Deseo número 2
- Sinceramente, empiezo a creer que Victor tiene algo muy malo en la cabeza…
- ¿Lo has visto sufrir muchas migrañas? –Mila detuvo su paso, los tres caminando rumbo a la vereda donde estaba estacionada la motocicleta de Otabek; los dos chicos la embarcarían en un taxi antes de irse juntos al departamento de Yuri.
- Claro que no, es más fuerte que un roble…
- ¿…entonces? –Otabek frunció el ceño.
- ¿No han notado que el patrón de sus parejas es una sarta de locos con algún grado de psicosis?
- ¡Ay, Yuri, me asustaste! –lo golpeó en el hombro, y se abrazó a Otabek, quien sonreía divertido- Para tal caso, lo mismo podríamos decir de este ángel que te soporta…
- Prefiero que no me metas en el lío, Babicheva… O sino, hoy dormiré en el mueble…
Yurio volteó los ojos, pero no pudo evitar sonrojarse. Y los apuró para detener el taxi de Mila.
Cuando la joven estuvo segura en el vehículo, y ellos anotaron la placa, le recordaron cinco veces que debía llamarlos al llegar, y ella aseguró otras seis que Otabek era un arcángel (subiéndolo de categoría), ellos se acercaron por fin a la moto.
Pero Beka lo tomó de la mano, y lo acercó a su cuerpo, con cautela y cariño... Casi pareciendo solo dos amigos.
- ¿Estás preocupado, verdad?
- Sí. No entiendo a Katsudon, y tampoco a Victor. No logro entenderlos, Beka, para nada, y tengo miedo… –se acercó a él, casi sin darse cuenta. Y Beka no necesitó que le explicara el motivo de su temor.
- ¿Quieres mi opinión? –asintió- Creo que el no entender a ninguno puede deberse a que ni tú ni yo somos ellos, Yura… -obtuvo lo que buscó: una sonrisa burlona.
- Vaya… Cada día te vuelves más inteligente…
- Jajaja, ¿o no? –otra sonrisa. Pero luego se puso serio- El no ser ellos nos impide cuestionar con libertad, y menos juzgar. No son cuatro años de diferencia, como los que los separan, son muchos más, y lo sabes. Incluso con Katsuki la diferencia es mayor…
- Pero
- ¿Nunca te has preguntado, por ejemplo, cómo fue para Mr. Evgeni Plushenko tener que estar inactivo por su primera operación? –Yurio lo miró, sorprendido- Yo sí. Y debo decirte con algo de vergüenza, que alguna vez, en mi arrogancia, cuando era más pequeño, me atreví a decirme a mí mismo que yo no habría sufrido de estrés y me habría recuperado mucho más pronto. Sin embargo, cuando sufrí esa lesión en la cadera, yo
- Espera… ¿Lesión, cuándo, nunca me enteré? –lo miró pasmado.
- Bueno... Solo te fijabas en los mejores, es natural que no me hayas mirado –el menor se sonrojó, y bajó la mirada- A lo que voy, es que tuve que pasar por eso, vivirlo en mi propio cuerpo, para darme cuenta de cuánto puede quebrar tu alma el no hacer lo que realmente amas… El estar lejos de lo que en verdad te importa…
Yurio se mantuvo cabizbajo un momento más, antes de abrazarse a él. Solo Beka lograba verlo así de vulnerable, y por eso mismo, estaba conectado a él desde su alma, hasta su corazón.
Y por eso, por esa conexión… Entendió a Victor.
-.-
Estaba echado en su cama, estirado cuan largo era, con la mirada en el techo, y una copa de vodka apoyada en la mesita de noche, que mostraba haber sido servida, pero ni siquiera olida.
- Sveta…
Hola, Victor. No sé si lo sepas, pero… Anoche le hice el amor a Katsuki Yuuri.
Fueron los cinco segundos, únicos, de toda su vida, en que llegó a odiarla, con toda su alma… Por haberse vengado en Yuuri por aquel cataclismo de años atrás.
- ¿CÓMO TE ATREVES A VENIR A DECIRLE ESO, HIJA DE
- ¡A MÍ NI A MI MADRE NOS FALTAS EL RESPETO, MOCOSO DE MIERDA, ¿TE CALLAS O TE CALLO?!
Una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar esa "dulce presentación" entre dos de las personas más temperamentales de su vida. Yurio era como su hijo, y Sveta una hermana mayor a la que nunca iba a dejar de amar, en el sentido de estar dispuesto a saltar como un león para defenderla… así luego tuviese que huir mordido por ella misma.
