CAPÍTULO 29
EL VISITANTE MISTERIOSO
[NEVRA]
Salí de la habitación camino al laboratorio relamiéndome los labios.
(Por el oráculo, su sangre es realmente como el néctar de los dioses...)
Antes me miré en el espejo para comprobar que mi piel había vuelto a su color habitual, incluso parecía más rosada que de costumbre.
Dejé a Mystika en la habitación unos minutos para que se recuperara antes de marcharse. Con el sorbo que había tomado tenía suficiente para pasar un tiempo, pero aun así deseaba tenerla de nuevo a mi disposición todos los días, aunque acabara vomitando por el empacho.
Era peor que una droga, no sólo su sangre, sino ella en su totalidad y recodar mis dientes rasgando su fina y rosada piel me ponía febril.
(Maldita sea Mystika, ¿qué diablos me has hecho?... Venga, contrólate, tienes que verte con Ezarel ahora)
Respiré hondo para calmarme y piqué a la puerta de la sala de alquimia.
Ezarel: Adelante.
Nevra: Buenos días Ez.
Ezarel: Vaya, de repente tienes mucho mejor aspecto.
Nevra: Sí, he descansado bien.
Ezarel: Ya... Bueno, toma. Ha sido fácil sintetizar la contra-poción.
Agarré el frasco que me tendía Ezarel en mis manos y vacilé unos segundos.
(Voy a recordar algo que me puso en peligro, pero quien fuera quien me hizo olvidarlo, ya no se enteraría de que lo iba a recordar, ¿no?)
Disipé mis dudas y me bebí el contenido del frasco de un trago.
De repente comencé a sentir un mareo intenso y Ezarel me sostuvo por los brazos para luego llevarme a una silla y sentarme.
Ezarel: {¿Estás bien...?}
Oía su voz retumbando a lo lejos a pesar de estar a mi lado. Entonces un montón de imágenes confusas empezaron a llenar mi cabeza, como piezas de un puzzle que comenzaban a colocarse en orden y encajar.
Cuando finalmente la lluvia de recuerdos cesó, sentí volver a mi estado normal, aunque seguía algo mareado y en seguida me arrepentí de haber tomado eso, pues el problema de Valkyon era un obstáculo para conquistar a Mystika sin sentir cierto cargo de conciencia.
Ezarel: Nevra, ¿todo bien?
Nevra: ¿Eh? Sí, sí.
Ezarel: No lo parece.
Nevra: Sólo me estoy recuperando.
Ezarel: Bien, si te sientes mal ve a ver a Leïn.
(Me siento mal, pero no es algo que Leïn pueda curar...)
(Maldita sea, ahora entiendo por qué tantas chicas quieren repetir... ¿Quién iba a pensar que un mordisco podía resultar tan placentero?)
Me froté la cara observando a Nevra arreglarse para salir.
Nevra: Preciosa, ¿nos vemos luego?
Mystika: Claro, hasta luego.
Se acercó al acabar para darme un beso en la mejilla y se marchó después de echarse un último vistazo en el espejo.
(Bueno, ahora tengo que salir de aquí sin que me vean, a poder ser, no tengo ganas de rumores. Y, por supuesto, tengo que tapar los orificios de mi brazo)
Abrí la puerta apenas unos centímetros para mirar si había alguien por el pasillo y al no ver a nadie salí de puntillas y cerré la puerta lentamente para no hacer ruido.
Valkyon: ¿Mystika?
(Ups...)
Me giré en dirección a él con el corazón acelerado.
Mystika: Valkyon... buenos días.
Me miró confuso, sorprendido por verme salir casi a escondidas de la habitación de Nevra. Su mirada era tan dura que sentía como incluso me traspasaba.
Valkyon: Qué sorpresa verte AQUÍ.
Mystika: Eh sí, es que volvieron mis pesadillas y no sabía a quién acudir.
Valkyon: Ya te dije que podías contar conmigo.
Mystika: Ya, bueno... anoche estabas tan bien acompañado que pensé que estarías ocupado toda la noche...
Sin poder evitarlo desvié la mirada con miedo de ver en sus ojos una respuesta afirmativa a mis dudas. Apenas podía contener mi angustia y sentía que mi voz se iba a quebrar en cualquier momento.
Valkyon: ¿Qué? N-no... al poco de iros vosotros me fui a mi habitación, solo.
Mystika: Ah...
Intenté no sonar todo lo aliviada que estaba y en ese momento noté una gota de sangre resbalar desde el antebrazo hasta la punta de mi dedo, para luego ésta caer al suelo.
