CAPÍTULO 39

¿POR QUÉ ÉL?

Leiftan me colocó tras él para protegerme, pero no llevaba ningún arma, así que no entendí de qué servía ponerse delante. ¿Es posible que tuviera algún talento oculto que desconocía?

Observé a la bestia en la oscuridad de nuevo, el ojo llameante era mayor que el de un Perro Negro, estaba segura y entrecerrando los ojos pude comprobar que se veían unas líneas de color fucsia en cabeza y cuello.

(Tiene que ser una broma...)

Mystika: Espera Leiftan, no es un Perro Negro... es un Gallytrot.

Salí de detrás de Leiftan y di unos pasos al frente. El Gallytrot hizo lo propio dejando ver sus líneas con mayor claridad.

Me acerqué un poco con cautela, pues aunque no fuera un Perro Negro, no eran dóciles como un familiar, a no ser que se tratara de una que ya conocía...

Di otro paso vacilante, en alerta y esperando que el Gallytrot reaccionara de alguna forma cuando de repente se abalanzó sobre mí.
Éste me tiró al suelo tan rápido que ni a Leiftan le dio tiempo de interponerse y cuando estaba a mi altura se detuvo al ver al cánido lamer con fruición mi cara.

Mystika: Shaïtan ya, ¡para! Jajaja

Intenté deshacerme de Shaïtan, pero tenía demasiada fuerza y, además, a mí también me encantaban los mimos, así que mi resistencia era mínima.

Al fin la familiar de Nevra se detuvo y se sentó a mi lado a la espera de que me levantara.

Cuando Leiftan me tendió la mano para tal fin, ella gruñó en su dirección, aunque sin moverse del sitio.

Mystika: Shht, no pasa nada linda.

Leiftan: Vaya, es bastante desconfiada.

Mystika: No te preocupes, no creo que te haga nada.

Finalmente tomé su mano y me ayudó a ponerme en pie. Expulsó el polvo de mis brazos y luego pasó su mano cuidadosamente por mi cara para limpiar los restos de los besos de la Gallytrot.

Leiftan: Casi me da hasta envidia.

Mystika: Más te vale no hacerme tal cosa, ¡sólo se lo permito a ella!

Shaïtan volvió a gruñir a Leiftan y éste tomó una distancia prudencial, pues no se fiaba de que yo pudiera controlarla tanto como para que no le atacara.

Leiftan: Bueno, puedo irme tranquilo, al parecer ya tienes una guardaespaldas.

Mystika: Pero esto es un problema, si Shaïtan está aquí significa que Nevra también.

Leiftan: Puede que sólo esté explorando.

Mystika: Hay casi dos semanas de viaje a pie, a su ritmo, no sé, ¿casi una semana? Además de haber un mar de por medio.

Leiftan se rindió ante la evidencia y puso cara de preocupación mirándola. Shaïtan seguía sentada a mi lado, custodiándome.

Leiftan: Como dices, ella es más rápida, eso significa que Nevra aún andará lejos.

Mystika: En teoría.

Leiftan: En teoría... Sea como sea, no parece que quiera separarse de ti, así que no te queda más remedio que continuar el camino con ella.

Mystika: Y tú puedes irte tranquilo, ahora tengo dos custodios a mi lado.

Él me sonrió mirando a Shaïtan e Ignis que se había mantenido cerca y tranquilo, seguramente porque en seguida olió a la familiar y la reconoció.

Leiftan: Sí, te dejo en buenas manos. Ahora sólo tienes que seguir el sendero hasta la ciudad en ruinas. Tu padre suele deambular por ahí.

Mystika: ¿Qué tiene de especial ese lugar?

Leiftan: Era la aldea de nuestra infancia, antes de que la arrasaran...

Una expresión realmente triste envolvió su rostro, por lo que me aproximé a él y le abracé sin dejar de mirarle.
Él chocó su frente contra la mía, a pesar de los gruñidos incesantes que se oían detrás de mí. Miró de reojo hacia ella y volvió la vista en mí.

