CAPÍTULO 13
AL FIN PAZ
Mystika: ¡Madre mía! ¿En serio? La verdad, no lo imaginaba.
Eweleïn: Mmm... Sé que a ella le gusta Nevra, así que entre eso y mi compromiso...
Mystika: Pero eso no significa nada. A veces el saber que tenemos una puerta abierta nos hace querer cruzarla.
Eweleïn: ¿Tú crees? ¿Tú la cruzarías?
Mystika: Ehm, no esa puerta, la verdad. No por ti eh, es que no me atraen las mujeres, pero ella no soy yo y el "no" ya lo tienes...
Eweleïn: Bueno, ¿qué hay de lo de tener descendencia sin relaciones? ¿Alguna clase de magia?
Mystika: ¡Ni mucho menos!
Le expliqué acerca del proceso de la inseminación artificial. Me escuchaba atenta procesando la información.
Eweleïn: Es increíble, podría perpetuar mi especie sin tener que...
Mystika: ¡Y serías la primera en toda Eldarya!
Eweleïn: Sería un gran avance y una oportunidad para todos los que están en mi situación.
Mystika: Exacto.
Parecía más que encantada con la idea, tanto por no tener que casarse, como por ser la primera en llevar a cabo la intervención.
Eweleïn: Oye, no tuve que ver con la desaparición de tu madre y jamás deseé que Ezarel fuera infeliz.
La miré sorprendida, pues en teoría Ezarel no iba a decir nada de esto a nadie.
Mystika: ... ¿Ezarel te lo dijo?
Eweleïn: Que va, pero la recuerdo muy bien y sois casi como dos gotas de agua. Enseguida pude comprender el cariño que te tiene.
Mystika: ¿Cariño? ¿Quien, Ezarel? (Dije levantando una ceja).
Eweleïn: Jajaja Sí, cariño. A fuerza de convivir con él tantos años sé muy bien cuando alguien le agrada o no. Deberías llevarle eso a Ezarel antes de que se eche a perder.
Me había olvidado por completo de mi cometido.
Mystika: ¡Tienes razón! Me voy, hasta luego.
Eweleïn: Adiós y... ¡gracias!
Puse rumbo a la sala de alquimia bastante nerviosa, por fin podría tener la pócima que nos liberaría a Nevra y a mí del compromiso y del vínculo. Volveríamos a ser simples amigos.
Abrí la puerta para ver a Ezarel preparar los ingredientes.
Mystika: Ey, ya estoy aquí.
Ezarel: Pasa y tráeme tu sangre, sólo falta eso.
Me acerqué y le entregué el frasco. Mis manos temblaban notablemente.
Ezarel: Tranquila, funcionará. Todo irá bien.
Asiento suspirando profundamente. Ezarel se pone manos a la obra y yo me quedo observando a una distancia prudencial para no molestarle mientras trabaja. Está totalmente concentrado. Es curioso como alguien puede cambiar tanto cuando está trabajando, parecía otra persona.
Pasó una media hora o poco más cuando Ezarel al fin vertió el contenido que había salido del gran alambique en dos frascos pequeños, los taponó y me los entregó. Su contenido era espeso y rojo, parecía sangre sin más.
Ezarel: Espera a que se enfríe, entonces estará listo para tomar.
Mystika: De acuerdo, muchísimas gracias.
Ezarel: Oye, estaba pensando el otro día... Me parece raro que Miiko te enviara sola con Nevra a la misión del basilisco.
Mystika: ¿Qué quieres decir?
Ezarel: La misión había sido asignada a otros miembros de la guardia.
Mystika: Bueno, quizás fue un simple cambio de planes, al fin y al cabo debía ser sólo una misión de reconocimiento.
Ezarel: Sí, quizás... Bueno, ve, debes estar deseando quitarte al chupasangre de encima.
Mystika: Sí, gracias de nuevo.
Era la tercera persona que mencionaba lo de la misión, tenía que preguntarle a Miiko por esta sospecha, al menos para sacarme de dudas. Tenía tiempo, pues la poción seguía caliente. La guardé con sumo cuidado entre mi ropa y entré en la sala del cristal.
