CAPÍTULO 4
MARIAN
Mystika: ¿Pero qué...? Ezarel, es mi madre.
Tenía ante mis ojos el retrato de mi propia madre, unas décadas más joven y con la ropa típica de Eldarya, pero no había lugar a dudas. Y lo cierto es que no sólo nos dábamos un simple "aire", éramos muy parecidas, exceptuando el color de ojos y la altura.
Ezarel me miraba con los ojos como platos, primero al retrato y luego a mí. Parecía estar en otro mundo... ¿o en otra época quizás? Me observaba de forma extraña mientras se acercaba a mí escrutándome con la mirada.
De repente y sin previo aviso me besó susurrando el nombre de mi madre.
(Vamos, ¡no me jodas! ¿En serio? Esto es lo único que me faltaba)
Lo aparté suavemente para alejarle lo suficiente de mí, manteniendo una distancia prudencial.
Mystika: Ezarel, no soy mi madre...
Ezarel: Yo... lo siento... Es sólo que me recuerdas tanto a ella. No me había dado cuenta hasta que he visto de nuevo el retrato...
El elfo se sentó al borde de su cama derrotado mientras masajeaba sus sienes para despejar su mente. Yo me acerqué y arrodillé frente a él para poder mirarle a la cara. Entonces se la sujeté con ambas manos para obligarle a mirarme a los ojos, pudiendo observar la melancolía y el remordimiento en los suyos.
Mystika: Oye, mírame, no pasa nada ¿vale? Es comprensible. Está claro que dejó una huella en ti y realmente nos parecemos mucho.
Asintió con la cabeza de forma mecánica y me senté a su lado agarrándole la mano.
(Confieso que estoy aprovechando la situación para poder tocarle, en otras circunstancias no se dejaría en absoluto. Pero noto como le reconforta mi contacto. ¿Cuánto tiempo hará que no deja que la gente se acerque a él así? ¿Desde que mi madre se fue?
Mi propia madre...)
Aún en completo shock por esta información, recordé varias cosas que me hicieron pensar en que todo esto era, efectivamente, real.
Mystika: Recuerdo que cuando era pequeña me contaba cuentos fantásticos antes de acostarme... Cuentos de elfos y demás seres feéricos. Siempre creí que tenía una imaginación desbordante, pero ahora... quizás sólo contaba lo que fue su vida aquí.
Ezarel me miró sonriendo, aunque aún con cierta tristeza. Eso parecía animarle en cierto modo, como si se diera cuenta que mi madre no le había olvidado. Pero entonces, ¿por qué se había ido, qué había ocurrido para que ella desapareciera sin más de la noche a la mañana?
Mystika: Voy a llegar al fondo de la cuestión. Acuéstate y descansa.
Le apreté la mano de forma afectuosa, le devolví el retrato y me marché. Aún tenía que hablar con Miiko sobre la visita de Ashkore, aunque omitiría de momento la historia de mi madre. Si hablaba de ello requerirían la presencia de Ezarel y le harían hablar y es lo último que necesitaba ahora.
Me dirigí a la sala del cristal, era tarde, así que no sabía si la encontraría allí.
Valkyon: Mystika... ¿qué haces por aquí?
Mystika: ¡Vakyon! Joder que susto me has dado.
No sabía cómo comportarme con él después de lo ocurrido, sobre todo después de mis sospechas.
Valkyon: Perdona.
Mystika: No es nada. Busco a Miiko, Ashkore me ha venido a ver esta tarde, al acabar el entreno.
Valkyon: ¿Por qué no me avisaste?
Mystika: Oh bueno, me encontré con Ezarel y lo hablé con él.
Valkyon: ¿Estás bien? ¿Te hizo algo?
Mystika: Eh no, tranquilo, estoy bien.
Valkyon: Miiko está en su habitación.
Mystika: Vale, gracias.
