Cuando el barco abandono el muelle, una gran sonrisa se formó en sus labios, una nueva aventura le esperaba, aunque solo fuera que llevase un cargamento de café y trigo disfrutaba de poder estar en él mar. Observo a Alya aún lado del timón el cual se encargaba de manejar Nino, la morena se encargaba de hacer algunas anotaciones mientras miraba los mapas, de un salto se bajó del barril donde estaba sentado para ir con ellos.

-Podemos tomar un atajo.- dijo Adrien tomando uno de los mapas ante la molesta mirada de la morena.- llegaremos en dos días y para regresar tomaremos otra ruta.

-No gracias, prefiero que sigamos la ruta ya marcada por Fu.- la morena recupero su mapa arrancándolo literalmente de las manos del rubio.- siempre es lo mismo Adrien, quieres adelantarte y tomar otras rutas.

-Déjale Alya es su última aventura como "capitán soltero" – Adrien inflo las mejillas haciendo una mueca de desagrado, los otros dos solo rieron por lo bajo.- ¿Por qué tanto interés para desviarte?

-Cerca de este lugar.- dijo señalando el mapa.- es donde mi abuelo me encontró… estoy seguro de que si llegamos a las islas que están más distantes de ese punto podría encontrar el lugar donde nací y posiblemente encontrar algún familiar con vida.

-Adrien no quiero arruinar tus ilusiones pero… por tres años lo has intentado y terminas perdiendo a toda la tripulación y por lo menos tardas tres o cinco semanas en regresar.- Alya le miro de forma seria, sus palabras eran ciertas, más por lo menos ninguno de los hombres que han ido con él a esa aventura se había quejado, al contrario parecían que disfrutaban perderse por un par de semanas más.

-Aunque sea, quiero intentarlo una vez más.- rápidamente el rubio junto sus manos en su pecho ofreciendo una tierna mirada abriendo sus ojos lo más que pudo.

Alya se hizo un poco para atrás, oh no, su carita de niño bueno que no rompe ni un plato… Nino por su parte sonreía, conocía también a su amigo que utilizando esa carita conseguía todo lo que se proponía y Alya no era mujer de piedra solo eran cuestiones de segundos para que de sus labios escapara un resignado…

-¡Esta bien! ¡Bien! iremos a ese lugar.- el moreno asintió, Adrien evito por todos sus medios saltar de alegría y Alya, simplemente tomo su mapa dejándolos solos. - ¡Pero te advierto! Llegamos a perdernos Adrien y te dejo colgando del mástil de la ropa interior hasta llegar al puerto.

Ambos hicieron una mueca de dolor, el rubio no pudo evitar llevar sus manos hacia atrás.

-Date por muerto.

-Es mejor colgar del mástil que casarse, por lo menos tendré una linda vista del mar.- Nino estallo en carcajadas.

Más adelante se podían divisar espesas nubes negras, señal de una pronta tormenta. Los habitantes del mar se movían tranquilos, eso no era nada fuera de lo común no había nada que les amenazara en esos momentos, sin embargo el ambiente ahí abajo se sentía pesado, inquietante. Plagg había nadado por todos lados hasta encontrar a su pequeña hermana menor, la sirenita se abrazó a su cuello desde la espalda, la pequeña al igual que le estaban muy nerviosos.

-¡Marinette!- la azabache se giró la escuchar su nombre dejando sobre un coral una familia de esponjas.- esto no me gusta… el agua comienza a moverse más rápido.

-Nuestro mundo no estaba preparado para la muerte del Kraken… no cuando no se había elegido a un sucesor, si alguien no es digno de tomar el nombre de Kraken estamos en peligro.

-Los tritones y sirenas han ido con Wayzz.- comento Plagg, Marinette asintió, un banco de pequeños peces plateados paso rápidamente entre ellos.

-Tengo miedo…-musito Tikki abrazándose más a su hermano, Marinette tomo a la pequeña sirena entre sus brazos, sintiendo una fuerte corriente submarina, el desastre estaba por comenzar.

-Vamos, hay que buscar refugio.- abrazándose a sí mismo el agua comenzaba ponerse helada, incluso para ellos sentir esos terribles bajones de temperatura no era nada bueno.

