Ya habían pasado un par de horas desde que el pequeño Adrián llego al mundo, después de platicar un rato con Félix y Bridgette se retaron a descansar, Adrien quedo profundamente dormido en la sala de aquella cómoda casa, mientras que Marinette seguía sin poder conciliar el sueño en su habitación, estaba inquieta y el rubio lo sabía, más pensó que seguramente se debía a que no alcanzaba a comprender lo que era ser madrina de un bebé humano.

Marinette se deshizo de las mantas que le cubrían, se cambió el camisón por su vestido rosa desteñido con el cual llego al pueblo, de forma silenciosa bajo los escalones, procurando no despertar a Adrien o a cualquier otro integrante de la casa, entre sus manos llevaba una gruesa manta, al lograr salir de la panadería se cubrió con la manta, el frio de afuera era casi insoportable.

Adrien abrió los ojos de golpe, pudo sentir la corriente fría golpear su piel a pesar de que el calor dentro del lugar era agradable, seguramente la ventana de Marinette se habría abierto, subió con cuidado y abrió la puerta de su habitación notando que la sirena no estaba, por unos segundos sus instintos le dictaron salir tras de ella, pero no lo hizo pues sentía que ella necesitaba resolver algo.

El camino a la playa fue un poco largo, tomando en cuenta que el fuerte viento de la tormenta más de una vez casi le arranca la manta, su rostro estaba ya empapado por las gotas que caían con fuerza como si quisieran cortar su piel.

-¡Plagg!- grito, por la oscuridad apenas podía distinguir donde le mar golpeaba la arena.-¡Plagg!

-¡Marinette!- escucho más le era difícil observar a su amigo entre la oscuridad, recordó que más al este se encontraban unas rocas que sin peligro alguno la podrían acercar y quedar a una altura acorde al mar.

El subir las rocas le fue difícil estaban húmedas y resbalosas.

-¡Plagg!- llamo nuevamente y esta vez lo observo, observo a su amigo de la infancia salir de entre las oscuras aguas del mar, pudo distinguir sus orbes esmeraldas en la oscuridad, Plagg sonrió ampliamente al verla.

-Sabía que vendrías.- le dijo, Marinette sonrió débilmente.

-¿Cómo me has encontrado?

-Nunca deje de buscarte… tu suplica de auxilio me confirmo que estabas aquí.

-¿Suplica? Yo…

-Marinette lo encontré ¡Encontré una forma!- dijo interrumpiéndola, con ambas manos se sujetó firmemente de la roca y con un impulso logro subir para sentarse a su lado.- ya sé cómo puedes regresar a nuestro hogar.

-Eh…- Plagg tenía unas algas enredadas en el brazo izquierdo hasta ahora la azabache no era consciente del brillo turquesa atado en el antebrazo de Plagg. Él tomo el cristal y con cuidado lo dejo sobre as piernas de Marinette.

-Alguien de confianza, la primera sirena… con este cristal serás liberada de la condena.- ¿liberada? Si ella portaba ese cristal podría regresar al mar.

Su corazón comenzó a latir rápidamente, Adrien sintió esa agitación era miedo, Marinette tenía miedo, algo le había ocurrido y él no esperaría a que regresara iría a buscarla de una buena vez. Por su parte Marinette miro el cristal y después a Plagg quien no borraba la sonrisa de sus labios.

-¿Cómo puedo regresar?

-Tienes que matar al humano que te condeno.- definitivamente lo que tenía era miedo, Plagg lo dijo sin borrar la sonrisa de sus labios, él no podía estar hablando enserio ¿o sí?- extraer su corazón y entregarlo al mar como ofrenda solo así podrás regresar al mar, a mi lado. Sé que lo deseas Marinette sé que deseas regresar.

Sus mejillas ardieron no vergüenza sino porque Plagg la toco, aferro sus manos a su rostro y la jalo hasta el para besarla, un sabor salado, asido que no hacía más que quemar sus labios, Marinette lo aparto de golpe bajando de las rocas dejando que sus piernas quedaran dentro del mar.

Adrien no pudo evitar gritar por el dolor, le estaban quemando, Félix y Bridgette despertaron por el grito, cuando el rubio salió a ver que ocurría encontró a Adrien tirado al pie de las escaleras.

-¿Qué te pasa?- pregunto molesto.

