De pasados y presentes
San Petersburgo, dos semanas atrás
Llevaban ya cinco horas bebiendo y, contra todo pronóstico, Yuuri se mantenía cuerdo. O al menos lo suficiente como para sostener entre sus brazos a su sí alcoholizado prometido, quien hablaba tontería y media.
- Ni pienses que voy a ayudarte a llevarlo a su habitación, cerdo...
- Yurio, no seas así. Mira que Vitya quiso venir principalmente por ti, para que pudiésemos celebrar juntos tus dieciocho años…
- ¡Los cumplí en marzo, imbécil!
- ¡Ya sé! Pero no pudimos estar juntos, ¿recuerdas? -el ya no adolescente lo miró con fastidio.
- …da lo mismo, no pienso ayudarte.
- Arggg, eres odioso -afortunadamente su novio le había entrenado tan bien los últimos meses, que ahora lograba sostenerlo a la perfección.
Por ello, pudo llevarlo, en brazos, perdiéndose ambos en la habitación principal de aquella mansión que Lilia había alquilado para todos, por las vacaciones de fin de mes.
- Al menos despídete, cerdo…
- Duerme bien…
De la misma manera que los últimos meses (y Yuuri sospechaba que por culpa de Victor), Maccachin no lo siguió. Se quedó en la sala, enroscado en su mullido cojín. Por eso, supuso que estaba bien cerrar, con seguro, aunque en casa solían dormir con la puerta abierta para que él ingresara cuando quisiese.
Pero ahora estaban todos juntos, ¿no?
Y, bueno…
Últimamente, había cosas que habían cambiado entre Yuuri y Victor…
- Yuuri…
- ¿Hum? -le acarició las mejillas, deteniéndose un instante en la labor de desabotonarle la camisa.
- ¿Yurio se fue…? -estaba con los ojos cerrados, hablando bajito.
- No. Duerme en esta casa con nosotros por dos semanas, ¿recuerdas…? -le descubrió el pecho, acariciando sin vergüenza su piel.
- Oh… -suspiró- …tus manos están frías…
- Gomen -las retiró. Y en ese instante, Victor abrió los ojos.
- No pedí que dejes de tocarme…
- Lo sé. Pero si las uso ahí, no podré dejarte como te quiero dejar… -una risita divertida y su piel sonrojada. Sí, Yuuri adoraba tener a Victor a su merced.
- ¿…y cómo me quieres dejar, Yuu-ri? -el alcohol le hacía arrastrar las palabras, sonando aun más cantarín.
- Si te portas bien, lo descubrirás por ti mismo… -susurró, besándolo. Y las manos de Victor caminaron solas hasta su cintura.
- …es imposible portarse bien teniendo a Yuuri encima de mi cuerpo…
- Sí puedes. ¿O acaso no confías en mí? -le acarició el rostro.
- Por siempre… y para siempre -soltó una risita contagiosa- Todo lo que he vivido… valió la pena, para poder estar así. A semanas de una Navidad más con la persona que amo… y una menos para dejar de ser solo Victor Nikiforov… Gana la medalla de oro, ¿sí? Es la sexta, y si la ganas… tú… y… yo…
Su voz se perdió, para ser reemplazada por una respiración acompasada y tranquila. Como si Victor no necesitara que Yuuri le prometiese quedarse, para descansar.
Y Yuuri lo observó, con el eco de sus palabras taladrando su mente.
Todo lo que he vivido...
- . -
- Ufff, ya estoy listo, Yuuri, ya podemos ir… ¿Y mi Yuuri?
Victor miró a todos lados, confundido. Su prometido no estaba por ninguna parte, y la ausencia de su mochila deportiva le dio mala espina.
- Le dijimos que te esperaríamos, pero dijo que no podría acompañarnos. Parecía… extraño -Mila habló con un dejo de incomodidad, alejándose un poco de su amigo.
