CAPÍTULO 21

EL REENCUENTRO (1ª PARTE)

Valarian fue a un extremo del tejado y se puso en modo de alerta.

Se oyó un portazo abajo.

Valkyon: ¿¡Mystika!?

Me acerqué al borde del tejado y caí con destreza al suelo a su lado.

Valkyon: Estás aquí... Creí que habrías salido corriendo tras el basilisco.

Mystika: Eso es lo que espera que hagamos... Es una trampa.

Valkyon: ¿Quieres decir?

Mystika: Estoy prácticamente segura, es como la otra vez.

Valarian bajó también del tejado cayendo a nuestro lado ante la sorpresa de Valkyon.

Valkyon: Bueno, volvamos entonces dentro, mañana nos reuniremos para trazar un plan.

Mystika: Claro.

Entramos los tres de nuevo a la casa. Valarian fue directo a su habitación y yo fui a la cocina a servirme un vaso de agua. Me lo tomé con la mirada perdida en la ventana.

Valkyon: ¿No tienes sueño?

Mystika: Mhh no, no mucho.

Valkyon: ¿Quieres... que leamos algo?

Mystika: No, ve a descansar, yo no necesito muchas horas de sueño.

Valkyon: ¿Segura?

Me daban ganas de preguntarle qué diablos quería de mí y por qué me torturaba así, pero reprimí ese deseo estúpido y volví mi atención de nuevo a la ventana.

Mystika: Segura, necesitas dormir. Yo me apañaré hasta que me entre sueño.

Aunque esto era una clara despedida Valkyon no se movió ni un ápice, se quedó ahí observándome unos segundos hasta que rompió el silencio.

Valkyon: ¿Qué te preocupa?

Me giré hacia él con calma y me encontré con sus iris dorados que tanto me tranquilizaban a pocos pasos de mí. Realmente tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para no acortar la distancia entre ambos.

Mystika: ¿Preocuparme? Demasiadas cosas... Mañana podemos hablar sobre ello.

Valkyon: ... Está bien... buenas noches.

Mystika: Que descanses.

Se metió en la habitación y cerró tras él y a mí se me escapó un suspiro.

(Ojalá él hubiera sido el vampiro y hubiera tenido con él el intercambio de sangre para poder leerle el pensamiento. Quizás así sabría cómo actuar con él y qué era lo que le ocurría para mandarme tantas señales contradictorias.

¿Y si le pido a Ezarel algo para poder leer la mente? ¿Existirá tal cosa? ... No, no, no. Eso no sería correcto, me estaría metiendo en el espacio más personal de alguien sin permiso)

Masajeé mis sienes para borrar todo rastro de un nefasto plan y me puse a preparar la infusión que debía tomar en unas horas. Ya me sentía bien, pero aun así hice caso y seguí tomándola.

Cuando acabé de prepararla me acosté en el sofá y conseguí dormir unas horas. Al despertar seguía todo oscuro, así que miré el reloj: las 5:47 de la mañana.

Me levanté, tomé la infusión y me puse mi nuevo uniforme. También cogí el arco, las flechas y mi nueva espada que enfundé a mi cintura, todo esto tratando de no hacer ruido.

No sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero no podía quedarme quieta, quería averiguar cómo mi padre controlaba al basilisco, quería encontrarles sin que ellos se dieran cuenta y eso no sería posible si íbamos un pequeño grupo a la cueva.

Salí al exterior cerrando la puerta con suavidad. Andando tardaría unas dos horas, eso tardamos la otra vez, y debía faltar una hora y media para que saliera el sol.

Mystika: (¿Artax?)

Me concentré tanto como pude, pero no sabía cómo hacerlo o si así serviría. Fui acercándome a la línea del bosque.

Mystika: (Artax)

No tardé en oír unos pasos calmados de cascos y vi a Artax asomarse entre los árboles. Le sonreí nada más verlo.

Mystika: (Ha funcionado... Disculpa por llamarte a estas horas)

Artax: (No debes preocuparte por ello. ¿Qué deseas?)

