CAPÍTULO 26

GUERREROS DE ELDARYA

Poco a poco fueron apareciendo ante nuestra sorpresa y desde el bosque, varios faeries: elfos, brownies, enanos,... Había decenas de ellos y parecían desconcertados.

A pesar de ello se percataron de la escena que tenían en frente y algunos desviaron su mirada incómodos, otros sólo reían disimuladamente.

Miré a mi compañero y lo entendí al instante, Valarian estaba completamente desnudo tomándome de los brazos. Al menos yo llevaba la toalla.

Mystika: Val, creo deberías vestirte.

Valarian: Ah... sí, mejor.

Se apartó de mí y se apresuró a vestirse y yo le imité detrás del árbol para que me cubriera. Una cosa eran unas duchas comunes y otra, decenas de desconocidos mirándome mientras me vestía.

Al acabar nos dirigimos a los inesperados visitantes y reparé en sus ropas y armas. Todos, o casi todos, parecían guerreros y algunos rostros me resultaban extrañamente familiares.

Mystika: Vosotros... ¿Venís de la cueva?

Un joven y apuesto elfo de larga cabellera plateada dio un paso al frente.

¿?: Soy Thiedil, comandante del ejército de Rhodaris, al norte de las tierras de Jade y ella es Elendra, mi hermana.

Señaló a una joven muy parecida a él y ambos hicieron una leve reverencia con la cabeza a modo de saludo. Parecían soberbios y de alta cuna.

Thiedil: Vinimos con el propósito de acabar con Anazaret, pero fuimos sorprendidos por su mirada.

Volví a recorrer con la vista a todos los faeries allí presentes, sin duda ellos eran las figuras de piedra que el basilisco fue dejando a su paso por la cueva.

Mystika: Es un placer, mi compañero es Valarian y yo Mystika, de la Guardia de Eel.

¿?: Saludos guardianes del Cristal, aquí Aurri, Babar y Edea, del pueblo de Pelietir.

Tres enanos saludaron dando un paso adelantándose en su lugar. Y así las presentaciones se fueron sucediendo hasta el último guerrero.

Valarian: Acompañadnos a la aldea, desde ahí haremos lo posible por avisar a vuestros gobernantes.

Nos dirigimos todos hacia casa de Myrna. El bosque sonaba animado gracias a las voces de nuestros acompañantes interactuando entre ellos, completos desconocidos alegres de haber vuelto a su estado natural.

Valarian: Has salvado a mucha gente hoy al parecer.

Mystika: "Hemos", sin vuestra intervención habría sido imposible. Pero sí, me siento realmente satisfecha.

Thiedil: Disculpad, ¿fuiste vos quién venció al basilisco?

Thiedil, que se encontraba caminando detrás de nosotros, se adelantó unos pasos para ponerse a nuestra altura, obviamente había escuchado nuestra conversación.

Mystika: Eh... sí bueno, fue un trabajo en equipo.

Valarian: Pero ella le dio el golpe de gracia y el final.

Thiedil: Vaya, es impresionante, mirad cuántos lo intentaron antes. Decidme Mystika, si no es mucha indiscreción, ¿a qué especie pertenecéis?

Mystika: Pues yo... soy faelienne, indeterminada.

El elfo me miró perplejo sin entender muy bien lo que acababa de confesarle, parecía luchar internamente contra su naturaleza supremacista élfica y hacer prevalecer su sentido común y educación claramente notables.

Mystika: Sí, la medio humana rajó al basilisco.

Thiedil rio viéndose descubierto en sus pensamientos y puso una mano en su pecho haciendo una pequeña reverencia.

Thiedil: Le doy las gracias en nombre de todos los aquí presentes.

Mystika: No tienes nada que agradecer, es mi trabajo y lo hago con mucho gusto.

Aprovechamos el camino a la aldea para intercambiar algunas palabras más y así descubrí que él y su hermana eran elfos grises, pertenecientes a una importante familia del reino de Rhodaris, aunque no entró en muchos detalles.

Al llegar a la aldea Val y yo nos adelantamos para advertir a nuestros compañeros sobre nuestros invitados sorpresa.

Entramos a la casa y vimos a los chicos sentados a la mesa comiendo algo mientras mantenían una conversación algo animada que interrumpieron al vernos cruzar la puerta.

Buckie: ¡Hey chicos! Hemos empezado sin vosotros. Habéis tardado mucho... ¿No?