Leiftan: ¿Crees que me atacará si te beso?

Mystika: ¿Te arriesgarías?

Leiftan: {Sin duda...}

Y entonces me besó con ternura mientras me envolvía con sus brazos dulcemente y acariciaba mi pelo. Al cabo de unos segundos se separó mirándome fijamente.

Leiftan: No deberíamos retrasarnos más.

Asentí poco convencida, pues por muchas ganas que tuviera de saber qué era, me daba algo de miedo lo que me esperaba. Suspiré y me separé un paso de él.

Leiftan: Vendré a por ti y podremos irnos lejos de la Guardia, lejos de todo y de todos. Solos tú y yo.

(Lejos... Sí, eso era lo que necesitaba, irme lejos, tan lejos que nadie pudiera encontrarme. Pero ¿realmente quería que fuera él mi compañero de viaje?)

Mystika: De acuerdo. Nos vemos más tarde.

Leiftan abandonó la cueva bajo la atenta mirada de mi nueva guardaespaldas, tomando una dirección dónde no había camino alguno, sino que tenía que atravesar la vegetación. Yo seguí el sendero que me había señalizado, el que me llevaría a las ruinas.

No sabría cómo explicarlo, pero podía sentir que estaba muy cerca de conseguir mi objetivo, era algo visceral. Pronto tendría mi desenlace ansiado. Morir o renacer. Aunque en el fondo sólo quería dejar de sentir...


[VALKYON]

Al fin conseguimos salir de la cueva, hacia un rato que había amanecido y Floppy seguía guiándonos hacia la casa de Kiartan.

Bordeamos el río como la otra vez, en absoluto silencio.

Con Mystika los silencios jamás eran incómodos, no necesitábamos hablar para rellenarlos, simplemente disfrutaba de su presencia, observando detalladamente cada rasgo de su rostro, o sus expresiones al ver algo nuevo o que ella consideraba hermoso. En algunas ocasiones ella se giraba a mirarme y me regalaba una de esas sonrisas que conseguían desestabilizarme, haciendo que mi ritmo cardíaco aumentase de forma irremediable.

En el Cuartel solía haber faena que me tenía ocupado, pero esos días que pasamos aquí, en compañía el uno del otro las 24 horas, fue casi insoportable el tener que contenerme. Sobre todo después de ESA noche.

Y precisamente llegamos a la orilla donde la llevé después de rescatarla, Floppy no tenía claro por donde seguir.

Cerca de la orilla divisé un trozo de tela blanca y al acercarme comprobé que era un jirón de venda, de cuando curamos nuestros cortes. No pude evitar llevar mi mano a la nueva cicatriz al recordarlo.

Nevra: ¿Hacia dónde hay que ir ahora?

Valkyon: Hay dos rastros, quiero comprobar antes la casa de su primo.

Asintieron sin llevarme la contraria y me siguieron colina arriba.
Desde abajo iba sintiendo mi ansiedad crecer sin control. Estar allí me hacía rememorar vivamente lo ocurrido, lo malo y lo bueno... sus labios...
Sólo quería llegar y comprobar que nada malo le había ocurrido.

En pocos minutos llegamos a la casa-árbol y no me lo pensé dos veces, abrí la puerta de par en par y barrí la estancia con la mirada. Nadie, sólo rastros de que alguien se había alimentado. Había dos vasos y dos platos...

Ezarel: ¿Dos platos? Esto no es bueno...

Valkyon: El día del ataque, los elfos tenían órdenes de capturarla sin dañarle y llevarla con el padre de Kiartan.

Ezarel: ¿Crees que pueda tratarse de él?

Valkyon: Es una posibilidad. A no ser que se trate de Tristan y se la haya llevado.

Nevra comenzó a usar su fino olfato como siguiendo un rastro hasta la habitación de invitados. Ambos le seguimos.

Nevra: Ha estado aquí, con un hombre. Su olor me es familiar...

