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Resumen alternativo: Llevada por el alcohol, Caperucita Roja no ve problema alguno en seguir las indicaciones del Lobo Feroz: "quítate la ropa y métete a la cama conmigo". Atrapada entre la atracción y el fantasma de su primer amor en una noche intensa de fiesta, Sakura se va por el camino más fácil: disfrutar sin pensar en el mañana.
• Caperucita roja y el lobo feroz•
Una, dos, tres veces, le da una ojeada al espejo y aún no se cree que la persona que se ve en el reflejo es ella. Sakura hace a un lado los labios en señal de disgusto.
—¿Ya frente, puedes salir? ¡Queremos verte!
—¡Sakura!
Un mini—puti, piensa—vestido negro con corsé incluido, blusa blanca con holanes debajo de éste y botines de tacón de más de diez centímetros, además de una capa color rojo con capucha: ese es su disfraz de Caperucita roja que se supondría, la haría lucir como toda una femme fatal. El maquillaje en su rostro sólo reafirma lo atrevida que se ve y piensa con ansiedad que preferiría quitarse todo eso de encima y colocarse su pijama de Pusheen.
—¡Frente…!
—¡Joder Ino, ya voy! —grita, deslizando su cabello hacia delante. El sujetador pushup que compró para la ocasiónle ha aumentado el busto de manera favorable y la sola idea de verse vestida así en la fiesta organizada en el departamento de Sasukele ocasiona un incómodo vacío en el estómago.
Titubeante, pero reconociendo que ya no hay de otra, dirige su mano hacia el pomo de la puerta del baño y lo gira, mirando de mala manera al ángel y al demonio que hasta este momento la esperaban impacientes.
—Bueno, aquí estoy. ¡Me siento como una prostituta! —chilla, analizando silenciosamente el aspecto de sus amigas. Ino Yamanaka sólo porta un sencillo vestido blanco ajustado en sus atributos más notables además de unas graciosas alas blancas de tamaño pequeño, por el lado de su cabello rubio, éste le cae con gracia por la espalda, adornándolo con una aureola dorada.
"Podría lucir angelical pero después de todo, es Ino", piensa Sakura, cruzándose de brazos.
—Bueno, pero te ves linda. —aboga Karin, dirigiendo sus manos hacia atrás para reacomodar su cola de caballo. Al igual que Ino, viste un vestido ajustado, pero éste es de color rojo y unos cuernos de demonio yacen en su cabeza.
Ino y Karin decidieron sincronizar sus disfraces para la fiesta, dejándola a ella como Caperucita—piruja—roja. La pelirrosa dirige sus ojos verdes hacia Ino, suplicándole mudamente que la deje cambiarse. Pero para la rubia no existe ningún tipo de arrepentimiento y la toma del brazo con fuerza, arrastrándola hasta la puerta.
Gime de dolor y la otra afloja su agarre.
—No seas tan cobarde, frente. —El resonar de sus tacones plateados de ocho centímetros resuena por el departamento. —Ya pronto llegará el Uber, sólo atrévete.
Karin, cruzada de brazos, las sigue, tomando los bolsos de las tres del perchero de la esquina de la casa. Dirige su mirada hacia atrás—viendo todo el desastre regado en el piso por su faena en arreglarse—y se encoge de hombros, ya puede imaginar la pelea que habrá para decidir quién limpiará todo mañana.
—¿Qué echo en los bolsos niñas?
—Dinero, nuestros celulares y por supuesto, maquillaje por cualquier cosa. —contesta Ino, empujando a Sakura hacia uno de los sofás del living.
La pelirrosa le frunce el ceño y está a punto de replicar hasta que el teléfono de su mejor amiga vibra en la mano de la pelirroja.
—Ya llegó el Uber. —declara, echando el aparato en el bolso de la rubia.
—¡Noche de fiesta, sí! —grita, con un volumen tan alto, que las chicas no dudan en que el grito debió de haberse escuchado por todo el edificio.
