CAPÍTULO 15
AMOR Y ODIO
De camino a mi habitación recogí varios utensilios para limpiar. Haría tiempo hasta que pudiera reunirme con Miiko para preguntarle sobre la fecha de salida. No veía el momento de poner a incubar mi huevo.
Comencé a recoger y barrer recordando la música de la radio de mi madre que siempre estaba de fondo cuando hacíamos las tareas. Bueno, de fondo hasta que emitían una canción que le gustara mucho... Solía poner emisoras de música latina, muy a mi pesar, pues a mí me gustaba el rock, pero aun así disfrutábamos bailando y cantando, se hacía mucho más ameno...
(¿Qué estarás haciendo?)
Comencé a tararear mientras limpiaba el polvo de la librería con el plumero y pronto pasé a cantar a viva voz, mientras bailaba, alguna de esas canciones que tanto le gustaban a mi madre.
Me giré para ir a limpiar las estanterías que había cerca de la puerta.
Mystika: ¡AH!
Valkyon: ¡Oh, perdona! No quería asustarte.
Valkyon estaba apoyado en el marco de la puerta observándome. (¿Cuánto tiempo llevaría ahí parado?).
Mystika: ¿Qué haces ahí?
Valkyon: Escucharte cantar, al parecer.
Mystika: ¿Por qué me espías?
Valkyon: Jaja no te espío. Te dejaste la puerta entreabierta y te escuché. Sentí curiosidad.
Mystika: Oh, ya...
Me ruborizo pensando en la letra de la canción, que parecía hecha para hablar de nuestra "historia". (Seguro que ni se ha dado cuenta, es demasiado inocente para eso... ¿no?)
Valkyon: Lo cierto es que venía a traerte algo.
No me había dado ni cuenta, llevaba algo envuelto en una tela marrón.
Mystika: ¿Para mí? Gracias.
Cogí el paquete que me tendía y lo desenvolví para descubrir un nuevo traje completo con armadura. Era alucinante y traía de todo: top, pantalón, cinturón, botas y armadura para medio cuerpo y un brazo.
Mi cara debía ser cómica con la boca abierta por la sorpresa.
Valkyon: ¿Te gusta? Pensé que el otro que te entregué ya habría pasado por mucho y estaría estropeado.
Mystika: Yo... Me encanta, muchas gracias.
Valkyon: Espero que sea de tu talla, sino puedo llevárselo de nuevo a Purriry.
Mystika: Yo diría que tienes buen ojo, seguro que es mi talla. Pero, no lo he visto antes en su tienda, ¿lo ha traído nuevo?
Valkyon: Lo cierto es que lo mandé hacer para ti.
Mystika: ¿E-en serio?
Valkyon: Sí, le di algunas ideas y ella lo confeccionó. Suelo traerle materiales para sus colecciones, así que me ayudó encantada.
Seguía boquiabierta. Carraspeé en un intento de volver a tocar tierra firme.
Mystika: Me lo pruebo y así te aseguro si es mi talla, ¿vale?
Valkyon se giró para darme intimidad y me probé mi nuevo "uniforme". Por suerte me quedaba como un guante y resultaba bastante cómodo.
Mystika: Bueno, ¿qué tal?
Valkyon voltea de nuevo para mirarme y esboza una amplia sonrisa.
Valkyon: Te queda genial, parece que lo hubieran hecho especial para ti.
Me guiña un ojo y yo le sonrío divertida.
Valkyon: Oh, también tengo esto...
(¿Más?)
Abre la funda de espada que lleva a la cadera y saca una espada con una hermosa hoja negra y brillante que emite destellos de colores azul y morado en el filo. La empuñadura es de cuero rojo y la cabeza tiene engarzada una gran piedra de color ámbar con una línea vertical negra en medio que recuerda al ojo de un reptil.
Me la tiende y la cojo con cuidado, como si fuera a romperse.
