La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando
CAPÍTULO 18
DESESPERACIÓN
9:30
Isabella
Bella caminó por el largo pasillo en compañía de la enfermera hasta llegar al cuarto de imagen del resonador. Una vez dentro, Tania, el controlador y la enfermera le dieron la bienvenida
—Buen día, querida— la saludo Tania dándole un beso tranquilizador en la mejilla. La mujer, a sus cincuenta años, estaba en la cima de su carrera profesional y ya llevaba implícita en su actitud, una calma casi sobrenatural. — Toma asiento, por favor, Patrick— dijo dirigiéndose al controlador — ella es la doctora Isabella Swan, novia del paciente y nos acompañará durante la realización de estudio
—Hola Isabella— dijo el joven tendiéndole la mano — ubícate donde prefieras, comenzaremos en un momento.
Isabella tomó la mano del chico y sonrió, pero no pudo emitir palabra. Toda su atención se encontraba puesta al otro lado del vidrio protector; Edward acababa de entrar a la sala junto a una joven enfermera quien le hablaba, mientras le colocaba una vía intravenosa.
La puerta se abrió de golpe y Jasper entró como una exhalación, saludó con un apretón de manos a Tania y abrazó a Bella durante un momento
— Qué suerte que no han comenzado aún, la mañana fue un caos— dijo a modo de disculpa
—¿Todo está bien en casa? — preguntó Bella con un dejo de preocupación
—Si cariño, todo bien, solo mi que auto que se descompuso y Alice tuvo que traerme luego de dejar a Andy en la escuela, nada de qué preocuparse—Isabella sonrió al escuchar el nombre de su ahijado— todo saldrá bien, ya lo verás— dijo Jasper mientras le apretaba cariñosamente el brazo. Miró a Patrick y le hizo una señal, el joven accionó el mecanismo y la camilla comenzó a moverse. Jasper se dirigió al intercomunicador para hablarle a Edward
—Bien Edward, comenzaremos, respira pausadamente y por lo que más quieras, no te muevas.
Poco a poco el cuerpo de Edward fue desapareciendo dentro del cilindro. En los monitores de la sala de control las imágenes comenzaron a aparecer y todos contuvieron el aliento. Los siguientes veinticinco minutos fueron los más difíciles. Jasper e Isabella prácticamente estaban encima de los monitores, Bella sintió de pronto como Jasper pasaba el brazo por encima de sus hombros y le susurraba en el oído
—¿Lo ves? ¿Ves lo mismo que yo?
Isabella no pudo responder, se refugió en los brazos de su amigo y comenzó a llorar. Al verlos, Tania se hizo cargo de la situación, indicó a Patrick la finalización del estudio, accionó el intercomunicador y cuidando de no dejar traslucir ninguna emoción en su voz dijo
—Ok. Edward, ya hemos terminado, Andrea te quitará la vía y te esperaremos en el consultorio— luego volviéndose a los dos amigos que continuaban abrazados comentó— bien chicos, tranquilos, tú Jasper por favor adelántate y recibe a Edward, Bella necesita un momento más para calmarse, no querrás que él te vea así, ¿verdad?
— No Tania, tienes razón, es solo que . . .¡Dios!
—Sí, cariño, lo sé, pero tenemos que tener los tres en claro que el resultado definitivo lo dará el especialista, ¿de acuerdo?
Bella y Jasper asintieron y luego de otro breve abrazo, Jasper salió de la habitación. Tania le tendió un botella de agua a Isabella
—Ten, bebe, cálmate un poco.
Unos minutos después se encontraban camino del consultorio, cuando Bella notó que el celular en su bolso vibraba. Lo tomó molesta para apagarlo cuando vio la foto de Alice en la pantalla.
—¿Alice, que extraño? — pensó en voz alta mirando el aparato. Algo extremadamente importante debía haber pasado para que su amiga la llamara justo en ese momento. —Enseguida te alcanzo Tania, debo atender esta llamada— dijo volviendo sobre sus pasos para evitar ser escuchada en su conversación.
—De acuerdo cariño, le diré a los chicos
Bella se encaminó a hacia la salida del pasillo
—Alice. . . ¿Qué sucede?
Silencio
—¡¿Alice?!
Isabella miró el celular y vio que la llamada se había cortado, comenzó a marcar el número cuando el ícono de whatsapp apareció en el ángulo superior izquierdo de la pantalla.
Bella
No puedo hablar necesito que vengas urgentemente, son los niños, no le digas nada a Jasper y Edward, por favor, ¡ven rápido!, estoy en un estacionamiento el 89 de la Cuarta Avenida, lo encontraras en seguida.
Isabella comenzó a temblar, los cabellos de la nuca se erizaron y un sudor frío le recorrió la espalda, sintió el corazón palpitando desbocado en el pecho y la sangre latiéndole en los oídos, apenas podía respirar.
—¡Por Dios!, Amy, Andy. . . no . . . no puede ser. — Levantó la mirada y observó a unos diez metros, la puerta del consultorio detrás de la cual Edward la estaba esperando, quería darle ella la noticia, pero. . . los niños, sabía que Edward estaría bien, debía ir con Alice. Miró la dirección del estacionamiento, estaba a unas cuadras de la escuela.