Cuando están afuera las tres a punto de abordar el auto, una corriente de aire se desliza por sus piernas, haciéndolas temblar. Las tres castañean durante unos momentos y se miran entre sí, preguntándose si deberían regresarse por una sudadera, respuesta: no, como mujeres tercas que son, lo dejan pasar y suben al auto, pensando que una sudadera arruinará su estilo—cosa irónica considerando que las tres estudian sobre ciencias de la salud—. Sakura queda del lado de la ventana y saca su smartphone, eligiendo con su dedo la opción de cámara frontal para usarla como espejo.
"Pensándolo bien, no me veo tan mal", le regala una sonrisa a la cámara y lo apaga. El taxi ha comenzado a avanzar y les espera una noche de intensa diversión, como tantas veces lo había pregonado la rubia.
El viaje transcurre entre risotadas de Ino y discusiones entre Karin y Sakura por cuestiones de su vida universitaria—Karin es estudiante de enfermería y Sakura de medicina—, además de algunas intervenciones amables de parte del chofer. La rubia para no aburrirse, le hace un par de comentarios coquetos, sacándole así un sonrojo al señor y carcajadas a sus amigas.
—Hemos llegado señoritas, espero que tengan una linda noche. —dice el conductor al detenerse en frente de uno de los complejos de departamentos más codiciados de la ciudad de Konoha, es decir, el lugar donde viven Sasuke y Naruto.
Las tres agradecen al unísono y salen del auto con premura a como sus tacones se los permiten, dirigiéndose hacia la entrada del edificio. Sakura va detrás del grupo, frotándose las manos en señal de nerviosismo.
—Frente, vente para acá.
—Cerda, cállate.
—¡Dejen de pelear!
La pelirrosa se coloca a su lado y todas se miran, para después soltarse a reír. Las discusiones son su pan de cada día. El portero del lugar al verlas les extiende la mano y ellas le dan uno de los tantos boletos que repartió Naruto en la universidad al anunciar la fiesta por todo el campus.
—Invitadas V.I.P, ¡eh! —espeta la rubia cuando el hombre les cede el paso.
Las tres se detienen frente al ascensor, esperándolo por unos cuantos segundos que les parecen eternos, cuando las puertas se abren de par en par entran en él y Sakura presiona el número ocho. El ascenso transcurre en silencio hasta que Ino comienza a reírse de la nada.
—¿Y a ti qué demonios te sucede? —pregunta la pelirrosa.
—¿Se imaginan vivir una escena como la del ascensor en Cincuenta sombras de Grey? Yo sí. —contesta, alzando sus cejas sugestivamente.
Las otras dos se limitan a reírse entre dientes por las ocurrencias de la chica. El ascensor con un bib les anuncia que han llegado al último piso y salen de él casi a zancadas, pues la música electrónica se oye a tan solo pocos metros y no pueden esperar más para llegar. La fiesta las recibe con la puerta abierta—literalmente— y entran libremente al departamento, maravillándose por la energía del lugar.
Oscuridad, luces por todos lados, una gran mesa llena de bocadillos y muchos pero muchos jóvenes disfrazados bailando al centro con uno que otro vaso de alcohol en la mano.
—Vamos a buscar a Naruto para saludarlo. —murmura Sakura, pero Karin e Ino le hacen gestos de no haberla escuchado. —¡Que vamos a buscar a Naruto!
—¿Y por qué no también a Sasuke-kun? —cuestiona juguetonamente la pelirroja.
Sakura rueda sus ojos simplemente y se coloca la capucha en la cabeza para después sumergirse en el mar de gente, en busca del rubio antes mencionado. Sin querer molestarla más, Karin e Ino la siguen, avanzando al ritmo de la música. En el camino, dan con su grupito de amigos que data desde la escuela elemental:Tenten, Hinata, Neji, Shikamaru, Temari, Chouji.