Los tres nadaron hasta llegar a su refugio, como Plagg lo había dicho antes, tritones y sirenas estaban alrededor de Wayzz, una criatura marina similar a los tritones solo que con rasgos más parecidos a un tipo de tortuga, o mejor conocido para los más ancianos "El primer kraken". Entraron a una de las cuevas. Plagg junto a Marinette empujaron una gran roca a la entrada para estar más seguros, no eran los únicos, muchos otros hacían lo mismo.

La marea comenzó a agitarse violentamente, de un momento a otro ya se encontraban en medio de una gran tormenta, Adrien y Nino intentaban controlar las velas mientras que Alya a duras penas podía sostener el timón. Una enorme ola les golpeo del lado izquierdo, la fuerza con la que fueron golpeados por poco hace que Adrien se callera al mar, afortunadamente logro sostenerse de una cuerda del mástil.

-¡Esto es inútil!- grito Nino, intentando no resbalarse por el agua.- ¡Adrien no vamos a poder controlar esto!

-¡Nino tiene razón, hay que ir abajo!- grito Alya, había perdido fuerza contra el timón, este giraba solo y sin control alguno.

-¡Entra tu primero Alya!- grito el rubio.- Nino ve con ella yo me encargo de asegurar esto.

-¡No vas a poder!

-¡Soy el capitán, hagan lo que les digo!

Sin más objeciones, pues sabían que pelear sería inútil, obedecieron… Alya fue la primera en bajar a las habitaciones no era muy seguro, en caso de estarse hundiendo las bodegas eran la mejor opción al menos no les tomaría desprevenidos. Nino no tardo más que un par de minutos en darle alcance, por su parte Adrien intentaba asegurar un par de botes salvavidas, una vez seguro de que estaban bien atados, se dirigió donde los otros dos asegurando muy bien la puerta.

El silencio era no incomodo sino tenso, los tres estaban sumamente nerviosos por lo que estaba pasando, de haber más personas, no habrá necesidad de llegar a esa situación habrían logrado salir de la tormenta en algunos minutos.

-Frijoles para cenar…- Alya y Nino comenzaron a reír.- ¿Qué? No le veo lo gracioso es lo único que tenemos.

-Solo hay café y trigo aquí abajo genio, los frijoles y agua potable se quedaron arriba, espero se aseguraran de atarlos muy bien. – el rubio abrió los ojos bien grande.

-Claro nuestro capitán los aseguro apenas salimos del puerto ¿Verdad Adrien?

-S-si… si… bueno pues… no nos queda más que esperar…

En el fondo del mar, aun estando dentro de la cueva podían sentir el pesado y violento agitar del mar en superficie, Marinette suponía que nadie debería estar ya afuera esperando algún título de Kraken, la corriente submarina era tan fuerte que si alguien se atrevía a nadar en esas condiciones lo más seguro era que la corriente le arrancara la aleta de un tajo.

Minutos, horas… el tiempo era eterno, hasta que poco a poco todo fue parando, el agua helada poco a poco se tornaba cálida, sus dientes dejaron de castañear y lo turbio del agua comenzaba a aclararse… esperaron un tiempo prudente hasta que sombras comenzaron a pasar cerca de donde ellos tres se resguardaban, moviéndola pesada roca, salieron dela cueva siguiendo a las sirenas.

-Ese es Wayzz… ¿Dónde está el Kraken?- pregunto Plagg. Marinette le miro con los ojos entre cerrados ¿En serio?- ok lo siento.

Tikki por su parte había visto algo nuevo después de inspeccionar los grandes daños, muchos corales habían sido destrozados y los restos así como diferentes flores marinas flotaban a su alrededor… una pequeña bolita color marrón que al apretar entre sus dedos la sintió suave y extraña. Supuso entonces que aquello provenía de la superficie.

-Tikki…- Marinette se giró al sentir algo rozar en su aleta, la pequeña sirena se marchaba del lugar.- Plagg Tikki se fue.

-Diablos… ¿Puedes ocuparte? Wayzz dictara una prueba para el nuevo Kraken.

-Pero si no es mi hermana…- resignada suspiro comenzando a nadar, sabía que el sueño de Plagg era convertirse en el siguiente Kraken.