Dirigió una mirada burlona y llena de insinuación a su amigo, pero le ignoré por completo. Valkyon ni siquiera se giró a mirarnos, tenía ambas manos en su jarra de cerveza y la miraba como si fuera un objeto interesantísimo.

Mystika: Salid, tenéis que venir a ver esto.

Todos se levantaron curiosos y salieron fuera descubriendo a los faeries que esperaban fuera pacientemente. Nuestros compañeros se encontraban bastante atónitos por la escena.

Valkyon: ¿...Son?

Mystika: Sí.

Valkyon se adelantó unos pasos, observando a los individuos detenidamente.

Valkyon: Por favor, ¿podrían acercarse los máximos representantes de vuestros reinos aquí presentes?

Varios de ellos se adelantaron y se acercaron a Valkyon para después seguirle hasta el interior de la casa. Una vez dentro él se acercó a mí, inclinando su cabeza para hablarme al oído.

Valkyon: {Deberíamos contactar con Myrna para contarle la situación. Esta gente necesita contactar con sus hogares}

Mystika: Me pongo con ello.

Fui a por algo para escribir y cuando acabé la nota la até a la pata del Sowige de Myrna y le envié a su encuentro. Luego me acerqué a la mesa donde estaban todos reunidos y me apoyé en la pared atenta a la conversación.

El elfo llevaba la voz cantante, cosa que no me sorprendió en absoluto. Mientras conversaba cruzó mi mirada unos segundos. Sus iris parecían de hielo, de un azul cielo casi blanco, intimidantes, curiosos y escrutadores. Su hermana, también presente, era exactamente igual a Thiedil, lo que me hizo sospechar que eran mellizos. Ésta miraba intensamente a Valkyon, aunque fuera otro el que estuviera hablando en ese momento.

Fruncí el ceño molesta entendiendo muy bien el tipo de mirada que tenía sobre él, aunque él no parecía percatarse de nada. Elendra me miró y por la cara que puso, creo que supo de inmediato lo que pensaba, pues paseó su mirada de Valkyon a mí un par de veces y luego dibujó disimuladamente una sonrisa maliciosa en su cara.

Ella y Thiedil serían mellizos, pero parecían totalmente opuestos en cuanto a carácter. Él tenía pinta de ser alguien amable y educado, audaz pero sosegado y ella en cambio, parecía interesada y altanera, el tipo de persona que carece de sensibilidad y empatía.

Me fui a la cocina para evitar su mirada y me serví un vaso de cerveza, la primera en días... Valarian se acercó a mí en silencio, lo que me puso un poco nerviosa después de la escena del lago.

Valarian: {Estas reuniones son un muermo}

Mystika: {Ehm sí, aunque son necesarias}

Valarian me quitó el vaso de las manos y se bebió media pinta de un trago.

Mystika: ¡Eh!

Valarian: Me la debías.

Mystika: Tsss.

Me devolvió el vaso sonriendo orgulloso y se aproximó a mi oído.

Valarian: {Así sabe incluso mejor}

Se acercó de nuevo a la mesa de los reunidos y yo me quedé muda donde estaba, disfrutando de mi bebida.

Cuando acabó la reunión formal servimos bebidas para todos los allí presentes y el ambiente se hizo menos pesado, las conversaciones tomaron otro cauce: batallitas, conquistas,... Vamos, lo típico en un grupo de guerreros pasando el rato relajados.

Yo estaba tan sumida en mi mundo que no me percaté del acercamiento del elfo.

Thiedil: ¿Disfruta usted de la soledad?

Thiedil me sobresaltó al no verle aproximarse y sonrió ante mi reacción.

Mystika: E-ehm depende del momento, supongo.

Thiedil: Parece que ha sufrido muchos estos días y se ha enfrentado a situaciones difíciles, ¿no es así?

Le miré entrecerrando los ojos con mucha curiosidad. Además era un hombre muy intuitivo.

Mystika: Ciertamente...

Thiedil: Entiendo... Entonces quizás mejor la dejaré sola.

Mystika: Oh, no es necesario, tranquilo. Y si no es mucho pedir, ¿podrías tratarme de "tú"? Tanto formalismo me incomoda.

Thiedil: Jajaja lo intentaré, pero no prometo nada.

Charlamos un rato sobre el reino de donde procedía e hizo un verdadero esfuerzo por no tratarme de "usted", aunque sin perder su tono educado, cuando de repente un gruñido interrumpió nuestra charla y una sombra entró por la ventana de la cocina. Se trataba de Schwarz y tenía un pequeño paquete sujeto a su cuerpo junto a una nota.

