Lamento mucho la desaparición por estos lares. Por si alguien aun se mantiene atento o atenta a este perfil, aun no consigo retomar el hilo de mis otros fics. Así que, me tomo la libertad de actualizar el más reciente, por si alguien lo sigue.

Debo aclarar, eso sí, que en este fic estará haciendo aparición, bajo permiso de su autora, un personaje femenino cuyo origen es "Make my own history", de la grandiosa Tessa23. Personaje que, como ella misma sabe, puebla muchas de mis pesadillas y culposas ideas.

Si aun existe alguien que me siga que no conozca ese fic, por favor, búsquenlo, es una maravilla.

Tessy, si lees esto, déjame decirte que no dejaré que mi deseo de venganza y odio infinito hacia ella aparezca... Al menos no por ahora. Gracias por permitirme hacerla aparecer aquí *abrazo koala*

Y bueno, los otros personajes le pertenecen a la gran Kubito y a la preciosa Sayo.

Espero lo disfruten, y puedan dejarme algún review. Los quiero.


Deseo número 1

Los observaron de lejos. Yuuri entrando al Centro de Entrenamiento cinco minutos después, a diferencia de otros días en los que llegaban de la mano, siendo cursis, hasta que una buena patada voladora de Yurio les ponía el alto a sus "asquerosidades".

Pero incluso Otabek, que no solía meterse en asuntos ajenos a no ser que su novio se viese involucrado, pareció querer acercarse a Yuuri para hacerle saber que cualquier cosa que hubiese decidido, debía cortarla de raíz.

Sin embargo, todos, absolutamente todos, sabían que cuando al japonés se le metía algo en la cabeza, la única manera de quitarla era arrancándosela.

Y estaban convencidos de que su novio mataría al que osase hacerlo.

- Diez vueltas a la pista, car… Yuuri...

- …hai…

Tras sus anteojos de montura azul, Yuuri se sintió mal. Mal, porque lograba identificar muy bien esas ojeras, los ojos enrojecidos, la sonrisa y cordialidad falsas. Cuando discutían, y cada uno dormía en una habitación diferente, Victor preparaba el desayuno para ambos, luciendo igual de desastroso.

Y sí, se sentaban a desayunar, en silencio, frente a frente, cuando solían sentarse muy pegados o incluso a veces, uno encima del otro. Pero en esas ocasiones de enfado, Víctor solía olvidar preparar el café, todo porque su atención se focalizaba en preparar panqueques con la carita de un perrito arrepentido que susurraba un "Perdóname", en japonés… Así que Yuuri se esforzaba en sacar a flote su creatividad japonesa, preparándole un dulce café con espuma 3D, con las letras que formaban un "Te amo", en ruso.

De esa manera, la distancia se iba acortando, hasta reencontrarse en su habitación, muchas veces solo para pedirse perdón por ser tan idiotas… y protegerse de la ira de Yakov por no aparecerse en el rink. Y así, las ojeras, el enrojecimiento, y la falsedad, desaparecían para cubrirlos con la dicha de tener a su amor entre sus brazos, de nuevo.

Sin embargo, ahora… Ahora no había ocurrido la reconciliación ya que sus habitaciones y comedores habían estado a kilómetros de distancia, y Yuuri patinaba en círculos, con la mirada perdida, mientras Víctor no dejaba de mirarlo, triste.

- ¿Aun podemos enviar un misil al avión de ese suizo…? -Georgi disminuyó al mínimo el volumen de su voz varonil, sintiéndose impotente al ver esa relación tan envidiable pendiendo de un hilo.

- Quisiera, créeme. Pero creo que podemos aplicar otras medidas en cada uno de los frentes… -Mila suplicó con sus ojos azules a los oscuros de Otabek, y él a su vez, se dirigió a los verdes, cuyo dueño chasqueó la lengua con fastidio.

- …el cerdo no me hará caso, y sospecho que no necesita de una patada en este momento. Yo trataré con el origen de todos nuestros males, y creo que tú deberías hacerlo con el otro idiota, Mila.

- Sí, será lo mejor -observaron a Yuuri pedir permiso para ir al baño, y salir sin siquiera esperar a obtenerlo.

Víctor entonces lo siguió con la mirada, y negó, mirando el hielo. Quitó los protectores de sus patines, y avanzó por la pista, intentando replicar su propia coreografía, pero… Nada. No podía, y él sabía muy bien por qué.

