CAPÍTULO 11

EL COMPROMISO

Mystika: ¿Pero de qué diablos estás hablando?

Valkyon: Lo sabes muy bien.

Mystika: ¡No! ¡No tengo idea de lo que estás diciendo!

Valkyon parece casi tan confuso como yo. (¿Compromiso?)

Valkyon: ¿Así que le das tu sangre a un vampiro que previamente te ha dado su sangre y no conoces las consecuencias?

Alzo las palmas de las manos encogiéndome de hombros.

Mystika: Lo único que conozco sobre vampiros es lo que he leído en mi mundo y hay versiones dispares. Él me salvó la vida el día del incendio y yo se la salvé a él. Fin.

Valkyon: Y no tienes ni idea d dónde te has metido...

Mystika: ¡No! ¿Qué sucede?

Valkyon: Deberías preguntarle a él.

Mystika: Apenas quiere hablarme desde ese día. Se siente mal porque casi me mata y...

Valkyon: ¿¡Qué!?

Mystika: Sí bueno, él estaba muy malherido y a punto de morir, sólo podía darle mi sangre para salvarle. Pero al parecer se descontroló y bebió más de la cuenta. Me dejó apenas sin latido, pero me llevó fuera y por suerte uno de los unicornios me salvó la vida.

Valkyon: ¡Voy a hablar con él! (Dice casi rugiendo)

Mystika: ¿Qué? ¡No! Esto no es cosa tuya.

Valkyon: No lo entiendes, un paso más y te convertirás en SU mujer.

Mystika: ¡Qué dices, no quiero eso! No voy a ser su mujer.

Valkyon: Al final poco importará lo que quieras. Teniendo ambos la sangre del otro, tarde o temprano caerás y no habrá vuelta atrás.

Mystika: Tengo a Ezarel trabajando en ello.

Valkyon: Pues espero que se dé prisa y lo consiga.

(¿Por qué le molesta tanto? ¿No tiene suficiente con ocuparse de Ykhar, acaso?)
Me quedo mirándolo, haciéndome las preguntas que me gustaría formularle.

Valkyon: ... ¿Qué?
Mystika: ¿Por qué te molesta tanto lo que haga con él?

Pongo los brazos en jarra y le escruto con la mirada.

Valkyon: Bueno... Yo... Sólo me preocupo por ti.

Mystika: ¡Oh claro, cómo no! (Doy un paso hacia él sin cambiar de postura y manteniendo la mirada, lo que me hace tener que alzar más la cabeza) ¿Acaso crees que él no me cuidaría, que no se preocuparía por mí?

Valkyon: N-no he dicho eso...

Avanzo otro paso sin apartar la mirada, pero él no se mueve un ápice.

Mystika: ¿Entonces qué te preocupa?

Valkyon: Bueno... Ya sabes...

Alzo mis cejas en señal interrogativa. Sé que se siente presionado e incómodo, le veo tragar saliva, el tono de sus mejillas parece haber subido ligeramente. Aunque me esté divirtiendo, no parece que quiera hablar. Doy otro paso y alargo la mano para hacer girar el pomo de mi puerta que justo se encuentra detrás de él.

Mystika: Bueno, si no tienes nada más que objetar sobre mi vida personal, tengo que ir a por una cosa a mi habitación.

Dejo de mirarle para fijar mi vista en la puerta. Giro el pomo y en ese momento Valkyon me agarra firmemente del brazo. Vuelvo a mirarle... de nuevo esa mirada intensa y brillante. Si sigue mirándome así conseguirá que me derrita aquí mismo.
Ahora es él el que da un paso hacia mí. El agarre se suaviza y mi piel se estremece con el contacto. Parece que el tiempo se haya detenido.

Ykhar: ¡Mystika! ¡Ya has vuelto!

(¡Maldita coneja! ¿Por qué es tan oportuna?)
Detrás aparecen Kero y Miiko.
(Mierda, ¿ya ha pasado una hora?)
Valkyon me suelta.

Mystika: Hola Ykhar, hola Miiko.

Intercambiamos varias palabras y aparecieron Ezarel, Leiftan y Nevra.

Miiko: Bien, ya estamos todos, vayamos a la sala del cristal.