Yo misma lo atrapé y leí el papel para no molestar a Valkyon, que se encontraba hablando de hachas con los enanos.

"Os envío el antídoto que hará desaparecer el hechizo de Tristan.

Atte. Ezarel"

Mystika: Thiedil, ¿me disculpas un momento? Debo entregar con urgencia esto a mis compañeros.

Thiedil: Por supuesto, hasta luego.

Busqué rápidamente a mis compañeros uno por uno. Les entregaba primero la nota y luego les daba uno de los viales que había en la bolsita. Lo tomaron sin rechistar y luego volvieron a sus conversaciones.

Valkyon fue el último en tomarlo.

Mystika: Al fin libres, ¿eh?

Valkyon: Sí, esperemos...

No entendí mucho su pesimismo, pues los demás nos habíamos alegrado de saber que ya no seríamos escuchados sin nuestro permiso. Supuse que había algo más que no me contaba y le tenía más serio de lo habitual.

Al rato picaron a la puerta y para nuestra sorpresa varios aldeanos que habían estado ocultos en sus casas, salieron al conocer la noticia de la muerte de Anazaret gracias al barullo de los guerreros que se había formado fuera. Éstos, al verse rodeados por aquellos que habían sufrido las consecuencias de haberse enfrentado al basilisco, repartieron víveres y bebidas a todos los presentes en señal de agradecimiento.

En unos minutos la plaza se llenó de gente charlando, riendo y disfrutando de la comida y la bebida. Incluso improvisaron un pequeño concierto los aldeanos que sabían tocar algún instrumento.

Yo me encontraba apoyada en la pared exterior de la vivienda observando la alegría de esas personas, bailando, charlando y riendo, al fin libres del yugo del miedo por el monstruo que los amenazaba. Pero yo era incapaz de contagiarme de esa alegría...

En ese momento Khal apareció con un mensaje de vuelta, por lo que fui a buscar a Valkyon para entregárselo, esta vez sin leer el contenido. Di un rodeo por el exterior y entonces lo divisé a lo lejos, apartado y afilando su hacha con una piedra. Me dirigí hacia él, pero cuando estaba a unos metros, Elendra apareció y se acercó a donde estaba con paso decidido. Yo paré en seco.

La elfa caminaba de forma sugerente y se colocó frente a Valkyon apartándose el pelo detrás de los hombros sonriendo. Parecía hacerle preguntas, a las que Valkyon debía contestar con simples monosílabos por la brevedad de su atención sobre ella. Elendra se notaba algo exasperada por la actitud del jefe de Obsidiana, por lo que se hacía más insistente en sus coqueteos nada sutiles.

Valarian: Pobre chica.

Mystika: ¿Eh?

Valarian: ¿Qué haces espiándolos?

Mystika: No, yo sólo quería entregarle el mensaje de Myrna, pero no quería molestarles.

Valarian: Vamos, creo que le haremos un favor si les interrumpimos.

Valarian me empujó suavemente un poco a regañadientes y me acompañó hasta donde se encontraban esos dos. Al verme, la elfa me envió una mirada asesina por la interrupción y Valarian carraspeó para llamar la atención de Valkyon.

Valarian: Jefe, Mystika tiene un mensaje de Myrna.

Valkyon se giró aliviado por nuestra presencia, relajando los hombros y dejando el hacha a un lado.

Elendra: ¿Acaso tu novia no tiene voz que tienes que hablar por ella?

Mystika: ¿Perdona? No soy su novia.

Elendra: ¡Oh! Discúlpame querida, por vuestro comportamiento cuando os encontramos en el lago hubiera jurado que erais pareja...

Sonrió con malicia y miró de reojo a Valkyon.

(¡Pedazo de zorra!)

Valarian: Tenemos la costumbre de bañarnos sin ropa, desconozco cómo lo hacéis en vuestro reino.

Elendra: ¿Y también es costumbre sobarse en cueros al acabar?

Mystika: Mira, no sé qué crees que has visto, pero te aseguro que nada de lo que insinúas, porque si así fuera no tendría problema en decirlo.

Elendra: Por supuesto...

Mystika: Y ahora, si no te importa, tenemos que hablar con nuestro jefe de cosas que no te incumben.

Elendra: Me voy porque quiero, no porque tú me lo digas, insignificante HUMANA.

Valkyon se levantó de repente colocándose en frente de Elendra y cortando el momento de auténtica bruja de la elfa.