Mystika: Miiko.
Miiko: Mystika, no te esperaba (dijo girándose sobresaltada) ¿Qué ocurre?
Mystika: Tengo una pregunta.
Miiko: Dime.
Mystika: La misión del bosque brillante... Me he enterado que había sido asignada a otros miembros, pero que en el último momento cambiaste de idea.
Miiko: Oh eso. Sí, así es.
Esperé a que añadiera algo, pero se quedó callada mirándome molesta.
Mystika: ¿Y bien?
Miiko: Y bien, ¿qué?
Mystika: ¿Por qué el cambio?
Miiko: No creo que deba darte explicaciones sobre mis decisiones. Y ahora, si no quieres nada más, puedes marcharte.
Me quedé estupefacta. Miiko no era la reina de la amabilidad, pero, ¿esa contestación? Me fui sin añadir nada más.
(Tendré que preguntarle a Nevra, a ver si sabe algo)
Toqué los frascos, ya se habían enfriado, así que me dirigí a la habitación de Nevra. Toqué varias veces a su puerta sin respuesta.
Mystika: ¡Maldita sea!
Nevra: {¿Me buscabas?}
Nevra había aparecido detrás de mí. Me giré, se encontraba apenas a unos pocos centímetros de mi cara. Agarré uno de los frascos y lo coloqué sobre su pecho. Él lo tomó para ver qué era.
Nevra: Os habéis dado prisa...
Mystika: Evidentemente. Por cierto, tengo que preguntarte algo.
Nevra abre la puerta de su habitación, que se encuentra detrás de mí.
Nevra: Pasa.
Mystika: Mejor no...
Nevra: Preferiría no hablar ni tomar esta cosa en el pasillo.
Evita mirarme a los ojos fijando la vista en su habitación.
Al parecer no tenía opción. (¿Seguiría funcionando el apaciguador ese que le dio Leïn anoche?).
Nevra: Sí, sigue funcionando, aunque va perdiendo efecto... así que pasa y acabemos de una vez.
Su contestación y su tono cortante y frío como el hielo se clavó en mi pecho como una daga. Aunque no conseguía distinguir con claridad si era eso o era su dolor el que se proyectaba en mí. Tenía que acabar ya con esto.
Nevra: ¿Qué querías preguntarme?
Mystika: Me han dicho que la misión del basilisco fue asignada a otros guardianes y que luego Miiko cambió de opinión y nos eligió a nosotros. Ella me lo ha confirmado, pero no ha querido decirme por qué. ¿Tú sabes algo?
Nevra se deja caer en el sofá y fija la vista en el techo. Inhala y exhala con fuerza.
Nevra: Siéntate.
Obedezco sin rechistar y me siento a su lado.
Nevra: Yo le pedí a Miiko que nos la asignara a ti y a mí solos...
Mystika: ¡Mierda Nevra, eso es caer muy bajo! ¿Me das tu sangre y luego pides ir a la misión a solas conmigo sabiendo lo que me iba a pasar?
Sigue mirando al techo impasible.
(Es increíble, ¿cómo puede ser tan mezquino?)
Nevra: Te equivocas por completo.
Mystika: ¿Ah sí? ¿En qué? Si se puede saber...
Nevra: Pedí la asignación antes del incendio, de hecho lo hice la mañana después de que te besaras con Leiftan...
(¿¡QUÉ!? ¿Cómo...?)
Nevra: Si queríais discreción e intimidad la sala de las puertas no era el lugar idóneo...
Mystika: No buscábamos nada, no salimos con esa intención. Bueno, YO no salí con esa intención. ¿Y desde cuando te dedicas a espiarme?
Se gira hacía mí con una sonrisa burlona.
Nevra: ¿De verdad quieres saber eso?
Le fulmino con la mirada.
Nevra; Era broma, no te espío. Pero si salimos a buscarte y te encontramos ahí, a la vista de todos...
Mystika: ¿Has dicho saliMOS?
Nevra: Sí, Valkyon y Ezarel me acompañaban.
