CAPÍTULO 17

GRATA SORPRESA

Valarian: ¡Jefe! L-lo siento, ya me iba a seguir con mi turno de guardia... ¿Nos vemos luego entonces, Mystika?

Valkyon nos miraba deforma inquisidora.

Mystika: Luego hablamos en la cena, ¿vale?

Valarian: Claro, hasta luego. Jefe...

Se dirigió a él con deferencia antes de volver por el pasillo y marcharse en dirección a la puerta exterior. Valkyon lo siguió con la mirada hasta que desapareció y se giró hacia mí con una leve sonrisa.

Valkyon: ¿Vamos?

Mystika: Ehh, sí, claro. Después de ti.

Valkyon: Ven.

Me rodeó los hombros con su fuerte brazo, me estrechó contra él y me llevó hacia su habitación. Mi corazón se aceleró con su contacto, por lo que evité mirarle a los ojos para que no notara mi nerviosismo.

Llegamos a su habitación y me hizo pasar. Floppy estaba dormida en su camita hasta que nos oyó, saltando a mis brazos feliz y arrancando así una amplia sonrisa de su dueño.

Valkyon: Te dije que te echaba de menos... y no ha sido la única.

Mystika: ¿Ah sí?

Le miré de reojo mientras atendía a Floppy. Él rió con suavidad mientras buscaba algún libro en la estantería.

Valkyon: ¿Qué te apetece?

(Algo que no es la lectura precisamente. ¡Mierda, céntrate!)

Carraspeé antes de contestarle, como si eso pudiera retirar los pensamientos inadecuados de mi cabeza.

Mystika: Ehm, ¿qué tienes?

Valkyon: Un poco de todo, aunque sólo mis favoritos.

Me acerqué a la estantería para mirar los títulos y me di cuenta que teníamos gustos similares en cuanto a lectura. Eché un vistazo rápido y en la estantería más elevada vi uno de mis libros favoritos. Intenté alcanzarlo poniéndome de puntillas, pero la estantería estaba ideada para alguien que medía metro noventa... En seguida Valkyon me ayudó, rozando su mano con la mía para alcanzar el libro y retirándolo de su lugar.

Mystika: Gracias, me encanta este libro.

Valkyon: Ponte cómoda.

Me sonrió señalando a la cama. Me recosté sobre los cojines con Floppy en mi regazo y el corazón latiendo con desenfreno en mi pecho y mi cuello. Valkyon me imitó y se colocó a mi lado con suavidad para no hundir la cama de golpe.

Mystika: Hay una segunda parte, ¿la tenéis?

Valkyon: No, no sabía nada.

Mystika: Ocurre en el mismo lugar y los protagonistas son los descendientes de los del primer libro.

Valkyon: Sería genial conseguirlo. A pesar de ser un libro largo, se hace corto.

Mystika: Yo también tengo esa sensación cada vez que lo acabo.

Valkyon: Lo dices como si lo hubieras leído muchas veces.

Mystika: Pues sí, ambos libros.

Valkyon: ¿Aun teniendo la cantidad de libros diferentes que tenéis?

Mystika: ¿Tú no repites algo si te gusta mucho?

Valkyon: Pues sí, aunque probablemente menos de lo que me gustaría... Bueno, comencemos.

Valkyon abrió la tapa del libro y comenzó la lectura. De nuevo su voz grave y varonil retumbó en la habitación. Floppy se acurrucó y se puso a dormir y yo me giré hacia él para observar cómo salía cada palabra de su boca.

Debió pasar casi una hora sin perder un solo segundo de atención. No podía negarlo, me tenía atrapada, estaba loca por él y por mucho que hubiera intentado olvidarlo, los esfuerzos habían sido en vano.

Valkyon: [...] –Creí que había muerto- musitó. De pronto pareció recordar a Philip. Apartó los ojos de la mujer y lo miró, sobreponiéndose-. Presentad mis respetos al prior de Kingsbridge- añadió.

Valkyon dejó de leer y un ictus de dolor se dibujó en su rostro, antes sereno.

Mystika: ¡Valkyon! ¿Qué ocurre?

Me incorporé sobresaltada despertando a Floppy. Su expresión se había relajado un poco.

Mystika: ... ¿Estás bien?

Valkyon: Sí, es sólo que a veces me dan fuertes dolores de cabeza.

Mystika: ¿Leïn no te ha dado nada?

Valkyon: Sí, pero nada sirve...

Había muchos motivos por los que tener esos dolores de cabeza repentinos, pero que no sanaran con "medicina".