Valkyon: La hoja está hecha de obsidiana, Ezarel me dio un líquido para endurecerla y que no pudiera quebrarse.
Mystika: Es increíble... realmente preciosa.
No pesa demasiado, la cambio de una mano a la otra para notar su equilibro. Es perfecta para mí, tanto el diseño como el tamaño y el peso.
Valkyon: Encontré esa piedra hace mucho y la guardaba no sé muy bien por qué. Pensé que quedaría bien y que te gustaría.
Mystika: ¿Has hecho tú la espada?
Valkyon asiente en silencio. (Estoy alucinando...)
Mystika: Pero, ¿por qué?
Valkyon: Viniste el otro día buscando a Jamón para pedirle una.
Mystika: Exacto, fui a que me entregara una ya hecha...
Valkyon: Ya... Simplemente me apetecía hacerte una que fuera sólo tuya, todo buen guerrero tiene su propia espada.
No pude contenerme y le abracé, con cuidado de no cortarle con la afiladísima espada.
Mystika: Muchas gracias, de verdad, son los mejores regalos que me han hecho nunca.
Valkyon: No es nada, ha sido un placer.
Me estrecha fuerte entre sus brazos y siento que si aprieta sólo un poco más podría partirme en dos, pero no me importa en absoluto.
Valkyon: Nos vemos luego.
Me da un beso en la coronilla y se separa. Yo gruño para mis adentros cuando dejo de sentir su cuerpo contra el mío.
Mystika: Sí, hasta ahora.
(Me estaba volviendo loca... Se acercaba a mí, era muy atento y luego se contenía. Si no teníamos la mala suerte de ser interrumpidos, claro. ¿De qué tenía miedo? A estas alturas debería saber que no le iba a rechazar... ¿O de nuevo son imaginaciones mías?)
Al rato acabé de recoger y limpiar y me dirigí a la sala del cristal para preguntarle al fin a Miiko qué día partiríamos. Iba a entrar cuando oí que hablaba con alguien.
Miiko: {Necesito que te unas a la misión del basilisco}
Valkyon: {¿Puedo negarme?}
Me asomé con disimulo para oír bien sin ser vista. (Debería dejar de ir con Karenn, esto no está bien...)
Miiko: {Sí, claro que puedes negarte, pero te agradecería que te unieras, necesito que mantengas a salvo a Mystika, en cuanto el basilisco la huela, irá a por ella}
Valkyon: ¿Y no hay nadie más que pueda hacer esa tarea?
Miiko: {Sabes que andamos escasos de personal y tú eres su jefe...}
Valkyon emite un gruñido cargado de fastidio.
(Pero... ¿Qué demonios le pasa? No es que no le apetezca ir a la misión, ¡es que no quiere ir CONMIGO! ¿¡Pero de qué va!?)
Si pensaba que conocía la bipolaridad estaba equivocada, ahora sabía bien lo que era...
Me aparté de la puerta echando humo y dolida y me fui sin rumbo fijo en dirección al bosque para poder estar sola. Anduve sin fijarme en los caminos que tomaba, hasta que llegué donde hacía apenas un mes estaba el árbol de la hamadríade. Me estiré sobre la hierba que Leiftan hizo crecer con una poción después de eliminar el tocón carbonizado del árbol que Valkyon quemó. Ese día me protegió de la hamadríade con su propio cuerpo... Aún puedo recordar como se interpuso entre las lianas y mi cuerpo tendido en el suelo, rodeando mi cuerpo con el suyo...
(¿No podía pensar en nada en lo que no acabara apareciendo Valkyon?)
¿?: Te lo advertí.
Mystika: ¡Joder! ¿Es que nadie puede avisar de su puta llegada? ¿Disfrutáis asustándome?
Tristan Jajaja ¡Qué boca tienes niña!
Mystika: No me sermonees "papi". ¿Qué quieres decir ahora con que me advertiste?
Tristan: El fortachón... ¿Es que no te das cuenta?