Mystika: (Quiero encontrar al basilisco y al íncubo Tristán sin que se enteren)

Artax: (Sube, seguiremos el rastro de Anazaret)

Mystika: (De acuerdo)

De nuevo Artax se agachó para ponerme fácil la subida. Me acomodé en el lomo y le hice saber que estaba lista. En pocos minutos estábamos galopando a toda velocidad entre los árboles y, a pesar de la oscuridad, se desenvolvía a la perfección entre ellos.

Cuando estábamos cerca de la cueva aminoró el paso y dio varias vueltas sobre sí mismo ante la entrada.

Artax: (Hay dos rastros, uno va a la cueva y el otro la rodea)

Mystika: (Ve por fuera de la cueva)

(Sí en teoría Tristán era el que contactaba con el basilisco y le conseguía los unicornios, ¿por qué iba a haber un rastro en el exterior de su guarida que no conducía al pueblo?)

Después de un rato de camino, el unicornio se detuvo inquieto.

Mystika: (¿Qué ocurre?)

Artax: (Hay alguien, dos personas... un demonio y un mago)

(¿Será mi padre? Y... ¿Con un mago?)

Mystika: (¿Crees que puedes acercarte sin ser detectados?)

Artax: (Sí...)

Siguió un camino que hacía pendiente bordeando un precipicio de unos diez metros de alto. Apenas hizo crujir las hojas bajo sus cascos, como si pudiera ir flotando.

Entonces escuchamos unos murmullos. Artax se acercó todo lo que pudo sin ser vistos hasta que la conversación se hizo lo suficientemente audible.

El sol comenzaba a salir, por lo que la luz empezaba a bañar el paisaje, descubriendo así poco a poco a los interlocutores.

Tristan: {Aún no han hecho amago de dirigirse a la cueva}

¿?: {¿Crees que lo harán cuando despierten, como la otra vez?}

Tristan: {Mhh es posible, el jefe de Obsidiana está al mando, seguramente quiera atacar cuanto antes}

¿?: {Pero ¿y si ella les previene? Quizás entienda lo que quieres hacer}

Tristan: {Sí, cabe la posibilidad que sepa que es una trampa, pero sus ganas de zanjar el tema seguramente la lleven a cometer un error}

¿?: {¿Por qué tanto empeño en matarla, tío?}

Tristan: {Ah... ella no tuvo la suerte de nacer con su poder activo como tú}

¿?: {¿Cómo? ¿Es hija de un demonio?}

Tristan: {Jajaja... es tu prima}

(¿¡Cómo!?)

Me encontraba en shock. Tristan estaba con un mago que ser MI primo... Obviamente estaba de su lado, por lo que usaba la magia con males propósitos.

Él era el que seguramente controlaba al basilisco, al fin y al cabo un íncubo no tenía ese poder...

Con los primeros rayos de luz pude distinguir con claridad a los dos hombres unos metros más abajo.

Mi padre llevaba su traje negro y rojo con su máscara de dragón. Mi primo llevaba una enorme capa de hojas echada desde la cabeza, por lo que no pude distinguir ni un solo rasgo ni mechón de pelo. Sentía mucha curiosidad.

Ambos se despidieron y mi primo abandonó el lugar con sigilo. Mi padre se quedó allí de pie mirando el horizonte de espaldas a nosotros. Instintivamente cogí mi arco, coloqué una flecha y lo tensé.

Seguía subida a lomos de mi unicornio, que permanecía estático y alerta.

Apunté a la cabeza de Tristan.

(Una flecha y todo terminaría: los robos, los incendios, los ataques, el peligro que acechaba a mis amigos y compañeros, los intentos de matarme...)

Vacilé unos segundos.

(Tenía los motivos y la oportunidad, entonces ¿por qué no soltaba la maldita flecha?)

Suspiré y bajé el arco.

(No podía hacerlo así, no por la espalda y a traición sin darle la oportunidad a defenderse. Yo NO era como él)

Tristan se fue y yo maldije mi sentido del honor.

Mystika: Volvamos amigo.

Ya había amanecido del todo, mis compañeros no tardarían en despertar y descubrir que no me encontraba allí.

Artax galopó a toda velocidad hasta los límites del bosque, donde nos despedimos.

Me apresuré a entrar en la casa de Myrna y desde la puerta pude comprobar que aún dormían. Cerré la puerta con sumo cuidado y me apoyé en ella suspirando aliviada. Y justo en ese momento se abrió la puerta de Valkyon, que salió con aire somnoliento.

