CAPÍTULO 24
ENTRE SUEÑOS Y RECUERDOS
(Así que esto es lo que se siente al morir...)
Sentí un calor muy agradable envolver mi cuerpo y una luz intensa, aunque para nada molesta a mi alrededor.
(La famosa luz... ¿Debería ir hacia ella? Pero... no encuentro el origen, está por todas partes)
(Parece que mi padre ha fallado por última vez, sólo me queda el consuelo de creer que gracias a mi muerte, mis amigos correrán mucho menos peligro y que Tristan lo tendrá más complicado para ir a la Tierra y encontrar a mi madre.
Mamá... siento tanto no poder despedirme de ti...)
Me preguntaba qué pasaría ahora conmigo, dónde acabaría o si estaba destinada a vagar en esta luz por la eternidad. Y pensando en lo que me deparaba el futuro comencé a sentir un hormigueo en el costado. Miré hacia mí abdomen y vi la herida que me hizo Kiartan con la maldita liana.
(¿Cómo puede estar ahí la herida, no debería estar "normal"?)
Me toqué la cara y allí estaba el corte provocado por el latigazo de otra liana. Luego me toqué el hombro y la incisión que me hizo la daga seguía abierta.
El hormigueo del costado se intensificó y se extendió hasta mi pómulo herido. Los ojos comenzaron a escocerme.
(Mierda, se supone que no debería sentir nada, ¿no? ¿De qué sirve morir si sigues sintiendo dolor o molestia? Bueno... al menos me había ido de la mejor de las maneras, con los labios de Valkyon sobre los míos... Aunque sí, cabía la posibilidad de que sólo hubieran sido los delirios de una moribunda o un sueño o alucinación, pero aun así era la mejor muerte que podía desear y sólo por creer que era real, se volvía como tal)
¿?: {Mystika}
(De nuevo podía escucharle decir una de las últimas palabras que oí salir de sus labios, mi nombre... Sonaba como un eco embriagador en mi mente y me hacía sentir viva. Mi cuerpo se agitaba con su recuerdo, ni muerta podía olvidarle... ¿Está va a ser mi condena eterna?)
¿?: {Mystika, vuelve conmigo}
(No hay nada que desee más que eso, Valkyon...)
Mystika: {Valkyon...}
Sentí que la mitad superior de mi cuerpo se elevaba ligeramente y algo líquido corría por mi boca y mi garganta. Al tragar noté un agradable sabor dulce que no supe identificar.
Los ojos volvían a escocerme y empezaba a resultarme realmente fastidioso. Parpadeé varias veces para disipar la molestia, pero no funcionaba.
La luz comenzaba a evaporarse, haciéndose visibles algunas sombras y figuras.
Valkyon: Hey, ¿estás ahí?
Mystika: {¿Valkyon?}
Mi visión era borrosa pero podía distinguir su inconfundible silueta en la semioscuridad a poca distancia. Él era el que sujetaba mi cuerpo y sostenía algo brillante en su mano, como una especie de cáliz.
Estaba mareada y sentía una gran confusión.
(¿Qué está pasando?)
Intenté acostumbrar mi visión a la oscuridad y enfocar la vista en las formas que tenía alrededor.
Palpé a tientas a mis lados y noté algo cálido y peludo. Se movía hacia arriba y hacia abajo, hinchándose a la vez que se escuchaba un rumor, como un globo inflándose de forma rítmica.
Valkyon: Estás a salvo y te vas a recuperar. Ya te dije que nunca mentía...
Mystika: ¿... Qué...?
Volví a parpadear y la silueta fue tomando forma. Efectivamente Valkyon sujetaba mi cuerpo que se encontraba medio tendido en el suelo, junto a Artax.
(No puede ser, estaba muerta... debería estarlo. Para eso vine, ¿no? Para eso llegué aquí...)
Mystika: Yo... debería estar...
Valkyon: Shh, guarda tus fuerzas, pronto estarás mejor.
Miré a los ojos de mi jefe que centelleaban bajo los rayos de la luz de la luna que se colaban entre las copas de los árboles. Brillaban intensamente.
Llevé mi mano a su mejilla para comprobar que era real, que estaba allí, que yo estaba ahí.
Puso su mano sobre la mía y cerró los ojos suspirando. Entonces noté algo cálido resbalar hasta la palma de mi mano.
(¿Está llorando? Parece tan aliviado, pero a la vez profundamente triste... ¿Por qué?)
