Adrien abrió sus ojos, el Sol ya estaba en lo alto del cielo y él se había perdido el amanecer… Nino y Alya se movían lo más rápido que sus piernas les daban puesto que tenían que preparar todo para desembarcar, el puerto no estaba demasiado lejos, le calculaba un máximo de una hora de distancia. Se palmeo la cara un par de veces para despertarse por completo e ir a ayudar a sus amigos.

-Y yo que pesaba no despertarías nunca más.- comento Alya de forma burlona mientras con algo de esfuerzo movía un costal con café.

-Realmente estaba cansado.- tomando el otro extremo del costal, lo colocaron sobre otros tantos.- ¿Dónde está Marinette?

-Fue la primera en despertar de todo, está en mi cuarto aun le cuesta entender que tiene piernas y no una cola.

Marinette por su parte miraba fijamente el coral que tenía incrustadas algunas perlas, aquel objeto lo encontró mientras iba en búsqueda de Tikki, realmente no sabía que sirenas murieron durante esa noche, pues nunca les había visto, cada perla de sirena era única y se distinguía a simple vista de las demás. Fijo su atención en los mapas sobre la pequeña mesa, unas rutas en color rojo yo tras en amarillo no lo entienda del todo bien pero podía asegurar gracias al corazón de Adrien que la ruta en amarillo era de suma importancia.

El barco llego al puerto, Nino fue el primero en descender de la nave estirando los brazos al suelo, feliz de tocar "tierra" después de unos agitados días en el mar. Para su fortuna las personas a las que debían entregar la mercancía ya les esperaban un par de metros lejos.

-Muy bien, este es el plan.- Alya les palmeo a ambos chicos por la espalda.- yo cobrare e iré al pueblo mientras ustedes entregan la mercancía.

-Pero yo muero de hambre.- dijo Nino un tanto molesto, Adrien no podría ayudar a la queja pues por su culpa se habían quedado sin alimentos, dentro de la habitación de Alya Marinette soltó una pequeña risa.

-Vamos, vamos si terminan pronto podrían ir a comer todo lo que les plazca.

Alya entonces se acercó a los hombres que les esperaban para hacer el cobro mientras la mercancía era bajada del barco, un par de hombres subieron al barco tres costale con monedas de plata, ella tomo una pequeña bolsa donde introdujo una modesta cantidad para después irse al pueblo.

Plagg saco levemente su cabeza del agua examinado el barco, en algún lado debían de tener a Marinette, y el salir así como así le era arriesgado´. Al cabo de una hora terminaron de entregar toda la mercancía a sus respectivos dueños, Nino estaba tan cansado que no le importo echarse de estómago sobre un barril tirado y Adrien no parecía estar cansado, al contrario estaba tan fresco como una lechuga y eso le extraño.

-Amigo ¿Cómo puedes no estar cansado? Creo que me rompí la espalda con esa última carga.- se quejó Nino, Adrien no sabía que responderle.

-Pues no lo sé, realmente que no sentí los costales pesaran, era como si yo...no… ¡Mierda!- grito, subió a toda prisa al barco entrando de golpe a la habitación de Alya.

Marinette estaba sentada en el piso, su cara reflejaba cansancio, fastidio y el sudor resbalar de su frente como si hubiera hecho alguna pesada labor, ella sentía los músculos de su cuerpo tensos y muy adoloridos, sobre todo que su espalda le estaba matando. La azabache le regalo una mirada asesina de esas que con solo mirar fijamente a los ojos podías ver lo que fuiste en tú vida pasada y el cómo moriste.

Fuiste tan idiota para olvidar lo que hablamos anoche.

-Realmente si, lo fui y lo siento… déjame ayudarte.- con cuidado la tomo entre sus brazos sintiendo aquel frio recorrerle la espalda nuevamente, con cuidado la coloco sobre la cama.

-No lo hagas otra vez… ¿Qué has hecho? Siento que una ballena gigante me golpeo con su cola con fuerza y créeme esas bestias pegan duro.

-Entregábamos la mercancía que nos trajo hasta acá, realmente se me avía olvidado lo que paso, pero, ¿estás bien? no te eh roto nada ¿verdad?

-No, creo que no…- una especie de gruñido se pudo escuchar dentro de ese pequeño silencio, las mejillas de Marinette se encendieron de golpe avergonzado y Adrien no pudo evitar estallar en carcajadas mientras escuchaba la vergüenza que Marinette sentía desde su corazón.

-L-lo siento jaja… e-es solo…- intentaba controlar su risa, Marinette lo único que hizo fue morderse todo lo que pudiera la lengua ocasionándole dolor a Adrien pero aun así el no paraba de reír.- beldon.

-N-no es gracioso… t-tengo un par de días sin comer.- confeso, Adrien también sentía un hueco en el estómago.

-Ciertamente nadie ha comido nada, menos Alya que se ha ido al pueblo y no sabemos de ella… entonces ¿Vas a devorarme el corazón?- Marinette rodo los ojos, Adrien tenía ese injustificado miedo a ella desde que le toco, por algún motivo le escuchaba siempre decir que las sirenas estaban malditas y la única forma de mantenerse con vida es comiéndose el corazón de hombre.

-Eso es asqueroso… además… uno nunca sabe dónde a estado ese corazón antes.- dijo con cierta tristeza, Adrien sintió una punzada en el pecho, un tipo de dolor que llevaba tiempo, años que no desaparecía.- podría comerte los ojos eso sí, es mejor si no ves después en que tipo de sacrificio pienso otorgarte.

Es una broma… tiene que serlo.

Marinette estallo en carcajadas, esos pensamientos temerosos le causaban gracia.