Se acercó a la cama diciendo que ahí era más intenso. Aspiró de nuevo y empalideció reflejando en su rostro la confusión mientras murmuraba para él mismo.

Nevra: {¿Qué pinta él aquí...?}

Valkyon: ¿Qué ocurre? ¿Quién es el hombre que ha estado aquí?

Nevra: No lo vais a creer.

Ezarel: ¡Venga, no te hagas el interesante!

Tras una pausa Nevra nos miró a ambos aún algo confuso.

Nevra: ...Es Leiftan.

Ezarel y yo contestamos con un "¿¡Qué!?" al unísono.

(¿Qué pinta Leiftan en esta historia? Y, ¿cómo ha dado con Mystika?)

Nevra: Han estado juntos en la cama... Hace no mucho.

Valkyon: {Juntos...}

Al escuchar eso mi corazón se encogió irremediablemente. Y la culpa era mía, yo la había empujado allí y mi rechazo, quizás, a caer en los brazos de otro, de Leiftan.

(¿Pero qué diablos hace aquí Leiftan?)

Nevra: No han... intimado.

Sentí un poco de alivio, sólo un poco. Ella seguía por ahí en peligro.

Ezarel: ¿Creéis que ella haya quedado en verse con él aquí?

Nevra: ¿Qué quieres decir, que se ha fugado para estar con él?

Ezarel: No lo sé, es sólo que no entiendo que hace Leiftan aquí.

Ya habíamos perdido suficiente tiempo y las elucubraciones de poco servían, sobre todo las que tenían que ver con Leiftan y ella juntos.

(Tiene que haber otro motivo, ella no se ha fugado con él. Es imposible)

Pero por mucho que me repitiera lo mismo, una parte de mí tenía la misma duda y eso dolía, haciéndome recordar cuando la vi besarse con Nevra delante de mis narices, o cuando la veía reír y jugar con él, o el hecho de verlos abrazados en la playa durante esa fiesta mientras bailaban, o mirarse con complicidad en la mesa, o verla salir a hurtadillas de su habitación. Tantos momentos que desearía haber sido yo quien ocupara ese lugar... Pero de nada servía lamentarse, lo hecho, hecho estaba. Sólo deseada que no fuera demasiado tarde.

Valkyon: Sigamos, Floppy tenía otro rastro.

Seguimos a mi pequeña familiar que caminaba nerviosa olisqueando a su alrededor hasta llevarnos a la otra orilla del río, cruzando por unas rocas dispuestas a lo ancho del caudal. Era el camino que tomé para ir a la cueva donde conseguí esa extraña flor que salvó a Mystika.

Y en efecto, Floppy nos condujo directamente a la cueva, adentrándonos en ella.

Sólo deseaba que Shaïtan hubiera dado con ella y la protegiera y encontrarla pronto.

Nevra: Chicos, ¿qué es esa luz?

El manto de campanillas apareció ante nosotros y en seguida sentí la tensión. Entonces Nevra se acercó a tocarlas.

Valkyon: ¡Quieto!

Nevra paró en seco y me miró extrañado por mi advertencia.

Valkyon: No deberías coger ninguna.

Nevra: ¿Qué ocurre?

Valkyon: Son custodiadas por una especie de araña gigante.

Ezarel: JoroGumo... ¡son campanillas de luz! ¿Cómo sabías esto?

Rememoré ese momento sin poder evitarlo, aunque no quería, pues no deseaba volver a sentir la angustia que pasé en ese instante buscando esa flor con la esperanza de salvarla...

Valkyon: El unicornio me dijo que necesitaba una de éstas para salvar a Mystika.

Nevra: ¿Tuviste que enfrentarte al ser ese?

Valkyon: Algo así... Cuando encontré la flor no dudé en arrancar una, pero en cuanto lo hice apareció el monstruo ese y me empujó haciéndome caer al suelo.

Nevra: ¿Sólo te empujó?

Valkyon: Creí que me intentaría matar, yo sólo pensaba en proteger la flor y salir corriendo hacia donde estaba Mystika. Y entonces me miró, se giró y se fue.