Mystika: Sí, esperadme allí, tengo que coger algo de mi habitación.

Valkyon sigue delante de mi puerta. Nos quedamos mirando unos segundos hasta que reacciona y se aparta de la puerta.

Valkyon: Perdona.

Asiento y me meto en la habitación cerrando tras de mí, suspiro pesadamente apoyándome en la puerta.
Tenía ganas de patear algo, pero no era el momento, me estaban esperando. Agarré la bandolera y me reuní con los demás.

Nevra estaba de mal humor, no podía o no quería disimularlo.
Ese sentimiento me quemaba por dentro, poder sentirlo tan real era angustioso. Y él debió sentir mi angustia porque me miró unos segundos y apartó la mirada.
Tenía que hablar con Ezarel, pero antes hablaría con Nevra, me daba igual si se hacia el loco, iba a sacarle las palabras como fuera. Además estaba el asunto del compromiso...

Me acomodé al lado de Ezarel.

Mystika: {Tenemos que hablar}

Ezarel: {Sí, ¿antes de comer en la sala de alquimia?}

Mystika: {Perfecto}

Miiko: Bueno Mystika, Leiftan me ha dicho que tienes algo que enseñarnos.

Avanzo hasta ponerme delante de ella.

Mystika: Tengo un par de cosas, la primera (saco el enorme fragmento de cristal que comienza a brillar).

Miiko: ¡Por el oráculo!

Se escuchan varios murmullos de asombro. Miiko agarra el cristal y lo sujeta con fuerza.

Miiko: Es increíblemente grande. ¿Dónde lo encontraste?

Mystika: En la cueva, custodiado por el basilisco. Y esto...

Saqué el rojizo y escamado óvalo que más parecía una escultura que un huevo real.

Kero: Qué extraño huevo... (Dice moviendo sus gafas para enfocar mejor la vista).

Mystika: Pensé que tú e Ykhar podríais encontrar información sobre él.

Kero: Es la primera vez que veo un huevo como este, pero seguro que encontraremos algo en los archivos.

Mystika: ¿Y ponerlo a incubar a ver qué pasa?

Kero: Jajaja Ninguna incubadora que conozca serviría, este huevo es demasiado grande.

Ykhar: Podemos hablar con Purreru, quizás él pueda modificar una incubadora para dar cabida a este huevo.

Miiko: Quizás mejor antes deberíais encontrar información. No sabemos qué familiar puede salir de ahí. Así que Kero e Ykhar, id de inmediato a investigar. Yo voy a registrar y colocar el cristal. Podéis marcharos.

Todos fueron abandonando la sala del cristal. Nevra iba en la retaguardia y yo detrás de él.
Justo al salir por la puerta agarré a Nevra del brazo, se giró sorprendido y lo arrastré hasta mi habitación para poder hablar tranquilamente.

Mystika: Me vas a decir qué diablos te ocurre y voy a insistir hasta que te aburras, así que no intentes escurrir el bulto.

Nevra está realmente molesto, pero me da igual, no se va a escapar del interrogatorio.

Nevra: ¿Qué quieres de mí?

Mystika: ¡La verdad! ¿Qué es eso de que estamos comprometidos? Y ¿qué se supone que falta para convertirme en tu mujer?

Desvía la mirada incómodo, pero es consciente de que no va a poder huir.

Nevra: Siento no habértelo contado, quería solucionarlo antes de que te enteraras...

Mystika: Pues ya lo sé, así que desembucha, no tengo prisa.

Nevra coge aire y lo suelta con pesadez.

Nevra: Verás, para los vampiros existe un ritual, una especie de boda especial para interespecies: éste comienza cuando el no vampiro bebe la sangre del vampiro, cosa que debe suceder varios días antes de la consumación.
El día de la celebración, el vampiro bebe la sangre de su pareja.

Mystika: ¿También hasta dejarle medio seco?

Nevra hace una mueca.

Nevra: No... Eso fue lo que me pasó a mí, con TU sangre.

Le miro confusa y él prosigue con su explicación.

Nevra: Aunque algunos hacen una ceremonia tradicional, es pura fachada, ambos no son realmente desposados hasta la "noche de bodas". Hasta entonces son prometidos, que es la situación en la que nos encontramos.

