CAPÍTULO 37
LA PROFECÍA
Alyria: Como ya sabéis, la salvación de nuestro mundo se dará cuando se sucedan una serie de acontecimientos que el arcano Fentheas dejó escritos en el libro de los cinco reinos:
Cuando sea el momento propicio los sabios traerán a una muchacha a nuestro mundo, una muchacha que huye de su vida, pues ella vive una existencia que no le pertenece y no está marcada por su destino.
Deberá perderse a sí misma en una lucha interna para luego encontrar su poder, que se le concederá cuando sacrifique su más preciado bien por amor, así es como ella se erigirá como la Elegida.
Sus manos se mancharán de la sangre de su enemigo ignorando su vínculo con él para salvar a sus seres queridos.
Deberá unirse a la realeza para cerrar el círculo y aunque sangre y odio bañaran sus pasados, su futuro será vinculado por el amor más puro y sincero.
Así, en el año 839 a la tenue luz de la sexta luna menguante, la unión del fuego y el oro dará las esperanzas que unirán en uno solo todos los reinos de Eldarya, aunque deberá ser la sangre del vientre de la Elegida, con el sacrificio de la vida, la que restaurará el cristal que nos da nuestro poder.
Entonces, y sólo entonces, la tierra se volverá fértil y el ganado y los cultivos proliferarán para hacer a nuestro pueblo próspero.
Después de la explicación de la profecía, algunos ciudadanos le hicieron varias preguntas y yo aproveché para preguntar a Thiedil una duda que tenía hace tiempo, pero jamás había satisfecho.
Mystika: {Thiedil, ¿en qué año estamos?}
Thiedil: {En el año lunar 836, en la décima luna creciente}
Mystika: {¿...Entonces cuánto queda para que se cumpla la profecía?}
Thiedil: {Casi 3 años lunares}
Mystika: {¡Eso es muy pronto!}
Thiedil: {Así lo quiera el oráculo...}
Empecé a darle vueltas, pues no entendía demasiado lo que significaba lo del fuego y el oro.
(¿La chica tenía que morir rajada del vientre para restaurar el cristal? ¿Cuántos reyes había en Eldarya?)
Thiedil: Eh, Mystika.
Mystika: Perdona, dime.
Thiedil: ¿En qué piensas?
Mystika: En que las profecías suelen ser algo confusas.
Thiedil: Sí, hasta que se cumplen. Tengo entendido que así sucedió con el alquimista y arcano Michel de Nôtre-Dame.
Mystika: ¿Michel de Nôtr...? ¡Ah! Nostradamus. Sí, predijo varios acontecimientos que se hicieron realidad... ¿Así que era arcano, como Juana de Arco?
Thiedil: Claro, aunque las profecías de Nostradamus son muchísimas más y la mayoría tratan sobre la Tierra. Él eligió quedarse allí, aunque intentaron hacerle ir a nuestro mundo cuando la Inquisición le persiguió.
Aún alucinaba cuando me enteraba de la naturaleza de ciertos personajes de mi mundo o cuando cuadraban las fechas y la información de acontecimientos en los que los faeries estaban implicados. Estaba claro que ambos mundos seguían estrechamente conectados desde la creación.
Lo que me entristecía era que hubieran tenido que separarse. Los faeries se fueron de un mundo donde eran perseguidos para ir a otro incompleto, donde tenían dificultades para sobrevivir. Seguramente por ello la cantidad de faeries era tan baja a comparación de los humanos, si hubieran tenido los medios para proliferar obviamente serían muchos más.
Thiedil: De nuevo en tu mundo...
Mystika: Perdona, últimamente tengo la cabeza en cualquier lado.
Thiedil: No te disculpes, se nota que ocupas tu mente intentando entender y descubrir, eso jamás será un defecto.
Le sonreí agradecida por ver el lado positivo de mi ensimismamiento, pues algo que cualquier otra persona se tomaría como una ofensa, él lo convertía en una virtud, o al menos en algo positivo.