Se me quedó mirando como si necesitara decir algo y vi que le subía el rubor a sus mejillas. Al parecer él tampoco sabía cómo abordar el tema. Pero tras un silencio más que incómodo, me despedí para que no aumentara mi ansiedad y nerviosismo y para contar finalmente lo ocurrido con Ashkore a quién necesitaba saberlo.
Mystika: Bueno, v-voy a llamar a su puerta.
Valkyon: Sí claro, buenas noches.
Se metió en su habitación y yo piqué a la de Miiko. En seguida se abrió la puerta ante la kitsune.
Miiko: Mystika, ¿qué sucede?
Le expliqué sobre la visita de Ashkore sin dar demasiados detalles, al menos los que creí que debía omitir por el momento.
Mystika: Creo que debemos tenderle una trampa.
Miiko me miró interrogativa.
Mystika: Creo que de momento nos es más útil libre, es la forma de que pueda sonsacarle información y así poder adivinar quién es y el problema que tiene con vosotros.
Miiko: ¿Tú crees?
Mystika: ¿Crees que apresado estaría dispuesto a hablar?
Miiko: Mhh no. ¿Qué tienes pensado?
Mystika: Bueno... me gustaría saber sus movimientos hasta ahora, para ver si algún tipo de patrón en su comportamiento y así poder encontrármelo y hacer que confíe en mí. Si le hablo mal sobre vosotros sin parecer demasiado exagerada, creo que poder hacer que hable.
Miiko: Mhhh Déjame meditar sobre ello y mañana nos reunimos con Kero e Ykhar. Ellos tienen la información que necesitas en los archivos. ¿...Estás bien?
Mystika: Eh, sí, sí. No te preocupes. Nos vemos mañana. ¿En la biblioteca después del desayuno?
Asintió y me dio las buenas noches antes de volver al interior de su habitación tras cerrar la puerta.
Yo me dirigí a mi habitación. Cuando estaba delante de la puerta de Valkyon me detuve unos instantes, tentada de picar a su puerta. Realmente tenía ganas de hablar con él, pero tenía la sensación de haberlo estropeado todo, no tenía que haberle invitado a pasar la noche...
Seguí caminando y cerré la puerta de mi habitación tras de mí.
(Lo cierto es que ahora mismo no necesito más emociones fuertes, he tenido bastante por un día...)
Empezó a dolerme la cabeza y recordé el jarabe que tenía guardado y por el cual fui prevenida por el enmascarado. Aun así me lo tomé, pues yo misma lo había elaborado y sabía que no contenía nada peligroso. Me tumbé en la cama y a medida que hacia efecto el brebaje me fui abandonando al sueño...
...
Mystika: Leiftan... esto no está bien...
Leiftan: {Pues a mí no me parece que lo pases tan mal...}
Mystika: {Leiftan...}
Leiftan: {Shhhh}
...
Valkyon: No deberías haberme invitado a dormir, vuelve con Leiftan mejor...
Mystika: ¿Qué? No, ¡él no me interesa en absoluto!
Valkyon: No es lo que parecía anoche.
Mystika: ¿Cómo?
Valkyon: Os vi, lo vi todo... ¿Necesitas a todos los hombres a tus pies?
Mystika: ¿Por qué dices eso? ¡No es lo que crees!
Valkyon: ¿Tienes la costumbre de besarlos a todos?
Mystika: Valkyon, por favor, las cosas no son tan simples. Déjame que te explique. Valkyon, por favor, ¡no te vayas!
...
Desperté empapada en sudor, mi cama estaba completamente deshecha.
Fui directamente a ducharme y luego a desayunar sin perder mucho tiempo, tenía que poner rumbo a la biblioteca para reunirme con Miiko, Kero e Ykhar y así pensar en el plan y no en el perturbador sueño que había tenido.
Ykhar: Ah, ya está aquí. ¡Buenos días!
Mystika: Buenos días a todos.
Respondí con desgana para luego desplomarme en una de las sillas sin delicadeza alguna.