- ¿Pudiste hablar con él…? -Yurio habló con una calma que parecía haberle extraído a alguna parte de su personalidad dormida, y si no lo tuviese al frente, habría pensado que solo movía los labios y era otro el que hablaba.

- …no saqué mucho de esa corta conversación, pero… Ya no vive conmigo -Yurio esquivó la vista de esos ojos que parecían luchar para no mostrarse vulnerables- No entiendo nada, Yuri. Debo haber dicho algo muy estúpido sin darme cuenta, y ahora él piensa que no es suficiente. Dijo que me quedé con un sapo luego de tantas princesas y príncipes -se aferró con enfado a la baranda- ¿Por qué no me cree, Yuri? ¿Tan bien hice el papel de estrella brillante que ahora piensa que yo nadaba en un mar de perfección hasta que llegó a cagarme la vida? -había elevado ligeramente la voz, dejándose oír por un Yuuri que acababa de entrar, justo para escuchar la última frase.

En cualquier otra ocasión, Yurio habría empezado a burlarse, pero al observar que los ojos marrones se marchitaban, entró en pánico.

- Katsudon, noso

- Aunque JJ sea odioso no deberías hablar tan mal sobre su presencia en nuestras vidas, Nikiforov -Beka apareció, mostrándose nuevamente en su modo heroico, y haciendo que los ojos marrones se atrevieran a llenarse tímidamente de luz una vez más- Sobre todo porque hasta ahora Katsuki ha logrado superarlo en todo, ¿verdad?

- ¿Eh? -alzó la mirada, y se cruzó con la de su ¿ex? novio, sonrojándose por ello- …Víctor ha logrado lo imposible, supongo…

- Eso, o este tunante al fin encontró un diamante al que faltaba solo pulir -Georgi abrazó por los hombros a un Víctor que por primera vez lucía algo tímido- Ah, si Anya hubiese sido como tú, yo definitivamente no habría logrado sobrevivir a su lejanía… Así ocurre cuando las parejas no son lo que uno estuvo esperando. Se van, y aunque duele, no te destruyen. A no ser que sean la correcta…

Yuuri de pronto se sintió en medio de un corralito, como un animalito al que la gente quiere hacer entrar a una trampa. Y aunque esa trampa era lo que más amaba en el mundo, no, no debía ceder.

Aun no…

- Yo…

- Si seguimos conversando, Yakov nos gritará al volver. Retomen sus rutinas -le hicieron caso, y él se acercó a Yuuri- ¿Calentaste lo suficiente, quieres dar otras vueltas?

- No, está bien, quiero empezar a practicar -no lo miraba. Pero el hermoso tono rosado de sus mejillas lo sofocaba, casi empujándolo a cometer una locura.

- De acuerdo, cariño -Yuuri esta vez sí lo miró, rojo como un tomate, y nervioso- ¿qué ocurre? Yuuri, no voy a permitirte que decidas todo por ti solo. Quieres tiempo, de acuerdo. Quieres hacer cosas solo, está bien. No tengo idea a qué te refieres con eso, y espero que no impliquen cosas que te lleven a sentirte culpable luego -los ojos marrones vacilaron un instante, generándole miedo- Pero… quiero que sepas que cuentas conmigo siempre -lo tomó de las manos, y los otros, a lo lejos, no pudieron evitar reír bajito al ver la expresión de pánico de Yuuri, sabiendo muy bien que era extremadamente vulnerable ante Víctor en su modo Eros.

- Víctor

- Yuuri, yo te amo, eso no va a cambiar. Espero que cuando logres asimilar y ver las grandes diferencias entre tú y los "príncipes y princesas", comprendas por qué eres tú mi prometido, y por qué ellos solo fueron… lo que fueron...

- …espero lo mismo -habló mirando sus patines. A Victor los deseos de besarlo lo estaban matando.

- Ok. Entonces concentrémonos en tu coreografía… Si no, no estará pulida para mi cumpleaños… -Yuuri lo miró, y perdió su mirada en sus labios, acelerándole el corazón.

- Falta una semana…

- Así es. Si me lo preguntas, me encantaría celebrarlo en nuestro departamento… contigo, nuestras piernas enredadas, y -Yuuri no lo dejó terminar y salió huyendo, dispuesto a dar unas cincuenta vueltas hasta calmarse. Rió- No te voy a dejar ir. Chris no me va a quitar lo que más amo en este mundo, a menos que tú mismo me pidas dejarte…

El entrenamiento transcurrió con normalidad, si a eso podía llamársele el ver cómo Victor y Yuuri ejecutaban sus rutinas sin fallos, pero el mayor fallaba estrepitosamente al coquetearle, obteniendo como respuestas las huidas más ridículas y desesperadas del japonés.

