CAPÍTULO 40

LA ELEGIDA

Todo el suelo comenzó a temblar bajo nuestros pies y empezó a escucharse una avalancha de rocas cayendo en el valle.
Los dos nos giramos hacia el ruido mientras Valkyon retiraba lentamente las manos de mi cara desconcertado.
Estupefactos vimos como una de las montañas se elevaba lentamente del suelo, como si algo la estuviera subiendo hacia el cielo, haciendo que varias rocas empezaran a caer cerca de nosotros como proyectiles. Valkyon me rodeó con los brazos apartándome y cubriéndome para no recibir ningún impacto hasta que la lluvia cesó.

Valkyon: ¿Qué está pasando?

Mystika: Escúchame, tienes que irte de aquí.

Valkyon: ¡NO!

Mystika: ¡No seas terco!

Otro temblor nos sacudió a punto de hacernos caer al suelo, pero él me sujetó por los hombros y aguantó.
En cuanto finalizó el terremoto nos enderezamos de nuevo, aún con sus manos en mis brazos.
La montaña comenzó a dar varios pasos lentos por el valle, haciendo temblar el suelo en cada movimiento.

(Es un gigante de piedra...)

Valkyon: Mystika, perdóname.

Mystika: ¿Qué?

Y sin añadir nada más me dio un empujón hacia atrás y en seguida noté como alguien me aferraba con mucha fuerza con sus brazos, inmovilizándome. Traté de zafarme sin éxito.

Ezarel: Vamos, deja de luchar, soy más fuerte de lo que crees.

Mystika: ¡Suéltame! ¿Qué estáis haciendo?

Ezarel: Evitar que cometas una estupidez.

Entonces Valkyon sacó su arma, me echó una última mirada y salió hacia el valle.

Mystika: ¡NO! ¡Maldita sea, vuelve!

Por el rabillo del ojo vi a Nevra correr también hacia el valle con su arma en la mano.

Mystika: {Nevra...} Ezarel suéltame.

Ezarel: Lo siento Mystika, debo ponerte a salvo.

Empecé a escuchar el filo del hacha de Valkyon chocar contra la piedra y forcejeé para liberarme cada vez más histérica. El elfo intentaba apartarme de allí, pero mi resistencia le impedía dar marcha atrás.

Mystika: ¡Ezarel, son tus amigos los que están en peligro! Cómo les pase algo jamás te lo perdonaré.

Ezarel: Me arriesgaré.

Mystika: Pero, ¿por qué me retienes?

Ezarel: Porque no vamos a dejar que te ocurra nada. Les he dicho lo que quería tu padre de ti.

Miré a todos lados y vi a Ignis retenido por Shaïtan, impidiéndole ayudarme, aunque él no mostraba demasiada resistencia, como si entendiera los motivos por los cuales se interponía. Seguramente Nevra le dio instrucciones.

Por desgracia ahora todos estábamos en peligro con ese monstruo, necesitábamos ayuda, pero, ¿cómo avisar de ello...?

Mystika: ...Ezarel, déjame pedir ayuda.

Ezarel: ¿Pedir ayuda a quién? ¿Cómo?

Mystika: Busca en el bolsillo derecho de mi pantalón.

Extrañado me rodeó con un solo brazo temiendo que fuera una treta para poder escaparme.

Ezarel: {Perdona}

Después de murmurar metió la mano en mi bolsillo totalmente incómodo y buscó el objeto que guardaba con cuidado.
Al sacarlo y mirarlo quedó mudo unos segundos.

Ezarel: ¿Qué haces con el anillo del General Thiedil?

Mystika: Me lo dio él y me dijo que se lo hiciera llegar cuando estuviera en un apuro. Ahora deja que venga Ignis.

Ezarel silbó a Shaïtan para que dejara de frenar a Ignis y éste se acercó a nosotros.

Mystika: Hey pequeño, necesito que lleves esto a Thiedil, ¿recuerdas su olor, verdad?

Ignis gruñó y atrapó el anillo de la mano de Ezarel con una de sus garras y se elevó hacia el cielo raudo y veloz desapareciendo a los pocos segundos.

Entonces un quejido me devolvió a la realidad. Nevra estaba tirado en el suelo en mi campo de visión, intentando levantarse de nuevo.

Mystika: ¡Nevra deteneos, por favor!

