CAPÍTULO 6
DESPEDIDAS
Mystika: ...no...¡No, NO! ¡Nevra para!
De repente abrí los ojos confusa y sobresaltada. Para mi sorpresa en mi habitación, sola.
Mystika: Esto no puede estar pasándome...
Seguía agitada y las imágenes volvían a mi cabeza con claridad. ¡Todo había sido un maldito sueño!
Ya había amanecido y tampoco podía conciliar el sueño ahora mismo, así que me lavé la cara para espabilar. Me puse lo primero que pillé en el armario y salí de la habitación rumbo al exterior para tomar el aire y despejarme un poco y despejar mis ideas.
Mystika: ¡Maldita sea! Ten cuidado.
Sin ver con quién me había chocado, unos brazos me sujetaron para que no perdiera el equilibrio.
Nevra: No hay necesidad de chocar por los pasillos, te dije que si me necesitabas sólo tenías que llamar a mi puerta.
Pasé de empalidecer como un fantasma al ver que era Nevra, al color rojo amapola en unos segundos por tenerlo tan cerca después de lo que había soñado.
Mystika: N-Nevra, eres tú...
Nevra: ¿Ocurre algo?
Era incapaz de mirarle a la cara, no podía dejar que me viera en este estado.
Mystika: No, nada, ya me iba.
Intenté avanzar para continuar mi camino, pero él se interpuso.
Nevra: ¿Seguro que va todo bien?
Mystika: Por supuesto.
Viendo que no quería responderle, me agarró de los hombros y me obligó a mirarle. Mi cara entera debe estar rojo escarlata a estas alturas.
Nevra: Mmh... Ya han comenzado, ¿no es así?
Avergonzada de mi propia reacción en el sueño, volví a desviar la mirada para que no pudiera leer en mis ojos.
Mystika: No sé de qué me hablas.
Nevra: {Sabes muy bien de qué te hablo}
Mystika: Mierda, Nevra, esto no es gracioso.
Nevra: {Yo no me río}
Me susurraba cada vez más cerca, tanto que podía sentir su respiración en mi cuello. Cerré los ojos de forma involuntaria, medio hechizada y el sueño vino a mi mente en el peor momento, haciendo que subiera la temperatura de mi piel hasta calentar mis mejillas.
Mystika: Nevra, por favor... No me hagas esto.
Nevra: {Sólo haré lo que tú quieras}
Mi piel estaba completamente erizada y su boca peligrosamente cerca de la mía. Mi mente deseaba salir huyendo, pero mi cuerpo...
Miiko: Nevra, Mystika, dejad de jugar y acompañadme a la sala del cristal.
(¡Salvada por la campana!)
Ante la confusión por la interrupción, me deshice de los brazos de Nevra y fui hacia la sala del cristal con paso ligero.
Pude escuchar un gruñido de frustración detrás de mí.
Mystika: ¿Sí, Miiko? ¿Qué necesitas?
Miiko: Vosotros dos, os necesito para una misión de reconocimiento. Iréis al Bosque Brillante, ha habido varios casos de ataques y asesinatos.
Mystika: ¿Juntos?
Miiko: Claro, ¿algún problema?
Mystika: No, no, en absoluto.
Miré a Nevra de reojo que parecía complacido por la tarea, o más bien por la compañía.
Miiko: Bien, Leiftan está por llegar, salgo un momento. Cuando volvamos os daremos los detalles. Quedaos aquí.
Me senté en la barandilla nerviosa en cuanto Miiko desapareció. De nuevo a solas con Nevra, se acercó y tomó asiento a mi lado.
(Ahí va...)
Nevra: Oye, siento mucho todo esto... Yo sólo pensaba en salvarte la vida.
Mystika: Lo sé y nunca podré agradecértelo lo suficiente.
Nevra: Bueno, tengo varias ideas y seguro que esta noche se te ocurren otras tantas a ti...
Agarró un mechón de mi pelo y jugueteó con él sonriendo. Yo giré la cara hacia él con la mirada amenazante.
Mystika: ¿¡Otra vez!?
Nevra: Vale, me callo...
(Demasiado fácil)
Nevra: Bueno, una última cosa.
Mystika: ...
Nevra: Tampoco es fácil para mí.
Mystika: ¿Cómo?
Lo miré incrédula levantando una ceja, esperando que después de eso soltara otra de sus tonterías.
