Respiro profundo, si debía ser honesto consigo mismo no tenía nada de ganas de ir y ver a Chloe, que más daba poder ser libre esos próximos nueve días al final sus vidas terminarían siendo unidas hasta que la muerte los separe y tampoco era que deseara la muerte a él o a Chloe… y si se ponía a pensarlo mejor estaba teniendo los pensamientos tan mas extraños que nunca tuvo cuando sin quererlo hace años perdió agua y comida en uno de sus viajes.

-¿Cuándo planeas decirme la verdad?- Fu le pregunto fingiendo más interés en su tallado de madera, Adrien curvo los labios, no quería que su abuelo lo viera como un malagradecido por decirle una mentira, lo conocía tan bien que sabía cuándo mentía.

-Es que no se si lo mejor será contar la verdad.- respondió. Fu dejo a un lado el trozo de madera que comenzaba a tomar forma a un reloj de arena.

-Es mejor confiar en tu propio instinto y asegurarte sobre qué tan pesado es lo que estas ocultado, entre menos sepan es mejor y entre esos que poco saben debe existir alguien de infinita confianza para ayudarte.

-Eh… no entendí mucho, pero respecto a eso solo tres personas lo saben…- confeso, sabía que su abuelo no era del tipo de personas que amase enterarse de los últimos acontecimientos, todo lo contrario, pero cuando tenia que ver con él con Adrien, más que nunca deseaba enterarse pues solo así podría ayudarlo, selo juro desde el instante que Adrien puso un pie en su barco hace años.

-¿Qué has hecho?

-Hacer, nada al contrario fue un accidente… bueno quería hacerlo pero no iba a hacerlo y al final termine haciéndolo…-Fu enarco una ceja, no estaba siendo nada claro.- yo… le pertenezco a otra mujer… ¡Pero fue por accidente!

-Y ahora trajiste a esa otra mujer a este pueblo sabiendo que vas a casarte en pocos días.- Fu parecía molesto, Adrien asintió y rápidamente movió las manos frente suyo al darse cuenta de su error.

-Por dios no… bueno si, no me estoy explicando, es muy difícil… para empezar Marinette solo tiene dieciséis años, perdió a sus padres cuando solo tenía dos años, abuelo lo que quiero explicarte es que es más complicado de lo que piensas, me condene a ser parte de una sirena.

Por un segundo Fu pensó que su nieto se abría golpeado la cabeza al despertar esa mañana o durante el viaje, en su vida había escuchado tantas historias de sirenas que lo que escuchaba parecía lo mismo. Adrien descubrió su pecho mostrando la marca de la sirena, esa parte de su piel realmente parecía que tuviese escamas.

-Es difícil de entender, hay mucho que yo no entiendo, pero si ella ríe, yo rio, si llora yo igual, incluso si ella se hace daño lo siento, pensaras que trague mucha agua salada pero es la verdad.

-Entonces una sirena esta en este pueblo ¿verdad?

-Sí.

La plática entre Adrien y Fu se extendió un poco más de lo planeado, por otro lado, Lila estaba muy desconcertada, mientras limpiaba uno de los viejos libros que guardaba en un viejo mueble las cartas con las que leía el tarot cayeron al suelo y solo dos de ellas quedaron boca arriba, la carta del colgado, un futuro incierto y la carta del juicio, decisiones importantes, un camino libre elegido por uno mismo. Anteriormente el que dos cartas cayeran de ese modo ya había pasado en cuento a Chloe y Bridgette, pero que dos nuevas aparecieran le estaba preocupando.

El futuro era tan incierto, y a pesar de confiarse en las lecturas, cada movimiento que cada persona hacía podía alterar todo drásticamente incluso el revoloteo de una mosca sobre la basura. Golpearon un par de veces a su puerta, regresando todo a su lugar, fue a abrir encontrándose con una hermosa mujer, no la recordaba, es más jamás en su vida la había visto en ese pueblo.

-¿Puedo ayudarle?

-Las personas dicen que tú eres la mejor vidente de todo este pueblo.- dijo la mujer.

-La única, no la mejor, pero si ¿en qué puedo ayudarle? – pregunto otra vez invitando a la señora a entrar a su hogar. La condijo hasta una pequeña mesa con un mantel color vino y flequillos negros, al centro de la mesa se encontraba una pequeña almohada dorada la cual en el centro tenía una pequeña baraja.