Volví a hacer fuerza para deshacerme del agarre de Ezarel en vano mientras veía a Nevra levantarse con dificultad. Éste me miró sonriendo y de nuevo lo perdí de vista cuando retomó la batalla a campo abierto.

Mystika: ¡Maldito elfo, suéltame ya!

Ezarel: Eso no es posible, tengo que mantenerte a salvo, deja de resistirte.

Mystika: ¿Y quién les mantiene a salvo a ellos? ¿Y a nosotros cuando los mate?

Ezarel seguía haciendo fuerza para mantenerme bien sujeta y retroceder hacia el corazón del bosque, aunque comenzaba a costarle por el cansancio de luchar contra mis esfuerzos.

Mystika: ¿De qué sirve morir todos, joder? ¡Sólo me quiere a mí!

Pero el elfo seguía ignorándome.

(Ignis, llega pronto a tu destino, por favor)

Dejé de intentar huir para recuperar algo de aliento. Oía a los chicos luchar en vano contra un gigante de piedra con armas insignificantes para él y bajo la atenta mirada de mi padre.
Miré hacia el cielo y lo pude divisar finalmente a varios metros de altura, observando divertido la escena.
Mis lágrimas comenzaron a salir sin mucho control por la rabia y la frustración. A ratos volvía a forcejear con la esperanza de que Ezarel bajara la guardia, pero tenía claro su objetivo y estaba concentrado en cumplirlo.

Mystika: {Por favor...}

Ezarel: {Lo siento}

Volví a mirar al cielo y Ezarel me imitó. Tristan nos observaba ahora más de cerca, sonriendo burlonamente. Entonces miró a Ezarel y con su dedo índice hizo el gesto de rebanarle la garganta riendo.
Sentí un escalofrío por todo el cuerpo y la tensión en las manos de mi compañero. No iba a detenerse, nos mataría uno por uno.
Las fuerzas me fallaron y me derrumbé en el suelo perdiendo cualquier esperanza y el hecho de no poder ver qué ocurría unos metros más allá lo empeoraba. Ezarel no me soltaba, por lo que acabó de rodillas en el suelo rodeándome.

Varios gritos por la lucha llegaban claramente a nosotros, cada vez más agotados. Entonces oímos otro temblor y un quejido.
Nevra volvió a rodar por el suelo, pero esta vez no consiguió levantarse. Por suerte seguía consciente y vivo, pero el golpe le había dejado bastante afectado como para levantarse por el momento.
Valkyon ahora estaba solo.

Volví a mirar al cielo y entonces vi a mi padre acompañado por otro ser alado. Cuando fijé bien la vista me di cuenta que se trataba de Leiftan, mirando impasible el duelo mientras discutía con Tristan. Parecía no importarle mucho lo que estaba ocurriendo unos metros más allá, pues al fin y al cabo él mismo intentó que mataran a Valkyon.

Miró hacia nosotros unos instantes para luego ponerse en frente de mi padre. Daba la sensación de estar intentando explicarle algo, pero Tristan sólo le daba largas y hacía aspavientos con los brazos como si intentara quitarse de encima una molesta mosca de encima.
Leiftan insistía, como si quisiera parar la contienda, pero algo me decía que sólo le importaba el resultado que ésta tendría sobre mí.

Ezarel: ¿Quedaste con él?

Mystika: ¿Cómo?

Ezarel: Leiftan, es tu tío, ¿verdad? Es el padre de Kiartan y estuvisteis en su casa.

Mystika: ¿Cómo lo sabes?

Ezarel: Llegamos a esa conclusión después de que Nevra oliera su rastro allí, en la cama y atáramos cabos.

No pude evitar sentirme algo culpable, Ezarel era el mejor amigo del hombre al que quería y parecía tener un tono de reproche.

(¿Pero qué diablos? ¿Culpable por qué si su amigo me rechazó?)

Mystika: No quedé con él, vino cuando yo estaba durmiendo, entonces empecé a atar cabos y él me lo explicó todo. Y no es mi tío, fue adoptado por mi abuela.

Ezarel: ¿Y ya está? ¿Te da una explicación y le sigues sin más?

Mystika: Me ayudó a encontrar a mi padre, es lo que quería.

Ezarel: ¿Y lo de estar juntos en la cama?

Empezaba a cansarme del interrogatorio, no le debía explicaciones a nadie de mis actos.