Kero: Pareces agotada, ¿has dormido bien?
Mystika: Más o menos.
Miiko: Bueno, hablemos sobre lo que vamos a hacer. Aquí tienes los archivos detallados de los sabotajes y los lugares donde se produjeron, supuestamente por el enmascarado.
Estuvimos varios minutos marcando en un mapa los "puntos calientes", es decir, donde sospechaban que Ashkore había hecho de las suyas. El tipo era una auténtica plaga, había saqueado almacenes de alimentos, robado artículos necesarios para la creación de portales, agredido, incendiado, ... ¿Quién podía ser y por qué tanto odio?
Uní mentalmente los puntos varias veces, parecían formar tres triángulos entrelazados. En el epicentro no había nada de nada, sólo bosque, pero en una de las puntas de un triángulo había una de las señales más grandes de las que habíamos marcado al ser uno de los ataques de mayor envergadura.
Señalé ese punto con determinación.
Mystika: Aquí.
Miiko: Ya veo... Ykhar, anota las coordenadas y dáselas a Mystika.
Mystika, reúnete con Leiftan en el quiosco y entrégale la nota, él te dirá como llegar a ese poblado. También te dará más detalles sobre la estrategia a seguir en caso de encontrarlo.
Kero: Nos gustaría ponerte una escolta, pero como bien sabes, eso le espantaría.
Asentí asumiendo el riesgo de ir a buscarlo. Podía ser que se diera cuenta de ello, que adivinara que intentaba sonsacarle información, así que tendría que sacar a relucir mis mejores dotes como actriz.
Salí de la biblioteca una vez se me entregó la nota con las coordenadas y me encontré con Leiftan en el quiosco. Llevaba una maleta que me entregó en cuando aparecí, ésta tenía lo necesario para el viaje.
Caminamos hacia las afueras y después de un rato Leiftan rompió el silencio.
Leiftan: Le he enviado un mensaje, un ultimátum más bien.
Mystika: ¿Mhh a Selena? ¿Cómo crees que se lo tomará?
Leiftan: Creo que por fin tendrá el valor de dar el paso.
Mystika: ¿Y eso es lo que realmente quieres?
Leiftan: Ya sabes lo que quiero...
Me dedicó su sonrisa más irresistible y noté como subía el rojo de mis mejillas. Rápidamente desvié la mirada y seguí caminando en silencio.
Finalmente llegamos al exterior y me explicó lo necesario para completar mi misión. Iba a estar un día y una noche y me acogería una familia de confianza de la Guardia.
Leiftan: Oye... si él no es capaz de darse cuenta de lo que tiene, ya sabes dónde encontrarme. Te estaré esperando.
Me dio un beso en la frente mientras sostenía mi barbilla con dulzura y luego se separó sin apartar su mano, provocando que nos miráramos a los ojos.
(Si tan solo pudiera sentir lo mismo por él, sería todo tan sencillo...)
Leiftan: Ten cuidado.
Se marchó y yo puse rumbo al poblado según las indicaciones que me había dado. Éste tenía uno de los almacenes de alimento más grandes de la región, se encontraba en un valle rodeado por un frondoso bosque entre dos montañas rocosas.
...
Cuando al fin llegué me sorprendió ver que casi todos sus habitantes eran elfos, pero no se parecían demasiado a Ezarel o Eweleïn. Eran más rudos, salvajes. Por lo general todos tenían el cabello bastante oscuro o incluso negro azabache, la tez bronceada con tintes verdosos y los ojos pardos. Llevaban tatuajes tribales y extraños abalorios que decoraban su cuerpo.
Noté por sus miradas que no era demasiado bien recibida allí, podía sentir su desconfianza, pero por suerte llevaba una carta de Miiko explicando mi situación allí. Dos elfos me llevaron hasta la humilde morada de la familia que me acogería durante la misión y para mi sorpresa no eran elfos, sino centauros.