(Mierda...)

Él me miró sorprendido.

Valkyon: ¿Qué...? ¿De dónde vienes así vestida?

Mystika: Yo... Ehm...

Quería buscar cualquier excusa plausible, pero no quería mentirle, así que quedé callada observándole.

Valkyon: ¿Qué has hecho? ¿Has ido a la cueva?

Mystika: Mhh no, no he ido a la cueva.

Valkyon: Mystika...

Mystika: De verdad no fui a la cueva.

Se acercó a mí clavando su mirada en mis ojos. Medía 18 centímetros más que yo y, aunque a priori no era una diferencia exagerada, con su corpulencia me hacía sentir pequeña, sobretodo cuando estaba molesto o enfadado.

Se cruzó de brazos esperando una explicación.

Mystika: He ido al bosque que la rodea...

Puse cara de niña inocente, lo que provocó que Valkyon suavizara su expresión.

Valkyon: ¡Maldición, no me pongas esa cara! ¿Sabes lo peligroso que es ir sola por ese bosque, sobretodo para ti?

Mystika: He ido con Artax...

Valkyon: ¡Aun así!

Mystika: ...Y tengo información interesante.

Él hizo rodar sus ojos y chasqueó la lengua fastidiado para luego relajar su cuerpo.

Valkyon: Vamos a desayunar y me lo explicas.

Sonreí victoriosa siendo consciente de haberme librado de una buena reprimenda.

Cogimos algo de comida y me senté en la encimera. Valkyon se colocó delante de mí y extendió su mano invitándome a comenzar mi explicación.

Valkyon: Te escucho.

Mystika: ¿Recuerdas lo que te conté acerca de mi padre?

Valkyon: Sí.

Mystika: Bueno, pues...

Un gruñido desde la ventana me interrumpió y me giré en dirección al ruido.

Mystika: ¿Schwarz?

Valkyon lo atrapó, traía otra nota. La desenrolló de su cola y se dispuso a leerla.

(¿Habría pasado algo malo con Nevra finalmente?)

Al terminar de leer me entregó la nota con el rostro sombrío. Era de Ezarel.

AVISO: No leer en voz alta.

Estuve analizando la sangre de Nevra y no sólo tenía el hechizo localizador, también tiene un hechizo transmisor de voz. He analizado la sangre de otros miembros y todos estamos hechizados.

Él nos vigila, por eso sabe cosas que no debería.

Escribid lo importante.

Ezarel.

(Así que era eso... nos había puesto una especie de micrófonos mágicos. Pero, ¿cómo? Y ¿dónde se recibe nuestra voz? Debe ser cosa de mi primo también...)

Mientras yo leía, Valkyon se hizo con papel y lápiz.

Mystika: Bueno, como te decía, salí a dar una vuelta por si me encontraba a mi padre, pues no podía dormir.

Le guiñé el ojo para que me siguiera el rollo.

Mystika: Y me encontré con el unicornio que me estuvo explicando un poco sobre los seres que habitan este bosque.

Valkyon: ¿Y has visto alguno?

Mystika: Eso creo, ayer en los alrededores del lago.

Mientras hablábamos escribí una nota:

Tengo una idea para comunicarnos con facilidad, espero que funcione.

Él asintió.

Mystika: Y por eso voy a ir de nuevo al bosque ahora que hay luz.

Le hice una señal para que me siguiera.

Valkyon: ¿Quieres que te acompañe?

Mystika: ¡Sí, claro! Será divertido.

Valkyon: Me acabo de vestir y vamos.

Mystika: Vale, te espero fuera, en la entrada al bosque.

Salí para llamar de nuevo a Artax y como hacía apenas unas horas, apareció a los pocos segundos.

(¿Cómo hará para llegar tan rápido?)

Mystika: (Siento de veras molestarte de nuevo, pero es importante)

Artax: (Mystika, ahora he consagrado mi vida a ti, servirte es un placer y un honor, no te disculpes)

Mystika: (Vaya, no pensé que fuera así... pero gracias, el honor es mío)

(Esto era demasiado, ¿su vida consagrada a mí? No podía más que alucinar)

Valkyon se nos unió, saludando con la cabeza a Artax en un gesto lleno de respeto. Artax lo imitó a su manera.

