Hola chicos gracias por leer, este es el segundo capítulo de este fic, será un fic corto alrededor de 12 capítulos. Recuerden que es mi primer fic y me gustaría leer sus opiniones.

Gracias a Dragon-hime, Hinakey91sm, Akime Maxwell y Hilary por sus comentarios

Probablemente los capítulos los suba rápido, entre 1 por semana porque este fic ya casi está terminado en mi celular pero los subiré de a uno.

Semi UA porque el capítulo 700 no paso ni la película "the last" por supuesto.

Algunas faltas ortográficas

Y tal vez un poco de OoC por parte de los personajes

Pareja principal: Naruto y Hinata

Parejas secundarias: probablemente ninguna o tal vez insinuaciones canon, pero nada más.
Semi UA porque el capítulo 700 no paso ni la película por supuesto.
Algunas faltas ortográficas
Y tal vez un poco de OcC por parte de los personajes

La imagen usada no es mía (ya quisiera yo) y le doy los créditos a su respectivo autor

DISCAMER: Lamentablemente ni Naruto ni sus personajes me pertenecen son del genio loco el gran Kishimoto-sensei yo solo los tomo prestados sin ánimo de lucro y para mi diversión y la suya espero.

3. UN EXTRAÑO SENTIMIENTO

Esta vez Hinata preparó bento para los 2 porque por más que le gustaría compartir la comida de nuevo con Naruto, también quería que quedara lleno.

Cuando salió de su hogar la joven se dio cuenta de que no tenía idea de donde debía ir, después de todo él solo le había dicho que sería genial comer bento de nuevo pero no habían acordado nada más. Entonces decidió pasearse por la aldea esperando encontrarlo como lo hizo ayer y gracias a Kami lo encontró.

Naruto sonreía, por fin había encontrado a Hinata, llevaba buscándola media hora por la aldea, incluso había pensado en usar el modo sennin para hallarla pero no fue necesario y era una suerte pues estaba tan ansioso por verla que no sabía si se habría podido concentrar lo suficiente.

– ¿Hinata-chan cómo estás? – dijo voleando su mano para que lo viera (algo innecesario pues la joven ya había sentido su presencia)
– Muy bien Naruto-kun ¿y tú? ¿Dormiste bien? – contesto alegremente.
– Claro – dijo rascándose la cabeza y recordando lo asaltos nocturnos de su conciencia – Ven yo te ayudo a llevar eso – continuó cogiendo las cajas de bento que la joven tenía en sus manos.
Hinata le iba a preguntar dónde quería ir a comerlo cuando la voz de Kiba los interrumpió.
– Hola Hina-chan, ¿dónde estabas? te estábamos esperando para ir a entrenar – dijo mientras se acercaba a ellos al lado de Akamaru y Shino.

Oh no – pensó Hinata – lo había olvidado completamente, hace tres días había quedado con los chicos para comenzar hoy el entrenamiento – tres días que ahora parecían muy lejanos gracias a los sucesos ocurridos.
– Ah Hola Naruto, no te había visto – dijo con sorna el amante de los perros abrazando cariñosamente a Hinata por detrás.
Naruto tenía la sangre hirviendo y un extraño sentimiento que no entendía se apoderó de él y lo impulso a decir.
– Lo lamento Kiba, pero Hinata prometió entrenar conmigo – jalando suavemente a la joven para que Kiba la soltara.
Pero Kiba no quería perder ante Naruto.
– Pero ella había decidido entrenar con nosotros desde hace mucho tiempo – decía jalando a Hinata de nuevo a sus brazos.
Naruto quería matar al cara de perro, ahora si estaba enojado, no sabía porque, pero estaba enojado.
– Pues ella había decidido entrenar conmigo mucho tiempo antes – decía jalándola otra vez.
– A sí, pues mala suerte porque ella es nuestra compañera de equipo y debe entrenar con nosotros – Contestaba Kiba con una vena en la frente y por supuesto jalando a la pobre Hinata como una muñeca.
– Me importa una mierda ella viene conmigo – jala.
– Quieres pelear imbécil – jala.
– Sera un placer vencerte perro sarnoso – jala.

La pobre Hinata iba a quedar en medio de dos idiotas muy enojados, miro a Shino para que la ayudara. Y como él si había entendido lo que pasaba entre Naruto y Hinata, después de todo los había visto ayer caminado y riendo por la aldea, intervino para evitar una pelea.