Exhausto, Victor se despidió de todos, lanzando una tímida y suplicante mirada a Yuuri, antes de irse al no obtener atisbo alguno de intenciones de irse con él…

Y fue entonces que lo recordó.

- …iré yo por Chris, dame la dirección de tu departamento.

- No es necesario. Ya está allá desde la madrugada -Victor en verdad fue abofeteado por esa respuesta.

- Quieres decir que… durmieron j

- Vamos, calvo -Yurio lo jaló del brazo, antes de que completase su resentida y celosa afirmación, que llenó de tristeza la mirada oriental. Los siguió hasta que desaparecieron, y entonces pudo mirar sus pies, aguantando las ganas de llorar.

- Llevo horas queriendo hablar contigo, ¿sabes? -la voz de Mila le llegó desde su lado derecho, y él la miró, sorprendido. Y luego pálido. Intentó recoger sus cosas, pero las manos delicadas lo detuvieron- Te dijeron algo de mí y tú te has formado una idea equivocada de mi relación con Victor. Si eres un caballero, deberías aceptar que tengo derecho a decirte mi verdad… No me gusta la idea de ser vista como una puta, y menos que la persona que me piense así sea un amigo a quien realmente aprecio.

- …Mila, yo no

- No creo que haya diferencia si alteras tu orden, ¿no crees? -Yuuri no le entendió en un inicio. Pero luego, al ver sus manos, se puso aun más pálido al ver lo que llevaba en ellas- Soy curiosa, y lo sabes, sobre todo porque fue mi culpa que los chicos viesen ese consolador que le regalaste a Victor por su cumpleaños el año pasado…

- Eh, obviemos eso, por favor… -recuperó color- Mila, yo

- No entiendo japonés, pero si hay algo que nunca pude olvidar desde que me enseñaste, fueron los kanjis de mi nombre. O bueno, los… esas cosas, que se usan para colocar los nombres extranjeros -Yuuri sonrió un poco- Así que no te voy a preguntar, por ahora, qué has escrito ahí, pero necesito que me escuches, Yuuri. Por favor -sus ojos se nublaron, y él se asustó.

- Mila, no, por favor, yo

- Victor es como un hermano mayor para mí. Por eso, tengo que reconocer que cuando viajó a Japón a entrenarte, me confundí demasiado. Por múltiples razones que sospecho vas a entender luego, Victor nunca había dejado el patinaje de manera voluntaria. Victor siempre ha seguido órdenes, o medio seguido, o, bueno, no seguido, a medias… Un día, escuché a Yakov decirle a Georgi, que se arrepentiría toda su vida de haberlo llevado a ese banquete. Porque incluso él se había dado cuenta de que tú eres lo que Victor necesitó siempre…

Yuuri escuchaba, atento, intentando no refutar algo que él no lograba ver en sí mismo.

- Nunca he sido mala para el patinaje, y tampoco soy fea. Sin embargo, yo provengo de una familia sencilla, como la tuya. Quizás por eso no soy estirada como otras patinadoras, y muchas veces soy medio como un varoncito -rieron- y en mi época Junior, lo era más. Así que, si colocabas a Evgenia a mi lado, obviamente que los patrocinadores elegirían a una sílfide en lugar de una versión casi masculina de Ariel… A lo que voy, es que yo necesitaba dinero, y eso solo lo obtendría de una empresa. Pero nadie me quería apoyar a menos que dejase de patinar ritmos electrónicos mas bien callejeros en mi debut como Senior.

- ¿Qué tenía de malo que lo hagas? -no lograba entenderlo.

- Eres muy inocente -acarició con cariño su rostro- Rusia no es Japón, Yuuri. Que una mujer no sea femenina y un hombre masculino, nos coloca en una zona de peligro. Victor se arriesgó por ti con ese beso, y solo porque es alguien que nos ha dado tanto, nadie le ha cuestionado que ame a un lindo japonés. Pero, nadie iba a perdonar que… pues…

Mila se había sonrojado, y Yuuri no necesitó más para entender.

La abrazó, y dejó que sus cabellos color fuego le acariciaran dulcemente la barbilla.

