Un pequeño dolor punzante fue lo que sintió en el pecho cuando sin quererlo el rubio termino encima de la pobre sirena, rápidamente se puso de pie sintiendo le faltaba el aliento, retrocedió rápidamente arrastrándose por el suelo como si lo que tuviese enfrente fuera la muerte misma, se sostuvieron las miradas y el terror era claramente reflejado en sus ojos, en ambos pares de ojos.
-Realmente no sé qué hacer ahora.- Alya rompió con aquel incomodo silencio, seguía sorprendida de ver a una sirena real y no era nada parecida a lo que los cuentos le hacían imaginarse.- la regresamos al mar, nos la quedamos ¿Qué hacemos?
-¡Adrien!- Nino grito al acercarse a su amigo para ayudarle a levantarse noto que su camisa estaba manchada de sangre, tenía lo que parecían ser pequeños trozos traslucidos de cristal enterrados a la altura de su corazón.
-¡NO PUEDE SER!
Esta vez fue Alya la que grito, la aleta de la sirena comenzaba a desprenderse en dos partes, Marinette se miraba asustada, tenía miedo de moverse, pero los movimientos que hacia eran involuntarios, su aleta dio lugar a dos piernas, sus escamas se convertían ligeramente en espuma la cual desaparecía hasta que la transformación termino, dejando a la pobre desnuda frente a los otros tres intentando cubrirse lo más que pudo. El dolor en el pecho de Adrien duro lo mismo que la transformación de la sirena, esas cosas que tenía enterradas en el pecho se incrustaron más hasta desaparecer, y el dolor desapareció.
Ese humano me toco… estamos condenados.
-¿Condenados?- pregunto el rubio.- ¿Qué quieres decir, que pasa si te toco?
-Adrien de que estas hablando… ella no ha dicho ni una palabra.
Puedes escucharme…
-Es claro que puedo escucharte. ¿Qué demonios está pasando?
-Sigo sin entender nada… pero creo primero deberíamos cubrir a esta sirena…- Nino miro a todos lados tratando de encontrar algo para que la sirena cubriera su cuerpo, ella no dejaba de mirar a Adrien como si de un monstruo se tratase.
Entro a la cabina del capitán encontrando el saco de Adrien en el respaldo de una silla, regreso, los dos en las mismas posiciones sin moverse o decir nada.
-¿Puedo acercarme?- le pregunto. Ella giro el rostro mordiendo sus labios.
-Sí, incluso tocarme ya no… ya no pueden hacerme más daño del que ya me hicieron.
-Oye Sirena, nosotros no te hicimos nada, Adrien te ha caído por accidente, no cuenta como daño, al contrario tú se lo has hecho a él.
Él fue quien nos condenó a muerte.
-Yo no condene a nadie…espera ¡MUERTE!- ella suspiro.
- Alguien podría decirme ¿Qué opinión tienen de las sirenas? Por lo que puedo ver ese idiota cree que ahora voy a comerle el corazón.
-Podríamos responderte si…- comenzó Nino.- pero primero yo desearía una explicación a que está pasando… no encuentro una coherencia a todo esto.
-Las sirenas estamos sujetas a una ley, una maldición de nacimiento por así decirlo…- comenzó, Alya coloco el saco encima de sus hombros, para después cerrarlo por el frente.- si un humano nos toca nos condena a la vida o la muerte y a su vez el humano se condena. Al tocarnos roban nuestras escamas, nuestras vidas y las hacen parte de sus vidas y nosotras tomamos sus formas.
-¿En qué sentido estamos condenados?- Pregunto él rubio.- todo fue un accidente yo solo quería regresarte al mar.
-Lose, puedo sentirlo. Nos condenamos al hecho de que eres el único que puede matarme y a su vez yo también puedo matarte, es complicado pero ahora eres el dueño de mi vida así como yo de la tuya.
Además compartimos una conexión especial. Me puedes escuchar a través de tu corazón.