Mystika: Y dices que el siguiente paso es en la noche de bodas... Puedo imaginarme de qué trata...

Nevra: Y es por eso que quiero evitarte y tú no lo haces nada fácil...

Mystika: ¿Y qué te hace pensar que yo dejaría que consumaras la ceremonia? ...¿Acaso llegarías a forzarme?

Nevra: ¡Jamás! Pero... Bueno, no creo que fuera necesario.

Mystika: ¡Pero qué pretencioso!

Nevra: ¡Ja! No se trata de eso... Es que ¿Acaso no lo sientes...?

Empieza a acercarse a mí de forma sugerente y retrocedo hasta topar con la pared.

Mystika: ¿El qué? (Digo tragando saliva con dificultad)

Nevra: La llamada de la sangre. Es algo... Poderoso.

Cada vez se aproxima más. En otras circunstancias habría puesto distancia entre ambos, pero en ese instante no podía, mi cuerpo no respondía.

Nevra: ¿Lo notas? Cuanto más cerca estamos... Ufff Es hechizante, ¿no crees?

Mi sangre ardía y notaba una opresión en la venas. Mi yugular palpitaba reclamando de nuevo sus colmillos.

Nevra estaba a pocos centímetros de mi cara y su aliento frío golpeaba mi rostro haciendo contraste con la elevada temperatura de mi piel.

Nevra: Sentir esto y saber que no debo...

Coloca sus manos en la pared a ambos lados de mi cabeza. Se muerde el labio dejando sus colmillos a la vista y su ojo se vuelve de nuevo de color rojo.
Cierro los ojos, mi respiración es agitada y esta vez esto no es ningún sueño. Mi corazón late desbocado y me resulta difícil contener mis impulsos...

Mystika: Detente.

Pongo mis manos sobre su pecho y noto cómo sus músculos se contraen ante mi contacto. Mi tono no resulta demasiado convincente.

Mystika: Por favor...

Nevra: Lo intento, de veras lucho por adueñarme de mis propios actos, pero el ritual es sobrenatural y está incompleto... No soy yo.

Mystika: Vaya, eso me tranquiliza, no es Nevra quien está haciendo esto... (Digo de forma irónica).

Nevra: No, no es eso lo que dije... Me gustas, mucho y ahora mismo no deseo otra cosa que terminar el ritual... En la cama, en el suelo, contra la pared,... ¡Qué importa! Pero intento controlarme, por ti, pero mi otro "yo" no puede ni quiere controlarse.

Mi boca está seca y todo mi cuerpo tiembla por sus declaraciones.

Mystika: E-entonces tendrás que intentar controlar a ese "otro yo".

Nevra: El problema es que ahora no tengo fuerzas para conseguirlo...

Mystika: Pues encuéntralas.

Consigo reaccionar y me escurro de entre sus brazos.

Nevra: jajaja Este juego del gato y el ratón es muy divertido, recuerda que soy un depredador...

Mystika: Pues a mí no me parece nada divertido Nev, esto es serio. (No debí traerle a mi habitación).

Nevra: No, no debiste.

Esta vez retrocedo hasta la puerta mientras Nevra se acerca con paso felino hacia mí. Tanteo la superficie con la mano hasta que doy con el pomo. Lo giro, abro la puerta y salgo de espaldas.

¿?: ¡Auch!

El hechizo se rompe. Me giro hacia la voz.

Mystika: ¡Ezarel! ¡Qué bien que estés aquí!

Ezarel: Te estaba esperando en la sala de alquimia pero no venías.

En ese momento aparece Nevra por la puerta apoyándose en el marco de ésta con una sonrisa maliciosa en sus labios.

Ezarel: ¿Todo bien?

Mystika: Sí, todo bien (miro a Nevra desafiante) Nevra ya se iba, ¿cierto?

Nevra: Por el momento.

Le sigo con la mirada mientras desaparece por el pasillo. Respiro hondo.

Ezarel: Mhh... ¿Vamos?

Asiento y le sigo hasta la sala de alquimia.

Ezarel: Bueno, tengo buenas y malas noticias. La buena es que estoy muy cerca de conseguir una poción para deshacer el vínculo.