Thiedil: Debo prepararme para volver a mi ciudad. ¿No quieres acompañarme?
Mystika: Sería un verdadero placer, pero realmente tengo que continuar con mi viaje.
Thiedil: Entonces deja que ponga a tu disposición a un par de mis hombres, no es seguro que viajes sola.
Mystika: ¡No! No es necesario, de verdad, estaré bien. Además ya pronto llegaré a mi destino.
Nos despedimos de Alyria en cuanto terminó de atender al resto de seres y salimos para volver frente a la posada donde Thiedil se hospedaba, haciendo el camino de vuelta en silencio mientras le daba vueltas a las palabras de la anciana.
Thiedil: Sé que no conseguiré nada insistiendo, así que toma.
Sorprendida vi como retiró el anillo de oro blanco de su mano con un gran cuarzo gris redondeado encastrado y luego me lo tendió.
Thiedil: Si necesitas mi ayuda sólo tienes que hacer que llegue a mí a través de algún familiar y éste me llevará hasta ti.
Mystika: No, yo no...
Thiedil: Tómalo o volveré a tratarte de usted.
Finalmente acepté el presente riendo por su amenaza y lo guardé con cuidado.
Mystika: Gracias por todo...
Thiedil: Te debo la vida, cualquier cosa será poca para pagar mi deuda.
Mystika: No, no me debes nada.
Thiedil: Entonces lo hago por nuestra amistad.
Volví a reír ante su resignación y terquedad y afirmé con la cabeza. Después nos dimos un abrazo a modo de despedida y cada uno se fue en su dirección.
(Debo apresurarme y dejar de perder tiempo o no llegaré nunca o, lo que es peor, me descubrirán y seguramente apresarán)
...
Así pues, intentando detenerme lo menos posible, pasaron varios días de viaje hasta llegar a la costa, a un estrecho que unía ambas tierras, claro que obviamente necesitaría una embarcación para cruzar hasta el Bosque Brillante y el problema era que nadie me llevaría hasta allí sin un permiso especial.
Me acerqué al embarcadero mientras Ignis se ocultaba entre los árboles. Eché un vistazo a los barqueros, había varios de ellos negociando con los posibles clientes, pero sólo uno llamó mi atención, uno algo alejado y con una embarcación inconfundible en forma de caparazón de tortuga...
Yo no había cambiado mi apariencia, llevaba puesta la capucha de la capa, por lo que apenas se me veía. Me acerqué al maestro Kappa de nombre impronunciable y me planté ante él.
Mystika: Maestro, es un placer volver a verle.
Él me miró sorprendido al descubrirme, o eso parecía con esas extrañas expresiones que tenían.
Maestro Kappa: ¿Mystika? ¿Qué te trae por aquí?
Mystika: Voy al Bosque Brillante de incógnito, debo llevar a cabo una misión muy importante. Ha sido una suerte encontrarle.
Maestro Kappa: Oh, ¿y eso por qué?
Mystika: Verá, al ir de incógnito no tengo el permiso requerido para cruzar hasta el bosque, tengo que encontrar la forma de llegar por otros medios...
Maestro Kappa: Ya veo, y ha pensado en mí para ayudarle.
Mystika: Me haría un enorme favor, es necesario que no me demore demasiado.
Parecía reflexionar sobre ello. Para él seguía siendo "la humana", así que su confianza en mí, a pesar de todo, no era en absoluto plena.
Llevó su mano al mentón frotándolo con los ojos cerrados.
Maestro Kappa: Después de lo que ocurrió en mi poblado y el no ayudaros demasiado con vuestro problema, me siento en deuda contigo, así que te ayudaré.
La cara se me iluminó por completo al escucharle, aunque traté de disimular mi entusiasmo y alivio.