-Veras seré un poco directa, estoy de viaje para encontrarme a mi prometido, nuestras familias dicen que nuestra unión será benefactora para las dos familias, pero me inquieta algo ¿nos podremos enamorar? – Lila a cómodo las cartas sobre la mesa, era extraño, el futuro de esa mujer parecía incierto, no había cartas que simbolizaran la vida, la muerte o la buena fortuna, solo respuestas al azar, sí o no.

-Usted y su prometido tomaran buenas decisiones.- dijo.- el futuro es incierto, tal vez porque no se conocen, mi lectura no le resolverá sus problemas solo le darán pistas para su nueva vida.

-¿Qué mas puedes ver?

-Que tomo una muy arriesgada decisión y al final será la indicada todo depende de…

-Mi pequeña sirena.- respondió Lila iba a decirle que todo dependía de una persona, y esa respuesta le desconcertó…- disculpa, nuestras familias esperan que tengamos a una hija próximamente.

-Posiblemente si, lo lamento es todo lo que las cartas me muestran y yo puedo decirle.

-Tranquila, me has ayudado demasiado… el otro y la plata no son suficiente para pagarte.- dijo mientras dejaba sobre la mesa unas cuantas monedas.- así que me gustaría tomes esto, mi bisabuelo la encontró en el mar hace muchos años, y ya no podre conservarlo cuando me case, así que te la obsequio, puedes regalarla o venderla, pero no la rechaces.

Lila tomo entre sus manos la joya amarilla, esta estaba atada con un simple cordón para hacerlo un collar, nunca antes había visto una joya así, incluso se podría apostar la vida en que Chloe no tenía nada cerca a parecerse a eso.

-Disculpe pero ¿Cuál es su nombre?- la mujer sonrió tiernamente, mientras acomodaba el velo en su cabeza y ocultaba un par de mechones de cabello salidos.

-Trixx. No deseo robarte más tiempo con lo que me has dicho es suficiente, ahora debo marcharme.

Lila no dijo más nada, la mujer abandono su hogar, mientras que la castaña miraba con dudas la joya, Tirxx sonrió de medio lado una vez salió de la casa, no cabía duda, su pequeña condenada estaba en ese pueblo y ahora su corazón más cerca de lo que pudiera imaginar. Marinette sintió un frio en su pecho, lo mismo que Adrien, un ligero golpe que lo oprimió y le robo el aliento por unos segundos ¿Marinette se habría hecho daño?

-¿Sucede algo?- Bridgette dejo a un lado su costura para ver a Marinette, la joven había dejado caer un vestido color olivo que le habían prestado para cambiarse, la de ojos azules negó con la cabeza recogiendo la prenda.- puedes ir a cambiarte yo…- Bridgette se sentó otra vez haciendo una mueca de incomodidad, respiro profundo un par de veces para después sonreír y levantarse otra vez.

-¿Qué te pasa?

-Nada, él bebe patea con fuerza, dentro de poco podrá nacer pero no será ahora.- le respondió de forma alegre.- iré ayudarle a Félix, más tarde podría ayudarte un poco.

Marinette subió las escaleras hasta su habitación, mientras subía sus manos se aferraban fuertemente al barandal, poco a poco terminaría acostumbrándose a eso, cuando entro a su habitación, se cambió el vestido por el otro, mientras seguía preguntándose qué era eso que había sentido hace un rato, no era la primera vez, de hecho lo la última vez que sintió algo similar fue cuando su corazón fue abandonado otra vez lleno de amargura y dolor, esta vez fue diferente solo… no sentía nada.

¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?

No… no me paso nada, me sorprende que lo sintieras tu también.

¿Qué fue eso?

Le han dado a alguien mi corazón, supongo que pronto sentirás lo mismo que yo por mucho tiempo, por lo general esas personas terminan muriendo presas de dolor y llanto.

Espero que no, que esa persona sea feliz.