Ezarel reflexionaba y parecía hacer memoria.

Ezarel: Se dice que sólo alguien con una intención no egoísta puede salvarse del ataque del JoroGumo en cuanto toma una de sus flores.

Valkyon: Por eso Artax me mandó a buscarla sin temor a que me atacara...

Nevra: Bien, entonces mejor no tocarlas.

Dejamos atrás las flores y seguimos caminando. Mantuve a Floppy cerca, por si la araña no era la única criatura peligrosa en la cueva. La otra vez no fui más allá.


El camino a la aldea se hizo bastante largo y tedioso y tuve que parar a comer, como me advirtió Leiftan. Aún no había ni rastro de la ciudad y, lo que más me inquietaba, no me encontré con ninguna otra criatura o ser. Casi parecía que hubieran evacuado la zona y esto me aliviaba e inquietaba a partes iguales.

En absoluto me apetecía encontrarme con arpías, trolls, espectros o lo que hubiera allí, pero después de tantas horas no esperaba hallarme en un auténtico desierto. Ni siquiera había familiares recorriendo los bosques.

De repente Shaïtan frenó en seco olisqueando el aire y comenzó a aullar a viva voz.

Mystika: Shaïtan, por los dioses, calla o vete tú a saber quién o qué aparecerá por aquí.

Pero hizo caso omiso y continuó aullando, parecía dar una señal de aviso.

(Oh no... ¿Y si está avisando a su dueño?)

Volví a retomar el camino, esta vez apretando el paso por si mis sospechas eran ciertas y Nevra se encontraba cerca. Estaba tan próxima de lo que fuera que tenía que hacer que no quería que nadie me lo fastidiara. Y sólo el cariño que sentía por ciertas personas podía llegar a convencerme de detenerme en mi empeño. Pero ya lo había pospuesto demasiado, ésta era mi oportunidad, LA oportunidad.


[NEVRA]

Al poco de salir al exterior de la cueva comencé a oír unos aullidos inconfundibles dando la alerta. Había olido mi rastro y me estaba avisando.

Nevra: Chicos, Shaïtan está con Mystika.

Valkyon: ¿¡Seguro!?

Nevra: Sin duda alguna, acabo de oírla. No estamos demasiado lejos.

Valkyon: Por fin...

Aunque ya íbamos rápido, Valkyon subió el ritmo dando grandes zancadas por un camino bien marcado, siguiendo a la pequeña Floppy, que corría sin descanso para asombro de todos.

Ni Ezarel ni yo hubiéramos apostado por que esa pequeña ratita tuviera tanto coraje e ímpetu. Era obvio que se trataba del efecto que Mystika creaba en los demás, pues hasta Ezarel había venido por voluntad propia.

Ezarel: {Eh, ¿qué opinas de lo de Leiftan?}

Nevra: {No lo sé, aún no consigo comprender cuándo y cómo han contactado para verse aquí y mucho menos con qué finalidad}

Ezarel: {Leiftan estaba fuera por temas familiares. Puede que tenga familia aquí...}

Nevra: {¿En este reino? Eso sería muy raro}

(Sí, muy raro... demasiado)

Valkyon: Venga chicos, no os retraséis.

(También nos dijo Valkyon que los elfos que le atacaron tenían orden de no tocar a Mystika y llevarla con el padre de Kiartan a pesar de que no conocía quien era, lo que me hacía pensar en que él sí la conocía a ella...)

Nevra: {Pero aunque así fuera, ella no sabía dónde se encontraba él y han estado justo en la casa de su primo...}

Entonces me vino a la mente una idea rocambolesca, era tan loca que podía ser verdad y mi cara se desencajó en una mueca por ello.

Ezarel me miraba con el ceño fruncido, pero por cómo lo hacía creía que había llegado a la misma conclusión que yo.

Ezarel: ¿No creerás qué él...?

