Creo que poner cualquier referencia a mis otros fics ya parece burla... Lo lamento. Sin embargo, tengo el compromiso conmigo misma de terminar los otros fics, y en general, todos, antes de mitad de año. Deseo retomar otros proyectos, y no es justo tampoco que quienes me regalan sus lecturas se vean privados de conocer cómo seguirán y acabarán las tramas.

Por ahora, me atrevo a continuar rindiendo homenaje al cariño de Tessa33 por mis personajes originales, mediante este capítulo más largo de lo usual para "Antes de morir, quiero...". La trama se ha vuelto un tanto oscura, casi sin desearlo, pero ya el próximo capítulo llegará con más risas. Calculo que en tres ya tendremos un final para este pequeño quebradero de cabeza.

Tessy, con amor, para ti.

¡Que lo disfruten!


Deseos develados

Un tanto adolorido, salió de la habitación, agradeciendo usar solo sus medias para evitar hacer ruido. Maccachin, que ya de por sí era adorable con toda persona que amaba a sus amos, se dejó acariciar cuando alzó su cabecita, curioso, desde el sofá, para luego volver a dormir con la tranquilidad de saberse en su hogar.

Paseó la mirada por la sala, sonriendo al descubrir muchas decoraciones orientales entre las rusas. Era evidente cuánto Victor había asumido como propias las costumbres de Yuuri, y eso lo enternecía.

Kotaro avanzó hacia la cocina. Y dio un respingo al encontrarse cara a cara con el joven que justo estaba retirándose en ese momento.

- Gomen, ¿te asusté…? –susurró en su perfecto inglés, en tono bajo y dulce, divirtiendo a Yuuri con el empleo de esa palabra japonesa.

- No. Suele darme sed luego de beber, cosas de ebrio –rieron- ¿Deseas que te prepare un café?

- Hum, más que café, y solo si es posible, me gustaría un té japonés. En casa solo puedo beber imitaciones –Yuuri rió divertido y asintió. Afortunadamente aun había quedado una cajita en la alacena- Lamento mucho si hicimos mucho ruido anoche, Yuuri –el pobre casi tiró la cajita al escucharlo- Fue una falta de respeto, lo siento…

- Descuida –lo miró con serenidad- Nosotros a veces solemos sobrepasarnos en los lugares menos pensados también- por alguna razón, Kotaro supo que estaba siendo cortés y no sincero.

- …de todas maneras, esta noche iremos a un hotel. Tú y Victor necesitan un tiempo a solas, ahora más que nunca- Yuuri borró su sonrisa lentamente y bajó la mirada, continuando con la preparación- Nunca lo he amado como hombre. Yo adoro a Kuntur, es mi historia y mi vida, y tú eres el todo de Victor. No me gusta verlo triste, y si no fueras tú, créeme que ya te habría molido a chicotazos –no le extrañó que no lo mirase- Yuuri, confía en mí. Te llevo varios años, y conozco a Victor desde niño, puedo aconsejarte…

- …ya sabes lo que ocurre conmigo…

- Y te entiendo perfectamente bien…

- Pero nunca has tenido mis problemas de inseguridad –lo miró con ojitos húmedos- Mírate, míralas

- ¿Qué hay con nosotros? –lo miraba sereno, sin juzgar.

- …son hermosos

- Kuntur y yo hemos coincidido en opinar que tu trasero es mil veces más apetecible que el de Victor –Yuuri se sonrojó por completo.

- Y...yo

- Y tu rostro. Bueno, te soy sincero, no soy fan de la fisonomía oriental, pese a que la gente de la Sierra de mi país es mas bien un poco parecida a ustedes, especialmente por la mirada. Pero eres el hombre japonés más apuesto que he podido conocer.

- …no deberías decir eso, Kuntur

- Kuntur es mi esposo, y por ende, el único hombre con el que quiero compartir besos, caricias, el amor… Amarlo y desearlo no me privan de poder reconocer que una mujer o un hombre son hermosos, porque las personas están hechas para ser admiradas de manera integral. A ver –se enderezó en la silla- sé sincero conmigo, ¿cómo calificarías a mi Kuntur a nivel físico? –Yuuri casi se desmayó, pero la sonrisa serena de Kotaro le dio confianza.

- …es un hombre… serio, pero tierno a la vez. Muy… apuesto…

- Eres realmente tímido –apoyó su mentón en ambas manos, y esperó a que un sonrojado Yuuri le sirviese su té japonés, y se sentase frente a él. Antes de continuar, le dio un sorbo- Mmm, ¡qué rico! –habló en su lengua natal, haciendo reír a Yuuri- Gomen, si digo algo que no entiendes, dime…

- Descuida, algo de castellano sé –sonrieron. Y luego Yuuri continuó- Creo… que aunque ya sé que Victor es perfecto con todas sus imperfecciones, aun lo veo también como mi ídolo…

- Eso es bueno. Si no pudieses admirarlo por algo, por más mínimo que fuese, ya no serían una pareja…

- Pero él es precioso –Kotaro se reservó su sonrisa pícara, para no romper el hilo de un Yuuri sincero- Perfecto físicamente, mientras que yo

- Te voy a preguntar algo, Yuuri… Si Victor renegaría de todas tus imperfecciones físicas, que asumo, son estrías, pies heridos por los entrenamientos, quizás zonas muy peludas –Yuuri no contuvo un ligero codazo- ¡Hey, aprendes rápido! Como decía, si él se fijara solo en la cáscara como tú opinas, ¿no crees que en verdad alguna de las personas en tu lista debió ser su pareja…? ¿Por qué ninguna de las otras mujeres que no es Sveta, llegó a ser en verdad un amor para Victor? Ahí hay especímenes que incluso a mi Kuntur le han movido el piso, y yo, que los he visto interactuar desde el inicio de "sus relaciones", te puedo jurar que ninguna le ha llegado a siquiera parecer deseable...

Yuuri lo miró con sorpresa, y luego bajó la mirada chocolate hacia su propia taza.

Era verdad… demasiado cierto y brutal.

Pero…

- Vaya, ¿una vez más intentarás usar tus encantos tercermundistas para quitarme a mi Yuuri? –Victor apareció y abrazó con cariño a su novio, pegándose mucho a él- No le creas nada de lo que dice, siempre que ve un tesoro como tú, intenta apoderarse de él...

- Tengo que reconocer que tuve un sueño extraño con mi Kuntur y él como protagonistas –el japonés se sonrojó por completo- Pero, y lo siento por ser honesto, Yuuri, pero… Mi Kuntur es mucho más hermoso, en todos los sentidos. Y gime más bonito –guiñó, arrancando una carcajada contenida en el ruso.

- Ya te contaré si mi Yuuri me llega a producir un infarto cuando lo haga de manera completa –y así, Victor le confirmó a Kotaro sus sospechas.