La azabache tomo sus cabellos posándolos sobre su hombro, una tímida sonrisa apareció en sus labios, posiblemente su corazón sería feliz, las palabras de Adrien le daban esas seguridad. El sonido de voces alegando y pasos le hicieron salir de su encanto para asomarse fuera de su habitación, Félix alegaba de algo con Bridgette mientras la llevaba hasta su habitación, y Bridgette por su parte le respondía entre pequeñas risas intentando negarse a caminar pero al final terminaba cediendo. Solo un minuto tardo en dejarla dentro y salir nuevamente.

-Podrías cuidar de ella, no la dejes levantarse de la cama por favor.- pidió apurado el rubio, Marinette solo asintió, él bajo casi corriendo dejándola con muchas preguntas. La azabache entro rápido a la habitación de ambos encontrando a Bridgette dispuesta a levantarse otra vez.

-él dijo que no podías levantarte.

-Está exagerando, no puede con…-nuevamente dejo de hablar en seco, su rostro hizo otra mueca mientras posaba sus manos en su vientre.- tenemos mucho trabajo y él no puede hacerlo solo.

-¿Qué le pasa a tu bebe?

-Está muy inquieto, no queremos asustarnos y pensar que se pueda adelantar aunque esta en fechas para nacer.- le explico. Marinette lo pensó un poco, no entendía mucho sobre los humanos pero sabía que si alguien necesitaba realmente ayuda no podía negarse a recibirla.

- Y si yo lo ayudo ¿Tú te quedarías aquí?

-Eh bueno…

-Ahora soy humana y me tengo que acostumbrar a todo esto, no podre depender siempre de ustedes o de Adrien, no quiero ser una inútil.- Bridgette sonrió, esas palabras las escuchaba sinceras y le daba la razón, ahora era humana y debía aprender a vivir como tal.

-Ven, cantante.- Marinette obedeció, Bridgette se levantó para comenzar a peinarle el cabello en dos coletas.- listo, si prometes ayudarlo y el acepta yo me quedare tranquila aquí, pero de lo contrario esta vez no me importara nada y bajare a ayudarle, dile eso de mi parte.

Para cuando Marinette bajo y entro a la cocina pudo sentir el sofocante calor en ese lugar, y sobre todo muchas cosas tan mas extrañas que nunca pensó existieran, Félix estaba tan más metido en sus cosas que no hizo caso a la presencia de Marinette.

-O-oye…Félix. – el rubio le miro.- Yo quiero ayudarte.

-No estas obligada.

-No, pero quiero hacerlo, hace un rato le dije a Bridgette que ahora soy humana y debo aprender muchas cosas, no siempre vas a ayudarme a comer y ella a peinarme, quiero aprender y ser de ayuda en algo.- el rubio sonrío, si bien para él Marinette era como una niña pequeña, en esos momentos no podía darse el lujo de perder tiempo tenía que preparar más de mil piezas para dentro de nueve días y apenas tenía el tiempo suficiente para hacerlo y sumado a eso un enorme pastel.

-¿Qué pasa si te digo que no me puedes ayudar?

-Entonces no me mueves de este lugar.- Bridgette le miro desde el marco de la puerta, el rubio torció los labios con molestia.

-Te pedí te quedaras descansando.

-Oh aceptas la ayuda o me pongo a hornear y sabes que lo hago me importa un bledo si tienes que traer un ejército para moverme.

-Pero…-se detuvo, ciertamente y ahora que lo pensaba Chloe le dijo que necesitaba panes para su boda pero nunca dijo que tenían que ser horneados por él… y además una vez con la paga la rubia mimada no podía reclamar nada, incluso dudaba ella los comiera, no era justo para Marinette tampoco usarla de ese modo.- Bien pero te aviso lo que tenemos que hacer es para dentro de nueve días.

-Prometo lo haré lo mejor que pueda, palabra de sirena.

Cuando Adrien llego a la residencia de Chloe, esta no lo dudo ni dos veces para colgarse de su cuello, le había comprado un ramo de jazmines, el cual quedo en manos de una de las sirvientas, la rubia ni se había tomado la molestia de mirar las flores, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad evito generar pensamientos o sentimientos los cuales expresaran lo incomodo que se sentía a su lado por esa exagerada demostración de cariño para con él, pues no quería que Marinette lo sintiera.