- ¿Extraño? Yurio –miró de mala manera al rubio- ¿qué diablos le hiciste?
- ¡Yo no le hice nada, estúpido, ¿y por qué me acusas a mí, para empezar?! -Mila y el resto se alejaron, dejándolos solos, al notar que las cosas podían complicarse… más- Calvo, ¿le hiciste algo el domingo?
- Claro que no -pero la ceja rubia que danzaba entre la incredulidad y la molestia, lo hizo rectificar- Bueno, Yurio, yo… Había bebido, estaba cansado, y me quedé dormido…
- No me digas que en medio de
- ¡No! ¿Y por qué estoy teniendo esta conversación contigo?
- Solo responde, idiota, intento ayudar…
- Pufff… No estábamos haciéndolo, pero creo que Yuuri quería, y yo también… -Yurio lo miró con odio creciente, y luego se llevó un puño a la sien derecha- Yurio, él sabe que hay días en los que simplemente estoy exhausto, o él lo está, y por ende pueden ocurrir esas cosas, y
- Estuvo preguntándome toda la mañana cuántas parejas tuviste, y cómo eran -aquello lo descolocó- Y me jodió tanto con el tema que le hablé de todas -se puso aun más blanco.
- ¿…todas…?
- Todas. Incluyendo a Mila -Victor quedó pasmado, y él aprovechó para seguir- Cada que yo le mencionaba una, la buscaba en internet, y terminaba lanzando una mirada más y más afectada. Y también anotaba alguna idiotez en una libreta.
- …pero yo
- Sé que antes habían hablado sobre esto, a excepción de ese patético intento con la Bruja en su debut como Senior. Pero no lo sé, anciano. Algo no anda bien con el Katsudon -se le notaba en verdad preocupado- Quizás sea por lo de Mila, no lo sé, pero mientras estuviste entrenando, fue dos veces al baño. Y cada una de ellas regresó blanco como un papel y con los ojos hinchados...
- ¿Por qué no me avisaron? -se sintió morir.
- Porque tienes por prometido al grano en el culo más grande del mundo, Victor.
- Voy a ir a buscarlo, debe estar creando una hecatombe en su cabeza…
- Escucha -lo detuvo- Sé que te desespera que a veces no se abra contigo, que no te comparta sus miedos, pero entiéndelo: Todas tus parejas podrían perfectamente haber pasado por certámenes de belleza, y la misma Nasa o Harvard. A excepción de la bruja, claro.
- Yuuri es el hombre más hermoso del planeta, y no existe una persona más inteligente que él. Además, hay una diferencia radical entre esas personas y Yuuri…
- ¿Su alma? -rió divertido.
- ¡Su alma, su corazón, todo lo de él! -alzó la voz, irritado.
- No pongas esa cara. Considero al Katsudon mi mejor amigo luego de Beka, y como se lo digas, te mato. Así que sé perfectamente bien que antes de esas personas, preferiría estar con él para siempre -ignoró el bufido de indignación del ruso mayor- Pero él necesita constantemente que se lo recuerdes, y más ahora que sabe que Mila y tú fueron pareja.
- ¡Pero ella es nuestra amiga!
- Y tu historial es más heterosexual que homo, ¿cómo crees que debe sentirse al compararse con la "amiga" a quien le permite abrazarte y hasta acurrucarse contra ti para dormir?
- Ninguna de esas cosas me genera algo, Yurio. No debiste decirle… -estaba molesto- Lo de Mila nunca fue real, fue un acuerdo entre ambos, ni siquiera nos llegamos a besar de verdad, ¡y lo supiste siempre!
- ¡No lo dije porque me diera la gana de verlo lloriquear, idiota! No pude negarlo cuando se le escapó a tu primer hombre, como una broma de mal gusto…
El silencio que se dejó "oír" fue casi cómico… salvo porque la palidez inicial de Victor dio lugar a un muy bonito escarlata digno de toda su sangre rusa acumulada en su cabeza.