No pudo acabar la frase, esto era demasiado... Tragué saliva con dificultad y miré a Valkyon, que parecía ajeno a nuestra conversación.

Nevra: No puede ser, es un lorialet.

Ezarel: Eso dijo él, ¿pero a cuántos más conoces? ¿Dónde hay información de ellos?

Nevra: ...Lo cierto es que no, no hay información de esa especie.

Ezarel: Creo que no hay duda, Leiftan es el tío de Mystika...

Valkyon paró en seco, sí que había escuchado nuestra conversación.
Cuando llegamos a su altura pudimos ver su rostro sombrío y los músculos de su mandíbula tensos.

Ezarel: ¿Qué pasa amigo?

Valkyon: Si Leiftan es su tío...

Hizo una pausa, tragando saliva, ordenando sus pensamientos. Su mandíbula seguía apretada, igual que sus puños.

Valkyon: ...Significa que es un íncubo.

Ezarel: Y podría hacer con Mystika lo mismo que hizo Tristan con su madre.

Nevra: ¡Pero es su tío!

Ezarel me miró con ironía dibujando una sonrisa burlona, aunque sombría.

Ezarel: ¿De verdad crees que tienen algún escrúpulo?

Valkyon: {Hace mucho que está enamorado ella...}

Ezarel: ¿Enamorado? Yo diría obsesionado. {Dudo mucho que sepan qué es el amor...}

Después de echarnos una mirada abatida siguió caminando y nosotros le imitamos. No podíamos perder tiempo, no sabíamos qué intenciones tenía Leiftan con ella y ya era suficiente con saber las intenciones del padre.

Nevra: Pero si Leiftan es su tío, sabiendo lo que siente por ella, quizás evite que Tristan intente matarla.

Ezarel: Son Daemons, no saben lo que son los remordimientos y Tristan es capaz de cualquier cosa por conseguir su objetivo, bien lo sabéis.

Nevra: No sé, no lo parece.

Ezarel: Es obvio que ha estado actuando, Tristan también era amable hasta que Marian prefirió pasar el tiempo conmigo...

Valkyon: Y él fue quien mandó a los elfos a atacarme.

De repente se hizo el silencio. El bueno y amable de Leiftan había mandado a unos elfos a matar a Valkyon, obviamente no era lo que aparentaba y eso podía significar que sólo quisiera a Mystika para satisfacer sus más bajos instintos.
Aun así me costaba creerlo, supongo que como cuando descubres la traición de alguien conocido y no te lo esperas en absoluto.

De nuevo aumentamos el ritmo, ahora Mystika estaba doblemente en peligro.

Nevra: Hay algo que no me cuadra. Mystika es una chica lista, seguro que sabe la verdad sobre Leiftan. ¿Por qué seguirle?

Ezarel: Es verdad que no había signos de lucha precisamente, incluso desayunaron juntos después de haber estado en la misma cama...

Nevra: Sólo hay dos posibilidades: o le está siguiendo el juego o...

Ezarel: ¿Ha elegido libremente estar con él?

Escuchar eso hizo que mi corazón tuviera una punzada por el dolor. Si bien estaba aceptando que ella no iba a ser para mí, imaginar que quien estuviera con ella no fuera Valkyon, se me hacía más difícil.

Miré hacia él, su rostro estaba crispado y de nuevo apretaba su mandíbula en un gesto de dolor. Obviamente él también había pensado en esa posibilidad, en que Mystika, dolida por el rechazo, hubiera decidido estar con Leiftan a pesar de todo. Pero no podía ser, ella tenía sentido común y él era su tío.

Nevra: No, no puede haberle elegido a él. No creo que ignore el lazo de sangre que les une.

Valkyon: ¿Podríais dejar el tema? De nada sirve hacer hipótesis. Tenemos que encontrarla. {Y salir de dudas...}


Al fin divisé a lo lejos las ruinas de lo que fue una aldea. La vegetación había cubierto los restos de las edificaciones de piedra, lo que le daba un aspecto algo lúgubre aunque hermoso.
Había enredaderas con bonitas flores de varios colores rodeando columnas y muros.