-.-

Yurio estaba en la cocina, por primera vez, cocinando para Victor. Otabek había ido con Georgi por unas cervezas, con la finalidad de beberlas mientras esperaban por Mila. Y ahí, mientras cocinaba cualquier cosa, no pudo evitar elevar su mirada varias veces hacia la sala…

Victor estaba echado cuan largo era, con Maccachin sobre su pecho. Y aunque no lloraba, era evidente que no tenía ningún interés en levantarse.

- ¿…por qué, Katsudon? –susurró para sí- Cualquiera que lo ve lo nota al instante, y tú ya lo sabías… ¿Qué carajos dijo este pendejo para que te alteraras tanto…?

El timbre sonó. Y solo por ello, Victor y Maccachin se pusieron de pie al instante, casi corriendo a abrir. Porque Otabek se había llevado las llaves, y Yuuri había dejado las suyas… Por lo tanto, quien tocaba debía ser Mila, y si era Mila…

- ¡YUU –pero su enorme sonrisa de corazón se apagó al instante. Para pasar a una expresión que aunque decepcionada, mostró algo de preocupación- ¿Te golpeó?

- Como si no conocieras a tu cerdito –la joven entró, aun mostrando los estragos de aquella conversación.

- ¿Qué pasó? –incluso Yurio se asustó al ver su rostro hinchado por el llanto reciente.

- No me miren así. Yo también tengo uno que otro dolor en el pecho, y Yuuri es tan adorable que permite que otros se abran a él para ser escuchados. Aunque es tan desastroso como tú cuando se trata de consolar –le sonrió- Victor, tenemos que hablar. Ven –lo tomó de la mano y lo guió al sofá- Ya sé lo que pasa con Yuuri, y él sabe que lo sé. Y te lo voy a decir, pero por lo que más quieras, Victor, no me delates. Si quieres no perder la razón con esto, no me delates, ¿sí? Porque me confesó que solo dos personas sabemos sobre sus intenciones, y ya debes imaginar quién es la otra –Victor se tensó.

- …no diré nada. Pero, por favor, dime que no es que esté confundiendo sus sentimientos por Chris… -parecía angustiarle solo esa idea.

- No, Victor, no es eso. Está completa y estúpidamente enamorado de ti –el platinado pareció resucitar- Y por eso mismo está dispuesto a todo… con tal de igualar cada una de tus experiencias "amatorias" –resucitación que murió de a pocos, cuando escuchó a Mila imprimirle una tonada muy descriptiva a aquella palabras.

- ¿Qué? –pero fue Yurio quien reaccionó primero- Oi, no, espera… ¿está compitiendo con Victor? ¿QUÉ MIERDAS TIENE EN LA CABEZA?

- Primero que nada, si no hubieras sucumbido a tu malhumor y le tuvieras algo de paciencia, no estaríamos metidos en este embrollo, Yuri –el menor la miró aun más ofuscado.

- Él ya estaba raro. Carajo, Victor –le golpeó un hombro-, tú siempre recuerdas lo que haces en tus borracheras, él es el imbécil que lo olvida todo cuando está ebrio, ¿QUÉ HICISTE?

- ¡SI LO SUPIERA HABRÍA EVITADO TODO ESTO! –se puso de pie, caminando como un animal enjaulado- Solo recuerdo pequeños parches… Le pedí que gane la sexta medalla, hablamos de Navidad, que sería en dos semanas… No, espera, eso fue hoy en la mañana.

- Eres un imbécil

- ¡Basta! Victor, ven acá, por favor –Mila dio dos palmadas al mueble, y él obedeció, viéndose miserable- Victor, Yuuri hoy dejó en los vestidores su pequeña libreta de apuntes. Yo pensaba dársela, porque recordaba que él suele apuntar tus indicaciones cuando teme olvidarlas o considera que puede usarlas más adelante. Así que la tomé, y cuando estaba dispuesta a devolvérsela, recordé que Yuri me había contado que ayer lo vio escribiendo en ella cuando empezó todo el desastre. Así que, pues… -sacó su teléfono, apretó un par de íconos luego de su patrón de seguridad, y se lo extendió- Le dije que no sé japonés, pero la verdad, es que ya manejo lo básico de manera satisfactoria, porque quisiera alguna vez pasar un tiempo más largo con ustedes, en Hasetsu. No entiendo por qué colocaría un título tan… descriptivo, pero… ¿Sí lo entiendes, verdad…?