– Kiba vamos dejemos que Hinata entrene con Naruto, después de todo ella le había prometido entrenar con él antes que a nosotros – decía mientras lo jalaba de la oreja.
– Pero Shino ella es nuestra compañera de equipo – respondía Kiba haciendo un puchero.
– Exactamente, ella puede entrenar con nosotros en cualquier momento – replicaba cansino Shino.
– Bien pero sólo si Hinata entrena con nosotros mañana – definitivamente Kiba no quería ceder.
Pero Naruto intervino – No, ella entrenará conmigo mañana, y toda la semana.
– Quien los dice idiota – contraatacó enojado otra vez.
– ¡Yo lo digo baka! – casi grito el rubio enojado.

Shino suspiro, Naruto no se lo ponía nada fácil. Por suerte Akamaru tenía un buen instinto y por primera vez no estaba de acuerdo con su amo. Luego de lanzarle un gruñido de advertencia al rubio jaló fuertemente de la manga a Kiba para que se fueran, pudiendo así alejarlo de Hinata y Naruto. Después de todo el can conocía muy bien a la Hyuuga y sabía que lo mejor para ella era dejarla a solas con Naruto.

Cuando los integrantes masculinos del equipo 8 desaparecieron de la vista de Naruto volvió a examinar su entorno y se dio cuenta de dos cosas. Uno tenía a Hinata prácticamente echada encima de él y dos la joven parecía una señal fluorescente de lo roja que estaba.

Entonces él también se sonrojó y soltó rápidamente a la Hyuuga.
Hinata por su parte estaba a punto de desmayarse porque una cosa era abrazar al rubio cuando están solos, en medio de la noche y otra, muy diferente hacerlo a pleno sol y con tantas miradas curiosas encima.
Entonces en un inocente intento por romper la tensión la joven preguntó – ¿Va-vamos a entrenar Naruto-kun?
Naruto se volvió a sonrojar, no sabía porque había dicho eso, pero en el momento en que vio a Kiba con Hinata, algo dentro de él lo había impulsado a decir aquello. Y ahora que lo pensaba bien, no era tan mala idea, tenía a la joven todo el día para él y frenaba ese sentimiento peligroso que lo asaltó antes, sí era una buena idea y mataba dos pájaros de un tiro.

–Sí, digo si prefieres almorzar y entrenar conmigo en vez de Kiba y Shino – contestó mostrando una sonrisa apenada, como un niño cuando pide una galleta antes de la cena.
El corazón de Hinata se puso a latir como loco – Naruto-kun se ve tan tierno con esa sonrisa, además quiere entrenar conmigo – decía muy feliz internamente.

– Me-me gustaría entrenar con Naruto-kun... pero yo no soy tan fuerte como lo sería Sakura-san o Sasuke-san, tal vez no sea una buena idea – concluyó la pobre Hinata con apesadumbrada.

Naruto estaba enternecido Hinata siempre pensaba en los demás. Pero él quería entrenar con ella, y no solo por las razones anteriormente mencionadas sino porque desde que la idea se instaló en su cabeza no se podía imaginar una mejor manera de pasar el resto del día y la semana.

– No te preocupes por eso, me encantaría entrenar contigo. Vamos – le dijo tendiendo su mano a la Hyuuga.
¿Quién se podría resistir a esa mano vendada que le ofrecían? - pensó Hinata. Pues ella no.
En el campo de entrenamientos número 7 se sentaron y abrieron el bento que preparó Hinataque tenía un olor y un aspecto delicioso. Cuando Naruto puso ese manjar en su boca casi gime en voz alta. Era delicioso, por su parte la joven comenzó a comer su propio bento.

– Mañana yo invito a comer – decía Naruto entre bocados.
Eso hizo que Hinata dejara de comer y preguntara un poco triste y desconcertada – ¿No te gusto el bento?
Naruto se dio cuenta de su error, había hecho que Hinata se entristeciera y se apresuró a arreglarlo – No, no es eso, esta tan delicioso que podría llorar, lo digo porque no es justo que tengas que cocinar todos los días.
El cuerpo de Hinata se relajó y se dio cuenta de algo – eso significa que mañana también estaremos juntos, tal vez el corto tiempo se alargue - pensó y una enorme sonrisa se formó en sus labios.