Valkyon: La "insignificante humana", como tú la has llamado, es la que ha hecho posible que tú estés aquí y ahora. Y aunque no hubiera sido así, merecería el mismo respeto del cual careces.

Elendra abrió la boca sorprendida, seguramente poco acostumbrada a que le reprendieran de ese modo y menos un hombre al que intentaba ligarse de forma tan descarada. Al parecer también desconocía que Valkyon era faelienne.

Valkyon: Y ahora, si no te importa, debo hablar con ellos. A solas.

Elendra nos miró indignada e intentando controlarse se fue con la cabeza bien alta y paso decidido.

Yo miraba sonriente la situación, no obstante la alegría duró poco en cuanto Valkyon fijó su mirada en mí. No sabría interpretarla, o más bien no quería hacerlo debido a mi alta imaginación... Sus iris dorados estaban clavados duramente en los míos, ignorando por completo a Valarian a tan solo medio metro de mí.

Le entregué la nota sin mediar palabra, la agarró y siguió mirándome unos segundos antes de leerla.

Valkyon: No llegará hasta dentro de unos días. Dice que le pidamos los familiares a los aldeanos para enviar mensajes a los reinos pertinentes. Encárgate tú Valarian, por favor.

Valarian: Claro.

Valarian desapareció raudo y veloz a cumplir la orden de su jefe.

Mystika: Yo... voy a preparar más comida, hará falta.

Valkyon: Te ayudo.

Mystika: ...Vale.

...

Pasaron varios días y la mayoría de los faeries fueron abandonando la aldea a medida que venían a buscarlos. Se habían alojado en las casas vacías o en la de algún generoso aldeano.

Los elfos fueron de los últimos en irse y yo aproveché esos días para aprender más sobre el mundo en que me encontraba. Thiedil era un excelente profesor, se le notaba que disfrutaba de tener todos los conocimientos que podía almacenar y de poder tener a alguien interesado en aprenderlos, así que nos pasábamos tardes enteras paseando por los alrededores del bosque charlando.

Describía los lugares que yo no había visitado de manera que podía imaginarlos sin problema, casi podía sentir los olores de las flores que me detallaba. Y también le gustaba contar historias, leyendas de cada tierra, siendo que algunas me eran sospechosamente conocidas.

Su hermana, sin embargo, siguió insistiendo a Valkyon con su habitual "sutileza", a lo que él contestaba con sus monosílabos o cortándola para ir a ocuparse de otra cosa, lo que agradecí profundamente. Pero por desgracia, su rechazo a Elendra no se transformó tampoco en un interés especial por mí, de hecho parecía algo más distante. Pero mientras no tocara a esa zorra, me valía. Sólo de imaginarlo en sus brazos, sentía correr por mis entrañas un fuego destructor e imparable, algo que me asustaba, pues jamás había sido celosa hasta ese punto.

Ese día, después de comer, nos dirigimos a la playa para despedirnos de los mellizos, donde les esperaba un bote que les llevaría a un hermoso y grande navío ubicado unos cuantos metros más adentro del mar.

Thiedil: Mystika, ha sido un verdadero placer conocerte y poder hablarte de mi reino y de este mundo. No dudes en venir a visitarnos cuando gustes.

Mystika: El placer ha sido mutuo y ten por seguro que en cuanto tenga la oportunidad no dudaré en visitarte y conocer tu tierra en persona.

Thiedil: Creo que te he explicado todo tan detalladamente que nada podrá sorprenderte.

Mystika: Jejeje Descuida, disfrutaré igual y también podré contarte yo sobre mi mundo.

Thiedil: Eso espero... Bueno, no debemos retrasarnos más. Cuidaos y gracias de nuevo por todo lo que habéis hecho por nosotros.

Thiedil me abrazó de forma amistosa, se despidió del resto y embarcó. Elendra me ignoró por completo, se despidió de los demás y cuando llegó a Valkyon le dio un beso en la comisura de los labios.

(No se cansa la muy perra...)

Valkyon frunció el ceño separándose de ella y le contestó con un seco "adiós".

Elendra: También tú puedes visitarnos cuando quieras...

Le guiñó un ojo y se subió al bote moviendo las caderas. Parecía no entender en absoluto el rechazo constante que mi jefe le había aplicado.

En cuanto su navío se alejó volvimos de nuevo a la aldea y preparamos nuestras cosas para regresar al fin.

Una vez todo estuvo preparado montamos a los barcos despidiéndonos de los aldeanos y agradeciéndonos mutuamente y por enésima vez, la ayuda recibida. Por supuesto, también me despedí de mi preciado amigo unicornio, al que llamé para tal fin antes de poner rumbo a los barcos.