(Mierda...)
Valkyon lo vio, pues desvió su vista hacia mi brazo y entonces se acercó para agarrarlo, acercándolo un poco a él.
Valkyon: Curiosa forma de quitarte las pesadillas.
Mystika: N-no, esto ha sido esta mañana. Nevra llevaba muchos días sin beber sangre y prácticamente le he obligado.
Valkyon: ¿Y qué te dio él a cambio?
Mystika: ¿Perdona?
(Está de broma, ¿no? ¿Realmente está insinuando lo que yo creo?)
Valkyon: Nos ha explicado cómo funciona esto varias veces...
Mystika: Vaya, ¿en serio me estás preguntando si se ha acostado conmigo por darle mi sangre? ¿Después de haberme resistido al maldito vínculo ese?
Valkyon: Bueno, vosotros también parecíais "bien acompañados" el uno del otro.
Mystika: Sí, me gusta pasar tiempo con mis amigos y ya conoces a Nevra.
Valkyon: Sí...
Seguía agarrándome el brazo firmemente cuando paseó su dedo pulgar por el rastro que dejó la sangre. Luego reparó en mi otra mano, vendada por el corte.
Valkyon: ¿Y esto?
Mystika: Me corté con mi jarra anoche, por eso me fui de la playa.
Al final me soltó lentamente y en silencio con una mirada indescriptible.
Valkyon: Voy a desayunar, ¿quieres venir?
Mystika: Tengo que cambiarme, si me esperas...
Valkyon: Te acompaño y así veo a tu dragón, si no te molesta, claro.
Mystika: En absoluto, vamos.
Nos dirigimos a mi habitación en silencio, probablemente incómodos por la conversación que habíamos mantenido.
Nada más abrir la puerta y entrar, el dragón y Alexandra abrieron los ojos y vinieron hacia mí para saludarme efusivamente. Valkyon cerró rápido la puerta para que nadie viera el dragón y en cuanto se giró, mis familiares fueron a por él casi tirándole al suelo por la sorpresa.
Mystika: Hey le gustas al dragón, ¿cuántos podrían decir algo así?
Me sonrió mientras los mimaba. Yo me quité el camisón y me puse algo cómodo, luego busqué algún brazalete que tapara las marcas de mi muñeca y me acerqué al tocador para comenzar a cepillarme. Miré desde el espejo a esos tres, que jugaban como si se conocieran de toda la vida.
No pude evitar dibujar una sonrisa tierna al verlos y entonces meneé la cabeza de forma negativa para despejar mi mente.
(Olvidarse de él, no encariñarse aún más, Mystika. Son dos conceptos opuestos)
Valkyon: Espera, déjame a mí.
Valkyon se levantó y me quitó el cepillo de las manos sin poder reaccionar.
Mystika: No, no es neces... ario.
Me ignoró y comenzó a cepillarme mientras me miraba a los ojos a través del espejo.
Valkyon: Solía cepillar el pelo de mi madre...
Sorprendida tuve ganas de preguntarle para saber un poco más de él, pero temía que se cerrara en banda, así que dejé que él solo se abriera mientras le observaba atenta.
Valkyon: Su pelo era castaño claro con reflejos rubios que parecían hilos de oro bajo el sol y sus ojos eran de un azul profundo que intimidaba, sobre todo cuando se enfadaba con nosotros.
Soltó una suave risa recordando. Hablaba de ella en pasado, así que obviamente murió...
Mystika: Debió ser una mujer muy bella.
Valkyon: Sí, lo fue...
Su mirada reflejaba melancolía y cariño, se notaba que la echaba de menos, pero nunca hablaba de su familia, ni mucho menos de su pérdida.
Valkyon: Obviamente no heredé ningún rasgo físico de ella, pues su piel era blanca como la nieve. Nos parecíamos más a nuestro padre.
Cuando acabó de cepillarme me hizo varias trenzas pequeñas por toda la melena repartidas, resultando en un peinado divertido y bonito.
Valkyon: Listo.
Mystika: ¡Es genial! Muchas gracias. ¿...Vamos?
Fuimos a la cantina y vimos a Nevra y Ezarel desayunando en silencio. Recogimos nuestras raciones y nos sentamos con ellos.
Nevra nos miró afligido y volvió a prestar atención a su desayuno. Yo puse mi mano discretamente sobre su rodilla un momento, como si eso pudiese reconfortarle. Al parecer lo que había recordado no era nada agradable, su expresión era más dura aún que la otra vez.