Mystika: {Mierda...}
Pongo mi cara entre las manos y masajeo mis sienes. (Me habían visto con Leiftan. ¿Por qué no habían dicho nada sobre ello en tanto tiempo?)
Nevra: Pude oír como lo rechazaste y como te decía que sabía que lo habías hecho porque estabas pillada por uno de los jefes.
Mystika: ¿Y eso es lo que te hizo pedir dicha misión?
Nevra: ¡Claro! El lugar era perfecto, mágico, si obviamos lo del basilisco, claro... Cuando me besaste en el barco...
Mystika: ¡Para! Nevra, por favor... No es la conversación que quiero tener antes de pedirte que te bebas eso.
Nevra se encoge sobre sí mismo apoyando sus codos en las rodillas mientras observa el frasco que tiene entre las manos.
Nevra: ¿Sabes que en realidad no quiero hacerlo, no?
Mystika: ¡Hicimos un trato!
Nevra: Técnicamente el trato no incluía el beberme esto.
Mystika: ¿Qué?
Nevra: El beso fue a cambio de mi sangre.
Mystika: ¡Nevra, no me jodas...!
Me mira fijamente mientas le suplico con la mirada.
Nevra: Sencillamente no quiero perderte.
Mystika: Pero Nevra, ¿no entiendes que nunca me has tenido? ¡No puedes perderme!
Nevra: Pues volvamos a hacer un trato. Ahora sí el último beso a cambio de tomarme esto.
Mystika: ¡NO!
Nevra: Vamos, sé que te gustan mis besos, puedo sentir como todo tu cuerpo se estremece, puedo sentirlo en cada poro de tu piel...
Nevra acaricia mi brazo con su dedo provocándome escalofríos.
Mystika: ¡E-esa no es la cuestión! No voy a estar con alguien por obligación.
Nevra: No te estoy obligando.
Mystika: Pero juegas con ventaja, conseguirlo gracias a la magia o a un chantaje no es lo adecuado.
Nevra: Vamos, deja la mojigatería, no te pega nada...
Mystika: ¡No te pases! Eso ha estado fuera de lugar.
Nevra: Exacto, está fuera de lugar, en esta habitación no necesitas contenerte, no tienes que ser correcta.
Se ha ido acercando hasta arrinconarme en una de las esquinas del sofá casi sin darme cuenta. Odio el poder que ejerce sobre mí, apenas consigo combatirlo.
(¿Cómo voy a poder hacerle beber el antídoto? ¿Cómo voy a resistirme a él esta vez? La llamada cada vez es más fuerte...)
Nevra está prácticamente sobre mí, su cuerpo me pesa y comienzo a sentirme mareada. Mis sienes palpitan con fuerza y la sangre parece hervir en mis venas.
Él acerca su cara con una sonrisa triunfante.
Nevra: Sólo déjate llevar Mystika, sé mía. Te juro que no te arrepentirás...
Mystika: No...
Cada vez sueno menos convincente y eso le da alas a Nevra. Se acerca a mi oreja.
Nevra: {¿Estás segura?}
Me da un leve mordisco en el lóbulo y no logro reprimir un pequeño suspiro.
Nevra: {Ya me tienes en tus sueños, puedes tenerlo en la vida real... Imagina cumplir tus fantasías...}.
Acaricia mi rostro con su nariz provocándome descargas eléctricas en todo el cuerpo, entonces vuelve a mi oreja y atrapa de nuevo mi lóbulo con sus labios.
Mystika: No hagas esto... Sabes que no es lo correcto, no así.
Me ignora totalmente, sólo sonríe socarronamente. Sabe que mi cuerpo no va a ofrecer resistencia, me es imposible...
Sigue avanzando hacia mi cuello acariciando con sus labios cada centímetro de mi piel y no puedo evitar cerrar los ojos por el placer que me provocan sus caricias (¡Mierda...!).
De pronto oigo chirriar la puerta de la habitación.
¿?: Basta Nevra, aléjate de ella.
(¿¡Valkyon!?)