Usé mi pulgar para retirar las lágrimas que nacían de sus hermosos ojos.
(Por desgracia no entiende que mi presencia les pone en peligro. No debería haber llamado a Artax, pero por otro lado... he vuelto y puedo disfrutar de su compañía, puedo volver a ver a mis amigos y puede que algún día, a mi madre).
Mystika: Estoy de vuelta. No os vais a librar de la terrícola tan fácilmente.
Valkyon: Jajaja Vamos, descansa, debes recuperarte.
Volvió a bajar mi cuerpo dejándome algo incorporada contra el de Artax y se levantó.
Valkyon: Voy a casa de Kiartan a por algo de comida, eso te sentara bien.
Asentí y cerré los ojos aún agotada y Valkyon se fue colina arriba en dirección al árbol que mi primo tenía como casa.
Artax: (Ha estado muy cerca)
Mystika: (¿Eh?)
Artax: (Un minuto más tarde y no habría podido ayudarte, sin contar con la ayuda de Valkyon. Mi poder aquí se ve limitado)
Mystika: (Quizás hubiera sido lo mejor)
Artax: (¿No quieres vivir?)
Mystika: (No quiero que nadie sufra por mi culpa)
Artax: (¿Culpa?)
Mystika: (Estar viva supone un peligro para los que me rodean, ya lo has visto)
Artax: (Dudo que tú provoques ese peligro, mi instinto me prevendría contra ti)
Mystika: (No es eso, yo no quiero que ocurran cosas malas, ni lo busco, es Tristan que intenta matarme para hacer surgir mi poder y no le importa quien esté de por medio)
Artax: (...Entonces debéis acabar con él)
Volví a recordar la estupidez de haber dejado escapar la oportunidad de matarle. De haberlo hecho esto no habría pasado...
Cerré los puños fuertemente llena de rabia e impotencia y al tensar los músculos noté un dolor agudo en el hombro. Dirigí mi vista hacia él y vi la herida que me provocó la daga. Luego miré hacia mi cuerpo, estaba completamente cubierto de sangre pero el agujero del abdomen había desaparecido totalmente, no quedó ni una cicatriz y al tocarme el pómulo, pude comprobar que estaba como antes del ataque.
Artax: (Lo siento, no pude hacer más)
Mystika: (No te preocupes amigo, has hecho mucho ya)
Al comenzar a recobrar las fuerzas me levanté y me dirigí al río. No podía seguir cubierta de sangre, así que retiré las prendas que me quedaban puestas y me metí lentamente en el agua. Primero lavé mi ropa y luego froté enérgicamente las zonas de mi piel ensangrentada. No es que me molestará la sangre en sí, pero no podía soportar tenerla por todo el cuerpo.
Una vez acabé me sumergí por completo. El agua estaba algo fría, pero no me importó, me sentaba bien.
Acabé de lavarme y salí. La brisa nocturna helaba mi piel mojada y aun así disfrute ese momento, se sentía real. Estaba viva... por el momento.
Retorcí mi cabello para escurrirlo cuando oí unos pasos acelerados haciendo crujir las hojas del suelo.
Valkyon: Ya estoy de vuelta, he traído... oh.
Alcé la mirada hacia Valkyon, traía un pequeño saco lleno de alimentos.
Valkyon: Ya te has levantado... ¿Estás bien?
Mystika: Lo suficiente.
Me acerqué a él para ver qué llevaba y vi varias piezas de fruta y alguna hortaliza. Metí la mano en el saco y cogí una manzana sonriéndole.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo por la temperatura y el agua fría escurriéndose desde mi pelo.
Valkyon: Estás empapada y tu ropa también... por suerte he traído una manta.
Soltó el saco en el suelo y acto seguido me cubrió poniéndome una manta sobre los hombros.
Mystika: Estaba cubierta de sangre...
Valkyon: Ven, siéntate, también he traído algunas vendas para tu herida.
Nos sentamos a la orilla del río y mientras devoraba la manzana Valkyon me vendó cuidadosamente el hombro para cubrir por completo el corte que tenía.
Él había sido herido de la misma forma, pero en el brazo contrario. Yo le observaba atentamente cómo usaba sus grandes y rudas manos de forma tan delicada hasta que acabó.
Mystika: Me toca.
Valkyon: ¿Eh?