- …supongo que no puedo reprocharte nada… No al menos luego de –tomó su celular, y abrió la aplicación mediante la cual siempre hablaba con Yuuri.
La dulce palabra compuesta por una doble L, que podía sonar fría pero que para ambos era todo lo que el otro significaba en su vida, desplegó cual flor en plena apertura la última frase que su amor le dedicó: "Deja de mirarle el trasero a Mila, o te los corto".
- ¿Acaso tuve la culpa de que la tonta no lleve la cuenta de sus días y me haya pedido que verificase que no había sufrido un accidente… ¡Yuu-ri, me haces sufrir mucho! –se puso de costado, y en verdad empezó a llorar- Yuuri… te extraño mucho, por favor, vuel
Sus palabras fueron interrumpidas por la melodía que él mismo había decidido sería de ambos. Y por ello, el shock lo llevó a observar con ojos llorosos la hermosa fotografía que indicaba que era su Yuuri quien le llamaba.
- ¿…Yuuri? –contestó, con una voz de miel.
- ¿…Victoruu…? –pero algo no andaba bien. Yuuri solo pronunciaba su nombre de esa manera cuando necesitaba ayuda, así que se sentó de golpe, y frunció el ceño.
- Estoy aquí, ¿ya cenaste…? –casi pudo verlo negar, mordiéndose el labio- Yuuri, ¿estás bien…?
- …no –y casi deseó poder materializarse al verse sorprendido por su honestidad, algo que no era para nada típico en él- Yo… Victor, yo te he sido… he hecho… -y empezó a llorar. Y al ruso el corazón se le enterneció y se le quebró en partes iguales.
Si Yuuri iba a ser sincero, él también lo sería. Era lo mejor, y sabía por Sveta que este Yuuri no huiría al oírlo.
- ¿Te refieres a haber tenido una adorable y nada despreciable erección al bailarle Eros a Sveta, casi completamente desnudo, delante de docenas de hombres y mujeres dispuestos a hacerte el amor…? –soltó una risita al escuchar su chillido de ratoncito.
- ¿…có…có…
- Shhh –lo oyó jadear. Y se regocijó, ya que sabía muy bien que la mente de Yuuri asociaba ese sonido al inicio de sus encuentros ya no tan inocentes- No me fuiste infiel, no te vi besándola o algo parecido… Al menos no en el video que está circulando en redes sociales… -se hizo el silencio.
- ¿QUÉ? –Victor lanzó la carcajada de su vida- ¡VICTOR-BAKA, NUNCA MÁS REGRESARÉ AL DEPARTAMENTO!
- NO, NO, ONEGAI, SUMIMASEN! –Yuuri resopló, y soltó una risita baja. Y Victor suspiró, imaginando esa expresión- No hay video, cielo. Hablé con Sveta –Yuuri se sorprendió- Me contó que un pajarito japonés le había pedido bailar con ella al saber por cierto suizo estúpido que ambos bailamos cuando yo aun era un niño…
- …te pasó lo mismo que a mí, ¿verdad? –Victor afirmó en ruso- Porque… ¿la deseabas…?
- No, amor. Ni siquiera sabía algo sobre sexo en ese momento. Yakov me crió en un ambiente de inocencia adrede, para no "contaminarme", y por eso… -calló un momento. No, no debía hablarle sobre Laryssa- por eso cometí muchos errores…
- Como con Chris y Laryssa, ¿verdad…?
- …sí, en realidad, solo con ellos –escuchó un gimoteo bajo- ¿Chris se ha portado bien…?
- …no –apretó los puños, fuerte- Victor… ¿quieres cenar conmigo, aquí…? –pero se relajó en el acto al escuchar esa invitación tierna.
¿Cómo podía mirar a otro hombre o mujer, si Yuuri tenía mucho de femenino y masculino en un equilibrio ideal que solo podía venir de Kamisama…?
- Claro que quiero… Pásame tu dirección, y estaré ahí en lo que tarde en manejar, ¿llevo a Maccachin? –sonrió aun más al escuchar su afirmación- Ok. No nos tardamos, mi Yuuri…
-.-
La puerta se había abierto, y esa torpeza de los primeros días de su relación los golpeó como un suave aleteo… Hasta que Yuuri buscó sus brazos, y Maccachin le lamió la carita, al notarlo lloroso, pero evidentemente, al fin aliviado.