Miré a Nevra, parecía algo confuso. Varias frases inconexas me venían a la cabeza desde sus pensamientos.
Se incorporó quedando sentado con el ojo, de nuevo color sangre, fuertemente cerrado y destapó el frasco con el antídoto.
Nevra: Lo siento Mystika, sabes que ese no era yo...
Lleva el frasco hacia su boca bebiéndose todo el contenido de un sorbo.
Valkyon observa desde la linde de la puerta y entonces saqué mi frasco con las manos temblorosas.
Nevra: No pasará nada hasta que te lo tomes tú, así que ¡venga!
Asentí en silencio y me bebí el líquido rojizo y espeso de un trago. Noté como bajaba por mi garganta y cómo llenaba el estómago a pesar de no haber mucha cantidad.
Vi extrañada como Nevra se sostenía el vientre con una mueca de disgusto... y entonces comencé a sentir arder el mío.
A pesar de haber esperado a que el brebaje enfriara, mi estómago era una bola de fuego y poco a poco esa sensación se propagó por todo el cuerpo.
Nevra aguantaba el tipo con los dientes apretados.
Pasó de ser molesto a ser doloroso. Sentía como si me arrancaran el corazón del pecho y ese dolor me dejó sin aliento, cayendo de rodillas al suelo.
Valkyon: ¿Qué ocurre?
Mystika: Quema... ¡agh!
Valkyon: Tranquila, estoy aquí.
Se acercó y me rodeó con los brazos, pero ni eso conseguía calmar el dolor.
Comencé a sentir una profunda angustia, más dolorosa que cualquier daño físico que recordara. Como cuando me llamaron para decirme que mi padre había fallecido... Sí, esa era la sensación, pérdida...
Apretada contra el pecho de Valkyon miré de reojo a Nevra, su rostro estaba cubierto de lágrimas de sangre y el me miró a su vez, su ojo había vuelto a la normalidad y podía ver reflejado en él toda esa multitud de sentimientos que también azotaban mi cuerpo. Sentí como las lágrimas resbalaban por mis mejillas sin poder contenerlas, como si mi cuerpo necesitara expulsar todo esto que sentía dentro.
Y sin preverlo todo cesó, me quedé vacía. Una neblina se apoderó primero de mi vista y luego de mi cabeza... Al fin paz...
...
Abro los ojos desconcertada (¿Dónde estoy?). Es de noche, apenas puedo ver nada, sólo una tenue luz al fondo de la habitación.
Mi vista comienza a acostumbrarse a la oscuridad. La habitación es parecida a la mía, pero no es mi cuarto... Miro hacia la luz, alguien está sentado en un enorme sillón con un libro en las manos. Me acerco sigilosa hasta él.
Mystika: ¿Qué lees?
Valkyon: Oh, ya has despertado. ¿Cómo te encuentras?
Mystika: Bien, creo.
Me siento en uno de los brazos del sillón y Valkyon cierra el libro a medias para mostrarme la tapa: 1984 de George Orwell.
Mystika: Vaya, una novela política. Este libro es genial.
Valkyon esboza una sonrisa. Pongo mi mano sobre la suya con suavidad y abro de nuevo el libro.
Mystika: ¿Por qué no lees en voz alta?
Él vaciló unos segundos.
Valkyon: Vale.
Comenzó a leer y su voz envolvió la habitación, una voz jovial, pero grave y varonil. Era penetrante y dulce, tanto que me pasaría horas escuchándole sin cansarme. Era tan difícil oírle hablar más de dos frases relativamente largas seguidas, que ahora mismo tenía la sensación de estar soñando.
Sin darme cuenta estaba pasando mis dedos por su pelo, peinando hacia atrás los mechones que caían sobre su cara. No parecía molestarle en absoluto, así que no me contuve. Mis latidos se habían acelerado y me sentía flotar.
Valkyon: Sabes bien lo que hay en la habitación 101, Winston, todo el mundo sabe lo que hay en la habitación 101. – Levantó un dedo hacia el hombre de la bata blanca. Evidentemente, la sesión había terminado. Winston sintió en el brazo el pinchazo de una inyección. Casi irremediablemente, se hundió en un profundo sueño.