Sin esperar su permiso, cogí un poco de agua y comencé a lavar la herida de su brazo ayudándome con una de las esquinas de la manta.
Estaba concentrada en mi tarea, limpiando con cuidado para no hacerle daño y podía notar su mirada clavada en mí y sus músculos tensarse cuando rozaba el corte. Éste era tanto o más profundo que el mío. Al acabar de limpiar comencé a vendarle con cuidado, imitando su técnica para que quedara bien cubierto y no le molestara.
Cuando terminé alcé la vista hacia la suya y efectivamente, me estaba mirando con detenimiento. Sentí enrojecer y mi corazón latir más rápido.
Mystika: Listo.
Valkyon: Gracias.
Me recoloqué bajo la manta para entrar en calor.
Mystika: Deberíamos mandar un mensaje a los chicos, hace muchas horas que no tienen noticias nuestras.
Valkyon: Cierto, voy a escribirlo y pedirles que informen a Miiko.
Artax, que había estado escuchando, hizo venir a una de las ninfas.
Cuando Valkyon terminó de escribir le entregó el mensaje y ella se fue rápidamente junto con el unicornio, que debía irse para recuperarse él mismo.
Valkyon: Si ya estás lo suficientemente fuerte deberíamos prepararnos para volver.
Mystika: ¿Volver a dónde?
Valkyon: Pues primero a la aldea y seguidamente al cuartel.
Mystika: ¡Pero qué dices! El basilisco sigue por ahí.
Su mirada se endureció y me miró fijamente a los ojos unos segundos sin pronunciar palabra.
Valkyon: ¿Y qué, crees que voy a dejar si quiera que te acerques a él después de lo que te ha pasado?
Mystika: Es el objetivo de la misión.
Valkyon: No me importa, no vas a arriesgarte más.
Mystika: Valkyon para. No eres mi padre, eres mi jefe y tenemos una misión que cumplir.
Valkyon: Soy tu amigo y como jefe y amigo, debo hacer lo posible para mantenerte a salvo.
Mystika: Y como amigo podrías respetar mi decisión de enfrentarme al maldito bicho.
Valkyon se levantó mirándome desde toda su altura en un burdo intento por amedrentarme con su tamaño para hacerme cambiar de parecer.
Mystika: ...No te va a funcionar conmigo.
Valkyon: ¿El qué?
Mystika: Usar tu tamaño para intimidarme.
Él relajó su postura y cruzó los brazos en su pecho.
Valkyon: Yo no hago eso...
Mystika: Oh, claro que lo haces, aunque lo hagas de forma inconsciente.
Me levanté del suelo e intenté ponerme lo más erguida que pude mirándole con seguridad a los ojos.
Valkyon: Pues como jefe tendré que obligarte a obedecerme.
Mystika: ¡Ja! ¿Y cómo vas a conseguirlo?
Valkyon: Como sea necesario.
Mystika: Lo siento, pero tendrás que atarme o encerrarme para que te obedezca esta vez.
Valkyon: Bien.
Vi un brillo algo juguetón en su expresión, se acercó a mí y de un rápido movimiento me agarró de la cintura y me colocó sobre su hombro sano para comenzar a subir el camino hacia la casa de Kiartan.
Mystika: ¡Valkyon, bájame!
Valkyon: No deberías desafiar a tu jefe.
Mystika: Oye, en serio, suéltame.
Comencé a revolverme para zafarme de su agarre, aunque sabía de antemano lo inútil que resultaba dada su fuerza.
Él me sujetó más fuerte y continuó subiendo sin inmutarse.
La situación era un tanto incómoda, siendo cargada como un saco de patatas y desnuda, apenas cubierta con una manta. Aunque tampoco podía decir que el momento me desagradara... Así que me resigné y dejé de luchar, no iba a conseguir más que agotarme.
Mystika: Prefiero cuando me cargas como princesa.
Intuí una leve sonrisa y una ligera negativa con la cabeza.
Al fin llegamos a la casa. Valkyon me dejó en el sofá y nada más soltarme me cubrí con la manta por completo acurrucándome. Le miré sonriendo divertida.
Mystika: Sólo has ganado una pequeña batalla.
Valkyon: ¿Tengo que atarte?
Mystika: No me dejaría.
Le miré más segura de lo que me sentía, o mejor dicho, más convencida de lo que estaba y él sólo sonrió entrecerrando los ojos.
Valkyon: Voy a por tu ropa y el saco, sé buena chica y quédate aquí.