Mystika: ¿Desde cuándo te importa lo que hago o dejo de hacer en la cama?

Ezarel: No es a mí a quien le importa...

Mystika: ¿Nevra?

Ezarel: Sabes que no me refiero a él...

Mystika: ¿Ah no? Es el único, después de Leiftan, que me ha dicho o demostrado lo que siente algo por mí.

Ezarel: Pero no fue él quien estaba dispuesto a partir solo en tu búsqueda.

Mystika: ¿Y qué?

Ezarel: ¿Necesitas que te haga un dibujo para que lo entiendas?

Mystika: Sólo entiendo lo que me demuestran y viendo que tú también has venido, que los demás estén aquí no me parece tan extraño.

Ezarel bufó exasperado y algo molesto. Sabía a dónde quería llegar pero sus suposiciones no eran suficiente para olvidar la realidad. El rechazo.

Mystika: Sólo estáis aquí porque tenéis la necesidad de controlar lo que hago. O quizás porque es vuestro trabajo.

Ezarel: ¿Hablas en serio o intentas convencerte de algo?

Mystika: No necesito hacer tal cosa, sé lo que vi, no estoy ciega. Y no hay nada que me retenga ya en la ciudad de Eel.

Ezarel: Eres desesperante. Mira, esto no es algo que deba contarte yo, pero sé algo que quizás te abra los ojos. Total nunca es demasiado tarde...

Mystika: ¡No!, es tarde, mira a tu alrededor.

Ezarel: ¿Quieres hacer caso por una vez y atenderme? Cuando leímos tu nota les conté a los chicos lo que tu padre buscaba de ti. Fue entonces cuando Valkyon salió en tu búsqueda y nosotros le seguimos.

(Pues vale... De nuevo su instinto protector. No sé qué alivio puedo encontrar en ello...)

Ezarel: Y en el viaje me contó algo sobre él. Ha estado...

Mystika: ¡VALKYON!

Ignorando completamente al elfo vi como Valkyon cayó herido a unos metros. El golpe debió ser fuerte, pues el monstruo se encontraba bastante lejos.

Mi corazón empezó a acelerarse hasta tal punto que creí que me estaba dando una taquicardia y mis músculos se tensaron completamente. Podía sentir cada fibra de éstos y mi sangre calentarse y fluir rápidamente.

No sé cómo pasó, pero de repente sentí una gran energía apoderarse de mi cuerpo, seguramente debido a la tensión y el horror de imaginar morir a Valkyon. La fuerza volvió a mí como un huracán, mientras las lágrimas caían por mis mejillas por el inminente desenlace.
Ezarel seguía sujetándome con todas sus fuerzas, quizás hasta más fuerte sabiendo que haría un último intento de ir hacia él.
Entonces me levanté del suelo sin ningún esfuerzo, arrastrando al elfo, que soltó un gruñido por la sorpresa ante mis energías renovadas. El gigante de piedra se encontraba a escasos metros, avanzaba lento pero con paso seguro.
Sin pensar en nada más agarré los brazos de Ezarel y tiré de ellos con todas mis fuerzas y ante la sorpresa de ambos, cedieron con rapidez, como si a él se le hubiera agotado la energía.

Y ahora, totalmente liberada de su agarre, corrí hacia Valkyon que seguía inmóvil en el suelo.
Lo hice lo más rápido que pude, sintiendo como la desesperación se clavaba en mi corazón como un puñal, sintiendo el frío en mi rostro al hallarse mojado por mis lágrimas. Pude oír a Ezarel llamarme y correr detrás de mí y también vi como el monstruo estaba a punto de aplastar a su objetivo.
Llegué en el preciso momento en que la enorme pierna de piedra se elevaba y comenzaba a dejarse caer a cámara lenta.

Mystika: ¡NO!


[EZAREL]

(Tengo que sacarla de aquí, así me lo ha pedido él y me ha hecho prometer que la pondría a salvo, pero mis amigos están en peligro...)

Intentaba llevarme a Mystika de allí, pero su fuerza era mayor de lo que hubiera imaginado.
Ella no creía que Valkyon hubiera venido a buscarla por un motivo especial y en parte entiendo que así lo creyera después de lo que ocurrió.