Valkyon acabó así el capítulo y cerró el libro pasando su gran mano por la tapa.
Mystika: Me encanta escucharte... (¡Agh! ¿Por qué lo he dicho en voz alta?).
Valkyon: Y a mí tener compañía a parte de Floppy.
Mystika: Cuando quieras.
Le sonrío mientras me pierdo en esos ojos dorados que reflejan paz y tranquilidad, como el sol cuando asoma entre las nubes después de una gran tormenta.
De repente Floppy salta a mis brazos y se acurruca contra mi pecho lanzando unos gruñiditos.
Mystika: ¡Oh vaya, Floppy!
Valkyon: Le gustas.
Mystika: A mí también me gustas, peque (digo acariciando la cabecita de la pequeña roedora).
Valkyon: Debe tener hambre, es su hora de comer.
Mystika: ¿Puedo?
Valkyon: Claro, su comida está en el segundo cajón de la cómoda.
Mystika: Vamos Floppy.
Cuando abro el cajón Floppy se revuelve nerviosa en mi mano.
Mystika: Eh tranquila, ya va.
Cojo una mariquita con cuidado y se la entrego a Floppy, que la agarra hábilmente con sus patitas para empezar a roerla con ansia.
Mystika: Ey, ¿nunca te han dicho que hay que comer con tranquilidad? Te sentará mal.
Acaricio su cabecita mientras miro de reojo hacia el sillón. Valkyon sigue sentado y nos observa. Puedo ver su imponente silueta recostada sobre la butaca.
Valkyon: ¿Tienes hambre? Hace horas que no pruebas bocado.
Mystika: Ahora que lo dices, sí, me muero de hambre.
Valkyon: ¿Vamos a comer? Ya es la hora de la cena.
Mystika: ¡Por favor!
Valkyon: Jaja, vamos.
Dejé a Floppy en su camita mientras Valkyon guardaba el libro y apagaba la luz.
Fuimos a la cantina, pedimos nuestra comida y nos sentamos en una mesa algo alejada.
Valkyon: Hay cosas que no entiendo de la novela, a pesar de eso, la encuentro muy... reveladora.
Mystika: Es normal, hace referencias a tecnologías desconocidas para vosotros.
Valkyon: Cuéntame sobre ello.
Le expliqué un poco como funcionaban algunos aparatos electrónicos de un modo sencillo. Me miraba atento sin perder detalle mientras comía.
Mystika: Esa misma cara pongo yo cuando descubro algo nuevo de aquí.
Valkyon: Es lógico jeje (dice regalándome una sonrisa sincera).
Mystika: ¿Quieres algo de postre?
Valkyon: Sí, tráeme lo que veas.
Me dirigí a la barra para preguntar qué había hecho Karuto de postre. Me mostró varias opciones, había varias tartas que le enseñé a hacer.
Mystika: Mhh me llevaré...
¿?: Mystika...
Me giro sorprendida, no esperaba verle hoy de nuevo y es una tontería, pero después de lo que pasó esta mañana se me hacía raro hablar con él.
Mystika: Dime.
Nevra: Me gustaría decirte una última cosa, cuando acabes de cenar. ¿Podemos quedar en el cerezo en una hora?
Mystika: Claro, allí estaré.
(¿Una última cosa?)
Nevra da media vuelta y se va por donde ha venido sin añadir nada más.
Elijo dos pedazos de tarta de queso y vuelvo a la mesa con aire preocupado. (Desde luego eso de "última cosa" no ha sonado nada bien).
Mystika: Toma.
Valkyon: Gracias, ¿qué quería?
Mystika: Quedar luego para hablar.
Valkyon: Bueno, ¿qué tenemos aquí? Tarta de queso, ¡mi favorita!
Mystika: Lo sé.
Valkyon: Con lo poco que hablo me conoces muy bien.
Mystika: Soy una chica observadora.
Le guiño un ojo antes de probar mi porción y él ataca su plato.