-Claro que es una broma.- respondió entre risas.- ya te lo eh dicho, solo nos condenamos y ahora el mar nos rechazara.- nuevamente aquel gruñido proveniente de su estómago, Marinette resoplo y esta bes Adrien no se atrevió a reír, su lengua dolía por la mordida.

-¿Qué comen las sirenas? ¿Pescado?

-Son amigos no comida.- respondió.- realmente me eh vuelto humana así que lo que comía no mi mundo no existe aquí.

-¿Y eso es?

-Anemonas y esponjas de mar…

-¡Marinette!- Alya abrió la puerta encontrando a su "capitán" y ex sirena sentados en la cama, la morena se cruzó de brazos regalando una sonrisa de oreja a oreja.- tu si que no pierdes la oportunidad de hacer conquista ¿verdad?

-N-no es eso… yo solo olvide algo importante.

-Y mientras Nino sigue tirado en el muelle sobre un barril, se buen amigo y ayúdale quieres, yo tengo un asunto más importante con Marinette.

-Pero…

-Nada, nada, muévete ahora esto solo es cosa de chicas.-

Con Adrien fuera de la habitación Marinette examino a la morena, ella cargaba un pequeño costal del cual comenzó a sacar varias prendas. De entre ellas saco un vestido sencillo color rosa el cual coloco frente a la azabache.

-¿Te gusta?

-Eso…

-No puedes estarte ahora que eres humana solo con un camisón para dormir, vas a necesitar esto mientras estés con nosotros, cuando regreses al mar podría quedármelo.

-Yo, no creo poder regresar al mar, es difícil de explicar pero…- por tercera vez aquel gruñido, se estaba muriendo de hambre, Alya sonrío más no dijo nada, por fuera de la habitación escucharon la estridente risa de Adrien.

-Después me explicaras más sobre tus leyes y esas cosas, ahora vamos a vestirte e ir al pueblo a abastecernos de comida.

Con ayuda de la morena Marinette logro colocarse el vestido y un par de zapatos negros se sentía tan extraña usando esas cosas, nunca antes en su vida las había necesitado y de cierto modo las consideraba un tanto estorbosas, más sabia que debía de acostumbrarse pronto, la vida fuera del agua no se veía fuera nada fácil, Alya le ayudo a salir de la habitación, sus pasos seguían siendo torpes y sin coordinación… al salir a cubierta, la cantidad de sonidos sorprendió a la azabache y ver a mas humanos moviéndose de un lado a otro fuera del barco le sorprendió aún más, todo era nuevo y emocionante, Adrien podía sentir esa inmensa curiosidad por el "nuevo mundo" de Marinette, como si se tratara de una niña pequeña muy curiosa.

-Parece que alguien necesita de uno de los famosos masajes de Alya.- soltándole del brazo, la morena coloco sus manos sobre su cintura observando a Nino tirado, Adrien le picaba con un palito el pobre ya no daba señales de vida.

-Un doctor sería lo más indiciado.- murmuro el moreno.- prefiero la muerte antes de recibir esa cosa.

-Oh vamos, nadie ha salido muerto de mis manos expertas.

-Nadie sabe nada de Max, desde hace un mes…

-Chat llevas a tu invitada a desayunar, tengo que atender a esa criatura.- Adrien soltó un par de señas al aire en señal de condolencia, mientras tomaba a Marinette del brazo, podía sentir que esa situación era ¿divertida? Más no encontraba lo gracioso. Apenas bajaron al muelle, escucharon el grito de Nino.

-¿Chat?- pregunto ella, el rubio miro el barco comenzando a caminar.

-Chat Noir es el nombre del barco, yo le bautice de ese modo.

Mientras caminaban Adrien el conto la historia del barco, existía uno anteriormente, llamado "Akuma" pero el barco ya estaba bastante deteriorado, su abuelo con pesar tuvo que quemarlo pues no soportaría ni un minuto si llegase a haber una tormenta, cuando el nuevo estuvo terminado Adrien ya contaba con los catorce años y al ser el único heredero de su abuelo este le pidió un nombre para la nueva nave. Llegaron a una calle la cual él, explico se le conocía mejor como un mercado donde más tarde Alya y Nino se encargarían de comprar comida para el viaje de regreso. Se detuvieron frente a una cómoda casa la cual tenía su ventana abierta y unas cuantas charolas al iré.

Marinette sostuvo aquello que el rubio había comprado, un poco caliente, ligero, extraño, observo como él daba una gran mordida, y sintió un placer algo indescriptible, entre abrió la boca dando una pequeña mordida aquello, sus sentidos parecían haber despertado.

-¿Te gusto verdad?

-¿Qué es esto?- pregunto mientras comía más rápido, suave, dulce, delicioso, era como sentir la espuma del mar deshacerse deliciosamente dentro de su boca.

-Pan, pan recién orneado.- En menos de lo que imagino ella había devorado su pan, y aún seguía con hambre.- ven hay algo que estoy seguro te va a encantar.

Tomándole de la mano, caminaron a prisa por cada uno de los puestos, observando cosas que maravillaban a Marinette y otras que le aterraron, claro ejemplo fue cuando pasaron frente a un vendedor de pescado, las ganas de llorar que sintió fueron percibidas por Adrien mientras sus orbes zafiro se fijaban en un gran pez color rojo. Él explico que la mayoría de los peces eran comestibles y ella replico que era un acto de salvajes, sin duda alguna tenía mucho que aprender del mundo humano.

Notas finales:

Me costó un poco este capítulo, tenía que dar una breve introducción de como seria ahora la vida como humana para Marinette, por cierto los pensamientos en negrita son los de Adrien, es para que no se confunda con Marinette. En el próximo capítulo Plagg intentara rescatar a su mejor amiga.

Espero les gustara el capítulo.

Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización.

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