Mystika: ¿Y la mala?

Ezarel: Que habéis sellado el vínculo, por lo que necesitaré algo para romperlo, tendré que empezar de cero. Pero por suerte las bases las tengo.

Mystika: ¿De cuánto tiempo estamos hablando?

Ezarel: No sé, unas dos semanas.

Mystika: A este paso será demasiado tarde...

Ezarel: ¿Demasiado tarde? Entonces... ¿te gusta Nevra?

Mystika: No es eso.

Ezarel: ¿Entonces por qué iba a ser demasiado tarde?

Mystika: Es el dichoso vínculo, hace perder la cabeza a Nevra y a mí empieza a costarme mantenerme firme...

Ezarel: Ya veo. ¿Crees que podrías conseguirme la sangre de Nevra? Es parte de la poción y dudo que eso vaya a cambiar con la nueva "situación".

Mystika: Sería mejor que se la pidieras tú, no es muy prudente acercarme a él más de lo necesario.

Ezarel: De acuerdo. ¿Sabe lo que estoy haciendo?

Mystika: Sí, se lo dije.

Ezarel: Vale, ahora iré a ello. Nos vemos luego.

Mystika: Sí, adiós.

(Bueno, había una esperanza, tarde o temprano acabaría esta locura, o eso espero. Y que Nevra colabore, sino... En fin, voy un rato a la biblioteca mientras tanto, puede que encuentre algo referente a los vínculos, quizás algo que se le escapara a Ezarel).

La biblioteca estaba vacía, así que rebusqué por mi cuenta en las estanterías. Todo estaba perfectamente ordenado por secciones y orden alfabético.
Fui recorriendo las secciones: faeries, faeliennes, historia de Eldarya, historia de la Tierra,... Mhhh... Debería buscar por la "v". Me detuve en los tomos que empezaban por esa letra intentando encontrar la palabra "vínculos". Vi varios tomos movidos y detrás de ellos un libro pequeño y viejo. Metí la mano y lo saqué con cautela.
(¡Aquí, esto es!)
Me dirigí a la mesa y deposité el libro sentándome en frente. Comencé a hojearlo con sumo cuidado, también éste estaba ordenado alfabéticamente, así que pasé las hojas hasta el final, hasta dar con el apartado "vampiros".
Explicaba un poco en qué consistía el vínculo, desde el principio hasta al final... Era tal cual me lo había explicado Nevra. A continuación había un capítulo titulado "Cómo romper el vínculo".
(¡Genial, parece que al fin me lo van a poner fácil!)

([...] para romper de forma eficaz el vínculo [...] es necesaria la muerte de uno de los vinculados hablé demasiado deprisa... Esto sí era un "hasta que la muerte nos separe" en toda regla... ¡No me sirve!)
Continué leyendo: (Otra forma de conseguirlo es elaborando una poción con los siguientes ingredientes:

- Sangre del vampiro (100ml).
- Sangre del otro vinculado (100ml).
- Miel de fuego (2 u.).
- Algas secas (1 ramillete).
- Frasco de vida (1 u.).
- Lágrima de dríada (2u.).
- Cristal de la armonía (1 u.)
A continuación explica cómo elaborarla).

Me dirigí a la sala de alquimia libro en mano. Nadie.
(Cierto, había ido a buscar a Nevra).

Puse rumbo a su habitación, piqué y esperé pacientemente hasta que la puerta se abrió mostrando un Ezarel bastante molesto e irritado.

Ezarel: ¡Mystika! ¡No hay forma, no atiende a razones!

Mystika: ¿Qué ocurre?

Ezarel: No quiere darme su sangre...

Miro hacia el interior. En la oscuridad de la habitación consigo distinguir a Nevra tumbado en su cama con las manos tras la nuca.

Mystika: Toma (coloco el libro en sus manos) he encontrado esto, espero que te sirva. Yo me encargo de él.

Ezarel: Pero me has dicho...

Mystika: Sí, da igual, ve. No te preocupes.

Ezarel: Está bien, si se pasa, grita. Creo que Valkyon está en su habitación.

Mystika: De acuerdo.

Ezarel me da un frasquito de vidrio y se va malhumorado.
Yo entro decidida y me siento en la cama al lado de Nevra.