(Los astros deben estar de mi lado, es la única explicación)
Maestro Kappa: Tendré que desviarme un poco de mi camino, así que debemos partir antes de lo que tenía previsto...
Mystika: Maestro, muchas gracias, de verdad. No dude en que en cuanto vuelva iré a llevaros un cargamento de kukumis.
El maestro sonrió con los ojos y me citó al cabo de un par de horas.
Aprovecharía ese tiempo para comer, descansar y explicarle a Ignis lo que debía hacer para reencontrarnos allí. No podía seguirnos de cerca, pues el maestro lo vería, así que tuve que explicarle cómo llegar y cuándo partir.
Pasado ese tiempo me dirigí al embarcadero y me acerqué al maestro nerviosa y ansiosa por llegar.
Ya sólo quedaban unas 4 horas para llegar a mi destino...
[NEVRA]
Varios días pasaron y también fueron varias las ciudades o pueblos donde no tenían pistas del paradero de Mystika. La sensación de impotencia se hacía cada vez más presente.
También tuvimos que comprar provisiones, pues salimos del cuartel sin pensar en que esto nos llevaría tanto tiempo. Pero que Shaïtan no volviera o Floppy continuara guiándonos era buena señal, seguía viva y moviéndose.
Ezarel: Deberías dejar esa obsesión que tienes por ella.
Nevra: ¿Eh?
Ezarel: Para ser el jefe de Sombra eres demasiado transparente con lo que piensas o sientes.
Nevra: Deja de fastidiarme Ezarel...
Ezarel: Sólo intento ayudarte.
Nevra: ¿Ayudarme a qué?
Ezarel: A que abras los ojos y la dejes ir, sino te harás daño a ti y a ellos.
Ezarel señaló con la cabeza a Valkyon, que iba con una expresión de determinación renovada, como si supiera que estábamos a punto de llegar a nuestro objetivo.
Nevra: Y tú encantado de que no me eligiera a mí.
Ezarel: Créeme que si no fuera porque es obvio lo que ambos sienten, te apoyaría... supongo. Pero no es el caso y se merecen el uno al otro.
Volví a mirar a Valkyon, que caminaba unos pasos por delante de nosotros.
Ezarel tenía razón, se merecían, se notaba la química entre ellos, cómo podían hablarse con la mirada y ambos tenían un gran corazón.
Nevra: Soy consciente de ello y no me interpondré, pero no puedes esperar que se me pase de la noche a la mañana.
Ezarel: En verdad lo siento por ti.
Le observé con detenimiento, pero no bromeaba, estaba siendo sincero.
Asentí en su dirección y continué en silencio, estaba a punto de oscurecer y llegábamos al límite del territorio.
Nevra: Un momento chicos, estamos llegando al límite con el Bosque Brillante...
Valkyon: Creo que ya sé a dónde se dirige. Al único reino donde es probable que encuentre a su padre con mayor seguridad.
Ezarel: Isekar... De ahí vinieron los elfos oscuros. Valkyon te están buscando, no es nada seguro para ti.
Valkyon: No me importa, nada va a detenerme esta vez, nadie va a conseguir que me aparte de ella.
Al llegar al pueblo costero, Shaïtan volvió hacia nosotros, no pudo seguir su avance al tener que cruzar el mar. Obviamente Valkyon estaba en lo cierto en cuanto al rumbo que Mystika había tomado.
Buscamos donde cenar y dormir unas horas, pues apenas habíamos descansado en todo el día, pero no podíamos demorarnos en exceso, no sabíamos cuándo había llegado Mystika al Reino de Isekar, por lo que podía estar realmente en peligro.
Al fin llegué al Bosque Brillante. Seguramente Artax notaría mi presencia, como la tuvo que haber notado las veces que me salvó antes de yo saber que podía llamarle. Pero por desgracia no podía hacerle venir, no quería ponerle en peligro. A partir de ahí nadie podía ayudarme.