Ezarel: Bueno chicos, al parecer la calma va a durar poco, se rumorea que en pocos días tendremos una visita importante.
Mystika: ¿Y cómo lo sabes?
Ezarel: Lo oí de los comerciantes extranjeros.
Valkyon: De ser así Miiko no tardará en dar la noticia.
Justo cuando íbamos a abandonar la mesa al acabar de desayunar, Ykhar apareció en la cantina algo acelerada, para no perder la costumbre.
Ykhar: Chicos, que bien que os encuentro a todos juntos, Miiko quiere veros de inmediato.
Mystika: Parece que los rumores son ciertos. Bueno, nos vemos luego, chicos.
Abandoné la cantina y decidí ir a buscar a Purreru para llevarlo a conocer al dragón y ver si él podía decirme si era macho o hembra y si sabía algo más.
Divisé a Purreru ordenando alimentos en las estanterías mientras canturreaba algo por lo bajo.
Mystika: Buenos días.
Purreru: ¡Mystika! ¿El huevo bien?
Mystika: Más que bien...
Purreru abrió la boca y los ojos entendiendo claramente lo que quería decir.
Purreru: ¿Quieres decir que...?
Mystika: Sí, ¿vienes? Tengo algunas... dudas.
Vaciló unos segundos, pero finalmente pidió a Purral que se ocupara unos minutos de su puesto. Luego me acompañó a mi habitación mientras frotaba sus patas con nerviosismo.
Abrí la puerta con cuidado y la cerré rápidamente en cuanto entramos. Acto seguido pegué un silbido y el dragón salió de debajo de la cama.
Purreru: ¡D-dr-dragón!
Me reí de la cara del gato, con sus ojos completamente abiertos por la sorpresa mientras el dragón se acercaba a él olisqueando y retrocedía poco a poco. Ambos eran del mismo tamaño.
Me agaché a su altura y puse una mano en su hombro.
Mystika: Tranquilo Purreru, no tienes nada que temer.
Purreru: ¿...H-ha comido?
Mystika: Jajaja sí, le he dado la carne de mis raciones.
Purreru: Claro, no es un familiar...
Mystika: Eso imaginaba. Me gustaría saber su sexo.
Purreru: V-vale. ¿Puedes sujetarlo bocarriba?
Cogí al dragón y lo coloqué panza arriba y el gato se acercó a la zona baja del abdomen, observando en la base de la cola.
Purreru: Es un macho.
Mystika: Genial, gracias. Pues te llamaré... Ignis.
Miré a Purreru que seguía algo sorprendido.
Mystika: Sería mejor mantener esto en secreto, no sé qué podrían hacerle de saber su existencia.
Purreru: Entiendo...
Hablamos durante unos minutos, pero por desgracia no sabía gran cosa sobre ellos, me tocaría ir a la biblioteca a buscar algún libro sobre dragones.
En cuanto Purreru volvió a su puesto yo fui a la biblioteca, que se encontraba desierta, así que busqué lo que quería y lo apunté en el registro yo misma para no llevarme una reprimenda posteriormente. Luego volví a mi habitación.
Mystika: Bueno Ignis, seguro que quieres un poco de aire libre... Pero no puedo sacarte por la puerta. ¿Qué tal si sales por la ventana disimuladamente y nos sigues sin que te vean?
Ignis pareció entenderme a la perfección, pues se dirigió a la ventana y salió reptando por la pared.
Alexandra y yo fuimos al bosque seguidas de cerca por el dragón y al llegar me tumbé bocarriba en la hierba, aprovechando para tapar el sol con el libro para comenzar a leer, pero después de un rato leyendo mis ojos comenzaron a cerrarse hasta quedar dormida.
[NEVRA]
Miiko: Bueno chicos, confío en que esto quedará entre nosotros hasta que se haga el anuncio oficial.
Los tres asentimos y salimos de la sala del Cristal.
Cuando me dirigía a mi habitación vi a alguien esconderse tras la columna del pasillo.
Nevra: ...Karenn...
Mi hermana salió de la columna con cara de culpable y una sonrisa dulce.
Karenn: Así que él es la visita de la que se habla...
Nevra: Sí...
Karenn no pudo evitar sonreír ampliamente mientras yo me ponía de peor humor a cada segundo que pasaba. Desde luego este día no podía acabar peor.
Karenn: Vamos, no pongas esa cara, es una buena oportunidad para...
Nevra: NO, no hay oportunidad que valga.
Karenn: Nev...