Salió rápidamente del hospital y condujo tratando de calmarse. Algo muy , muy malo debía de haber pasado, Alice sabía que estaría ocupada con el CTEP, conocía sobremanera la importancia de ese estudio, no podría haberle pedido que se fuera del hospital a menos que algo grave hubiera sucedido. El tránsito a esa hora ya estaba siendo un caos, trataba de avanzar lo más rápido que podía. Casi cuarenta minutos después ubicó el estacionamiento, entró en el mismo y aparcó en el primer lugar que vio libre. Tomó su celular y revisó el whatssap: nada, marcó el numero de su amiga; respondió la impersonal voz de la contestadora de la compañía telefónica que le informaba que el celular con el cual quería comunicarse se encontraba apagado o fuera de la zona de cobertura.
—¡Rayos, Aliceeee! — gritó mientras comenzaba a caminar mirando a un lado y al otro intentando encontrar a su amiga; el estacionamiento tenía varios niveles y no le había dicho en cual estaba estacionada. Siguió caminando, subiendo por el costado de la rampa que la conducía al segundo nivel, la luz natural poco a poco iba siendo reemplazada por la artificial a medida que se internaba en el edificio—¡Aliceeee! — volvió a gritar exasperada mientras seguía caminando—¿Dónde demonios estás? — notó un movimiento con su vista periférica, pero antes de que tuviera tiempo de girarse, alguien la tomó del cabello y le tapó la boca y la nariz. Un aroma dulzón y picante fue su último recuerdo antes de que la oscuridad, la envolviera por completo.
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Rosalie entró en la oficina de su marido, diez minutos antes de las once de la mañana. Lo encontró bastante alterado mientras hablaba por teléfono
—Edward no puedo entender lo que dices, tranquilízate. . . — decía al tiempo que le hacia una seña a Rosalie para que se acercara— ¿Isabella y Alice, hace cuánto?. . . sí, tenemos un sistema de triangulación que podríamos usar. . . bien, prepararé todo, tranquilo hermano, las encontraremos. . .
—Cariño, ¿qué sucede? —preguntó Rose alarmada
—Alice y Bella aparentemente han desaparecido. Bella se esfumó del hospital luego de recibir una llamada de Alice, Edward y Jasper no logran comunicarse con ninguna de las dos y vienen hacia aquí, temen por ellas— Emmet hizo un pausa para mirarla— o por los niños
—¡Por Dios! ya mismo llamaré al colegio— dijo Rose poniendo manos a la obra inmediatamente mientras tomaba el teléfono— habíamos quedado con Alice en encontrarnos aquí, por eso he venido; ¡rayos! íbamos a planear el cumpleaños de Isabella, es el próximo sábado —comentó con pesar al tiempo que digitaba el número de la oficina del Director.
—Lo sé, los chicos y yo también íbamos a hacer algo al respecto— respondió Emmet mientras por el intercomunicador se dirigía a su secretaria— Kristine, por favor, localiza a Roger.
Unos minutos después un joven de unos treinta años, estaba instalando un equipo en el despacho. Luego de explicar la situación, el joven se dispuso a trabajar en su ordenador
—Dame el número por favor— le dijo a Emmet una vez instalado — si el teléfono esta encendido será mucho más fácil obtener una localización exacta, si el teléfono no está en funcionamiento, solo tendremos el aproximado del lugar en el que se uso la ultima vez, si la persona se trasladó desde ese último uso. . .
Roger se vio interrumpido por la repentina aparición de Edward y Jasper
—¿Alguna novedad? — preguntó Edwadr ansioso luego de saludar rápidamente a su hermano y cuñada
—Apenas vamos a comenzar a rastrear, por casualidad ¿sabes si Isabella lleva el localizador de GPS encendido en su celular? —preguntó Emmet a su hermano
—No lo tiene encendido—respondió Roger antes de que Edward contestara—cabo de verificarlo
—Bien, acabo de llamar a Sam, llegará aquí de un momento a otro, es hora de que la policía tome cartas en el asunto
—Estoy de acuerdo— contesto Rosalie quien acababa de cortar la comunicación con el Director y se a cercaba a los hombres quienes rodeaban a Roger y al aparato— los niños están bien, ambos están en clase y todo está normal en el colegio
—Fue por Isabella, —dijo Edward pasándose ambas manos por el cabello, aunque la desesperación creciente que sentía se vio aplacada un tanto, luego de la afirmación de Rose— lo que no entiendo es que tiene que ver Alice en todo esto.
—¿Qué tengo que ver en qué? —preguntó Alice al tiempo que entraba en la oficina, la secretaria de Emmet no la había anunciado ya que Rose le había dicho que la esperaban. Jasper se abalanzó y abrazó a su muy sorprendida mujer
—Dios Alice, ¿estás bien? — preguntó Jasper sin soltarla, mientras los demás la miraban sorprendidos. Edward fue el primero en salir de su estupor
—¿Y Bella?, Alice ¿dónde esta Bella?
