La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando
CAPÍTULO 17
CONFESIONES Y RIESGOS
Giró en la cama una vez más con cuidado para no despertarla, ella necesitaba descansar: lo sabía, él también debía, pero, no podía.
Entre las penumbras que rodeaban la habitación, fragmentos de la noche se colaban en su pensamiento. . .
—Yo te amo— le había dicho ella, y de la forma más natural y tonta, él se dio cuenta de que también la amaba, fue un descubrimiento tan simple, porque siempre estuvo ahí, durante todo este tiempo, formando parte de su ser y nunca se lo había confesado.
—Yo también te amo— le había respondido, tres palabras que eran a la vez un abismo y una salvación, el reconocimiento tácito de que su vida estaba en sus manos
—¿Alguna vez amaste antes?
La pregunta de Isabella lo tomó por sorpresa, fue como si se escapara de sus labios súbitamente, no lo pensó, solo preguntó.
Edward tomó con una mano la esponja y presionando a varios centímetros del inicio de su cuello dejó que el agua se escurriera por la espalda de la mujer que tenía entre sus brazos, mientras que con la otra acariciaba distraídamente uno de sus senos. Detuvo un instante el movimiento inconsciente para responder con un rotundo —No.
Percibió como la tensión abandonaba la espalda de Isabella al escuchar la respuesta. Un impulso lo hizo continuar
—Durante mucho tiempo esperé enamorarme, lo deseaba. Veía a Emmet y a Rose y no te niego que sentía un poco de envidia— Bella giró la cabeza para observarlo con una ceja enarcada. Él sonrió y con la nariz le acarició la sien —envidia de la buena, yo quería algo así, de veras lo quería, pero todas mis relaciones inexorablemente se quedaban en el plano físico y eso luego de un tiempo, aburre. Así que llegó un momento en mi vida en el que simplemente dejé de buscar, dejé de esperar que ese "algo más" llegara, me conformé con relaciones basadas en la atracción y por supuesto, en el respeto, pero nada pasaba de ahí. Luego, llegó la noticia de la enfermedad— al oír aquello, la mano de Isabella presionó de pronto la pantorrilla de Edward la que distraídamente acariciaba, sabía que era difícil para él hablar de eso, muy pocas veces lo hacían y Edward siempre remataba la conversación con un "veremos".
Ahora parecía dispuesto a abrirse, por lo que ella con el corazón en la mano, esperó. Él tomó aire y continuó
—De pronto me vi solo, aunque estaba rodeado de personas, Yo, estaba solo. Claro que estaba mi familia, las personas que amaba y a las que por nada de este mundo quería hacer sufrir. Por eso decidí terminar con todo, no me perdonaría jamás ver a mis padres, ni a Emmet y Rosalie recorriendo un calvario conmigo a cuestas, y estaba Amy claro, no quería dejar en ella el recuerdo de un hombre moribundo, así que un día, en el que mamá me llamó deshecha en llanto, decidí ponerle punto final. No había nada que me detuviera, tenía además la completa certeza de que luego de pasado un tiempo entenderían mi decisión, para mí era preferible que sufrieran el shock de una muerte repentina, a la inexorable tortura de una pérdida lenta, por lo tanto estaba seguro de que me perdonarían. Yo por mi parte ya no tenía nada que ganar, ya había logrado ser exitoso en mi profesión, había llegado a donde quería y todo se resumía a eso, no había más, nada más. Ni bien terminé de escuchar el mensaje de mamá en la contestadora, tomé un abrigo y salí al parque, necesitaba sentir en la piel el mismo frio que sentía en mi alma— Edward hablaba casi sin pausas, era como si un dique se hubiera roto y todo el cúmulo de sensaciones, sentimientos y recuerdos que albergaba se desbordaran en las palabras que decía— antes de darme cuenta ya había decidido lo que iba a hacer, estaba seguro de todo . . . hasta que te vi.
