Una vez más, con el permiso de mi querida Tessa23, incluyo en este nuevo capítulo a los personajes de su historia original, "Make my own history", y parte de los pertenecientes a mi novela original "La Edad Engañosa". Los invito a darse una vuelta por nuestros perfiles en Fanfiction y Wattpad para que puedan revisar nuestros trabajos, y zambullirse en las maravillas que su talento ha creado.

Dedico este capítulo a Tessa23, y a todos los que nos siguen. Por favor, siéntanse libres de enviar sus comentarios, críticas y sugerencias.

Ninguno de los personajes de Yuri on Ice y Make my own history me pertenecen. De lo contrario, ya habría buscado personalmente a Kubo, Sayo y Tessa23 para que me incluyesen en sus historias como la novia de Victor... o Yuuri... ¡o ambos, qué rayos!

¡Que lo disfruten!


Deseos miedosos

Cualquiera le habría dicho, con propiedad y absoluta razón, que la situación en la que se hallaba inmerso era su plena y total culpa, por ser tan tonto, inseguro, e idiota (esa voz sonaba un poco como una mezcla entre Mari. Sveta, Rose y Minako). Pero todos habían sido benevolentes, cuando aquella hermosa familia, tan similar a la que él no se creía del todo con el derecho a tener, había llegado a su lado, mientras la nenita lo llevaba de la mano, llamándolo "Tío Yuuri" a cada instante.

Y avergonzándolo, porque pese a que él había "cortado con su estúpido novio", ella aun lo consideraba parte de la familia.

Así que no le importó sentirse en medio de un dejavú, cuando abrió la puerta de su habitación, luego de abrigarse, por la mañana, para salir a limpiar la nieve que había caído toda la noche. Le dolió no encontrarse con un Maccachin besucón, y no sentir la imperiosa necesidad de ir corriendo al onsen, para hablar por primera vez con su ídolo, sin sospechar que meses después, su desnudez sería el motivo de sus cada vez más frecuentes sonrojos compartidos.

- Katsuki -volteó, luego de suspirar, hacia Vladya, quien lo miraba con semblante sereno, enfundado en una ropa tan poco usual en él, que lo hacía lucir más joven- ¿Necesitas ayuda?

- No, gracias. La nieve no está muy alta, puedo con esto -le sonrió, con algo de dificultad.

- ¿…fue antes de ti, verdad? -Yuuri no necesitó que le aclarase el tema de consulta.

Sabía muy bien que Vladya había quedado con aquella espada atravesando su corazón, y se odiaba por no haber detenido a tiempo a Rose.

- Mucho antes. Y fue solo una percepción de Rose, dudo mucho que Victor haya deseado… bueno…

- No quiero hablar de ella -ladeó el rostro, apretando los puños, pero se relajó cuando Yuuri tomó su mano derecha, y buscó su mirada, con esa ternura característica.

- Tu hermano la amaba, por lo tanto, es una buena persona, ¿no crees?

- …también se dejó engañar por esa tal Laryssa, y ella es una zorra -Yuuri soltó una risita, y volvió a alejarse, continuando con su labor- …si barremos los dos, acabaremos más rápido.

- Pero necesito demorarme -susurró, y su ex cuñado entendió que deseaba mantener la mente ocupada para no pensar en Victor- Por favor, disfruta tu estancia en Hasetsu, tu hija no suele compartir mucho tiempo con ambos en un ambiente de paz -Vladya le sonrió, con un ligero tinte rosa en sus mejillas.

- ¿…cuándo me harás tío? -e hizo saltar a Yuuri, rojo como un tomate, con semejante comentario dirigido directamente a su oreja cubierta por su gorro de lana.

- ¡Vladya!

- ¿Qué? Soy un Nikiforov, Katsuki, que me diferencie tanto de mi hermano no me convierte en una piedra… -Yuuri evitó sus ojos cargados de esa extraña picardía que a veces los poblaban.

- …he terminado con tu hermano… -Vladya se permitió reír, con ganas.

- Cuéntame mejor un chiste japonés. Eso ni tú te lo crees… -se armó un ligero alboroto a sus espaldas, por lo que voltearon, descubriendo a Katy dando pequeños saltitos, de la mano de Toshiya y Gregori.

- ¡Tío Yuuri, abuelito es muy divertido! -al pobre japonés se le hizo un nudo en la garganta.

- Katy-chan…

- Ho, como digas que mi metralleta humana no puede llamar así a Toshiya-san, me harás un enorme agujero en el corazón. Y ni siquiera mi idiota favorito podrá curarme, Yuuri… -padre e hija se abrazaron, fingiendo un llanto dramático.

- …recuérdame alejar a Victor de esos dos… -Vladya comentó con resignación.

- Jajaja, Yuuri bromeó en Rusia, no es tan egoísta como parece, Gregori-kun -el pobre tragó saliva al notar que la sonrisa de su padre no era compartida por su mirada, que estaba siendo bastante bien apuntada hacia su propia humanidad- Como sea, se harán tarde si no van ahora al Ice Castle, los Nishirogi ya deben estarlos esperando.

- ¡Cierto! Luego irás a enseñarme a hacer triples, ¿verdad, tío Yuuri? -Katy, cuando lo deseaba, se comportaba como una versión femenina y altamente adorable del gatito con botas; el pobre no pudo resistirse.

- En cuanto termine de quitar la nieve. Sino, los clientes no podrán entrar. Ve practicando, ¿sí? -Katerina asintió.

Lo abrazó fuerte, y luego se adelantó, corriendo, sin esperar a sus padres.

- …te acuso de que esa mocosa sea tan independiente, Gregori -y el pobre Vladya salió corriendo tras ella.

- Es la madre ideal -el comentario de Gregori los hizo reír- Bueno, regresamos más tarde. Tengan un excelente día -luego de inclinarse, salió, a paso lento, dejándolos solo.

En un incómodo silencio, buscado adrede por Toshiya. El pobre Yuuri empezó a temblar.

- …papá, yo…

- No voy a preguntar las razones por las que estás aquí a días del Grand Prix Final, Yuuri. Sin Victor. Pero no podrás evitar que lo encare y le reclame su ausencia cuando llegue al onsen.

- Él no

- Viene en camino -la voz de su madre lo hizo palidecer- No, no ha llamado, ni reservado, ni soy bruja. No hay que ser adivina para imaginar que él está en camino, ¿no crees?

- …mamá… -bajó la mirada, apretando la pala.

Toshiya decidió retirarse, por considerar un tema que su esposa podría manejar mucho mejor que él, ya que Yuuri en ese momento necesitaba de esa tierna firmeza que solo la sabiduría de su esposa podía mostrar.

- ¿Te falló siendo infiel? -negó- ¿Desleal? -repitió la acción- ¿Desconfió de ti? -tras dudar, asintió- Oh, eso es nuevo. Vitya es celoso, e infantil, pero te tiene mucha fe en el patinaje, y como novio… Sin embargo, Yurio-kun dice que estás actuando a espaldas suyas -el cuello del más joven crujió dolorosamente al alzarse, con horror- Es más, dice que mi hijo está muriendo… ¿Eso es verdad?

