La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando

CAPÍTULO 19

POSIBILIDAD

—Por supuesto iré contigo

—Esto es ahora, un asunto policial, sabes que no puedes venir. — Sam se dirigió a él mientras se aprestaba a salir de la oficina. La mano de Edward sobre su brazo lo detuvo.

—Esa mujer que está en peligro es mi vida, Sam todo se lo debo; si tengo que ir por mi cuenta, ten la seguridad de que lo haré.

—No me obligues a arrestarte por obstrucción al trabajo policial Edward

—Entonces, no lo hagas

Cruzaron sus miradas desafiándose.

Sam sopesó las posibilidades; conocía al hombre que tenia frente a sí, sabía que si estaba en su cabeza meterse en el asunto lo haría sin importarle las consecuencias, así que era preferible— pensó— tenerlo cerca, de esta forma podría al menos, evitar que terminara con una bala entre las cejas si las cosas se ponían difíciles No tenía mucha idea de a que se enfrentaban, su instinto de años de policía le decía que aquello podría ser la punta del iceberg de algo muy jodido. Además Edward era abogado, no un improvisado civil, tenía por lo menos una vaga idea de la forma de proceder con la policía involucrada.

—Escucha, prefiero que estés conmigo y mantenerte cerca, a tener que ocuparme encima de todo, de ti y tu idiotez. Así que puedes venir pero, — dijo haciendo un alto y mirándolo fijamente— harás lo que yo diga, como yo lo diga y cuando yo lo diga, y por nada del mundo, me oyes, por nada del mundo jugarás al héroe; si esa mujer es tan importante para ti, dejaras que haga mi trabajo, ¿has entendido?

—Fuerte y claro, ahora vámonos de una maldita vez

—Hermano—la voz de Emmet se escuchó ronca— por lo que más quieras ten cuidado, deja que hagan el trabajo quienes saben hacerlo.

—Tranquilo Emmet, si el jodido cáncer no ha podido conmigo, no dejaré que ningún hijo de puta lo haga

—Mantennos informados, en la medida de las posibilidades, por favor Edward— pidió Alice mientras gruesas lágrimas corrían por sus mejillas.

Edward asintió con la cabeza, había olvidado momentáneamente que Isabella no solo era importante para él. Salieron del edificio pasado el mediodía, mientras se dirigían al estacionamiento donde suponían que Bella había usado su teléfono por última vez, mediante el manos libres del celular, Sam se comunicaba con la estación.

—Jacobo Black, llegó hace tres semanas al país proveniente de España, necesito todos los datos que tengamos de él, fotografía, propiedades de él o su familia, antecedentes si los hubiere, hasta el maldito grupo sanguíneo y lo necesito ya, vamos en camino a la única pista que tenemos, y quiero dos unidades en el lugar.

—Muy bien detective Uley, ya estamos trabajando, el detective Stevens se encontrará con usted en el lugar, junto con dos patrullas, manténgase en contacto.

Sam cortó la comunicación y miro de reojo a Edward que se mantenía en silencio en el asiento del copiloto. Conocía la situación de salud por la que estaba atravesando, pero no tenía idea de que una mujer fuera tan importante para él

—¿Es de veras la indicada, Edward? Pensé que no tenias relaciones estables, es decir, no me mal interpretes, pero ¿esto es por agradecimiento o hay algo más?

Edward tomo aire antes de responder

—Es como si no pudiera respirar sin ella Sam, es. . . todo; es total y profundo agradecimiento, es mi compañera, es mi amiga, es lo que siempre había buscado y había renunciado a encontrar, es mi amor, amigo; si algo llegara a sucederle, yo . . . simplemente . . . — desvió su mirada hacia la ventanilla tratando de que la desesperación que sentía al imaginar ese escenario no se notara—¿puedes entenderlo?

Sam pensó en Emily, su esposa y madre de su hijo, claro que podía entenderlo. Miró su dedo anular donde debería estar su anillo de matrimonio, el cual no usaba como forma de proteger a su familia e imaginó lo que impulsaba a Edward a estar allí.