Nevra: Y no lo vayas contando, no deberías saberlo aún.
Karenn: Oye, no deberías de tener miedo de...
Nevra: ¡Ya basta!
Dejé plantada a mi hermana y me metí en mi habitación dando un portazo.
(Él siempre tan oportuno...)
Me tumbé en la cama descubriendo el olor de Mystika en mi almohada y mis sábanas. Inspiré su aroma y me quedé unos minutos recostado disfrutando esa sensación.
Fui recobrando la consciencia al notar algo jugar con mi pelo.
Mystika: ¿Ignis?
Valarian: Vaya, ¿tengo otro competidor más?
Abrí los ojos acabando de despertarme de golpe.
Mystika: ¡Qué susto, Valarian no vuelvas a hacer algo así!
Valarian: Jajaja, perdona.
Mystika: ¿Qué quieres?
Valarian: Pues pasaba por aquí, te vi dormida y entonces recordé un par de cuentos de tu mundo...
Mystika: Por suerte para ti no seguiste el guion.
Le sonreí ampliamente de forma irónica y me incorporé para quedar sentada. Entonces sentí su cola acariciar mi espalda haciéndome cosquillas y él también se incorporó a mi lado.
Mystika: Jajaja Val para, ¡me haces cosquillas!
Valarian: ¿Qué ocurre, temes que te pille tu príncipe azul en compañía de otro?
Mystika: ¿Mi príncipe azul?
Valarian: Nevra...
Mystika: Si así fuera ¿no deberías ignorarme por ser una más en su lista?
Valarian: Debería... pero es demasiado tarde.
Mystika: ¿Tarde para qué?
Me sonrió y se acercó a mí oído haciéndome cosquillas con su respiración.
Valarian: {Tarde para negar que me gustas}
Mystika: Ya claro... Pues no voy a estar en ninguna lista, no soy una más ni para Nevra ni para nadie. Si no puedo tenerlo todo, no quiero nada.
Me giré ligeramente hacia él para poder mirarle bien a los ojos, para que mis palabras quedaran bien claras, sabiendo que las intenciones de Valarian con las chicas no eran románticas. Quería que entendiera que no tenía nada que hacer conmigo y menos si la relación que quería no era seria.
Valarian: Una chica tradicional, ¿eh?
Mystika: Lo suficiente, supongo.
Mantuve la mirada orgullosa. En esto no iba a ceder.
Valarian: Vale, vale, lo entiendo... Pero si cambias de opinión y tienes ganas de divertirte, ya sabes dónde encontrarme.
Mystika: Puedo buscarte para entrenar, si quieres.
Valarian: Jaja me vale siempre y cuando haya apuesta.
Le tendí la mano riendo y él la estrechó aceptando el trato. Luego la besó en el dorso y se marchó hacia el Cuartel.
(Bueno, Valarian parece fuera de juego, al menos por el momento...)
Volví a estirarme en la hierba disfrutando del día cálido hasta que mi estómago rugió impaciente, así que me levanté del suelo y llamé a mis acompañantes.
Mystika: Psst Alex, Ignis.
¿?: ¿A quién llamas?
Pegué un bote en el sitio y me giré hacia la voz.
Mystika: ¡Ezarel! Dioses qué susto, menos mal que eres tú.
Ezarel: ¿Por qué? ¿Qué ocu...?
La cara de Ezarel se desencajó por completo en cuestión de milésimas de segundo y comenzó a caminar hacia atrás. Me giré hacia donde enfocaba su mirada y vi a Ignis bajando de un árbol.
Mystika: No Ez, espera, no te hará daño.
Ezarel: ¿¡Qué!? ¿Es tuyo? Es un... No, no puede ser...
Mystika: Ven Ignis.
El dragón se aproximó volando, se posó en mi hombro y lo acerqué a Ezarel para que lo viera de cerca.
Mystika: Vamos, no temas.
Ezarel: Mystika, es un dragón rojo...
Mystika: Vaya, gracias por confirmarme que no soy daltónica, estaba algo preocupada.
Ezarel: No, no lo entiendes. ¿Sabes algo de dragones?
Le mostré el libro que había estado leyendo antes de quedarme dormida.
Mystika: No he llegado a los rojos, me dormí antes.
Ezarel: Vale... según se cuenta en los libros son la especie más grande e inteligente y a parte de sus poderes relacionados con el fuego, tienen el poder de la sugestión y el hipnotismo. Son peligrosos.
Mystika: ¿Y qué? Sólo es un bebé.
Ezarel: Hasta que crezca y no puedas controlarlo...