– ¿Entonces mañana también entrenaremos juntos? – preguntó muy feliz la ojiperla.
– P-por supuesto que sí, eso fue lo que le dije a Kiba ¿no es cierto? – contestó el rubio mirando hacia otro lado para que ella no viera el sonrojo que se formó luego de ver la deslumbrante sonrisa de la Hyuuga.
Cuando acabaron de comer, Naruto se levantó y le tendió la mano a su acompañante – ¿te parece si comenzamos el entrenamiento?
– Hai – dijo Hinata sonrojada aún no se acostumbraba a que esa mano estuviera estirada para ella.
Al principio calentaron los músculos con un poco de taijutsu, luego Naruto le ayudó a la joven con su ninjutsu.
A lo largo de la tarde Naruto aprendió varias cosas del byakugan y sus técnicas. Pero sobre lo que más aprendió fue sobre su acompañante. Sus fortalezas, sus debilidades, la forma en que intenta hasta lograr lo que se propone, su naturaleza bondadosa, cosas que antes no había notado y que ahora le parecían interesantes.

Al final del día, felices, cansados y sudorosos se dirigieron a la aldea. De camino algo extraño sucedió, un joven apareció frente a ellos. Era mayor que ellos, con unos ojos perla iguales a los de Hinata, tenía un rostro pulido y una larga cabellera negra, era un gran exponente de la belleza del clan Hyuuga.
Inmediatamente el joven hizo una reverencia y se dirigió exclusivamente a la ojiperla – Hinata-sama su padre requiere su presencia.

– Muchas gracias Ko-san, ya voy para allá – respondió Hinata con una sonrisa educada.
– Si gusta yo la puedo escoltar – dijo el joven de acuerdo al protocolo de La familia Hyuuga.
La felicidad de Naruto se esfumo inmediatamente y fue reemplazada varios sentimientos. Primero tristeza, pues su tiempo en compañía de la Hyuuga se había acabado, pero luego un malestar extraño se instaló en su pecho, quien se creía ese niño bonito ofreciéndose a acompañar a Hinata a casa, para eso estaba él y no iba a permitir que alguien le arrebatara ese tiempo con la joven. Pero ella contestó antes que él.
– No gracias Ko-san debo ir a asearme antes de ver a Oto-san – dijo cordialmente. Intentando alargar su tiempo con el rubio.

El Hyuuga solo hizo una reverencia y se fue.
Naruto no perdió tiempo para expresar su opinión por lo ocurrido.
– ¿Quién se cree ese caremomia para venir y hablar como si yo no estuviera aquí? – Decía muy enojado, aunque no fuera precisamente por esa razón, pero tenía que expresar su descontento con algo.
– Lamento la actitud de Ko-san, él es un poco serio pero es muy buena persona, siempre ha cuidado de mí y mi familia, sólo es... sobreprotector.
– Supongo que el estirado ese solo estaba haciendo su trabajo – dijo Naruto un poco ablandado, si él había cuidado de Hinata antes, no tenía motivos para que le cayera mal.
– Pero te prometo que hablaré con él para que no lo vuelva a hacer, Naruto-kun es muy importante como para que lo traten así.

El rubio sonrió, no sabía si se refería a que era importante para la aldea o para ella, pero extrañamente le gustaba más ser importante para Hinata que para Konoha.
Él quería decir algo pero fueron interrumpidos por tres jóvenes que se tiraron a los brazos del rubio gritando – Naruto-sama – con voz chillona y hábilmente lo apartaron de la Hyuuga.
La chillona que estaba más pegada del ojiazul dijo con voz empalagosa:
– Naruto-sama que bueno que lo encontramos, lo hemos estado buscando por toda la aldea para pedirle un inmenso favor.
Naruto por su parte se sentía muy incómodo con la atención prestada, no le molestaba ayudar a los demás, pero no sabía cómo manejar las chicas tan amorosas y por alguna razón tampoco le gustaba que estuvieran tan pegadas con Hinata cerca, sin embargo si necesitaban su ayuda no se la podía a negar.
– Claro, que sucede-ttebayo.
– Es que hoy es el cumpleaños de Sayuri y queríamos que nos acompañara a comer – respondió la empalagosa con ojos de perrito.
El rubio no sabía qué hacer, realmente no quería ir, pero tan poco sabía cómo negarse sin hacerlas entristecer o enfurecer.
– Está bien Naruto-kun, yo debo ir a encontrarme con Oto-san – habló Hinata que luego de ver a las chicas con el rubio entendía un poco el descontento de este con Ko-san, no le gustaba sentirse ignorada, además las chicas estaban demasiado pegadas de Naruto para su gusto, pero ella no era nadie para reclamar, solo era una chica que se había aprovechado del momento de debilidad del ojiazul para acercársele, si cualquiera de estas chicas hubiera estado allí bien podría estar ocupando su lugar.
– Hinata yo…
– Sí ven Naruto-sama, vamos a comer ramen, nosotras invitamos – decían mientras jalaban a Naruto de los brazos.
Por su parte Hinata puso una pequeña sonrisa en sus labios y agitó la mano a modo de despedida, aunque todo en su interior le gritaba que no lo dejara ir, eso no estaba en sus manos.