La primera yace abrazada a su novio castaño y ambos van coordinados: Tenten es la Mujer maravilla y Neji Superman. Por otro lado, Temari desborda sensualidad—no hay otra manera de describirlo—con su traje de Kill Bill; la katana cuelga de uno de sus hombros, cubierta de un poco de sangre falsa. Shikamaru, su pareja, por su parte sólo tiene una gran túnica encima, simulando ser la muerte.
—Hina, ¡te ves bellísima! —exclama la pelirrosa, cuando ve a la mencionada disfrazada de Raven de Los jóvenes titanes.
—Oh, tú también te ves… —Hinata agacha la cabeza al no saber qué decir. —B-bueno-
Se ve bonita pero jamás la había visto de esa forma. Sakura la compadece y no la presiona más, procediendo a saludar a los demás con un grito enérgico:
—¡Hola a todos!
—¡Ya llegaron por quienes lloraban! —acompleta Ino, saludando de beso a Chouji trajeado de samurái.
La rutina de saludarse entre todos acaba en cuanto Caperucita pregunta acerca de la ubicación de Naruto.
—¿Y tu novio? —Le insiste a Hinata, sosteniendo una sus manos.
—Bueno, está terminando de revisar si todo está en orden en la fiesta. Pero pueden quedarse esperando con nosotros.
La rubia chasquea la lengua y se da media vuelta, avanzando hacia la pista de baile. Hace ademán de querer tomar a Karin pero ésta se coloca junto a su casi cuñada—Naruto es su primo—, negando con la cabeza.
—Yo no me voy a quedar quieta aquí, ¡iré a bailar, sí señor!
—Yo te acompaño. —Le secunda Temari, sonriéndole de manera zorruna a su novio. Éste suspira con pesar.
—Mujer, no me gusta-
—¿Y quién dijo que iría contigo? Vamos Ino.
Siendo así, ambas desaparecen en el mar de gente que se halla en la pista. Tenten entonces reparte algunos vasos de cerveza entre el grupo y en cuanto Sakura tiene uno en sus manos arruga la nariz, recordando su mala racha para beber.
—Gra- —Guarda silencio al mirar a Shikamaru tomar un gran trago.—¿Y eso?
Los orbes negros hacen contacto con sus esmeraldas.
—Mujer problemática. —Se limita a contestar. —Bueno Sakura, yo pregunto lo mismo, ¿y eso?
La pelirrosa emite una sonrisita nerviosa.
—¿De qué hablas? —Sabe perfectamente a qué se refiere el Nara, pero silba haciéndose la no enterada, frotándose las manos.
—Tu vestimenta. Hasta lo que yo sabía eras un ser de luz que no rompía ningún plato. —Shikamaru saca un cigarro y lo enciende, recargándose en la pared. Sakura se ruboriza. —¿No piensas beber?
Shikamaru es un gran amigo suyo, siempre inteligente y perspicaz, pero lo que siempre ella ha clasificado como una virtudes, ahora le parecen grandes defectos.
—Que no esté Temari contigo sí que te afecta. —replica, no dejándose intimidar. Bebe de su vaso de sopetón, arrugando el rostro por un momento —Sólo te diré un nombre acerca de todo esto: Ino.
Nara asiente divertido dándole otra calada a su cigarro.
—Ya me lo esperaba. Qué fastidio.
Sakura se cruza de brazos y hace ademán de dejar el vaso en la mesa de alado, pero se detiene de hacerlo cuando sus ojos captan a Naruto y a Sasuke deteniéndose junto a Hinata y Karin. Formándosele un vacío en el estómago, acerca el vaso a su boca y finge que está bebiendo con tranquilidad. Tiene que disimular al menos para no mostrarse nerviosa.
—¡Mira bastardo, ahí están el vago Shikamaru y Sakura-chan! —Los ojos siempre alegres de Naruto están fijos en ellos y ella esconde aún más su rostro en el vaso pues la negra mirada ha imitado a su amigo. —¿Qué tal la están pasando?
—Ah, hola. —dice con pereza el Nara.