Solté una carcajada por lo bajo, aunque él la oyó a la perfección.
Valkyon: Lo digo en serio.
Mystika: Por ahora y porque no me queda más remedio.
Le miré sonriendo desafiante y él gruñó, aunque no podía disimular que en el fondo le divertía mi actitud, quizás porque aunque podía parecer que sólo le vacilaba en broma, sabía bien lo terca que era. Lo que tenía claro es que me tendría vigilada de cerca.
Valkyon salió no sin antes echarme una última mirada severa.
(No, por ahora no me escaparé, además voy desnuda)
Me levanté y paseé de nuevo la vista por la estancia. El lugar era confortable y sencillo, repleto de vegetación y frascos con diferentes productos y elementos alquímicos.
Al lado de la cocina había una estrecha puerta que daba a la despensa y al otro lado, una habitación con la puerta cerrada que aún no había explorado. Sólo podía tratarse de la habitación de Kiartan. Entré en ella con cierta cautela, casi temiendo que pudiera aparecer de nuevo, pero no, estaba muerto.
La habitación esta era algo más tétrica. Estaba repleta de estanterías con extraños artilugios, trozos de huesos, de cristales de diferentes colores y algo como caparazones y conchas de animales que me resultaban más terrícolas que eldaryanos.
Fui tocando fugazmente varios de los objetos, provocando algunos tintineos o golpecitos secos mientras los observaba, hasta llegar a un armario. Lo abrí y descubrí varias prendas sencillas muy similares, al parecer su imagen no le importaba demasiado.
Agarré una de sus camisas y me la puse. La manta era incómoda de llevar y además estaba húmeda por tener el pelo mojado. La prenda me quedaba bastante grande, así que tuve que tirar de las cuerdas del escote para que mi pecho no se saliera por ahí. Me cubría hasta la mitad del muslo, sería mejor que nada y mi ropa seguiría mojada por lo menos hasta el día siguiente.
Cuando cerré el armario oí un portazo que vino desde el salón. Me asomé por la puerta y vi a Valkyon recorriendo con la mirada la estancia.
Mystika: Estoy aquí.
Valkyon: ¿Qué haces ahí?
Salí por completo de la habitación y me dirigí hacia él.
Mystika: Pues curioseando un poco y buscando algo que ponerme.
Valkyon: Ya veo, encenderé el fuego para secar tu ropa cuanto antes...
Mystika: Eh, tampoco me queda tan mal esto.
Valkyon me miró de reojo e ignoró mi comentario. Luego se dirigió a la chimenea, colocó unos troncos que había al lado, unas ramas, algo de yesca y usó un pedernal para encenderla.
Yo me fui a la despensa a por algo de comer para ambos y salí con varias cosas poniéndolas sobre la encimera para prepararlas. En una bandeja de madera coloqué diferentes tipos de queso, frutos secos y pan. Para estar perdido en medio de este bosque estaba bien alimentado, seguramente Tristan se encargaba de darle parte de lo que nos robaba.
Pensé en el olor que sentí en la habitación de invitados, pero no, ese no era el olor de Tristan...
Llevé la bandeja a la mesita que había entre la chimenea y el sofá. Valkyon estaba colocando mi ropa cerca del fuego para que secara lo antes posible.
Mystika: Mierda, mi armadura y el cinturón con la espada se quedaron arriba de la colina. Pásame las botas.
Valkyon: Ya iremos mañana cuando amanezca, tranquila.
Mystika: Mhh también deberíamos... hacer algo con su cuerpo.
Valkyon: ¿Te refieres a enterrarlo?
Mystika: Por ejemplo.
Valkyon: De acuerdo, pero ya nos preocuparemos de eso mañana.
Se sentó en el suelo frente a la mesita con los alimentos y yo me puse en el sofá detrás de él. Hizo el gesto de ir a coger la comida, pero frené su brazo con mi mano.
Mystika: Espera, prueba este queso con... esto. Y luego este otro con las almendras.
Valkyon obedeció sin problema confiando en mi criterio culinario.
Valkyon: Mhhh ¡por el oráculo!
Reí suavemente y me serví yo también, disfrutando de los sabores, del calor del fuego y de la compañía.
Cuando acabamos suspiramos satisfechos y, probablemente también aliviados por la calma que ahora reinaba después de lo ocurrido. Valkyon se recostó hacia atrás apoyándose contra el sofá a mi lado.