- …yo… -los ojos de su madre se llenaron de lágrimas, y sus hermosas mejillas regordetas empezaron a perder color.

Recién en ese momento, Yuuri entendió los horrores que había cometido y seguía cometiendo, y ni siquiera pudo molestarse con Yurio por no haber guardado silencio.

- Mamá, no llores, por favor, yo

- Siempre olvidas tu casaca, pero esta vez te pasaste, ¿quién viene en invierno a Japón, sin una buena chompa de alpaca? -ambos voltearon al oír aquella voz, aunque no entendiesen nada de lo que había dicho el hombre que aun no entraba a su campo visual.

- ¡Cállate! Soy serrano, este frío no… ¡Yuuri! -y el pobre casi se cae al ver de quiénes se trataba.

- ¿Kotaro… Kuntur…? -dejó caer la pala, sonriendo con genuina alegría, y se acercó a ellos, para abrazarlos- Pero… ¿cómo…?

- Con un avión -bromeó Kotaro, haciéndolos reír- Oh, mil perdones… -y luego se acercó a Hiroko, llevando de la mano a su esposo, y se inclinó con mucho respeto.

Tanto Yuuri como su madre sonrieron divertidos cuando intentó hablar en japonés, y terminó mezclando palabras en castellano, inglés, y un poquito de algo que sonó a lengua de la edad media.

- Mamá habla inglés, Kotaro. Katy es su maestra por internet -fue el turno de Kuntur para reírse de su esposo.

- Ay, lo siento… -el más alto se rascó la nuca, sonrojado, y Hiroko le restó importancia al incidente, en medio de risitas disimuladas.

- Eso te pasa por querer pasar por sabiondo… Señora Katsuki, somos Kuntur y Kotaro Carrillo. Amigos de Victor -Yuuri bajó la mirada, con vergüenza- Llevo años escuchando a ese hombre presumir a su maravillosa suegra, así que nos atrevimos a venir sin avisar -y luego se sonrojó con un calorcito cálido, al oír cómo Victor había presentado a su madre ante sus amigos- Espero que no seamos una molestia.

- Para nada -Hiroko se dejó besar la mano, entendiendo que eran costumbres del lugar de origen de los dos desconocidos- Alguna vez mi Vitya me habló de ustedes, así que me alegra muchísimo que al fin podamos conocernos. ¿Y dónde está él? Vino con ustedes, ¿verdad? -Kotaro y Kuntur se miraron con un deje de incomodidad.

- Mira lo que me encontré en la calle, Yuuri -pero Toshiya interrumpió cualquier explicación, cuando apareció por la puerta posterior, llevando de la correa a Maccachin, quien se lanzó al encuentro de su ex amo.

- ¡Macca! -y Yuuri se dejó besar, y aplastar, por lo mucho que adoraba a esa enorme bolita de pelos.

- …Yuuri… -pero dejó de reír al escuchar esa voz, contenida por la vergüenza y la tristeza, que llegó desde las espaldas de Toshiya.

- …Vitya… -los ojos celestes relampaguearon un poco al oírlo llamarlo de esa manera.

Se miraron un momento, y luego bajaron las miradas, rojos como tomates.

Kuntur suspiró, implorando paciencia.

- Como puede ver, señora Katsuki, vino con nosotros, ya que necesita coordinar los últimos entrenamientos de Yuuri. Debo confesar que nosotros y otras amistades le hicimos perder el ritmo al distraerlo con nuestras visitas intempestivas. Por nuestra mala influencia, Yuuri y Victor tuvieron una pequeña discusión que nos ha traído a todos hasta aquí...

- No, Kuntur -Victor intentó callarlo, sin poder creerse que estuviera mintiendo para protegerlo.

- Victor ya ha empezado a rectificar su error, Yuuri. Me consta que te ha programado un ritmo de entrenamiento mucho más realista. Deberías ir a cambiarte para entrenar ya mismo, ¿no crees? Tus compañeros de pista no han dejado de entrenar ni un solo día, y créeme cuando te digo que tu casi tocayo te va a aniquilar si no regresas a entrenar dando el mil por ciento -Kotaro se sentía como el hermano varón mayor que Yuuri no tenía.

De modo que asintió, y aunque sabía que no era de buena educación dejar que esos dos ángeles los cubriesen cuando habían cometido graves errores que los habían involucrado a todos por su inmadurez, se fue corriendo a su habitación, para cambiarse.

- Señores, nosotros limpiaremos la nieve…

- No hay problema, ya lo harán ellos dos cuando regresen. Es su castigo por haber hecho que ustedes dos faltasen a la verdad para cubrirlos -Toshiya hizo que Victor se encogiese, arrepentido, mientras Kotaro y Kuntur bajaban las miradas como niños regañados.

- …no queríamos que ustedes se preocupasen de más… Lo sentimos.

- Y Kotaro tampoco deseaba que Victor quedase como el único culpable… Ambos han cometido tonterías de adolescentes, pero se merecían nuestro apoyo porque se nota a leguas que se aman… -Toshiya sonrió a Kuntur, sabiendo muy bien que esos dos jovencitos no mentían al decir aquello.

- …lo lamento mucho… Por favor, no se queden con una mala impresión de mis amigos, ellos son mi familia… -Victor estuvo tentado de hacer un dogeza, pero Hiroko se acercó a él, y lo abrazó fuerte.

- ¿Celos…? -y él asintió, en silencio- Vitya tonto. Ustedes se adoran, incluso tus amigos lo reconocen, ¿por qué lo complican todo…?

- Hasta nos hicieron pelear a nosotros dos. Eso sí no se lo voy a perdonar nunca a este… baka -Kuntur metió más fuego a la hoguera, para horror de Victor y Kotaro.

Pero Toshiya rió.

- No lo dudo. A veces me dan ganas de separarlos -el pobre ruso perdió el aire, mirándolo aterrado- Pero luego recuerdo que nunca había visto unos ojos más brillantes que los que Victor ha puesto en Yuuri y viceversa. Y solo me queda resignarme a ver a estos dos meter la pata una y otra vez -le despeinó la cabeza a su hijo, quien acababa de regresar, silencioso, y tímido, y luego miró a su yerno- Sigo esperando el anuncio oficial. Vitya... Haré como que su seudo rompimiento no existió.

-.-

Como era de esperarse, las caras burlonas de todos los presentes, incluyendo a Kuntur y Vladya, los gruñones de la familia, impidieron que ambos pudiesen lograr algo medianamente decente en la pista de hielo. Katy, especialmente, lanzaba cada comentario sobre lo "hermoso de tío Yuuri en pantalones ajustados", o cuan "masculino se veía tío Victor cuando no hacía idioteces", que para la mitad del día, los dos estaban ya muy rojos, cohibidos, y con ganas de desaparecerlos para poder conversar a solas.