A pesar de vivir de manera modesta, su porte era majestuoso, su mirada denotaba el orgullo guerrero de su raza, pero también la nobleza propia de su mitad equina. Eran una pareja encantadora llamados Lem y Alúa.
Ambos me acogieron de forma calurosa y me explicaron un poco sobre la raza de elfos que allí habitaba. También que tenían el mayor almacén de alimento por considerarse el lugar más seguro con unos habitantes extremadamente desconfiados y bastante agresivos. Y aun así, no pudieron evitar el sabotaje.
Lem: No les agradan los humanos demasiado, pero vas con la orden de Miiko, así que no debes preocuparte.
Mystika: Gracias, ¡ha sido muy instructivo!
Luego me pusieron en antecedentes con el incidente del almacén y se despidieron cuando salí a investigar por mi cuenta.
Como no iba a conseguir información de estos elfos, decidí ignorarlos y así también no despertar hostilidades. Haría mi trabajo sin molestar y luego me iría.
Me di cuenta al llegar al almacén que estaba bien vigilado y su acceso no era nada fácil.
(¿Cómo habría conseguido penetrar en él?)
Estuve dando vueltas buscando las respuestas a mis interrogantes hasta que oscureció. Entonces sentí la necesidad de dirigirme hacia un claro en el bosque no muy lejano al poblado para relajar mi mente.
Había luna llena, así que podía ver con total claridad todo a mi alrededor. La noche era tranquila y a pesar de la animadversión de los habitantes de ese lugar, se respiraba paz.
Ahskore: Vaya ocurrencias, enviar a una medio humana novata a un poblado hostil.
Mystika: ¡AH!
Escuché una risa ahogada por la máscara y me di cuenta de la presencia de Ashkore, que daba vueltas a mi alrededor mientras me observaba.
Mystika: ¡Me has asustado! ¿Es que acaso me sigues?
Ashkore: O quizás me estés siguiendo tú.
Mystika: Tal vez...
Ashkore tomó mi barbilla para mirarme a los ojos. Yo sólo podía observar esa especie de gafas rojizas que desprendían brillo y tenía incrustadas en su máscara.
Mystika: Tengo muchas preguntas y necesito respuestas.
Ashkore: jajajaja...Igualita a tu madre.
Me quedé paralizada por la sorpresa sin poder darle una contestación.
Ashkore: Sabía que no tardarías en descubrirlo y también que tendrías muchas preguntas.
Mystika: ¿Conociste a mi madre?
Ashkore: En efecto.
Mystika: Entonces, ¿eras miembro de la guardia?
Ashkore: Así es...
Mystika: ¿Qué pasó?
Ashkore: Traiciones, mentiras, ... Ya sabes.
Mystika: No, no sé, es lo que querría saber. Me han acogido y me gustaría estar prevenida. No me queda más remedio hasta que consiga volver a casa.
Ashkore: ¿Realmente quieres volver a casa?
Mystika: Por supuesto, allí están mi familia y mis amigos.
Ashkore: Tu madre también lo tenía claro, al principio...
Mystika: ¿Qué quieres decir?
Ashkore: Desde que llegó expresó su deseo de regresar, pasamos muchas horas juntos buscando lo necesario para abrir un portal. Antiguamente, aunque se conseguían algo más fácil, también había que salir en su búsqueda y correr ciertos riesgos.
Su voz sonaba melancólica, como la de Ezarel cuando hablaba de ella.
Mystika: Y ¿qué pasó luego?
Ashkore: Su implicación en la Guardia Absenta la mantuvo demasiado ocupada. Pasaba más horas en la sala de alquimia, con el elfo...
Mystika: Y se enamoraron y dejó de desear volver a casa... ¿es eso?
Ashkore: ¡JA! Amor... ¿Qué sabrá de amor ese maldito elfo?
Se notaba mucho rencor en sus palabras y celos en el tono de su voz. Poco a poco iba entendiéndolo todo, encajando las piezas del puzle.