Mystika: Oye, ¿no sería mejor quitarse el vendaje un rato para que respiren las heridas? Parece que ya no sangran.
Valkyon: Bien visto.
Ambos comenzamos a retirar nuestros vendajes para que las heridas se secaran bien al aire.
Mystika: Ahora ambos tendremos cicatrices gemelas.
Valkyon: ¿Cicatrices gemelas?
Mystika: Claro, ambas son iguales y nacieron al mismo tiempo.
Se giró hacia mí mirándome de lado curioso.
Valkyon: Tienes una peculiar forma de ver lo positivo.
Mystika: Supongo. Además no me desagradan nada las cicatrices.
Valkyon: ¿Y eso?
Mystika: Bueno, creo que cada marca es una historia, una parte de la vida del portador que recordar.
Valkyon: Jmmm...
Parecía pensar sobre ello, como si le hubiera descubierto otra forma de ver las cosas.
Mystika: Dime, ¿cuáles son las tuyas?
Valkyon: ¿Eh? Oh... pues como ves, son muchas.
Mystika: ¡Bien, porque no tengo nada de sueño!
Valkyon: Jajaja, veamos...
Pasé mi pierna por detrás de él quedando su espalda entre ellas y me agaché un poco para ver mejor sus cicatrices. Únicamente nos iluminaba la luz de la lumbre. Él apoyó el brazo sano en mi pierna y al observar la cicatriz de su hombro, deslicé un dedo por ella.
Mystika: Esta, cuéntame su historia.
Pude ver una leve sonrisa en su rostro y los ojos fijos en el fuego recordando el momento. Llevó sus dedos también hacia la cicatriz rozando los míos, que seguían ahí.
Valkyon: Fue una de mis primeras misiones en la guardia. Por aquel entonces tendría unos catorce años y ya tenía un tamaño importante y destreza en el manejo de las armas y en el cuerpo a cuerpo, siempre me gustó.
Su rostro era sereno y a pesar de hablar de la anécdota de una herida nada envidiable, parecía recordarlo con cariño. Yo observaba su perfil, iluminado por las llamas.
Valkyon: ... Ese día tenía que acompañar a Ezarel a una zona del bosque algo perdida, tenía que conseguir una planta que sólo brota en ese lugar y habían reportado varios ataques por la región. Recuerdo que Ezarel estaba algo nervioso y aunque yo también lo estaba en ese extraño bosque, estuve tomándole el pelo para que se relajara.
Mystika: Ahh sí, el joven maestro del elfo, ¿eh?
Valkyon: Jajaja exacto. Bien, cuando casi había cumplido su misión oímos crujir los arbustos detrás. De repente volaron un par de cuchillos cerca de nosotros y de los arbustos salieron un par de elfos salvajes blandiendo varios cuchillos en sus manos. Uno de ellos lanzó otro contra Ezarel y yo me interpuse para apartarlo. Ahí es cuando el filo me cortó dejándome este... recuerdo.
Mystika: Ahora entiendo el aprecio que siente por ti Ezarel, además te debe su vida... Pero dime, ¿qué pasó luego?
Valkyon: Pues cogí una gran piedra del suelo y se la lancé a la cabeza a uno de ellos dejándolo inconsciente y ahuyenté al otro con un arma. Más adelante el anterior jefe de la Guardia Brillante consiguió establecer la paz entre ambos pueblos.
Mystika: Debió ser un hombre muy sabio.
Valkyon: Y paciente también.
Su sonrisa se volvió algo melancólica, por lo que decidí otro objetivo.
En este ambiente de confidencias y después de lo sucedido me apetecía arriesgarme un poco y comprobar si el beso había sido real o la alucinación de una moribunda. No es que fuera a asaltarle, pero un acercamiento...
Me incliné sobre él y mi pelo cayó sobre su hombro acariciándolo suavemente. Nuestras caras estaban prácticamente juntas.
Esta vez deslicé dos de mis dedos por su pecho y seguí un par de líneas que lo cruzaban.
Mystika: {¿Qué me dices de estas? Están en un lugar delicado}
Miré de reojo y vi como cerraba sus ojos y su pecho subió en una gran inhalación.
Me pareció sentir que luchaba por recobrar la compostura, pero su respiración estaba algo agitada y notaba sus fuertes latidos en mis dedos a través de su piel. Tragó saliva con dificultad y volvió a abrir los ojos.
