El fresco de la noche, le golpeaba en el rostro con amabilidad, como si de una caricia tierna se tratara, adoraba sentir la brisa marina sobre su piel y que sus ojos se perdieran más allá del horizonte. Las olas se rompen contra algunas piedras y aquel sonido es placentero, relajante hasta cierto punto… lo extrañaría, extrañaría salir a hurtadillas de su habitación e ir al puerto a contemplar el próximo amanecer, mientras el sol sale poco a poco del mar.

El rechinar de la madera bajo el peso de otra persona, le ha sacado de su pacifico trance, mira sobre su hombro al recién llegado y sonríe regresando su vista al mar, poco a poco el cielo se tiñe de colores rojos y naranjas, un nuevo día estaba comenzando.

-Creí haberte persuadido de dormir toda la noche para que despertaras completamente relajado. El viaje que se acerca será largo y agotador.

-Disfruto de ver el amanecer tanto en el puerto como en altamar, por desgracia perderé muy pronto este placer así que me aseguro de disfrutarlo tanto como me sea posible. Abuelo Fu.

El hombre sonrió negando con la cabeza, el rubio nunca cambiaria, lo conocía tan bien en esos últimos quince años que cuido de él, que de antemano sabría lograría encontrar un modo de seguir escapando y seguir contemplando el horizonte.

-Ya has visto tanto como deseas ver, ahora regresemos, debemos dejar el bote listo antes de que te marches.- el joven rubio se levantó de su lugar, mirando por última vez al horizonte.- ¿Recordaste juntar a la gente?

-¿Gente? E pregunto, sus ojos se abrieron de par en par, sabía que algo olvidaba el día anterior, pero estaba tan metido en otro asunto que lo olvido por completo.- oh…oh…- Fu, negó con la cabeza, dejarle esa responsabilidad fue un error, no era la primera o segunda vez que eso pasaba.

-A estas horas no encontraras a nadie Adrien, has tenido por lo menos dos semanas para juntar a un grupo para salir esta noche.- Adrien miro con pena las tablas de madera del puerto… tenía una idea pero era una idea.

-Lo solucionare, hay unas personas que me pueden ayudar, conseguiré a la gente para esta noche lo prometo.

Sin decir más, el rubio salió corriendo del puerto rumbo al pueblo, despertaría a un par de personas y posiblemente la mayoría le mandaría al diablo, pero siempre podría confiar en ellos. Y de cierto modo era lo bueno de ser él, con su buen carisma bastaban un par de ojos tristes buenas palabras para conseguir lo que deseaba.

El mar se movía con calma, podía sentir los primeros rallos del sol comenzar a calentar su piel, sonreía por la sensación, aquella pequeña calidez que su piel comenzaba a sentir era todo lo contrario a lo helado que se sentían las profundidades del mar, Cerro su ojos dejando que le viento moviera sus cabellos húmedos secándolos poco a poco. La paz que sentía, era demasiado agradable, tanto que pronto se vería interrumpida.

Una par de ojos le asechaban a la distancia como un tiburón a su presa, llegando por la espalda saco sus manitas del agua lentamente procurando no hacer ruido alguno… con un objeto en su manita dio un gran salto lanchando aquello a la cabeza de su víctima.

-¡Tikki!- grito con molestia quitando se el erizo de mar de su cabello azabache, la nombrada soltó una pequeña risita antes de regresar al agua.

Intentaba quitarse el erizo de su cabello más este estaba completamente enredado, murmuraba un par de cosas, entre ellas lo que aria apenas tuviera esas pequeñas aletas entre sus manos, le colgaría de la cola o la perdería en los abismos más profundos

-Me parece tenemos una gatasssstrofe desde muy temprano, no lo crees my lady- del agua colocándose a su lado la azabache le miro con molestia, dejando que el recién llegado le ayudara con aquel problema.

-Deberás de hacer algo con tu hermana Plagg, cada día es más insoportable.- reclamo, el joven de cabellera oscura y aletas plateadas le miro divertido regresando el erizo al mar.- enciérrala en su cueva o ata sus aletas con algas yo que sé, es peor que una marea en noche de tormenta.

-La última vez que le atamos las aletas y dejamos abandonada cerca de los cráteres, mi madre casi me saca las vísceras para alimentar a los tiburones, además solo tiene cinco años.