Y es que, si había algo realmente claro para ellos, era que seguían siendo novios, que no lo habían dejado de ser, por más que esta vez Yuuri hubiese sonado dolorosamente firme y hasta cruel. Pero necesitaban con urgencia poder perdonarse como era debido, hablar para poder explicarse. Ya que no solamente Yuuri era el culpable, ni Victor el responsable: como pareja, ambos llevaban el timón de aquella nave, y si se iba a pique, sería por culpa de ambos.

La sola idea les ocasionó un dolor muy fuerte en el pecho.

- No sé ustedes, pero al menos yo, ya me cansé de ver a estos dos malogrando la pista -Kuntur habló como todo un entendido- Creo que lo mejor es que se tomen este día de descanso, mañana pueden seguir con los saltos, sino, hasta pueden quedar lesionados, y ahí sí te juro que incluso mi padre vendrá a jalarte las orejas, Victor.

- Tienes razón -Victor suspiró, con esa última perspectiva quemándole el cerebro, ya que conocía muy bien cuán severo podía llegar a ser el padre de Kuntur en materia de seguridad física; llamó a Yuuri con la mano extendida, tentando una sonrisa y una voz muy suavecita- ¿Quieres solo deslizarte…?

Yuko y Katerina ahogaron su grito fangirl, cuando Yuuri, tímido, tomó sus dedos con delicadeza, y ambos empezaron a avanzar, deslizándose sobre el hielo.

- Juro que a veces son demasiado femeninos… -susurró muy bajito Kotaro, y Vladya asintió, un tanto incómodo.

- Listo, misión cumplida, el amor volvió a ganar. Ha llegado el momento de irnos -Gregori sonrió, mirándolos con cariño, y luego volteó hacia su pequeña familia- Vamos a pasear, ¿sí? Me muero por ir al muelle, aquella vez fue muy divertido enterrarte en la arena, Vlad, ¿lo repetimos? -el pobre Vladya asintió, emocionado ante la perspectiva de ver una vez más a su novio correr como un niño.

- No me queda de otra, felizmente el frío de Rusia me tiene preparado para estas cosas. Primero debemos ir al onsen para cambiarnos, eso sí. Ustedes qué harán, ¿Carrillo?

- La verdad, esperaba que esos dos se amistaran rápido para que nos hicieran un pequeño tour. Pero ya vi que están una vez más en su burbuja -rieron ante el comentario de Kotaro- Si no somos una molestia, nos gustaría acompañarlos, Vladya.

- Por supuesto que no lo son, ya había pasado mucho tiempo sin que nos encontrásemos. Extraño nuestras pláticas de política, Kuntur -Vladya les sonrió con sinceridad, y el aludido lo hizo también, emocionado ante la idea de tener un compañero de debate tan culto como el ruso.

- Katy será nuestra guía, ¿verdad, hija? Ella es la única que ha venido más de una vez a Japón -la pequeña asintió, tomándolo de la mano a él, y al propio Vladya, logrando con ello que esa mirada tan parecida a la de su hermano más joven se llenase de una luz distinta; luego, salieron en silencio.

Mientras, ajenos a lo que pasaba en las gradas, y a su alrededor, Victor y Yuuri solo se deslizaban. Ni siquiera hacían algún intento por acelerar el paso. Después de lo que parecían cada diez segundos, movían un pie, para volverse a impulsar y alcanzar la velocidad perdida. Pero solo eso.

Victor deseaba hablar, pero pese al hielo y el frío asociado a él, el calor de la mano sudorosa de Yuuri lo tenía sumido en una modorra agradable. Y no pudo evitar recordar la primera vez que patinaron así, agarrados de la mano. No, en realidad, debía ser honesto: se prendó de aquella calidez cuando el día en que prometió ser solo Victor, sin etiquetas, Yuuri estrechó su mano con la suya. Momento mágico, porque aunque ya durante aquella celebración en que prendió una chispa inusual en su corazón, supo que Yuuri era lo que estaba buscando, era la primera vez que lo tocaba por voluntad propia. Permitiéndole de manera sobrenatural ver mediante ese tacto que la etiqueta que Yuuri le asignaría siempre sería ambigua, porque era muchas cosas al mismo tiempo, y ni siquiera "Todo" lograba abarcarlo a cabalidad.

- ¿…quieres cambiarte…? -la voz de Yuuri lo trajo a la realidad, baja, con una modulación estable que lo estremeció en expectativa.

- …solo si tú te cambiarás también -se detuvieron, y se miraron a los ojos- Si te quedas con la ropa húmeda, te vas a enfermar -la mirada chocolate empezó a cristalizarse, igual que la inundación que ya exhibía la celeste, y le fue imposible no adelantarse- Necesitamos hablar, Yuuri. Siento que estoy perdiéndote, y al menos quiero saber por qué, para dar todo de mí y solucionar lo que esté ocurriendo.

- …no es eso, yo

- Prometimos ser sinceros, ¿recuerdas? -apoyó con suavidad sus frentes, sin buscar mayor contacto- Por favor… -y suplicó, bajito, logrando una tímida sonrisa.

- …solo si tú también te cambias…

Yuuri y él se bañaban desnudos en el onsen. Conocían cada porción de piel y músculo visible en el otro, aunque aun no hubiesen estado juntos de otra manera. Curiosamente, en esos momentos se sintió correcto no compartir las duchas, así que Yuuri se aseó primero, a pedido del mayor. Y mientras Victor se duchaba, el más joven fue a la sala de controles, para verificar que Yuko y Nishirogi ya no estuvieran.

- Créeme que si me hubiera enterado antes, te habría mandado de una patada hacia Rusia apenas llegó tu avión -pero sí estaban, y el hombrón le lanzó una mirada fruncida, que hizo que Yuuri recordase que en realidad sí que tenía un hermano mayor, y era precisamente este tipo rudo, pero tierno como un osito- Eres en verdad muy estúpido, a veces…

- Concuerdo con él -y fue un golpe realmente bajo que Yuko lo secundase- pero te tenemos fe, y sabemos que las cosas estarán bien. Solo, por una vez en tu vida -lo tomó de las manos- piensa también en él.

- Lo hago, si no lo hiciera, yo

- ¿Estás seguro de que todo esto es por él…? -la pregunta de Nishirogi quedó sin respuesta, ya que Victor acababa de entrar, un tanto confundido ya que la pregunta había llegado a sus oídos; Yuko soltó a Yuuri con delicadeza, no quería que Victor pensase algo equivocado, por más que Nishirogi estuviese presente- …es idiota la mayor parte del tiempo, pero eres su persona especial, Victor.

- ¡Nishirogi! -Yuuri se puso muy rojo.

