Y aquí hay otra pequeña historia para el día de hoy, ya le voy tomando costumbre a esto y me parece bastante divertido, así que a disfrutar del tema de hoy :)
Día 4 - Yoshiwara Cortesana
- ¿Alguien puede repetirme que hago vestida así? - preguntó la joven de cabellos anaranjados
- Yo no quiero tener nada que ver - añadió Shinpachi que no podía ver como la yorozuya se metía en líos nuevamente
- Dejad de quejaros, es algo muy fácil, Kagura tiene que hacer de guardaespaldas para una cortesana y yo mientras tanto me haré rico y pasaré un buen rato aquí abajo - explicó Gintoki
- Te aprovechas de nuestro trabajo - se quejó Shinpachi
- ¿Por qué debo vestirme también como una cortesana? ¿No puedo ser un guardaespaldas ninja? - preguntó Kagura mientras imitaba a un ninja
- Si te descubren se echará todo a perder, así que debes fingir ser una cortesana - explicó el líder de la yorozuya
- No creo que sea una buena idea que Kagura vaya sola, Yoshiwara es un lugar peligroso después de todo - dijo Shinpachi con miedo
- Para eso ya tengo algo preparado - informó Gintoki, orgulloso de que su plan no tuviese falla alguna
Shinpachi no tenía ni idea de que había preparado, pero estaba seguro de que todo acabaría mal, al igual que el resto de sus misiones. No había manera de que la yorozuya pudiese tener suerte. Por eso mismo quería involucrarse lo menos posible, al menos para salir menos dañado de lo normal.
- Llegáis tarde - dijo una rubia apareciendo de golpe frente al grupo
- Tú eres la que acaba de llegar tarde - regañó Shinpachi
- Eso mismo, ¿Donde está mi leche de fresa? - preguntó Gintoki
- ¿Acaso es tu chica de los recados? - preguntaron las gafas
- Yo pensaba que era una pro- comenzó a explicar Gintoki, pero un kunai en la cabeza lo obligó a callarse
- Yo estaré cerca de Kagura para poder ayudarla - explicó la mujer
- Tsukki - saludó Kagura de buen humor
- ¿Estas preparada? - preguntó la rubia
- Sí - afirmó la menor
Kagura se recogió el pelo en un moño, un kimono rojo de un estilo diferente al normal y mas corto, medias de dos colores un poco más arriba de la rodilla y botas negras altas. No se sentía incómoda con aquella ropa, pero necesitaba acostumbrarse, por lo que se propuso acabar rápido con aquella misión.
Siguiendo a Tsukuyo, se adentraron entre los pasillos de Yoshiwara, aquellos que parecían laberintos. Kagura mentiría si dijese que aquel lugar no le ponía los pelos de punta, le recordaba demasiado a su planeta, sucio y en ruinas. Pero ahora era diferente, había personas que estaban junto a ella, no se encontraba sola.
- Tranquila, todo irá bien - dijo para subirle los ánimos la rubia
Mientras nadie ordenase a las cortesanas todo iría bien, lástima que las cosas nunca sucedían como uno esperaba.
Cinco minutos, eso fue lo que les duró la paz y tranquilidad antes de que apareciese un cliente. Sin poder hacer nada al respecto, la cortesana, Tsukuyo y Kagura tuvieron que atender al cliente. La primera en abrir la puerta corrediza fue Kagura, que la cerró al instante, preocupando a las mujeres.
- ¿Tan feo es el cliente? - preguntó la cortesana
- Peor - murmuró Kagura mientras palidecía, deseando ser tragada por la tierra
- Da igual, debemos ir allí - explicó Tsukuyo mientras abría la puerta y obligaba a Kagura y a la cortesana a entrar
Kagura hizo lo único que se le ocurrió, sacar barbilla de manera exagerada tal y como Gintoki le había enseñado, para así proteger su identidad. Aunque al sentir unos ojos rubí observarla lentamente de arriba a abajo, pudo darse cuenta de que no había funcionado.
