CAPÍTULO 30
DE AMORES PROHIBIDOS
Mystika: No me jodas...
Karenn suspiró triste y miró hacia un punto de su habitación sin fijar la vista en lugar alguno.
Mystika: Menuda mierda.
Karenn: Y que lo digas. Y yo me encuentro en medio... Me vine con Nevra porque me llevaba mejor con él y porque Demian no tenía demasiado tiempo con su futuro cargo.
Mystika: Entiendo.
Karenn: Pero después de seis años tengo muchas ganas de verle y saber cómo está. No me atreví a contactar con él antes por miedo a cómo se lo tomara Nevra.
Mystika: Pero tiene que entender que también es tu hermano y a ti no te ha hecho nada.
La muchacha se encogió de hombros y me miró afligida.
Mystika: Lo que no entiendo es por qué me lo oculta.
Karenn: Es evidente...
Mystika: ¿Qué es tan evidente?
Karenn: Creo que intenta que no le des importancia, ha roto su propia promesa y justo ahora aparece Demian. Teme que vuelva a robarle su bien más preciado.
Mystika: A pesar de no ser suya...
Karenn: Jajaja sí, pero Demian sabrá en seguida lo que él siente por ti y Nevra no podrá pensar en nada más que en su hermano intentando conseguirte.
Mystika: Quizás haya cambiado en estos años.
Karenn: Quizás sí o quizás sigue igual.
Mystika: ¿Bueno y qué pasó con esa chica?
Karenn: Oh eso... Demian se cansó de ella a los pocos días.
Mystika: Así que se la "robó" para nada.
Karenn: Básicamente.
(Menudo pieza es este Demian... ¿Qué ganas dañando a los que te quieren a propósito? Y total para nada, para apuntar una más en su lista. No le conozco y ya me cae como una patada en el culo)
Mystika: Es horrible en serio... Pero lo que más me jode es que crea que yo estaría con alguien así y aún más que no confíe en mí para contármelo.
Karenn: Los hombres enamorados hacen muchas tonterías.
Mystika: Supongo... Bueno, creo que voy a dar una vuelta para despejarme.
Me despedí de la vampiresa y me fui en dirección a la playa para aprovechar el buen tiempo antes de que llegara el frío, el cual no tardaría mucho en aparecer.
Al llegar al lugar se hizo evidente la fiesta de anoche, algunos instrumentos habían quedado recostados sobre los troncos y había botellas de bebida vacías.
Sin pensarlo me acerqué a los instrumentos y cogí uno que parecía y sonaba como una guitarra española. Me senté en el tronco y punteé algunos acordes, haciéndome recordar a mi mejor amigo, él me enseñó a tocar la guitarra y a veces tocaba la eléctrica con su grupo de rock en algún bar o sala. Solían hacer, sobre todo, versiones de grupos españoles que tenían letras poco patas para todos los públicos.
Comencé a tocar una de las canciones cañeras que tocábamos y cantábamos juntos, una de mis favoritas, no obstante, con ese instrumento la canción quedaba más suave, aunque no sonaba nada mal.
La canté en voz alta aprovechando la soledad, pues no era lo mismo tocar para otros en un grupo con su respaldo que hacerlo completamente sola.
[NEVRA]
(Soy un perfecto idiota...)
Vi a Mystika alejarse realmente cabreada y no era para menos, a pesar de mi humor había intentado animarme y yo le había contestado fatal. ¿Pero cómo hablarle de él, cuando lo que quería era que no le tomara importancia? Quizás con un poco de suerte habría alguna misión que pudiera ocupar esos días y la mantuvieran entretenida o lejos.
(¿Cómo conseguir que no esté aquí los mismos días que Demian?)
Necesitaba relajarme, poner mis pensamientos en orden, por lo que, al cabo de un rato, me dirigí a la playa, absorto en mi mundo, pensando en el plan perfecto para que Mystika no se quedara en la ciudad esos días.