Partimos por la tarde, por lo que llegaríamos la madrugada del segundo día de viaje al cuartel, por lo que, desafortunadamente, nadie nos esperaría a esas horas.

Yo llevaba unos días durmiendo fatal, las pesadillas sobre sangre, monstruos y mi primo se sucedían. Así que al caer la noche intentaba no dormir o hacerlo lo menos posible. A consecuencia de ello mi aspecto era cada vez peor. Mi pelo y mi piel perdían brillo y las ojeras se marcaban con facilidad.

Al caer la noche Valarian sustituyó a Valkyon en el timón y yo me senté recostada sobre el mástil, mirando al horizonte. De repente noté una presencia detrás de mí.

Valkyon: ¿No vas a dormir?

Mystika: ...No.

Valkyon: ¿Qué sueñas?

Mystika: ¿¡Cómo!?

Valkyon: A veces gritas por la noche.

Mystika: Oh, vaya... lo siento.

Valkyon se sentó a mi lado. La brisa mecía sus cabellos provocándome cosquillas en el hombro desnudo.

Valkyon: Deben ser horribles.

Suspiré pesadamente y apoyé mi cabeza en el mástil con la mirada perdida en el cielo estrellado.

Mystika: Creo que necesito unas vacaciones lejos de bichos, sangre y personas indeseables.

Valkyon: Te entiendo, en poco tiempo has vivido cosas poco... habituales para ti.

Mystika: Sí, supongo.

Valkyon: ...Y algo me dice que lo peor fue lo de tu primo.

Mystika: Desde luego me cuesta encontrarle la parte positiva a "ese" momento. Cada vez que cierro los ojos puedo ver los de mi primo mirándome con odio, brillando, como cuando hizo elevarse la daga.

Valkyon agarró mi mano con las suyas para reconfortarme e inmediatamente un escalofrío me recorrió de la cabeza a los pies, pues hacía días que no tenía un gesto de ese tipo conmigo.

Valkyon: Si no duermes enfermarás.

Mystika: Y si lo hago me desquiciaré...

Valkyon: No seas terca.

Mystika: No seas paternalista.

Valkyon: No lo soy... sólo me preocupo.

Mystika: Ya... Ve a dormir Valkyon, estaré bien y te prometo que en cuanto pueda iré a ver a Leïn.

Pero no sólo no se fue, sino que hizo lo mismo que yo, se inclinó a un lado y recostó su cabeza en el mástil, quedando pegada a la mía. Esta vez su pelo me hizo cosquillas en la nariz. Tuve que arrugarla un par de veces para evitar estornudar y eso pareció hacerle gracia a Valkyon, que me miró de reojo sonriendo.

Me separé un poco para retirar el pelo de su cara poniéndolo tras su oreja y volví a recostar mi cabeza.

Mystika: A terco no me vas a ganar.

Valkyon: Veremos.

Y cerró los ojos dispuesto a dormir ahí mismo.

(Mierda, ¿en serio? Bueno, al menos me costará relajarme con el corazón yendo a tal velocidad)

Pero al rato el sueño comenzaba a vencerme y recosté mi cabeza sobre su hombro.

...

Abrí los ojos en cuanto los primeros rayos de sol me molestaron. Parpadeé varias veces para acostumbrarme a la luz y con los ojos entreabiertos miré al lado. Seguía apoyada en el hombro de Valkyon y él ya estaba despierto.

Valkyon: Buenos días, parece que has dormido bastante bien.

Mystika: Mhh sí... No recuerdo haber tenido ninguna pesadilla.

Valkyon: Gritar no has gritado al menos.

Mystika: Mejor entonces. Gracias.

Valkyon: No tienes por qué darlas.

Me di cuenta que seguía agarrando mi mano, por lo que me solté y me estiré haciendo crujir la espalda al levantarme. Valkyon me imitó y se colocó su armadura.

Mystika: Voy a por el desayuno.

Él fue a hablar con Valarian y yo a por la comida para luego reunirme con ellos.

El viaje transcurrió sin problemas esta vez, al anochecer Valkyon insistió de nuevo en acompañarme en cubierta y, de nuevo, no recordé pesadilla alguna las pocas horas que dormimos.

Al llegar la madrugada divisamos las costas de Eel, con varias luces extrañas prendidas en la playa para saber dónde dirigirnos, algo así como unos faros mágicos. Me encontraba de mejor forma y humor, pegada a la barandilla mirando a la playa.