Nevra: ¡Qué! No me mires así... Yo... esta conexión que se ha creado, no es tan placentera para mí como imaginas.
Mystika: ¡Vaya!, siento molestar al señorito. Quizás si me parecería más a... ¿Alissée se llamaba?
Nevra me miró sorprendido, incluso yo me sorprendí por mis palabras, que sin que fuera mi intención, sonaron como si estuviera celosa.
Nevra: Te equivocas, no me refería a eso en absoluto, las cambiaría a todas por ti.
Me sonrió de forma encantadora, aunque eso no tenía efecto sobre mí, al menos si provenía de él. Conocía muy bien a los hombres como él.
Mystika: Ya, claro...
Nevra: Es sólo que se intensifican los sentimientos, los deseos, ya sea para bien o para mal.
Bajé de la barandilla para poner distancia y me coloqué en frente suyo con los brazos cruzados.
Mystika: ¿Es decir...?
Nevra: Pues que si alguien a quien odio o me cae mal bebe mi sangre, el sentimiento se multiplica pudiendo resultar en desastre. Si los sentimientos son todo lo contrario, pues... eso. Y esa obsesión te persigue a todas horas.
Mystika: Entonces procuraré vigilar mis espaldas.
Le guiñé un ojo para cortar un poco el giro que comenzaba a tomar la conversación, pero él tomó una actitud más descarada.
Nevra: No temas nada de lo que pueda hacer a tus espaldas...
Mystika: ¡NEVRA!
No pude evitar sonrojarme antes estas palabras con doble sentido.
Nevra: JAJAJA
Se rio a carcajadas sujetándose el estómago y yo aproveché para tirar de su oreja como reprimenda. Pero de tanto reír perdió el equilibrio hacia atrás. Rápidamente le sujeté fuerte para que no cayera de la barandilla.
Justo en ese momento entraron Miiko y Leiftan, y henos aquí, Nevra sentado a la barandilla y yo rodeándole por completo con mis brazos
Sus caras eran un poema.
Me apresuré a separarme y Nevra se incorporó y separó unos centímetros también, aclarando su garganta.
Miiko: ¿Interrumpimos algo? Podemos dejaros solos un ratito más...
Nevra: Eh...
Miiko: Pensándolo mejor, ¡no quiero saberlo!
Nevra y yo nos miramos de reojo conteniendo la risa. Al mirar a Leiftan vi que parecía más que molesto.
Leiftan: Bueno, vayamos al grano, en una semana tenéis que partir hacia el Norte Brazos, como ya os ha comentado Miiko.
El tono de Leiftan era frío y cortante.
(A saber qué debe estar pensando... Lo rechazo porque en teoría estoy colada por Valkyon y me ve "tonteando" con el vampiro. Me siento fatal, le aprecio demasiado para querer que sufra lo más mínimo)
Nos explicaron nuestra misión, el lugar, la estrategia a seguir, los posibles aliados que nos ayudarían con información y demás cuestiones, pasando una buena hora y media. Ya estaba hambrienta, pues era la hora de comer.
Al acabar la reunión me dispuse a salir pero Leiftan me interceptó justo en la puerta.
Leiftan: Oye, siento haberos hablado así.
Mystika: No pasa nada, tranquilo.
Leiftan: Sí pasa... Es que estaba seguro de que hablábamos de Valkyon la otra vez y verte así con Nevra... me ha confundido. Pero no es excusa.
Mystika: Oye, has malinterpretado lo que has visto, Nev no me gusta, sólo jugábamos y perdió el equilibrio. Es todo.
Leiftan: ¿Seguro que es todo? Me han hablado del incidente del incendio y de lo que hizo para salvarte la vida.
Mystika: Ya bueno, las consecuencias de eso no son deseos míos, como ya imaginarás.
Leiftan: Sí, pero aun así, sé que llega un punto en que es difícil separar la realidad de los sueños.
Mystika: Y es por eso que voy a hacer lo posible por romper ese maldito vínculo sobrenatural.
Leiftan: Aunque lo consiguieras, ¿Sabes que por su parte no va a cambiar nada, verdad?
Mystika: ¡Se aburrirá como con las demás!
Leiftan: Las demás no son tú y, además, le dan lo que él quiere sin pensarlo dos veces.