Al llegar y fijarme bien, en uno de los troncos vi su inconfundible cabellera rojo fuego. Estaba tocando uno de los instrumentos mientras cantaba. No pude reconocer la melodía, ni si quiera se parecía a algo que hubiera escuchado antes y la letra era aún más rara que la música, pero cantaba genial, su voz me embriagaba tanto como ella.
Me fui acercando en silencio hasta quedar detrás de ella.
(Vaya, pero qué letra tan... atrevida)
No lo dudé y me senté a su lado, ella me miró unos segundos algo sorprendida, probablemente porque no se lo esperaba ni me escuchó llegar, pero en seguida me sonrió y siguió cantando como si nada.
Mystika: ...Y si falla se inventa, a fuera la ropa, ya salen las cuentas y besarte lo que pueda en el tiempo que nos queda y corrernos despacito y arrimarme a ver qué pasa...
Me miraba a los ojos mientras cantaba y sonreía de forma pícara, acompañando a la letra que a veces era muy subida de tono.
(¿Cómo se supone que tengo que controlarme si dice esas cosas y me mira así? Dioses, no sé si podré dejarle acabar la canción...)
Mystika: ... Se enmarañan hasta las patas de araña en su pelo, cuando besa tiembla el suelo y soñaba calentar lo de abajo del ombligo, yo soñaba que quería soñar contigo...
Haciendo un esfuerzo sobrenatural le dejé acabar la canción. Ella dejó sus brazos descansando sobre el instrumento y me miró algo curiosa, escrutándome con sus ojos.
Nevra: ¿Cómo cantas ese tipo de cosas?
Mystika parecía algo confusa, como si no entendiera lo que le decía.
Mystika: ¿Qué quieres decir?
Nevra: Es perturbador oír ese tipo de cosas de tu boca mientras miras a los ojos y sonríes así a...
Mystika: Oh, perdona, la costumbre.
Nevra: ¿Costumbre?
Mystika: Sí, a veces tocaba con el grupo de un amigo y en el escenario tienes que interpretar lo que cantas.
Nevra: Mhh... pues casi no te dejo acabar.
Mystika: Qué tonto eres...
Se puso roja como un tomate y en seguida desvió la mirada hacia el instrumento haciendo sonar algunas notas al azar. Me encantaba verla sonrojada, apenas podía conseguirlo ya, no como al principio de llegar al cuartel.
Nevra: Cántame otra.
Mystika: ¿Seguro? ¿Podrás contenerte?
Nevra: No te prometo nada...
Se rio negando con la cabeza y comenzó a rasgar las cuerdas.
Esta vez elegí una canción menos sexual, pues realmente le creía capaz de no dejarme acabar la canción. Nevra se tumbó en el tronco pegado a mi pierna poniendo sus manos detrás de la cabeza y cerrando los ojos.
Inevitablemente pensé en Valkyon cuando comencé a cantar y como si tuviera poderes mentales, al minuto de empezar a tocar, él apareció con un par de reclutas con bolsas y guantes. Obviamente venían a limpiar el resto de la fiesta.
Me giré un momento hacia él cantando con una leve sonrisa a modo de saludo e intentando disimular lo que me provocaba sólo verle.
Mystika: ... que mi almohada está llena de cuando no estabas, de canciones que nunca cantabas. De todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas...
Volví a girarme hacia el mar mientras notaba un ligero movimiento de Nevra.
Mystika: ... Duerme conmigo, si eres piedra da igual, yo seré pedregoso camino. Duerme conmigo, yo te canto, te arrullo, te arropo, te abrigo, te mimo...
Los chicos habían estado recogiendo la basura de alrededor nuestro, dejando los instrumentos para el final. Así que cuando terminé me levanté y le entregué la guitarra a Valkyon.
Valkyon: Nunca me has cantado nada.
Mystika: ¿Hasta ahora...?
(¿¡Pero qué dices!? Maldita lengua, ¿por qué vas más rápido que mi cerebro?)
Rápidamente me giré deseando haber soñado que había pensado en alto y volví al tronco quedando de pie junto a Nevra tapándole el sol. Él abrió su ojo y me miró.