Ashkore: Te pareces mucho a ella en todos los aspectos. No dejes que te enreden a ti también. Serán capaces de cualquier cosa con tal de retenerte mientras les seas útil.
Miré la luna brillante sobre el cielo despejado, pero cuando me giré, ya había desaparecido.
La información era realmente útil. Saber que era compañero de mi madre podía darles una idea de su identidad. Había encontrado lo que venía buscando, ya podía irme a dormir y partir pronto hacia la ciudad de Eel.
[NEVRA]
(Ayer no pude ver a Mystika en todo el día, me gustaría preguntar a los chicos si saben algo)
Me dirigí a la cantina, a esa hora deberían estar a punto de comer. Y en efecto, allí estaban.
Nevra: ¡Eh chicos!
Ezarel: Hey, Nevra. Ven, hemos pedido tu comida también. ¿Cómo fue tu gran noche con Mystika?
El elfo me dedicó una sonrisa maliciosa, era obvio que me había escuchado volver a mí habitación después de dejar a Mystika en la suya.
Nevra: La dejé en su habitación como un perfecto caballero... bebió demasiado como para intentar nada.
Entonces me giré hacia Valkyon con un gesto inquisidor mientras él comía atendiendo únicamente a su plato, cómo si la cosa no fuera con él.
Nevra: Quizás debas preguntarle a Valkyon, que fue quien la acompañó durante toda la noche...
Ezarel: ¿¡Qué!?
Ezarel también se quedó mirando a Valkyon a la espera de una explicación.
Valkyon: ... Sólo fui a ver como estaba, había recibido una nota del enmascarado y me pidió que me quedara para sentirse segura, temiendo que pudiera volver a colarse en su habitación. Es todo.
Nevra: Mhhh Muchas explicaciones para ser tú.
Valkyon: Intento ser más comunicativo.
Ezarel: Y yo más amable y Nevra... ¿menos Nevra? ¿No nos está influenciando demasiado la medio humana esta?
Nevra: Vale la pena.
Lancé un suspiro sin poder evitarlo y los chicos me miraron comprensivos. Claramente opinaban lo mismo que yo, aunque no lo dijeran o demostraran.
Nevra: ¿Dónde está, por cierto?
Ezarel: Ha ido a una misión al pueblo salvaje, por lo del enmascarado.
Nevra: ¿Al pueblo salvaje?
Ezarel: Sí, es uno de los lugares donde más daño hizo. Tranquilos, se quedaba con los centauros.
Valkyon: Aun así...
A esos salvajes no les gustaban los humanos en absoluto, además de ser bastante agresivos en general.
Nevra: Hablamos de Mystika jeje
Ezarel: Exacto.
De repente apareció Leiftan y se acercó a nuestra mesa.
Leiftan: Mystika llegará de un momento a otro. ¿Podéis pedirle su ración y llevarla a su habitación? Debe estar cansada del viaje.
Nevra: ¡Yo me ocupo!
Valkyon: ¿No tienes una misión que atender ahora mismo?
Nevra: Grrr, lo olvidé.
Valkyon: Ya se lo llevo yo, tengo la tarde libre.
Leiftan: Bien... que se reúna con Miiko y conmigo antes de la cena. Adiós.
Acto seguido abandonó la cantina sin mirar atrás.
Notaba a Leiftan algo cortante, lo que no era demasiado habitual en él, siendo por lo general amable. Desde luego el rechazo le había afectado realmente.
Ezarel: Yo voy a esperarla a la entrada.
Maldije para mí mismo, parecía que la suerte no estaba de mi lado.
Por fin llegaba al Cuartel, estaba exhausta del viaje, ¡medio día a pie ni más ni menos!
En seguida vi a Ezarel a lo lejos.
Al acercarme comprobé que sonreía de forma burlona, preparado para darme la bienvenida a su manera.
Ezarel: Hola pequeña, ¿qué tal con mis primos?