- Lo sé. Pero no es el único idiota, ni tampoco somos niños -Yuko sonrió con orgullo al escuchar al ruso- Sé que esto nos va a servir mucho. Lamento haberlos incluido en este problema…

- Ya les tocará ayudarnos a solucionar una crisis matrimonial si a este hombre le da por besarse nuevamente con coreanos ebrios -Yuko esta vez logró avergonzar a su esposo, quien salió corriendo, completamente rojo; los tres rieron- Confío en ustedes. Yuuri siempre admiró a Victor, hasta el punto de transformar esa admiración en amor. Y Victor siempre buscó el amor que solo Yuuri puede darle. No lo arruinen, chicos, ¿sí?

Por lo general, Yuko gustaba de trabajar con música de fondo, así que el soundtrack de Love Never Dies se les antojó como una música casi etérea, sobre todo cuando, tras quedarse solos, y ocupar cada uno una silla giratoria, miraron sus propias manos sobre sus propias rodillas, antes de mirarse, en el preciso instante en que la canción que daba nombre al musical, empezó a sonar.

- Lo siento…

Y ambos, como sincronizados, aunque sin buscar contacto alguno, hablaron, con voz temblorosa, y los ojos anegados en vergüenza.

- No tengo nada que perdonarte, Yuuri…

- Tienes, porque fui el origen de todo.

- Y yo la manera equivocada en que terminó -volvieron a mirarse- Yo debería ser la voz de la razón por ser además de tu pareja, tu entrenador, mayor que tú, y conocer algo más del mundo -lo vio apretar sus puños contra sus pantalones, y temió haber dicho algo incorrecto- Es decir, Yuuri, yo no te minimizo por ser más joven, eres muy sabio, noble, y dulce. Yo caí rendido precisamente por esa dulzura, si tú no estuvieras en mi vida, yo

- Me dolió que creyeras que te fui infiel…

La voz de Yuuri vino acompañada de la música celestial de la parte instrumental de la canción, acallando cualquier pensamiento o voz de Victor, más aun cuando la cantante llegaba a sus altos más soberbios, y el japonés solo lo miraba a los ojos, como respetándola, y pidiéndole a él, en silencio, que no hablara.

Hasta que la canción terminó. Y por alguna razón, no inició otra.

- El motivo de mi lista, es algo que te diré, a detalle, en unos días. Sé cuánto mal está trayendo, y nadie puede odiarme más que yo mismo, porque ha sido la raíz de todo este desastre, incluyendo incluso a mi madre preocupada por mí. No, déjame hablar un momento, por favor -Victor asintió, desistiendo de interrumpirlo- Vitya, yo he seguido tu carrera casi desde sus inicios. Lo cierto es que no necesitaba conocer a las personas que ahora conozco para saber quiénes fueron en tu vida -eso lo sorprendió- Pero quería conocerlas, quería y quiero aun nutrirme de algunas cosas que solo esas personas pueden enseñarme. Pero no tiene nada que ver con el hecho de que tú y yo estemos juntos.

- …lo voy a entender mejor cuando me lo cuentes, ¿verdad? -Victor sonrió con resignación.

- Esa parte quizás… Pero hay cosas que sí puedo decirte y que, siendo sincero, me han estado rondando la cabeza. Yo… Kotaro me llamó desesperado, anoche, mientras yo estaba rumbo al aeropuerto -a Victor, aquello le dolió en el corazón, imaginando el motivo- Kuntur había amenazado con pedirle el divorcio, y aunque, me dijo, suele hacerlo cada dos por tres, me rogó que hablara con él, porque esta parecía real. No sé qué fue lo que le dije, pero Kuntur se calmó, asegurándome que aunque estaba herido por la manera en que habíamos metido a su esposo en un problema muy nuestro, no iba a dejar de amarlo, ni de querernos. Pero me pidió tiempo para poder perdonarnos, y yo lo entendí. Creo que se fue de su habitación, y me quedé al teléfono con Kotaro. Si te soy sincero, no creí nunca que alguien como él pudiese llorar de esa manera…

La parte racional de ambos comprendió, cuando una música parecida a un arrullo para bebés empezó a sonar, que Yuko había dejado a reproducir todo su listado de temas musicales, y que había, por tanto, llegado a los infantiles.

Para Victor fue un mensaje divino: no podía imaginar una pareja más inocente, pura y dulce que la de sus amigos. Además de ellos, por supuesto.

- Me empezó a contar su historia, en su versión de tiempo justo para que Kuntur deje sus instintos asesinos atrás -sonrieron- Desde cómo lo conoció, cómo se separaron… Una historia muy hermosa, muy dolorosa… ¿Por qué si tú y yo hemos tenido incluso la dicha de no ser menospreciados u odiados por ser dos hombres, tenemos tantos problemas?

- Eso mismo me pregunto…

- Por idiotas, me contestó -Yuuri no frenó la lágrima que rodó por su mejilla- Pero luego me contó sus miedos iniciales, y me di cuenta de que en realidad no soy el único. Que quizás, tú también los has tenido algún día… Y por eso, quiero decírtelos, Victor -ya no fue una sola, sino varias, en cascada, que contagiaron al otro mar- porque yo tampoco quiero quedarme sin ti…

Triste. Esa melodía que sonaba ahora era triste, y entonces entendieron ambos cerebros que no había sido una canción de cuna, sino alguna clásica, un aria dramática…

- Hubo un día… recién iniciados como pareja… en que te quedaste viendo a una mujer. Estabas esperándome fuera, en el rink, mientras yo me bañaba, y cuando salí y te vi, me quedé en shock. Ella te coqueteaba, desde donde estaba, y tú reías, mirándola. Y siendo sincero, me sentí muy pequeño. Me miré, me toqué, y mi corazón se rompió. Te había asumido hacía mucho como bisexual, pero ver que admirabas a una mujer… me hizo sentir menos -¿por qué Yuko tenía melodías de doramas en su lista?- Sin embargo, todo fue tan rápido: yo ni siquiera dije tu nombre, y tú volteaste dos segundos después, y fue como si tu rostro se iluminara de golpe.

- Porque soy hombre, Yuuri. Y sí, tengo la capacidad para reconocer a una mujer hermosa, me dejo encandilar por sus formas -Yuuri bajó la mirada, deseando que aquella música se apagara- Sin embargo, también puedo decir sin problema alguno que mi suegro se mueve de manera muy sexy, que JJ luce genial con pantalones apretados, y que Phichit tiene un color de piel delicioso… Que las trillizas se han convertido en tres bellezas que solo llegarán a ser eclipsadas más adelante por nuestra Katy, o los niños que llegaremos a adoptar, si ambos así lo queremos -alzó la mirada, y sollozó cuando Victor secó sus lágrimas con ambas manos- Creí que era evidente que desde que me pediste no dejar de mirarte, vengo cumpliendo ese pedido. Aunque no pensé que quisieras que fuese al cien por ciento al pie de la letra.