Nevra: ¿Qué?
Mystika: ¿Vienes a darte un baño? Tengo calor.
Nevra: Eh... sí, dame unos minutos, esta ropa puede ser algo complicada de quitar.
Mystika: Bien, iré tirando.
Empecé a retirar mis prendas y pude sentir su mirada clavada en mí. Me quité la blusa tirándosela a la cara y acto seguido fui hacia el agua.
Nevra rio y comenzó a quitarse las prendas poco a poco y de forma estudiada, para luego dejarlas bien dobladas sobre el tronco.
Finalmente me metí en el agua que estaba bastante cálida a esas horas y me giré en dirección a la playa. Los chicos ya habían acabado de recogerlo casi todo y Valkyon y Nevra hablaban serios, poniendo de nuevo esas caras largas, como la que tenían ese día que hablaron antes de que Nevra tomara esa poción. Era probable que estuvieran hablando otra vez del tema, ahora que el vampiro había recordado lo que pasó.
No quería a Nevra de nuevo triste ahora que había mejorado su humor, ni que eso afectara a nadie más, así que me fui hacia ellos y en cuanto me fui acercando se callaron, observándome atentamente.
Mystika: ¿Y bien? ¿Vas a venir o vais a seguir hablando de cosas que os ponen de mal humor?
Nevra: Eh sí, sí, vamos.
Mystika: ¿Y tú te apuntas?
Valkyon: Me encantaría, pero tengo que llevar esto y ocuparme de los reclutas.
Mystika: Claro, en otra ocasión.
Valkyon: Por supuesto.
Realmente no sabría descifrar su forma de mirarme, pues seguía afligido por la conversación que acababa de tener con Nevra.
El vampiro se acercó a mí y cuando estaba a mi altura, se agachó un poco y me agarró por la cadera para colocarme sobre su hombro con asombrosa destreza y ningún esfuerzo, llevándome así hasta el agua mientras yo intentaba liberarme.
Mystika: ¡Nevra, suéltame!
Nevra: ¿Estás segura de eso?
Mystika: Claro que sí.
Nevra: Bien.
Me soltó de repente lanzándome de espaldas al agua y me hundí hasta el fondo, pero en vez de salir de inmediato, aguanté la respiración para luego rodear a Nevra hasta colocarme detrás de él. Salí lentamente del agua y como se estaba riendo por la hazaña no notó mis movimientos. Entonces salté sobre su espalda y aferrándome a su cuello, tiré de él hasta que le hundí en el agua junto a mí.
Nevra: ¡Eeeehh!
Salimos de nuevo a la superficie riendo. Yo aproveché para echar un vistazo hacia la orilla y vi a Valkyon coger el último instrumento que había desperdigado por la arena, mirando hacia nosotros. No podía ver su expresión debido a la lejanía, pero se movía de forma pesada, llevando los hombros caídos.
(¿Qué será lo que les pasa a estos dos?)
Nevra aprovechó mi despiste para agarrarme por la cintura y elevarme.
Mystika: ¡Eh vale, estamos en paz!
Nevra: Jaja De acuerdo.
Nevra me bajó de nuevo y aprovechó para abrazarme, paseando la punta de su nariz por mi cuello y provocándome escalofríos.
Nevra: {Si no estuvieras cubierta de agua salada no podría resistirme a probarte de nuevo...}
Mystika: ¿No has tenido suficiente con lo de esta mañana?
Nevra: Nutricionalmente, sí.
Mystika: Ya veo... En ese caso me alegro de estar aquí.
Nevra: Sólo te haces la dura.
Mystika: ¡Ja!
Vi a Valkyon alejarse con la cabeza gacha aún entre los brazos de Nevra. Éste miró en la misma dirección y dejó escapar un suspiro en mi cuello.
Mystika: ¿Qué os ocurre?
Nevra: Ah nada... Presiones de nuestro cargo.
Realmente no parecía que fuera eso lo que les tenía de ese humor variable, sino no se habrían callado tan rápido en cuanto me acerqué a ellos antes.