Mystika: (Como te decía, esto es importante, tenemos sobre nosotros un hechizo transmisor de voz, el demonio de antes nos espía y no podemos comunicarnos con fluidez y seguridad)

Artax: (¿Y has pensado en mí como puente?)

Mystika: (Algo así, no sé si sería posible usarte como mensajero para los temas más importantes)

Artax: (Algo mejor que eso. Valkyon, acércate)

Valkyon obedeció y se colocó a mi lado junto a Artax.

Artax: (Poned una mano sobre mi lomo y daros la otra mano)

Nos colocamos a su lado, en frente uno del otro y colocamos una mano en su lomo.

Valkyon acercó la que le quedaba libre y tomó mi mano con cariño apretando un poco.

En ese momento sentí algo extraño, como una conexión, una energía que fluía a través de nuestras extremidades. Por la mirada de Valkyon adiviné que él también lo sintió, no era sólo cosa mía.

Artax: (Ahora ya podéis hablar de forma segura)

Valkyon: (¿Lo has notado?)

Mystika: (Sí, lo noto)

Nos sonreímos al descubrir que podíamos oírnos con claridad, como si habláramos normalmente y no telepáticamente.

Valkyon: (Has tenido una gran idea)

Mystika: (Ha sido incluso mejor de lo que esperaba)

Valkyon: (Y bien, ¿qué está pasando?)

Mystika: (Resumiendo, tengo un primo mago que trabaja para mi padre, él es el que controla al basilisco y nos están esperando)

Valkyon: (Entonces estabas en lo cierto, es una trampa)

Mystika: (Sí, tenemos que pillarlos por sorpresa y que pueda escuchar lo que hablamos puede resultar muy útil)

Valkyon: (Claro, podemos hablar sobre un plan ficticio)

Mystika: (Así es)

Valkyon: (Te has expuesto demasiado siguiéndoles...)

Entonces recordé cómo pude acabar con todo esto y no lo hice... Desvié la mirada con culpabilidad y arrepentimiento.

Valkyon: (Hey, ¿qué ocurre?)

Mystika: (Yo... tuve a tiro a Tristan, pude haberle atravesado la cabeza o su corazón con una flecha, pero no pude hacerlo... no lo encontré... justo)

Valkyon: (Mystika...)

Mystika: (Merezco una buena reprimenda, lo sé, he sido una idiota y ...)

Valkyon apretó mi mano para llamar mi atención. Yo me giré hacia él y me miró con un cariño inusual que me hizo perder el poco aplomo que me quedaba.

Acortó un poco la distancia con un paso y soltó mi mano llevando la suya hacia mi mejilla.

Valkyon: (Entiendo lo que te ocurrió, eres una mujer de honor, así que no te culpes, juntos acabaremos con ellos)

Cerré los ojos. Su mano era cálida, aunque esa sensación no era sólo física. Puse mi mano sobre la suya para retener ese calor, esa sensación.

Valarian: ¡Eh chicos!

Pegamos un respingo y Valkyon retiró su mano de mi cara.

Valarian: Oh, ¿es el unicornio de Mystika?

Se acercó a observarlo de cerca sin tocarlo, como si fuera a quemarse la mano al intentarlo.

Valarian: Me he levantado y como no había nadie salí a buscaros.

Mystika: Vamos a ir a dar una vuelta a buscar a algunos seres que habitan el bosque. Quizás pueda ver alguna ninfa.

Valkyon: Encargaos del desayuno y esperadnos en casa de Myrna.

Valarian: ¿Tardaréis mucho?

Mystika: No, sólo quiero satisfacer mi curiosidad.

Valkyon le lanzó una mirada que decía "no preguntes más y vete" y él lo captó, aunque por como miraba, seguramente pensara lo que no era.

No pude reprimir la risa en cuanto se fue.

(¿Quizás ahora pensando eso dejará de perseguirme?)

Valkyon: ¿Qué?

Mystika: Nada, nada, ¿vamos?

Artax: (Subid ambos, así los tres estaremos en contacto y podréis hablar)

Me sorprendió ver que esta vez no tenía remordimiento alguno por montar con todo su peso, siendo lo que le contuvo el día anterior, pero subió primero cerca de la grupa y luego subí yo delante con su ayuda. En cuanto me hube colocado bien, él puso sus manos en mi cadera y pegó su pecho contra mi espalda.