Mystika: Ve al grano, por favor...
Trsitan: Te dije que harían lo que fuera para retenerte y para mantenerte distraída. Primero el vampiro y su sangre y ahora la especie de vikingo ese que te hace perder la cabeza para descubrir, al fin, que sólo es una treta.
Mystika: ¿Cómo te enteras de todo esto y tan rápido?
Trsitan: Eso es lo de menos. Lo importante es que ahora conoces sus intenciones.
Desvié la mirada pensando en ello. En otras circunstancias no creería ni una sola palabra de este pirado, pero había escuchado con mis propios oídos como dijo que no quería ir conmigo a la misión y esto justo después de palabras bonitas y regalos.
Oírlo de una tercera persona hacía que fuera más real y mi corazón se encogió más de lo que estaba ya. Me recompuse y tomé una actitud de indiferencia y seguridad, no iba a darle el placer de verme abatida, pues con él sí tenía la certeza de sus intenciones.
Mystika: Ya bueno, soy adulta y tengo necesidades, llevo meses aquí, ¿sabes?
Tristan: Ya claro... ¿y el hijo de la luna no te servía?
Mystika: ¿Leiftan? ¿Le has visto? Es más como un hermano mayor...
Trsitan: ¿Y el vampiro?
Mystika: Bueno, me gusta ponerlo difícil, pero para cuando ya podía dejar ese papel tenía que convertirme en su mujer. No estoy tan desesperada...
Tristan: Entonces lo mejor es volverá casa y estar con un humano.
Mystika: Y ojalá sea pronto.
Trsitan: Lo veremos.
Mystika: ¿Qué significa eso?
Trsitan: Pues eso, que espero verlo pronto, quizás en menos de dos semanas...
Mystika: Así que realmente vas a ir, ¿eh?
Tristan: Pues claro, cómo voy a conseguir que saques tu poder a relucir, ¿sino?
Mystika: Oye, ¿en serio no hay otra forma que intentar matarme? Quiero decir, ¿y si te sale mal?
Trsitan: Daños colaterales.
(Estaba claro que le gustaba esto de los daños colaterales, bueno más bien que no le importaba quien sufriera las consecuencias de sus actos, para él, todo vale...)
Mystika: Y te quedarás sin tu portal y sin mi posible poder.
Tristan: No te confundas, me llevará más tiempo, pero lo conseguiré.
Mystika: ¿Has pensado que después de yo saber que intentas matarme a toda costa, puedo simplemente no hacerte caso?
Tristan: Me necesitas.
Mystika: Y tú a mí.
Tristan: Por eso sé que saldrá todo como debe salir.
Mystika: Hasta ahora no te ha ido muy bien que digamos.
Tristan: ¡Eres insolente! Me gusta... Lo del incendio no salió como esperaba, fue precipitado, sólo pensaba en distraer tu atención del maldito elfo.
(Sabía que era cosa suya, pero ¿por ese motivo...?)
Mystika: ¡Pero si el elfo no me gusta!
Tristan: ¡Eso decía tu madre!
Tristan alza la voz en un rugido, visiblemente molesto por tener que mencionar a Ezarel.
Mystika: Oye tranquilo viejo, es verdad, no me atrae en absoluto.
Tristan: Sí, ahora lo sé...
Mystika: Y tú provocaste la situación con Nevra.
Tristan: Desde luego no era esa la intención.
Tristan mueve la mano en un gesto despreocupado.
Mystika: ¿Y si no es el camino para sacar mis poderes? No sé, quizás con un conjuro o una poción...
Tristan: ¿Crees que no lo he buscado ya? Mejor te dejo pensando en todo esto, yo voy a reunirme con Anazaret.
Mystika: Vaya, es la primera vez que te despides.
Tristan: No te acostumbres.