Yurio se asomó por encima del hombro de Victor. Y aunque él sí no lograba aun leer los kanjis, mas sí entender el idioma hablado, aguardó, asustándose al ver los ojos desorbitados de Victor.

- "…antes… de… morir… quiero…" –los ojos celestes se llenaron de lágrimas, mientras los verdes se abrían con horror- No, esto… Esto no puede ser de él, Mila, él no

- Victor, mírame –Mila se puso de rodillas ante él y tomó su rostro entre sus manos- Ese punto no es algo que deba preocuparte ahora. Recuerda que esta frase la suele usar todo el mundo en los momentos más estúpidos. Estoy muy segura de que Yuuri te diría si estuviese mal de salud, de eso estoy convencida.

- Yo también. Además, está en mejor forma que nunca, hasta logra cargarte –Yurio apretó su hombro, buscando también algo a lo cual aferrarse para no morir de un infarto anticipado- Victor, cálmate, y mejor escuchemos a la bruja, ¿sí?

- …hai… gomen… -susurró, enterneciendo a la mujer al oírlo hablar en japonés ultra básico.

- Bien. No me ha dado el motivo, y no se lo puedo preguntar, para no delatarme… aun. Al menos no hasta que me toque el turno –los dos jóvenes fruncieron el ceño- Creo que tú ya has logrado leer bien el contenido de esa lista, Victor, así que voy a explicarlo para Yuri, ¿de acuerdo? –asintieron- Yuuri… ha elaborado una lista en función al aspecto más importante que "aportó" en la vida de Victor cada una de sus anteriores "parejas". La ha elaborado en orden, desde la primera hasta la anterior a él. Son diez nombres, y me pidió asegurarle que no hubiesen más. ¿No hay más, verdad?

- Nunca hubo una, a excepción de Sveta. Ella es la única persona a la que yo amé más allá de una amistad, pero no se compara a lo que siento por Yuuri. Sveta es una mujer muy inteligente, y hermosa –sonrió con cariño, como si hablara de un familiar querido- Se casó por amor cuando yo cumplí los veinte.

- Lo sé. Y ya Yuuri habló con ella –se sorprendieron- Tu novio me dijo lo siguiente sobre Sveta: "Es una mujer fascinante. En solo una frase destruyó lo que estoy intentando lograr… Pero también entendió mis razones, y me ayudó a cumplir la parte que le corresponde…".

- ¿La parte que le corresponde? –Yurio observó con asombro cómo Victor cubría su rostro con ambas manos, gimoteando.

- Dime que no lo hizo…

- Lo hizo –el ruso mayor se puso de pie, con un evidente resentimiento en las facciones- Y me dijo que te entendía –los ojos celestes se llenaron de incredulidad- Sveta es la primera bailarina de un club nocturno de élite. No, Yuri, no es una mujer de la calle –detuvo cualquier pensamiento inadecuado- Sveta es Abogada, y ha logrado que su pasión no afecte su reputación profesional, gracias al poder de su intelecto. Corrígeme si me equivoco, pero… ¿ella fue la primera, Victor…? –Yurio volteó, con algo de temor.

Temor que se volvió casi indignación al ver las mejillas sonrojadas de ese hombre, que juraba amar a Yuuri y que, sin embargo, parecía perdido en sus recuerdos.

- Sí. Ella fue la primera…

-.-

Agradeció a la providencia que Chris no estuviese en el momento. Lo agradeció, porque necesitaba meditar en todo lo que había ocurrido desde que se mudó...

Recordaba vagamente el haber llegado al nuevo departamento con su pequeña maleta… para recibir un segundo después la llamada de Chris, diciéndole que había llegado ya a Rusia. Eso lo extrañó demasiado: era como si Chris hubiera estado listo desde el instante en que lo llamó para preguntar sobre aquella mujer sin rostro.

Luego de darle la dirección, lo había esperado, incapaz de ir a recogerlo o siquiera de comer. La ausencia de Victor dolía, y había agradecido el tener a ese amigo cerca…

…y lo agradeció aun más, cuando él le dijo que aplazar las cosas era tonto… más si deseaba completar aquella lista antes del cumpleaños de su ex.

- Tan considerado…

Se sentó en el sofá de la salita, y cerró los ojos.