Me acerqué a él y le quité el libro de las manos. Me miró extrañado pero no dijo nada, entonces metí mis manos por debajo del cuello de borrego de su chaleco para ponerlas en sus cervicales, estaban completamente agarrotadas.

Mystika: Es posible que pueda ayudarte.

Valkyon: ¿¡Cómo!?

Me miró totalmente sorprendido, tanto por mi gesto como por lo que dije.

Mystika: Ven, vas a tener que colocarte en el suelo sentado contra la cama.

Obedeció sin más sentándose donde le dije y yo me coloqué detrás de él en el borde de la cama con su espalda entre mis piernas.

(No va a ser una postura muy cómoda, tiene la espalda realmente ancha...)

Desabroché su chaleco y se lo quité, coloqué mis manos sobre su cuello y noté como se tensó al instante.

Mystika: {Vas a tener que intentar relajarte, sino no podré ayudarte}

Esto último se lo dije de forma suave acercándome a su oído.

Valkyon: Perdona.

Finalmente fue relajando poco a poco su cuerpo y comencé a palpar su cuello y sus hombros con las manos. Tenía toda la zona contracturada, lo que bien podía ser el origen de sus dolores.

Comencé a masajear descargando sus fuertes músculos con mis puños. Con cualquier otra persona hubiera podido usar sólo los pulgares, pero con semejante espalda necesitaba más presión y fuerza.

Valkyon: Se siente genial...

Ahora sí presioné fuerte desde los trapecios hasta la base del cráneo con los pulgares provocándole un gruñido de placer. Todo mi cuerpo vibró con el suyo al estar en contacto directo con mis piernas.

Mi cuerpo entero se estremecía con cada gruñido gutural y salvaje que le provocaban mis manos. Empezaba a tener mucho calor.

Ya había pasado una media hora y sus cervicales estaban mucho mejor. Así que me detuve antes de hacer alguna tontería poniendo mis manos sobre sus hombros y suspiré para intentar relajarme yo.

Sin previo aviso Valkyon agarró mi antebrazo y se lo llevó a la cara inspirándolo, poniéndomela piel de gallina

Valkyon: Hueles a frutas silvestres.

Mystika: E-eh sí, es un jabón que hice el otro día.

Soltó mi brazo, tiró la cabeza hacia atrás apoyándola en mi muslo y me miró a la cara. Levantó su brazo y puso su mano en mi nuca para atraerme hacia él colocando mi frente contra la suya.

Valkyon: {Eres fantástica, ya no me duele nada}

Un escalofrío recorrió mi cuello y cerré los ojos para pensar en otra cosa sin mucho éxito. Su piel, siempre tan caliente, me hacía subir aún más la temperatura.

Mystika: ¿Por qué siempre estás tan caliente? Q-quiero decir, parece como si siempre tuvieras fiebre...

(Mierda, qué mal ha sonado eso, ¡los nervios me traicionan en el peor momento!)

Valkyon: Jajaja no sé, de siempre estoy dos o tres grados por encima de los demás.

Me separé un poco para poner una distancia más "cómoda" para mí y no perderla poca calma que me quedaba estando en contacto tan directo con él.

Mystika: Qué curioso, debe ser increíble cuando tengas fiebre de verdad.

Valkyon se limitó a mirarme divertido por mi observación. Por impulso retiré un mechón de pelo de su cara con delicadeza y él cerró los ojos suspirando.

(Dios, tengo tantas ganas de besarle... ¡No, no, no, contrólate! No podrás soportar un rechazo más. Si me girara la cara y se levantara me rompería en mil pedazos).

Suspirando me enderecé alejándome así de su cara, muy a mi pesar.

Mystika: Deberíamos ir a cenar.

Valkyon: ...Sí...

Se levantó y se estiró satisfecho. Desde que lo conocí nunca le había visto tan relajado y era un placer saber que era yo quien le había dejado así. Yo en cambio sentía la piel de mi cara arder.

Fuimos hacia la puerta y al abrirla nos encontramos a Ykhar de frente con intención de picar.

Ykhar: Oh...

Su cara era un poema y no era para menos. Si yo viera salir de su habitación a Valkyon con cara de estar totalmente relajado acompañado de una chica con la cara roja como un tomate, tendría ganas de asesinarlos a ambos.

(Mierda, ¿habrá escuchado algo?)

Valkyon: Hola Ykhar, ¿querías algo?