Mystika: Oye, ¿en serio no me vas a decir quién viene?
Nevra: Ya te dije que nadie realmente importante.
Mystika: ¿Y si no es nadie importante, por qué no quieres hablarme de él?
Nevra: Porque apenas le conozco.
(Vaya, esto es el colmo. Pase que no quiera hablar de ello, pero sabe cuánto odio las mentiras)
Mystika: Claro...
Nevra: Oye, tengo una buena noticia.
Mystika: ¿Sí? ¿Cuál?
Nevra: Debido a la visita esta, los voluntarios para reconstruir el Templo de los Fenghuangs han disminuido. Puedes pedirle a Miiko que te envíe allí, tenías muchas ganas de ir, ¿no?
(Y ahora directamente me está echando para no pase aquí esos días...)
Mystika: Es buena idea, esta noche iré a ver a Miiko.
Nevra esbozó una sonrisa satisfecho.
En ese momento el sol se tapó de golpe y el cielo comenzó a cubrirse de nubes negras.
Mystika: ¡Bien, al fin va a llover!
Nevra: Eso parece. ¿Salimos? Ha bajado la temperatura.
Mystika: Sí, claro.
Fuimos hacia el tronco de nuevo, donde estaba nuestra ropa y nos vestimos rápido.
En cuanto comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia Nevra me colocó su kimono por encima haciendo de paraguas, aunque fuera algo tonto, pues estábamos mojados del baño, supuse que no pudo evitar el gesto galán.
Yo me pegué a él para quedar ambos bajo la prenda y caminando así llegamos hasta el Cuartel, con el cielo rugiendo y cayendo un buen aguacero.
Mystika: Muchas gracias, habríamos acabado con la ropa chorreando.
Nevra: Aun así estamos mojados por no habernos secado antes de vestirnos. ¿Sabes?, empieza a gustarme el color blanco...
Miré hacia dónde Nevra tenía puesta la vista, mi pecho, que al haberse mojado la blusa blanca que llevaba se transparentaba todo.
Le solté y le di un codazo en las costillas.
Nevra: Je je.
Mystika: Me voy a duchar y cambiar. Y no me sigas.
Nevra: ¡Pero yo también estoy salado!
Mystika: Pues ve en diez minutos.
Nevra: Así que tú puedes mirar pero yo no...
Arqueé la ceja en su dirección y crucé mis brazos sobre el pecho observándole.
Nevra: Pfff vale.
Le di un beso rápido en la mejilla y corrí a mi habitación para recoger la ropa de recambio para luego irme a duchar. Nevra respetó el tiempo y pude lavarme antes de que apareciera.
Después quedamos en vernos para la cena y me marché de nuevo a mi habitación. Una vez allí volví a darle vueltas a la cabeza al tema del hermano de Nevra. Nadie me mentía y se iba de rositas, así que no iba a tolerar que me mintieran en la cara de forma tan descarada. Esto merecía una pequeña venganza de las que duelen, para que aprendiera la lección.
Mientras pensaba en mi plan alguien picó a mi puerta.
Mystika: ¿Sí?
Valkyon: Soy yo, ¿tienes un minuto?
Mystika: Sí, claro.
Fui corriendo a la puerta y la abrí. Valkyon estaba con un extraño y enorme libro en las manos.
Mystika: Pasa.
En cuanto pasó cerré la puerta y Álex e Ignis fueron a saludarle de nuevo con entusiasmo, como si hiciera días que no le veían y él respondió a sus peticiones.
Valkyon: He encontrado algo sobre los dragones, estaba en la sección prohibida al público.
Mystika: Vaya, qué interesante.
Me senté en la cama seguida por Valkyon y abrió el libro en su regazo, comenzando a hojearlo hasta llegar a un curioso apartado que señaló.
Valkyon: Tu dragón.
Me acerqué más a él para ver y leer cómodamente, aunque eso me hiciera perder parte de la concentración.
Valkyon: Hay varias razas de dragones, tantas como familias Dragón y cada uno tiene unas características específicas.
Mystika: ¿Familias Dragón?
