CAPÍTULO 42

ELECCIÓN

Oí la respiración de Valkyon cortarse unos segundos, ahora era la única persona ajena a nosotros que lo sabía y la última que quería que lo supiera. Odiaba que me trataran diferente por sentir pena o algo parecido y conociendo a Valkyon, eso es lo que pasaría. Pero el mal ya estaba hecho, no iba a dejar que este hijo de puta hablara de eso como algo placentero para ambos.

Oí la pesada armadura de su pierna al dar un paso en frente y de nuevo frené sus intenciones rápidamente estirando el brazo hacia su dirección con la mano abierta en señal de "stop" y sin dejar de mirar a Dani. Esto era sólo cosa mía.

Dani: Vamos nena, sólo fue un juego.

Mystika: La cicatriz de mi pierna no opina lo mismo.

Dani: Sí, se me fue un poco de las manos, pero te resistías demasiado y...

Harta de sus gilipolleces le di un puñetazo en la boca del estómago para luego volver a agarrarle de las solapas, pero esta vez lo elevé varios centímetros del suelo.
Su expresión cambió por completo, primero se quedó sin aliento por el golpe y luego asombrado y asustado por verse elevado de esa manera por mí.

Mystika: No quiero oír más tu asquerosa voz ni ver tu cara.

Dani: Oye, cálmate, yo no...

Mystika: ¿Acaso eres sordo o necesitas que lo diga de otra manera?

Valkyon no interrumpió esta vez, me dejó hacer y se mantuvo alerta detrás.

Decidí aprovechar mis nuevos atributos para asustar a mi ex, así que sin apartar mi vista de la suya, comencé a concentrarme en mi piel y mis ojos. Sentí como las escamas comenzaban a salir superponiéndose unas a otras y mis ojos empezaron a tomar otra forma de visión.

La cara de Dani se desencajó por completo, me miraba aterrado, como si estuviera ante una pesadilla y no pudiera despertar.

Mystika: Vas a coger a tus amiguitos y vas a desaparecer de aquí y no volverás a ningún lugar dónde yo pueda estar, sino dejaré la misma marca que tú me dejaste, pero en tu cara.

Dani no se movió ni hizo ningún gesto, mucho menos emitió alguna palabra.

Mystika: ¿Te ha quedado claro, capullo?

Esta vez él asintió con temor, así que le bajé poco a poco, recoloqué bien su camisa mirándole con una sonrisa irónica y en cuanto me aparté de él, salió disparado hacia el interior del local.

Exhausta por la tensión del momento apoyé la espalda en la misma pared suspirando aliviada, como si me hubiera quitado una gran carga de encima y cerré los ojos para pensar unos segundos.

Valkyon: {...Mystika}

Mystika: ¿Qué?

Valkyon: Mírame.

Abrí los ojos y lo vi apenas a unos centímetros de mí con cara de preocupación.

(No necesito esto...)

Valkyon: ¿Por qué no me dijiste...?

Mystika: ¿Con qué finalidad? ¿Para que me miraras como lo haces ahora?

Puso cara de culpabilidad, sabiendo lo poco que me gustaba que se compadecieran de mí.

Valkyon: Perdona...

Mystika: Da igual.

Valkyon: ¿Qué te ocurre? Pareces cambiada.

Me reí con sarcasmo ante esa observación mientras señalaba mi cabeza.

Mystika: ¡Tengo cuernos, alas y escamas!

Valkyon: No me refería a eso.

Mystika: Oye vale, ya no tienes que preocuparte más por mí, quedas liberado de esa carga.

Valkyon: ¿Qué?

Mystika: Eso, que quedas liberado, el domingo os acompañaré al círculo de hechicería y podréis volver a casa.

Valkyon: ¿"Podréis"?

Me miró algo confundido con su ceño algo arrugado, como si fuera incapaz de procesar el verbo.

Valkyon: ¿Por qué "podréis"? ¿Y tú, no vuelves a casa?

Mystika: Yo ya estoy en casa. Nada me retiene en Eldarya ya.

Me giré con intención de volver hacia dentro para poder acabar esta conversación y huir de la mirada triste del que fue mi jefe.

En cuanto abrí la puerta, la música comenzó a retumbar de nuevo en mis oídos, pero una mano me aferró el brazo impidiéndome entrar en la sala.

Valkyon tiró de mí y me giró para mirarme a los ojos.