Isabella tragó grueso, lo recordaba perfectamente, tan nítido como si estuviera ocurriendo en ese momento, un hombre caminando hacia ella, con la mirada perdida, un hombre hermoso, con una expresión indescifrable a la que no pudo resistirse. Con un brazo Edward le rodeó los hombros y con el otro la tomó por la cintura atrayéndola lo más posible hacia su cuerpo
—Maldije todo, en el mismo momento en que te miré para decirte la hora— dijo mientras le daba un beso tierno en la coronilla— la vida, el universo o quien fuera que jodidamente manejara las cosas , no podía hacerme eso, no justo en ese momento, así que cuando giraste y seguiste tu camino, con más razón yo continué el mío. Todo lo que no tenia, todo lo que me impulsaba; en esos cinco minutos de charla contigo se fue a la basura, por un momento deseé tenerte— Edward hizo una pausa para girar a Bella y de esa manera quedar frente a frente— por un momento me vi con la vida que ya no esperaba
—Edward, yo . . . — comenzó a decir pero él la interrumpió
— Shhh . . . — dijo acariciándole el rostro, mientras la miraba fijamente— todo mi dolor, o al menos lo que yo creí hasta ese punto que era auto convencimiento, se transformó en ira, caminé casi como un poseso hasta llegar a la torre, me vi de pronto observándome en el espejo de elevador y cuando quise ver estaba hablándole a la nada. . . o algo. . . y pensando en ti, si hubiera saltado, tú hubieras sido la última persona en mis pensamientos
Isabella escuchaba esa suerte de confesión con un nudo en la garganta, de solo pensar en que no lo hubiera seguido, en que no hubiera llegado a tiempo. . . un temblor la recorrió entera. Edward interpretó aquello como un escalofrío por la temperatura del agua. Se puso de pie con ella en sus brazos pero antes de que pudieran salir de la tina, Bella se acercó y lo besó como nunca antes, con devoción, entrega, ternura, desesperación, con un amor que traspasaba todas las capas de su ser, un beso atrapado en un cúmulo de sentimientos mezclados, se apartó lentamente acariciándole la nunca
— Nunca, jamás supe lo que me impulsó a seguirte, pero sea lo que fuere, lo agradezco infinitamente, este sentimiento, esta sensación de completud que tengo cuando esto junto a ti es . . . difícil de explicar. . .
—Lo sé, lo siento tanto como tú— dijo Edward mientras con una gran toalla los envolvía a ambos — esto es diferente, ambos lo sabemos y no importa lo que dure— Isabella pestañó repetidas veces para impedir sin éxito que el caudal de lágrimas que le enturbiaban la vista no se escaparan— no importa cuánto tiempo estemos juntos, solo el hecho de pertenecernos, justo aquí y ahora, hace que todo lo que he vivido hasta para llegar a este momento haya valido la pena. Tu sola existencia le ha dado sentido a mi vida. . .
Volvió a girarse en la cama y la observó dormir, tranquila ahora, luego del acceso de llanto que la embargó. Volvieron a hacer el amor, despacio, reconociéndose, descubriéndose con nuevos ojos, degustándose de todas las formas posibles, sin dejar que ni un milímetro de piel se escapara.
Edward sabía tan bien como Isabella que el estudio del día siguiente sería un momento decisivo para el futuro de ambos, por no decir para su propia vida, todo dependía de ese resultado. Aunque hubiera respondido bien al tratamiento, si la enfermedad no había remitido. . . ya no habría vuelta atrás.
08 A.M
Edward y Bella
El hospital estaba con la actividad al tope. El horario para la realización del CTEP era a las 9:00 pero Isabella conociendo el manejo del lugar le aconsejó llegar con anticipación, salieron del departamento teniendo en cuenta el tráfico de la mañana, por nada del mundo podían perder ese turno. A pesar de la situación y del insomnio de la noche pasada Edward estaba tranquilo, se sentía optimista, completamente confiado en su recuperación, sobre todo porque había tomado la decisión más importante de su vida. Más allá del resultado, sabía exactamente lo que iba a hacer una vez que saliera del hospital.
Isabella por su parte estaba casi histérica aunque se cuidaba muy bien en demostrarlo. Los nervios la consumían, sabía exactamente todos y cada uno de los pasos del estudio y sabia también, que el resultado no admitía errores, el equipo era de última generación y las imágenes hablarían por sí solas. Manejó completamente enfocada en esa tarea, cuando las preocupaciones se apoderaban de ella trataba de abrir compartimientos en su mente y ubicaba en cada uno los diferentes problemas, para irse ocupando de uno por vez, en ese momento, lo que le preocupaba era tratar de llegar con vida al hospital en medio del caótico tránsito de Nueva York un lunes por la mañana.
Primer tramo del día: el estudio de Edward
Segundo tramo del día: hacerle frente al resultado, cualquiera que este fuera
Tercer tramo: el inicio de su residencia en el turno de la noche. Eso la atormentaba. Si el resultado no era el mejor, no soportaba la idea de dejar a Edward solo durante la noche, si el resultado era el mejor. . .tampoco soportaba la idea de dejar a Edward solo durante la noche.