Como siempre desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
No sabía si creerle o no, lo que sí sabía es que pasaba de hablar con Valkyon, pasaba de la lectura y de todo lo que tuviera relación con él. Estaba demasiado dolida, demasiado enfadada, pero sobretodo decepcionada con él y conmigo misma. Y si era verdad lo que decía Tristan y todo lo hacían para retenerme aquí, él no sería sincero conmigo...
Seguí tumbada en la hierba unas horas, pensando, incluso dormitando a ratos hasta que cayó la noche y apenas podía ver nada, en un par de días habría luna nueva. Me dirigí al cuartel recordando el camino en la penumbra.
(Apenas hay nadie ya, mucho mejor...)
Me dirigí a mi habitación y entré suspirando. Entonces escuché un murmullo por la habitación, así que prendí una vela para ver de qué se trataba, pero no conseguí ver nada y el ruido había cesado.
(Serán imaginaciones mías. Empiezo a pensar seriamente en que echan algo en mi comida, últimamente imagino muchas cosas que no son...)
Me descalcé al fin, me encantaba sentir el suelo en mis pies y me puse un camisón.
Otra vez los ruidos esos. De repente algo saltó sobre mí.
Mystika: ¡Floppy! ¿Pero cómo has entrado?
Floppy emitió unos gruñiditos y se acurrucó en mi pecho.
Mystika: Vamos, tienes que volver con tu dueño, te estará buscando como loco.
Ella se apretó más contra mí, sin intención alguna de ir sola a ningún lugar.
Mystika: Vamos, no quiero verlo, no me hagas ir...
Floppy comenzó a dar vueltas sobre sí misma, debió entender que la llevaría con Valkyon... Si fuera el familiar de cualquier otro lo hubiera dejado en mi habitación hasta el día siguiente, pero sabía lo mucho que se preocupaba Valkyon cuando no encontraba a su pequeña...
(¡Debería darme igual, maldición! Pero yo no soy así y desde luego Floppy no tiene culpa de nada)
Mystika: Bueno pequeña, vamos con tu papá, pero que sea la última vez que te cuelas en mi habitación.
Floppy me mira curiosa y no puedo evitar hacerle unas caricias en su cabeza.
Mystika: Entiendo por qué Valkyon te tiene tanto cariño, eres realmente adorable.
Me armé de valor y me dirigí a la habitación de Valkyon sin muchas ganas.
Al llegar me quedé parada ante su puerta unos segundos, totalmente bloqueada, mientras Floppy se revolvía nerviosa en mis brazos. Mi corazón iba a mil por hora.
Cuando al fin me decidí a picar a la puerta, ésta se abrió. Floppy saltó a los brazos de su dueño ,que cambió su expresión al vernos juntas, primero a aliviado y luego a preocupado.
Mystika: Bien, misión cumplida, buenas noches.
Se lo dije bruscamente mientras me daba la vuelta para volver cuanto antes a mi habitación.
Valkyon: ¡Espera!
Me paré en seco sin girarme, no quería ni mirarle a los ojos, temía mi propia reacción, pues siempre conseguía calmarme, pero quería sentir esta ira para no olvidar ni por un momento lo que había escuchado hacía apenas unas horas.
Valkyon: Te estuve esperando a las siete... y tampoco te vi a la hora de la cena, ¿va todo bien?
Cerré los puños crispados casi sin darme cuenta, la sangre me hervía y sentía como mis venas palpitaban en mis sienes. Respiré hondo para calmarme un poco antes de girarme hacia él.
Mystika: ¿Sabes? Jamás me ha gustado ser una carga o una molestia. No me ha gustado nunca que se acerquen a mí por obligación y, créeme, a día de hoy sigue sin gustarme un pelo.
Valkyon: No entiendo, ¿por qué dices eso?
(Ya no sé si es muy inocente o un gran actor, está ahí plantado como si nada).
Profundizo mi mirada en sus ojos como si eso me fuera a revelar la verdad. Por suerte estoy tan cabreada que su mirada no me afecta.
Mystika: Te oí hablando con Miiko.