Aleja el vaso con lentitud al notar que el silencio se está tornando incómodo.
—H-hola chicos… —Sus ojos se ensanchan al fijarse en los atuendos de sus viejos amigos de la infancia. —¿Sasuke-kun, estás vestido de leñador y tú Naruto, de un árbol?
La situación no es diferente para ellos, Naruto y Sasuke la examinan con la mirada, de arriba abajo; al primero se le colorean las mejillas un poco y el segundo no aparenta más que pura curiosidad al verla. Frota sus muslos entre sí al sentirse tan expuesta. "¡Joder, en qué estaba pensando al vestirme así!"
—Chi-
—¡Sasuke, Sakura-chan sin quererlo coincidió con nosotros! ¿No es genial? —suelta Naruto entre risas, llamando la atención de los otros dos.—Sakura-chan, te ves… —Se rasca la mejilla, cómo buscando la palabra correcta. "Perra", compone ella mentalmente. —Preciosa. Sí…
La pelirrosa dirige su mano hacia su cabello, jugando con él. Sasuke no da señales de intervenir en la plática, manteniendo su pose desinteresada.
—¿Cómo qué coincidir con ustedes? —pregunta.
—Verás, la dinámica de Caperucita y el lobo la pensamos los tres y nos repartimos así: Sasuke sería el leñador, yo un árbol porque no quise hacerle de abuelita y bueno, él sería el lobo feroz…
Sakura abre la boca dispuesta a corregirlo con el clásico "el burro por delante" pero la cierra por un instante, parpadeando un par de veces. ¿Él?
—¿Y quién es el lobo entonces?
—Yo.—contesta una voz endemoniadamente masculina a sus espaldas, provocándole una descarga eléctrica en lo más bajo de su espalda. Se gira con lentitud y se le resbala el vaso de las manos. —¿Qué tal Sakura?
—¡¿Itachi-kun?!
Retrocede un paso por mera inercia. Itachi Uchiha ha regresado y Sakura por primera vez en mucho tiempo, no tiene ni idea de qué hacer.
(…)
Contener las lágrimas, correr como una demente y esconderse en el baño; sí claro, esa fue una acción completamente madura de su parte. Sakura se golpea la frente, frunciéndole el ceño a su reflejo. "Estúpida, estúpida".
—¡Sakura, abre! —exclama Karin por enésima vez, golpeando la puerta con algo de violencia.
En su huida Karin fue la única que se atrevió a seguirla, quedándose afuera cuando en su arrebato cerró la puerta casi azotándola; desde entonces llevan casi más de diez minutos en la misma situación y mientras la pelirroja intenta incentivarla a salir, Sakura no ha parado de maldecir a cierto apellido. Con gran pesar reprime las ganas de pasarse el dorso de la mano por los ojos, el estúpido rimen no la deja ni tallárselos.
—¡Joder, es que nadie me podía avisar que él vendría y…!
—Oh vamos, sal y baila un rato, distráete.
—¿¡Y sabes qué es lo peor!? Qué Sasuke no mostró ni un poco de interés en mi estúpido disfraz, ¡me siento una puta!
—No te puedes quedar toda la vida aquí, mujer, olvida a esos Uchiha por un rato. Hay muchos chicos guapísimos aquí, conoce más. —La pelirrosa fija su mirada en la puerta, como si la tuviera frente a frente. — Y si te vieras como una puta, créeme, no te ves de las baratas.
—¡Karin! —Se queja, sin embargo, termina cediendo y acerca la mano hacia el picaporte de la puerta, tentada a girarlo. Todas las palabras dichas por la pelirroja son ciertas, solo que le es difícil no sentirse afectada ante la repentina llegada del Uchiha mayor. —¿Y si no puedo…?
Para en seco de hablar y aleja su mano del pomo cuando a sus oídos llega una voz masculina.
—¿Esperando el baño, zanahoria?
—¡Qué mierda te importa, Suigetsu!