Victor, sin soltarlo, le sirvió a Maccachin sus croquetas, y el pequeño se hizo bolita en el mueble de la salita. Y luego, con amor, llevó a Yuuri, sin segundas intenciones, a su habitación, donde ambos se echaron en la cama, y dejó que su tonto y adorable novio llorase en su pecho.
- …no puedo creer que se atreviera a tocarte… -y aunque la sinceridad de Yuuri le había caído como una patada en el hígado al enterarse de las acciones de Chris, la felicidad que le llenaba el interior al poder disfrutar al fin de un Yuuri completamente sincero, era suficiente para no permitirle dejar de acariciar sus cabellos y espalda- Y encima vino a intentar indisponerte…
- ¿Qué…? –lo miró, aterrado- Él… acaso…
- Tuve que dejar que Sveta se metiera a nuestro cuarto, mientras yo abría la puerta. El muy hijo de –Yuuri le tapó la boca un momento, y luego le permitió seguir- No me niegues que tú lo piensas igual –hizo puchero, sonrojándolo- Bueno, el caso es que llegó…
- Qué bueno que estás aquí. Te prometo que serán solo dos días –acomodó su maleta al costado de la puerta, pero sus pasos fueron frenados por un receloso Maccachin- ¿Qué le pasa a tu perro, Victor?
- Suele ser dulce con las personas que lo merecen. Pero es agresivo con las personas que nos agreden a Yuuri y a mí, ¿por qué no estás con él, Christopher? –entró en modo alerta al analizar el comportamiento de su Maccachin.
- Victor… -la voz ronca tembló ligeramente. Pero luego recompuso sus facciones- …sé que lo amas, pero la verdad, creo que deberías reconsiderar tu compromiso con él…
- ¿…por qué lo dices? –su rostro se tornó frío.
- Nunca, pero nunca vayas a hacer enfadar a Sveta, mi Yuuri –Victor se interrumpió un momento y lo miró a los ojos- Yurio es un gatito con botas a su lado…
- ¿Qué pasó?
- Chris dijo que se había ido de tu departamento, porque al ir al camerino luego de su baile, te encontró manteniendo relaciones con ella –a Yuuri los ojos se le volvieron fuego- Sveta salió en ese instante, y… le volteó la cara de un gancho izquierdo, para luego mostrarnos a todos el mensaje que le enviaste… -Yuuri se sonrojó.
- …de modo que… ya lo sabías…
- No tenías que pasar por eso, Yuuri –volvió a buscar su mirada, pero sus ojos volaron a sus labios, contagiando a los chocolates- Me odio por haber permitido que él esté cerca de ti. No dudaba de tu fidelidad, pero algo en mi pecho me decía que él iba a dañarte, y –los labios contrarios lo callaron con un beso dulce.
- Chris es solo una pulga con la capacidad de hartarte a punta de picaduras… Pero Laryssa… -sus ojos una vez más se humedecieron.
- ¿Qué pasó con ella…? ¿Te buscó…? –el rostro de Victor perdió color.
- …justo cuando Chris amenazaba con intentar forzarme –un gruñido se escapó del otro- ella llegó. Saludó con cordialidad, pero… -se mordió el labio.
- Yuuri –tomó su rostro con ambas manos, y lo miró a los ojos, esta vez, con firmeza- Cuéntame todo lo que pasó. Te prometo que no interrumpiré, y si hay algo que deba explicarte, lo haré. Pero dímelo, por favor. No quiero más secretos entre tú y yo…
Yuuri sollozó, se permitió gimotear, pero luego asintió. Y decidió que dejaría que sus recuerdos salieran de su mente, sin pensarlos ni razonarlos. Y mucho menos, guardarlos…
Por lo que accionó el audio que había guardado, casi sin querer, cuando los manoseos de Chris activaron de alguna manera esa aplicación.
La imaginación de Victor recreó la escena a la perfección…
- Buenas noches, Katsuki Yuuri. Recibí tu recado… Soy Laryssa.
- Oh… Etttooo… Mu…mucho gusto –elevó su mano, para estrechar la suya. Pero ella la retiró.
- Jajaja, tenías razón. Es tan idiota como suponías, cariño –y se giró, para besarse con Chris de una manera morbosa, dejando que el hombre la tocara a su antojo, llegando ambos pronto al punto de no retorno.