Tomé su mano entre las mías y la estreché con afecto. No me interesaba en absoluto hablar de lo que hacía Nevra con sus amigas, eso no me incumbía.
Mystika: Voy a comer, ¿te vienes?
Leiftan: Vamos.
Fuimos a la cantina y me mandó esperar en una mesa mientras él iba a por la comida. Cuando regresó llevaba una cesta en vez de los platos de siempre. Le miré interrogativa y el esbozó una sonrisa.
Leiftan: Sígueme
Sin pensarlo le seguí y me llevó hasta el jardín. Al llegar dispuso un mantel en el suelo y varios víveres que traía en la cesta que le había dado Karuto.
Mystika: ¡Un picnic, me encanta!
Leiftan: Sabía que te gustaría.
Comimos mientras charlábamos animadamente y al acabar nos estiramos en la hierba un rato para descansar bajo la sombra del cerezo.
Leiftan: Ojalá no hubiera tenido que irme al poco de que aparecieras en Eldarya.
Estaba tumbado con la hierba acariciando su piel y su mirada melancólica se posó en mis ojos.
Yo me coloqué de lado apoyando un codo en el suelo y sujetando mi cabeza para poder verle mejor mientras hablábamos.
Mystika: Las cosas podrían haber sido diferentes.
Leiftan: Exacto.
Jugueteó con las briznas de hierba entre sus dedos mientras miraba distraído hacia la copa del árbol.
Mystika: Ojalá lo hubieran sido, todo parece más sencillo contigo.
Él también se giró para quedar cara a cara observándome curioso por lo que acababa de decir. Acto seguido alargó su mano hacia mi mejilla y la acarició suavemente.
Leiftan: Esperaré mil lunas por ti.
Puse mi mano sobre la suya y cerré los ojos de forma involuntaria para sentir mejor la calidez de su contacto.
Mystika: Leif... No puedo permitir que me esperes, mereces encontrar a alguien que te haga feliz.
Leiftan: Ya la he encontrado...
Mystika: Por favor, no te hagas esto.
Leiftan: Tengo paciencia y mucho tiempo por delante. No me harás cambiar de opinión.
Me incorporé hasta quedarme sentada y Leiftan me imitó, un poco a la expectativa de mis movimientos.
Puede que después de lo dicho, él esperara que me marchara, pero lejos de hacer tal cosa, le estreché entre mis brazos, triste, consciente de la decisión que debía tomar. Tenía que evitar estas situaciones para ayudarle a olvidarse de mí. No quería que se hiciera daño, no quería que le doliera ver cualquier acercamiento a mis amigos y lo malinterpretase como hacía un rato con Nevra. Realmente no lo merecía.
Mystika: {Prométeme que no te vas a cerrar puertas al menos}
Leiftan asintió y entonces le di un beso en la mejilla, quizás el último y eso me dolía.
Mystika: Vamos, se ha hecho tarde.
Leiftan: Sí, vamos.
Finalmente recogimos y nos encaminamos de nuevo hacia el Cuartel en silencio hasta que llegamos a su habitación.
Leiftan: Mañana temprano voy con Valkyon y Ezarel de misión. Estaremos casi una semana fuera, así que volveremos antes de tu partida.
Mystika: Tened mucho cuidado.
Me besó en la frente y se metió en su cuarto sin añadir nada más.
Nos vendría bien no vernos durante unos días, aunque eso significara no ver a Valkyon tampoco...
...
Al día siguiente fui a despedir a los chicos a la playa, había mucha gente alrededor deseándoles buena suerte, así que me despedí desde lejos para no retrasar más su marcha y me alejé de allí en cuanto los barcos partieron.
Alajea: Parece que van a una misión importante.
Mystika: Alajea, no te había visto. Sí, eso parece, es raro que Leiftan vaya con alguien de misión.
Alajea: Así es, espero que no tengan problemas.
Mystika: Y yo...
Alajea: También he sabido que te vas unos días con Nevra.
Mystika: Sí, al Bosque Brillante.
Alajea: ¡Te encantará! Es un lugar mágico. Perfecto para ir bien acompañada.
Mystika: ¿Sí? Es una lástima entonces ir con Nevra.
Alajea: ¿Lástima? ¿Por qué?
Mystika: Oh bueno, porque no me interesa Nevra, así que compartir ese lugar con él...