Chloe lo llevo a una de las tantas habitaciones del lugar donde su traje para la boda lo esperaba, Adrien se obligó a sonreír cuando Chloe lo empujo, debía probarse el traje para hacerle algunos cambios o costuras que hicieran falta. Pasados un par de minutos el rubio se encontraba sobre un pequeño banco dejando que una de las sirvientas cosiera el dobladillo del pantalón.

-¡La misma reina nos tendrá envidia!- exclamo Chloe.- ¿Crees que le faltan más detalles en dorado?

-Por lo general los trajes son elegantes.- dijo él la rabia le miro directo a los ojos a través del espejo.- tiene suficientes detalles dorados.

-Pero no tantos como mí vestido de novia. Además las telas no son idénticas y no, el traje debe ser negro, no blanco hay que rehacer tu traje Adrien querido.

-Señorita.- intervino la mujer.- no tendremos tiempo para un traje nuevo, la tela fue traída de otro lugar y traerla tomara dos semanas.

-Eso no me importa, quiero que el traje lo cambien ahora mismo.- ordeno, la mujer se retiró a toda prisa.

-Chloe, enserio el traje no está mal, no veo la necesidad de cambiarlo.

-Cariño, tú no sabes nada de la imagen que demos mantener, ahora deja que yo me encargue de todo.

-Lo has hecho hasta ahora… ¿Podría yo decidir por algo un sola vez?- la rubia arrugo la frente y cruzo sus brazos por debajo de su pecho, de mala gana tubo que asentir.- Gracias, este traje está bien y no, no abra cambios.

-Bien, si así lo quieres…y ahora que te eh dejado hacer esto ¿puedo yo preguntarte algo?

-Sí.

-¿Quién era esa mujer? – su pregunta no sonaba molesta sino curiosa y era raro que Chloe demostrara curiosidad por una persona.

-Te lo dije, la rescate de un naufragio ¿estas enfadada por no ser una sirvienta nueva? O ¿Estas celosa?

-¡¿Celosa?! Jajaja que divertido Adri cariño, pero ayer fuiste muy grosero, yo quería dejarle en claro a la andrajosa esa que tú eres mío y cuando nos casemos adiós a tus lindas amiguitas, ahora serás un hombre de alta clase.

-¿Te estas escuchando? Cada palabras es tan mas ridícula, para empezar, mis "amiguitas" las conozco desde niño, Marinette para que te quede en claro es una niña y cuando nos casemos no me vas a prohibir nada.

-Te quiero recordar por culpa de quien perdí a nuestro hijo ¿lo olvidaste? Por tu maldita culpa no me habría caído de ese caballo y ahora nada de esto estaría pasando.

-Chloe no empieces por favor. Fue un accidente, yo no quería que eso pasara.

- Pero paso, y tu fuiste el responsable, por un "accidente" tuyo quede embarazada, por un "accidente" tuyo un caballo perdió el control y me tiro provocando la pérdida del bebe, todos eso fue por tu culpa.

-Mi culpa no fue que termináramos acostándonos por culpa de una borrachera.

-La mía tampoco, como tampoco esperaba ser madre tan joven y perder a mi hijo tres meces después, sino quieres esto dilo, se cancela, pero de mi parte corre que no abra día ni segundo ni siquiera en tus sueños estarás tranquilo porque siempre te lo voy a recordar.

-Deja las amenazas de lado, yo no eh dicho que me esté arrepintiendo, lo que digo es que no me vas a tener como un perro bajo tu falda haciendo caso a tus ordenes, nos casaremos viviremos muy felices y enamorados, en cuanto a Marinette solo la voy a proteger hasta que sepa ser independiente, tengo nueve días para lograrlo.- Chloe suavizo sus facciones asintiendo.

Aunque no lo quisiera, Adrien, la abrazo para después besarla con ternura, beso que fue correspondido por ella… Marinette dejo a un lado la mescla de masa que Félix le estaba enseñando a preparar, sintió un amargo y desagradable sabor en su boca ¿Qué estaba haciendo Adrien? Desde hace un buen rato que sentía dolor en su interior ¿Por qué?

Notas finales:

Que la cosa aquí se pone intensa jajajaja ¿Qué pasara ahora? Es el turno de Nathaniel para aparecer muajajaja.

Espero les gustara el capitulo.

Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización.

Sígueme en Facebook: Wolfmika01