Ykhar: ...Miiko quiere hablar contigo después de cenar para ultimar detalles antes de embarcaros.

Valkyon: Bien, gracias.

Aunque él le dedicó una sonrisa de agradecimiento, ella no cambió su sombría expresión. Me miró de reojo y se marchó sin decir nada más.

Mystika: ...Creo que está algo molesta.

Valkyon: Va a tener que acostumbrarse. Venga, vamos.

(¿Acostumbrarse? ¿A qué? ¿A verle con otras chicas? ¿A verle conmigo? ¿A verme salir de su habitación?)

Intentando reprimir mis pensamientos para no darle vueltas al asunto y hacerme ilusiones falsas, llegamos a la cantina y después de pedir nuestra comida nos dirigimos a la que hicimos nuestra mesa habitual.

Valkyon: Dime, ¿qué familiar tienes en tu mundo?

Mystika: ¿Te refieres a qué animales tengo en casa?

Valkyon: Aha.

Mystika: Pues tengo una perra llamada Dala y dos ratas, Bonnie y Clyde.

Valkyon: ¿Ah sí? Nunca me habías hablado de ellas.

Mystika: Nunca me has preguntado... Y no suelo hablar de mis cosas si no me preguntan antes.

Valkyon: ¿Por qué? Todo el mundo lo hace.

Mystika: Supongo que por no molestar o aburrir con mis trivialidades a nadie. Si no me preguntan es porque no les interesa.

Valkyon: Bueno, pues a mí no me importa que me expliques cosas. Creo que siempre tienes algo interesante que decir.

Mystika: Gracias...

Valkyon: Y dime, ¿qué hacen vuestros animales por vosotros?

Mystika: Mhh pues los míos hacerme compañía únicamente.

Valkyon: Como Floppy.

Mystika: Exacto. Mucha gente los tiene con ese fin, pero los hay que cumplen funciones específicas.

Le estuve explicando por encima los diferentes animales comunes que compartían nuestra vida de un modo u otro y sus "funciones".

Ya habíamos acabado de comer hacía rato y miré el reloj de la pared.

Mystika: Vaya, se ha hecho tarde. Miiko te espera.

Valkyon: Sí, cierto... mejor me voy.

Cogió mi mano y la apretó con cariño antes de levantarse de la mesa.

Valkyon: Nos vemos mañana.

Mystika: Que descanses.

En cuanto se fue cerré los ojos y me estiré para desentumecer mis músculos. Había estado mucho rato en la misma posición y sentía un hormigueo en la espalda.

Algo de vidrio golpeó la mesa y abrí los ojos para ver qué o quién había hecho el ruido ese.

Valarian: Ahora no puedes huir de mí.

Mystika: Jaja no lo pretendía.

Valarian había dejado una jarra de cerveza delante de mí y él sostenía otra. Tenía más espuma de la que desearía, pero se lo agradecí igual sin hacer ningún comentario.

Mystika: Valarian, ¿puedo hacerte una pregunta directa?

Valarian: Por favor, odio que se anden con rodeos.

Mystika: ¿Por qué este repentino interés? Quiero decir, apenas habíamos cruzado unas pocas palabras hasta el día de hoy...

Val puso cara de chico interesante mientras se recostaba contra el respaldo de su asiento, jarra en mano.

Valarian: A decir verdad, supongo que por lo que has demostrado en tus misiones, esa fuerza, valor y la rapidez en aprender... Sinceramente pocos pensaban que pudieras conseguir tanto.

Levanto una ceja entre sorprendida e irónica hacia él e inmediatamente se echa a reír.

Valarian: ¡Eh, no me mires así! Nueva y medio humana... no apostábamos por ti y menos en una guardia como la Obsidiana.

Mystika: Bueno, aprecio la sinceridad. Así que... ¿Mi valor te ha hecho tener interés en mi persona?

Valarian: A decir verdad, no sólo eso... Verás, saber lo que pasó con Nevra y aun así resistirte a sus encantos no es algo común, nunca le rechazan, todas acaban cayendo tarde o temprano y sin ayuda de ninguna sangre.

Mystika: ¿Y qué tiene de interesante que le rechace?

Valarian: Una chica difícil siempre supone un reto y... ¡me encantan los retos!

Mystika: Jajajaja eres un tanto pretencioso, ¿no crees?

Valarian: Para nada, sólo tengo seguridad en mí mismo.

Valarian sonríe mostrando sus afilados colmillos y casi puedo escuchar un ronroneo de satisfacción. Me levanto, cojo las jarras ya vacías en una mano y pongo la otra en su hombro al pasar por su lado.