- ¿Qu…qué diablos les pasa? ¡ESTE ES MI DEPARTAMENTO! –la voz de Yuuri, pese a haberse elevado en intensidad, temblaba. La risa excitada de ambos se dejó oír, burlona, junto a un jadeo de pánico- ¿Qué diablos haces…? ¡VÍSTETE!
- ¿Por qué, japonesito…? ¿Eres virgen…? -jadeó por la impresión, a todas luces dejando en claro que eso la sorprendía más que la vida en Marte- ¿Es en serio? ¡Jajaja, esto es el colmo! Siendo así, tengo que admitir que eres al menos valiente: sé por Chris que tienes la intención de imitar en todo a Victor, y eso incluye cierto trío con una rusa desabrid
- No le permito a nadie que insulte a Mila… Lárgate de mi depar… ¡Aléjate de mí, Laryssa! –Yuuri entró en pánico, retrocediendo en vano hasta quedar contra la pared.
- No quiero… Quieres que te haga vivir lo que él vivió conmigo, ¿verdad? Pero, ¿qué tanto sabes sobre nosotros? –el vestido ceñido cayó al suelo, y Chris la abrazó por detrás, dejando a la vista de Yuuri los toques de sus manos sobre los encantos de la mujer.
El llanto de Yuuri tanto en la grabación como entre sus brazos, hizo que la sangre de Victor hirviese en ese momento.
- ¿…Victoruu…? –su voz se dejó oír cuando el mayor detuvo aquel infierno y, con amor y cuidado, lo sentó frente a él- ¿Qué
- Shhh –esta vez, Yuuri no tembló, salvo por la manera en que sus hombros se movieron a causa de su estado emocional- No voy a permitir que te sigas atormentando por culpa de esas dos escorias. Solo dime algo, Yuuri, ¿te intentaron tocar, te hicieron daño…? –se tomó su tiempo.
- …intentaron obligarme a hacer un trío. Laryssa se burlaba porque cada vez que ellos se acercaban, yo corría, como un idiota
- No eres idiota, mi amor…
- Lo soy, porque tardé demasiado en botarlos. Pero no lo suficiente como para no escuchar que ella gritara en pleno pasillo que un mojigato como yo nunca te haría feliz en la cama, ni en tu día a día, ni siquiera como pupilo… Dijo que tú habías sabido lo que es ser feliz a plenitud en su cama… que tú
- Me emborrachó, a los dieciocho, dos días antes de que yo pudiese viajar a encontrarme con Sveta –Yuuri fue silenciado por la verdad que Victor decidió ofrecerle- Y aunque no puedo decir que me violó, porque yo reaccioné estando consciente, sí se cebó con esa inocencia de la que te hablé hace un rato –no perdió contacto visual, ofreciéndole de paso el sonrojo de sus mejillas- No tuvimos un trío con nadie, fue solo entre ambos, pero, sí, ese fue exactamente su modo de actuar: me emborrachó, luego empezó a bailar de manera provocativa, incluso se tocó delante de mí… Y mi recién estrenada adultez, que aun no había logrado domar mis hormonas, me llevó a sucumbir. Le regalé mi primer beso y mi primera vez a una mujer que cree que eso es lo único importante, ¿ves cómo ella no puede compararse con lo que yo he encontrado en mi prometido? –acarició su rostro y sus labios, llorando sereno, al igual que Yuuri- ¿Ves por qué atesoro cada pequeño paso que nos regalamos, juntos, el uno al otro, cuando los besos quedan cortos…? Ella me enseñó a la mala lo que es el placer físico, amor. Pero solo contigo logré el placer completo, y mira que ni siquiera has necesitado aun estar completamente desnudo a merced de nuestros nuestros cuerpos… para tenerme a tus pies…
- Victoruu…
Yuuri fue besado, con devoción, con amor… Como si su Victor deseara disculparse por ese algo que no fue su culpa, y por cada lágrima que esos dos seres a los que estaba odiando a muerte en ese instante.
Y se dejó, pero no porque Laryssa hubiese sembrado inseguridades, o quisiese medirse al mismo nivel que esa mujer.
Yuuri dejó que los labios de Victor esta vez bajasen un poco más que la altura de su corazón, porque en ese momento todo el contenido de aquella libreta ya no le importaba.
No, no más… O mejor dicho, ya no desde la perspectiva que había querido darle al inicio.
- Yuuri…
- Victor… Onegai…
Laryssa había sido su primer beso y su primera vez…
…pero yo seré los últimos.
Aquellos que reciba antes de que la muerte llegue…