Mystika: ¿A qué juegas?

Se gira hacia mí levantando una ceja.

Nevra: ¿A qué juego yo? Si necesitas algo de mí, pídemelo tú.

Mystika: Dioses, eres un tanto bipolar, ¿lo sabías? Me dices que debemos evitarnos y ahora...

Nevra: Era lo que debía decir y lo que debería hacer, aunque no lo quiera y no lo sienta así.

Mystika: (Suspiro con pesadez) Estoy cansada de este juego, Nev. Apenas puedo distinguir los sueños de la realidad y... Esta opresión que siento cuando me acerco a ti... Es agotador.

Nevra: Podrías dejarte llevar, todo sería más fácil y... Podría hacer tus fantasías realidad...

Coloca una mano sobre mi pierna y pongo la mía encima para evitar que la mueva.

Mystika: Fantasías provocadas por una especie de encantamiento. No es real, ¿así es como quieres que sea tuya? ¿Con hechizos?

Nevra desvía la mirada hacia la ventana y su mente comienza a soltar frases en eldaryano. Está claro que no quiere que entienda lo que piensa.

Nevra: Está bien.

Mystika: ¿...Está bien?

Nevra: Sí, ¿dónde la quieres?

Mystika: O-oh pues... (Le tiendo el frasco que me dio Ezarel) Aquí tienes... (¿Demasiado fácil?)

Nevra se incorpora quedando sentado justo a mi lado y toma el frasco para, acto seguido, morder una de sus muñecas con rudeza.

Me sorprendí mirándole fascinada: sus colmillos desgarrando su piel, la sangre roja y brillante brotando, la situación...

Llena el bote con rapidez y lame su herida para detener la hemorragia mientras me mira a los ojos. Esta escena me resulta realmente erótica, pero sé que es la sangre la que habla por mí... Creo.

Nevra me tiende el frasco y me dispongo a atraparlo antes de que se arrepienta.

Nevra: Sh, sh, no tan deprisa.

Atrae el frasco hacia él a modo de protección.

Mystika: ¿Qué?

Nevra: Quiero algo a cambio.

Mystika: Algo... ¿cómo qué?

Nevra: Un último beso.

Mystika: Nevra... Será mejor que no.

Nevra: Oye, sé que es Valkyon quien te gusta, te oí antes con él, oí tus pensamientos. Entonces lo relacioné rápidamente con lo que dijiste en el barco. No entendía por qué mencionaste a Ykhar.

Mystika: Oh, cuando tú y yo...

Nevra: Sí... y al oírte antes he comprendido todo.

Mystika: Preferiría que quedara entre nosotros.

Nevra: Por supuesto. Y como sé que jamás vas a ser mía, te pido un último beso, a cambio de mi sangre que romperá el vínculo para siempre. Es justo.

(Si no acepto no me dará la sangre y quién sabe cómo acabará la cosa si no conseguimos romper el compromiso. Si le beso quizás no podamos, o más bien yo no pueda controlarme y acabe todo de la misma forma.
Estaba entre la espada y la pared, o mejor dicho, me estaba metiendo en la boca del lobo sin remedio...)

(A la porra, ¡que sea lo que el oráculo quiera!)

Pasé una mano por su nuca, me acerqué a él y le besé. Necesitaba esa sangre a toda costa, era la única esperanza.
Nevra me imitó, intensificando así el beso. Abrió la boca para meter la lengua, tímidamente al principio hasta que se encontró con la mía, impaciente, aceptando su juego sin pensar.

Mis venas palpitaban con fuerza, parecían a punto de estallar y mi corazón iba a 1000 por hora.
Un reconocible hormigueo comenzó a azotarme desde el vientre.

(Contrólate Mystika, puedes hacerlo, piensa en otra cosa... El campo en primavera, las flores, la brisa, bichitos revoloteando, conejitos... ¡Ykhar!)
Mal camino, este último pensamiento hace aflorar mi rabia... Nevra me atrae más hacia él, estaba claro que él no iba a controlarse y yo... Estaba perdiendo la batalla.

Enredé mi otra mano en su pelo, jugueteando con él y Nevra soltó un gemido entre mis labios que me hizo enloquecer.

