CAPÍTULO 16

ME HACES FALTA

Recogí mi ración y divisé a Leiftan en una de las mesas comiendo solo y no dudé en acercarme a él.

Mystika: Hola, ¿puedo?

Leiftan: Por favor.

Hizo un gesto con la mano señalando un lugar junto a él mientras me sonreía visiblemente feliz de volver a retomar el contacto conmigo.

La gente comenzó a murmurar y a mirarnos de reojo. Mi ceño fue frunciéndose poco a poco, visiblemente molesta por los cuchicheos y las miradas.

Mystika: ¿Qué les pasa?

Leiftan: Pues que aparte de con Miiko, no suelen verme en compañía exclusiva femenina.

Mystika: ¿En serio es eso? Aquí se escandalizan con cualquier cosa...

Leiftan se acercó un poco y se inclinó hacia mi oído.

Leiftan: {Por suerte no nos vieron el día de la fiesta}

Mystika: Al menos no todos ellos...

Leiftan: ¿Qué quieres decir?

Mystika: Oh bueno, los chicos nos vieron, justo cuando tuvieron la genial idea de salir para buscarme y llevarme de nuevo a la fiesta.

Leiftan abrió los ojos y la boca, pero no emitió sonido alguno para luego poner cara de culpabilidad.

Mystika: {Vamos, no pongas esa cara, sólo fue un beso}

Leiftan: {...Y podría haberlo visto cualquiera menos discreto}

Mystika: ¿Y? ¿Te avergüenzas?

Leiftan: ¡Claro! No por ti, sino por el comportamiento que tuve.

Mystika: {Dioses Leif... SÓLO FUE UN BESO, no tiene nada de malo. Bueno... excepto que esto le hizo tomar la decisión a Nevra de pedirle a Miiko ir de misión a solas conmigo...}

Leiftan: ¿En serio?

Mystika: Sí y todo acabó como acabó, pero aparte de eso...

Leiftan se puso pálido y dio unos sorbos a su bebida. Parecía bastante contrariado e incómodo, lo que me hizo mucha gracia.

Mystika: Oye, ¡te estaba tomando el pelo! Jajaja Tú no eres culpable de nada.

Leiftan: ¿Seguro?

Mystika: ¡Claro que no! Qué estupidez... Deberías relajarte y ser menos correcto jejeje

Leiftan: Demasiado me relajé esa noche.

Mystika: ¿Acaso te arrepientes de haberlo hecho?

Le pregunté divertida mientras su malestar aumentaba. Quizás estaba siendo un poco mala, pero me encantaba llevarlo a sobrepasar un poco sus límites. A veces me desesperaba que fuera tan correcto, como si todo estuviera planeado de antemano y nada pudiera escaparse de su control.

Leiftan: Mhhh no, aunque sólo sirvió para traerte problemas.

Mystika: ¡Calla anda!

Choqué mi hombro contra el suyo y él aprovechó para pasar su brazo por mis hombros y besar mi cabeza.

Ahora las miradas del resto de comensales eran ya descaradas y los murmullos se habían hecho bastante audibles alrededor.

Mystika: SABES, ES GRACIOSO VER COMO LA GENTE, TENIENDO UN PLATO DE COMIDA QUE ATENDER, PREFIERA ANDAR FISGONEANDO LO QUE HACEN LOS DEMÁS EN SUS MESAS, ¿NO CREES?

Lo dije bien alto para que, al menos, me escucharan bien las mesas aledañas. Leiftan pasó del pálido al carmesí en cuestión de segundos.

Leiftan: {Shhh baja la voz jajaja}

Mystika: Hey, que les den, que se metan en sus vidas.

Leiftan: ¿Qué te ha pasado?

Mystika: ¿A mí?

Leiftan: No sé, eres más... descarada.

Mystika: Será que me hace gracia ver cómo te pones rojo de la vergüenza.

Leiftan: {¿Sí? Eso podrías conseguirlo de otra forma}

Me giré hacia él sorprendida por sus palabras levantando una ceja y me puse roja sin poder evitarlo. Él intentaba reprimir sin mucho éxito una sonrisa mientras miraba hacia otro lado como si nada hubiera dicho.