Naruto se dejó jalar pero algo dentro de él le decía que no se separara de Hinata. Por alguna razón se sentía vacío, como si le hubieran arrebatado algo, tal vez era porque le hacía falta su abrazo y aquellas dulces palabras susurradas al oído, pero sabía que no era así, era por el modo en que se había separado de ella, era por esa sonrisa tan diferente a las que ella siempre le dedicaba, era porque ese día ella lo había puesto por delante de Kiba, Shino y Akamaru e incluso de su padre para pasar más tiempo con él, porque para Hinata él era más importante que sus amigos o familia. Y de repente lo entendió era porque para él Hinata era más importante que agradar a estas chicas o que a los demás.

Entonces se soltó de las chicas dijo decidido:
– Lo siento chicas pero no puedo ir con ustedes, yo tengo algo muy importante que hacer y alguien muy importante con quien ir. Sayuri-chan feliz cumpleaños vayan a Ichiraku y díganle a Teuchi que yo invito – y con esto se dio media vuelta y se fue saltando de techo en techo.
Mientras corría pensó en Hinata, en lo que él sentía cuando intentaban alejarla, como se le quemaba la sangre y aquel dolor en el pecho como si le pegaran un puñetazo y tuvo la certeza de que ella estaba sintiendo lo mismo.

Por otro lado Hinata estaba volviendo a paso lento a su casa, sabía que debía volver a casa rápido para hablar con su padre, pero ahora no quería enfrentarse con nadie solo quería estar sola por un momento para superar la tristeza, luego respiraría profundo y seguiría con sus obligaciones. En ese momento sintió como alguien caía detrás de ella, que por acto reflejo se volvió alerta, cuando vio ese cabello rubio y esos ojos azules preocupados quiso decir algo pero fue interrumpida por un torbellino de palabras:
– Hinata no quiero que te sientas como si te quemarás por dentro ni que sientas un puño en tu estómago, porque sé que es muy doloroso y tú eres muy importante para mí.
Hinata se sonrojó porque aunque no entendió lo que había dicho, si entendió las últimas palabras del rubio, en su interior no pensó ser tan importante para el rubio. Y contestó con una enorme sonrisa lo único que se le ocurrió.
– Naruto-kun también es muy importante para mí.
– L-lo sé – dijo Naruto encandilado por la cara sonrojada y sonriente de la Hyuuga y estiro su mano a ella – V-ven te acompañó a tu casa.
Hinata que se encontraba en una neblina de felicidad, aceptó la mano del rubio y se fueron caminando.
– ¿Qué pasó con las chicas? – preguntó Hinata rompiendo el silencio.
– Ah ellas, les dije que podían comer en Ichiraku, que yo invitaba.
Una gota resbaló por la cabeza de la chica, al parecer Naruto no entendió que lo que ellas esperaban de él era la compañía no que les pagara la cuenta, pero bueno tampoco podía decir que le molestaba que lo hubiera hecho, y apretó la mano del joven sonriendo como una loca.

– Sabes, creo que voy a hacer unas galletas para Kiba-kun, Shino-kun y Akamaru, como disculpa por no entrenar con ellos.
– Sería genial, si quedan tan ricas como tus bentos quedaran muy felices – respondió, al parecer tendría que aprender a compartir a Hinata con los demás.
– ¿A Naruto-kun le gustarían algunas?
– Me encantaría comer cientos de ellas – contestó con una enorme sonrisa, tal vez compartir no sería tan malo.

Lo que Naruto no sabía era que había avanzado un paso más en la relación con Hinata gracias a aquel sentimiento extraño.

Hasta acá llego el capítulo, nos leemos el martes

No olviden dejar su review y muchas gracias por leer