Mystika: {Cuidado y no te metas en la boca del lobo, gatito}

Valarian: Jajaja Seré prudente.

Esta vez sonrió entrecerrando los ojos y echa sus orejas hacia atrás. Su cola se mueve pausada y suavemente de un lado a otro.

Sé lo suficiente sobre gatos para saber que eso significa que siente bastante interés por algo y ese algo, parece que soy yo.

Volví con las jarras llenas y le di la suya a Valarian.

Mystika: ¿Sabes? Puedo conocer tu estado de ánimo mirando tu cola.

Él abrió la boca sorprendido por mi comentario.

Valarian: ¿Y cómo es eso?

Mystika: Por los gatos de mi mundo, heces los mismo gestos.

Valarian: Ah claro... Mejor así, no habrá lugar a ninguna mala interpretación de mis palabras.

Mystika: Y dime, ¿también huyes del agua y te lavas con la lengua?

Valarian: Jajaja mhhh ¿eso te gustaría?

Mystika: ¡Sin duda sería curioso!

Seguimos hablando de cosas banales y de la misión que teníamos por delante. Cuando hablaba de cosas serias, era un chico muy formal, pero cuando no, le gustaba bromear y hacer referencias algo obscenas, aunque bien encubiertas.

Se había hecho tarde, Karuto nos avisó del cierre y Valarian se ofreció a acompañarme a mi habitación.

Valarian: Que tengas dulces sueños.

Agarró mi mano y la besó cual caballero. Pude notar las vibraciones del ronroneo que emitía su garganta y me hacían cosquillas.

Mystika: Buenas noches Val.

Entré en mi habitación y me cambié para acostarme. Luego saqué de un cajón unas cerezas al cacao para mi conejita y me acosté mirando el huevo.

En poco más de un día me marcharía de nuevo dejando el huevo un poco a su suerte. Iba a compartir barco con el hombre que me volvía loca y al que, no sabía bien por qué, no debía acercarme más de la cuenta.

Además ahora un compañero de guardia sentía un repentino interés en conocerme y casi me hacía sentir como un rollizo ratón acorralado por su depredador.

Ah sí, sin contar con que en el destino del viaje me esperaba un basilisco con, probablemente, ganas de venganza y comandado por mi propio padre...

Parecía el argumento de una mala película de ciencia ficción, de esas que ponen los domingos por la tarde de relleno en televisión.

Meditando sobre todo esto me quedé profundamente dormida.

Al día siguiente me desperté temprano para hacer mi maleta antes de ir a desayunar. Coloqué mi nuevo uniforme y la espada que me regaló Valkyon con cuidado. Luego me dirigí a la cantina.

Mystika: Buenos días Karuto, lo de siempre por favor.

Karuto: ¡Ya va!

Mystika: {Tan simpático como siempre}

Ykhar: Hola Mystika...

Me giré sorprendida hacia ella, creyendo que no querría dirigirme la palabra.

Mystika: ¿Ykhar? Buenos días...

Ykhar: Sólo quería decir que... bueno me alegro por vosotros.

Mystika: ¿Cómo dices?

Ykhar: Bueno yo... yo os oí ayer...

Ykhar estaba roja de la vergüenza o quizás de la ira y del enorme esfuerzo que parecía estar haciendo para quedar bien conmigo.

Mystika: ¡Ah eso! Entonces alégrate sólo por él.

Ykhar: ¿Q-qué quieres decir?

Mystika: El pobre tenía la espalda fatal y estuve dándole un masaje para descontracturar sus cervicales. Eso era posiblemente el origen de sus dolores de cabeza.

Ykhar: O-oh ¿en serio? ¿Eso eran los...ehm ruidos?

Mystika: Jajajajaja sí...

Ykhar: Vaya, discúlpame por favor, yo... lo siento.

Mystika: No te preocupes.

Ella sudaba por los nervios y parecía algo aliviada al enterarse que lo que había pasado no era lo que imaginaba, aunque yo deseaba en el fondo que lo hubiera sido...

Karuto apareció de nuevo con mi desayuno y me puse a comer de inmediato.

Mystika: Gracias Karuto, luego vendré a ayudarte con nuestras raciones.

Karuto: ¡Qué detalle!

Ykhar se fue de la cantina con algo de comida y yo me quedé en la barra.

Ezarel: Buenos días.

Mystika: Hola Ez, no esperaba verte tan pronto.

Ezarel: Te estaba buscando.