Mystika: ¡Vaya, vaya señor hijo de la luna! ¿Y soy yo la descarada?

Leiftan: Jaja quizás seas una mala influencia para mí.

Mystika: Sí, ya, o será que no eres tan comedido como intentas aparentar.

Leiftan: Será...

Me miró de reojo con una media sonrisa dibujada en su cara mientras seguía tomando su bebida. Desde luego desconocía esa faceta pícara de él y me encantaba, quizás porque es de esas personas de las que no te lo esperas en absoluto.

(¿Será que hice bien en rechazarle?... Bah, a quien pretendo engañar, no fue elección mía quedarme prendada de Valkyon y una vez tengo a alguien especial en mi corazón no hay sitio para nadie más, al menos había sido así hasta ahora).

Y como siempre, cada pensamiento me llevaba de nuevo a ÉL.

Leiftan: Eh, ¿qué os pasa?

Mystika: ¿Uhm?

Me saca de mis pensamientos y me doy cuenta que me había quedado embobada mirando a la gran mole sentada a la barra de la cantina de espaldas a nosotros.

Leiftan: Tú y Valkyon.

Suspiré mientras jugueteaba con la comida en el plato sin mucho apetito.

Mystika: No sé, hay algo que no anda bien. Pero no pasa nada, no te preocupes.

Leiftan: Llevas más de una semana prácticamente recluida en tu habitación. ¿Cómo no voy a preocuparme?

Mystika: Es mi manera de gestionarlo.

Leiftan: Pero, ¿gestionar el qué?

Mystika: No me apetece mucho hablar de ello, la verdad.

Apoyé mi cabeza en su hombro, él seguía rodeándome con su brazo. Me estrechó contra él suspirando y besó de nuevo mi cabeza.

(Vale, sé que dije que evitaría estas situaciones, pero era lo más parecido a un mejor amigo que tenía y aunque no fuera a hablarle de mis problemas amorosos, por razones obvias, su presencia ya era suficiente y me había privado de ella mucho tiempo)

Leiftan: Me encantaría pasar así todo el día, pero el deber me llama.

Mystika: Claro.

Me separé de él en cuanto apartó su brazo de mis hombros casi a regañadientes.

Leiftan: Si algún día te apetece contarme qué ocurre, no dudes en venir a buscarme.

Mystika: Eso haré.

Finalmente Leiftan se levantó de la mesa. Yo le sonreí y le lancé un beso a modo de despedida.

Miré alrededor y de nuevo algunas miradas curiosas observaban la escena de reojo.

(Pfff ¿Nunca han visto a dos amigos hablando?)

Acabé mi plato algo irritada y me dirigí al mercado a ver a Purriry, seguía necesitando fondo de armario urgentemente.

Llegué a su puesto y esperé a que acabara de hablar con una clienta mientras miraba las prendas distraída.

Purriry: ¡Mystika, querida!

Mystika: Buenas tardes Purriry.

Purriry: ¿Qué te trae por aquí?

Mystika: Venía a por algo de ropa, no tengo mucho fondo de armario y bueno, también quería darte las gracias por tan hermoso uniforme que hiciste para mí.

Purriry: Ah no fue nada, fue cosa de Valkyon, yo sólo confeccioné su idea.

Mystika: Aun así, gracias. Dime, ¿qué tienes de nuevo?

Purriry: Acompáñame.

Me enseñó varias prendas, algunas más extravagantes que otras, así que elegí las más "normales" para mi gusto.

Mystika: Me llevaré esto.

Purriry: De acuerdo... un momento, tengo algo que creo que te gustará.

Mystika: Bueno, pero sólo si no es muy caro, ¡ya he gastado bastante! No llevo tanto tiempo aquí como para poder haber ahorrado mucho...

Purriry: Tranquila, te haré un descuento porque sé que te sentará genial y que lo apreciarás.

Mystika: Jajaja veamos pues.