En la superficie, Adrien miraba por la orilla del barco con sumo pesar, lagrimas resbalaban de sus ojos esmeralda, mientras que Nino sujetaba a Alya de los brazos, la morena quería tirarlo por la borda, estaba en perfecta posición, nada que una patada en el trasero no solucionara.

-Mis frijolitos…- chillo con pesar.

-¡Eres un idiota! ¡Dijiste que estaban asegurados!

-Estaban dentro del barril.- respondió.

-¡Adrien nos quedamos sin comida y agua por tu culpa!

-Alya que no ves que estoy sufriendo, perdimos los frijoles.- observando los barriles flotar en el mar, Nino soltó a Alya, ya había encontrado una solución.

-Les parece mejor si intentamos salvar lo que queda.- tomando una red la lanzo al mar. Alya alisto una de las poleas pasando una cuerda de la red para facilitar el subir lo que rescataran.

Marinette desde su lugar observo la enorme sombra producto del barco, arrugo la frente, aquello solo significaba que había humanos y era peligroso estar en ese lugar y momento.

-¡Tikki!- rápidamente la sirena sujeto a la pequeña alejándola de uno de los barriles de cual salían extrañas piedras marrones.- no es tiempo de jugar, es peligroso estar aquí.

-¿Qué son?- pregunto, la azabache negó con la cabeza, lo desconocía realmente.

Un extraño ruido el a superficie les alerto aquellas cosas comenzaron a ser juntadas, Marinette entonces comenzó a nadar alejándose, pero entonces, su aleta fue jalada… se había atorado en la red, alejo a Tikki rápidamente para poder liberarse, los barriles comenzaron a alejarse y ella a ser envuelta mas por la red.

-¡Marinette!

-¡No te acerques!- grito.- ¡Vete, nada lo más rápido que puedas y vete!

Adrien y Nino luchaban por subir la red, seguramente algún delfín se había atorado, era lo que querían imaginar, de ser un tiburón, este les habría arrancado la red y las manos de paso, era una doble lucha. Ambos lograron subir la red y sus ojos no daban crédito a lo que estaban viendo… una mujer con aleta que seguía luchando por liberarse de la red. Adrien bajo rápidamente la red, se sorprendió a sí mismo el cómo actuaba a pesar de estar en shock. No creía que las sirenas realmente… existieran.

Cuando la red cayó, ella seguía luchando por liberarse, más de pronto se quedó quieta fijando fieramente sus orbes azules en los esmeralda.

-Una sirena.- musito Alya… - realmente lo es.

Tan hermosa… sus ojos tenían realmente cautivado a Adrien que despegar su vista de ella era imposible, pero para Marinette esquivar el contacto visual era inútil, las leyes de las sirenas son leyes y se deben de cumplir a toda costa.

-Vamos a regresarla, esto es un error… - dijo rápidamente Adrien, intento tocarla pero ella se movió con brusquedad evitando el contacto, aún tenía posibilidades de salvarse…- tranquila no voy a lastimarte.

-Lo aras.- dijo, sorprendiéndole aún más, intentando alejarse lo más posible.

-No, lo aseguro, solo voy a devolverte y después esto será como si nunca hubiera pasado.- la aleta de Marinette seguía atorada en la red, si no lograba liberarse pronto seria su fin.

-Adrien, déjala.- pidió Nino.- la estas asustando, dale un poco de espacio.

El rubio intento alejarse un poco de ella, sin darse cuenta de que pisaba la red, Marinette una vez más jalo de su aleta con fuerza para liberarse, pero al estar el rubio pisando la red y la fuerza que empleo, él perdió el equilibrio cayendo hacia adelante… sobre ella. Sus ojos se abrieron de par en par.

Si un humano llegase a rosar a una sirena, aun por más mínimo que sea el contacto, hasta el rose de uno de sus cabellos, queda condenada… si eres capturada solo te quedan dos opciones, vivir o morir.

Notas finales:

Adrien y Marinette se han encontrado por fin, quería hacer el encuentro más original dejando a un lado que el marinero cae al agua y es rescatado por una sirena. Adrien sufriendo por la pérdida de sus frijolitos xD y ¿Qué pasara ahora? Jaja

Espero les gustara el capítulo.

Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización. n.n

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