La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando
ESTE CAPI VA CON MÚSICA, ESPERO QUE PUEDAN ESCUCHARLA AL LEER
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CAPÍTULO 15
ECOS DEL PASADO
Apuró el tercer vaso de whisky de la noche, mientras estiraba todo su cuerpo cuan largo era en el cómodo sofá de su suite del Hotel Plaza. Había leído el informe más de cinco veces y aún no daba crédito.
— Vete a España— le había dicho su padre— la mujercita estará esperando cuando vuelvas
— No lo sé papá, — respondió Jacobo, dándole una calada al puro que compartía en el estudio luego de la cena con su padre— estamos con la boda a semanas, no creo que sea lo mejor en este momento
— ¿Qué? ¿Acaso tienes miedo de que la pobre infeliz siga con su vida sin tu apoyo? O ¿Tal vez crees que alguien querrá hacerse cargo de una reciente doctora caída en desgracia? Al fin y al cabo, sin su familia detrás, nada te ata a ella Jacobo, sabes que en esta familia los negocios son lo primero, vete, disfruta tu libertad, cuando vuelvas, ella te estará esperando con los brazos abiertos, es solo una chica enamorada, si aún te interesa, la tendrás, no te preocupes por eso.
Por más improbable que le pareciera, su padre se había equivocado. Isabella no solo no lo había esperado, sino que había finiquitado sus asuntos con total solidez y había comenzado una nueva vida. Tal vez la había subestimado, nunca pensó que ella pudiera dar más de dos pasos sin él pero, aparentemente . . .
Tomó el celular y marcó el numero del hombre
— Señor Black— respondió una voz rasposa
— Señor Johnson, he recibido el material, por ahora, quiero que continúe siguiendo a la señorita Swan, quiero saberlo todo, absolutamente todo, ¿me ha entendido?
— Veo que mi trabajo ha sido de su agrado, si decide continuar con mis servicios mis honorarios a partir de ahora serán por adelantado
— Muy bien, su informe ha sido muy completo. Mañana tendrá depositado en su cuenta la suma convenida— sin mas Jacobo cortó la llamada con el investigador que había contratado para seguirle los pasos, mientras abría una vez más el folder que contenía el informe de los últimos diez meses de la vida de Isabella
— Así que eres la medicucha personal del fulano Cullen — dijo observando una foto en la que se veía a Edward con su gorro de lana tejido por ella , reconocería eso en cualquier lugar, al fin y al cabo, había padecido el pésimo gusto de su ex novia por el tejido durante años— ¿no era que no podías vivir sin mi? Eres patética, mendigando cariño de un moribundo, — dijo acariciando la imagen del rostro de Bella en otra fotografía en la cual se la veía abandonando las oficinas de la empresa— una perra Isabella Swan, veras que conmigo, tú no vas a jugar
Buscó en los documentos hasta que consiguió el número, marcó y casi al instante una muy . . . dispuesta Isabella respondió
—¡Ëdward, cariño, ya voy!
—Soy Jacobo. ¿Quién demonios es Edward?
—Nadie que te interese, ¿Cómo conseguiste mi número?
— Eso no importa ahora, te llamo porque necesito verte, debo hablar contigo
— Mira, tú y yo no tenemos nada de qué hablar, así que haz el favor y no me molestes mas
Isabella corto la comunicación.
El sonido del móvil haciéndose añicos contra la pared resonó en la habitación al tiempo que un muy furioso Jacob se ponía de pie tomándose fuertemente el cabello con las manos
—¡Estúpida, no eres nada sin mí, nada! . . . y muy pronto me voy a encargar de demostrártelo.
.
.
.
— Edward ¿qué es esto?
Edward salió del baño con una toalla anudada sobre sus caderas. Se encontraba de muy buen humor, se sentía inusualmente bien y una sonrisa se dibujó en su rostro al ver las bien torneadas piernas de Isabella, quien subida a una silla, se encontraba metida prácticamente de cabeza sobre el estante superior de su vestidor y le mostraba una larga caja negra. Se acercó y la acarició lentamente desde el muslo a la pantorrilla mientras la miraba desde abajo contestándole con voz ronca —Eso, es mi arma de seducción ¿por qué no lo bajas?