Purriry fue a la trastienda y al minuto salió con una falda roja algo transparente y abierta por delante. La tela era suave y tenía adornos en los bordes. No era ni muy sencilla ni muy recargada. Lo cierto es que me apetecía darme un capricho, pero dependería de su precio.

Purriry: Perfecto para ocasiones especiales y por ser tú, sólo a 170 maanas.

Mystika: Vaya, es genial Purriry. De acuerdo, me la llevaré también.

Pagué por mis prendas después de acordar un precio razonable por haberme llevado varias, me las colocó todas en una bolsa y di media vuelta para ir de nuevo al cuartel.

¿?: Mystika.

Mystika: ¿Purreru?

Me giré hacia él en cuanto oí su voz, viendo más nerviosismo y emoción de lo habitual en sus ojos.

Purreru: ¿P-puedes venir un momento?

Mystika: Claro.

Le acompañé hasta el almacén en silencio y entramos. En la mesa de trabajo había algo bien cubierto con una sábana. Purreru lo destapó de inmediato dejando al descubierto una gran incubadora reluciente.

Mystika: ¡Lo has conseguido! Es estupendo, eres un genio.

Purreru: G-gracias.

Mystika: Y además lo has hecho antes de lo esperado.

Purreru: He pedido un par de favores.

Algo me decía que los Purrekos no eran simples comerciantes, parecían tener mucha influencia y no sólo en la ciudad de Eel, pero en cualquier caso eran agradables y serviciales.

Purreru: ¿Lo pondrás a incubar de inmediato?

Mystika: Sí. ¿Quieres que te deje una copia de mis llaves mientras no estoy por si acaso?

Purreru: Oh sí, claro, con mucho gusto vigilaré el huevo y podré aprovechar para anotar cualquier cambio. Tendré que ir cuando nadie pueda verme.

Mystika: Sí, mejor. Bueno, voy a llevarme esto cuanto antes.

Volví a cubrir la incubadora con la sábana para que nadie pudiera verla camino a mi habitación.

Purreru: Nos vemos.

Mystika: Hasta pronto, ¡y gracias!

Me dirigí a mi habitación a paso ligero, pues la incubadora pesaba bastante, rezando para no encontrarme a nadie de camino.

Ezarel: ¿A dónde vas tan deprisa?

(MIERDA, piensa algo, ¡rápido!)

Mystika: Hola Ez, ehm a llevar esta ropa sucia antes de ir al jardín, he quedado con Valkyon.

Ezarel: Ah bien, me has hecho caso.

Mystika: ¿Cómo no hacerlo...?

Ezarel mostró su mejor sonrisa satisfecho y volvió la vista a la incubadora oculta.

Ezarel: ¿No pesa demasiado esa ropa?

Mystika: Sí, es que hay mucha... ¿Quieres llevarla por mí?

Acerqué el bulto hacia él con determinación y él puso una mueca de asco.

Ezarel: ¡Iugh, no!

Mystika: Lo imaginé jejeje. Nos vemos.

Ezarel: ¡Suerte!

Entré en mi habitación y dejé las compras en el armario y la incubadora en una esquina para que no quedara visible desde la puerta. La destapé y fui a por el huevo a su escondrijo.

Luego coloqué con cuidado el huevo sobre el nido de ésta y la encendí. Una luz lo cubrió por completo, ya había comenzado.

Estaba realmente ansiosa por ver si funcionaba y por saber qué clase de familiar saldría de ahí. Sólo esperaba que no fuera una bestia incontrolable, aunque con el tamaño del huevo, pequeño no sería...

(¿Cómo lo voy a ocultar si llega a eclosionar?)

Miré el reloj, ya casi eran las 5. Me aseguré de que el huevo no se viera y cerré bien la puerta con llave.

(Y ahora hacia al jardín... Realmente no podía seguir evitándole y menos cuando en un par de días iríamos juntos de misión. Misión que estimaban duraría unas dos semanas).