—Buenos días señor Cullen, pase por aquí, lo están esperando la doctora Denalli y el equipo— la enfermera recepcionista lo recibió con una sonrisa franca, mientras lo conducía al consultorio para la entrevista y revisación previa al estudio.
Isabella y Edward se miraron y se fundieron en un abrazo
— Ve cariño, todo estará bien, estaré ahí
—Lo sé— dijo Edward acariciándole a mejilla con un sonrisa en sus labios— sé que estarás ahí y sé que todo saldrá bien.
Le beso la frente y salió por el pasillo rumbo al consultorio.
—Doctora Swan, usted vendrá conmigo— dijo la enfermera indicándole la dirección que tomarían— podrá observar todo el proceso desde la cabina, tal como lo dejó establecido el Doctor Withlock.
—¿Jasper no ha llegado aún?
—Llegará en un momento, no se preocupe
Aunque los resultados finales tardarían algunos días, o por lo menos unas veinticuatro horas mínimo, hasta que el especialista en medicina nuclear pudiera realizar el informe, entre Jasper y ella tendrían una noción de lo que habían visto y eso realmente era lo que la angustiaba
—Eso quisiera— pensó forzando una sonrisa—, eso quisiera.
08 A.M
Jacobo
El Mercedes plateado Clase C Coupé último modelo que conducía torció a la derecha y entró en el estacionamiento. El Ford Mustang clásico negro estaba aparcado hacia el fondo y un hombre de mediana edad, que bien podría pasar por un empleado común y corriente de alguna tienda por departamentos, estaba apoyado sobre el maletero del mismo
—Señor Black— dijo el hombre haciendo un movimiento de cabeza a modo de saludo
—Señor Johnson, ¿tiene lo que le pedí?
Michael Johnson sacó el sobre de manila y un Iphone y se los entregó a su cliente
— En el sobre encontrará todo detallado, los horarios de las guardias de la Señorita Swan, los horarios de salida y entrada de la escuela de los niños, las próximas consultas de Cullen en el hospital, aunque estas podrían sufrir algunas modificaciones; por lo que tengo entendido, hoy debe realizarse un estudio cuyo resultado podría ser definitivo
— Bien, a ver si el infeliz termina de morirse de una puñetera vez— respondió mientras tomaba los documentos que estaban en el sobre y los revisaba—¿Hubo algún inconveniente para conseguir esto? — pregunto observando el aparato
—Ninguno, la mujer aún no debe haberse dado cuenta que no lo tiene, el chico con el que trabajo es un experto carterista, cuando note su falta, usted ya se habrá desecho de él.
—Bien Johnson, ha hecho un buen trabajo, la suma acordada ya está en su cuenta— y sin más volvió a su auto y se marchó sin mirar atrás.
Mientras conducía realizó un rápido balance de la situación, tal vez la suerte estuviera de su lado y el muy maldito se fuera al infierno sin que él interviniera en lo más mínimo, ahora debería centrarse en Bella, la pobre estaría muy cansada luego de su primera guardia, quizás necesitara un aventón.
09:30 AM
Edward y Bella
No le impresionaba el reducido espacio en el cual se encontraba, nunca había sufrido de claustrofobia, ni si quiera había sentido el pinchazo a la altura del codo por donde le había inyectado el marcador de contraste. Media hora después ya estaba listo y en posición horizontal para iniciar.
La camilla fue moviéndose lentamente y un sonido sordo y constante empezó a escucharse
—Bien Edward, comenzaremos, respira pausadamente y por lo que más quieras, no te muevas— la voz de Jasper se escuchó fuerte y clara a través del intercomunicador.
Edward cerró los ojos y se relajó lo más que pudo. Dejó que su mente vagara. —No le pregunté si ella había amado alguna vez — pensó de pronto
Sabía de la existencia del compromiso entre Jacobo y Bella, si estuvo a punto de casarse debería haber amado a aquel tipo, pero, la abandonó. ¿Sería eso suficiente para matar todos los sentimientos que tuviera por Jacobo? Claro que la amenaza sobre los niños implicaba una garantía de que Isabella no acabaría nuevamente en los brazos de aquel hombre, pero. . . lo que sentía por él era realmente amor, o era simple compasión movida por el espíritu de alguien que ha decidido dedicar su vida a cuidar de lo demás. A punto estuvo de sacudir la cabeza para alejar esos inoportunos pensamientos pero se contuvo.