Estaba claro que los habitantes evitaban ser descubiertos, pues jamás había visto una pequeña aldea rodeada de muros tan altos. Además estaban en medio del bosque y había que llegar por la cueva esa. Su emplazamiento no era en absoluto fácil de encontrar y, aún así y como me dijo Leiftan, los encontraron y arrasaron.

Entré a través de una grieta en el muro que llegaba hasta el suelo seguida por mis dos guardianes y me paseé viendo los restos de la contienda.
Todo tenía un aspecto muy anticuado, como si hubiera pasado hace muchas décadas o incluso siglos.

(¿Cuántos años tendrán mi padre y Leiftan?)

Removí algunos montones de polvo descubriendo algunos objetos como vasijas, platos rotos y algún escudo y arma oxidadas. Al dar una patada a una de las pequeñas dunas, vi algo tallado en madera y me agaché para cogerlo. Era un muñeco con alas y cuernos, seguramente el juguete de algún niño...

(¿Cómo nadie puede hacerle esto a un niño?)

Leiftan no me había dado detalles, parecía un recuerdo bastante doloroso para él y viendo los restos, podía comprender el por qué.
Estando ahí entendía mucho mejor que quisiera ocultar su naturaleza, aunque esto hubiera ocurrido hace mucho, aunque las cosas hubieran cambiado. El recuerdo de algo tan doloroso debía perseguirle creándole un profundo trauma.

¿?: Al fin has venido a mí...

Me giré en dirección a su voz con toda la tranquilidad que pude adoptar mientras Shaïtan gruñía e Ignis silbaba en la misma dirección.

Mystika: Padre... cuánto tiempo sin verte.

Tristan: Al fin has aceptado tu destino.

Mystika: Ya lo ves, estoy lista.

Tristan: No hay prisa. Sígueme.


[VALKYON]

Floppy estaba agotada pero seguía el camino sin descanso cuando vimos unas ruinas a lo lejos.

Valkyon: Ven Floppy, descansa un rato.

Ella aceptó encantada y subió a mi espalda y se acurrucó en el cuello de mi chaleco. Los chicos y yo usamos una grieta en un muro para entrar a una especie de aldea destruida.
Cada uno de nosotros inspeccionó vagamente el lugar, observando los restos de lo que un día fueron los hogares de alguien.

Ezarel: Esto debe llevar destruido siglos, mirad los dibujos de los escudos.

Nevra cogió uno de ellos retirando el polvo que había por encima.

Nevra: Daemons...

Ezarel: Y la Guardia de Eel...

Otro escudo cercano reflejaba el antiguo sello de la Guardia Obsidiana, hacía varios siglos que no se usaba.

También había armas de otras de las Guardias. Al parecer la Guardia de Eel vino a acabar con los aldeanos que vivían aquí, Daemons, seguramente refugiados en este recóndito lugar para evitar ser cazados.

Mi pie chocó con algo de madera y me agaché para recogerlo y observarlo mejor. Era un muñeco infantil.

Valkyon: Aquí vivían niños...

Ezarel: No podemos juzgar bien lo que se hizo hace tanto tiempo, tenían una forma de pensar diferente.

Valkyon: Los niños son inocentes en cualquier época.

Nevra: Seguramente sólo buscaran restablecer el orden del Cristal matando a los últimos descendientes vivos.

Era obvio que el objetivo era ese y que se creía que únicamente acabando con la especie que debía sacrificarse, Eldarya sería lo que tenía que ser. Pero no había pruebas de que eso fuera así. ¿Y si la única oportunidad fue en el sacrificio azul?

Nevra: Lo que no entiendo es por qué unirse a la guardia que asesinó a toda tu aldea, a tu familia.

Ezarel: Los tiempos han cambiado y quizás así era la forma de demostrar que estaba superado.

Valkyon: Para que confiaran plenamente... Porque ¿quién se metería en casa del enemigo sabiéndose lo que era?