Llegué al jardín de la música y seguí hasta la fuente del parque, me descalcé para mojarme los pies durante unos instantes y luego subí a la gran piedra que había en frente de la fuente. Valkyon aún no había llegado.

Valkyon: ¿Vienes mucho por aquí?

No pude evitar sonreír, no sólo por tenerle cerca, sino también por la frase, la típica que te sueltan cuando intentan ligar contigo en un bar o discoteca.

Mystika: Sí, sobretodo suelo venir de noche a relajarme y pensar...

Valkyon subió también a la piedra y me aparté a un lado para hacerle hueco para sentarse.

Suspiré profundamente buscando la forma de comenzar sin saber si me arrepentiría de la decisión que iba a tomar a continuación. Tenía la mirada perdida en el agua que caía de la fuente y notaba cómo Valkyon me observaba pacientemente.

Mystika: Voy... voy a hacer el esfuerzo de confiar en ti, aunque no olvido lo que oí y me duela tu falta de confianza.

Valkyon: No... no es eso, Mystika... Confío en ti, pero esto es algo que no puedo contarte, por tu bien.

Mystika: En serio, ¿por mi bien?

Valkyon: Sí y ya he dicho demasiado.

Valkyon miró alrededor molesto, como si temiera que alguien pudiera oírnos.

(Pero, ¿qué le pasa? No le tenía por alguien paranoico...)

Le observé atentamente como fruncía el ceño y luego sacudió ligeramente su cabeza como para desechar así sus pensamientos. Cogió aire y se giró hacia mi chocando su mirada contra la mía.

Valkyon: Entonces...

Mystika: ¿Entonces?

Valkyon: ¿Todo volverá a ser como antes?

Mystika: Lo intentaré.

(Como antes... ¿Antes de saber que prefería no hacer la misión conmigo?... ¡Ya vale! Si le has dicho que lo intentarás, lo intentarás, sino, haberte callado y esperado que el elfo hiciera de las suyas).

Valkyon: Me vale. Floppy te echa de menos.

Mystika: Floppy, ¿eh?

Valkyon me dirigió una media sonrisa algo tímida y también perdió su mirada en el agua.

Quizás me costara olvidar el daño que me hizo oír su conversación, pero me sentía tan bien a su lado y tan aliviada de volver a hablarle como si nada...

Mystika: Eh, siento cómo te hablé el otro día.

Valkyon: Tranquila, lo entiendo... Me preguntaba si...

Mystika: ¿Uhm?

Valkyon: Bueno, si querías retomar los ratos de lectura conmigo.

Mystika: Eso sería genial.

Valkyon: Bien, tengo que ir a acabar unas cosas a la herrería, pero luego podemos quedar un rato antes de la cena si te apetece.

Mystika: Claro, ¿me pasas a buscar a mi habitación cuando acabes?

Valkyon: Sí.

Valkyon me miró con el rostro más relajado y se despidió.

No sabía cómo iba a acabar la cosa, pero seguro que al final descubriría sus motivos. Podría haberse inventado cualquier excusa en una semana, pero mantenía su versión, aunque eso no le hiciera precisamente "inocente".

(Ojalá me contara cuál es el problema...)

Me estiré sobre la piedra y me quedé unos minutos más pensando en cómo sobrellevar esto. No iba a ser nada fácil estar a su lado, compartir nuestros momentos, hacer un viaje y vivir esas dos semanas de misión...

Tenerle tan cerca y la vez tan lejos... Cada vez que parecía que iba a pasar algo entre nosotros él levantaba un muro de varios metros entre los dos.

(Pero, ¿qué puedo hacer? Así lo quiere él y yo lo tengo que respetar y, obviamente, no quiero perder su amistad por nada).

Me desperecé y me puse en marcha rumbo a mi habitación. Estaba harta de pensar y darle vueltas al tema sin parar, era capaz de obsesionarme con algo y no soltarlo.
(Tengo que pasar página, tengo que...)

Ezarel: ... ¡Mystika! ¿Estás ahí?

Mystika: Oh, eh... ¿qué?

Ezarel: Te estaba llamando, ¡me has hecho correr!