-Esto es tan extraño… solo díganme que estoy soñando, que me golpeado la cabeza anoche durante la tormenta.- pidió el moreno, todo era muy extraño y confuso.
-Ya lo entenderán con un poco de esfuerzo y tiempo.- suspiro derrotada.- Mañana por la mañana estarán tocando eso que llaman puerto para dejar lo que traen en esta cosa. Y no me pregunten como lo sé.
-Bien... pero si me permites, vas a necesitar algo más que te cubra, dudo que ese saco te sea de gran ayuda.- Alya ayudo a la sirena a ponerse de pie, aquello era extraño para Marinette, sus piernas temblaban a cada paso que daba, si no fuera por la morena ni siquiera hubiese logrado ponerse de pie.
Ambas chicas desaparecieron en dirección a las habitaciones, por su parte Adrien examinaba su pecho, su camisa seguía manchada de sangre, pero no había rastro en su piel. Nino comenzó a recoger la red donde ella antes estuvo atrapada, encontrando un trozo de coral con perlas incrustadas.
-Genial.- susurro.- oye Adrien, creo que esto es de la sirena.- ¿Crees que debamos regresarla al mar?
-No… no lo creo, algo me dice que ya no pertenece a su mundo… se que no es un objeto pero ahora debemos conservarla.
-Ella dijo que con tiempo y esfuerzo lograríamos entenderla, lo más prudente es no decirle a nadie que ella es una sirena… además a Chloe le dará un ataque si se entera que ahora le has dado tu vida accidentalmente a otra mujer.- Adrien se palmeo la frente, lo había olvidado, con tantas cosas había olvidado que apenas pusiera un pie en el puerto de regreso a casa, en diez días estaría por casarse.
-Ahora si estoy en problemas, llegar con otra mujer no ara más que enfurecer a Chloe.
Por otro lado, Alya buscaba entre sus cosas algo que pudiera darle a la sirena para vestirse. La angustia se había apoderado de ella, no era por su hogar, sino que el humano que le había robado las escamas estaba preocupado, podía sentirlo, no era por su condena era otra cosa que lo estaba afligiendo. Alya saco de su bolso un camisón lavanda que usaba para dormir.
-Realmente este color hace resaltar tus ojos.
-Gracias… tu, eres una persona querida por él ¿Verdad?
-¿Él, te refieres a Adrien?- ella asintió.- sí, mi madre fue su niñera cuando niño, su abuelo viajaba mucho transportando mercancía a diferentes lugares. Desde entonces los tres nos hicimos buenos amigos.
-Ya entiendo… Mi nombre es Marinette.
-Alya… si deseas puedes quédate a descansar aquí, yo debo ir a seguir arreglando lo que sea posible la tormenta de anoche casi nos deja sin velas. Además el capitán seguramente está asustado y llorando cual niño pequeño.
Antes de salir d ella habitación ayudo a Marinette a vestirse, Alya le dejo sola en aquella habitación, para esos momentos Tikki ya le habría contado a Plagg lo ocurrido y él seguramente estaría nadando por todos lados hasta dar con el barco. Se miró por momentos sus nuevas piernas, había escuchado que sirenas ya habían pasado por lo mismo, pero ninguna había sobrevivido… ¿Qué seria ahora de ella?
Plagg miraba desde las profundidades aquella enorme sombra negra, perteneciente al barco, sin saberlo en sus pensamientos Marinette estaba en lo correcto, Plagg ya le estaba buscando y ya le había encontrado. Tikki miraba a su hermano mayor escondida tras los corales, la perla perteneciente a Marinette no había aparecido eso significaba que seguía con vida.
-Tengo que subir por ella.- dijo comenzando a nadar, Tikki rápidamente se le acercó sujetándole de la aleta.
-Es peligroso… si te atrapan…
-La ley solo afecta a las sirenas, no a los tritones.- soltándose de su agarre, le sonrió cálidamente.- escóndete.
-Pero si Marinette ya fue condenada… la vas a matar. – Plagg lo pensó, después miro los corales… cada perla significaba la vida perdida de una sirena, muchas de ellas asesinadas por manos humanas de forma consiente e inconsciente.