"Genial, otra con problemas", piensa. Recarga entonces su espalda en la puerta, prestándole atención a la conversación que ocurre afuera; internamente lamenta ser tan metiche—pero menos que Ino, eso sí—.
—Me pregunto si serás pelirroja de verdad.
—Por supuesto que sí, idiota. Así soy de nacimiento.
—¿Me podrías permitir comprobarlo…?
—¿Ah sí, cómo?
La respuesta se demora en llegar un par de segundos, los suficientes para recapacitar acerca de decir cualquier estupidez.
—Los cabellos son del mismo color arriba y abajo, y déjame decirte que los de abajo por lo que sé no se pueden falsificar. *
Sakura alza una de sus cejas al sentirse sorprendida e indignada ante semejante sugerencia y estando segura de conocer perfectamente a su amiga, no duda que la aludida ha de haber reaccionado peor hasta el extremo de querer dar una bofetada.
—¡Maldito idiota perver…!
Su grito queda a medias y a éste le sucede un abrupto silencio, preocupando a la pelirrosa.
—¿Karin? —aventura dudosa, abriendo la puerta para asomarse.
Es entonces que rueda los ojos y exhala pidiéndole paciencia a quien sea que esté allá arriba ante semejante escena frente a ella. Sin más que hacer pone un pie afuera del baño e inmediatamente pega un respingo cuando a su lado pasa a toda velocidad un muchacho de complexión robusta, quien causa un fuerte estruendo al cerrar la puerta del sanitario. El sonido llama la atención de Suigetsu y Karin, quien al abrir los ojos y darse cuenta de lo que estaba haciendo hacía apenas un segundo, se separa de un brinco del muchacho con una exagerada mueca de asco.
—Bueno vampiro—interviene, aludiendo al disfraz del chico. —te robo a tu diabla, no quiero estar sola esta noche. ¡Hasta luego!
Alarga el brazo para tomar la muñeca de su amiga y la arrastra de vuelta a la fiesta, Karin por su parte le regala una última mirada a Suigetsu, acomodándose las gafas de forma más pronunciada.
—¡Jódete!
—¡Tú también, zanahoria!
—¡Ya vámonos! —chilla Sakura, apurando el paso. —Ya será después cuando admitan su amor.
Las luces de colores les dan de lleno en cuanto vuelven a entrar a la habitación principal. Posteriormente encuentran un par de sillas vacías al fondo de la pista, así que Sakura la suelta y ambas toman asiento, una suspira y la otra recarga su mejilla en la mesa de alado.
—¿Cómo demonios es que se terminaron besando si él te dijo eso tan vulgar? ¡Es un marrano ese tipo! —alega ya sin poder contenerse, elevando la voz por cada palabra.
—Tú cállate, que ambas estamos igual de idiotas. A ti te gusta alguien que no te da bola y a mí un pervertido con dientes de tiburón.
Si no fuera por la referencia a Sasuke, Sakura hubiera gritado un gran y satisfactorio: "¡Lo admitiste por fin!".
—¿E Ino? —pregunta Caperucita, alzando la cabeza para buscarla con la mirada entre toda la multitud.
—Buen punto. Esa rubia se nos perdió desde hace rato.
Se quedan en silencio un par de segundos, hasta que deciden levantarse y ponerse a beber y a bailar, que para eso han venido. Siendo así, su yo interna ha quedado totalmente relegada. Al inmiscuirse nuevamente entre el mar de gente, se encuentran a la angelical rubia—no tan ángel realmente—moviéndose animada con Temari, Tenten y para sorpresa de ambas, Sai disfrazado de vaquero.
—¡Chicas, tenía rato que no las veía! —grita Ino. —¡Pónganse a bailar, uuuuuh!
Sakura inspira fuertemente y decide olvidar cuál había sido su propósito en la fiesta. Breathe de Jax Jones vibra fuertemente en la bocinas alrededor de la pista y se deja llevar por el ritmo.
—Pásenme un vaso de cerveza…
—Toma de mi vaso frente.
