CAPÍTULO 11.2
¿Y SI ME DEJO LLEVAR?
*CLOP CLOP CLOP*
Pasos... Se oyen unas pesadas botas por el pasillo.
¿?: {¿Se lo dirás si la ves?}
(Es Ykhar)
¿?: {Descuida}
(¡Y Valkyon!)
Ykhar: {Gracias...}
Valkyon: {Ykhar...}
En ese momento desconecté, dejé de prestar atención a la conversación.
(¿Para qué?)
Abro los ojos y desenredo mi mano del pelo de Nevra para colocarla sobre el frasco de sangre que sostenía en su mano. Detengo el beso y separo mi boca de la suya, ambas jadeantes, al tiempo que me hago definitivamente con el frasco.
Nevra me mira con cierto temor. Yo observo el brillo de la sangre en la penumbra de la habitación.
Destapo el frasco y miro a Nevra fijamente para perderme en su iris color sangre, que me observa algo confuso.
Mystika: ¿Crees que puedes hacer volver tu color natural?
El asiente entendiendo a lo que me refiero y cierra el ojo concentrado. Al volverlo a abrir su iris ha tomado su gris habitual. Le sonrío complacida.
Mystika: Prefiero este "tú".
Nevra sigue callado sin saber qué esperar.
Sin dejar de sostener su mirada acerco el líquido rojo a mi boca y me bebo todo el contenido ante la mirada atónita de mi compañero.
Nevra: Pero... ¿qué...?
Sin dejarle acabar vuelvo a juntar mis labios con los suyos y él corresponde con ansia, rodeándome con sus brazos y pegando mi cuerpo al suyo.
Al rato nos separamos para respirar sin dejar de mirarnos a los ojos. Su cara está roja de deseo, sus ojos se han oscurecido y su respiración es entrecortada.
Coloca sus manos en mi cintura y me eleva con facilidad para colocarme sobre él, apretándome contra su cuerpo. Puedo notar su erección terriblemente dura en su pantalón contra mi vagina, por lo que no puedo evitar soltar un gemido.
Vuelvo a explorar su boca con mi lengua sin vergüenza alguna mientras muevo las caderas en círculos para rozar contra mí su miembro. Cada vez lo noto más duro y más grande. Siento cómo empiezo a mojarme sólo con ese contacto.
Nevra: Auff Mystika... Vas a matarme...
Sonrío entre sus labios y me separo un poco.
Mystika: Nev... Hazme tuya.
Sin mediar palabra Nevra vuelve a elevarme para colocarme sobre la cama y me quita el top con destreza.
Se queda observando mi pecho con mirada de depredador mientras muerde su labio inferior.
No puedo evitar soltar una risita y lo atraigo hacia mí. No quiero espacio entre nosotros, mi cuerpo reclama al suyo como si fuera su oxígeno.
Se pone entre mis piernas y yo me arqueo contra él para sentirle mejor.
Nevra: Shh esto no va a ser rápido, ahora me toca a mí torturarte un poco.
Hice un puchero ante la mirada divertida y maliciosa de Nevra.
Se acerca de nuevo a mi boca para depositar un fugaz beso a pesar de intentar retenerlo.
Él comienza a besar mi cuello retirando mi pelo, bajando hacia mis clavículas, luego hacia los hombros. A la vez, su mano izquierda sube por mi cadera hasta llegar a mi pecho. Lo acaricia y aprieta con suavidad mientras su boca va bajando hacia el otro.
Cuando su lengua atrapa mi pezón suspiro con fuerza. Juega con él dibujando círculos con su lengua y mordisqueándolo. Tengo la piel de gallina y varias descargas eléctricas recorren mi columna.
La mano que tenía libre ahora avanza hacia mi pantalón para acariciar mi intimidad por encima de éste una y otra vez rozando mi clítoris.
Me revuelvo nerviosa sin dejar de gemir y jadear. Me sobran los pantalones, por lo que intento quitármelos, pero Nevra me lo impide.
Nevra: Te he dicho que me tocaba torturarte, así que sé buena y yo lo seré contigo...
Mystika: Mierda Nev, no aguanto más...
Su lengua abandona mi pecho para bajar lentamente por mi vientre mientras sus dedos siguen torturando mi entrepierna. De nuevo me revuelvo por la mezcla de placer y las cosquillas.
Cuando la boca de Nevra llega al límite con el pantalón lleva ambas manos a mi cintura y lo baja lentamente hasta retirarlo por completo. Acto seguido abre mis piernas y entierra su cabeza entre ellas y comienza a lamer y mordisquear a través de mis braguitas.
A estas alturas estoy al borde de un ataque o de un orgasmo, o de ambos a la vez. Mis gemidos inundan la habitación sin pudor alguno y poco me importa que pueda oírme medio Cuartel General.
Cuando estoy a punto de alcanzar el orgasmo, Nevra se detiene y me mira con malicia.
Mystika: Deja de torturarme, por favor...
Él se limita a sonreírme y retira al fin mis braguitas. Sin previo aviso introduce unos de sus fríos dedos en mi vagina.