- ¿…Chris, está en Rusia? -su indignación creció.
- No. Pero cuando Yuuri le pidió una referencia sobre una tal "Natasha" misteriosa que se mencionaba en un artículo como tu primera novia "oficial", ese hijo de puta decidió hacerle una video llamada, para contarle que él era aquella "mujer", y además, sobre el "delicioso trío que tuvieron con Babicheva" -esta vez, Victor en verdad parecía a punto de matar a alguien.
- …hijo de…
- Ya te he dicho que algo en ese suizo no me termina de gustar, Victor. No me trago que te coquetee cuando no le quita los ojos de encima a él... De modo que, ve donde Katsudon, hablen, y recuérdale quiénes son. O ese suizo va a terminar quitándotelo, o en el mejor de los casos, alejándolo de ti.
Esto no te lo perdono, Chris…
- . -
- ¿Yuuri…?
Corrió con todas sus fuerzas, hasta su departamento, y se tomó cinco minutos para calmarse, antes de entrar. Pero el silencio lo golpeó, hasta que el sonido de unas patitas al acercarse, sumado al clásico aroma de chuletas de cerdo fritas golpeó sus sentidos.
Sin embargo, no era una fecha especial, no le había pedido permiso antes para hacer katsudon.
Victor se llenó de miedo.
- Yuuri… -como una afirmación, su cuerpo se detuvo en la entrada de la cocina. Yuuri freía la carne, con aquel adorable delantal de maccachines sobre su ropa de estar en casa.
Volvió a enamorarse.
- Hola -pero su corazón dolió, como nunca, cuando fue saludado con aquella tierna frialdad.
Una vez más, en esa tarde, odió haber sido el yo de antes. Odió ser amigo de Chris y de Mila…
Lo odió a él por no creerle nunca, por no refugiarse en él…
- Tenías muchas ganas de kat
- Me… mudaré temporalmente esta noche. Ya renté un departamento. Cerca de la pista, no tienes que preocuparte por mis horarios, te juro que llegaré temprano -decía todo eso, sirviendo con la maestría de un cheff internacional.
Sacándolo de cuadro, y por lo visto, de su vida.
- Así podrás tener este departamento preparado para recibir a
- ¿Qué ha pasado hoy, Yuuri? -lo obligó a mirarlo a los ojos, sujetando su rostro con manos temblorosas- ¿Fue Yakov, Yurio… Mila? -el destello de inseguridad apareció en el acto, pero desapareció al instante- Dime lo que te dijeron, y hablaré inmediatamente con ellos. Si no te van a respetar como mi pupilo, no tenemos nada que hacer en Rusia, yo pediré que
- Quiero tiempo.
Esto no te lo perdono, Chris…
- ¿…tiempo? Jajaja, oh, ya veo -intentó ridiculizar esa situación que ya lo estaba matando- Quieres tener tiempo para poder hacer tus cosas antes de entrenar, no te preocupes, reorganizaré los horarios, no tendrás que entrar conmigo desde la mañana, Yuuri.
- No es eso, Vitya.
- ¿Ves? Sigo siendo tu Vitya, no has dejado de amarme -los ojos celestes ya estaban llorando, y Yuuri los limpió- Yuuri, no te vayas… ¿qué cosa he hecho?
- Nada, Vitya. Nada. Soy yo quien
- ¿Es porque me quedé dormido anoche? -Yuuri se sonrojó- ¿Dije algo indebido? ¿Te fallé?
- No, Vitya…
- ¿Entonces? -iba a besarlo, pero no le dejó hacerlo- …hay otro…
- Claro que no.
- ¿Otra?
- ¿Enloqueciste? Es solo que debo hacer cosas en las que no puedes acompañarme -el alma se le cayó hasta el suelo.
- ¿Qué cosas?