—Si es así, claro que lo entiendo hombre, por eso, y porque supongo que para ella significaras lo mismo, te pido que no cometas ninguna tontería. Si te permito estar aquí es porque te conozco y sé que eras tan terco como obstinado e igual vendrías. No te expongas innecesariamente, no sabemos a qué nos enfrentamos aquí, tal vez sea solo un ex novio impulsivo y despechado que hace un último intento desesperado por recuperar a su chica, pero algo me dice que en el fondo de esto hay más, mucho más.

Las alarmas se encendieron en el cerebro de Edward, recordó la charla sobre las extrañas circunstancias de la muerte de los padres de Isabella y se lo comento a Sam

—Ese es un hecho importantísimo que no debemos subestimar, así como la amenaza realizada a los niños, no, no es esa la forma en que se mueve un simple novio despechado . . . además, el apellido Black. . . hay algo sobre él, me suena familiar.

Doblaron a la izquierda y llegaron al aparcamiento. Dos patrullas del NYPD y un Toyota azul estaban afuera, un hombre de unos treinta años hablaba por celular dentro de él. Al ver llegar el auto de Sam, cortó la comunicación y salió del vehículo.

—Detective Mathew Stevens, te presento a Edward Cullen, será asesor en esta investigación —Sam hizo las presentaciones pertinentes mientras ambos hombres estrechaban sus manos— ¿Tienes alguna nueva información?

—Estoy esperando una confirmación, los chicos encontraron este celular— dijo mostrando una bolsa de evidencia con un Iphone dentro

—Es el móvil de Isabella ¿dónde lo encontraron?

—En el piso junto a su auto, está aparcado más adelante, —señalo con la cabeza hacia el lugar— las cámaras de seguridad mostraron como un hombre con el rostro cubierto le tapaba la nariz y la boca con algún tipo de paño y a la señorita Swan desvanecerse. Se ve claramente cuando se la llevan y unos minutos más tarde, la salida de un Mercedes plateado, aunque no es posible ver la matricula, tenemos identificado el modelo.

—Bien— dijo Sam mirando a Edward— ahora tenemos la seguridad de que Isabella fue llevada contra su voluntad.

.

.

.

Isabella oyó como Jacobo abría la puerta de la habitación para llamar a alguien para pedirle que viniera a limpiar el desastre de su vómito. El malestar seguía dominándola, a tal punto que solo pudo advertir una sombra junto a su cama. Trato de hablar, necesitaba desesperadamente pedir ayuda.

—No te esfuerces cariño—le apremió Jacobo mientras apagaba su puro en el cenicero de fino cristal que tenía a su lado— Adam es un sirviente leal, ¿no es así Adam? No hay nadie en esta habitación, salvo tú y yo.

—Así es señor— respondió el hombre al lado de la cama —solo usted y yo estamos aquí.

Bella sintió como la angustia crecía en su interior, soltó un débil «Por favor» a la sombra que pasó a su lado como si nada, alejándose de la cama. Notó cómo el colchón cedía bajo el peso de un cuerpo y cómo ése cuerpo se acercaba al suyo. No podía mover la cabeza sin sentir un profundo mareo, aquello no era natural, no era el efecto del cloroformo, con lo que supuso la habían desvanecido, eso era algo más.

—Tranquila cielo, —dijo la voz de Jacobo cerca de su oído, mientras le levantaba la cabeza y apoyaba en sus labios el fresco borde de un vaso— bebe, quítate el mal sabor de la boca.

Isabella tomó apenas un sorbo y se dejó caer sobre la almohada

—¿Qué me inyectaste?

—Oh, no te preocupes, solo algo para que no estés nerviosa cariño, nuestro encuentro no fue como yo lo había planeado, pero, como te has negado a hablar conmigo Isabella, tuve que tomar medidas y digamos. . . adelantarlo, además, también te extrañaba— respondió Jacobo, mientras deslizaba dos dedos por el cuello de la chica y comenzaba a acariciar su pecho. Isabella levantó la mano con el burdo propósito por quitar la de Jacobo quien ya había comenzado a desprender los botones de su blusa, pero no tuvo la fuerza suficiente para apartarlo.

—Basta, ¡detente! — exigió en un vano intento de sonar convincente

—Shhh nena— el olor a tabaco y whisky en el aliento del hombre le inundó el rostro, haciendo que su estómago se retorciera nuevamente, una nueva arcada la impulsó haciendo que por fin Jacobo se apartara.