Mystika: ¡Dioses, qué ganas tengo de dormir en mi cama!

Valarian: ¡Y yo también!

Val pasó un brazo por mis hombros y me guiñó un ojo sonriendo, a lo que respondí con un codazo en sus costillas entiendo rápidamente la intención de sus palabras.

Mystika: No tienes fe si crees si quiera que vas a pisar mi habitación...

Él hizo un puchero y retiró su brazo rindiéndose por el momento.

Al acercarnos a la costa echamos anclas y subimos a los botes y en absoluto silencio llegamos a la playa. No había ni un alma, aunque era lógico, pues eran más de las 3 de la madrugada. Avanzamos con paso cansado y cargados hacia el cuartel cuando vi una silueta inconfundible al llegar al quiosco.

Solté mi mochila en el suelo y corrí hacia él tirándome encima para abrazarle totalmente feliz y aliviada, enterrando mi cabeza en su cuello.

Nevra: Jajaja vaya, sí que me has echado de menos.

Mystika: Joder estaba preocupada, te recuerdo que la última vez que te vi estabas inconsciente y eso fue hace unas dos semanas.

Nevra: Eh, no me quejo en absoluto.

Me estrechó aún más fuerte elevándome del suelo con mucha facilidad.

Nevra: Bueno, tienes mucho que contarme, tú también me has tenido preocupado. Valkyon no es el más sensible escribiendo notas informativas...

Los demás habían llegado a nuestra altura y Valkyon dejó mi mochila a mi lado.

Valkyon: Eh, yo sólo relato los hechos.

Nevra: Sí, con demasiada crudeza y dando la buenas noticias al final...

Valkyon: Perdona, no pretendía preocuparos.

Nevra: Ya da igual, ya estáis aquí, sanos y salvos.

Mystika: No tan sanos.

Le enseñé la herida del hombro y la del costado producida por el basilisco. Ambas iban cicatrizando y la del costado estaba casi cerrada, pero la otra se veía bastante aún.

Nevra: Si quieres puedo curártelas de golpe...

Mystika: ¡No gracias! No más sangre tuya en mi cuerpo.

Él se rio y recogió mi equipaje y aunque le insistí en llevarlo yo, no me dejó.

Buckie y Valarian comenzaron a bromear diciendo que también querían un ayudante que les llevara sus cosas.

Nevra: Mis servicios sólo son gratuitos para ella.

Mystika: Sí, habrá que ver cuánto de gratis me sale.

Valarian: Lo que necesitamos son par de...

Val hizo un gesto como si tuviera grandes pechos y Buckie se echó a reír. Yo me giré hacía ellos con un falso gesto reprobatorio y señalándoles con el dedo.

Mystika: No seáis envidiosos, es una cualidad muy fea.

En broma me recoloqué el pecho de forma algo exagerada y me giré de nuevo como una diva provocando las carcajadas de ambos y una amplia sonrisa en el vampiro, que respondí con un guiño.

Llegamos al cuartel guardando silencio para no molestar a los que dormían y poco a poco cada uno se fue yendo a su habitación. Yo iba "custodiada" por los dos jefes de Guardia hasta el pasillo, parando primero ante la habitación de Nevra.

Nevra: Bueno, espero que mañana me dediques un rato para contarme las anécdotas. Por la noche habrá una fiesta en vuestro honor, así que tenéis todo el día para descansar.

Mystika: Perfecto, buenas noches y gracias, Nev.

Él dejó mi equipaje en el suelo y le abracé de nuevo para luego darle un beso en la mejilla. Me lo devolvió y se metió en su habitación.

Recogí mi mochila y seguimos el camino y cuando llegamos en frente de mi habitación me giré hacia Valkyon para despedirme.

Mystika: Bueno, gracias por acompañarme.

Valkyon: ¿Estarás bien?

Mystika: Claro, ¿por qué no iba a estarlo?

Valkyon: Tus pesadillas...

Mystika: Oh eso, si vuelven hablaré con Leïn.

Valkyon: Si quieres... puedes venir a buscarme.

Mystika: Sería un poco raro colarme en tu habitación de madrugada, cualquiera lo malinterpretaría.

Valkyon: ¿Qué importa lo que piensen?

Me reí dándole la razón y cuando iba a despedirme finalmente para entrar en mi habitación, escuchamos un estruendo desde dentro de ésta.

Mystika: ¿¡Qué ha sido eso!?

CONTINUARÁ