, Atsushi. -Respondió tomando la mano.- Veo que están de compras, ¿quieren que los alcance hasta su casa? Son muchas cosas para irse en taxi. –Se acercó a Totty inclinándose un poco para estar a su altura- ¿Los llevo?

Una discusión de orgullo comenzó con el menor y su amigo frente a él. Luego de 10 minutos de peleas, donde se terminó sentando en el piso o mejor dicho terminó cediendo al piso luego que su hermano le tirada todas las bolsas para discutir.

Lo último que supo es que estaba en el asiento cubierto de piel en la parte de atrás de un auto de lujo, rodeado de aire acondicionado. Frente a él, se encontraba su hermano menor mirando por la ventana respondiendo a una conversación que lo tenía fastidiado. El castaño que recién conocía, era quien conducía.

El auto se detuvo una cuadra antes de su casa. En una casa lujosa cercana. Totty se despidió agitando las manos alegremente con una cara tierna. Mientras Karamatsu, se despidió con palabras ya que cargaba las bolsas. El auto se fue perdiéndose de la vista de ambos.

–Totty, why le dijiste que this it is us house? -Cuestionó Karamatsu con las bolsas en mano siguiendo al menor- o mejor dicho, porque dijiste que solo somos dos.

–Ya los he negado, y lo seguiré haciendo hasta que dejemos de ser ninis. -Respondió sin pena-

– "Bueno, en la vida pasada fingía ser de la realeza para ocultar que era un sirviente. También oculto su relación conmigo, otro sirviente" -pensaba mientras llegaban a la puerta de la casa.

–¿Y esas bolsas? -preguntaron sus hermanos al verles cruzar el recibidor.

–¿Por fin decidiste salirte del closet? -preguntó Osomatsu dándole una palmada a Todomatsu.- Bueno, ya sabíamos que eras homosexual, que no te sentías a gusto a ser hombre pero te aceptamos como eres.

–¡Un demonio sádico sin corazón! -gritó Jyushimatsu lanzándose a Totty con su usual sonrisa.

–¡Qué! -Se quejó inflando sus mejillas como puchero.

–¡Totty! ¡Totty! -Jyushimatsu se untaba en las mejillas regordetas como gato que buscaba mimo- te ves tan lindo haciendo puchero.

Ichimatsu veía la escena ardiendo en celos deseando matar al menor de todos.

–Ya, Jyushimatsu-niisan -reía ante el mimo.

–Solo con Jyushimatsu se le pasa el mal humor -comento Choromatsu cruzándose de brazos mientras cerraba los ojos e inflaba el pecho.

–Parece un ángel enamorado de un demonio -agregó Osomatsu.- Solo que el demonio es él y el ángel es Jyushimatsu.

Esas palabras terminaron de molestar al cuarto hijo haciendo que se dirija al par.

–¡Me duele! -Se volvió a quejar Todomatsu ante el dolor de tener las mejillas jaladas-

–Están regordetas tus mejillas de tanto puchero o de tanta comida -comentó con molestia-

–¡Ichimatsu! -Karamatsu al fin reaccionó apartando la mano de su hermano menor- Lo lastimas –apretó con fuerza la muñeca-

–¡Y tú lo lastimas a él! -Lo aparto Osomatsu sujetando del hombro a su segundo.

–Tsk… maldito mierdamatsu -se sobaba la muñeca mirándolo con enfado.

–¡Cálmense todos! -Ahora Choromatsu intervino poniéndose en el centro de visión de todos.- Obviamente, los mayores actuamos defendiendo a los menores -miro a Osomatsu y a Karamatsu- solo no medimos nuestra fuerza. Se nos olvida que el agredido es otro menor –ahora miraba a Totty y a Ichimatsu. Discúlpense –agregó.

–No… -Fue lo último que dijo Ichimatsu abandonando la casa.

Nuevamente en las calles buscando un espacio para estar en privado. Iría a esa mansión abandonada, sus hermanos no saben dónde está.

Pero… Karamatsu sí.

Incluso no duda que ahora esté él detrás buscando su perdón.

–¿Por qué no es Jyushimatsu? -se preguntó llegando al callejón que era la entrada a la casona.- ¿Por qué no me busca él? ¿Por qué no me pide perdón por cambiarme por ese demonio?

Suspiró antes de meterse por el hueco. Luego de estar en el jardín, se sacudió su cuerpo del polvo y suciedad que le cubrían. No fue directo al quiosco, decidió entrar a la casa. Karamatsu no se atrevería seguirle ahí.

Empujo los trozos de madera de lo que fue una puerta de acceso al hogar, los empujo hasta tener un espacio suficiente para entrar. Se veía oscuro ya que las ventanas no filtraban suficiente luz por el polvo que las cubría, se arrepentía no cargar encendedor con él. No fuma como sus hermanos pero en estos casos, era de gran ayuda.

Caminó entre los pasillos con cristalería destrozada en el piso, floreros, lámparas, ventanas, retratos, podría identificarlos o eso creía al ver los diseños. Terminó de algún modo en la biblioteca tapizada de libros. Piso uno, mismo que levanto.

– "El hijo del mal" -leyó en el título- "Basado en hechos históricos." –la sinopsis era simple pero por lo que veía era una novela.

Observo el libro entre sus manos, intentó tirarlo pero recordó que Karamatsu vio un programa que mencionó el mismo título.

Lo conservo.

Tal vez lo leída más tarde.

Ahora no, no tenía iluminación.

Se regresó a la entrada principal a esperar que el sol empiece a bajar. Lo malo de no cargar reloj o teléfono para saber la hora exacta. Siempre se fijaba en la posición del sol, o veía la hora si había un reloj central en algún parque o algún lugar visible desde sus callejones.

Tantos pensamientos invadían su cabeza haciendo que se revuelva su cabello gruñendo.

"Deshacernos de Todomatsu", "Todomatsu es un estorbo", "Desde pequeño me ha quitado todo", "Me aparta de Jyushimatsu", "Karamatsu lo defiende", "Debe arder en el infierno".

Esos pensamientos rodeaban su cabeza con brusquedad.

Miro por la ventana encontrando el rojo atardecer comenzando a cubrir parte de la ciudad, le recordó a unas llamas que cubrían a los infelices hasta matarlos. Hermoso a su parecer.

Eran llamas de celos y envidia que consumían su ser, pero pronto consumirán al menor de los seis.

El causante de su mal.

Comenzó a reírse solo, haciendo eco en el abandonado edificio.

No se percató que Karamatsu estaba abandonando la misma habitación. No supo que entro siguiendo al pequeño gato naranja que lo guio ante él.

Karamatsu reconocía esa sonrisa por eso se tapó su boca para cubrir cualquier escape de sonido.

El segundo hijo solo pensaba que la historia se está repitiendo y era su deber evitarlo.

Mientras corría una misión cruzó en su mente:

"Salvar a Totty de Ichimatsu".


Nota: Para los que siguen leyendo, le hice un guiño al AU de jeisonmaster. Y ¿podrá Karamatsu salvar a Todomatsu en esta vida?