- Mis cosas, Vitya…
- Dijimos que no habría secretos entre nosotros…
- Cierto... ¿Por eso resulta ser que quien duerme en lencería, a veces, en nuestra cama, con nosotros, luego de ver televisión, fue tu pareja, verdad? -esta vez los ojos chocolate parecieron derretirse.
- No es lo que crees…
- Ya Chris me lo contó todo. Incluso lo de ustedes -el ruso apretó los puños hasta dañarse las palmas- Necesito tiempo para procesar eso, Victor.
- ¿Quieres dejarme por algo que pasó antes de que tú existieras en mi vida y que nunca más volvió a ocurrir desde que mi vida te pertenece? -Yuuri flaqueó. Sus hombros y manos temblaron, y de pronto pareció desear abrazarlo, entregarse a él.
- …quiero dejarte porque quiero recuperar mi dignidad. Ahora entiendo al mundo del patinaje, Victor -lo encaró- Pasaste por reyes y reinas, y terminaste con un sapo. Si en verdad me amas, deja que esta vez sea yo mismo quien me recomponga, lejos de ti y la imagen subjetiva que tienes de mí…
- …no sabes moverte bien por Rusia…
- ¿Lo ves? Me minimizas, como siempre -iba a replicar, pero lo calló con la última bala certera- Descuida. Chris vivirá conmigo. Solo te pido dos semanas, Victor. En dos semanas, volveremos a hablar. Y veremos qué nos espera.
Esto no te lo perdono, Yuuri…
- . -
- Debo suponer que ésta no es una llamada para saber si estoy bien de salud, ¿verdad…?
- Así que ésta era tu idea desde el inicio, cuando intentabas convencerme una y mil veces de que Yuuri no me convenía…
- Sigo creyéndolo. Pero, por eso lo pondré a prueba. ¿No crees que es lo justo, ahora que duda de ti?
- Así se termine acostando con miles de personas, no dejaré de amarlo. Y él no me dejará de amar a mí. No sé por qué lo hiciste, Giacometti, pero no voy a renunciar a Yuuri.
- Entonces que inicien los Juegos del Hambre, Vitya. Porque yo tampoco pienso hacerlo…
Colgó, con el corazón en la garganta, mirando desde la sala cómo Yuuri arreglaba su pequeña maleta.
Pensó en suplicar, pensó en rogar, humillarse, pero la conversación anterior regresó a su mente.
- Ya me voy -Yuuri se veía más alto, más imponente, pese a sus ojos, que gritaban "Detenme" y ante los que ninguno de los dos iba a ceder.
Se puso de pie, con calma. Sus labios temblándole.
- …lo sé.
- Debes comer a tus horas y darle de comer a Maccachin. Son solo dos semanas… como si… fuera un entrenamiento…
- No quiero entrenar para vivir solo de nuevo. Este no es solo mi departamento y el de Maccachin -el pequeño acudió, lloriqueando al entender que su otro papá se iría- Yo quería seguir entrenando para vivir contigo…
- ¿Y qué te hace pensar que ocurrirá lo contrario…?
- Chris es mejor que yo. Cualquiera lo es -dejó salir aquello, sorprendiéndolo- Yo solo soy una maldita figura de cristal o hielo que los patrocinadores de Mila quisieron usar para su debut como senior. Una que Chris quiso usar para que una mujer medio peligrosa desistiera al saber que era gay… Pero claro, eso no te lo dijeron, ¿verdad? -Yuuri negó, empezando a arrepentirse- Claro. A él no le conviene, porque está enamorado de ti…
- ¿Y a quién amo yo, Vitya…?
- Estás abandonando a tu prometido, Yuuri.
- ¿Confías en mí? -tomó sus manos, y buscó sus ojos. Chocolate y mar, fundiéndose, necesitándose. Tanto, que Victor no pudo evitar perderse también en su boca.
Cuando el beso terminó, apoyó su frente en la suya, y suspiró.
- Confío en ti…
- Entonces espérame. Y cree en ti también…
Esto no te lo perdono…
Victor.