«Gracias a Dios» pensó Bella, mientras trataba de incorporarse. Debía salir de ahí a como diera lugar

—Ni si quiera trates de intentarlo, no tendrás ninguna oportunidad, tal vez me haya sobrepasado un poco en el "tranquilizante " que te administré, no pensé que te afectaría tanto.

Bella respiró hondo, tratando de dejar la nausea atrás, llevando oxígeno a su torrente sanguíneo para lograr aclarar su mente. Logro coordinar la idea que quería expresar y preguntó

—¿Por qué haces esto, qué quieres de mi? Tú terminaste nuestro compromiso . . . tú me dejaste ¿qué demonios quieres ahora?

—Bueno, en realidad podría darte una extensa lista de razones de por qué rompí el compromiso y porque estoy aquí, pero básicamente lo que me impulsó a venir, querida Isabella— respondió Jacobo volviendo a acercarse para acariciar sugerentemente su pantorrilla desnuda, hecho ante el cual Bella reaccionó con un fuerte golpe, el que fue parado en el acto por el hombre al cambiar la caricia por un intenso apretón, los nudillos se marcaron en sus manos— es que tú tienes algo, que yo quiero.

—¿De qué rayos hablas?

—Los documentos Isabella, ¿dónde están los documentos?

—No tengo idea de . . . qué estás hablando

La figura de Jacobo se cernió sobre ella, y el apretón de en sus piernas se traslado a su cuello

—No juegues conmigo cariño, los papeles que te envió Arturo, los quiero, ¡ahora!

.

.

.

El teléfono de Sam sonó en sus manos

—Detective Uley, tenemos nuevos datos sobre el sospechoso.— Al escuchar esto, Sam activó el alta voz.— La familia Black está siendo investigada por Interpol, estamos estableciendo la red para confirmar el tenor de tales investigaciones, además, hemos conseguido información sobre propiedad que la familia Black posee en las afueras de Elizabeth en New Jersey.

Sam y Edward se miraron, ambos sabían lo que significaba que la Interpol estuviera en el asunto. Los negocios de la familia eran internacionales y seguramente, fueran en algunos de sus puntos ilegales, sin embargo, de qué tipo de delito se trataba, aun era un misterio.

—Envíame la dirección, iremos hacia la propiedad— Sam cortó la comunicación y se dirigió a Edward— Si vas a comunicarte con Emmet hazlo ahora, solo infórmale que estas bien, diles que vayan a buscar a los niños a la escuela; si quieres quedarte fuera Edward, este es el momento.

—Por ningún motivo me iré ahora

—Muy bien, comunícate ahora con tu hermano, pero no le digas a dónde vamos, no me gusta cómo se va poniendo, huelo a podrido aquí.

Edward asintió y se aparto para llamar a Emmet. Sam por su parte se dirigió a su auto para comunicarle a sus hombres el procedimiento que realizarían a continuación. Cuando iban a partir, se acerco al detective Stevens

—¿Tenemos un arma de mas?

—Claro Sam, toma

—No es para mí— señalo con la cabeza a Edward— dásela, estoy seguro que sabe usarla

—¿Estás seguro? Es un civil

—Es un civil, que sabe lo que hace y al que debemos mantener con vida, no te preocupes por el papeleo, yo me hare responsable de toda la situación, al fin y al cabo, siempre existe la posibilidad de que todo salga bien.

Edward termino la llamada y se volvió para encontrarse con Mathew quien le entregaba un arma. Sam observaba como le quitaba el seguro y la martillaba, claro que sabia como manejar un arma. Edward levantó la vista y se encontró con la de él.

— Es hora, debemos irnos.


HOLA NIÑAS!

CAPITULO 19 ARRIBA

Miles de disculpas por la tardanza, pero más vale tarde que nunca.

Se está poniendo complicada la cuestión, esperemos que Sam tenga razón y la posibilidad de que todo salga bien sea real.

Ahora sí, inexorablemente nos estamos acercando al final de esta historia.

Gracias como siempre por acompañarme, cada una desde su lugar.

Nos leemos pronto!