- Jajaja, ni te atrevas, que si me llegas a contar sobre la primera vez de ambos, me harás pecar. Que sea especial –alzó su taza hacia ambos, con una expresión melancólica- Sin reproches, comparaciones, temores, o limitaciones. Por algo se han elegido –no reprimió su impulso de acariciar la nariz de Yuuri, quien sonrió, sonrojado, y buscó los ojos celestes de su novio, quien no había despegado su vista de los suyos- Sé por Vitya que están comprometidos de manera casi inconsciente, pero asumo que los dos desean llegar al destino que Kuntur y yo elegimos –el mencionado apareció, un poco despeinado, pero se detuvo al lado de su esposo, asintiendo de manera serena- Así que, luchen. Tú por intentar entender de verdad a Yuuri –Victor bajó la mirada, sabiendo que lo estaba reprendiendo por su llamada llena de llanto y miedo, la misma que había logrado que ambos viajaran sin planificación alguna a Rusia- Y tú, por lograr ver lo que Victor ha visto en ti.

- No eres ordinario, Yuuri. Si el problema a nivel físico es que, no sé, ves aquí en Rusia muchos ojos de colores, cabellos que parecieran falsos –Victor sonrió divertido, recordando que esa había sido la primera impresión que generó en Kuntur- estaturas imposibles, cuerpos esculturales, déjame decirte que precisamente por eso, fuiste considerado especial. Y no, no me vayas a malinterpretar: Con el respeto que mi esposo se merece –Kotaro acarició su cintura-, eres un hombre japonés muy apuesto, con un cuerpo labrado a base de esfuerzo, sacrificios, y perseverancia, ¿sabes cuánto debo luchar conmigo mismo para seguirle el ritmo a Kotaro para hacer ejercicios desde las cinco de la mañana? Nuestras parejas son de Esparta –los cuatro rieron.

- En nuestro caso, es Yuuri quien tiene más resistencia. La primera vez que le enseñé a hacer los saltos que no le salían, pensé que me iba a dar un infarto…

- Eso es porque tú eres un maldito talento innato –Kuntur le mostró la lengua- Y por eso sucumbiste a este diamante que no lograba mostrarse entre tantas piedras que había colocado a su alrededor- Yuuri los miró de reojo, cohibido, pero con un ligero calorcito de orgullo por sí mismo.

- Exactamente… ¿Les he mostrado el video de mi Yuuri patinando mi rutina…?

- Quinientas mil veces, y no estoy exagerando, las hemos contado –Kotaro bromeó- ¿Me prometes que vas a lograr, no intentar, lograr, sentirte digno de Victor? –Yuuri fijó sus ojos chocolate en los pardos, y le sonrió.

- Lo haré. No quiero perder a Vitya…

- Así te demores toda una vida, no me iré, Yuuri –Victor lo abrazó, aguantando las ganas de llorar, bajo la mirada feliz de los otros.

- ¡Ah, el ruso mocoso va a llenar de fluidos mi té!

- ¡No arruines el momento, idiota! –se oyó un quejido.

- ¡Kuntur!

-.-

- Debimos pedir permiso para hacerles un tour por la ciudad –Yuuri terminó de cerrar su casaca, y lo miró, un tanto culpable.

- Descuida, ellos conocen San Petersburgo. Además, necesitan tiempo a solas también. Kotaro suele trabajar más de ocho horas diarias, y cuando llega a casa, Kuntur sigue editando los textos que le asignan en la editorial para la que trabaja. Este viaje les ha sentado de maravilla.

- ¿Dónde trabaja Kotaro? –Victor cargó ambas maletas y se le acercó.

- En la montaña, los lunes, miércoles, viernes, y fines de semana. Los martes y jueves asiste a un arqueólogo del museo de sitio. Es un empírico, pero conoce tanto de la historia y costumbres, que es una autoridad en su pueblo.

- Vaya… Siendo tan joven…

- Así es –abrió la puerta para él, y luego de despedirse con amor de su Maccachin, salieron, tomados de las manos- Tenía mucho tiempo sin verlos. Bueno, no los veo desde que fui a Japón por ti… Debo decir que se burlaron de mí todo ese tiempo en que me ignorabas tan cruelmente –sollozó, ocultando su rostro en su cuello.

- ¿Cómo así? –rió, por las cosquillas, pegándose a él. La conversación de la madrugada lo había dejado sensible, y más cariñoso de lo usual.

- Kotaro me dijo que estaba enamorado de ti desde la gala… Kuntur, desde el momento en que me negaste esa foto, en el aeropuerto –Yuuri lo miró con sorpresa- Así que ambos se reían a costa mía, porque nunca me habían visto así. Lo de Sveta, como sabes, no fue un enamoramiento tradicional, así que… Yo tuve contigo mis primeras mariposas, noches de llanto, planes idiotas, y decisiones aun más estúpidas. Y ellos, además de ese suizo de –Yuuri besó su mejilla- …él, solían reírse de mí, entendiendo que esta vez sí era real…

- …debió ser divertido para ellos verte todo lleno de mocos y lágrimas. Pierdes tu sensualidad cuando estás así –se burló, arrancándole un puchero- Jajaja, pero yo igual te amo, Vitya, con todo y tus flui –Yuuri calló. Y es que acababan de toparse frente a frente con la persona que más temor y miedo le generaba.

- Vaya… Sigues en Rusia. No aprendes, ¿verdad, japonés? –Laryssa llevaba un vestido que dejaba casi nada a la imaginación, y mucho sobre su verdadera personalidad a la vista.

Se acercó a Victor, quien la miraba fijamente, inexpresivo, y le sonrió, con coquetería. Inclinándose de más ante su mirada celeste.

- Vitya… a los años. Me alegra tanto que tu ex noviecito buscara conocerme, así tú y yo podemos recordar viejos tiempos… -lo besó muy cerca a los labios, haciendo que la mano enlazada con los dedos de Yuuri se soltara en el acto, uniéndose a la otra en la cintura de la mujer.

Yuuri sintió un hueco en su estómago al sentirse huérfano de aquella calidez… Era como ser rechazado ante la oferta de un paraíso con aquella ninfa oscura.

- Pues, no sé de qué hablas –pero las dos manos de Victor alejaron con brusquedad a la rusa, haciéndola trastabillar- Para empezar, Yuuri es mi prometido. Para continuar, no tenemos ningún recuerdo agradable en común, solo arrepentimiento por mi falta de inteligencia. Y para finalizar, si necesitas calmar la calentura de tus partes íntimas, tengo entendido que tienes preferencia por la carne suiza de dudosa reputación.

- ¿…celoso…? –intentó recobrar la compostura, pero no lo logró.