Cuando me despedí del Maestro Kappa fui por el bosque, evitando los caminos preestablecidos para que nadie pudiera verme. De nada servía cambiar de apariencia aquí, simplemente sin permiso y sin avisar antes, no podías estar allí.
Ignis apareció entre los árboles sin alzar demasiado el vuelo para no ser vistos, una vez reunidos ya podíamos proseguir nuestro camino.
...
Después de unas tres horas de caminata dimos con la entrada de la cueva. Tenía que encontrar el camino que nos llevaría a Isekar, algo que descubrimos por casualidad la vez anterior.
No tardaría demasiado en oscurecer allá fuera, debía darme prisa. Recorrí varios pasadizos haciendo memoria, recordando los detalles que recordé la última vez y no pude evitar pensar en él, con su mano en mi cara preocupado por mi fiebre...
Había intentado bloquear todo pensamiento hacia él, todo recuerdo, pero después de tantos días y en el lugar donde me encontraba, me fue imposible seguir haciéndolo.
(Necesito más tiempo, sólo eso, tiempo)
Al cabo de un rato llegué al pasillo que daba al exterior del tétrico bosque de Isekar. Al fin había llegado a mi destino, ahora sólo tenía que hacer noche y sabía bien donde habría cobijo y alimento.
[VALKYON]
Ezarel: Esto es un maldito antro.
Nevra: Vaya con el principito.
Ezarel levantó su dedo corazón en dirección a Nevra y dejó su mochila en el suelo. Los demás le imitamos y yo me dejé caer en la cama mientras esos dos seguían discutiendo por enésima vez. No tenía fuerzas ni ganas para callarles, así que me di la vuelta acostándome del lado contrario a ellos para intentar descansar un poco.
Desde la noche que ella cantó para mí, que se abrió completamente mirándome a los ojos y yo abandoné el lugar, sentía un profundo vacío que iba haciéndose más grande a medida que pasaban los días, un vacío que no me dejaba apenas dormir ya. Yo era el único culpable de perderla, pues por miedo fui incapaz de decirle lo que sentía y lo que me impedía estar con ella.
Ella era lo primero y lo último en mis pensamientos cada día desde hacía meses, soñaba todos las noches que la tenía entre mis brazos y luego tenía que despertar y contener mis ganas de abrazarla y besarla, de hacerla mía y retenerla por siempre. Desde luego nada que me hubiera pasado con ninguna otra chica antes.
Y así, con Mystika en mi mente, caí en un sueño ligero y agitado, cómo todos los que tenía estos últimos días.
Seguí el río hasta que llegué a un lugar que me era conocido, donde Valkyon me llevó tras salvarme, así que sólo tenía que ir colina arriba.
Y eso hice, más nerviosa de lo que creí que estaría, hasta el punto de tener a Ignis pegado a mí y alerta. Entonces vi, aun en la oscuridad de la noche, el enorme árbol con puerta que un día fue la casa de mi primo.
No había ninguna luz dentro, eso era una muy buena señal. Me acerqué y puse la oreja en la puerta. Ni un solo ruido.
Mystika: {Bien Mystika, adelante}
Giré el pomo de la puerta y ésta cedió con un chirrido bastante molesto. Cuando entré busqué algunas lámparas e hice que Ignis las encendiera iluminando así el salón y cocina.
No había signos de vida, pero tampoco estaba descuidada después del tiempo que, en teoría, llevaba vacía. Eso me provocó un escalofrío en la columna.
Seguía sin oír ruidos, así que me dirigí a la habitación de Kiartan con el corazón golpeando con fuerza en el pecho. Puse una mano temblorosa en la maneta de su puerta y la abrí muy lentamente a la vez que miraba hacia el interior.
Nadie. En la habitación de invitados tuve el mismo resultado.
Suspiré aliviada y fui a por algo de comer a la despensa. Tampoco había nada podrido o en muy mal estado, lo que significaba que alguien había estado aquí.