Mystika: Bueno, cuando eso vaya a pasar ya buscaré una solución.
Ez no parecía nada convencido, aunque sí fascinado por ver a un dragón en persona.
Ezarel: ¿Y dónde...?
Mystika: El huevo de la cueva. Confío en que guardarás mi secreto.
Ezarel: Por supuesto... Aunque no será gratis.
De repente Ignis saltó sobre Ezarel tirándole al suelo por la sorpresa.
Ezarel: ¡EH! ¿Qué...?
El dragón comenzó a lamerle la cara como si fuera un perro y Ezarel no dejaba de hacer muecas de asco.
(Con lo que le gusta que le soben...)
Mystika: Jajaja Vamos pequeño, no molestes al elfo, además podría contagiarte cualquier cosa.
Ezarel gruñó en respuesta e Ignis volvió a mis brazos y lo mandé a la habitación, igual que a Alexandra.
Mystika: Lo sé, es raro, pero le has gustado.
Ezarel: Calla y ayúdame idiota.
Le tendí la mano para ayudarle a levantarse y él se sacudió la ropa de restos de tierra y hojas.
Ezarel: Menos mal que sólo era un bebé...
Mystika: Ja ja estás hecho un cobardica.
Ezarel: Cuando mida más de diez metros y escupa fuego hablaremos.
(Desde luego cuando creciera sería un problema y de los grandes al parecer... Pero quizás si lo criaba como a un familiar más...)
Mystika: Voy a comer, ¿te vienes?
Ezarel: Sí, a eso iba.
Hicimos el camino en silencio mientras le observaba de reojo. Parecía ir mascullando algo entre dientes para luego sacudir su cabeza de forma negativa.
Como no había misiones importantes que hacer coincidimos de nuevo con los chicos a la hora de comer en la cantina.
Nevra seguía taciturno, incluso aún peor que esta mañana.
(Menos mal que al menos ahora tiene buen color, sino daría miedo verlo)
Al sentarme busqué su mirada, pero no levantó la vista de su plato.
Ezarel: Oye Mystika.
Mystika: ¿Mhh?
Ezarel: Te queda bien ese peinado. No sueles peinarte.
Mystika: ¿¡Cómo que no suelo peinarme!?
Ezarel: Ya me entiendes, hacerte algo que no sea suelto o una coleta.
Mystika: Ah ya...
Miré en dirección a Valkyon de forma disimulada, quien seguramente no le importaría que dijera que había sido él, pues no le daba ninguna importancia a lo que pensaran los demás, pero a mí me daba algo de apuro soltarlo. Peinar a alguien puede parecer una tontería, pero aun así yo lo sentía como algo íntimo, nadie más que yo solía cepillar mi pelo.
Valkyon: Yo se lo hice esta mañana.
Aunque su tono era despreocupado echó una rápida mirada a Nevra. Éste bebió el último trago de su copa de vino y se levantó de sopetón empujando la silla de una forma bastante sonora y fue a la barra a por más bebida.
Ezarel miró la escena frunciendo el ceño bastante confuso, quizás sólo un poco más que yo.
(¿Por qué se molesta porque me haga unas trenzas? Eso no hace más que corroborar el trato paternalista que tiene hacia mí...)
Mystika: Bueno, ni te creas que vas a recibir mi postre por hacerme un cumplido, por mucho que te haya costado.
Ezarel: A veces también puedo ser serio, aunque si te apetece regalármelo tampoco me voy a negar y... además, los secretos tienen un precio...
Mystika: Muy listo.
Al rato volvió Nevra y se sentó pesadamente sobre su asiento dejando su copa en la mesa de forma poco delicada.
Deslicé mi mano sobre su muslo bajo la mesa y le miré. Él me miró de reojo y luego siguió a lo suyo.
(¿Pero qué diablos le pasa, ya ha tenido mi sangre y no quiere saber de mí hasta que vuelva a tener hambre?)
Comencé a retirar mi mano algo ofuscada, pero él fue más rápido y colocó su mano sobre la mía para retenerla. Luego entrelazó sus dedos con los míos y la apretó ligeramente. Era como un niño pequeño reclamando cariño a gritos.
El resto de la comida la pasamos prácticamente en silencio hasta que Valkyon y Ezarel se despidieron para ocuparse de alguna tarea corriente.
Mystika: Nev, ¿qué te ocurre?
Nevra: Nada.
Mystika: Ya, claro... Esta mañana después de ver a Ezarel ya estabas mal y ahora pareces aún peor.