- Para nada. O bueno, sí… Celoso y furioso ante la imagen mental de ese delincuente y tú intentando forzar a mi novio –avanzó hacia ella, haciéndola retroceder- ¿Sabes que tengo pruebas en mis manos, para acusarlos por intento de violación?

- Victor, por favor… -Yuuri empezaba a angustiarse. Y solo por el tono de su voz, el ruso se detuvo.

- Pero no lo haré. No lo haré porque tengo conmigo lo que más amo. No les resultó, Laryssa –se alejó de ella y abrazó a su novio.

- ¿Un novio que pensaba acostarse con Chris, Mila y cualquiera que te hubiese hecho el amor, ese es el novio que quieres? –Yuuri se asustó al sentir el apretón sobre su cuerpo.

- …sí.

- ¿..no lo sabías, verdad? Tu mosquita muerta está intentando imitar a las grandes de tu vida, ¿lo imaginas, en un trío con ellos dos, gimiendo tu nombre, mientras ella

- ¡BASTA! ¡ESO NO ES ASÍ! –Yuuri entró en desesperación, y ya estaba a punto de huir, cuando fue detenido por los brazos de Victor.

- Ciertamente Yuuri estuvo confundido al inicio. Pero sé muy bien que hay límites que no habría sobrepasado. Y aun si lo hubiese hecho, lo amo, Laryssa. Él podría hacerme lo que quisiera, pero yo no dejaré de amarlo… Mientras que por ti, solo siento asco. No aparezcas de nuevo por aquí, o te juro que pasaré por sobre el deseo de Yuuri y te denunciaré.

La mujer lo miró irritada y furiosa, pero dio media vuelta, en silencio, y se fue por las escaleras, haciendo sonar sus tacones en todo el pasadizo y escalones. Dejándolos en silencio.

- …Vitya…

- Vamos, Yuuri. Llegaremos tarde si no nos apuramos…

-.-

Victor fue especialmente espartano ese día, eso fue más que evidente para todos los que estuvieron presentes. Incluso, para asombro y decepción de Kotaro, dejó solo a un Yuuri exhausto, aferrado a la pista, para ir a paso acelerado a los vestidores.

Su amigo lo siguió, mirando a todos con algo de súplica. Mila fue la primera en acercarse, y rodear sus hombros con un brazo.

- …no se enfaden con él. Laryssa le contó parte de mi plan inicial en la mañana… -la pelirroja lo miró con indignación- Lo del… entre tú, y…

- Voy a arrancarle los ojos, ¿sabes dónde se hospeda? –Yuuri negó, mordiéndose el labio inferior para no sollozar- No, no llores, Yuuri. Lo que ella quiso es hacer que ustedes se peleen, no le des el gusto a esa harpía. Es natural que Victor reaccione de esta manera, si consideramos que le dijeron prácticamente que deseabas serle infiel…

- Pero no quise hacer eso –un par de lágrimas brotaron. Pero fueron retenidas por Sveta, quien ya estaba al lado de ambos y le sonrió.

- Si ese imbécil decide quedarse con la información sin analizarla, no es nuestro problema. Tenemos una cita todos, ¿recuerdas? Nuestra pequeña reunión de "las víctimas del ruso imbécil" –Yuuri sonrió- Así me gusta. Victor tendrá que largarse a casa con Kuntur y Yurio, ellos no tienen cabida en nuestro club

- Gracias por lo que me toca –incluso Kuntur estaba ya dentro del rink, aunque avanzaba aferrado al borde, como una lagartija- Pero la cacatúa erótica tiene razón. Victor debe procesar su molestia a solas, así como tú lo hiciste cuando supiste sobre Kotaro –Yuuri lo miró, con sorpresa, pero luego asintió.

- En ese caso –desde fuera, Rose habló, con tono maternal- ve a asearte, y ponte hermoso, que estarás rodeado de un harem de bellezas y un bellezo, solo para ti. Ve, pequeño…

- Hai! –con mejores ánimos, fue llevado por Mila, quien le acariciaba la espalda con cariño.

- ¿Algún día nos libraremos de Laryssa? –Kuntur habló con fastidio. No conocía personalmente a la mujer, pero todas sus acciones lo llenaban de ira.

- …juro que quiero matar a Laryssa, pero antes a Victor por meterla en su vida –la rubia de ojos casi negros apretó los puños, viendo a Yuuri y a Mila alejarse.

- ¿Y qué ganaríamos, Zhenya? Únicamente que tu compañía de patines, la principal proveedora de la Federación Rusa, se quede sin CEO, y por ende, tu hijo sin su madre. No es justo.

- Tasya tiene razón –los cabellos lila de la joven de ojos grises se agitaron cuando dio un giro suave sobre el hielo, de manera elegante- Nosotras no tenemos mente criminal, ya Rose y Sveta van a encontrar junto a Victor una excelente forma de vengarse. Solo tengámosles fe.

- Concuerdo con Viveka. Además tenemos asuntos mucho más import ¡ay! Gracias, Kun –la morocha de ojos celestes le sonrió, cuando él la agarró del brazo antes de que cayese.

- Me niego a perderme tus desfiles, así que cuida esas piernas –Kuntur le guiñó, coqueto.

- Y luego te quejas cuando yo le coqueteo a Kotaro. Te lo voy a quitar –las lentillas violetas de la diseñadora de modas brillaron por debajo de sus mechones azules.

- Inna, Kotaro le robó un beso a esta mujer. Tengo total derecho a apachurrarla como si fuese mi osito –Tasya rió divertida cuando por hacer un amago de cargarla, ambos terminaron en extendidos en el hielo- Auch…

- Ay, Kuntur… -los ojos verdes de la morocha que parecía muy cercana a Viveka los miraron con diversión, mientras ella ayudaba a la modelo a ponerse de pie.

- A veces olvido que para ser la más delgada de todos, eres la más pesada… Mi columna, me debes un par de vértebras… -volvió a resbalarse, haciendo reír a las mujeres.

Kuntur amaba el hielo, pero ese que parecía nieve, allá, en la montaña de Kotaro. A este insoportable bloque congelado que lo hacía parecer un potrillo bebé lo detestaba, más porque Kotaro tenía en común con Victor el manejarlo a la perfección.

- Sashenka… me vas a descoyunturar a mi esposo… -Kotaro lo alzó en brazos, arrancando suspiros en todas.

- Pensé que ya habías aprendido a patinar, Kuntur -para luego lanzarle miradas llenas de reproche a un avergonzado Victor, que comprendió tarde que todo el mundo estaba en contra suya, al menos, en ese momento- …no me hagan sentir peor de lo que ya me siento.

- Ni siquiera hemos empezado –la voz de Rose lo hizo bolita- ¿Ya estás listo, hermoso? –y sí que lo estaba, ante los ojos de todos, y muy especialmente de Victor.