Valkyon: Sí, eran como los Fenghuangs o los Daemons, una sociedad compuesta por varias familias y la más poderosa de las tres. Los dragones eran sus "familiares".
Mystika: A ver... El dragón rojo, relacionado con familia Rubí, se caracteriza por sus escamas rojizas y su enorme tamaño de adulto. Al crecer usa su aliento de fuego para combatir a sus enemigos sólo si son lo suficientemente poderosos, sino usa la hipnosis o la sugestión.
Su mayor rival es el dragón dorado, relacionado con la familia Aurus.
Había unos grabados de las familias y los dragones, parecían realmente imponentes de adultos. También había una descripción de cada familia.
Valkyon: Aquí dice que tenían prohibido mezclarse entre familias para no perder las características que los hacían únicos.
Mystika: Sí, ya veo que cada familia tenía unos rasgos físicos e incluso psíquicos específicos...
Seguimos hojeando para descubrir que las dos familias mencionadas, tal como sucedían con los dragones, eran las mayores rivales de todas y penaban con la muerte relacionarse íntimamente con la familia enemiga.
Valkyon: ¡Hey, mira esto! ¿Te suena de algo?
Me señalaba un apartado enmarcado con ornamentos que parecían alas de dragón, que relataba una historia y lo leí rápidamente, quedando bastante sorprendida.
Mystika: ¡Romeo y Julieta! Jajaja vaya... ¿Es posible que esta historia sea el origen de la obra?
Valkyon: Puede ser.
El escrito relataba brevemente la historia del romance frustrado de una Rubí y un Aurus, condenados a morir por no renunciar a su amor. En absoluto se trataba de un cuento, sino de algo real que debió pasar hace siglos y era realmente triste.
Mystika: {Tiene que ser horrible amarse de ese modo y que haya alguien tan fuerte o con tanto poder que impida la relación...}
Valkyon pasó su brazo alrededor de mis hombros y me apretó suavemente contra él.
Valkyon: Por desgracia aún existen esas personas que manejan a los demás a su antojo, aunque las leyes ya no sean las de antes.
Nos quedamos unos instantes así en silencio mientras observábamos la misma página del libro, sin verla realmente.
Mystika: ...Muchas gracias por traerlo.
Valkyon: No tienes por qué darlas. Bueno, ya te he entretenido bastante, nos vemos en un rato.
Mystika: Sí, vale.
Cerró el libro, retiró su brazo y antes de salir por la puerta se despidió con una sonrisa.
(¡Maldición! ¿Por qué esa simple sonrisa me hace elevarme hasta el cielo? ¿Por qué no puedo sacármelo de la cabeza?)
Me tiré hacia atrás en la cama y me froté la cara con las manos, como si eso pudiera ayudar a disipar los pensamientos que me llevaban a él. Empezaba a pensar seriamente en hablar con Ezarel para ver si había alguna poción que me hiciera dejar de sentir lo que sentía, pero eso significaba tener que decirle al elfo lo que Valkyon me provocaba y, obviamente, me negaba en rotundo.
Me quedé estirada un buen rato pensando mientras disfrutaba del sonido del aguacero y el olor de la lluvia que se colaba por la ventana entreabierta.
...
Llegada la hora de la cena me dirigí a la cantina y me senté junto a los jefes haciendo un gesto a modo de saludo. Nevra me dio un beso en la sien y se aproximó a mi oído.
Nevra: {Miiko está allí, podrás pedirle que te asigne la misión}
(De nuevo echándome y de forma insistente en vez de decirme la verdad... Has perdido tu oportunidad de redención, cariño)
Mystika: Ah sí, en un rato hablaré con ella.
Nevra: No pareces muy contenta.
Mystika: Oh, no es nada.
(Nada que no vaya a solucionar con un poquito de venganza...)
Le hice una leve caricia en la cara y me preparé para recibir mi ración de comida.
Cuando acabamos de cenar Miiko comenzó a llamar la atención a todos.
Mystika: Por cierto chicos... ¿Dónde está Leiftan? No lo he visto desde que nos fuimos de misión.