- No he dicho eso…

- Serías irracional, porque no soy ciego -sonrieron- Y tú tampoco. ¿Creíste que me molestaría saber esto? -Yuuri asintió- No me molesta. Al contrario, me alegra saber que no soy el único de los dos que muere cada vez que siquiera le sonríes al taxista, o tienes que interactuar con la señora de la panadería. Una cosa es que tengamos que tratar con el resto del mundo, y otra muy diferente que llegue el día en que tú, o yo, o ambos, nos interesemos en alguien más. Pero incluso ese día, Yuuri, si realmente nos amamos, ¿no crees que lograremos salvar esto que construimos si lo hablamos y ponemos todo de nosotros para no perdernos…?

Ahora la esperanza se dejaba oír gracias a un piano y a un violín. Y Yuuri en verdad se sentía más tranquilo, más sereno, aunque sabía muy bien que esa sensación de animalito amenazado no se iría probablemente nunca…

…porque Vitya era hermoso y deseable. Pero solo Yuuri conocía todas sus facetas.

- Las únicas manchas en mi homosexualidad son Rose y Sveta, mi Yuuri -no pudieron evitar sonreír- La primera porque no pude evitar proyectarme en ella, y la segunda por elección. Y si vamos más allá, mi borrón más grande es Laryssa, pero es tan irrelevante, que solo sueño con hacerte el amor a ti…

Casi… todas sus facetas.

- Bien dicen, que todo homosexual nació siendo un poco hetero, ¿no crees? Incluso mi propio Yuuri: no me creo eso de que no te gustaban Yuko, o Minako… -Victor sonrió, y aunque Yuuri lo hizo también, había algo extraño en su expresión.

Le alzó el rostro con cuidado, ya que nada más mencionar a Laryssa, Yuuri se había encogido. Pero sus ojos lo esquivaron, con un brillo un poco adolorido.

- ¿Dije algo malo…?

- No. Es solo que… -suspiró- Creo que la diferencia entre tú y yo es que más allá de lo físico, me enamoro por lo que hay dentro…

- Todos lo hacemos.

- Lo sé. Pero de una u otra manera, si llegaste a hacerlo con Laryssa, fue porque quisiste hacerlo -Victor retrocedió, sorprendido por esa afirmación- El día que yo te pedí que fueses mi entrenador, estaba ebrio, lo sé, pero la idea de hablarte, de pedirte aquello, me puso tan feliz y valiente, que el alcohol proyectó todo lo que yo deseaba de ti: Que me miraras. Me gustaste físicamente desde el inicio, pero no quería tener sexo contigo. Si lo hubiese querido, créeme… Habría ocurrido.

La música sonaba como un bucle interminable, un bucle en el que Victor se mareó. No tenía idea del por qué Yuuri había dicho aquello, pero, al mismo tiempo, sabía que tenía todo el sentido del mundo.

- Por eso me fue tan difícil al inicio. No me entendía… Sí, admiraba a Minako por su talento y fuerza, ya viste que mamá es muy sutil. Pero mi profesora, aunque sin ser tan dura como Lilia, es un tifón que arrasa con todo… y Yuko-chan, ella… Ella era el ideal que mi familia me hizo creer como correcto, aunque sin forzarlo. Sin embargo, aunque ella era mi mejor amiga, y creció conmigo, y aunque Minako era un sueño que todo hombre desearía hacer verdad, yo nunca llegué a desearlas. Pero sí estuve enamorado de ellas…

Las cejas platinadas estaban contraídas. Lo había sospechado, pero… oírlo como verdad, le hacía querer mantener lejos de Yuuri a ellas dos. Aunque, claro, era solo parte de su instinto protector, porque él también adoraba a esas dos mujeres.

- Quizás porque eran tan cercanas. El respeto para ti es muy importante, pasar esa línea con alguna de ellas, quizás te parecía imposible.

- Quizás… Pero en Detroit tuve una oportunidad de pasar aquella línea, y me fue imposible. ¿Recuerdas a la amiga que me abrazó y rechacé…? -asintió, sorprendido- Lo hizo en la habitación de mi hospedaje universitario, cuando regresamos de visitar a mi amigo… Y buscando consolarme… -Victor contuvo la respiración- Alguna vez, cuando ya estaba próximo a dejar el colegio, Yuko comentó cuán sexy debías ser en la cama, si patinando te veías tan masculino. Lo dijo, creo que sin entenderlo del todo, por un comentario que lanzó Minako-sensei con mi madre, pensando que no las oíamos. Ellas, como mujeres adultas, solían tener comentarios de ese tipo en la intimidad de nuestra familia, y a veces me pedían opinar de esa manera sobre las patinadoras. Y yo… yo tenía que mentir -calló un instante- Nunca me ha emocionado de otra manera que no sea por admiración la belleza de un hombre o una mujer en una imagen, o en persona, a menos que sea algo… hem… explícito -susurró, y Victor comprendió a lo que refería, sin evitar sorprenderse ante la idea de que Yuuri consumiese lecturas o videos no aptos para niños- Phichit decía que tal vez era Asexual, y me tranquilizaba diciendo que al menos me libraría de las enfermedades venéreas -rió, con cierto esfuerzo- Pero, contigo fue todo muy diferente… El día que llegaste a Hasetsu, y tomaste mi barbilla en la que sería tu nueva habitación…

- ¿…te incomodé…? -temió haberlo hecho, en verdad, porque lo único que había buscado era un punto de quiebre, para que empezaran a entenderse; al final de cuentas, solo tiempo después supo que Yuuri no recordaba nada del banquete, y en el banquete, habían estado muy, demasiado, cerca.

- No… Me alejé porque, por primera vez… quise besarme con alguien -bajó la mirada, y a Victor, el corazón se le disparó- Me sentí muy aturdido. Para mí eras un hombre normal, uno con experiencia heterosexual, uno que había ido a hacerse cargo de mi desastroso desempeño sin que se lo hubiese pedido. Me sentí muy mal, y al mismo tiempo, feliz: no era un hombre normal, pero al menos había descubierto que alguien sí podía llegar a gustarme de esa manera…

- …y temías desbordarte cuando yo me acercaba, ¿es eso? -asintió- Te entiendo completamente, porque me pasaba lo mismo. El beso en China, fue porque ya no pude contenerme. Yo había venido interesado en conocerte mejor, porque me gustaste desde un inicio. Lo que ocurrió en el banquete me había dado una idea equivocada de ti -Yuuri se sorprendió, y pareció asustado, por lo que agregó en el instante- No pensé en ti como un chico fácil, para nada, pero pensé que eras como mínimo tímido, y que cuando volviésemos a vernos, podríamos conversar comentando como punto de inicio sobre ese duelo, y tu petición. Pero al llegar, el Yuuri que conocí era uno muy tradicional, acataba las normas de su cultura nacional que en muchos aspectos era completamente diferente a la mía. Eso, debo reconocer, me asustó, porque comprendí que debía ir muy lento, cuando en realidad, el patinaje me ha convertido en un hombre de decisiones y acciones rápidas. Temía asustarte si cometía una falta, y eso fue un poco estresante…