Yuuri se veía precioso, apetecible, y curiosamente tierno, aunque la sensualidad de su traje dijese que estaba en modo Eros. A su prometido se le saltaron varias pulsaciones, y estuvo tentado a impedirle esa salida.

- A… ¿a dónde iremos…? –se atrevió a preguntar, rogando que los ojos chocolates lo miraran, pero Yuuri miraba solo a Rose.

- Tú puedes irte al mismo infierno –Zhenya, la CEO, lo empujó, en su camino hacia la salida de la pista.

- Pero

- Iremos a casa, y espero que sepas manejar el carácter de Yurio si no quieres que haya un doble asesinato en tu departamento –Kuntur habló desde los brazos de Kotaro, quien lo llevaba cual princesa.

- Yuuri… -susurró suplicante, pero ni por eso fue mirado- Amor, lo siento…

- Descuida –ahora sí que lo miró. Pero le sonrió a Tasya, quien se abrazó a su cintura, y a Inna, quien le arregló el cuello de la camisa, para dejarla más abierta. A Victor se le revolvieron las tripas- No hay problema, coach, mañana estaré en la hora exacta para ponerme a entrenar.

- ¿Mañana? –Victor le lanzó una mirada de alerta a Kotaro, quien se despedía de Kuntur en ese momento- Tú… Te…esperaré para cenar juntos- casi se cae cuando las manos de Rose lo jalaron hacia abajo, y los ojos verdes de la mujer lo miraron casi emitiendo llamaradas.

- Haremos realidad todos los sueños y deseos de Yuuri esta noche. Así que no te entrometas, Victor –el ruso palideció- Como llames, vayas, o lo espíes, te lo arrebataremos… Si tuviste la desfachatez de creerle a Laryssa

- ¡Yuuri no lo negó!

- Pero tú no le dejaste explicar nada –Mila estaba cruzada de brazos, molesta- No te entrometas, Victor –los ojos azules de la joven lo taladraron, y tuvo que bajar la mirada, sintiendo un nudo en la garganta.

- …Yuuri, onegai… -y suplicó, bajito, rompiendo el corazón de su novio.

Yuuri lo miró, intentando no expresar nada. Y miró a Rose, luego a Sveta, y finalmente a Zhenya, las tres mujeres de carácter más fuerte, como si pidiera permiso.

- …te esperamos afuera, Yuuri –Zhenya se tiró la cartera por encima del hombro, golpeando en el proceso el pecho de Victor, y fue la primera en salir.

- No la cagues más, ¿quieres? –Sashenka tomó la mano de Viveka, y luego de darle un golecito a la mejilla de Victor, salieron tras a primera.

- Quiero creer que hasta tú puedes ser inteligente, Victor –las demás las siguieron, a excepción de Rose, que era empujada por Sveta.

- Rose, yo

- No nos decepciones, Victor. No más –Sveta tenía un semblante serio y frío. Y finalmente, solo los patinadores que seguían entrenando, y Victor y Yuuri, quedaron en el rink.

- Lo siento. Me han aprendido a querer y están siendo injustas… -bajó la mirada.

- No lo son. Bueno, un poco –tuvo que admitir- Pero tienen razón, debí preguntar, para que me doliera menos…

- Victor…

- ¿Dejaste que Chris te tocara, adrede, para vivir con él lo que viví…? –los ojos celestes parecían en verdad una tormenta de hielo en ese momento.

- …sí –y se llenaron de lágrimas- Pero no porque necesitara saber lo que se siente ser tocado por él, o algo así. Quería reivindicarte –sollozó- Es tu mejor amigo, y sin embargo, te había hecho eso. Quería hacer lo que tú no hiciste, por tu inocencia, así que lo dejé, hasta que me fue imposible contener el asco que me hizo sentir…

- ¿Te excitaste? –Yuuri sollozó más fuerte- No, no fue tu culpa. Lo mismo me pasó a mí, y afortunadamente, fue Kotaro quien me salvó aquella vez. Chris se disculpó diciendo que era una broma, pero él no le creyó y solo porque yo era mayor y se lo pedí, Kotaro no lo denunció. Pero esa era mi batalla, amor. No tenías por qué exponerte…

- Una vez dijiste que yo era egoísta, ¿recuerdas? –asintió- Lo soy, y orgulloso también. Pronto, espero, entenderás lo que quise hacer inicialmente…

- ¿Incluyendo el trío…? Yuuri, yo nunca

- Mila me contó lo que pasó aquella vez… Espero en verdad que Sara y ella sean felices –Victor tomó sus manos- Nunca habría podido hacerlo, Vitya –gimoteó- Pero debo reconocer que alguna vez en mi adolescencia… pues…

- ¿…tuviste una fantasía entre tú, yo y… Yuko? –Yuuri se puso muy rojo, y ocultó el rostro en el pecho de Victor- Jajaja, amazing!

- ¡No es amazing! ¡Era mi amiga, casi mi hermana, Vitya, no te rías! –le golpeó el pecho, pero el otro lo atrapó entre sus brazos y lo besó con pasión contenida.

- …no, no es amazing. No pienso compartirte con nadie. Si quieres un trío, una orgía incluso, me pondré muchos disfraces para tomarte de todas las maneras posibles –susurró en su oreja, sobre excitando su imaginación- Nunca he tenido un trío, no pienso tenerlo. Mi esposo es y será mi única parea sexual, ¿entendiste…?

- …ha...ai…

- Entonces –lo empujó con suavidad hasta detrás de unas butacas, y lo miró a los ojos- has lo que tengas que hacer esta noche… Porque la siguiente desearás no salir nunca más de casa, ni de nuestra cama… -atrapó su labio inferior, luego de lamerlo, y lo arrinconó contra la pared. Inmovilizando sus brazos, le hizo el amor a su boca con maestría, nublando la razón del japonés.

- …Victor… -susurró, sonrojado y ya visiblemente "despierto"- Aquí no… además, me están esp –pero perdió el habla cuando el ruso se arrodilló ante él, y fue bajando lentamente su cierre.

- No querrás ir con esas mujeres en este estado… mi amor…

-.-

Victor se había salido con la suya, y ninguna de las mujeres, y menos Kotaro (orgullo de hombre, lo llamó), había dejado pasar por alto la cara de satisfacción y sonrojo de culpabilidad de Yuuri. Tuvo que aguantar las bromas todo el trayecto, así como también los mensajes de doble sentido de su novio, quien parecía no tener filtro.

- Mi recomendación es que a partir de este momento, Yuuri, menciones lo del trío cada vez que Victor se ponga idiota –Sashenka preparaba los tragos, en la barra de su bar privado, mientras Viveka se encargaba de armonizar el ambiente con sus mezclas de DJ.