Ezarel: Se fue pocos días antes de vuestro regreso para atender un asunto familiar. Eso dijo.
Mystika: No sabía que tuviera familia.
Ezarel: No suele contar mucho sobre sí mismo.
Miiko: ¡ATENCIÓN POR FAVOR!
Miiko alzó la voz y poco a poco se fue haciendo el silencio en el comedor.
Miiko: Gracias. Bien, debo anunciar una visita importante y que requerirá la colaboración de todos los miembros de la Guardia.
Miré de reojo a Nevra y pude adivinar una cara de auténtico fastidio, sabiendo que no había podido conseguir llevar a cabo su treta.
Miiko: Tendremos el honor de acoger al gobernador de Ethia durante unos días. Su llegada está prevista para dentro tres jornadas.
Empezaron a oírse murmullos cada vez más audibles, sobre todo de la féminas. Miiko carraspeó y todos volvieron a guardar silencio.
Miiko: Como algunos sabréis, es un amante de las artes escénicas, por lo que prepararemos con tiempo varias actuaciones, en especial le interesa el arte del mundo humano, así que... Mystika.
La gente se volteó hacia mí incomodándome mientras me levantaba ante todas esas miradas atentas.
Mystika: Sí, dime.
Miiko: Tengo que encargarte que coordines un poco esto. Hemos pensado en hacer una obra de teatro, más concretamente "Romeo y Julieta".
Mystika: Vale, pero yo no sé actuar y no tengo demasiada buena memoria.
Miiko: Tranquila, tú puedes dirigir los ensayos para que lo hagan correctamente, Valkyon te ayudará con eso, me dijeron que a ambos os gusta esa obra y la conocéis.
Miré a mi jefe que parecía sorprendido, pero también agradecido por la tarea. Éste me miró y sonrió complacido, en cambio Nevra estaba pálido, adiós definitivamente a su plan de echarme.
Valkyon: Será un placer.
Miiko: Bien, os encargaréis también de elegir a todo el reparto. Estaría bien hacer algo más relacionado con tu mundo, pero por desgracia carecemos de partituras de canciones para que también haya música.
Valkyon: Eh... Miiko.
Miiko: Sí, dime.
Valkyon me miró unos segundos con cara de culpable.
(¿Qué tiene este en mente?)
Valkyon: Mystika canta y toca la guitarra... y lo hace muy bien.
Miré a Valkyon con los ojos entrecerrados y ganas de asesinarlo mientras él lo hacía de reojo, intentando reprimir una sonrisa.
Miiko: ¿Es eso cierto?
Mystika: B-bueno canto normal y...
Miiko: Me vale. Prepárate una canción.
Volví a sentarme y miré a Valkyon.
Mystika: {Te mataré, lentamente}
Valkyon se rio y se encogió de hombros mirándome divertido.
Para rellenar se prepararían otras actuaciones típicas de aquí. La obra y la canción serían lo último.
(Y ahora tengo que mentalizarme de tener que pasar un montón de horas coordinando la obra con Valkyon... Algo muy malo debí hacer en otra vida para que ahora el destino me putee de esta manera. Tener que interpretar a Romeo y Julieta para enseñar a los demás...)
Una vez Miiko acabó su charla la gente se levantó algo alborotada. Valkyon y Ezarel se fueron a por más bebidas y mi jefe se vio rodeado de gente que quería un papel en la obra.
(Pobre, con lo poco que le gustan las aglomeraciones)
Nevra: Me voy a dormir, estoy cansado.
(Sí, cansado...)
Mystika: Buenas noches Nev.
Se fue sin añadir nada más y Karenn y yo nos miramos.
Karenn: Vas a cantar para Demian...
Mystika: Voy a cantar para todos.
Karenn: Ja ja, díselo a Nevra... No se le ve nada bien.
Mystika: Y peor que estará.
Karenn: ¿Por qué lo dices?
Mystika: Le volví a preguntar por el visitante y esta vez directamente me mintió y luego intentó manipularme para que me fuera lejos los días que estuviera aquí su hermano...