-Marinette escapo.- dijo con dificultad.- no escapo, pero… tenemos que encontrarla está en peligro, puedo sentirlo.

-No entiendo nada ¿puedes ser más claro?- pidió ayudándole a ponerse de pie.

-Te lo explico en el camino tenemos que ir por Marinette está en la playa ella no puede regresar al mar.

Con aquella vaga explicación ambos salieron en búsqueda de la azabache, la playa estaba demasiado lejos y a pesar del terrible dolor de sus piernas Adrien se esforzaba por llegar lo más rápido que pudiera.

Marinette resistía el dolor que le causaba el rechazo del mar, se mantenía firme, Plagg se asustó un poco al verla actuar así, si las aguas no estuviesen oscurecida por la tormenta el azul del mar se estaría tiñendo de rojo.

-Marinette.

-Plagg lo lamento, pero sabes que no puedo regresar, yo no puedo… ¡Estoy condenada! No puedo matar a nadie, no puedo matar a un humano y menos a quien me ha cuidado desde que…

-¡Te Condeno!- exclamo.- ese humano te condeno a algo que no deseabas, sé que deseas regresar, estar a mi lado, por eso pediste ayuda, por eso cantaste al mar.

-¡No! Yo pedí ayuda porque, una persona que me ha ayudado la estaba pasando mal, le cante para que se relajara y su bebé lograra nacer… no sabes Plagg ver a un niño humano llegar al mundo me hizo sentir que mi lugar era este.

-¡No es verdad! ¿Qué no recuerdas que por ayudar a un humano perdiste a tu familia? ¡Los mataron frente a tus ojos!

-¡También como yo sabes que ella nos lo pidió! Pero nadie quería ayudarle por temor al kraken, suponía que él no se daría cuenta de que una sirenita estaba nadando libremente y se encontró con un par de humanos.

-En ese entonces también quería protegerte Marinette.- susurro y a pesar de la tormenta su susurro fue audible ¿protegerla?

-El kraken no pudo haberse enterado amenos…¡TU LE ADVERTISTE! ¡Plagg cómo pudiste, eras mi amigo! ¡Tu no creías en las condenas en nada!

-Y no lo creía, pero… de ser así, de haberlo ayudado te abrías condenado… ¡No entiendes de que te amo desde pequeños!

-El amor entre nosotros está prohibido…- ya no soportaba más estar dentro del mar, intento salir de él lo más rápido posible, pero Plagg la detuvo sujetando su muñeca.- Plagg me estas lastimando, has despertado una obsesión peligrosa por mí.

-Es mentira.

-Yo no voy a regresar y lo lamento tanto… pero es verdad, Plagg si no me sueltas vas a matarme.

-Si no eres mía… no serás de nadie. – sus orbes reflejaron odio, un odio demasiado profundo y con fuerza comenzó a jalarla más dentro del mar, Marinette intento luchar pero era en vano.

-¡Marinette!

El grito sonó demasiado cerca, así como a alguien introducirse en el mar, la voz no era de Adrien, al girar su mirada se encontró con Félix quien de inmediato la tomo del brazo, observo al tritón que le jalaba con fuerza, tanto Plagg como Marinette se asombraron al ver como el movimiento del agua se detuvo, solo un circulo alrededor de ellos pues el demás mar se movía con fuerza. El agua se levantó entre la sirena y el tritón ocasionando que este último se alegara violentamente de ellos arrojándolo a un metro de distancia.

-¡Plagg!- grito la azabache- por favor vete, no regreses… - el tritón sonrió y comenzó a alejarse, no dijo nada pues observo que en ningún momento Marinette había soltado el cristal.

Félix la tomo en brazos y salió del mar la tormenta poco a poco fue parando, sus piernas ardían terriblemente.

-¡¿Pero qué demonios te pasa?!- le grito.

-L-lo lamento… pero yo tenía que venir a ver a… ¡Adrien! ¿Qué paso con él?

-Estoy aquí.- el rubio camino con gran esfuerzo hasta ellos, cuando llegaron a la playa, Adrien no soporto más el dolor y se dejó caer advirtiendo a Félix que no era la primera vez que se encontraba en esa situación y de seguir más tiempo dentro podría morir.- tu amigo sirena es insistente…

-Yo, fue mi culpa… pero…

-Tranquila lo hablaremos después, ahora regresemos.