-No recuerdo que a su edad yo fuera así de inquieta.- protesto regresando al mar, Plagg le siguió notando su figura perderse entre las algas marinas, sujetándole de la aleta le jalo hacia atrás para estar a la misma altura y nadar al mismo ritmo.

-Hacías cosas más locas My lady, por ejemplo durante las noches cuando la marea enloquecía te gustaba salir a la superficie.

-Pero nunca más regrese a hacerlo cuando aquello ocurrió.- dijo con pesar bajando aún más, se sentó sobre un amplio coral dejando que su aleta se meciera con el agua… de sobre el coral tomo una concha la cual no le costó nada de trabajo abrir y observar la perla en su interior.

Su mirada igual de azul como el mar se fijó en la superficie la cual apenas dejaba ver un círculo blanco que significaba era el sol. Suspiro largamente no valía la pena recordar un suceso que ya tenía varios años de haber pasado.

-Sabes yo sé que hacer en momentos como este.- Plagg odiaba verla así de triste, quito la concha de sus manos dejándola caer sobre el coral, en lugar de eso, dejo un erizo sobre sus manos.- Marinette necesita tomar venganza de una pequeña molestia con aletas.

Ella le sonrío, tenía una mejor idea que regresarle el favor del erizo a Tikki, más cuando se disponían a irse de aquel lugar, sobre el coral comenzaron a aparecer nuevas conchas, una tras otra, ambos se miraron asombrados, aquello era nuevo y el terror les invadió.

-Tenemos que irnos de aquí rápido.- dijo él, sujetando a Marinette de la muñeca.

Cada que una concha aparecía sobre ese preciado coral solo podía significar algo… una sirena había muerto… nadaron lo más rápido que sus aletas les permitieron, hasta llegar a una cueva submarina, al fondo se podía distinguir una pequeña luz, la cual mientras más y más se acercaban se hacía más grande. Al cruzar del otro lado de la cueva se encontraban otras tanas más pequeñas, parecido a una colmena. Su hogar.

-Vamos.- dijo Plagg, ambos nadaron hasta donde un gran cumulo de sirenas se encontraba, como si inspeccionaran algo, murmureos y seriedad era lo que se podía ver y escuchar.- es el Kraken.

El Kraken era quien gobernaba sobre las sirenas quien les protegía, era en extremo diferente a las sirenas normales, era como un humano bajo el agua, más lo que le diferenciaba era que sus piernas estaban cubiertas por escamas y donde debieran ir los pies, eran dos grandes aletas, sus manos parecían un par de tenazas que poco a poco se comenzaban a deshacer. Sin él las sirenas estaban completamente desprotegidas.

Adrien había conseguido solo a dos personas que le ayudasen con su último trabajo, estaba decepcionado sus ojos tristes no habían ablandado el corazón de nadie, era la primera vez que aquello fallaba, Fu lo mataría literalmente.

-Nino, mi abuelo va a matarme.- dijo con desgano dejándose caer sobre uno de los costales que debía transportar, las cargas ya comenzaban a llegar.

-No deseo decir te lo dije, pero te lo dije, yo mismo te lo estuve recordando por días.

-Lo sé, pero de solo pensar que dentro de poco yo…

-¡Eh ustedes dos!- el grito proveniente desde el barco le hizo interrumpirse, ambos chicos miraron a la joven morena recargada a la orilla les señalaba la carreta con más carga que recién llegaba.- si no se dan prisa zarparemos de aquí en dos años.

-¿Has terminado de contar?- le pregunto Nino, la morena asintió con la cabeza.- Alya ¿puedes revisar que este genio trajera los mapas y la brújula?

-Me adelante e incluso traje mis propios mapas.- respondió con burla.- terminen de subir todo ese café y trigo antes de que el señor Fu venga a inspeccionarlo todo.

Sin más que decir o protestar , ambos comenzaron a subir los costales al barco, un poco de ayuda no les vendría mal, para Adrien aquello era bueno y malo, lo bueno era que el viaje con sus amigos sería más grato, más divertido, todo lo contrario que viajar con veinte hombres que gozaban de embriagarse y hacer múltiples tonterías. Lo malo era que si llegaba a descuidarse en sus pasos cargando todo aquello fácil podría romperse la columna arruinar todos sus planes de boda.

Notas finales:

Cortito el cap., pero tenía que hacer que Marinette apareciera xD… Adrien va a casarse pero ¿Con quién? Que las teorías locas comiencen jajaja

Dudas, preguntas, sugerencias, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización n.n