Alajea: Oh... ¿En serio?
Mystika: Aha.
Alajea: Pero en cambio tú sí le interesas a él.
Mystika: ¿¡Y que chica no le interesa!?
Alajea sonrió asintiendo aparentemente aliviada después de sonsacarme dicha información.
En cuanto los barcos desparecieron por el horizonte la gente comenzó a disiparse. Yo me quedé un rato para disfrutar de la brisa marina sentada en las escaleras de piedra mirando hacia donde habían ido los navíos.
En apenas unos días mi existencia se había complicado bastante...
Aunque no lo era menos en mi mundo. Si fuera por cuestión de problemas, prefería mil veces los que tenía en Eldarya.
Desterré de mi cabeza esos pensamientos y me dirigí de nuevo al Cuartel.
...
Los días siguientes no fueron mucho más fáciles, echaba de menos a Valkyon y también hablar de mi madre con Ezarel.
Intenté mantenerme ocupada leyendo y ayudando en los quehaceres del Cuartel. Pasé tres días ayudando a reconstruir el almacén, que había quedado totalmente devastado por el incendio. Aún no sabía qué o quién había provocado el incidente, aunque me hacía una idea.
Pero lo peor venía por la noche, los sueños cada vez eran peores y me costaba más despertar de ellos. Había estado evitando todo lo posible a Nevra para no sentirme incómoda en su presencia.
(¿Cuántos días han pasado ya?)
Me fui a dar una vuelta por el bosque, ese día no tenía nada mejor que hacer, así que mataría el tiempo en medio de la naturaleza.
Al rato de pasear, cuando me dirigía de nuevo a mi habitación oí algo de revuelo proveniente de la playa. Desvié un poco mi ruta y me encontré a Chrome yendo hacia la misma dirección.
Chrome: Ya han vuelto de la misión.
Mystika: ¡Hey Chrome! ¿Por eso el revuelo?
Chrome: Eso parece. Oye, tengo que ayudaros a preparar vuestro viaje.
Mystika: Ah, bien. ¿Vamos?
Chrome: Sí, aunque Miiko me ha dicho que tú te ocupes de llevar las armas para ponerlas a punto.
Mystika: Supongo que debo encontrarme con Jamón en la herrería.
Chrome: Ehh... no, Jamón no está disponible, tendrás que pedírselo a Valk.
Mystika: Pero acaba de llegar de la misión.
Chrome: Son órdenes de Miiko
Mystika: Está bien...
Chrome se encogió de hombros y luego se fue. Yo fui en busca de Valkyon, que debía estar ya de camino al Cuartel. Avancé rápido para alcanzar a los chicos y los encontré en el camino de los arcos.
Mystika: ¡Hey bienvenidos! ¿Qué tal ha ido?
Leiftan besó mi mano sonriendo a modo de saludo y Ezarel revolvió mi pelo como si fuera una chiquilla.
Mystika: Perdonadme chicos, pero mañana salgo temprano con Nevra y no puedo quedarme a charlar. Valkyon, siento molestarte, pero Miiko me ha mandado llevar las armas a la herrería y Jamón no está.
Valkyon: No hay problema, vamos.
Nos despedimos y fuimos hacia la sala de puertas, Valkyon se dirigió a la herrería para dejarlo todo listo mientras yo iba a buscar las armas y volvía.
Cuando entré vi que Valkyon se había despojado de su chaleco, que puso junto a su macuto de viaje, aquí hacía un calor infernal debido al fuego de la forja que solía permanecer encendido para no perder tiempo.
Valkyon: Ven, te voy a enseñar cómo se hace.
Mystika: Genial.
Me sonrió mientras me colocaba delante de él, en frente de la mesa de trabajo. Sabía lo mucho que me gustaba conocer cosas nuevas y durante el tiempo que llevaba allí me había aficionado mucho a las distintas armas que tenían. Su historia, su forma y su manejo eran algo divertido de aprender.
Deposité mi espada corta sobre la mesa y Valkyon trajo unos utensilios para afilarla: una piedra grande aplanada, un frasco con unos polvos, otro con un líquido amarillo, un tampón de tela y un papel de algún tipo. Colocó todo sobre la mesa en un orden determinado y se puso detrás de mí.
Sin esperarlo agarró mi melena que llevaba suelta, como de costumbre, la retorció con suavidad y la colocó hacía delante a un lado.