(¿Mi padre quizás? ...O el suyo...)
Ignis salió a cazar algo de comer, ya que Kiartan no tenía ni carne ni pescado y yo comí lo primero que encontré.
Luego me dirigí a la habitación de invitados, me quité la ropa y me metí en la cama a descansar, cayendo rápidamente en una sucesión de sueños agitados.
[EZAREL]
Estando tan cerca del objetivo hacía que los nervios estuvieran a flor de piel, así que esa noche ninguno pudo descansar adecuadamente. Valkyon no paraba de dar vueltas en la cama y cuando conseguía dormir algo, se despertaba al cabo del rato muy alterado.
Después de despertar por enésima vez se levantó y fue hacia la ventana. Perdió su mirada en el mar suspirando. Había llegado la hora de irnos, no aguantaba ver a mi amigo así ni un segundo más.
Me levanté de la cama sin hacer ruido y desperté a Nevra agitándole.
Nevra: ¿Mhh, qué pasa?
Ezarel: Tenemos que continuar y acabar con esto.
Miré en dirección a nuestro compañero y Nevra siguió mi mirada para luego asentir y levantarse.
Ezarel: Valkyon, vamos, debemos conseguir una embarcación.
Valkyon se sobresaltó al oírme, estaba tan en su mundo que no se había dado cuenta que estábamos despiertos. Murmuró una afirmación y en pocos minutos los tres estábamos listos para irnos.
Al llegar al embarcadero nos encontramos varios botes y barcos pequeños bien amarrados. Sus dueños no se encontraban allí, pues debían ser las 4 de la madrugada.
Nevra: Bueno, creo que nos va a tocar robar...
Ezarel: No me hace demasiada gracia, pero tampoco tenemos el permiso para ir al Bosque y en cualquier caso habría que encontrar a los dueños de los navíos.
Valkyon: Bueno, ¿venís o no?
Ambos nos giramos hacia Valkyon que se encontraba dentro de un bote con remos, estaba cortando la soga que lo mantenía amarrado a un poste de madera anclado en el puerto con su cuchillo.
(Creo que se le ha quitado cualquier cargo de conciencia en este viaje...)
Valkyon: ¿Por qué me miráis así? ¡Vamos!
Nevra: ¿Quizás porque acabas de robar un bote sin siquiera discutirlo antes?
Valkyon: Le será devuelto y si no se lo compensaré. Ahora, vamos.
Sin más dilación montamos al bote y Valkyon lo impulsó lejos del muelle para comenzar a remar con fuerza. No parecía que le supusiera ningún esfuerzo, a pesar de llevar casi dos semanas caminando, sin apenas descanso y con una alimentación insuficiente en muchas de las comidas.
Shaïtan y Floppy iban acurrucadas a nuestros pies, esperando llegar para continuar con su búsqueda. Incluso ellas parecían alicaídas por la ausencia de Mystika. Conseguía meterse en el bolsillo a cualquier familiar, incluso a la casi imposible Shaïtan y prueba de ello era que le seguía un dragón...
Nevra: Brrr cómo ha bajado la temperatura.
Ciertamente aquí la temperatura era bastante más baja, sin contar la humedad. Valkyon no parecía inmutarse, además estaba haciendo el esfuerzo de remar con la mirada fija a ninguna parte.
Miré la brújula que llevaba para saber si íbamos en la dirección correcta.
Ezarel: Seguimos por el camino correcto, no te desvíes.
[VALKYON]
(Mystika debe haber llegado ya a su destino y dudo que haya parado en la aldea, ni quiere ser reconocida ni tiene el permiso para estar allí, sólo hay un lugar donde puede estar...)
Ezarel: ¿Qué ocurre? Llevas un rato con el ceño fruncido.
Valkyon: Sólo pensaba en dónde estaría refugiada a estas horas.
Ezarel: ¿Y cuál es el problema?