- Si hace eso, preciosa, terminará con una del tamaño de las de los kazajos… En palabras de Yurio –Mila escupió su cerveza ante la broma de Kotaro.

- Hombres, solo piensan en el largo de sus penes. Espero que tú no seas así, Yuuri, y estés con Victor por su gran… personalidad –la mirada pícara de Rose lo cohibió por completo.

- Basta, ya déjenlo en paz o saldrá huyendo –Tasya se acercó a él y se sentó en sus piernas –Bien, Yuuri, primero me toca a mí, ¿ya pensaste qué quieres que te haga? –le guiñó, arrancando las risas del resto, incluyéndolo.

- Esperen, ¿no me tocaba a mí? –Kotaro se cruzó de brazos, imitando a la perfección el puchero de Victor.

- Hum –Yuuri revisó su libreta, rodeando el cuerpo de Tasya, entre risas- Cierto, tú eres el tercero… Pero en realidad, yo ya sé patinar, Kotaro, no hay algo que puedas enseñarme –el otro sonrió de lado.

- …peeero puedo darte clases gratuitas de cómo satisfacer a Victor en la –se ganó un coscorrón suave de Rose- ¡Rosy!

- Como que tú le des ideas inadecuadas a Yuuri, tu noviecito andino terminará volviéndose heterosexual, por la manera en que te dejaremos –todas lo miraron amenazantes, por lo que se hizo bolita en su sitio.

- …no iba a hacerlo…

- Jajaja, sobre temas de sexualidad la cacatúa erótica lo sabe todo –Mila bromeó, ganándose una mostrada de lengua de parte de Sveta.

- Bueno, bueno, ¿qué has decidido, Yuuri? –Tasya se separó, y lo miró con sus hermosos ojos celestes, tan parecidos a los de Victor.

- Pues… siempre he pensado que tengo un andar muy desgarbado, y tengo muy mal gusto para vestir. El otro conjunto lo eligió Vitya, y éste Mila… Yo cometo varios errores al momento de combinar colores, texturas…

- Es parte de tu personalidad y los pequeños vacíos que tienes –Rose le sonrió con serenidad. Se veía preciosa con su falda corta y la hermosa blusa de manga cero que combinaba con sus cabellos castaños y sus ojos verdes- Debes arriesgarte más… Creo, independientemente de cómo hayas decidido tus acuerdos con Inna y conmigo, que deberíamos trabajar los cuatro en esto de tu seguridad. Tasya es nuestra maestra del glamour –la jovencita le volvió a sonreír con coquetería, pero sin mostrar el más mínimo atisbo de petulancia. Es más, parecía incluso más tierna que la propia Mila- Y también nuestra coach más exigente, incluso por encima de mí.

- ¿En serio? –Yuuri la observó boquiabierto, porque con esos cabellos tan sedosos y brillantes, y el maquillaje impecable, Tasya parecía demasiado superficial, aun más por su profesión.

- No me asombra que te extrañe –se sentó en el piso, sin zapatos, mostrando su flexibilidad, y sencillez– Las modelos solemos ser juzgadas como personas sin cerebro. Y no, no te disculpes, precioso –acarició su rodilla- Es algo que incluso yo misma pensaba, hasta que conocí a nuestro Victor…

No dolía. Yuuri casi resplandeció al notar que, pese al nuestro dicho por esa mujer que se suponía, por parte de la sociedad, ser su fantasía masculina, no sentía celos. Solo una empatía por el cariño que ella mostraba hacia su novio.

- Era un completo desastre para esto de las cuestiones posturales… Sé que eres su fan número uno, Yuuri, pero… Ahhh, mi amor, ¡si lo hubieras visto cuando tenía ocho años! –hizo un gesto de desagrado un tanto gracioso- Alguna vez comentamos con Kotaro que parecía que andaba estreñido todo el tiempo, porque apretaba las nalgas todo el rato.

- Y por eso mismo casi se cae la primera vez que fue a Patí. En su empeño por subir a mi ritmo, intentaba avanzar, pero apretando el trasero, y… Ahhh, yo creo que alguien debió asustarlo alguna vez con esto de las relaciones homosexuales…

- Jajaja, para nada, ya saben que mini Vitya se activó con una simple lambada y el muy tarado creía que necesitaba ir al baño –Sveta los hizo reír.

- El caso es que mi pequeño mutante me conoció en uno de los desfiles a los que sus padres asistían –se detuvo un instante- Aunque supongo que lo sabes, tengo la edad de Rose, así que yo ya era grandecita cuando lo conocí.

- De mi edad, sí, pero me veo como tu madre –ella gateó, para apoyarse en sus piernas- Jajaja, mentira, princesa, sigue- acarició sus cabellos, con una mirada cargada de cariño.

- El caso, es que ellos iban a apoyar obras de caridad, y por ese entonces, yo era voluntaria de ese grupo, justamente para apoyar a niños de bajos recursos. Recuerdo que Vitya me miró, me señaló con el dedo, y gritó "Media hermana". Así que no me quedó de otra que aguantar su presencia en cada uno de mis ensayos –rió- Y yo también iba cuando podía, así que fui testigo de uno de los momentos más fuertes de su niñez –las sonrisas se apagaron- Mr. Yakov había salido de gira con los senior, y había dejado a Vitya con su segundo, y ese jovenzuelo arrogante empezó a humillarlo. Se burlaba de la manera en que se movía por el hielo, pese a que en su elemento, Victor se movía como un cisne, creando música… Llegó incluso a empujarlo, y aunque no le hizo daño, estuvo a punto de hacerlo llorar. Eso me enfadó demasiado –apretó los puños- Me llevé a Vitya del rink, a mi departamento, y lo dejé en mi habitación, mientras preparaba chocolate caliente. Y cuando me acerqué –bajó la mirada- Creo que no miento cuando digo que Victor no suele llorar, solo lo hace cuando está en verdad herido en lo más profundo de su ser… Nunca he vuelto a oírlo llorar como aquella vez…

Yuuri también apretó los puños. Odiaba a ese entrenador suplente, con toda el alma, por herir el corazón frágil de Victor. Él, que tenía uno de cristal, podía imaginar cuánto debió doler que lo trataran de esa manera, y por ende, se sintió herido también.

- No entré, lo dejé solo. Una hora después, salió casi en silencio, y se sentó a mi lado. Lo acuné en mi regazo, y aunque no lloró, estaba destrozado. Ahí le propuse un trato –sonrió- Yo sería su maestra en la pasarela, y él mi maestro en el patinaje. Lo hablamos con sus padres, sin mencionar lo que había ocurrido, y acordamos que lo haríamos sí y solo sí Mr. Yakov aceptaba, y mi compañía también. Lo hicieron, obviamente convenía en todos los sentidos –bebió un sorbo de su copa, sonriendo satisfecha.