-Realmente no me fio de la ley, es una leyenda pero nunca nos la confirmaron, y si la voy a rescatar quiero comprobarlo con mis propios ojos.
La noche había caído rápidamente, la luna llena brillaba más que nunca esa noche y el cielo despejado el hacía verse más grande, Alya y Nino fueron a sus respectivas habitaciones a descansar un poco, aquel día no habían comido nada pues todo su alimento se había perdido, si era cierto lo que decía Marinette por la mañana estarían en el puerto y lo primero que harían seria comer como si no hubiese mañana.
Adrien miraba desde el barandal la luna reflejarse en el mar, tenía mucho que pensar, su boda con Chloe, en si cambiar sus planes al desviarse del camino, la sirena… muchas cosas… el sonido de un golpe seco le saco de sus pensamientos, la sirena estaba en el suelo intentando ponerse de pie y caer en el intento. Dejo su lugar para acercarse a ella y ayudarle.
-Tranquila déjame…- al tomar su mano, una pequeña corriente eléctrica subió por su espalda, para ambos de hecho, sus mejillas se sonrojaron de forma inexplicable.- perdona yo…
-E-está bien.- respondió nerviosa.- esto es… es parte de nuestra conexión, supongo siempre será así cada que nos toquemos o hasta que nos acostumbremos.- con ayuda de Adrien caminaron hasta llegar al barandal y contemplar el oscuro del mar.
-Sirena tu…
-Marinette, mi nombre es Marinette.
-Marinette, el mío es Adrien… tu esta mañana has dicho que soy dueño de tu vida y tú de la mía ¿En qué sentido?
-Literal, es difícil de explicar pero…- cerró los ojos para pensar sus palabras no sabía cómo explicarlo.- tu y yo no podemos, nunca podremos tocar el mar otra vez. Si lo hacemos seremos rechazados.
-Sigo sin comprenderlo.
-Es fácil.- Marinette le miro a los ojos levanto su mano hasta impactarla con mucha fuerza en su mejilla, una fuerte bofetada que corto el silencio de la noche, pero Adrien no sintió dolor, era como si le hubieran golpeado con una pluma. Pero Marinette cerró sus ojos fuertemente, su mano ahora estaba sobre la mejilla donde le había golpeado.
-Marinette…- en su rostro a pesar de la oscuridad pudo notar la marca de una mano sobre su piel.- pero como…
-Si te haces daño, no lo vas a sentir, lo sentiré yo, el golpe se refleja en mi aunque fue para ti ¿Me entiendes ahora?
-Si… un poco, eso quiere decir que si yo te golpeara el daño.
-Lo recibirás tú, por eso es que nos convertimos en dueños de nuestras vidas invertidamente. Pero hay algo más, entre nosotras hay dos opciones, morir o amar da lo mismo cual tome sé que con cualquiera moriré.
El amor, no es más que otro nombre que disfraza a la muerte.
-¿Por qué dices eso?
-Lo mejor será que durmamos… ya has recibido muchas noticias.
-Bien, te llevare con Alya y…
-Adrien, respecto a eso… no nada… podrías ayudarme, aun no me acostumbro a esto.- dijo señalando sus piernas.
Así el rubio ayudo a Marinette a regresar a la habitación con Alya, él se regresó a su habitación tenía mucho que pensar y por primera vez se perdería un hermoso amanecer. Cerro sus ojos intentando dormir, más su mente se inundó de hermosos paisajes submarinos, grandes corales casi del tamaño de casas peces de colores nadando a su alrededor, podía incluso sentir su cuerpo dentro del agua ¿Eso era… parte de su conexión?
Notas finales:
Chanchanchan! Adrien va a casarse con Chloe, siento que no explico bien sobre esta ley que los tiene sujetos pero más a delante se explicara mejor y bueno no tengo mucho que decir respecto a este cap. xD
Espero les gustara el capítulo.
Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.
Hasta la próxima actualización n.n
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