Mystika: Sí, ciertamente los familiares se parecen a sus dueños jajajaj
Valkyon me sonríe sin dejar de comer.
Dejamos los platos limpios y los apartamos a un lado.
Valkyon: Voy a por una jarra, ¿quieres?
Mystika: Sí, por favor.
Se fue y volvió con dos enormes jarras de cerveza colmadas y con poca espuma. Se sentó en el banco que quedaba más en la penumbra, contra la pared.
Valkyon: Ven, siéntate aquí, hay mucho ruido ya. Quiero que me expliques más cosas sobre tu mundo.
Le obedezco y ocupo un lugar a su lado. Al estar alejados y contra la pared, el bullicio del comedor se disimula lo suficiente para poder charlar sin necesidad de alzar la voz. Aun así nos ponemos cerca el uno del otro para poder escucharnos mejor.
Mystika: Bueno y ¿qué quieres que te explique?
Valkyon: Quedó pendiente lo de los hombres en la luna.
Mystika: Cierto, qué buena memoria tienes.
Valkyon: Sí, vamos, ahora me toca a mí disfrutar de tu voz.
Noté como me ponía roja y casi me atraganto con la cerveza, pero consigo recuperar la compostura.
Mystika: No será porque suela estar callada.
Valkyon: Jaja no realmente, pero a mí también me gusta escucharte y las conversaciones contigo suelen ser bastante más interesantes que con otras personas.
Mystika: B-bien bueno, los astronautas...
No es que tuviera unos grandes conocimientos de Ingeniería aeroespacial, pero sí podía enfocar el tema de una manera histórica. Así que le hablé sobre los viajes a la luna, los robots lanzados a otros planetas y demás avances.
Valkyon escuchaba fascinado y hacía alguna que otra pregunta.
Miré el reloj para descubrir que habían pasado rápidamente 50 minutos.
Valkyon: ¿Ya es la hora?
Mystika: Sí, se ha pasado volando...
Valkyon: Vale. Tenemos que repetir.
Mystika: Lectura a cambio de información, ¿te hace?
Valkyon: Claro. Buenas noches.
Se inclina un poco y me da un beso en la mejilla. Es el primer contacto que tengo con sus labios y aunque sólo haya sido un beso en la mejilla siento mariposas revoloteando en mi estómago.
Le veo alejarse y yo me dirijo al cerezo.
Nevra aún no había llegado, por lo que me senté al pie del árbol a esperar.
Nevra: Te estaba esperando.
Mystika: Mierda, lo habéis tomado como costumbre esto de sobresaltarme.
Sale de entre las sombras para sentarse a mi lado bajo el cerezo.
Nevra: Perdona, no quería que nadie me viera.
Mystika: No hay problema, dime ¿qué querías?
Nevra: Verás, creo que ha habido un problema con la poción...
Mystika: ¿Un problema? ¿Qué clase de problema?
Nevra: No consigo deshacerme de algunas... sensaciones.
Mystika: ¿Y qué hay del Nevra incontrolable?
Nevra: Fuera de juego.
Mystika: Entonces quizás sólo sea cuestión de poco tiempo, tardará en hacerte efecto del todo o algo.
Nevra: {O quizás no es suficiente...}
Mystika: ¿Cómo?
Nevra: Nada, sólo pensaba en voz alta.
Mystika: Ya verás como en un par de días estarás como si nada hubiera pasado.
Nevra se ríe suavemente con un deje de ironía.
Nevra: Eres demasiado ingenua.
Mystika: ¡Eh, oye! ¿A qué viene eso?
Nevra: Mystika... por mucho que rompas el vínculo sobrenatural hay cosas que no van a cambiar tan fácilmente.
Mystika: No digas eso...
Nevra: Bueno, era de esperar, esto viene de largo, antes de que existiera cualquier connexión con nuestra sangre. Es por eso que mañana iré a ver a Miiko.
Mystika: ¿Qué tiene que ver Miiko aquí?
Nevra: Me voy.
Mystika: ¿Te vas? ¿De misión? ¿A dónde?
Nevra: De la guardia... voy a pedir un traslado.
CONTINUARÁ