Valkyon: Sólo hay un lugar al que pueda haber acudido.
Nevra: ¿A casa de Myrna?
Valkyon: No, no tiene permiso para estar ahí y estoy seguro que ella le reconocería aunque cambiará todo su físico.
Nevra: ¿Entonces?
Valkyon: A casa de su primo.
Nevra: Vamos, no creo que sea tan insensata.
Antes de poder continuar mi contestación, Ezarel me interrumpió haciendo un gesto con la mano.
Ezarel: No, tiene sentido lo que dice. Ha ido para buscar a su padre, así que si de casualidad lo encuentra allí, se ahorra tener que buscarlo por todo un reino desconocido para ella y es muy probable que Tristan sepa lo que está tramando.
Valkyon: Además de ser lo único que conoce en Isekar y dónde tiene comida asegurada.
Nevra: Pero dijiste que no encontrasteis el cuerpo de su primo.
Valkyon: Sí, el cuerpo no, aunque sí una sustancia viscosa y violeta. Mystika comentó que parecía que se hubiera consumido.
Ezarel: Consumido eh... Puede que algo así sucediera. Los magos tienen el poder de desmaterializarse al morir y la opción de parasitar otro cuerpo de baja consciencia, una única oportunidad.
(Desmaterializarse y ocupar otro cuerpo... Tenía sentido. ¿Y si lo que notamos cuando Kiartan murió no fue sólo la caída del escudo que impedía comunicarse con el unicornio?)
Nevra: Entonces puede que no se lo encuentre a él.
Valkyon: No lo creo, de ser así...
(No quería ni pensar en lo que podría pasar si él siguiera con vida)
La ansiedad empezó a crecer en mí y eso hizo que mi cerebro mandará una señal a mis músculos para dejar de sentir cansancio y acelerara el ritmo de los remos.
Nevra: ¿No estás cansado?
Valkyon: No.
Nevra: ¿Por qué no dejas que nos ocupemos un rato? Así estarás más en forma cuando lleguemos.
Valkyon: No es necesario.
Aceleré aún más, no necesitaba descansar, necesitaba llegar ya.
Ezarel: Valk, deberías escuchar a Nevra, es el estrés el que está actuando por ti y en cuanto te relajes un poco te dará el bajón. Deja que nos ocupemos un rato, no sólo tú tienes fuerza para remar.
Me detuve unos segundos y entonces me di cuenta de los calambres que notaba en los brazos. Estaba tan obcecado que había bloqueado el dolor para seguir adelante.
Le entregué los remos a Nevra y le dejé ocupar mi lugar. Él se sentó y comenzó a remar a buena velocidad y yo me coloqué junto a Ezarel mirando la luna reflejada en el mar para intentar relajarme, aunque me parecía imposible conseguirlo.
[NEVRA]
Ya podía sentir la proximidad de la costa a pesar de la oscuridad.
Nevra: Ya casi hemos llegado.
Valkyon alzó la vista hacia mí y luego miró al horizonte buscando tierra firme con expresión confusa e impaciente.
Nevra: Huelo la arena de la playa no muy lejos de aquí. En un rato habremos llegado, tranquilo.
Asintió y siguió mirando hacia donde debía estar la costa a la espera de que surgiera.
Nevra: ¿Crees que deberíamos ir a casa de Myrna de todos modos?
Valkyon: Realmente dudo que haya ido a la aldea y no deberíamos exponernos y poner en evidencia la presencia de Mystika allí.
Nevra: Enviaré de nuevo a Shaïtan, ella sabrá bien desenvolverse en ese reino.
De nuevo asintió en silencio. Le observé detenidamente, llevaba días sin sonreír, con el ceño fruncido, agitado, nervioso y ansioso. Nada que ver con el Valkyon tranquilo y amable de siempre. Él, que permanecía siempre impasible ante los problemas, que no perdía la calma y era capaz de razonar mejor que nadie, actuaba de forma errática y sin meditar demasiado. Esto le superaba sin duda.