Valkyon: ... Fue mi primer encuentro con un perro negro.
Me explicó que siendo aún un adolescente tuvo que enfrentarse mano a mano con un perro negro. Éste le propinó un buen zarpazo en el pecho mientras él lo estrangulaba con sus manos.
Valkyon: ...Le dejé inconsciente y volví al cuartel a curarme.
Mystika: Vaya, debió ser duro.
Valkyon: Sobre todo al pillarme desarmado. Desde entonces no salgo nunca sin mi armadura y un arma.
Le pregunté entonces por la del abdomen en forma de cruz, pero me abstuve de bajar tanto la mano. No quería que ocurriera algo sólo por haberle calentado, simplemente quería que me sintiera cerca, próxima, que anhelara mis labios como yo lo hacía con los suyos.
Pero por desgracia, en cuanto le nombré la cicatriz se cerró en banda y cambió su semblante. Mi corazón se quebró un poco por ese cambio repentino.
Valkyon: No te podría decir, yo era muy pequeño y no logro recordarlo.
Mystika: No te preocupes.
Al ver su malestar decidí dejar las historias para otro día.
Mystika: Bueno, ya me contarás en otra ocasión tus otras historias.
Valkyon: Vale... ¿Y qué hay de la que tú tienes en el interior del muslo? Está en un extraño lugar para alguien que no se enfrentaba a peligros en su mundo.
Mystika: Oh eso... Ehm...
(En la Tierra tenía otro peligro que no estaba dispuesta a compartir por el momento)
Me revolví algo nerviosa en el sofá.
Mystika: Yo... preferiría no hablar de ello, lo siento.
Valkyon: No pasa nada, quizás algún día puedas.
Mystika: Jmmm...
Me incorporé alejándome de su cara y cuando iba a retirar los brazos de sus hombros, él me retuvo agarrando una de mis manos y me besó en la palma antes de soltarme.
Suspiró profundamente y se levantó para luego tenderme la mano con el semblante serio y la mirada oscurecida.
(¿Realmente fue mi pregunta lo que le cerró así? Y si es cierto que no lo recuerda, ¿cómo cambia de ese modo?)
Valkyon: Vamos, ya ha amanecido.
Mystika: Sí, claro.
Acepté su mano y me levantó del sofá, luego fui a por mi ropa ya seca para cambiarme mientras él iba a la habitación de invitados a ponerse su chaleco y armadura.
Cuando terminé salimos y nos dirigimos colina arriba para buscar lo que me faltaba, no sin antes coger una pala para cavar una tumba.
Mystika: Bueno, ¿qué vamos a hacer con el basilisco?
Valkyon no dejó de caminar y no se giró para hablarme.
Valkyon: Ya te lo dije, nada.
Mystika: No estás pensando con lógica.
Valkyon: Eso es precisamente lo que hago y si alguien debe volver a terminar la misión, no vas a ser tú, desde luego.
Mystika: ¿Pero qué hablas? No me puedes prohibir hacer una misión en curso.
No podía creerlo, iba en serio cuando dijo que íbamos a volver y pasar del basilisco y lo peor de todo era la sensación de que me trataba de forma fraternal, como cuando Nevra defendía a Karenn.
(¿Era posible que lo que yo interpretaba como celos, fuera en realidad el instinto protector de un padre o un hermano mayor?)
La tristeza me invadía a partes iguales que la ira y al parecer el beso sólo había sido un sueño, probablemente mi subconsciente lo imaginara para hacer más agradable la transición a la muerte...
Valkyon: Obedece por una vez...
Mystika: ¡Ya basta Valk! Deja de tratarme como si fuera tu hija o tu hermana pequeña, estoy harta...
Discutiendo llegamos a la cima y Valkyon fue hacia el árbol para recoger mi armadura y mi cinturón.
Yo me dirigí hacia donde quedó mi primo anoche, sintiendo que mi voz amenazaba con quebrarse en cuanto saliera por mi boca. No quería discutir más, quería que acabara todo y volver, alejarme de él para no hacerme más daño. Estaba demasiado claro el trato que tenía hacia mí, eso sí que no eran imaginaciones mías y por desgracia aún no sabíamos cuando íbamos a regresar...
Llegué a la ubicación de mi primo algo confundida, mirando alrededor.
Mystika: Valk... no... no está. El cuerpo no está...
CONTINUARÁ