Una corriente eléctrica atravesó toda mi espina dorsal para luego alojarse allí donde su piel hacía contacto con la mía.

Valkyon: Me temo que vas a pasar calor entre ambos.

Mystika: Jaja eso parece, ambos desprendéis bastante calor. Seguro que en invierno será agradable...

Valkyon: Jajaja ya veremos.

(¿Qué significaba eso? Seguramente nada, un comentario sin más...)

Le miré ladeándome ligeramente y levantando la vista.

Mystika: No lo digas dos veces o te tomaré la palabra.

Valkyon: ¿Sí? Bien, entonces, ya lo veremos.

Sentí enrojecer y su cara de diversión no ayudaba nada, así que le di un leve codazo en las costillas.

Valkyon: Ja ja

Íbamos trotando lentamente para no perder el equilibrio, al ir los dos y sin silla se hacía difícil montar con soltura.

Mientras paseábamos le expliqué a través de Artax la conversación que había escuchado entre mi padre y mi primo y que por desgracia no había conseguido ver a éste último.

Entremedias íbamos teniendo conversaciones banales en voz alta para no levantar las sospechas de Tristan.

Valkyon: (Debemos trazar un plan de ataque y luego comunicarlo a los chicos)

Mystika: (He pensado en una manera para que resulte creíble para Tristan)

Le expliqué mi idea y en seguida estuvo de acuerdo, aportando su experiencia para rellenar los huecos, por lo que al volver lo llevaríamos a cabo.

Paseando por un pequeño claro volví a ver a esa especie de libélulas de diferentes colores. Esta vez no iba galopando, así que podría verlas con mejor claridad.

Valkyon: Esto es lo que buscabas.

Mystika: ¿Hmm?

Valkyon señaló a las libélulas con una sonrisa en la boca.

Lo que yo creía insectos se acercaron saludando a Artax y revoloteando a su alrededor. Eran pequeñas ninfas de diferentes colores y eran más grandes que las libélulas de mi mundo.

Al aproximarse tanto pude ver sus finos y graciosos rasgos, parecían pequeñas mujercitas muy hermosas.

Mystika: ¡Son preciosas!

Ellas emitieron unas risitas muy dulces y comenzaron a revolotear alrededor de Valkyon.

Ninfa azul: Tu compañero sí que es guapo jijiji

Se estaban divirtiendo agarrando mechones de su pelo o tirando de su chaleco. Él sólo miraba sorprendido y algo incómodo por esa repentina invasión.

Mystika: Jajaja has ligado Valk.

Valkyon: Lo siento señoritas, pero prefiero a alguien más... de mi tamaño.

Ninfa blanca: Ohhh... ya vemos...

Ninfa verde: ¡Una lástima!

Ninfa roja: Las hay afortunadas...

Y riendo volvieron a marcharse.

Mystika: Vaya, vaya y no sólo una, ¡sino cuatro!

Valkyon: No deben haber muchos hombres por aquí.

Mystika: O por lo menos no guapos, al parecer. Bueno, ¿volvemos? Deben estar esperándonos.

El sol estaba bastante alto y entre eso, el equino y Valkyon estaba sufriendo un calor insoportable.

Resoplé y retiré mi pelo a un lado para intentar refrescar la nuca. Entonces Valkyon agarró todo mi cabello y comenzó a trastear sin poder ver lo que hacía. En menos de un minuto acabó y llevó hacia delante de mi pecho una bonita trenza, dejándola caer sobre éste con suavidad. Yo la agarré para verla mejor.

Mystika: Tienes una gran capacidad para sorprenderme. ¿Cómo es que sabes hacer trenzas?

Valkyon: Hace mucho aprendí a hacer trenzas y nudos con cuerdas, así que pensé que no sería muy diferente con el pelo.

Mystika: Pues... gracias.

Artax aceleró la marcha y al rato llegamos de nuevo a casa de Myrna.

Al entrar vimos a los chicos reunidos en la mesa charlando hasta que nos vieron.