Isabella cerró los ojos al sentir el toque.
Luego de ocho largos meses, el tratamiento había llegado a su fin la semana anterior. Ahora debían esperar treinta días para que le realizaran el PET o Tomografía por Emisión de Positrones, este estudio era el definitivo para saber si la quimioterapia había surtido efecto estimando los focos de crecimiento celular anormal en todo el organismo. Debido a la evolución que había tenido, los pronósticos eran buenos pero, hasta que no tuvieran los resultados en sus manos, no podrían asegurar nada.
Las indirectas de Edward eran cada vez mas . . . directas, pero ella tenía miedo de que alguna infección oportunista pudiera hacer mella todo lo que habían logrado, su sistema inmune recién se estaba reactivando pero, a esta altura, los escarceos ya no eran suficientes y ambos lo sabían, una necesidad venida desde lo más profundo los urgía, sentían añoranza y hambre uno del otro.
Sacudió la cabeza momentáneamente para apartar la imagen de un muy apetecible y bastante repuesto Edward húmedo, tocando sus piernas, para sobreponerse y contestar sonando lo más segura posible
— Ya déjalo, estoy sudada, cansada y quiero terminar de hacer espacio para mis zapatos en lo posible antes de la madrugada ¿vas a decirme qué es esto?
—Bájalo, acércate a ver qué tan sudada estas y te digo—respondió levantando ambas cejas en un gesto entre cómico y sexy
Isabella suspiró, tomo la caja con cuidado y sosteniéndola con una mano, mientras se apoyaba con la otra en la que Edward le tendía, bajó de la silla y depositó el objeto en cuestión sobre la cama.
Edward se acercó y acarició la tapa de lo que ahora le parecía a Isabella un estuche más que una caja, con una reverencia casi parecida a la que había utilizado con sus piernas y mientras éste destrababa los broches, un suspiro de inquietud se escapó de sus labios. Se adelantó unos pasos para ver qué era lo que había dentro, pero Edward deliberadamente ocultó con su cuerpo el objeto. Escuchó un sonido metálico, como de piezas que encajaban unas con otras, cuando por fin se giró, un precioso saxofón se encontraba entre sus manos.
— Te presento a mi viejo amigo Mike
—¡Por Dios Edward, es precioso! — dijo estirando su mano para acariciar el cuerpo del instrumento— no sabía que tocabas
Edward la miró y sonrió. Sin decir nada, fue hacia una de las gavetas del mueble donde se encontraba el estéreo, tomo un CD y lo insertó en el equipo musical. La pista de una vieja canción comenzó a sonar (*)
Aún con la escasa luz que se colaba por el ventanal del dormitorio, Isabella puedo notar como la postura corporal de Edward cambió sutilmente en el momento en el que acercó la boquilla a sus labios, disfrutó de la suave tensión que apareció en su quijada, de la forma casi sexual en la que cerró los ojos cuando la primera nota salió del saxofón, en cómo sus dedos parecían acariciar en lugar de presionar cada una de las llaves, cómo su cuerpo se balanceaba siguiendo el ritmo que imponía la melodía, estaba completamente entregado a su interpretación de una forma que ella nunca había visto. La imagen de ese hombre apenas cubierto con una toalla en penumbras, fue lo más erótico que había visto en su vida y ella estaba embelesada. Cuando la canción termino, sus ojos se encontraron, Edward se acercó, le tendió la mano y ella se puso de pie
—Dios. . . eso fue. . . — no pudo continuar, los labios de Edward atraparon los suyos de forma casi salvaje, hambrienta, voraz, con el ansia de meses de separación tácita entre los dos, con la desesperación del medio superado, al menos por ese momento, las bocas se movían con avidez dejando entrever el anhelo por entregarse el uno al otro en un solo beso.