(Tengo que explicárselo, aunque no sea mi tarea, necesita saberlo)

En cuanto vimos a Mystika a lo lejos, Valkyon nos paró y nos dijo que él se enfrentaría a su padre, que nosotros debíamos ponerla a salvo, pasara lo que pasara. Nevra se negó y decidió ayudarle, así que yo debía cumplir la promesa de salvarla. Por desgracia ella lo hacía imposible, incluso tirada en el suelo se me hacía difícil alejarla de allí.

Ezarel: ¿Quieres hacer caso por una vez y atenderme? Cuando leímos tu nota les conté a los chicos lo que tu padre buscaba de ti. Fue entonces cuando Valkyon salió en tu búsqueda y nosotros le seguimos. Y en el viaje me contó algo sobre él. Ha estado...

Mystika: ¡VALKYON!

Sin poder acabar mi frase y debido al grito, miré en la misma dirección y vi a Valkyon inconsciente en el suelo. Sentí los músculos de Mystika tensarse bajo mis manos, tenía que hacer un último esfuerzo y sacarla de aquí, si nos quedábamos moriríamos y no podríamos matar a los Daemons.
Hice uso de toda mi fuerza sobre ella, pero de repente se levantó arrastrándome con ella, haciendo que un gruñido de sorpresa saliera de mi boca de forma involuntaria. Luego, agarró mis brazos y con una fuerza inusual los retiró de encima de ella y comenzó a correr hacia Valkyon mientras el monstruo se aproximaba a él.
Me costó unos segundos reaccionar y en cuanto lo hice salí corriendo tras ella.

Ezarel: ¡Mystika vuelve, le prometí que te salvaría!

Sabía que le gritaba en vano, no iba a hacerme caso, tenía que alcanzarla antes de que lo hiciera el monstruo, pero estaba tan cerca...

Mystika consiguió salvar la distancia que le separaba de Valkyon y se echó sobre él justo cuando el gigante de piedra descargaba su pierna sobre ellos.

Ezarel: ¡No...!

De repente un destello cegador iluminó el valle y todo después se volvió oscuro...


...

Había un silencio sepulcral interrumpido únicamente por un pitido molesto en mis oídos.

¿?: {Mystika}

Una dulce voz femenina susurró mi nombre. Todo seguía negro, no conseguía ver nada alrededor.

¿?: Abre los ojos.

Hice caso a la voz y abrí mis ojos, pero me ardían. Sentía toda mi piel arder, picaba. Estaba desorientada, pero volví a abrirlos.

Poco a poco la molestia se disipó y un foco de luz se hizo presente poco a poco en el lugar. De esa luz comencé a vislumbrar una extraña silueta femenina. Ésta flotaba en el aire y la luz emanaba de ella.

(¿Un ángel...?)

¿?: Mystika, escúchame atentamente.

La silueta fue tomando forma. Lo primero que vi es una piel clara con tonalidades violetas y azules, tenía escamas y una cola... Al subir la vista vi las inconfundibles alas emplumadas como su cabello.

(¡El oráculo!)

Oráculo: Querida, levanta.

Mystika: ¿Qué ha ocurrido? ¿Y qué haces aquí?

Oráculo: La profecía se cumple.

Mystika: ¿Cómo?

Oráculo: Mírate.

Haciéndole caso miré mi cuerpo empezando por mis brazos y mis manos. Solté un grito ahogado cuando lo vi semicubierto de unas escamas rojas y brillantes. Los moví para poder ver por arriba y por abajo ante mi asombro.

Me llevé las manos a la cabeza incrédula por lo que veía, pero me topé con algo con una textura parecida a la madera pulida.

Mystika: ¿Qué diablos...?

Estiré los dedos de ambas manos y recorrí lo que fuera que tenía en la cabeza. Eran como dos varas retorcidas y en la base eran más anchas hasta acabar en punta varios centímetros más arriba.

Mystika: ¿Tengo cuernos?

Me toqué la cara asustada, pero aparte de algo de escamas, el resto parecía en orden.
Al morderme el labio nerviosa noté mi diente más afilado y al tocar los colmillos comprobé que habían crecido y estaban afilados.

Mystika: ¿Es un sueño?

Oráculo: No lo es.

Mystika: Pero está todo oscuro, y yo estaba en el valle ese, con... ¡Valkyon!

Miré por todos lados pero todo seguía igual de negro. No había nada ni nadie a parte del oráculo.

Oráculo: Tranquila, ahora mismo estás en otra consciencia. He parado el tiempo a tu alrededor para poder mostrarte tu nuevo yo.