(…)
Han transcurrido un par de horas y Sakura solo está segura de que su estado etílico ya está tambaleando. Finaliza la canción que hasta ese momento estaba sonando y le pide al grupito un descanso, los tacones comienzan a matarla—y se maldice internamente por haberlos traído—. Alejándose de la pista unos cuantos metros, Ino la toma de sorpresa cuando le pasa un brazo por los hombros, por inercia vira la mirada hacia la rubia y nota entonces que Karin está en las mismas que ella.
—Sai ha estado tan abierto conmigo, —comenta la joven Yamanaka con una sonrisa resplandeciente. —, ¡incluso me besó!
El mencionado por ahora se encuentra charlando con sus amigos, completamente ajeno a la conversación entre ellas. Las tres deciden entonces dirigirse a la mesa de bocadillos y Sakura aunque sabe que lo lamentará al pesarse en su próxima cita médica, no puede objetar nada ante el delicioso sabor de la pizza inundando su boca.
—Él volvió. —suelta de golpe, dándole una nueva mordida a su rebanada, esto como respuesta al cuestionamiento de la blonda acerca de cómo le había ido con Sasuke.
—¿Quién? ¡Eso no responde a mi pregunta! Dime que al menos no te dejó de mirar durante un rato. —replica, alzando las cejas sugestivamente.
Tragando, Sakura niega con la cabeza.
—Verás, sí me miró, pero no era con lascivia, te juro que era algo así de "oh, un extraterrestre". —Su mejor amiga hace ademán de responder pero continúa hablando. —Volvió Itachi Ino, y te juro que de solo verlo, se me espantaron todas las ganas de que Sasuke "viera mi lado sexy". En estos momentos no siento absolutamente nada.
—¡¿Qué volvió Itachi?! ¡Oh Dios!
—¡Cállate Ino! —dicen al unísono Karin y Sakura al ganarse unas cuantas miradas, aprehendiéndola con la mirada.
—Ups. —Se encoge de hombros. —Bueno, tengo tanto que decir. Uno, Sasuke Uchiha debe ser gay para no haberle gustado tu lado sexy, ¡de verdad te ves monísima! Dos, algún día, tarde o temprano, él iba a volver, sólo que no esperábamos que tan repentinamente… Qué drama. ¿Y qué hiciste al verlo?
—Volvamos a la pista mejor. —Rehúye el tema así como acaba su rebanada de pizza: de un solo movimiento. No desea hablar de su madurez emocional en aquel momento.
Se dirigen a la pista e invitan a Temari y a Tenten a unírseles otra vez, sin embargo, ambas responden que mejor se quedarán un rato con sus parejas.
—Está bien chicas. —repone Sakura, sonriéndoles con dulzura.
Repentinamente Supermassive Black Hole de Muse comienza a sonar y llama fuertemente la atención de las tres, por lo que contagiadas por el seductor ritmo de la guitarra se ponen a bailar enseguida. Ino se desenvuelve de forma coqueta y con tal naturalidad, que por un momento Sakura la envidia, pues por más que le encanta bailar siempre se ha movido apenas a como la música le da a entender. Karin las sigue simplemente, luciendo de pronto distraída.
—¿A quién buscas Karin? —cuestiona el ángel no tan ángel.
Pero antes de que pueda siquiera abrir la boca para responder, les toma de sorpresa que la cintura de Sakura ha sido apresada por un par de manos morenas. Por pura inercia rápidamente se gira con intención de replicar—y maldecir a todos sus ancestros—pero se guarda toda su sarta de insultos al ver que quien le ha sujetado es un muchacho atractivo con disfraz de guerrero grecorromano.
—¿Puedo bailar ésta contigo?
Detrás de él, Karin e Ino hacen una considerable cantidad de señas nada disimuladas para que acepte, provocando que involuntariamente se le escape una mueca de desagrado. El joven extrañado vira la mirada hacia atrás y muertas de vergüenza solo atinan a sonreírle, tipo "no pasa nada aquí".