Mystika: Ufff... Con decirte que me pareces un angelito a su lado... ¡Ah no, esta respuesta era para Nevra! Para ti era: "¿Primos hermanos dices que sois, no?"
Ezarel se rio de buena gana y yo miré disimuladamente alrededor nuestro para luego bajar la voz.
Mystika: {Hablé con él... Creo que tengo la información que andamos buscando. Pero debes comprender que tendré que hablarle a Miiko sobre mi madre, aunque no les diré que lo es, sólo lo que Ashkore me ha dicho sobre ella}
Él asintió algo molesto por tener que exponer su vida personal.
Ezarel: Y... ¿qué te ha dicho?
Mystika: Es bastante largo de explicar... ¿Quieres que vayamos esta noche a la playa?
Ezarel: De acuerdo, después de tu reunión con Miiko y Leiftan. Te esperaré en la cantina.
Mystika: De acuerdo.
Ezarel: Vamos, vayamos a tu habitación, Valkyon te ha llevado la comida.
Mystika: Ohhh ¿dos Adonis en mi habitación dándome de comer? Voy a tener que irme fuera de misión sola más veces.
Ezarel: Vaya... ¿será cosa de familia?
Mystika: ¿El qué?
Le miré desconcertada al no esperar en absoluto esa pregunta.
Ezarel: ¡Que no podáis evitar prendaros de mí!
Mystika: ¡Oh! Ni en broma, eres como un papá para mí jajaja
Ezarel: ¡Ni de coña!
Me dio un suave puñetazo en el hombro, otro gesto de contacto físico que no solía llevar a cabo, pero que cada vez se repetían más. Me había ganado su confianza y la historia de mi madre nos había unido.
Al fin llegamos a mi habitación y, en efecto, Valkyon había dejado mi ración en la mesa.
Al verme me sonrió y vino a mi lado para luego ponerme una mano sobre el hombro. Ese gesto hizo que me estremeciera.
Valkyon: ¿Todo bien?
Mystika: Sí, he encontrado lo que necesitaba.
Valkyon: ¿Ves Ezarel? Fuerza e inteligencia en uno, lo tenemos todo en Obsidiana.
Él revolvió mi pelo como si fuera un cachorrito que acaba de aprender a sentarse. Ese gesto sí que era sorprendente, pues rara vez Valkyon elogiaba a alguien y menos de ese modo.
Ezarel: ¡Bah!
Valkyon: Bueno, te he traído un poco de piña de postre.
Mystika: ¡Gracias! Eres... sois muy amables.
Valkyon: De nada. Te dejamos comer y descansar.
Asentí y se fueron de la habitación.
Cuando acabé fui a reunirme rápidamente con Miiko y Leiftan. Les expliqué lo que había descubierto obviando el dato de que Marian se trataba de mi madre. Me sentía bastante mal por ocultarle información a Leiftan, pero creí que no era el momento de soltar el bombazo, no hasta que descubriera más sobre el enmascarado.
Ambos me felicitaron y me dijeron que buscarían en los archivos la información necesaria para descubrir la identidad del enmascarado, pues cuando todo esto ocurrió ellos obviamente no estaban presentes, sólo eran bebés por aquel entonces.
Más tarde, a la hora acordada, fui a buscar a Ezarel a la cantina y nos dirigimos a la playa.
El mar estaba en calma y la arena aún conservaba la calidez del sol, así que me descalcé para sentir el calor.
Cuando llegamos a la orilla ya estaba cansada y no tenía ganas de andarme con rodeos y perderme en los detalles, no era necesario. Quería acabar con esto y saber quién era Ashkore y por qué hacía todo esto.
Mystika: Ez... Se trata de alguien con quien pasaba mucho tiempo antes de que te la asignaran. Ashkore estaba enamorado de Mar... de mi madre. Bastante antes de lo vuestro.
Ezarel: ¿Qué? No puede ser... ¡Tristan!
CONTINUARÁ