Mystika: {Mi nuevo yo...}

Al incorporarme noté bastante peso en la espalda, así que me giré para contemplar con estupor dos grandes alas rojas membranosas como las de Ignis surgir de mis omóplatos. Intenté en vano moverlas, pero no entendía cómo funcionaban.

Oráculo: Tranquila, aprenderás. Igual que acabarás controlando la transformación a tu antojo.

Mystika: ¿Qué quieres decir con eso?

Oráculo: Podrás cambiar tus nuevos atributos como te plazca o necesites, podrás parecer totalmente humana o usar cualquiera de tus nuevos rasgos.

Mystika: ¿Y cómo?

Oráculo: Sólo concéntrate. Y ahora debes volver.

Mystika: Pero tengo muchas preguntas que hacerte.

Oráculo: Todo a su debido tiempo. Hasta pronto.

Mystika: ¡Espera!

La luz se esfumó ante mis ojos y la oscuridad fue tomando forma.
Había piedras suspendidas en el aire alrededor de mí, desafiando la gravedad. Miré hacia abajo y al fin pude ver a Valkyon entre mis pies, inconsciente.
De repente las piedras se desplomaron y advertí un movimiento a unos metros de mí. Me agaché un poco con intención de proteger el cuerpo que custodiaba de quien fuera que se acercaba, totalmente alerta.

¿?: ¿...Mystika?

¿?: ¿Qué diablos...?

Fijé mi vista hacia las siluetas de dónde provenían las voces, que escuchaba más como un eco en mi cabeza. Alguien estaba ayudando a otro a levantarse del suelo mientras fijaban su vista hacia nosotros. Mis ojos intentaban enfocar con claridad lo que nos rodeaba, pero me costaba más de lo normal.

(¿Dónde estamos? Esto no es el valle...)

Me agaché del todo para comprobar el estado de Valkyon mientras mis alas, moviéndose por propia voluntad, o eso creía, se extendieron para cubrirnos.
Puse mi mano sobre su mejilla observando su respiración. Desde ahí podía sentir el calor corporal que surgía de él y oír su corazón latiendo con normalidad. Estaba fuera de todo peligro.

Mystika: Valkyon...

Empezó a moverse levemente, como cuando despiertas sin ayuda de nada ni de nadie y comenzó a abrir los párpados.
Las otras dos personas se acercaron del todo, así que me erguí y giré hacia ellos protegiendo a mi jefe.

Ezarel: Joder...

Nevra: ¿...Qué te ha pasado?

Volví a mirar mi cuerpo y no, no había sido un sueño.

Mystika: Sólo... soy yo. La que debía ser.

(Eso era, mi yo verdadero, lo que había estado buscando)

Ambos se acercaron alucinados por mi nuevo aspecto, Nevra incluso extendió la mano para tocar una de mis alas.

Nevra: Increíble...

Mystika: Valkyon está bien, ya mismo se levantará.

Y así fue, acabó de despertar y se incorporó lentamente quejándose de un fuerte dolor de cabeza.

Mystika: Te dieron un buen golpe.

Él me miró y se sobresaltó retrocediendo medio metro aún sentado. Entonces cerré los ojos y me concentré como dijo el oráculo. Pensé en todos aquellos nuevos rasgos que me caracterizaban, pensé en cada uno de ellos y en cómo era antes.
Noté de nuevo ese picor generalizado en el cuerpo y sentí claramente como mis cuernos y mis alas se retraían hacia dentro, como si se guardaran dentro de mí y como mi piel volvía a su suavidad habitual.
Volví a abrir los ojos y tendí la mano a mi jefe.

Mystika: Ya no tienes que asustarte de mí...

Valkyon: N-no me asustaste, sólo... me impresionó.

Aceptó mi mano y le subí sin esfuerzo alguno, sin deslizarme un centímetro en el suelo.

(El suelo es...)

Mystika: {...Asfalto}

Miré en todas direcciones atenta a cualquier información que me brindara el entorno. Y sí, era asfalto, estábamos en una carretera rodeada de edificios no muy altos. Era un callejón y era de noche.

(Este lugar me resulta muy familiar)

Nevra: ¿Dónde estamos?

Mystika: En mi mundo.