—Sí, estoy bien— respondió primero a su marido y luego se dirigió a Edward— pensé que estaba contigo, con ustedes, ¿qué hacen aquí, por qué no están en el hospital?
Jasper iba a responder pero su amigo se adelantó
—¿Por qué la llamaste?
—¿A quién?, no he podido llamar a nadie, creo que perdí el Iphone
—Eso lo explica
—¿Explica qué? ¿¡Puede alguien decirme que rayos pasa!?
—Creemos que secuestraron a Isabella, cariño
Alice palideció, tendió las manos hacia su marido y buscó sentarse, las piernas le temblaban
—Isabella recibió una llamada de tu celular mientras estábamos en el hospital, salió de allí y no hemos vuelto a saber de ella
—¡Dios mio!, yo no la llame, no tengo mi Iphone, estoy segura que lo tenía cuando salí de casa— respondió Alice mirando a todos con los ojos llenos de lagrimas— aunque luego . . . con el problema del auto y el revuelo por el horario, no sé . . . tal vez lo dejé. . .
—No cariño, la llamada a Bella fue hecha desde tu celular, Tania nos dijo que Isabella vio tu nombre en la pantalla, alguien lo debe haber robado— explicó Jasper
—¿Recuerdas si lo sacaste en algún lugar, lo utilizaste antes de notar su falta?
—No Edward, noté su falta cuando estaba llegando aquí, iba a tomarlo para a visarle a Rose que ya había llegado
—Entonces lo tomaron de tu bolso
« Señor Cullen, el agente Sam Uley, se encuentra aquí»
La voz de la secretaria a través del intercomunicador interrumpió sus conjeturas
« Que pase »
La puerta de la oficina se abrió dando paso a un hombre de unos treinta y cinco años, de mirada recia y enorme. Se dirigió a Edward ni bien cerró la puerta
—Amigo— dijo fundiéndose en un abrazo con su antiguo compañero de escuela— he venido en cuanto pude
— Es un gusto verte Sam, aunque hubiera preferido que fuera en otras circunstancias, deja que te presente; a Emmet ya lo conoces — dijo Edward haciendo una pausa para que el hombre saludara a su hermano— la señora es mi cuñada Rosalie Hale, él es mi amigo Jasper Withlock y su esposa Alice Brandon— Sam fue saludando con un apretón de manos a todos mientras Edward los nombraba
—Mucho gusto a todos, es verdad, la circunstancia no es la mejor y por lo tanto no tenemos tiempo que perder, ¿puede alguien ponerme al corriente de la situación?
Media hora después y con la situación actualizada Sam puso en marcha el inicio de la investigación. Roger había localizado la ultima conexión de Isabella a las 11:00 de la mañana en una zona cercana al colegio de los chicos
—¿Puedes darme la localización exacta? —pregunto Sam a Roger, al tiempo que sostenía su teléfono con el hombre preparándose para anotar y a su vez pasar la dirección a su compañero en la jefatura
—El número 89 de la Cuarta Avenida
Sam repitió en el teléfono
—Un estacionamiento. . . bien. . . nos vemos ahí Mat.
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Emergió a la conciencia con un fuerte dolor de cabeza , se encontraba acostada en una muy cómoda cama, recorrió con la mirada lentamente la habitación y el solo hecho de mover sus ojos le produjo un severo mareo. Cuando el techo dejo de girar se dio cuenta que no reconocía el lugar, una sórdida pesadez se extendía a lo largo de sus músculos, haciendo que cualquier intento por moverse le resultara casi imposible. Cerró nuevamente los ojos tratando de concentrarse ignorando el malestar general que sentía, con un gran esfuerzo, levantó sus manos para tocarse el cuerpo y las piernas; encontrar que su ropa estaba en su lugar le produjo una sensación de profundo alivio, pero ese simple movimiento la agotó. Respiro hondo, tratando de dejar de lado la creciente angustia que amenazaba apoderarse de ella e intentó incorporarse, el mareo volvió, esta vez con más fuerza generando una oleada de nauseas. La habitación estaba a oscuras, no tenía idea de donde se encontraba, no tenía idea si era de día o de noche, solo recordaba la sensación de vacío y la oscuridad que se apoderó de ella. El miedo la inundó, respiró profundo nuevamente y un aroma conocido llegó hasta ella . . . tabaco. . . eso era, un olor a puro que le revolvió el estomago, las arcadas fueron violentas, se volvió hacia un lado de la cama justo a tiempo antes de vomitar
—Lo lamento mi amor, olvide que nunca te habían gustado mis puros
La voz le erizó la piel.
HOLA PRECIOSAS, SÍ, AUNQUE NO LO CREAN AQUI ESTA!
PERDON POR LA TARDANZA PERO MI FAMILIA Y LAS VACACIONES SE APODERARON DE MÍ, AHORA YA CON LAS PILAS CARGADAS ESTOY DE NUEVO POR AQUI
MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SEGUIR LA HISTORIA Y ACOMPAÑARME EN ESTE CAMINO
UN BESO GIGANTE
Y NOS LEEMOS PRONTO!