Al poco rato ya pudimos ver la media luna reflejada en la arena brillante de la playa. Hice un último esfuerzo y atracamos y atamos la barca a un árbol.
Valkyon salió casi disparado hacia el bosque detrás de Shaïtan, aun sabiendo que no podría seguirle el ritmo, así que nosotros también apretamos el paso y les seguimos.
Como era de esperar mi Gallytrot se adelantó cada vez más tomando una distancia imposible de seguir, pero Floppy fue dirigiendo a su dueño por el camino correcto.
Ezarel: {Antes creía que esa rata no servía para nada y ha resultado ser de gran ayuda}
Nevra: {Quizás si no la sobreprotegiera...}
Ezarel: {Es como su bebé, la encontró recién nacida al borde de la muerte y la cuidó y sacó adelante con mucha dedicación}
Nevra: {Quien lo hubiera dicho con su aspecto...}
Ezarel: {Sí, las apariencias engañan, bien lo sabes}
Nevra: {¿Por qué lo dices?}
Ezarel: {De mujeriego a perrito faldero...}
Nevra: No soy ningún perrito faldero.
Al alzar la voz Valkyon se giró hacia nosotros con mirada severa. Si queríamos pasar desapercibidos discutir no era la mejor de las ideas, pero de nuevo el elfo se metía conmigo.
(¿Perrito faldero? Habría que haberle visto a él con la madre de Mystika, seguro que era peor. ¡Pero si sigue pensando en ella después de 20 años!)
Nevra: {Me gustaría ver cómo reaccionarías si apareciera Marian...}
Ezarel: {Ha pasado mucho tiempo ya}
Nevra: {No disimules, recuerda que hablo mucho con su hija}
Le dediqué una sonrisa de suficiencia y Ezarel soltó un gruñido molesto y se calló, había tocado la fibra sensible, así que dejé también el tema sin temor a réplicas por el momento.
Valkyon: Vamos, es por aquí, es el camino que lleva a la cueva.
No conseguía conciliar el sueño más de una hora seguida. Dormía un poco y en seguida me despertaba agitada para volver a dormir. Quizás no había sido una gran idea venir a casa de Kiartan, pero sin conocer nada más de este reino, no tenía otra opción que aquí o a la intemperie con los riesgos que suponía, pues en su momento Artax me habló sobre los habitantes de este reino y la mayoría eran de los que preferías no encontrarte bajo ningún concepto.
No había visto a Ignis, pero seguramente entrara una vez acabada la caza y se colocara en algún rincón a descansar. Ambos echábamos en falta a Álex, sobre todo por la noche, aunque intentaba no torturarme demasiado con eso, estaba en las mejores manos y yo bastantes quebraderos de cabeza tenía ya para añadir más remordimientos, algo que apenas había sentido en mi vida, pues siempre he intentado obrar correctamente, según mis principios y sentir que había faltado a varios de ellos en un corto espacio de tiempo me hacía sentir horrible, no obstante, la sensación se iba atenuando a medida que pasaban los días y me aproximaba a mi destino.
Podía sentir que estaba cerca de lograrlo, no sé cómo, pero lo hacía y supongo que por eso no podía dormir tranquila ni sentirme relajada.
Dormité un rato más, seguía sin poder tener un sueño profundo, pero me valía para descansar.
En un momento dado noté un peso en la cama. En seguida pensé en Ignis, que buscaba compañía para descansar y seguí durmiendo. Pero entonces, sentí ese peso sobre mi cuerpo y en cuanto aprecié cómo apartaban un mechón de mi cara abrí los ojos de par en par aterrorizada.
En ese instante una mano tapó mi boca y sólo pude ver sus mechones caer hacia los lados de su cara y sus ojos tranquilos observándome.
(Esos ojos verdes...)
CONTINUARÁ