Los tres se sorprendieron y comenzaron a mirar alrededor asustados, lo que me provocó cierta nostalgia, pues me recordaban a mí misma cuando llegué a Eldarya.
Miré el nombre de la calle y mi corazón saltó en el pecho. Estábamos cerca de mi casa...

Mystika: Chicos, seguidme.

No pronunciaron palabra, simplemente confiaron en mí y me siguieron a una distancia prudencial.

Mystika: No muerdo, ¿sabéis?

Nevra: Con esos colmillos que he visto, déjame dudarlo.

Mystika: Ahora estaremos en igualdad de condiciones, vampiro.

Me reí para que se relajara y por suerte funcionó. Los tres se acercaron y acabaron caminando a mi lado.

Ezarel: Es increíble...

Mystika: Los elfos os sorprendéis con cualquier cosa.

Él rio recordando la misma frase que me dedicó cuando aluciné con una de esas bolas de efectos.
Y entonces escuché el ruido de la gente, era festivo, chillaban y reían. Yo me detuve a la vuelta de la esquina poniéndome un par de pasos por delante y frenándoles a ellos, pues sus ropas no pasarían desapercibidas.
Me asomé con cuidado y busqué al grupo de jóvenes con la mirada.

(Ahí están. Pero... ¿de qué van vestidos?)

Había chicos y chicas en un parque, bebiendo en enormes vasos de plástico o directamente de una botella e... ¡iban disfrazados!
Miré los árboles de ese parque donde antaño jugaba con mis vecinos y los de hoja perenne lucían en tonos marrones y ocres y se encontraban medio pelados. Aquí también era otoño y eso unido a disfraces sólo podía significar una cosa: ¡Halloween!

Mystika: Estamos de suerte, no tenéis que esconderos.

Ezarel: ¿Qué quieres decir con esconderse?

Mystika: ¿Te has visto? Tienes orejas de duende, el pelo azul y ropas extrañas. Estamos en la Tierra.

Nevra: ¿Y por qué no hay que esconderse entonces?

Mystika: Porque es Halloween y este día la gente se disfraza.

Salí a la calle sin temor alguno y ellos me siguieron, fijándose en el alborotado grupo que bebía sin control, a pesar de no ser ni la hora de cenar.
Me fijé y vi algunos disfrazados de vampiro, así que me acerqué a Nevra y le agarré del brazo caminando junto a él señalando al grupo de jóvenes.

Mystika: Hoy podrás comprobar la admiración que sienten por tu especie los humanos.

Nevra: ¿Y dónde queda tu admiración?

Mystika: ¿Tenía pinta de humana hace unos minutos?

Nevra: Ja ja touché.

Me acerqué más a él, le di un beso en la mejilla y me dirigí a su oído.

Mystika: {Te admiro igual}

Él apretó mi mano con afecto y me sonrió, aunque parecía estar un poco triste.

Mystika: ¿Qué te ocurre?

Nevra: ¡Nada! Es sólo que esto es muy raro. Por cierto, te sientan muy bien las alas y los colmillos.

Mystika: Gracias.

Le guiñé el ojo y me volví a separar de él mirando a Valkyon de reojo. Tenía la vista fija hacia delante y caminaba en silencio.

Ezarel: ¿A dónde vamos?

Mystika: Oh, a mi casa, estamos muy cerca.

Ezarel: ¿A-a tu casa?

Mystika: Sí... a mi casa. ¿Por qué...? Ah, ya.

Sonreí tiernamente al elfo en estado de nervios por su reencuentro inminente.

Mystika: Te dije que te traería a la Tierra.

Unos faros nos deslumbraron al pasar por nuestro lado y los tres se apartaron asustados. Valkyon me miró con los ojos bien abiertos.

Valkyon: ¡Un coche!

Mystika: Jaja sí.

Siguió con la mirada el trayecto del automóvil y rápidamente miró a otro que venía detrás. Yo le observaba divertida mientras miraba alrededor descubriendo el mundo que tan detalladamente le había descrito tantas veces. A mi mente vinieron los recuerdos esas charlas que tanto me habían unido a mi jefe...
Y entonces de repente recordé las palabras del oráculo: La profecía se cumple.

(La profecía...)

Y rememoré los versos de la profecía que relató la señora ciega: ...Se encontrará a sí misma para luego encontrar su poder, que se le concederá cuando sacrifique su más preciado bien por amor, ella será la Elegida

(Sacrificar mi más preciado bien por amor... mi vida, por la de él...)