No hubo lugar para palabras, caminaron entrelazados la distancia hasta la cama y en menos de dos minutos la ropa de Isabella desapareció al igual que la toalla que cubría a Edward. La penetró de una estocada certera, profunda, que dejaba en su intromisión la pauta del deseo contenido durante tanto tiempo. Isabella cerró los ojos al sentir como era tomada , disfrutando como sus cuerpos se acoplaban
—Mírame
Estocada
—No cierres los ojos, mírame
Estocada
—Quiero verte, disfrutarte
Estocada
Isabella se aferró a su espalda, anclando los pies en el colchón tensando su cuerpo al máximo, mientras Edward dejaba de ocuparse de su boca para bajar por el cuello dejando pequeños mordiscos que enviaron latigazos de corriente a través de su cuerpo, llego a sus senos lamiendo, succionando moviéndose cada vez más rápidamente, mientras ella acompasaba el movimiento de sus caderas saliéndole al encuentro. Él se apoyo en sus brazos despegándose del torso de Isabella para profundizar más aún su intromisión NO, no estaba la serenidad de la primera vez, no había lugar para el sosiego, todo era pasión, desborde, necesidad. . . liberación.
Edward apoyó su frente sobre la de Isabella, descansando momentáneamente sobre su cuerpo agitado, ella acaricio el rostro dejando besos pequeños sobre el, mientras intentaba controlar su respiración
— ¿Estás bien, no ha sido mucho esfuerzo?
— Hace mucho tiempo que no estaba tan bien— respondió girándose llevando consigo a Isabella.
El domingo amaneció soleado y ambos despertaron casi al mismo tiempo
—Hola hermosa
—Hola guapo
— Mmmm , adoro despertar asi— beso mordelón de por medio— contigo a mi lado y sintiéndome bien, sin . . .
— Shhhh . . . — dos dedos sobre sus labios— estás bien, eso es lo importante, enfoquémonos en eso— lo miro con toda la ternura que era capaz de albergar en su corazon— vas a estar bien, lo sé cariño. Dime ¿Qué quieres hacer hoy?
— Bueno, mi lista comienza por preparar un rico desayuno, tengo un hambre atroz y luego, podemos probar con otro tipo de comida— dijo bajando hacia sus senos
—¡Oye!, vamos a tomarlo con calma, anoche hiciste un esfuerzo muy grande, tendremos todo el tiempo cariño, ya lo verás, o acaso ¿no confías en tu doctora de cabecera?
— En realidad tengo unas ganas locas de traspasar la barrera medico paciente con ella, pero es muy estricta— respondió metiendo sus manos por debajo de las sábanas haciéndole cosquillas
El sonido del teléfono de Edward los interrumpió, pero él apenas si levanto la mirada del cuerpo de Bella que se retorcía bajo sus manos
— Contesta, puede ser tu madre y sabes cómo se preocupa
Con un evidente gesto de disconformidad tomo el celular, pero su expresión cambio al ver que era Emmet quien llamaba. Respondió al instante
—¡Hola tío bonito!
Al ver aparecer automáticamente la sonrisa en el rostro de Edward, Isabella supo que era Amanda quien llamaba
— ¡Hola princesa! ¿cómo estás?
— Bien,¿tú estas bien?, porque yo te extraño tanto ,tanto y quiero ir a verte
— Oh linda si estoy muy bien, si tienes muchas ganas de venir a verme dile a tu padre que te traiga
— Pero. . . papá dice que no debemos molestarte. . . pero si tú le dices que me lleve porque me quieres ver, porque me extrañas mucho y no puedes vivir sin mí papi no me va a regañar . . . ah y le dices que tú llamaste . . . Papiiiiiiiiiii — sin tener tiempo a responder, Edward escuchó como su sobrina corría con el celular en la mano llamando a Emmet— dice el tío Edward que tienes que llevarme a su casa enseguida. . . ahora!
— ¿Estás segura? Dame el teléfono— se escuchó a Emmet decirle a su hija en tono grave— ¿Edward?
— Hermano, necesito que traigas a Amy, la necesito como el are que respiro— dijo en tono jocoso
— Ah ya, me imagino que todo esto es una idea tuya ¿verdad Edward?