Mystika: ¡Aahmm!
Nevra: Estás tan caliente y húmeda...
Sus labios comienzan a besar la parte interna de mis muslos, va siguiendo un camino y cuando llega a mi intimidad se retira para besar mi otro muslo.
Mystika: Mmm Nev... Muérdeme.
Me mira a los ojos sin dejar de besarme y cuando, de nuevo, se acerca a mi vagina, entierra sus colmillos cerca, haciéndome soltar un grito. Pero esta vez no hay dolor... Siento una oleada de placer, un cosquilleo indescriptible.
Las manos de mi compañero sujetan ahora mi trasero para succionar mi sangre más ferozmente. Entonces lame la herida y pasea su lengua hasta, al fin, llegar a mi clítoris dejándome sin aliento.
Mystika: Oohh, por los dioses...
Sin dejarme recuperar el aliento introduce de nuevo un dedo en mi vagina.
Mystika: ¡Ahhm! No voy a poder aguantar más Nev...
Él responde metiendo otro dedo y siento que voy a perder el control...
Enredo mis manos en su pelo y mis caderas se mueven al compás de su lengua, lenta pero rítmicamente y presionando cada vez más fuerte.
Mystika: Mmm ¡Nevra!
Y el placer invadió mi cuerpo llevándome a un orgasmo tan intenso como nunca antes había sentido. Mis gritos debían llegar hasta los jardines pero no me importaba, no iba a intentar reprimirlos.
Mi vagina atrapaba los dedos de Nevra, que paseaba su lengua por mis labios limpiándolos de todo fluido que salía.
Nevra sacó sus dedos y los relamió mirándome a los ojos.
Se incorporó y se deshizo de sus prendas, dejando visible su miembro erecto, grande e increíblemente duro. Podía ver como palpitaba reclamando su turno.
A pesar de estar exhausta me moría por sentirlo dentro de mí, así que me levanté poniéndome de pie sobre la cama y me acerqué a él. Nevra soló me admiraba. Cuando estuve a pocos centímetros colocó sus manos en mi cadera. Yo me incliné y le besé, probando mi propio sabor de sus labios.
Puse mis manos sobre sus hombros y le hice girar para sentarlo sobre la cama. Me coloqué sobre él apretando mi intimidad contra su miembro. Éste palpitaba con fuerza contra mi clítoris y volví a mojarme.
Nevra puso sus manos en mi cara y me besó. Elevé mis caderas y su pene quedó justo en la entrada de mi vagina.
Nevra: Mmm Mystika ¿estás segura de esto? Luego no habrá vuelta atrás, te convertirás en...
Mystika: Tu mujer.
Dejé caer mis caderas provocando una profunda penetración que nos arrancó un fuerte gemido a ambos.
Nevra: Ufff {Estás loca...}
Mystika: {Por ti...}
Mis manos se paseaban libremente por su espalda, su cuello, su pelo... Él puso sus manos en mis caderas para intentar controlar el ritmo de las embestidas, pero me había torturado demasiado como para dejarle tomar el control de nuevo.
Me resistí a la fuerza que él ejercía para subir y bajar lentamente, sintiendo su miembro entrar y salir casi al completo rozando mis paredes vaginales, palpitando y contrayéndose por el placer.
Nevra: Dioses, estoy a punto de estallar...
Comencé a hacer movimientos circulares con las caderas, Nevra agarró mis nalgas para hacer aún más profundas sus embestidas.
Esta vez los jadeos y gemidos que inundaron la habitación eran los de ambos. Podía sentir como estaba al límite y yo también estaba a punto de llegar de nuevo al clímax.
Nevra parecía tener la intención de salirse pero no le dejé.
Mystika: {... Córrete dentro de mí...}
Nevra no necesitó nada más, aferró fuerte mis caderas y esta vez no opuse resistencia, subió el ritmo de las embestidas unos segundos.
Su miembro comenzó a contraerse fuertemente. Nevra rugió con fiereza aferrándose a mi cuerpo. En ese momento noté cómo su semen se derramaba en mi interior y sólo eso me bastó para hacerme llegar de nuevo a un orgasmo tan potente que dejó mi cuerpo temblando, gritando su nombre a su oído.
Nos miramos exhaustos y jadeantes, acariciando nuestros cuerpos, explorando lo que quedaba de ellos. Nevra se tumbó atrayéndome con él sin separar ni un centímetro de nuestros cuerpos.
Nevra: ...Mi mujer...
Le sonreí y volví a besarle en la boca. De nuevo nuestras lenguas se buscaron y entrelazaron...
Abrí los ojos. (Pero... ¿qué?)
Estábamos vestidos y sentados en la cama besándonos.
*CLOP CLOP CLOP*
(¿Unas botas por el pasillo?) Detuve el beso, en mi mano tenía el frasco con la sangre de Nevra.
(¡Todo había sido una alucinación!)
Miré su ojo teñido de rojo sangre, me miraba con cierto temor. Miré el frasco de mi mano...
(Y ahora... ¿qué hago?)
...FIN