Sveta fue su primera pareja. Le llevaba cinco años, así que, imaginarás que fue un mini escándalo cuando los encontraron haciendo aquello, en los vestidores, siendo ella una adulta de dieciocho y Victor un niño de trece. Ella echó a todos cuando empezaban a asustarlo, por no entender lo que sucedía, y de alguna manera, ella logró convencer a todos que Victor no tenía la culpa. Y sin embargo, desde ese día, se iban juntos, hasta que un buen día, concretamente, el de su cumpleaños dieciocho, Victor anunció su relación con sus manos entrelazadas. No es su primer beso, ya te dije quién lo fue, pero… Victor siempre me dijo, que con ella conoció el Eros…

Eros… a los trece. Recordó cuánto había llorado al recordar que él se había vuelto su fan más o menos en esos años de la edad de Victor. Y que lo había cautivado su Ágape, o algo que se parecía a ello… Pero Victor, SU Victor, había perdido la virginidad a los trece…

Te llevaré a su presentación. Estuve buscando las pistas de aquellas mujeres y hombres, y ella se presenta hoy. Cámbiate, ponte aun más guapo… Ya luego, pues, me tocará a mí…

Recordaba aquel encuentro, el primero de los diez, con total nitidez porque había sido la noche anterior…

- Sveta… tan hermosa como siempre… -en efecto, la mujer ante ellos era un regalo divino para los ojos de cualquier hombre. Bellísima, y emanando una personalidad arrolladora, con esos cabellos dorados y ese labial color vino, vistiendo una extraña bata de botones negros, había dirigido su ceja derecha alzada hacia Chris, y luego ambas elevadas hacia Yuuri.

- Oh… ¿en serio? ¿Al fin Vitya me permitirá conocerte? –ella había liberado su mano de las de Chris, y se acercó, con una expresión totalmente diferente, emanando un cariño inusitado que aumentó sus nervios… y celos- Oh… -y ella, aparentemente, lo notó, porque se detuvo con sutileza, y volteó hacia Chris- Entiendo… Creo que hay un par de asuntos entre Katsuki-san y yo por tratar, ¿te parece si lo esperas en la salita, Giacometti? –a regañadientes, el suizo se había ido. Y ella, con cuidado, tomó su mano, y lo llevó a su camerino.

Venciendo cualquier pronóstico, ella lo escuchó. Siendo paciente, y ordenando retrasar la presentación, sin importarle el público.

- Lamento mucho interrumpir, debería volver o solicitarle una audiencia otro día…

- No soy la Emperatriz o una política. Estás aquí hoy por una razón, y yo te entiendo –la miró, sorprendido- Es un pensamiento demasiado estúpido para que yo siquiera pueda imitarlo –para deprimirse una vez más- Pero te entiendo. Y creo honestamente, Yuuri, que antes de que hagamos lo mismo que Vitya y yo hicimos, necesitas que yo te de dos consejos.

- Por favor…

- Bien. El primero, es que nunca debes dar por válido lo que un solo implicado te diga, y mucho menos un chismoso que no estuvo en el lugar. Procura recopilar toda la información posible, y recién en ese instante, toma una decisión que, para ti, sea la acertada.

- …lo haré.

- Excelente. Y segundo: no le creas a Chris –Yuuri la miró sorprendido- Un buen amigo nunca se pone unilateralmente a apoyar a la pareja de su mejor amigo. Un buen amigo, o es imparcial, y busca sentarlos a ambos para que conversen, o se acerca al lado herido para defender a su amigo directo. Ese suizo te ha traído diciéndote su verdad, no la de Vitya y yo. Y sospecho que te ha dicho la mayor parte de cosas que están en tu lista, ¿verdad?