Valkyon puso cara de auténtica sorpresa, al parecer no esperaba que le descubriera tan pronto. Cambió entonces su expresión, frunciendo el ceño.
Valkyon: ¿Cuánto escuchaste?
(¿En serio? ¿Eso es lo que le preocupa, si escuche un minuto más o menos? ¿Y por qué no se justifica o se explica?)
Mystika: ¡Lo suficiente como para no entender qué diablos pasa contigo!
Valkyon: Mystika, ¡contesta!
Me interpela casi con un rugido, insistente. Mis manos comienzan a temblar de la rabia mientras alzo una de ellas para señalarle.
Mystika: ¡Que te jodan Valkyon! ¡Espero que finalmente no aceptaras la maldita misión y sino, puedes ir ahora mismo a negarte! No quiero ir con alguien que se siente obligado a ser mi niñera.
No he podido evitar alzar la voz demasiado llena de ira y por su expresión él tampoco esperaba una reacción así de mi parte.
(Bien, la próxima vez se lo pensará dos veces antes de hacer algo que me duela, si es que le doy la más mínima oportunidad de que eso ocurra...)
Valkyon: Pero no es lo que crees...
Mystika: ¿No es lo que creo? ¡Mierda, te oí perfectamente!
Valkyon cierra los ojos y suspira. Parece debatirse entre decirme algo o no.
(¡Vamos Valkyon! Este es el momento, es fácil: "sólo me interesas como amiga". Con Ykhar no te costó. Vamos, así podré dejar de ilusionarme y de imaginar lo que no es).
Valkyon: ...No puedo... lo siento, sólo te pido que confíes en mí.
Se acerca a mí y pone su mano sobre mi hombro. Yo me aparto bruscamente retrocediendo un paso y echando fuego por los ojos. Él se limita a mirarme triste y dolido.
Mystika: Confiar en ti... Todos quieren que confíe, pero es difícil después de oír ciertas cosas y cuando uno se contradice al otro.
Valkyon: ¿De quién hablas?
Mystika: ¿Qué importa? Mira, estoy cansada... Me voy a la cama.
Giré sobre mis talones y por suerte Valkyon no añadió nada más.
Escuché un portazo y un golpe seco contra la pared en cuanto entré en mi habitación. Suspiré entre angustiada y enfadada y me tiré en la cama para abrazar a mi conejita al tiempo que comenzaron a fluir lágrimas de rabia y tristeza. Agotada por el llanto me dormí al cabo del rato.
Los días siguientes intenté evitar a todo el mundo. Comía en mi habitación y gran parte de mis tareas las realizaba por la noche, cuando la mayoría descansaba.
Algunos me preguntaban si estaba bien y yo simplemente les contestaba que sí con una falsa sonrisa. Leiftan y Valkyon me observaban sin decir nada y Ezarel era con el único con el que podía estar tranquila. No hacía preguntas y no me miraba con pena, aunque sabía que algo me pasaba.
Justo me dirigí a la sala de alquimia para tener un poco de conversación con alguien que no fuera yo misma o mi familiar y así distraerme un poco.
Mystika: Buenos días Ezarel.
Ezarel: Buenas tardes más bien.
Estaba preparando algo, mezclando ingredientes y no se giró para hablarme.
Mystika: Lo que sea...
Ezarel: ¿Me pasas el agua maldita?
Rebusqué en la estantería de ingredientes hasta dar con el frasco que necesitaba.
Mystika: ¿Para qué la necesitas?
Ezarel: Si te lo contara tendría que matarte.
Mystika: ¡Uy! Eso me suena a que alguien va a recibir un escarmiento.
Ezarel: Jejeje
Mystika: Y supongo que ya me enteraré en su justo momento.
Ezarel: Así es.
Mystika: Bueno, no te entretengo entonces, voy al mercado.
Ezarel: Aha. Oh, espera.
Mystika: Dime.