- ¿Yakov Coach nunca se enteró? –Yuuri habló con voz congestionada.

- Sí. Pero Victor no sabe que él lo supo –suspiró- Tuve que contárselo, consiguiendo su número a través del celular de Vitya, sin que supiese. Le adelanté sobre el acuerdo, y el motivo, y al regresar, fingió que haría una evaluación sobre a calidad de los entrenadores, a pedido de la Federación. El tipo aquel era de los mejores, pero aunque ya tenía pensada una justificación, basándose en sus horarios de ingreso y salida, la seguridad del rink terminó compartiendo con él la grabación de aquel día. No necesitó más, y amenazó con denunciarlo si algo le llegaba a pasar a Victor. Felizmente el muy cobarde se largó, llevándose un par de patines de los más caros, pero no supimos más de él…

Yuuri la miró con un profundo agradecimiento, casi derretido en el brillo chocolate de sus ojos. Y claro, ya no necesitaba más explicaciones: Tasya figuraba como una modelo de cuarta que había intentado colgarse de la creciente fama del niño prodigio del patinaje. Victor, cuando al fin alcanzó la mayoría de edad, y golpeado por el abuso de Laryssa, había seguido el consejo de Kotaro, como ya le había contado Tasya cuando hablaron por primera vez, intentando conocerla más para ver si podía iniciar una relación con ella. Pero no, no la quería de esa manera, y gracias a los cielos, ella tampoco a él, pero los medios habían mal interpretado, para variar, todas sus salidas amicales… Y así, "La bomba de ojos celestes de las pasarelas rusas" se convirtió en el "Clavo que saca otro clavo" del Victor Post-Sveta.

- Y fue así como Tasya convirtió a un patito en cisne –rieron ante el comentario de Mila. Y luego ella suspiró, y miró a Yuuri a los ojos- Kotaro probablemente termine llevándote a un spa el día antes de tu matrimonio, ya ha hecho eso con la mayoría de las señoritas aquí presentes –el aludido elevó su copa, sonriendo complacido –y hasta te organizará u despedida de soltero, te apuesto…

- En el que te daré como regalo sorpresa a un Victor desnudo y con moño –rieron.

- Así que… en ausencia de Chris… Me toca a mí –todos la miraron, dejando las sonrisas, y exhibiendo su apoyo hacia la más pequeña del grupo.

- Yuuri ya conoce la historia, y nosotros también. Bueno, la mayoría –miró a Sashenka y Viveka, quienes asintieron, dispuestas a salir un momento para darle privacidad a Mila.

- No, por favor. Quédense. Yo confío en todos ustedes, y Yuuri merece también que yo me explique completamente, porque esa vez solo lo llené de lágrimas y mocos –rió, pero se le escapó un sollozo- En ese entonces, yo no estaba a cargo de Yakov. Aun era junior, y mi entrenador era muy exigente. Me comparaba constantemente con las "primas ballerinas" del patinaje, muchachitas bellas y extra femeninas que volvían locos a los patrocinadores y al público. Yo era mas bien un niño con mallas y moños, como solía decirme, y por ende, mi familia hacía verdaderos milagros para poder comprarme mis equipos. Un día, coincidí con Victor en uno de sus entrenamientos, yo andaba medio preparándome para mi debut como senior, y bueno, él ya era una leyenda. Congeniamos al instante, porque éramos igual de inmaduros, espontáneos, extrovertidos y… gais –bajó la voz, hasta volverla un susurro, pero nadie se inmutó- Aunque, bueno, él aun no se había dado cuenta de eso último –rieron en medio de su silencio- Nos hicimos amigos, nos visitábamos continuamente, y él me comentó que su amiga Tasya era modelo, y que estaban solicitando postulantes solo para los fines de semana. Me venía muy bien un pequeño ingreso, para no ahogar a mi familia con los gastos, así que me presenté. Mi entrenador afortunadamente vio con buenos ojos el que su oveja negra se relacionase con mujeres femeninas, y me dejó hacer. Pero lo que parecía un acierto, al corto plazo se volvió un error…

Tasya lo recordaba. Mila era una modelo solo de catálogos, concretamente de lencería y perfumes, por su hermosa figura y rasgos finos. Una presa fácil de cualquier buitre.

- Un día, a la compañía llegaron a proponer un trabajo nuevo: Se trataba de un nuevo perfume cuyo aroma aseguraba evocar el olor al pino de las áreas más nevadas del planeta, y a la vez, a la masculinidad de los hombres más masculinos. La propuesta, como la presentaron, consistía en una pareja, en la cama, teniendo relaciones y cubiertos solo por unas sábanas blancas. No se me vería el rostro, pero sí los cabellos, además de las pantorrillas, y a él, la espalda. Solo iba a ser un sesión fotográfica para un catálogo, así que la compañía me eligió, por mi apariencia. Y dado que Victor ya poseía un cuerpo masculino, decidieron que él sería el modelo. Cuando nos convocaron, reímos mucho, estábamos felices, yo mucho más, ya que la firma era muy conocida y podría ayudarme con mis potenciales patrocinadores en la etapa senior. Incluso Tasya y su novio nos enseñaron cómo debíamos posar… Estábamos más que preparados –su rostro perdió expresividad, y sus ojos se nublaron- Habíamos firmado sin leer todo el contrato, confiábamos en el cliente… Así que el día que llegamos al set de grabación, yo solo con Victor ya que íbamos por la misma compañía, nos dimos con la ingrata sorpresa: sí, era una sesión de fotos para un catálogo… Pero también un comercial para TV.

A Yuuri se le revolvió el estómago. Mila era aun una niña, se lo había contado. Por ende, y conociendo a su novio, logró imaginar cuánto debió molestarlo aquella pesadilla.

- Victor se negó, intentando protegerme, pero, tal y como dijeron ellos, las firmas estaban ahí. Yo intenté calmarlo, le dije que esto sería casi como uno de los juegos entre Tasya y nosotros. Así que… -respiró profundo, y bajó la mirada, sonrojada- me quedé solo en ropa interior, y cubrí mi pecho con una toalla pequeña que me dieron. Victor se aguantó las ganas de mandarlos al demonio, y se ubicó lo más rápido que pudo para que no me mirasen de más, pero estaba demasiado incómodo… y también solo en bóxer. Yo era su hermanita, y estar en esa postura le era aberrante. Yo no quería que él pasara un mal rato, con todo lo que me había ayudado, a veces comprando mis equipos reglamentarios, a veces cuidando de mí cuando mis padres no estaban, así que empecé a hacerle bromas, y logramos relajarnos. Lo cual también fue un error… -Kotaro frunció el ceño- Vitya no podía mandar sobre su cuerpo, así que le pasaba a ratos lo que le ocurrió con Sveta, y ponía las sábanas de mil maneras, hasta pidió un cojín pequeño… Y yo no dejaba de reírme, burlándome de su problema de autocontrol. Hartos de nuestros juegos, el equipo dijo que cambarían a un plan B… Y como era una compañía suiza, pues…

- ¡Mierda! –Kotaro casi estrelló su copa en la barra, iracundo.