Mystika: Oh, ¿hay novedades de Nevra?

Ezarel: Sí, su familiar volvió con una respuesta. Ya está de camino, supongo que llegará en un par de días.

Mystika: Ufff... menos mal.

Ezarel: No entiendo por qué tanto aprecio al vampirucho, es un fastidio la mayoría del tiempo.

Mystika: ¿En serio? Pero ¡mira quién fue a hablar! Nevra fue de los pocos que fue agradable cuando llegué.

Ezarel: Porque te quería hincar el diente y lo que no es el diente.

Mystika: ...Por lo que fuera, da igual. Tú sólo eras un auténtico idiota.

Ezarel: Y tú una estúpida humana. Pero... bueno, todos hemos cambiado.

Mystika: Ah no, yo no he cambiado nada, sólo se descubrió que no era sólo humana.

Ezarel: Lo que tú digas.

Mystika: Ves, eres tú el fastidio jajaja

Ezarel arrugó su nariz mostrándose falsamente molesto y pidió un par de tostadas con miel a Karuto.

Ezarel: Ya lo habéis arreglado, por lo visto.

Mystika: ¿Él te lo ha dicho?

Ezarel: No ha hecho falta, se os ve en la cara. ¿Qué paso en esa reconciliación? Se le ve más "relajado" que nunca.

Me miró con aire burlón levantando una ceja y acentuó las palabras con doble sentido. Yo sacudí la cabeza poniendo los ojos en blanco.

Mystika: Digamos que es posible que haya dado con la solución a sus problemas de dolores de cabeza.

Ezarel: ¿Cuál, la "reconciliación"?

Mystika: ¡Eres idiota!

Ezarel; Jajaja perdona, dime.

Mystika: Sólo le hice un masaje en las cervicales.

Ezarel: Vaya, ¿me estás diciendo que tus manos son más eficientes que nuestras pociones?

Mystika: No deberías subestimarme tanto, elfo.

Ezarel: Bah, no lo creeré hasta que lo viva.

Mystika: ¿¡Qué!? Tú no te mereces mis mágicas manos...

Ezarel: Bah.

En cuanto le trajo su desayuno, Ezarel devoró sus tostadas sin cuidado alguno.

Ezarel: Mhh por cierto... Gracias.

Mystika: ¿Gracias? ¿Por qué?

Ezarel: Por lo que hablaste con Eweleïn, por darnos una solución a lo "nuestro".

Mystika: Oh, no es nada, sólo hice lo que creía mejor para ambos.

Pude ver como sonrió mientras daba el último bocado a su desayuno.

Ezarel: Bueno, me voy a acabar de prepararos lo necesario para mañana.

Mystika: Adiós elfo.

Yo también acabé mi desayuno y me dirigí al mercado, tenía que darle la copia de mis llaves a Purreru.

Al llegar vi que su puesto estaba cerrado, así que fui hacia el almacén. Piqué a la puerta y esperé unos segundos sin recibir contestación.

Volví al mercado y fui al puesto de alquimia que regentaba Purroy.

Mystika: Buenos días Purroy.

Purroy: Hola Mystika, ¿qué necesitas?

Mystika: Sólo necesito saber dónde encontrar a Purreru, es importante.

Purroy: ¡Ah! Hoy es su día libre pero es posible que lo encuentres por el bosque buscando cosas para los familiares.

Mystika: Muchas gracias Purroy, que vaya bien.

Me dirigí al bosque con paso firme, seguramente le encontraría en la entrada del bosque buscando brotes de bambú.

Cuando llegué no vi a nadie, pero oí unos ruidos que provenían de los matorrales y me acerqué con sigilo. Purreru apareció de repente con un brote en la mano.

Purreru: ¡Mystika! Me has asustado.

Mystika: Perdona, te estaba buscando.

Purreru: Oh sí, tienes que darme tus llaves.

Sus ojos brillaron unos segundos mientras le tendí la copia de la llave de mi habitación.

Purreru: Me acercaré cada noche a observar su evolución

Mystika: Bien, si hay alguna novedad manda a algún familiar veloz a avisarme.

Purreru: Descuida.

Mystika: Me voy a ayudar a Karuto, ¡adiós!

Purreru: Hasta pronto.

Sin más demora me dirigí de nuevo a la cantina. Faltaban apenas un par de horas para la hora de comer, por lo que Karuto estaría de faena hasta las cejas. Debía encargarse de la comida, de las raciones para seis personas para el viaje y dejar cosas listas para la hora de la cena. Aunque solía tener ayuda, era mucho trabajo el que daba la cocina y cada vez que podía, le ayudaba.