Decidió centrar su energía en la visita que pensaba hacer a cierto lugar una vez saliera del hospital, había hablado con Jasper y Emmet y ellos lo acompañarían. Jasper había accedido a realizar una excepción en vista de las circunstancias y había encontrado una actividad extra para Isabella la cual la mantendría ocupada hasta casi media tarde y la eximiría esa noche de la guardia, (cosa que claro, ella aún no sabía) luego, la tendría por el resto de la velada, se lo debía a su amigo y sabría que tendría que pagárselo con creces, pero la situación lo ameritaba.
Pensando en la forma, tamaño y color de lo que iba a adquirir, el tiempo paso sin que lo notara. Cuando quiso darse cuenta, la camilla estaba casi fuera del cilindro y el sonido había cesado.
—Ok. Edward, ya hemos terminado, Andrea te quitará la vía y te esperaremos en el consultorio— la voz de la Doctora Denalli fue impersonal, no dejó traslucir nada. Una vez listo, se encamino a la consulta donde esperaba encontrar a Bella pero, ella no estaba allí
—¿Dónde está Isabella? — preguntó ni bien entro en la habitación donde Jasper y Tania lo esperaban
—Recibió una llamada y salió un momento — respondió Tania— toma asiento
—¿Y bien?
—Y bien, como sabes los resultados finales deben estar respaldados por el imagenólogo especialista, por lo tanto lo que vamos a decirte en modo alguno es seguro, solo tenemos nuestra visión, pero por lo que hemos podido observar , todo se ve bien Edward— dijo Jasper con una franca sonrisa
Edward suspiro aliviado, al menos por el momento.
—¿Dónde rayos esta Bella? Quiero decírselo, es más, pesé que estaría aquí
—Venía conmigo cuando recibió una llamada, por la cara que puso, parecía algo muy importante— comentó Tania al tiempo que agregó algo que los dejó de piedra a ambos— creo que era de tu esposa Jasper, al menos dijo su nombre al ver la pantalla.
Ambos hombres se miraron, Alice sabía que Bella se encontraba en el hospital acompañando a Edward; salvo que algo sumamente importante hubiera pasado, no debería haber llamado. Se pusieron de pie casi al mismo tiempo y enhebraron algunas palabras de despedida a una sorprendida Tania que intentaba explicarle a Edward que aún no podía retirase ya que debía continuar con una batería de estudios de control. Salieron al pasillo dejando a la mujer con la palabra en la boca y se dirigieron al estacionamiento del hospital mientras cada uno trataba de comunicarse con sus respectivas mujeres y miraban a un lado y otro en busca de Isabella.
— El teléfono de Alice sale como apagado o fuera de la zona de cobertura— dijo Jasper mientras encendía el auto
—El de Isabella me envía directamente al correo de voz, ¡mierda, mierda algo raro está pasando aquí!.
Intento comunicarse una vez más con Bella y tampoco obtuvo resultados
—¡No está bien, demonios, esto no está nada bien!
Jasper manejaba con pericia aun con los nervios carcomiéndole el alma—¿Hacia dónde vamos? ¿La escuela? — la posibilidad de que los niños estuvieran en peligro les heló la sangre a los dos
—No, mejor llamaré a Emmet y lo pondré sobre aviso, ese hijo de puta de Jacobo está metido en esto, es un mal nacido pero no un idiota, no se metera con los chicos de nuevo, es a Isabella a quien quiere, aunque no entiendo como Alice entra en todo esto— Edward se apretó el puente de la nariz, una fea jaqueca comenzaba a formarse en su cabeza—. . . tú crees que la habrá. . . ¿secuestrado? — los ojos azules de Jasper lo atravesaron de una manera alarmante
—¡Rayos, maldito sea! así podría haber forzado a Alice a llamarla, fíjate en su ultima conexión a whatsapp, mira la hora y llama a Emmet, tal vez pueda localizarla con alguno de los software de la compañía y dile, que vamos para allá
HOLA MIS QUERIDAS!
MILES DE DISCULPAS POR LA TARDANZA, PERO MAS VALE TARDE QUE NUNCA, AQUI ESTA EL CAPI 17.
ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO, ALGUNAS COSAS SE VAN ACLARANDO Y OTRAS SE VAN COMPLICANDO, ASI QUE VEREMOS QUÉ ES LO QUE SUCEDE
ESPERO QUE HAYAN PASADO UNA MUY BONITA NAVIDAD Y QUE RECIBAN EL AÑO NUEVO CON MUCHA ALEGRIA, CON SALUD Y RODEADOS DE AMOR
LAS QUIERO INFINITAMENTE, GRACIAS POR ACOMPAÑARME CON MENSAJES O DESDE EL SILENCIO ESTE AÑO QUE CULMINA
NOS LEEMOS PRONTO