- Lo lamento…

- Yo no. Porque pasando por ello pude tener un mínimo conocimiento de aquello a lo que te enfrentabas por culpa de la ansiedad -acariciar su rostro era un deleite, pero lo era más cuando Yuuri se acurrucaba contra su mano, como en ese momento, agradecido por aquella mención- Celestino es un entrenador incomparable, su trabajo con Phichit me dio algunos dolores de cabeza en el GPF en el que debutamos tú y yo juntos, como entrenador y pupilo. Pero creo que su error contigo fue tratarte, o intentar tratarte, como si fueras igual que el resto, cuando no lo eras. Tu tiempo no es el mío, ni el de Yurio, y nos pongo como comparación, porque sé que siempre somos tu referencia -Yuuri asintió- Tú logras lo que logras con el doble de carga sobre los hombros, y teniendo yo una parecida al estar enamorado de ti en silencio, te podía entender mejor. Aunque me costó al inicio…

- Como la vez en que me hiciste llorar…

- …luego te vengaste, casi terminando conmigo en Barcelona -le jaló con suavidad la mejilla, haciéndolo reír- Yuuri baka… Y eso que cuando demostraste todo tu talento en esa competencia, mostrándome cuánto podrías alcanzar, me había atrevido a hacer lo que llevaba queriendo desde hacía mucho… -el japonés se sonrojó al recordar el beso- Te culpo por sacarme del closet en televisión internacional -rieron divertidos.

- Recuerda que por tu culpa recibí miles de proposiciones indecentes al regresar a Japón…

- Recuerda que quemé cada una de ellas, y no me importó para nada besarte delante de los fans que fueron a recibirnos… Hasta me encantó poderte manosear el trasero frente a tus padres.

- Pervertido… felizmente no lo notaron porque estaban de espaldas a nosotros… -dejaron de reír, al darse cuenta de que estaban mucho más cerca; y se besaron, sin poder evitarlo, acercándose un poco más- …Vitya…

- No voy a poder resistir más tiempo… -susurró en sus labios- A diferencia tuya, yo quedé excitado cuando me moviste el trasero tan cerca, en el banquete…

- ¡Oh, cállate! -se apartó, mientras el otro reía- Pero -Victor, al escucharlo, calló, y se puso serio- cuando volví a Japón, y tuviste que irte… pasó algo que me dejó inseguro…

- ¿Llegaron noticias sobre mí? -aunque la gente había recibido con agrado su relación, era consciente de que de vez en vez, sacaban alguna noticia absurda, relacionándolos con terceros.

- No. Bueno, yo, sé que alguna vez Phichit, Chris -Victor frunció la nariz al escuchar aquel nombre- y tú, fueron a una tienda de mangas… -asintió- y revisaron varios tipos…

- Sí. Me gustó especialmente el de deportes, aunque me puso triste no ver muchos de patinaje…

- ¿…y, viste los… yaoi…? -Victor parpadeó, y el reconocimiento llegó en forma de una sonrisa en forma de corazón.

- Sí, los vi. Y debo decir que son interesantes… -sonrió, pícaro, pero le sorprendió que Yuuri no se sonrojara- ¿Por qué me preguntas eso?

- …Phichit compartió una foto tuya hojeando uno, y se hizo viral entre mis contactos, ya que solo la compartió conmigo. Y todos los patinadores de aquí empezaron a preguntarme… -calló, empezando a respirar más rápido.

- ¿…qué cosa, Yuuri…? -no le respondió; pero Victor lo intuyó- Oh…

¿Cómo había dicho Phichit en esa ocasión, en la que hizo gala de todo un experto en ese tipo de literatura…? Claro, el activo era el seme, y el uke el pasivo. Caracteres bien definidos para evitar cualquier tipo de confusión…

- …desde aquella vez, me puse a pensar qué habrías sentido tú al ver ese manga. Y de hecho, me asustó mucho la idea de volver a verte luego de aquello. Pero nunca comentaste nada, y cuando llegué a San Petersburgo, me llenaste de todo, empezando por llevarme a tu departamento -Victor empezó a entender- Me comprabas ropa, comida, caprichos, me llevaste al cine, al teatro, flores, helados

- Y pensaste que estaba comprando el título de seme, ¿es eso? -Yuuri lo miró horrorizado.

- No… yo… ¡no quise decir que me estuvieses comprando!

- Me alegra saberlo, porque no es así. Y me entristece ver que somos un par de necios con alma de escritor dramático que no tienen capacidad alguna para comunicarse -acarició sus manos, y lo miró a los ojos- Uno de los motivos por los cuáles no grité Amazing! al ver aquel manga, fue precisamente ese, Yuuri. La obligatoriedad de tener que tener un rol, como si el amor estuviese medido por el molde del ideal heterosexual en el que uno debe ser un hombre, y el otro una mujer… Sí, me quedé un momento pensando en eso, pero… Quiero que escuches algo… -lo soltó, y se puso de pie para conectar su celular a la salida del tablero de control.

The Greatest Showman había sido una película que ambos habían amado mucho. Mucho más Yuuri, porque para el momento en que fue estrenada, aun habían episodios de fuerte ansiedad que lo hacían sentir como un completo alien en medio de la normalidad del mundo del patinaje. Así que no fue difícil para él identificar la canción que empezó a sonar.

Pero sí que fue una sorpresa que Victor se sentase, le pidiese que cerrara los ojos, y, acariciando sus manos, cantara a dueto aquella canción…

Sus ojos orientales se abrieron de par en par al escucharlo cantar por primera vez, así, a menos de diez centímetros de su rostro. Con una voz desastrosa, llena de inflexiones irregulares, pero masculina, y con tanto sentimiento, que todo lo técnico quedó sepultado, como cuando se deslizaba sobre sus cuchillas cortando el hielo, y las ilusiones de quien no fuese alguno de los Yuri de su vida, en vencerlo.

Victor no era una mujer soprano, pero su voz llena de imperfecciones le revolucionó el alma, el corazón. Si Yuuri creaba música con sus movimientos, Victor en ese momento abrió portales para que la mente de Yuuri imaginara a Kotaro y Kuntur, gritándose todo lo que los había herido de la separación, para luego abrazarse y no soltarse más, conscientes de que aquello era lo único que podía satisfacerlos. Imaginó a Vladya, corriendo a aquella sala en la que Gregori había sido citado para que le aceptasen su dimisión, cuando le había sido soberanamente imposible ser el subordinado de su único amor, y donde el hermano mayor de Victor había gritado que no aceptaba que su futuro esposo se fuese de su lado.

Si el Zar del hielo le estaba cantando de esa manera a él, a un Corazón de cristal pulido bajo su luz, ¿por qué tenía la tendencia de complicarlo tanto todo?

Porque era un tonto enamorado, ¿verdad?

