Hoy será divertido xD este tema es curioso y un nuevo reto :)


Día 7: Gender Bender

Souko se encontraba aburrida, en la ciudad no había nada interesante que hacer, pero como cualquier joven adolescente tenía un pasatiempo. Este consistía en molestar a el dueño de sus pensamientos.

Souko era igual que cualquier adolescente enamorada y por ello actuaba como todas al ver a la persona amada, como una mujerzuela.

La joven estaba segura de que no había mejor manera de enamorar a un hombre que proponiéndole hacer juegos SM sucios. Al menos eso era lo que la revista "adolescente de hoy" con los artículos de Otsu recomendaba. Por eso mismo Souko acortó su falda y se dispuso a actuar como toda una adolescente frente a su amado.

El objeto de atención de la joven era muy popular, incluso el más popular del instituto y hacía suspirar a las jóvenes. No era para menos, Kagura Dun era todo un semental. A Souko le gustaban los hombres fuertes y duros, con actitud rebelde y que demostrasen peligro. Todo eso era representado por Kagura Dun, no sólo medía dos metros y poseía músculos de acero, también tenía un caballo blanco que usaba como medio de transporte para ir al instituto y su cicatriz en el rostro lo hacía ver aun más varonil ante los ojos de Souko. Por eso mismo aprovechaba cada minuto para acercarse a él, aunque el chico parecía carecer de interés en relaciones amorosas, así que se vio obligada a hacerse la fácil para llamar su atención, pero tampoco funcionó. La chica estaba desesperada, por eso mismo llegó a una conclusión: situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.

Así es como Souko consiguió un par de esposas, un traje de conejita y un látigo. Obligaría a Kagura Dun a mirarla como a una mujer, por las buenas o por las malas y para alguien tan sádica como ella, las malas se escuchaban muy tentadoras.

Así fue como ella acabó citando al chico después de clases en el gimnasio, algo demasiado cliché, pero la chica quería asegurarse de que el joven no desconfiase de sus intenciones que no podían ser más maliciosas.

La chica se las arregló para robarle las llaves a cierto profesor y así cerrar las puertas al entrar Kagura Dun en el gimnasio.

Pero la reacción del chico al ver que fue encerrado no fue la que esperaba.

- Así que era ese tipo de carta, menos mal que siempre voy preparado para una pelea - dijo Kagura mientras se remangaba la camisa

- Te equivocas - corrigió Souko antes de que aquello se convirtiese en algún deporte de lucha libre - Tenía pensado otro tipo de cosas más divertidas -

Souko sacó el traje de conejita, queriendo demostrar que estaba dispuesta a usarlo, claro está que ella usaría a cambio el látigo en el joven.

- No creo que sea mi talla - respondió Kagura mientras palidecía

- No, no quiero que te lo pongas - explicó la chica sorprendida por los extraños pensamientos del chico

- ¿Vas a hacerme bullying con el traje?¿Sacarás fotos y las enviarás a tus amigos? - preguntó Kagura Dun

- Que no vas a usar el maldito traje - gritó Souko perdiendo la paciencia

- ¿Segura? Creo que resaltaría mi buena figura - añadió Kagura Dun decepcionado mientras mostraba sus músculos

Souko estaba meditando si quemar el traje o a Kagura.

Aferrándose a la poca cordura que le quedaba, Souko intentó aclarar toda la situación.

- Te llamé aquí por una razón y no era para pelear - explicó la chica - Quería transmitirte mis sentimientos, ¿Entiendes ahora? -

Kagura pareció meditarlo unos minutos y cuando volvió a mirar a los ojos rubí, parecía otra persona, una completamente diferente.

- Ya veo - dijo el chico y Souko tuvo la certeza de que sería rechazada - ¿Vas a decirme que me odias? -

Y esa fue la gota que colmó el vaso, Souko no podía entender como el joven podía ser tan inocente o idiota y aunque no le gustase admitirlo estaba segura de que era la segunda opción. Por eso y mandando a la mierda todo el plan, se puso de puntillas y besó los labios de su amado, esperando que eso aclarase todas las dudas.

Kagura no podía estar más confundido, después de todo jamás creyó encontrarse en una situación similar. Normalmente solo recibía cartas de desafíos por parte de los chicos, lo cual acabó creando rumores extraños como que había participado en guerras o que era capaz de eliminar a sus enemigos de solo mirarlos. Pero había muchas cosas que seguían siendo un reto para él, como por ejemplo porque algunas personas dejaban dulces en su taquilla, estaba seguro de que estaban envenenados, por eso mismo siempre debía deshacerse de ello y nada mejor que dárselos a su tutora legal, Ginko, pero eso era otro tema.

Por eso mismo, el cerebro del chico parecía sufrir un cortocircuito.

- Mierda, creo que lo rompí - murmuró la chica

Eso hizo a Kagura salir del trance y darse cuenta de lo que realmente ocurría, o casi del todo.

- ¿Te gusto? - preguntó el chico

Souko asintió, feliz de que finalmente hubiese entendido sus sentimientos.

- ¿Yo? - preguntó nuevamente el chico mientras se señalaba confundido

La chica asintió nuevamente.

- ¿Estás segura? - preguntó Kagura entrando en pánico

Souko no soportó las preguntas molestas y besó nuevamente al chico, la única diferencia fue que esta vez las manos inexpertas del chico se aferraron a su cintura. La joven pudo sonreír feliz.

- ¿Es esta tu respuesta? - preguntó la menor al separarse del beso

A Kagura le había gustado la sensación de besar a Souko, no podía ni quería negarlo, pero no estaba seguro de como responder a aquello, hasta hace cinco minutos creía que la chica quería jugarle una broma pesada y ahora estaba meditando sobre una respuesta a una confesión.

- No estoy seguro de como debería responder- comenzó a explicar Kagura, pero Souko lo interrumpió

- Entonces no lo hagas - pidió la chica

Sin esperar por algo más, Souko se puso de puntillas y le susurró algo al oído al mayor, logrando que se sonrojase al instante.

- ¿Q-Quieres decir hacer bebés? - preguntó el chico que se encontraba rojo como un tomate

Souko no pudo evitar reír ante la inocencia del chico.

- Esa parte ya se verá, pero primero toca la práctica - dijo ella de manera seductora

Kagura no podía ni imaginar que se acababa de meter en un gran lío, pero lo disfrutaría por un buen rato.

Souko sabía que Kagura no tenía la personalidad que había imaginado o deseado al principio, pero de alguna manera adoraba ver al gran chico temblar ante cualquier acercamiento suyo, le gustaba hacerlo sufrir un poco y al final ambos tendrían diversión de ello, así que atormentaría al chico por un tiempo, pues era divertido. Y la joven estaba segura de que el chico acabaría cayendo ante sus encantos, así que podía quedarse tranquila.

Fin


Espero que os haya gustado xD a mi me pareció muy divertido ver a Kagura (en su versión troll) siendo acosado por Souko xD me imagino que seguiría siendo igual de inocente que siempre así que salió esta historia de ello :)