Mystika: Ouh, pobrecito...

Ezarel: No es momento de bromas.

(Vaya, esto es nuevo. ¿Qué diablos le pasa? Jamás le había visto tan serio)

Ezarel: Ven.

Me agarró de la muñeca y me llevó a su habitación pidiéndome que guardara silencio. Me empujó dentro y cerró en seguida tras de sí con llave.

Mystika: Pero, ¿qué pasa?

Ezarel: Shhh... ¿Dónde encontraste el cristal que me diste para la poción?

La pregunta me pilló totalmente desprevenida, mi mente aún divagaba sobre lo sucedido antes y me costaba procesar su demanda.

Mystika: Eh... ¿el cristal de la armonía? Ah sí, no te lo dije porque estaba Valkyon delante, pero me lo dio Tristan, ¿por qué?

Ezarel: ¡Maldición!

Mystika: ¿Qué? ¿Qué ocurre?

Ezarel: Estaba preparando unas pociones para reponer existencias, en concreto unas reveladoras.

Mystika: ¿Reveladoras?

Ezarel: Sí, sirven para averiguar si alguien o algo está hechizado.

Ezarel contestó fastidiado haciendo aspavientos con la mano como si le molestara tener que explicar ese detalle en ese preciso momento.

Ezarel: Sin querer volqué uno de los frascos con la poción terminada y cayó sobre los restos del cristal que usé para la de desvinculación.

Mystika: ¿...Y?

Ezarel: ¡Comenzó a brillar!

Le miré interrogante encogiéndome ligeramente de hombros, pues no tenía ni idea de lo que significaba todo esto.

Ezarel: ¡Vamos, despierta!

Ezarel me dio un toque en la frente con sus dedos, exasperado.

Mystika: ¡Eh! No sé de qué me estás hablando, no tengo ni idea de alquimia.

Ezarel: No, realmente no te pareces en nada a tu madre... En fin, Tristan hechizó el cristal sabiendo que ibais a tomarlo.

Mystika: Pero, ¿qué clase de hechizo y por qué?

Ezarel: Creo que de localización, la muestra era muy pequeña y no pude averiguar más.

Mystika: {¿Nos ha puesto un GPS?}

Ezarel: ¿Un qué?

Mystika: Da igual, sólo pensaba en voz alta. Pero, ¿para qué?

Ezarel: ¿Cómo que para qué? Deberías usar tu cabeza para pensar y no sólo para portar tu roja melena con gracia. Es bastante lógico, ¿no?

Le eché una mirada asesina antes de contestarle.

Mystika: Si y no, quiero decir, él ya sabe dónde y cómo encontrarme. Además sabe que voy a ir de nuevo a buscar a Anazaret y sólo tendrá que seguirle a él para encontrarme a mí.

Ezarel: Ah sí, reconoce tu olor y bueno, le reventaste un ojo al bicho...

Mystika: Por eso no tiene sentido, no necesita el hechizo. A menos que...

Ezarel: ¿A menos que quiera tener controlado a Nevra y no a ti?

Mystika: Sí, pero ¿qué motivos tendría?

Me puse a dar vueltas en la habitación como león enjaulado pensando en qué finalidad tendría mantener controlado a Nevra. El elfo me seguía con la mirada nervioso.

Ezarel: Él no tiene nada que ver con lo de Marian.

Mystika: No, hace veinte años era un bebé...

Ezarel: ¿Qué sabe de Tristan?

Mystika: Pues... se lo tuve que contar todo por un descuido tonto...

Ezarel: ¡Ahí lo tienes!

Mystika: Pero, ¿por qué eso debería ser un problema?

Ezarel: Porque es una amenaza.

Mystika: Entonces, ¿por qué no ha ido a por ti?

Una sombra cruzó su mirada luciendo aún más preocupado que antes.

Ezarel: Me reserva para el final, seguro. Lleva mucho tiempo provocando incidentes alrededor nuestro, es su forma de amenazarme y hacerme ver lo vulnerable que puedo ser.