—Bueno, —Sakura le da un toque en el hombro para recuperar su atención. —está bien.
Al chico se le extienden las comisuras de los labios y lo imita sin poder evitarlo. Ambos comienzan a moverse sin más ceremonia y dubitativa, decide intentar por primera vez en la vida moverse de forma más aventurada. Su estado etílico parece ayudarle un poco con la tarea y espera realmente que su baile luzca un poco provocativo pues si no estaría haciendo el gran oso* de su existencia. Su acompañante abre más los ojos de la impresión mas no parece que le desagrade, a lo le rodea el cuello con las manos y da media vuelta, mostrándole la espalda sin parar de moverse.
—¿Cuál es tu nombre, hermosa?
—Sakura, ¿y el tuyo?
—Akemi*.
Es entonces que nota que unos orbes negros se mantienen fijos sobre ella.
Pese al razonamiento común, ese que diría que si le huyó hacía horas en estos momentos debería estar cohibida, le sabe bien el reto en estos momentos y meneando las caderas, se desliza hacia abajo un poco y se endereza con la misma lentitud, pegando el trasero al cuerpo de su acompañante. Bajo la atenta mirada de Itachi, vuelve hacerlo una vez más, dándole igual el gemido ahogado de Akemi, por ahora tiene la sensación de que solo existen él y ella. En cuanto suenan los últimos acordes, le da la cara otra vez a Akemi, sin saber si Itachi continúa mirándola o no. Sakura lo mira a los ojos y se detiene a analizarlo un par de segundos, decepcionándose al no sentir más interés en él.
—Ejem… iré al baño.
—Pe-
—¡Adiós!
Se aleja casi a zancadas con una sensación de desazón instalándose en su estómago, quizá se le hayan enfriado los ánimos por los Uchiha pero lamentablemente, pareciera que esa aversión está generalizada con todos los del género masculino.
—¡Sakura!
"Oh, no". Los pies se le congelan en el suelo al escuchar aquella voz aterciopelada.
—Sakura, no hemos hablado en toda la noche. ¿Podemos hacerlo ahora?
Caperucita resopla antes de girar ciento ochenta grados para encararlo y al hacerlo fija sus orbes curiosos en los carbones del Lobo, parece ser inofensivo a decir verdad. Es entonces que accede en lugar de huir como lo hubiera hecho sobria, cerrando los ojos cuando la mano de él acaricia su mejilla.
—Te ves hermosa, Sakura.
Quizás se ha equivocado, sí está sintiendo algo en este momento.
* Suigetsu se refiere a los vellos de "allá abajo" xd Esta escena hace referencia a uno de mis fanfics favoritos de Annie Yue ItaSasoSaku. No recuerdo su nombre.
* Oso: pena, vergüenza, dicho de otra manera.
* Akemi: nombre japonés que encontré luego luego. "Belleza en la madrugada".
N/A:
Salió mucho más largo de lo que pensé…¡Hola! Aquí nos vemos con nueva actualización. El siguiente capítulo será el clímax de la historia.
Iba a actualizar "La noche caótica" (mi longfic SS, por si quieren darle una leída) pero preferí retomar este.
Sobre el capítulo, estamos viendo el desarrollo de Sakura en la fiesta, como comienza tímida, después el pánico porque volvió Itachi, después (otra vez) se le ha espantado el gusto por los chicos, su nivel de ebriedad se eleva un poco y al bailar con el men de relleno (es lo que es, la dvd) básicamente le echa más ganas porque la estaba viendo Itachi y al final cómo él la retiene…
Espero que les haya gustado y me regalen uno de sus bellos comentarios, de verdad los amo y me ayudarían mucho para saber si estoy desarrollando bien la historia. No los responderé ahorita porque debo irme a dormir para mañana madrugar para ir a la escuela (empecé a las 8 y ya son las 11), pero en el siguiente espero sí hacerlo.
¿Cómo esperan el final? *c va*