Volví a dejar el muñeco junto a los restos de una casa, sobre una piedra y repasé los alrededores con la vista.

Nevra: Han estado aquí hace poco, estamos muy cerca. Pero no huelo a Leiftan, es el olor de otro hombre el que hay.

Ezarel: Tristan...

Valkyon: Pues continuemos, no hay tiempo que perder ahora.


Tristan y yo caminamos durante un rato a cierta distancia, la que mis custodios le permitieron. Charlamos sobre la aldea, sobre lo que ocurrió aquél día, cuando él quedó huérfano de padre siendo un adolescente y Leiftan de ambos padres siendo aún un niño.

Mi abuela consiguió huir con ambos al bosque y decidió tomar a Leiftan como su hijo. Fueron los únicos supervivientes y fue la Guardia de Eel la que arrasó su pueblo...

Él entendía que lo que había pasado hace tantos siglos no tenía por qué repercutir en el presente y por ello, para reafirmarse en su voluntad de integrarse, se unió a ellos y le aceptaron tal y como era. Hasta que todo se torció y el rencor hizo mella en cuanto mi madre desapareció de este mundo.

Mystika: Para pasar página hay que perdonar y olvidar, sino, es imposible.

Tristan: Sí, supongo que no es tan fácil olvidar como matan a tu padre delante de tus narices.

Mystika: Y ahora tú quieres matar a tu hija.

Tristan: Técnicamente sólo busco la forma de sacar tu poder. Hay casos de gente que ha encontrado su poder al estar a punto de morir.

Mystika: Bueno, acabemos con esto. ¿Serás tú esta vez quien lo haga?

Tristan: Oh no, yo no me mancho las manos, además soy mejor alquimista que guerrero. Tengo un amigo que se encargará de ello.

Al acabar la charla llegamos a final del bosque. Éste daba a un valle entre dos montañas de piedra, sin apenas vegetación.

Tristan: Hemos llegado.

Me giré hacia él y de repente cuatro enormes alas negras surgieron de su espalda creando un pequeño remolino al batirlas. De su cabeza salieron varios cuernos del mismo color, sus orbes se oscurecieron perdiendo el color blanco y los iris se volvieron brillantes como fluorescentes.

Di unos cuantos pasos hacia atrás sorprendida y algo asustada por la escena mientras mis acompañantes mostraban sus dientes.

Tristan: Ya era hora de que vieras mi verdadero yo. Estaré vigilando desde las alturas, mi amigo es impredecible, así que prefiero estar a una distancia prudencial.

Y con esa sonrisa cínica que tenía, comenzó a batir las alas más fuerte y se elevó hacia el cielo bajo mi atenta mirada, completamente paralizada y sin poder articular palabra.

Cuando al fin reaccioné busqué en el cielo su silueta en vano por entre las copas de los árboles. Entonces fui en dirección al valle, a campo abierto para poder encontrarle.

Estaba a punto de cruzar la linde del bosque cuando una voz me detuvo.

Valkyon: ¡Mystika!

Mi corazón dio un salto en el pecho y frené de golpe. Sin darme apenas tiempo a girarme escuché sus pasos acelerados acercarse a mí.

Su mano aferró mi brazo haciéndome girar hacia él por completo y rápidamente puso sus manos en mi cara, mirándome como si no creyera lo que veía.

Valkyon: Estás bien...

Mystika: ¿Q-qué haces aquí?

Valkyon: Hemos venido a buscarte. No vamos a dejar que te ocurra nada malo.

Mystika: No entiendes nada... Tienes que irte...

Él acariciaba mis mejillas con sus pulgares sonriendo aliviado e ignorando lo que acababa de decirle.

Valkyon: No pienso irme de tu lado, nunca más. Mystika, tengo algo importante que decirte.

*BRAAAAMMM*

De repente la tierra se sacudió a nuestro alrededor haciendo temblar nuestros cuerpos.

Valkyon: ¡Qué diablos...!

CONTINUARÁ