- Hai. Pero, Chris

- Vitya me dijo que te amaba, y que solo tú habías logrado que él conociera el significado de la palabra amor –los ojos marrones evitaron los suyos-, el día en que llamó para decirme que necesitaba ir a Japón, y que, si algún día alguien te hablaba sobre nosotros, no te mintiera. Sí, así de seguro estaba ese idiota de conquistarte -Yuuri sonrió, con timidez- Así que no lo voy a hacer. Yo tenía dieciocho años, y por ese entonces muy poco cerebro –le sonrió, contagiándolo- No conocía del amor físico ni del amor romántico, porque toda mi vida la basé en el baile. No en el ballet, porque no soy una mujer flexible, pero sí en ritmos que sé por él, tú manejas muy bien. El caso es, que había uno que yo no lograba manejar: la lambada. Quería aprenderlo, pero veía que necesitabas una pareja de baile para hacerlo, y hasta ese instante yo solo había participado en coreografías. Un día, mi maestra me llevó a ver una sesión de patinaje junior, y, como supongo, te pasó a ti, Victor, con trece añitos, me cautivó. Por primera vez en mi vida deseé que él me mirara. Ves que no soy una mujer pequeña, pero aun así, me llevas unos centímetros. Bueno, Victor era alto para su edad, y yo te juro que pensé que tenía la mía. El caso es que, luego de ser presentados, aprovechando que mi maestra era amiga de su entrenador, la malicia de mis dieciocho superó su inocencia de los trece… Estaba en su receso, así que le pregunté si podíamos bailar un ritmo nuevo, que probablemente le ayudaría con su coreografía. Aceptó de inmediato ante esa idea, así que le expliqué cómo era el asunto, y… pues… No sé si has visto la lambada alguna vez, pero digamos que aunque Victor no estaba siendo consciente de lo que le ocurría, su cuerpo reaccionó a la cercanía del mío. Y aunque estaba avergonzado por sentirse de esa manera, yo intenté minimizar la situación, y cuando ya estábamos por terminar de bailar, pues… Nos vieron. Nos vieron, y creyeron que estaba aprovechándose de mí.

- Eros… Y yo que creía que había surgido de un momento pasional desenfrenado –se atrevió a sonreír, divertido. Porque Sveta lo había hecho sonar de esa manera, y él acababa de recibir en su celular la foto que algún junior les había tomado en esa ocasión, la misma que afortunadamente no había quedado a manos de la prensa, sino solo de las de Sveta- Vaya… eras realmente pequeño…

- ¿Quién era pequeño…? –Chris entró, cargando las provisiones compradas, y Yuuri hizo un esfuerzo sobrehumano por conservar su sonrisa.

- Comparaba a mi Vicchan con Maccachin -apagó la pantalla de su celular, y se acercó- No tenías que comprar tanto, en serio –por cortesía, se acercó a ayudarle a sacar las cosas, odiando tenerlo tan cerca.

- No hay problema. Debo consentirte, después de todo, pronto, pues… -Yuuri se estremeció, por cualquier cosa diferente al deseo- Como sea, no me terminaste de contar. Fuera de las estupideces que ella dijo cuando nos despedimos, no me contaste más…

- No hay mucho por contar. Acordamos solamente el espectáculo a dar…

Y no mentía…

- …voy a recordarle esto toda su vida, al menos yo sí tuve una primera erección buscada -seguía riendo.

- Oh, ¿tú, un pequeño tan lindo e inocente? –Yuuri le permitió acariciarle el rostro- Con Vitya, ¿verdad?

- Hai -miró a un lado, sintiéndose incómodo de repente.

- Oh, espera, ¿te molesta que lo llame así, es la manera en que lo tratas cuando están juntos…?

- No, bueno, sí es la manera, pero… Puedo ver que lo quieres, o… amas, así que

- Como a uno de mis mejores amigos. Incluso fue mi padrino de bodas –le mostró su anillo, y Yuuri suspiró tranquilo- Pero lo llamo así porque así me lo presentó su entrenador, y como suena bonito, se me hizo costumbre -él asintió- Yuuri, espero no hacerte daño con esto, pero ya te dije que no te mentiré: sí fuimos novios –el joven bajó la mirada un instante- Sin embargo, el amor que nos unió no tenía ni el uno por ciento de todo lo que tienen ustedes. Para empezar, ni siquiera nos llegamos a besar –Yuuri la miró sorprendido- No lo hicimos, porque aunque Vitya me había pedido ser novios, sucumbió, en sus dieciocho, a una mujerzuela que –calló- No, no puedo contarte porque debes enterarte tú, pero ten cuidado. Imagino que es la segunda en tu lista y, créeme, ella no es de fiar.

- Hablas de… ¿Laryssa?

- Ajá. Ella… A lo que iba, Yuuri, es que no le perdoné a Vitya lo que ocurrió con Laryssa. Llevábamos tres semanas intentando encontrarnos ya como novios, para poder "sellar la relación" con un ansiado beso, ya que la pedida fue por Skype –ambos rodaron los ojos- Sí, es un idiota. Pero él, aunque no cien por ciento culpable, me falló, y aunque lo amaba lo suficiente para entenderlo, nunca tuvimos contacto físico. No pude. Así que nuestro amor, aunque existió, no pudo ser completo. Yo no soy una mujer de mitades o cuartas intenciones, si soy yo, debo serlo completamente. Y no, no era posesiva ni carcelera, solo… Solo lo amaba, y esperaba que él hiciera lo mismo, respetándonos… ¿Me crees…? –pareció tener miedo.