¿Sí se merecía a Victor…?

- …nunca será suficiente… si tú no estás conmigo, Yuuri… -le repitió, luego de que los últimos acordes se desvanecieran, dejando una agitación mágica alrededor de ellos- Y es así como descubres que canto fatal… -rió, nervioso.

- Para mí fue como si cantara un ángel… -Victor se sonrojó, halagado y tímido por aquel cumplido- Es decir, me gustó mucho. No quiero decir que seas femenino, o sutil, sino -Victor colocó un dedo sobre sus labios, pidiéndole silencio.

- El día que vimos la película, sentí que representaba lo mucho que significas para mí. Me sorprendió ingratamente que no dijeras lo mismo -Yuuri bajó la mirada, sonriendo con algo de culpa- pero entendí el motivo, y no me importó. Sin embargo, creció en mi el deseo de lograr que tú algún día me la dedicaras. Sé que fue infantil, pero lo desee. Hasta que empezaste a hacer cosas, sin darte cuenta, que valían más que cualquier dedicatoria. Pero yo quería cantártela, me moría por hacerlo. De hecho, había pensado proponerte usarla en una exhibición -suspiró- Pero siempre terminabas encontrando una más hermosa, y yo simplemente me quedé con las ganas. Espero no haberte traumatizado…

- Tonto -sonrió; y con algo de temor, alzó la mano para acariciar su rostro.

- Lo curioso, es que temía no que te decepcionases por mi voz... Sino que pensaras que un hombre no tenía derecho a hacer algo así con una canción cantada por una mujer -Yuuri se sorprendió- ¿Te ha molestado? -negó, con energía, y Victor suspiró con alivio- ¿Lo ves? Teníamos miedos similares. Cuando empezamos a salir, cuando al fin pudimos colocarle una etiqueta más definida a nuestra relación, y la separamos de la parte profesional para que no interfiriese en mi exigencia a tu desempeño, y en tu exigencia hacia mí como entrenador, me vino una duda enorme… ¿Cómo debía tratarte? En líneas generales, me inspiraste mucha ternura desde el inicio, y eso no tiene que ver con que seas muy femenino o inmaduro, como pueden sugerir algunos mangas yaoi -Yuuri le escuchaba atento- La ternura es algo natural, y yo mismo lo soy. O tu padre, como cuando se acerca a Katy y la llena de mimos. En el caso de Minako o Lilia, dos mujeres heterosexuales, su firmeza no las hace menos damas… Así que, desde un inicio, me nació protegerte, cuidarte, ser protector. Aparentas ser mucho menor de lo que en verdad eres, y ese fue un factor adicional, porque por lo general, aunque no me veas rodeado de niños, me gusta estar en contacto con ellos. Cuando llegamos a Rusia, creí que lo correcto era llevarte a vivir conmigo porque yo estaba a cargo tuyo, más que porque fueras mi novio, y ciertamente, esa es nuestra relación más importante.

- Lo sé.

- Pero fuimos a Rusia no porque nos estuviésemos estableciendo allá, sino porque yo iba a entrenarte. Yuuri no es cualquier estudiante mío, sin embargo. Es mi mejor amigo, mi confidente, mi inspiración, mi competencia más importante -sonrieron- Y el amor de mi vida. Tú tienes una familia propia, el día que Mari, si lo desea, tenga niños, estoy seguro de que serás el tío más consentidor del mundo, ¡ya lo eres con Katy! Yo solo tengo a mi hermano, y es un hombre mayor que yo, casado ya, aunque no haya papeles de por medio. ¿Cómo podría no llenarte de cosas? Es parte de lo mucho que quiero que tú tengas, porque ya tienes lo más importante. Además, recuerda algo Yuuri: eres mi primer novio. Tuve una pareja, y cometí un error, pero eres el primero. Es natural que quiera dártelo todo… ¿no crees? Sobre todo porque siempre he sido un chico muy caprichoso, y me gusta presumir lo que es mío…

- … -Yuuri se tomó un tiempo para meditar sus palabras y le sonrió- Entonces, en Japón… ¿Por qué no eres igual cuando estamos aquí, si ya somos novios…?

- Porque tengo miedo a que alguna muestra de cariño se me salga de las manos y te sientas incómodo. Rusia, hasta ahora, no nos ha dañado, y aun si lo intentaran, juntos podremos defendernos. Pero sé que si algo de tus normas sociales se viese afectado por mi comportamiento, tú serías juzgado. Y no quiero que piensen que me has enseñado mal. Eso, y… -se mordió el labio en un gesto infantil que a Yuuri le pareció adorable- Yo, pues…

- Dilo –acarició su labio mordido, logrando que se relajara.

- …pues, a veces quisiera que la manera en que me sorprendes cuando estamos solos, o en competencia, también incluyese gestos de cariño frente al resto -Yuuri entendió- Es decir, en Rusia soy yo el anfitrión, y tú mi adorable visita… No te reprimas, Yuuri. Tenemos personalidades muy diferentes, y sé que no estás pendiente de mí todo el tiempo como para llenarme también de cosas materiales o mimos. Pero si un día tienes ganas de regalarme chocolates, flores, un perfume, un reloj, hornearme un pastel o invitarme a algún lugar, hazlo. Me gusta consentirte, sin que eso signifique que piense que eres el "lado femenino" de la relación. Solo lo hago porque quiero. Y, sobre lo otro -Victor pareció curiosamente tímido al respecto, aunque ellos ya no fuesen tan inocentes como el resto creía.

- …cuando llegue el momento, estoy seguro de que descubriremos cómo realmente funciona todo, ¿verdad? -Victor asintió- Eso dijo Kotaro. Que en ese momento, ellos descubrieron que era lo menos importante. Que lo único importante, era… ser uno solo… -el pudor lo llevó a bajar la mirada, enterneciéndolo.

- Te deseo mucho, Yuuri -acercó su rostro a su cuello, y le dio un beso lleno de dulzura en su piel suave, estremeciéndolo- Y te deseo porque el hermoso envoltorio que tienes llamó mi atención desde el primer momento, para llevarme luego a conocer a la persona más valiosa de mi mundo. Eres mi love y mi life, pero eres al mismo tiempo mucho más.

- ¿…puedes tener más paciencia conmigo…? -Victor lo besó.

- Tengo esta y las siguientes vidas. Después de todo, tú mismo eres el regalo más bello que pudiste darme, y cuando pueda acceder a ti de manera completa, habrás puesto en mis manos algo más que tu propio cuerpo. Y entonces tendrás que hacerte responsable de mis infartos permanentes -rieron- Te amo, mi Yuuri, y voy a dar todo de mi para no perderte… ¿Me crees?

Yuuri le creyó, y sin importarle si eran vistos o no, lo abrazó, aferrándose a él y dejando por voluntad propia un beso largo y húmedo en el cuello de Victor.

El ruso se estremeció, y hasta soltó un jadeo, separándose con sorpresa de Yuuri.