- Chris entró, desnudo, y saludó a todos como si fuera su casa. Vitya se emocionó al verlo, porque, después de todo, "era su mejor amigo". Yo me cubrí por completo, sintiéndome muy incómoda al tenerlo cerca. Y más cuando Victor, entendiendo la presencia de su amigo en el set, se negó rotundamente a que yo estuviese a su merced. No le hicieron caso, pero para "darle tranquilidad", propusieron que Victor saliese abrazado a la espalda de Chris… Eso nos tranquilizó, yo recuperé algo de confianza, y me coloqué en mi lugar, pero a diferencia de Victor, Chris… -sollozó, y Yuuri la abrazó, pegándola a su pecho.

- Hijo de puta –Zhenya habló con rabia- Con razón Yakov dejó como alma que lleva el diablo la reunión que teníamos, y fue a buscar a Victor…

- …es que él, conociéndolo, lo llamó, pidiendo ayuda para mí. Cuando regresó de los servicios, ya Yakov estaba dándole una paliza…

- ¿Cómo llegó tan rápido…? –Viveka lucía pálida, codo a codo con Sashenka.

- Mi compañía había alquilado el foro para la grabación, pensando que era todo muy correcto, por el prestigio de esa cadena. Y coincidentemente, Yakov me había pedido una reunión. Yo aun no era la CEO, pero algo de peso tenía, así que le indiqué a donde ir… Tuve otra maldita reunión luego, y por eso no fui con él, que si iba y lo veía, juro que lo despedazaba…

- Victor me llevó a su departamento envuelta en las sábanas. Me dio una pastilla para dormir, y supongo que luego regresó con Yakov para acordar las acciones a tomar. La compañía no deseaba problemas relacionados a un intento de violación por parte de uno de sus modelos, así que accedieron a no divulgar nada… Pero Chris regó el rumor, haciéndolo ver como una broma que se fue convirtiendo en certeza, sobre todo, cuando al día siguiente, un reportero me captó saliendo del departamento con la ropa de Victor. Él se culpa mucho por esto –se permitió llorar, sintiéndose protegida en los brazos del japonés.

Yuuri se la llevó un momento fuera del bar, para respirar a solas, y probablemente conversar un poco más. Dentro, nadie dijo nada sobre el tema, pero se veía que Zhenya y Rose deseaban meter a la cárcel a Chris.

- Lo siento… -regresaron, y ella se sentó al lado de Tasya, quien la acunó en su regazo, mientras Rose besaba sus manos.

- Nada de disculparse… Y tranquilízate, ¿sí? Recuerdo que cierta belleza italiana vendrá mañana, no puede verte triste –asintió, sonrojada.

- Sashenka y yo conocimos a Victor en un bar gay –Viveka sonrió, intentando amenizar la noche, para desviar la atención de Mila. Y lo logró, con éxito, ya que Yuuri la miró con asombro- Oh, es que como nuestra pericotita lo dijo, tu Victor, Yuuri, se negaba a su realidad homo…

- Jajaja, lo recuerdo muy bien… ¿Sabes que quien ocasionó ese quiebre existencial fue mi Kuntur? –Yuuri casi se cae patas arriba- En Patí hay algo parecido a los onsen japoneses, solo que las personas no entramos desnudas, solemos llevar un short o alguna prenda que nos cubra. El día que los llevé, a ambos, cuando ya Victor tenía unos veinte años, creo, Kuntur usaba un short mío… y, lo perdió al salir de la poza –rieron con ganas- Lamento no haber tenido una cámara a mano en ese momento, Yuuri, porque la cara que puso al verlo fue muy expresiva…

- ¿…Kuntur lo sabe? –negó- Vaya, si se entera, le va a cortar las pelotas- Sveta bromeó.

- Pues, no se lo digamos, o Yuuri se verá afectado –Tasya ya lucía un tanto… alegre.

- Y fue por ese motivo que, regresando a Rusia, me buscó desesperado para pedirme un favor enorme: "Svy, Svy, creo que estoy averiado, ¡me gustó un pito, el de Kuntur, Kotaro va a matarme!" –Sveta imitó a la perfección a Victor en estado drama queen- Le sugerí ir a un bar gay para que tuviese su cuota de shock social…

- Y terminamos, Viv y yo, shockeadas al ver cómo se tomó todo… y cómo salió luego todo ese todo… -ambas contuvieron las arcadas.

- Amor, creo que deberíamos aclararle a Yuuri que tú eras la Bartender de ese lugar, y yo la DJ. Por cierto, Yuuri, saludos a Beka –guiñó un ojo gris, sorprendiéndolo.

- ¿Lo conoces?

- ¡Obvio! ¡Los DJs tenemos una especie de micro hermandad, y Beka es cool!

- Mi único rival de amores –rió cuando ella la besó- Como sea. Victor no soportó ver tanta… cosa… ¿yaoi? –Yuuri asintió- Así que ayudamos a Sveta a llevarlo a casa, y así, sin quererlo, nos hicimos amigos. Me sorprende mucho que no nos coloquen como un triángulo amoroso, pero supongo que es porque Viveka estuvo un tiempo en Kazajistán, capacitándose, y Victor solía ir, ya más relajado, y entendiendo que nadie lo molestaría si no deseaba acceder a las propuestas. A veces lo acompañaba ese cretino hijo de puta –Sashenka apretó la mandíbula- y aprovechaba cualquier momento para tocarlo, "protegiéndolo del peligro".

- Esa fue una de las ocasiones en las que Chris intentó abusar de él, Yuuri –Sveta lo miró, severa- Pero bueno, mejor no sigamos mencionando a ese parásito.

- Así es. Creo que esos dos años de estudio de Viv fueron los más intensos de la "vida amorosa" de Victor. Por un lado, lo vincularon a mí durante seis meses, hasta que tuve que viajar por el deseo de encontrarme con Viveka de nuevo… Y "el muy infiel" me "puso los cuernos" con una exitosa diseñadora de modas…

- Yo –Inna alzó la mano- Lo cual, entenderás, era una soberana pendejada porque mi única relación con Victor fue el ser la diseñadora de sus trajes. No te negaré que pasábamos muchas noches juntos, en su departamento o en el mío, pero… Porque el muy cretino cambiaba de opinión cada media hora –su copa amenazó con romperse.