Me miró fijamente mientras yo ponía mi otra mano sobre la suya que tenía entrelazada.
Mystika: ¿Es por el visitante? ¿Lo conoces?
Nevra: Algo así.
Mystika: ¿Y quién es?
Nevra: Miiko ha dicho que no digamos nada.
Mystika: No sería la primera vez que me cuentas algo que no debería saber. Vamos, sabes que no diré nada.
Nevra: No es NO. Es alguien sin importancia y punto.
Retiró su mano molesto y rehuyó mi mirada.
(Esto es el colmo. ¿A santo de qué me habla así a mí? Total por esa tontería, por pedirle que hiciera algo que ya solía hacer, incluso sin yo pedírselo)
Quité la mano de su pierna y me levanté de forma brusca. No iba a tolerar que me hablaran de ese modo.
Mystika: Bien, adiós.
Me fui en dirección a mi habitación enfadada cuando me topé con Karenn de frente en el pasillo de las guardias.
Karenn: ¡Mystika! ¿Cómo va?
Mystika: De pena...
Karenn: Oh vaya, ¿qué ocurre?
Mystika: Tu hermano.
Karenn: Ya veo... Bueno ven a mi habitación y me cuentas.
Karenn me tomó de la mano y prácticamente me arrastró a su habitación y me sentó en su cama.
Karenn: Y bien, ¿qué ha ocurrido para que tengas esa cara?
Mystika: Pues que no tengo ni idea de qué le pasa a tu hermano. Esta mañana estaba genial al despertar, pero ya en el desayuno estaba raro y ha empeorado después de hablar con Miiko. Lo peor es que al preguntarle me ha hablado fatal.
Karenn: Ah ya... Creo que no le agrada nada la visitante...
Mystika: ¿Qué? ¿Cómo sabes...? Ah, claro.
Karenn sonrió ampliamente enseñando sus afilados caninos y con cara de no sentir en absoluto haber espiado por enésima vez.
Mystika: Entonces ¡sabes de quién se trata!
Karenn: Aha.
Mystika: ¿Quién puede perturbarle hasta tal punto?
Karenn: Alguien que le conoce de siempre.
Mystika: Vaya, pues para ser tan antigua amistad debió hacerle una buena jugarreta para estar así.
Karenn: Sí, siempre le andaba fastidiando.
Mystika: ¿Quién es?
Karenn: Se llama Demian, es mayor que él. Desde pequeños le molestaba, le solía quitar todo lo que era suyo, como un juego.
Mystika: Vaya fastidio de niño.
Karenn: Jaja sí, pero se llevaban bien cuando no había nada que poseer de por medio.
Por un momento me pareció ver algo de melancolía en su mirada, como si ese tal Demian también tuviera efecto sobre ella, pero no podía recordar según qué cosas, pues era un bebé cuando Nevra era un niño.
Mystika: ¿Qué pasó para que la relación se deteriorase tanto?
Karenn: Nevra siempre ha gustado a las chicas, desde adolescente. Cuando tenía unos dieciocho años conoció a una chica preciosa, simpática y cariñosa y se enamoró locamente de ella.
Mystika: Vamos, que era su "posesión" más preciada.
Karenn: Exacto... Demian hizo lo que hacía siempre. Se encaprichó de la chica y comenzó a rondarla y cuando quiere algo no para hasta conseguirlo.
Mystika: No...
Karenn elevó un momento las cejas de forma afirmativa para luego hacer una mueca con expresión sombría.
Karenn: Demian es un hombre muy atractivo, tenía a todas las que quería a su disposición, pero sólo quería una... y la consiguió.
Mystika: Pobre Nevra...
Karenn: Sí, su corazón se rompió en mil pedazos, igual que la relación con él. Ese día decidió marcharse a la Guardia de Eel, romper su relación con Demian y se juró no volver a enamorarse, pues pensaba que cualquier chica le haría lo mismo a la mínima oportunidad...
Mystika: Y ahora esa persona viene aquí.
Karenn: Sí, seis años después tendrá que reencontrarse sin poder evitarlo, por ser jefe de Guardia.
Mystika: ¿Y qué tan importante es este hombre para tanto misterio por su visita?
Karenn: Es el gobernador de Ethia, una de las ciudades más importantes de Eldarya.
Mystika: Lo que no entiendo es por qué irse de su hogar por él, podía simplemente no acercarse Demian.
Karenn: Hubiera sido muy difícil, Demian es... nuestro hermano mayor.
CONTINUARÁ