- Claro que sí –le sonrió- Bueno, no puedo decir que haya tenido muchas referencias tuyas, pero sí sabía que Victor había tenido una novia a quien amó más que a las otras…

- Ya verás que eso es verdad –le sonrió- Bueno, creo que ahora sí debo actuar –se había escuchado un toque demandante en la puerta- Te apoyo totalmente. Y te voy a ayudar. Así que, cámbiate como un relámpago, y espérame tras la cortina, yo te daré una señal. A ver quién tiene el mayor Eros, mi querido Yuuri…

- Creo que esa respuesta ya la sabes… -sonrió coqueto, alzando su flequillo.

- Me dejaste… mojado, es la verdad –aprovechando su momentánea abstracción, Chris lo había acorralado por detrás, inmovilizándolo contra la mesa de la cocina- Sabes que no soy bisexual, así que ella no me interesaba, pese a que esa malla dejaba poco a la imaginación, pero… Desde la gala, me he estado muriendo de ganas de volver a verte, si es desnudo, mejor… -se atrevió a tocar sus piernas, con lujuria, generándole un estremecimiento de… furia.

Solo un poco más…

- ¿En serio…? Pensé que respetabas a tu amigo. Siempre alejabas a los que se acercaban con malas intenciones a mí, cuando Victor no estaba cerca…

- Bueno, eliminar más competencia es la labor del rival, ¿no crees? Yuuri, debo confesar que tu idea me emocionó mucho, y aunque sé que soy el cuarto en la lista, no puedo esperar –su mano se acercó con peligro a sus ingles, por lo que intentó apartarse.

- Chris…

- Mejor ahora, ¿no crees? Babicheva es la penúltima, con la última vas a librar una verdadera batalla campal, porque es una harpía. Yo fui su primer hombre –le habló al oído, y Yuuri se mordió el labio, porque él sabía muy bien cómo la imagen de Victor en su estado pasivo podía llegar a excitarlo- Él se hizo hombre cuando yo lo tomé…

- …pue…puede que sea así, pe –un gemido brotó de su garganta cuando la mano del suizo lo tocó, con algo de rudeza.

- Ya estás duro… Siempre supe que yo te excitaba, Yuuri. No demos más largas, vamos a –pero al intentar girarlo para besarlo, Yuuri le dio un fuerte golpe en la mejilla, brutal, tanto, que logró tirarlo al piso- ¡Pero qué cara

- Listo. Lo que le hiciste vivir, acabo de pasarlo –con una tranquilidad brutal, sacó la libreta, y colocó una equis sobre el nombre de Chris, a diferencia del de Sveta, a quien había encerrado en un corazón- Me repugna pensar que intentaste aprovecharte de una situación en la que él te estaba ayudando. No puedo creer que inclusive ahora quieras quitarle a su pareja.

- ¿Y quién me dice eso? ¿La puta que piensa tener un trío con Mila y conmigo?

- No la insultes. No voy a permitir que lo hagas, Chris. Sé perfectamente cómo ocurrió eso, y déjame decirte que solo porque deseo cumplir toda mi lista te dejé pasar a mi departamento…

- …si sabes cómo ocurrió, entonces debes saber que aunque fue en esas circunstancias, se tocó mientras nos veía a nosotros… -Yuuri trastabilló- Le gustan las mujeres más que los hombres. Estuvo más con ellas, ¿por qué crees que no hay otro nombre masculino? Por favor, tan inocente no eres, Katsuki.

- Vete de mi departamento, Chris…

- No me voy –se puso de pie, y por primera vez, Yuuri sintió temor- No me voy, porque vine aquí para conseguir lo que llevo años queriendo tener –ya iba a tocarlo, pero el timbre sonó. Y Yuuri corrió a la puerta, quedándose confundido al ver a una mujer de cabellos negros como la noche ante él.

- Buenas noches, Katsuki Yuuri. Recibí tu recado… -le extendió la mano- Soy Laryssa.

-.-

En verdad, el mundo se había vuelto loco. Empezaba a creer que Yuuri lo cambiaba todo con el poder de su mente…

- Sveta…

- Hola, Victor. No sé si lo sepas, pero… Anoche le hice el amor a Katsuki Yuuri.