Mystika: Ez, le conté todo a Valkyon también...

Ezarel: Lo sé.

Ezarel hizo una mueca de disgusto. Aunque a veces se peleara con Nevra, eran buenos amigos, pero con Valkyon... bueno, con Valkyon tenía una relación especial, fraternal podría decirse.

Ezarel: ¿Quién más lo sabe?

Mystika: Nadie, al final con todo este rollo de Nevra no expliqué a Miiko ni a los demás nada y luego ya no he encontrado la ocasión.

Ezarel: No lo hagas, no sabemos si eso es el problema. Nadie más debería estar en peligro por mi culpa...

Estaba preocupado y triste y se culpaba por lo que estaba pasando sin razón. Puse mis manos sobre sus hombros y le obligué a mirarme a los ojos.

Mystika: Esto no es culpa tuya, ¿me oyes? El único culpable aquí es Tristan.

Ezarel: Jmmm.

Mystika: Hay que prevenir a Nevra...

Ezarel: ¿Y Valkyon?

Mystika: Estaremos juntos de misión, yo me encargaré de él.

Ezarel: Confío en que no dejarás que nada malo le ocurra. Por mi parte mandaré un mensaje a Nevra. Debe volver cuanto antes, estará más seguro aquí que por ahí solo, aunque tiene dos días de viaje al menos.

Mystika: Sí, pero ya verás como llega intacto... Bueno, debo ir a mi habitación. Mantenme informada con lo de Nevra.

Ezarel: Desde luego.

Abandoné la habitación de Ezarel con el corazón en un puño. Mi indiscreción había puesto en peligro a dos de mis amigos y pondría todo mi empeño en mantenerlos a salvo, aunque me fuera la vida en ello.

Después de un rato en mi habitación dando vueltas, unos nudillos golpearon con fuerza la puerta sacándome de mis pensamientos.
(¿Valkyon?) Mi corazón dio un respingo traicionero.

Mystika: ¿Sí?

¿?: Mystika, ¿puedes abrir?

(¿Qué? ¿Valarian?)

Fui corriendo a abrir la puerta pensando que habría pasado algo con Valkyon. Nada más salir cerré tras de mí para evitar que pudiera ver la incubadora.

Mystika: Valarian, ¿Qué ocurre? ¿Qué te trae por aquí?

Valarian: Hola, pues había pensado que, ya que vamos a pasar dos semanas juntos podríamos, no sé, conocernos mejor antes, lejos de la tensión de la misión y eso.

Lo cierto es que apenas habíamos hablado antes, sólo lo justo y necesario en las misiones, en la cantina o en los entrenos de la guardia.

Mystika: Ah, ya... Bueno, ¿por qué no?

Valarian: ¡Genial! ¿Te apetecería ir a tomar algo ahora?

Mystika: Me encantaría, pero ya he quedado, lo siento. Quizás más tarde o mañana.

Valarian: Claro, eso sería estupendo. Oye, es genial que estés en Obsidiana.

Mystika: Ehm... ¿por qué?

Valarian: Inteligente, valiente, fuerte y guapa. ¡Así da gusto pertenecer a la misma guardia que tú!

Me guiñó un ojo con una simpatía sincera y sentí enrojecer de inmediato. A parte de Nevra, allí no conocía a nadie que fuera tan directo y despreocupado a la hora de abordarme.

Mystika: Vaya... g-gracias.

(¿Pero qué mosca le ha picado a este?)

Se acercó un poco más a mí sonriendo mientras mostraba sus finos colmillos y sus pupilas se expandían.

Valarian: Tendremos que ir en varios barcos para la misión, así que pensé que estaría bien ir juntos en uno. Sería divertido, ¿no crees?

Mystika: Oh, pues...

En ese momento se escucharon unas pesadas botas y el tintineo de una armadura detrás de Valarian. La altura de Val no me permitía verle, pero sabía bien como sonaba al caminar...

Valkyon: Mystika irá conmigo. Ahora vuelve a tus tareas Valarian.

CONTINUARÁ