Mystika: ¿Qué haces?

Valkyon: Tengo algo que decirte...

Mystika: No creo que nada de lo que puedas decirme me convenza de volver. Así que, por favor, déjame volver con mis amigas.

De nuevo volví a girarme liberándome de su agarre de un tirón y abrí la puerta. Esta vez la mano de Valkyon golpeó ésta con fuerza cerrándola de golpe, haciendo que volviera el silencio.

Valkyon: ¡NO! Mystika escúchame, fue cosa de tu padre...

Me giré hacia él molesta por impedirme marchar y por nombrar a mi padre sin entender bien sus intenciones y le interrumpí antes de que siguiera hablando.

Mystika: ¿Ahora qué pinta mi padre en todo esto?

Valkyon: Él me...

¿?: Parece que llego justo a tiempo...


[NEVRA]

Hacía unos minutos que estaban ahí fuera los tres, sin dar señales de vida. No paraba de moverme en el sitio y mirar a la puerta por donde salieron.

Ezarel: ¿Qué crees que está pasando?

Nevra: Ni idea, cualquier cosa.

Ezarel: ¿Por qué crees que es algo malo?

Nevra: Cuando ella me habló de su ex finalizó la historia de forma abrupta, como si no hubiera nada más importante por decir y eso me hizo sospechar que se callaba algo.

Ezarel: Es raro en ella...

En ese momento vi la puerta abrirse de forma violenta y entrar al ex de Mystika con la cara desencajada por el miedo.

Ezarel: ¿Qué diablos le habrá hecho Valkyon?

Nevra: ¿Y si no ha sido él? No parece golpeado.

Ezarel: Es como si hubiera visto un fantasma.

Nevra: O una faelienne muy peculiar...

El chaval fue a por sus amigos y prácticamente les obligó a salir de la discoteca por la puerta principal.

Seguí mirando a la otra, esperando que Mystika y Valkyon entraran en cualquier momento, pero ese momento no parecía llegar nunca...

La puerta se abrió tan rápido como se cerró un par de veces sin poder ver nada de lo que sucedía en el exterior.

Nevra: ¿Por qué no salimos?

Ezarel: Deberías dejarlos solos un rato...

Nevra: Pfff Tengo un mal presentimiento.

Ezarel: Bueno, nos asomamos y según lo que veamos, decidimos.

Dejamos nuestro sitio para ir a la puerta trasera y la abrimos lentamente echando un vistazo al callejón.


Mystika: Padre...

Tristan: Diría que me sorprende verte así y aquí, pero era el objetivo, ¿no?

Mientras se reía divertido llegó Leiftan con cara seria, observándonos a Valkyon y a mí y el escaso espacio que éste había dejado entre ambos.
Tanto él como mi padre tenían su forma "humana" de nuevo.

Leiftan: Mystika, ¿todo bien?

Se acercó a mí tendiéndome la mano ignorando a Valkyon y con la mirada insistente, casi suplicante, como si temiera que hubiera cambiado de idea en esas horas.

Mi padre también miraba de forma inquisitoria, claramente esperaba que mi transformación y, probablemente, mi acercamiento con Leiftan, me hubieran puesto de su lado. No sabía cuál podía ser su respuesta si me negaba a dar la mano a Leiftan, podía hacer daño a mis amigos y yo no sabía cómo usar bien mis nuevos atributos o poderes si los tenía.

Miré a Valkyon que también parecía suplicarme con la mirada que me quedara ahí y no me moviera.

Aparté mi vista de él y acepté la mano de Leiftan con una sonrisa. Él me sonrió ampliamente, aliviado y me llevó con él al lado de Tristan.

Tristan: Sabía que harías la elección correcta.

En ese momento salieron Nevra y Ezarel con cara de no entender nada colocándose al lado de Valkyon.

Ezarel: ¿Qué está pasando?

Tristan: Querido elfo, volvemos a vernos. Lástima para ti que sea la última vez.

Los ojos de mi padre comenzaron a cambiar, oscureciendo sus orbes y brillando sus iris amarillos.
Di un paso hacia él poniendo un brazo para que no fuera hacia ellos.

Mystika: Padre, detente, estamos en la Tierra.

Tristan: ¿Y aquí no puedo divertirme?

Mystika: No creo que sea el lugar idóneo para ese tipo de diversión.

Tristan: Mhh quizás tengas razón, además puedo esperar un poco más. Antes quiero ver a tu madre.