Ezarel apagó el mechero bunchen, dejó unas probetas en un soporte en la mesa y se giró para apoyarse en ella mirándome serio.
Ezarel: En estos días no te he dicho nada... Sabes que no soy de meterme en cosas personales.
Mystika: Y te lo agradezco.
Ezarel: Pero voy a tener que inmiscuirme, parcialmente al menos.
Mystika: ¿Qué quieres...?
Suspiré exasperada, finalmente mi única vía de escape se había empeñado en cerrarse.
Ezarel: No sé qué te ha pasado, pero todo el mundo anda preocupado por ti.
Mystika: Estoy bien, ya lo ves.
Ezarel: Sé que no, pero sólo hablas conmigo, así que no quería decirte nada.
Mystika: ¿Y cuál es el problema entonces?
Ezarel: Valkyon... Sabes que lo aprecio y lleva unos días raro, más retraído de lo que era habitual.
Mystika: Pues díselo a él.
Ezarel: Mystika, que no me meta en la vida de los demás no significa que esté ciego.
Mystika: ¿Qué quieres decir con eso?
Ezarel: No soy idiota, sé que algo pasa entre vosotros. No te voy a pedir que me lo cuentes, sólo quiero que lo arregléis, sea lo que sea.
Mystika: No es nada Ez, ya se arreglará.
Ezarel: ¿Qué no es nada? ¡Pero si parecéis dos almas en pena!
Suspiré y desvié la mirada para que no pudiera leer los sentimientos que cruzaban mi mente en ese momento.
Ezarel: Puede que dejándolo pasar se arregle o puede que sea peor y no haya solución. Sé que os apreciáis... más allá de vuestra relación de amigos o de jefe y subordinada...
Mystika: Ez, no sigas por favor.
Ezarel: Vale, me callo, pero si no haces algo, lo haré yo por las malas.
Ezarel comienza a menear una probeta que contiene un líquido rosa.
Mystika: No te atreverías...
Ezarel: ¡Ja! ¿Aún no me conoces?
Mystika: ¡Maldito elfo!
Ezarel: Jaja Sé que me quieres.
Mystika: Sí, ver bajo tierra ahora mismo.
Ezarel: Jajaja Anda sé buena chica y soluciona lo que tengas que solucionar.
Mystika: ¡Está bien, pesado!
Ezarel: Hoy.
Mystika: ¿Hoy? No fastidies...
Ezarel: Sí, hoy. Apenas quedan tres días para que os vayáis, así que mejor cuanto antes.
Mystika: De acuerdo, luego voy a hablar con él...
Ezarel: Gracias, ya puedes dejar de entretenerme
Ezarel se giró de nuevo para seguir con lo que estaba haciendo y me dejó con la palabra en la boca.
(¡Aghh! ¡Consigue sacarme de mis casillas!)
Quedaba un rato para la hora de comer, así que fui a darme una ducha y luego me dirigí a la cantina. Casi todo el cuartel estaba ya allí.
Valkyon estaba en la barra, ahora no podía echarme atrás. Si quería arreglarlo debía intentar confiar en él como me pidió, darle el beneficio de la duda, aunque todo dependería de lo que me dijera al hablar con él, si es que quería hacerlo después de como le hablé y de haber estado ignorándolo estos días.
Me coloqué detrás de él y respiré hondo.
Mystika: Valkyon...
Se giró sorprendido y algo confuso sin saber qué decir.
Valkyon: Perdona, estoy ocupando toda la barra, lo siento.
Apartó su jarra de cerveza a un lado y comenzó a deslizarse para dejarme sitio. Yo puse mi mano en su antebrazo para detenerle.
Mystika: No, no es eso... ¿Podríamos hablar luego?
Valkyon: C-claro, no tengo nada que hacer esta tarde.
Mystika: Bien.
Valkyon; ¿Dónde?
Mystika: En la fuente mismo, a las cinco.
Valkyon: De acuerdo, allí estaré.
CONTINUARÁ