- Inna era el amor de su vida, según los medios, y a quien le dedicaba sus rutinas…

- Créeme, Viv, que si me hubiese dedicado algo, habría sonado a Heavy Metal, porque habían noches en que terminaba en verdad a punto de estrangularlo… ¡Hasta bajé de peso! Todo le quedaba bien a la señorita, pero, claro, o era demasiado azul, o demasiado verde…

- Y ni por esas aceptaba que era gay –Tasya hizo resoplar a Yuuri contra su vaso de cerveza.

- Típico de ese idiota con pocas neuronas. Mi amor, lo mío con Victor no pasó de una continua pelea por defenderlo ante la Federación Rusa. Como cuando me tocó abogar por él para que no dejara el patinaje un año antes de que lo dejara para ir tras de ti. Me veían discutir tanto con él y defenderlo a pesar de todo, que la gente concluyó, sabiamente, que éramos casi un matrimonio…

- Sí te recuerdo de alguna conferencia de prensa… Aunque, no te prestaba mucha atención, gomen –Yuuri se rascó la nuca.

- Típico, todo el mundo miraba a ese calvo –Zhenya suspiró, derrotada.

- Y tú, Rose –intentando que la rubia de ojos oscuros dejase su aura de abatimiento, decidió pasar a la última novia de Victor.

Pero algo en esa mirada verde le dijo que lo que ella tenía para decirle, no le iba a gustar.

- …antes de contarte cómo conocí a Victor, debes prometerme algo, Yuuri: si te pregunta alguna vez qué te dije, le dirás que la verdad. Así, cortante, y seco. Sin dar detalles, para que tanto tú como yo quedemos en paz ante Vitya. ¿Lo prometes?

- Hai… -después de meditarlo un par de segundos, asintió, frunciendo el ceño.

- Fui patinadora de élite, ya cuando Vitya empezaba su época de oro, yo empezaba a irme en picada. Una enfermedad atacó mis piernas, y solo me quedó como consuelo que se quedase ahí… Pero tú, como patinador, sabe cuánto llama el hielo al alma de un artista… Así que –apretó sus manos contra sus rodillas, y esta vez, Mila y Tasya la consolaron a ella- Intenté acabar con todo, antes de quedarme incapacitada –la expresión de Yuuri mostró su horror- Sabía que había un lago a metros del rink. Nadie en su sano juicio habría siquiera, en plena transición del clima, pasado por ahí, menos para patinar. Era el lugar y momento perfectos… Así que, tomé mis patines por última vez… Me los calcé, y por cinco segundos volví a ser la leyenda viviente de Rusia…

Yuuri la seguía, en su mente. Girando, un Inna Bauer… un Lutz… Música mecida por el viento, las hojas de los árboles dejando caer el rocío del deshielo… Un alma como la suya, que pensaba estar perdida…

Un ataque de ansiedad le intentó sobrevenir al imaginarla cada vez más cerca de la película de hielo más delgada… No lo hagas… no lo hagas…

- Pesaba en ese momento cuarenta kilos, Yuuri. Una ballena para una hormiga, pero para los humanos, una pluma… Nadie me oyó chapotear, nadie escuchó el estruendo… Solo un maldito mocoso que corrió, arriesgando su propia salud, para sacarme de ahí… Para sacarme ya con mi destino atado a estas ruedas…

Kotaro mordió el dorso de su mano. Conocía la historia, claro que sí. Victor había pedido la ayuda de ambos, que justamente se encontraban de visita en ese momento, y entre los tres, la habían rescatado. No era invierno, pero, ¡rayos! Rusia siempre golpeaba con su gélido amor.

- Estuve un mes entero hospitalizada… Mi familia estaba obligada a sufrir su exilio, por mi causa, ya que los largué desde el primer momento. Nadie habría visto cómo poco a poco empezaba a irme muriendo, que era lo que quería… Nadie, pero Victor es un maldito terco –sollozó- No dejó de ir, pese a mis golpes, pese a mis gritos, pese a mis reclamos… Lo odiaba con toda el alma, lo detestaba hasta el punto de que si hubiese podido levantarme de la silla, lo habría destrozado. Le gritaba de todo, incluso que no sería nunca un campeón mundial, y él aguantaba, sereno, con su ramo de rosas en los brazos… Me enamoré de él, Yuuri –lágrimas empezaron a caer de ambos rostros- No pude evitarlo… Lo siento…

Repetía "Lo siento", una y otra vez, y yo solo la miraba, llorando, sumido en la contradicción de desear abrazarla, y en la desesperación que me daban los pensamientos del tipo "Deja a Victor, ella lo necesita más, él la quiere mucho". Bajé la mirada, sintiéndome ruin… sintiendo que Victor no me pertenecía.

- El día que me dieron el alta… llegó con un ramo de rosas rojas. Siempre traía unas amarillas, pero ese día las trajo rojas. Nunca le dije que no fue un accidente –miraba solo sus manos- Pero él lo sabía, lo sé. Se acercó, me miró a los ojos, y me dijo "No tienes que luchar sola, déjame estar a tu lado". Y yo sentí esa frase como el salvavidas que necesitaba para seguir con vida. Por eso lo abofeteé, porque me estaba subestimando, porque me tenía lástima. En sus ojos celestes, pude ver que no estaba equivocada: Victor no me amaba, solo deseaba salvar a alguien a quien había llegado a querer –se limpió las mejillas con un pañuelo que le dio Mila- Gracias… No vi a Vitya en persona todo ese año. Pero decidí sacar fuerzas y me aferré a mi profesión. Saber lo que se siente ser un deportista al que le cortaron las alas, me convenció que podría ayudar a los demás a reencontrarse con su talento… Aprendí a leerlos, como Vitya me había leído a mí… Y así, cuando un buen día apareció en mi consultorio, lo supe, Yuuri –se miraron a los ojos- Solo te voy a pedir una cosa a cambio de este secreto que juré no compartir con nadie…

- …lo que sea –habló aguantando las ganas de gritar.

- Así la pendejada que has decidido hacer para llegar a tu objetivo, al inicio parezca no rendir frutos, no desistas. Júrame que lo vas a convencer…

- Te lo juro. Antes de morir, quiero

- No hables de muerte –palideció- No la menciones, Yuuri. No al menos ante mí y Vitya, nunca lo hagas… La razón por la cual Victor fue a Hasetsu a buscarte, no fue solo el que hubieses imitado a la perfección su rutina…

- …le encantó tu trasero… -Kotaro intentó aligerar la tensión, pero no lo logró ni consigo mismo.

- …Stammi Viccino fue su lago semi congelado, Yuuri –los ojos chocolate se abrieron de par en par- Luego de ver tu rutina, Victor tiró todo por el inodoro… y decidió ir vivir.

Conozco a Victor más que cualquiera, eso me repetía siempre…

Más que Sveta, más que Yuuri…

Pero… no sé qué tanto hice hasta ahora por ti, Victor…