Yo fui a la cocina a escribir en un papel el problema que teníamos y el plan real que íbamos a seguir y que entregaríamos después de contar el plan "oficial". Así Tristán oiría lo que queríamos que oyera sin riesgo de que alguno lo estropeara sabiendo la verdad de antemano.

Cuando acabé me senté en la mesa en silencio. Podía notar como Valarian me miraba de reojo y luego miraba a Valkyon.

Valkyon: Bueno chicos, vamos a hablar de la misión que nos ha traído aquí.

Valkyon explicó el plan que Tristan debía conocer. Resumiendo mucho, consistía en ir a la cueva, rodear al basilisco en la gran sala y atacar. Típico plan que idearía el jefe de la Guardia Obsidiana.

Valkyon: Lo llevaremos a cabo mañana al amanecer, después del desayuno, así que debéis descansar y prepararos para el ataque.

En ese momento me levanté y les hice una señal para que no hablaran y esperaran. Entregué el papel que había preparado a Jamón y fue pasando de mano en mano mientras el resto seguíamos conversando sobre los detalles de la misión.

Una expresión sombría reinó en las caras de nuestros compañeros después de leer la verdad.

Mystika: Bueno, me voy a hacer la comida.

Valarian: Te ayudo.

Mystika: Vale.

Valkyon: Yo me ocuparé de las armas, ¿me acompañas, Jamón?

Jamón asintió y se levantó de la mesa.

Valkyon: Tigg, Buckie, ¿podéis ocuparos del resto de preparativos?

Buckie: Claro.

Tigg: Sin problema.

Valkyon: Bien gracias, manos a la obra.

Y así pasamos el resto del día, ocupados con lo necesario para llevar a cabo la misión.

A la mañana del día siguiente despertamos temprano, desayunamos y nos preparamos para salir.

Hicimos el largo camino prácticamente en silencio. La tensión se palpaba en el ambiente a pesar de los intentos de Buckie y Valarian por romper el hielo y animarnos.

Poco a poco fui quedándome en la retaguardia sumida en mis pensamientos.

Valkyon: Eh, ¿te has tomado la infusión esta mañana?

Mystika: Mierda, no. La traigo aquí, pensaba tomarla al salir, pero me despisté.

Valkyon: Tenías que haberla tomado hace dos horas.

Mystika: Bueno, ya me la tomo papá.

Cogí el recipiente con la infusión y me la bebí de un trago y luego le mostré el frasco vacío a Valkyon para que comprobara que había sido buena niña.

Mystika: Ya está papi, ¿ya puedo ir a jugar?

Valkyon intentaba contener una sonrisa para no perder su ceño fruncido y su aire reprobatorio en señal de reprimenda. Aproveché para hacerle cosquillas en el costado mientras yo miraba hacia el camino como si nada hubiera hecho.

Valkyon: {Jaja para}

Me sujetó la mano y la puso sobre su antebrazo, pasándola por dentro de sus brazos cruzados.

Valkyon: ¿Estás nerviosa?

Mystika: Un poco... bastante.

Valkyon: Todo saldrá bien, tranquila.

Me dedicó una sonrisa tranquilizadora y apretó mi mano con afecto. Yo luchaba por calmar los latidos de mi corazón, sin saber bien si los provocaba él o lo que nos esperaba en unos minutos o ambos.

Llegamos a la entrada de la cueva y repasamos la falsa misión en voz alta mientras avanzábamos hasta la sala con las estatuas de piedra de los faeries.

A partir de ahí llevaríamos a cabo el verdadero plan. Valkyon y yo nos separaríamos de los chicos y ellos darían vueltas cerca de la sala principal, para ser detectados y que pensaran que intentaban rodear al basilisco. Nosotros iríamos por otro lado para pillarle por sorpresa. Él tenía que tomar una poción que ocultaría su olor durante unas horas para que el basilisco sólo me detectara a mí y pensaran que iba sola y me había perdido.

Valkyon: Bueno chicos, ¿os ha quedado claro? Debemos vigilar todas las entradas a la sala principal y esperar que aparezca.

Todos asentimos y nos separamos dispuestos a seguir el plan. Valarian me agarró del brazo para llamar mi atención y vocalizó un suerte sin pronunciar palabra.

(... Sí, suerte...)

CONTINUARÁ