Valkyon: Hey, ¿todo bien?

Sin darme cuenta me había detenido sumida en mis pensamientos y Valkyon sujetaba mi brazo para llamar mi atención. Elevé mi mirada a la suya, vívida por la emoción de descubrir el nuevo mundo.

Mystika: Eh... sí, todo bien. Sólo pensaba en algo. Sigamos.

(Y nosotros cuatro estamos aquí, pero no éramos los únicos en el valle... Aunque no hay rastro de ellos. Quizás se quedaron allí y puede que Thiedil vaya hasta el valle con varios guerreros y acabe con mi padre y... con Leiftan...)

Intenté despejar mi mente para no preocuparme por lo que podía pasar en otro mundo, estaba en el mío y tenía ganas de reencontrarme con mi madre.
Quedaban un par de calles para llegar hasta allí cuando una voz me sacó de mis pensamientos.

¿?: ¿Mystika? ¿Eres tú?

Me giré hacia la voz masculina y lo primero que vi fue a alguien con un disfraz de payaso diabólico. Con tanta pintura en la cara, la nariz postiza y la peluca era imposible saber de quién se trataba.
Le miré extrañada y entonces él se quitó la peluca y la nariz.

Mystika: ¿Toni?

Toni: ¡Ja ja cuánto tiempo! ¿Dónde te habías metido?

Toni era uno de los integrantes del grupo de mi amigo. Miré rápidamente alrededor por si le veía, pero estaba solo.

(¿Y ahora qué le explico? No había pensado en ello...)

Mystika: Oh esto... he estado en otro país, aprendiendo idiomas, ya sabes.

(Vale, he mentido de nuevo, pero no podía decirle la verdad...)

Toni: Parece que fue algo precipitado, no dijiste nada... Axel ha estado muy preocupado por ti...

Mystika: Lo siento, tenía que ser así, supongo.

Toni: Va a alucinar cuando se lo cuente. Esta noche tocamos en el Onix, ¿vendrás, no?

Mystika: Ehm sí claro, pero no le digas nada, quiero darle una sorpresa.

Toni: ¡Y menuda sorpresa! A ver si se le quita esa cara de mustio que tiene desde hace meses.

Me reí aunque algo triste, era lógico que le hubiera afectado mi partida repentina, pero al parecer no había mejorado con el paso del tiempo. Le debía una buena explicación...
Toni me informó de la hora del concierto y luego nos despedimos con un abrazo. Era el batería del grupo y lo conocí a raíz de Axel. A pesar de su aspecto rudo y macarra era un chico cariñoso y amable. Tenía una larga y fina melena rubia natural, los ojos grises y cara de niño a pesar de tener veintiséis años.
Tanto él como Axel tenían varias admiradoras en cada concierto que daban.

Nevra: Así que vamos a ir a ver a tu amigo.

Mystika: Creo que hoy vamos a ver a muchos de mis amigos, saldrán de fiesta. Pero primero, lo primero.

Seguimos caminando y al fin vislumbré mi casa a lo lejos. Al acercarme pude comprobar que todo seguía igual. El jardín estaba perfectamente cuidado con mimo y estaba repleto de flores azules.

(Flores azules, ¡claro!)

Mystika: Mi madre siempre intentó inculcarme su pasión por la botánica. Sus flores azules son sus joyas más preciadas...

Ezarel me miró nervioso y con los ojos brillantes y volvió a mirar las flores, admirándolas.

Mystika: Pero yo le pedía que me llevara a aprender defensa personal o artes marciales jajaja

Ezarel: Debía preguntarse qué de malo había hecho contigo.

Mystika: Muchas veces, de hecho. Siempre estaba subiendo a los árboles y no había día que no llegara con alguna herida a casa.

Ezarel: No sé a qué me suena eso... jajaja

Ezarel lo dijo mirando a Valkyon y éste sonrió distraído.
Llegamos a la puerta. Las luces estaban apagadas, pero mi madre solía tenerlas así para no hacer uso de tanta energía.
Piqué a la puerta. Esperé y nada. Ezarel se movía nervioso a mi lado y le temblaba el pulso.
Fui hacia una de las macetas y saqué una copia de la llave de la entrada. Luego volví a la puerta, la abrí y di un paso en la oscuridad.

Mystika: ¿Mamá?

CONTINUARÁ