- Cada día hay cortesanas más feas, si hasta admiten monstruos - dijo en voz alta el hombre, esperando ser escuchado
- ¿A quien llamas monstruo, maldito sádico? - gritó Kagura enfadada
Y había picado el anzuelo. Ahora Sougo no tenía duda alguna de quien se encontraba frente suya.
- Finalmente encontraste algo en lo que eres útil, me alegro por ti china, si me das un servicio especial te daré algo de propina - se burló Sougo
- Te pegaré una especial patada en los hue- amenazó Kagura, pero antes de finalizar la frase, Tsukuyo la censuró
- Nada de pelear con los clientes - explicó la rubia
- Eso - dijo Sougo con una sonrisa sádica - Ahora mismo soy un rey para ti y debes tratarme como tal -
- ¿Puedo abolir la monarquía? - preguntó Kagura a Tsukuyo, pero tuvo que decepcionarse al ver que ella negaba con la cabeza - Injusto -
- ¿Qué haces aquí, Kagura? - preguntó el hombre que acompañaba a Sougo
Kagura estaba tan asustada, que no notó la presencia del jefe gorila hasta ese instante.
- Soy una guarda- quiso explicar Kagura pero nuevamente Tsukuyo la interrumpió
- Es una ayudante, hay varias cortesanas enfermas y ella nos ayuda a servir las bebidas - mintió la rubia
- Ya veo - dijo sorprendido Kondo
- ¿Qué hacen dos policías del shinsengumi aquí? - preguntó esta vez Kagura
Kondo pareció deprimirse y comenzó a mirar al suelo, antes de hablar con voz triste.
- Voy a casarme, se decretó que debo casarme con una gorila - explicó el hombre - Sougo solo quiso hacerme una despedida de soltero -
- Ya veo, felicidades, al menos encontraron a una novia de tu especie - añadió Kagura sin tacto alguno
- No soy un gorila - se quejó el hombre
- ¿Banana? - ofreció Sougo al mayor
- No soy un gorila, nadie me cree - regañó el hombre pero igualmente comenzó a comer una banana
Una vez que pudieron tranquilizarse nuevamente, Tsukuyo intentó sacar un nuevo tema de conversación, pero los menores ya estaban en su propio mundo.
- Criada, quiero bebida - ordenó Sougo con una sonrisa maliciosa
- No soy una criada, ¿Acaso voy vestida como una? - preguntó Kagura molesta
- No, vas vestida como prostituta pero tampoco quieres ser útil de esa manera - añadió el chico con una sonrisa sádica
Era obvio que aquello no acabaría bien y ni Tsukuyo con sus kunai podría detener ya a ese par, sin tomárselo personal, la rubia anotaría cada pequeño destrozo y le pasaría la factura a cierto Samurai con adicción por la leche de fresa. Después de todo no habían sido de ayuda alguna.
- Se suponía que sería mi despedida de soltero y ni siquiera me prestan atención, nadie me quiere y dentro de poco seré gorila enjaulado, que destino más cruel el mío, ni mi amada Otae se preocupa por mi - lloraba Kondo en una esquina
- Quiere robarse tiempo en escena - dijo Sougo mientras hacía una pequeña pausa en su pelea con Kagura
La chica asintió, ambos estaban de acuerdo por primera vez. Sin que el hombre pusiese darse cuenta, ya estaba siendo atacado por los jóvenes.
- Yo soy la protagonista aquí - gritó Kagura, mientras Sougo intentaba amordazar a su jefe
La pobre cortesana que había quedado olvidada durante toda la situación no podía evitar reír ante la energía de aquellas personas, mientras que Tsukuyo agarró la primera botella que encontró y se la bebió de golpe, emborrachándose al instante y uniéndose a la pelea sin darse cuenta de ello.
Yoshiwara en llamas tendría otro significado ahora.
- ¿Crees que Kagura estará bien? - preguntó Shinpachi preocupado por el tercer miembro de la yorozuya
- Mientras que yo no tenga que alimentarla todo irá bien, total ¿Qué es lo peor que podría suceder? - preguntó Gintoki mientras miraba a su amada Ketsuno Ana en la televisión
Fin
Y hasta aquí el tema de cortesana espero que os haya gustado y nos vemos mañana con el próximo tema :)