— Total y completamente mia
— ¿Te encuentras bien?
—Totalmente
— Me alegro hermano, ¿a que hora la llevo? ¿está Bella ahí?
— Si esta aquí, traela cuando quieras, aunque según ella debe ser ahora
— Tengo aquí a Andy, ¿los llevo a ambos?
Edward comunicó las noticias a Isabella quien afirmó encantada que trajeran a los niños enseguida. Un soplo de aire fresco les haría bien
Se levantaron y pusieron manos a la obra con el desayuno y esperaron a los chicos.
Cerca del mediodía llegaron y luego de un breve saludo por parte de Rosalie y Emmet se dispusieron los cuatro a almorzar. Isabella había preparado la pasta que a todos les gustaba y una vez satisfechos, fueron a la sala a comer helado de postre.
— Y así, es como se hace— dijo de modo triunfal Amy cuando hubo terminado de trenzar el cabello de Isabella— Andy pásame el espejo, ¿Andy?, ¡Andrew! —exclamo la niña al ver que su amigo no le respondía
Andrew se encontraba sentado frente a ellas en la espaciosa sala del departamento de Edward, pero curiosamente no miraba a su madrina y a su amiga, su mirada estaba centrada en Edward quien desde la otra punta del sofá que compartían, observaba a su novia y a su sobrina de un modo muy especial.
Fue precisamente esa forma de mirarlas lo que le llamo la atención. Él ya había visto esa mirada en otra persona, una mirada fija, que no sabía cómo catalogar a su corta edad pero, sabía muy bien que significaba. La otra persona que tenía esa mirada, era su padre, cuando veía a su mamá.
Al escuchar la apremiante llamada de su amiga, Andy se levantó apresuradamente para alcanzar el espejo de mano que habían traído desde la habitación más temprano.
—¡Pero qué bien ha quedado! Muchas gracias Amy
— De nada, te ves muy bonita Bella tu. . . — contesto la niña interrumpiéndose de pronto al notar el tatuaje sobre el hombro de Isabella, con su dedo índice siguió tímidamente las formas circulares y los puntos que unian las mismas— ¡que lindo es esto! ¿Qué significa?
Isabella mira sobre su hombro y sonrió
— Somos mi papá, mi mamá y yo. La estrella más grande era Charlie, porque él era muy alto, la mediana era René mi mamá y la más pequeña soy yo
—¿Ya no están contigo verdad?— la niña preguntó con un rostro que daba a entender que había comprendido muchas cosas difíciles en un muy corto tiempo
— No, no lo están
— Si, eso nos dijo el señor el otro día— respondió Andy mirando a su madrina
—¿Qué señor Andy? — preguntó Bella tensándose de pronto
— El que nos dijo a la salida del colegio mientras esperábamos a mamá que sería una lástima que a ti, te pasara lo mismo que a ellos ¿qué les paso madrina?
HOLA MIS AMORES!
DESPUÉS DE TANTÍSIMO TIEMPO CAPI 15 ARRIBA
LES PIDO MIL DISCULPAS PERO ME HABÍA SIDO IMPOSIBLE POR CUESTIONES DE TRABAJO EL ACTUALIZAR
GRACIAS A TODAS POR ESPERAR POR ÉL
BUENO, PARAFRASEANDO EN EL TÍTULO A UNO DE LOS PRECIOSOS LIBROS DE D. GABALDON ,AQUI EL PASADO VUELVE Y POR LO VISTO CON NO MUY BUENAS INTENSIONES.
LO QUE SÍ ES BUENO ES QUE EL TRATAMIENTO DE EDWARD HA LLEGADO A SU FIN Y APARENTEMENTE TODO VA BIEN. . .
MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SUS RR, ALERTAS Y FAVORITOS YA LA LAS LECOTAR SILENCIOSAS GRACIAS TAMBIEN POR ESTAR AHI
ME DESPIDO, CORAZONES DEJANDOLES UN BESO ENORME
NOS LEEMOS PRONTO