Regresaron a la panadería, Bridgette se había quedado nuevamente dormida junto a su pequeño, Marinette se quitó las ropas mojadas colocándose su pijama nuevamente, Félix le presto algo de ropa a Adrien para cambiarse, considerando que ya era prudente visitar a la sirena ambos hombres entraron a su habitación. Ella explico el motivo por el cual se arriesgó a salir con la tormenta hasta la playa, Plagg había despertado una obsesión con ella, era por eso cuando se refería que el amor no era más que otra mascara con la que se le llamaba al a muerte, les dijo que había una forma en que ella podía regresar al mar pero omitió el detalle de que tenía que matar a Adrien para lograrlo.

-¿Cuál es esa forma?- pregunto Félix, Marinette los mostro el cristal.

-Ofreciendo un sacrificio al mar.- contesto.- pero no quiero hacerlo no quiero regresar – Adrien se sorprendió por aquello.- m-mi corazón primero quiero recuperarlo y después… ya veré que hago. Pero Félix… lo que paso en el agua ¿Qué fue eso?- el de ojos grises suspiro con pesar.

-Siempre pasa, por eso no me gusta ir mucho a la playa… se podría decir que fue un don heredado por mi abuela. El mar se tranquiliza a mí alrededor y una nueva corriente se genera, sabía que si alguien se enteraba de eso me creerían un fenómeno, ni siquiera Bridgette lo sabe.

Después de aquel accidente, el tema no se tocó más… para Marinette seguían habiendo cosas que le inquietaban, el pequeño Adrián había heredado la marca de su padre y se desconocía si el niño tendría el mismo don que su padre.

Por otro lado Nathaniel tenía unos días que no salía de casa de lila por las tardes, el lugar le resultaba un poco agradable para pintar, a la castaña aquello no le molestaba pero si sentía una infinita curiosidad por saber lo que pintaba sobre ese lienzo.

-Una sirena.- dijo ella, Nathaniel giro su mirada a Lila y asintió con una sonrisa plasmada en el rostro.- pero… ¿Qué esa no es la joven que está viviendo en casa de Bridgette?

-Si…-respondió.- hace unos días fuimos a la playa y no pude evitar imaginarla de este modo, el color de sus ojos asemejan al azul profundo del mar cuando esta por oscurecer.

En la pintura reflejaba un atardecer, a Marinette sentada sobre unas rocas dejando que su cabello se meciera con el mar, en donde se suponía debían estar sus piernas estaba una aleta de calor plateado, la sirena de la pintura parecía observar algo en su mano pero no había nada en ese lugar.

-¿Algo le falta verdad?- él pelirrojo asintió.- espera. De uno de los cajones de un mueble saco una pequeña caja de madera.- si te gusta podrías incluir esto.

Nathaniel observo la joya, una piedra amarilla, nunca había visto una joya como esa parecía única y muy especial sin pensarlo dos veces pinto un lazo alrededor del cuello y la pequeña piedra sobre su palma, agrego algunos destellos sobre la piedra.

-¡Perfecto!- exclamo...- ¿De dónde sacaste eso?

-Una mujer me lo dio como pago por una predicción, la verdad sabes que no soy muy afecta a las joyas ¿la quieres? Puedes regalársela a alguien especial, incluso a esa joven.

-No creo que sea un buen momento, mañana es la boda de Chloe.

-Es verdad… supongo que su pintura no está terminada.

-Lo está pero, honestamente no me siento con valor para ir a verla hoy o mañana.

-Entonces ve ahora a dejar ese cuadro a la chica.- tomando una carta de su mesa se la mostro a Nataniel quien solo enarco una ceja sin comprender.- ambos sabemos que lo vas a hacer mis predicciones nunca fallan.

Colocando la joya en la mano del chico este salió de su casa junto con la terminada pintura, cuando Lila se encontró sola, giro otras dos cartas, la seriedad de su rostro no tenía comparación con alguna de sus otras serias expresiones.

-El final se acerca Chloe y no tendrás palabras para defenderte.

Notas finales:

Félix tiene un don heredado, por otro lado ahora sabe Marinette que la razón por la que la descubrieron ayudando a un humano fue por culpa de Plagg, ¿Qué ara Marinette con el cristal? En el próximo capítulo xD Adrien descubre la verdad.

Espero les gustara el capitulo.

Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización n.n

Sígueme e. Facebook: Wolfmika01