Y rieron, sonrojados y divertidos. Porque era evidente que, desde ese día, Yuuri y él iban a competir en un escenario más: el de la conquista.

-.-

Kuntur se había apartado de los otros, frente a la playa, para llamar un momento a casa. Y por ello, ahora tenía a Kotaro detrás suyo, abrazándolo y con el mentón apoyado en su hombro, mientras ambos sonreían a la persona que los miraba con ese amor que solo él podía ofrecerles.

- Deberías venir, en serio… Japón es muy bonito...

- Cierto, padre. Mi papá no lo engañó -el hombre maduro negó a través de la pantalla, riendo.

- Mejor voy a Rusia, aquella vez me quedé con ganas de ir al mundial por culpa de la cosecha -su voz fuerte y varonil no dejaba de suavizarse cuando les hablaba, mirándolos con un amor tan fuerte, que había vencido incluso sus propios conflictos internos basados en la moral de su cultura.

- Victor se la pasó haciendo puchero al saber que no iría, contaba con presentarle esa vez a su novio…

- Sigo pensando que él te contagió lo gay -cualquier persona habría escuchado aquello como una muestra de discriminación, pero ellos rieron, sabiendo que bromeaba, muy a su estilo- Pero como lo amo como a otro hijo, se lo perdono, Kotaro. En fin, no le digan nada, quizás le doy una sorpresa para su cumpleaños, siempre y cuando ustedes regresen a Rusia luego de estos días -Kuntur se emocionó.

- Pues, creo que podemos posponer Tokio, ¿verdad? -y miró a Kotaro, quien asintió, besando su mejilla- ¡Perfecto!

- Entonces no se diga más. Ahí estaré. Este año todo está tranquilo, ya que la cosecha se malogró con la helada, así que no hay sentido en que me quede solo en vacaciones -los dos jadearon de sorpresa.

- ¿Qué? Pero, ¿no resultaron todas las medidas que implementamos? -Kuntur se mostró decepcionado, porque sabía lo mucho que su padre amaba cada una de sus plantas, por más estacionales que fueran.

- No, hijo. Pero no importa -intentó restarle importancia al notar la expresión afligida de ambos- Vamos, ya, no pongan esas caras. Están de Luna de Miel, es un viaje de placer… -y los sonrojó con ese comentario- Ya les dije que tienen que disfrutar este tiempo juntos, no hagas renegar a Kotaro, hijo.

- Ya lo hizo, padre. Se vino a Rusia sin su chompa más abrigadora… -Kuntur le lanzó una mirada asesina, y luego volteó temeroso hacia su padre.

- ¿…eso es cierto, Kuntur…? -el pobre lanzó un chillido de ratoncito; el hombre mayor pareció aspirar mucho aire, antes de alzar la voz- ¡…acaso te

- Señor Jaime -pero el grito del hombre fue aniquilado en el acto por la voz de Vladya, quien se había acercado a saludar, al identificar su voz; habló en un casi perfecto castellano que fue bien recibido por Jaime- Cuánto gusto, sigo esperando su visita…

- Siempre es una alegría saber de ti, joven Vladya. Iré la siguiente semana -Kuntur palideció- Mi hijo acaba de darme un motivo perfecto para irlos a visitar -Kotaro rio, nervioso, cuando su novio se escondió tras él- Me han contado también que mi hijo ruso, el menor, ha cometido un par de estupideces que deben ser corregidas en el acto -hasta Vladya tragó saliva.

- Victor, pues… Él… él no es el único que las cometió, señor Jaime…

- Lo sé. No le digan nada, por favor: creo que ya llegó la hora de que conozca al tal Yuuri Katsuki, y tenga también una seria conversación con él -Vladya empezó a rezar por esos dos.

- Además de visitar a su nieta, ¿verdad? -Gregori apareció, de la mano de una curiosa Katerina, quien al ver de quién se trataba, sonrió ampliamente- Se quedó con ganas de ir a Patí aquella vez que enfermó.

- Iré, claro que sí, joven Gregori… Katita, estás enorme -en ocasiones como aquella, Kuntur y Kotaro resentían el no poder darle una nieta o un nieto de sangre: Jaime era muy paternal y dulce con la niña- Ojalá me dejaran llevarte un cuycito vivo, para que sea tu mascota… -los ojos de la niña brillaron con emoción, y aunque el inglés de Jaime no era bueno, se pusieron a hablar, viéndose en verdad como un abuelo con su nieta.

- Yo pagaré el pasaje de tu suegro, y no acepto un no como respuesta -Kotaro iba a refutar, pero asintió a las palabras de Vladya, con gratitud- El cariño con que cuidaba a Victor cada que iba a visitarte, y a mí, desde que me conoció, lo ha convertido en un padre para nosotros dos. Así que no se preocupen.

- Gracias, Vladya -Kotaro sonrió- Padre siempre pregunta por ustedes cuando Victor nos llama, y suele sermonearlo si se entera de que cometió una imprudencia. Cuando le contemos a más detalle sobre Yuuri… -rieron divertidos.

- Lo va a poner a prueba, ya verás. Lo cual me alegra, porque Katsuki se está extralimitando -resopló- Como sea, creo que todos regresaremos a Rusia en dos días, Yuuri y Victor irán de seguro desde ya a Barcelona para el GPF. Cuando regresen, será una grata sorpresa encontrarse en casa con el señor Jaime, para el cumpleaños de Victor.

- Grata o ingrata, porque les va a gritar hasta por lo que aun no ocurre. ¿Recuerdas todo lo que te dijo a ti? -Vladya se sonrojó, mientras el otro reía a costa suya- Padre los ama también, mucho. Cuando supo que habías hecho sufrir tanto a Gregori, hasta el punto de que él deseaba alejarse de manera permanente, nos obligó a mí y a Kuntur a llamarte, y a traducir todo lo que quería decirte…

- Pensar que ni siquiera conocía a Gregori -rieron- Pero tengo que reconocer que todo lo que me vaticinó me sirvió de impulso. La sola idea de no volverlos a ver… -volteó hacia su novio, y Kat, tan hermosos y llenos de energía, iluminando sus días con solo amanecer con él bajo el mismo techo- Espero que también los haga entrar en razón a ellos. Los Katsuki son una pareja ejemplar, pero muy blandos con su hijo. Necesita que una figura de autoridad neutral le haga ver ciertas cosas que ya nos hemos cansado de repetirle desde que empezaron la relación.

Kotaro asintió, esperanzado. Y volteó hacia Kuntur, quien a su vez, lo miró a él, sonriéndole, y haciéndolo inflar el pecho de orgullo al saberlo su esposo.

En verdad esperaba que Jaime lograra abrirle los ojos a Yuuri a la verdad absoluta de que Victor no lo había elegido por un simple capricho.

Porque Vladya, Victor y Kotaro no eran tontos, para nada: La joya que tenían al lado, era el complemento perfecto para su propia imperfección.