Karenn hizo una mueca mostrando el hastío que le provocaba la situación y visiblemente dividida en dos.
Karenn: Ha hecho mal en mentirte y manipularte, está claro que no era el camino...
Mystika: Y por ello me voy a tomar una pequeña venganza.
Karenn: Le quiero, pero se lo merece. Y bueno dime, ¿qué cantarás?
Mystika: No lo he decidido aún, pero preferiría no subir sola al escenario, sería mejor que alguien tocara la guitarra.
Karenn: ¡Ah claro! Alajea la toca, las sirenas de su raza suelen tener dones artísticos.
Mystika: ¿En serio? Sería genial.
Karenn miró alrededor buscando a su amiga hasta que dio con ella.
Karenn: Está ahí hablando con Eweleïn, la llamaré.
Mystika: ¡No! Déjalas, ya vendrá, no corre prisa.
Karenn: De acuerdo. ¿Y qué, me vas a contar en qué consistirá tu pequeña venganza?
Mystika: Voy a seguir haciendo ver qué no sé quién es el visitante, así que tú no le digas nada. Y cuando aparezca haré ver que me atrae.
Karenn: Qué mala eres...
Mystika: Se lo merece, sabe que no soporto las mentiras. Aun así no lo haré durar mucho, no soy tan cruel.
Karenn se rio y se encogió de hombros. Alajea llegó en ese momento y le preguntamos si quería actuar conmigo, respondiendo afirmativamente encantada por la idea.
...
Los días siguientes estuvimos preparando tanto la obra como la canción.
Con la obra comenzamos a pensar en los escenarios mientras apuntábamos a los interesados en actuar. Por suerte fue una tarea que no requirió pasar mucho tiempo con Valkyon, eso comenzarían esta tarde, cuando eligiéramos a los personajes y luego ya con los ensayos.
Por otro lado estuve con Alajea sacando la partitura de la canción que había elegido. Tocaba muy bien y la melodía sonaba harmoniosa. La canción pertenecía a la banda sonora de mi película favorita. Desde luego el rock que canté el otro día en la playa no era en absoluto apropiado para la ocasión.
Alajea: Es una canción muy triste, ¿no?
Mystika: Mhh sí, supongo.
Alajea: ¿Y por qué la has elegido?
Mystika: Me gusta.
Alajea: Es como si... te sintieras identificada.
Mystika: Hay que cantarla con sentimiento, sino no queda igual.
(Si tú supieras...)
Mystika: Bueno, está bien por hoy, ya tenemos la melodía. Mañana empezaremos los ensayos de verdad.
Alajea: Genial. Mira, ya es la hora, el gobernador de Ethia tiene que estar a punto de llegar.
Nos dirigimos a la gran puerta que estaba ya atestada. Tanto Miiko como los jefes y toda la Guardia Brillante estaban allí en las primeras filas.
En cuanto divisé a los jefes junto a Karenn, Chrome y algunos miembros más, nos fuimos acercando a ellos.
La gente se agolpaba a medida que los carruajes llegaban por el camino hacia la entrada a la ciudad. A duras penas los podíamos apartar, hasta que al fin, justo cuando los carros tirados por varios Rawist se detuvieron pasada la entrada, les alcanzamos.
Varias personas salieron de ellos, se dirigieron al principal y abrieron la puerta.
Mystika: Hola chicos, ha sido difícil alcanzaros.
Ezarel: La gente siempre se vuelve loca con los visitantes importantes.
Me puse al lado de Nevra y le miré, estaba con los brazos cruzados y cara de estar realmente molesto. Quería que esto acabara pronto. Karenn se hallaba a su lado.
Los murmullos de la gente se convirtieron en exclamaciones, así que dirigí la mirada al carruaje principal.
Un hombre joven salió de éste desbordando elegancia por todos los costados.
Me acerqué más a Nevra y puse mi mano sobre su hombro con una despreocupación estudiada.
Mystika: {Dioses, ¡madre mía...!}
CONTINUARÁ