Valkyon: Lo primero que debes hacer es echar el polvo de piedra golpeando la hoja suavemente.
Me entregó el tampón impregnado en los polvos y seguí sus instrucciones. Comencé a dar ligeros toques a la hoja de la espada con cuidado.
Valkyon: Ahora agarra un trozo de papel de arroz... colócalo aquí.
Sujetó mi mano izquierda que sostenía el papel, la puso en la base de la hoja y la deslizó hasta la punta con delicadeza, haciendo que el papel retirase el polvo que había depositado.
Valkyon: A continuación, agarras otro trozo de papel y lo mojas con el aceite.
Me pasó el frasco con el líquido amarillo. Al abrirlo una agradable y familiar fragancia impregnó mi nariz. Sin darme cuenta, una sonrisa se dibujó en mi cara.
(Ese olor... me recuerda a mi padre cuando cocinaba)
A menudo ese olor envolvía toda la casa desde la cocina, un olor picante y dulce muy característico.
Antes de que la tristeza por el recuerdo hiciera mella en mí, volví a concentrarme en la tarea.
Mystika: Clavo de olor...
Valkyon: ¿Lo conoces?
Mystika: Sí, tiene muchos usos, al menos en mi mundo.
Mojé el papel con el aceite tal y como me había indicado mi jefe.
Valkyon: Bien, ahora realiza el mismo movimiento que antes.
Diligente, pasé el papel desde la base de la hoja hacia la punta, dejando toda la hija bien impregnada.
Valkyon: Bien.
Valkyon puso su mano derecha sobre la mía, que se encontraba sobre la empuñadura del arma. Entonces agarró mi izquierda e hizo que depositara la espada sobre la piedra. Acto seguido colocó mi mano presionando ligeramente la hoja sobre la superficie de la piedra.
Valkyon: Tienes que hacer movimientos suaves pero seguros y precisos. Así.
Me enseñó el movimiento que debía hacer.
Su cuerpo entero estaba apoyado contra el mío. Podía notar sus músculos tensarse a través de mi ropa con cada movimiento, como si tocaran directamente mi piel.
Empecé a tener MUCHO calor.
Valkyon: ¿Estás bien? Suele hacer bastante calor aquí. Podemos parar si quieres.
Mystika: N-no, no, estoy bien.
La escena me recordó a una de mis películas favoritas, aunque en vez de manejar arcilla, afilábamos un arma. Este pensamiento me hizo poner más nerviosa.
Valkyon: Listo. Se te da bien esto.
Se separó un poco de mí en cuanto terminamos la tarea y yo me giré hacia él.
Mystika: Tengo un buen maestro.
Le sonreí y él respondió de la misma manera en silencio. Mis nervios no se habían calmado, así que decidí continuar con mi tarea.
Mystika: Bueno... voy a llevarlas a guardar para el viaje.
Valkyon: Sí, claro, no te entretengo.
Mystika: No, soy yo la que no te molesto más, debes estar cansado del viaje.
Valkyon: Estoy bien, pero gracias.
Mystika: Bueno, ¡nos vemos!
Me fui a dejarlo todo listo para la mañana siguiente y me pasé como una hora haciendo la maleta, comprobando que no olvidaba nada, sobre todo nada importante.
Al acabar me dirigí a la cantina para ir a cenar.
Esa mañana había quedado con verme con Nevra por la noche para ultimarlo todo antes del viaje mientras cenábamos. Un lugar seguro rodeados de gente para no quedar completamente a solas.
Al día siguiente debíamos partir temprano, pues la región a la que íbamos se encontraba a un día y medio en barco.
Iba por el pasillo pensando en el viaje cuando escuché a Ykhar gritar emocionada a unos metros.
Ykhar: ¡Valkyon! Estás bien, temía lo que pudiera pasaros.
Instintivamente me escondí tras una columna no sé muy bien por qué, quizás para no interrumpirles o molestarles. Me asomé para verles y saber si era buen momento para seguir mi camino. Ella se le había lanzado literalmente a los brazos y el parecía sorprendido por el gesto.
Se apartó unos pocos centímetros, ella tenía las manos sobre las mejillas de Valkyon.
Valkyon: Ykhar...
Ykhar: Valkyon... yo... yo...
Y acercándose a su boca le besó...
CONTINUARÁ...