Mystika: Ya estoy de vuelta. Dime, ¿con qué me pongo?

Karuto: Vas a tener que decidir lo que llevaréis para el viaje, yo tengo mucho lío...

Mystika: No te preocupes, no hay problema.

Salí a la despensa para ver qué podía hacer que durara lo suficiente sin volverse incomestible para el día siguiente. Necesitábamos comida, cena y desayuno. Recogí arroz, setas, verduras, mantequilla y queso y volví a la cocina.

Karuto: ¿Qué vas a hacer con todo eso?

Mystika: Risotto de setas. Voy a hacer bastante caldo con las verduras, así podrás servirlo también en la cena.

Karuto: Bien, date prisa.

(Con un "gracias" bastaba...)

Así pues, dispuse los ingredientes sobre la encimera y comencé a cortar las verduras para hacer el caldo.

Una vez hecho, usé parte del caldo para ir cociendo el arroz, agregué el resto de ingredientes y lo dejé reposar. Preparé los recipientes y repartí el risotto para el mediodía siguiente.

Seguí ayudando a Karuto con la comida que serviríamos en un rato cuando lo vi de reojo probar el arroz que hice y relamerse los dedos.

Mystika: ¿Quieres probar Karuto?

Karuto: Bah, no creo que me guste, huele fatal.

Mystika: Bien, como quieras.

Me reí por lo bajo y seguí con lo mío.

Esta vez prepararía el postre de la cena: tarta de queso con cobertura de miel. A Valkyon le iba a encantar y a Ezarel le debía una receta con miel.

Karuto: Mystika, te buscan fuera. No te entretengas.

Mystika: ¡Voy!

Me lavé las manos y salí a la barra. Me sorprendió ver a Valarian sentado con una jarra de cerveza recién servida. Se la quité de las manos y di un gran trago antes su mirada atónita.

Mystika: Gracias, Karuto no me deja beber mientras trabajo. Ésta corre de mi cuenta.

Valarian: Jajaja tranquila, ya está pagada.

Mystika: Pues la que tomes esta noche. ¿Qué querías?

Valarian: Venía a pedirte todo lo que tengas para guardar en el barco: maletas, armas, comida,...

Mystika: Vaya, ¿tan pronto?

Valarian: Somos varios y llevará tiempo, estoy adelantando faena.

Mystika: Bien, puedes llevarte parte de la comida y cuando acabe podré ir a por mi maleta. También hay varias armas preparadas en la herrería.

Valarian: De acuerdo.

Mystika: Oye, no era necesario que vinieras tú a por esto, debes tener bastante faena...

Valarian: Sí, lo sé.

Sus pupilas se dilataron y apenas dejaban a la vista sus iris esmeralda. Luego se fue con la comida.

Volví a la cocina a acabar de preparar el resto de raciones y emplatar la comida que se serviría de un momento a otro. También fui a por pan, queso y embutido para el desayuno. Cuando llegáramos al Bosque Brillante, Myrna se ocuparía de nuestra comida. Una vez a la semana se enviaban barcos con alimentos a diferentes aldeas y esta semana recibieron comida extra para cubrir nuestras necesidades.

(¿Cómo y dónde dormiríamos los seis?)

Me puse a sudar sólo de pensar que podía compartir cama con Valkyon todos esos días... La última vez que dormí con él... Bueno, esa fue la primera de las varias situaciones frustrantes que le seguirían... Tenía que dejar de imaginarme cosas o me iba a volver loca.

(¿Cuánto tiempo podía esperar a saber qué le pasaba? ¿Y si nunca da el paso? Bueno, mejor no pensar en ello, sólo servirá para hacerme sentir mal)

Ya tenía casi todo listo, sólo quedaba emplatar, repartirlas raciones y sacar la tarta del horno y cubrirla con miel.

Me disponía a acabar dicha faena cuando oí unos pasos tras de mí. Seguramente era el camarero que venía a buscar la comida.

Mystika: Ya va, dame dos minutos y lo reparto todo.

No contestó y se acercó hasta quedar detrás de mí. No me gustaba un pelo que me presionaran de esa manera.

Cuando iba a girarme para reprender esa actitud, unos brazos merodearon por completo. Mi cuerpo se tensó y mi corazón dio un vuelco en cuanto me di cuenta de quién era.

¿?: {¿Me has echado de menos?}

CONTINUARÁ