(...Debes parar, esto no lleva a nada bueno...)

*CLOP CLOP CLOP*

Pasos... Se oyen unas pesadas botas por el pasillo.

¿?: {¿Se lo dirás si la ves?}

(Es Ykhar)

¿?: {Descuida}

(¡Y Valkyon!)

Ykhar: {Gracias...}

Valkyon: {...Ykhar, no}

Ykhar: {Pero...}

Valkyon: {No}.

Abro los ojos como si despertara de una pesadilla. Desenredo mi mano del pelo de Nevra para colocarla sobre el frasco de sangre. Detengo el beso y separo mi boca de la suya, ambas jadeantes, al tiempo que me hago definitivamente con el frasco.

Mystika: Ambos tenemos lo que queríamos.

Me levanto para dirigirme a la puerta.

Nevra: ... ¿Qué? Pero, espera... ¡Mystika!

Ignoro su llamada. No está bien, nada de lo que ha pasado está bien, pero he conseguido lo que quería.

(Valkyon e Ykhar siguen fuera, pero no puedo quedarme aquí ni un segundo más).

Abro la puerta y por suerte, Valkyon está de espaldas. Si paso deprisa podré evitar que vea mis labios hinchados y rojos como mi cara.
Aprieto el paso en dirección a la sala de alquimia.

Valkyon: ¿Mystika?

Ykhar: ¡Eh, espera!

Mystika: Lo siento chicos, ¡tengo prisa! (Digo agitando el frasco con sangre para que lo vean).

Sin dejar de caminar ni mirar para atrás llego a la sala de alquimia.

Mystika: Aquí tienes.

Ezarel se gira y me mira sorprendido mientras le entrego la sangre.

Ezarel: Lo has conseguido... ¿cómo?

Mystika: No importa, ya lo tenemos.

Ezarel: Claro... Ehm, el libro me ha sido de gran ayuda, pero me faltan un par de cosas.

Mystika: ¿Qué falta?

Ezarel: El cristal de la armonía y tu sangre. Puedes ir a ver a Eweleïn mañana para que te extraiga sangre.

Mystika: De acuerdo, intentaré entonces encontrar el cristal ese.

Ezarel: Oye, los chicos han dicho de cenar todos juntos para celebrar vuestro regreso. No te entretengas mucho.

Mystika: Lo intentaré.

Fui a mi habitación a ver si Alexandra había llegado. En efecto, mi pequeña Jeanylotte había regresado de explorar y estaba a los pies de mi cama descansando con un hermoso top rojo a su lado que, sin duda, habría encontrado durante su salida.
Me senté a su lado y acaricié su cabeza.

Mystika: Bueno amiguita, pareces cansada. Quédate aquí.

Guardé el top, dejé a Alexandra descansando y me fui a buscar el cristal, aunque no tenía ni idea de dónde encontrarlo.

Salí y me dirigí hacia la madriguera pensando que, quizás, algún familiar podría guardar ahí lo que encontraba.

Se estaba poniendo el sol, tenía que darme prisa si quería ver por dónde iba.

Una vez en la madriguera miré dentro sin mucho éxito y tanteé con la mano con el mismo resultado. Como aún quedaba un rato para la cena di un paseo sin alejarme demasiado, más para despejarme que otra cosa.

Llegué delante del gran árbol hueco y miré en su interior, aunque no esperaba encontrar nada.

¿?: ¿Buscas esto?

Me giré sobresaltada hacia la inconfundible voz.

Mystika: Vaya, hacía tiempo que no te dejabas ver...

Tristan: He estado ocupado... Casi tanto como tú con tu amigo chupasangre.

Mystika: ¿En eso te entretienes, en espiarme?

Tristan: No tengo la necesidad, las noticias vuelan y las paredes de las habitaciones son casi de papel.

Mystika: ¿Cómo sabías que necesitaba eso? (Dije refiriéndome al trozo de cristal ambarino que sostenía en su mano).

Tristan: Pensé que querrías romper tu compromiso de inmediato. Él no es bueno para ti.

Mystika: Jaja me hablas como si fuera tu hija, Tristan... ¿o debo llamarte "papá"?

CONTINUARÁ...