Mystika: No volverá hasta dentro de un día y medio.

Cambió su expresión haciendo que se marcara una arruga entre las cejas, molesto por tanta negativa. Me echó una mirada de hielo cambiando de nuevo sus ojos a los habituales.

Leiftan: ¿No tenías unas visitas que hacer?

Tristan: Hubiera preferido terminar aquí antes.

Leiftan: Yo los vigilaré.

Tristan: Mhh... Está bien. Te dejaré al cargo de custodiar a estos tres y cuidar de mi hija.

Sonrió satisfecho en mi dirección y luego de nuevo a Leiftan asintiendo.

Tristan: Por suerte llegamos justo a tiempo, antes de que el vikingo este te contara por qué te ha rechazado de forma repetida.

Soltó una risa macabra y mi corazón se encogió dentro del pecho sin poder entender de qué iba todo esto.

(¿Por qué mi padre sabría nada de eso...?)

Intenté permanecer impasible o al menos parecerlo, pero mi cara de confusión debía ser muy evidente.

Tristan: Ahora que estoy yo para contarlo tendrás mi versión y podrás entender el porqué debía ser así.

Miré hacia Valkyon de nuevo, quien parecía lleno de rabia, aunque también algo confundido.

Tristan: Sabía bien que amenazarle con su propia vida no serviría de nada y cuando te salvó de ese incendio que provoqué en el almacén, lo vi claro. La única manera de alejarle de ti lo suficiente era amenazarle con la tuya.

Mystika: No entiendo nada...

Tristan: Esto es lo que él iba a contarte, aunque no sabía mi verdadera motivación.

No podía dejar de mirarle, me había estado rechazando por culpa de mi padre, él le había amenazado con matarme a mí si no lo hacía. Mi corazón iba a mil por hora e intentaba procesar todo esto.
Entonces me di cuenta de que si yo le hubiera contado las intenciones de mi padre de intentar matarme quizás...

Tristán: La cuestión es que no podía permitir que acabaras liada con el enemigo de tu familia.

Me giré de nuevo hacia él aún más confundida que antes.

Mystika: ¿Enemigo de mi familia? ¿De los Aengels?

Tristan: No exactamente, de la otra parte de tu familia.

Mystika: ¿De qué hablas?

Tristan: De la parte faery que heredaste de tu madre...de la familia Rubí. Mis genes deben haberte potenciado de forma sobrenatural la sangre que corre por tus venas con esa transformación tan impresionante.

Ciertamente ni me había parado a pensar en ello, la familia Rubí, una de las familias Dragón y mi transformación, con la que me parecía a Ignis, un dragón rojo. Todo en mi mente comenzaba a encajar como un puzzle.

Mystika: Pero enemigo, ¿por qué?

Tristan: Verás, cuando comenzamos a plantearnos crear nuestro mundo, una vez que la vida con los humanos se hizo insostenible, algunos Dragones, temerosos de que su gran raza se extinguiera sin remedio, decidieron elegir una civilización cada uno donde dejar su descendencia, que al no ser completamente Dragón, se salvarían del sacrificio, pues permanecerían ocultos.

Hizo una pausa en su relato mirando a todos los presentes, que manteníamos la atención casi sin pestañear.

Tristan: La familia Rubí tenía una característica muy peculiar, la misma que me hizo sospechar cuál era la parte faery de tu madre: la melena rojo fuego. Ellos eligieron a los celtas para dejar su semilla, para que su característica pasara algo desapercibida.

Mystika: Entonces Valkyon es...

Valkyon: {... Aurus}

No sólo yo había ido atando cabos, pues sólo esa familia se la consideraba la gran enemiga de la mía según leímos ambos en ese libro que trajo a mi habitación.

Mystika: ¿Pero cómo sabes que Valkyon es descendiente de los Aurus?

Tristan: Tus ancestros se mantuvieron a salvo porque se quedaron en la Tierra. Los Aurus eligieron una civilización más bárbara e incivilizada que, además, ya tenían descendientes faeliennes, hijos e hijas de Valkyrias con vikingos. Querían que su corpulencia y fuerza se mantuviera lo más intacta posible y algunas de esas familias se mudaron a Eldarya.

Leiftan: Eres el único descendiente vivo en Eldarya de los Aurus, después de que Tristan y otros Aengels se ocuparan de ese problema.

(¿Qué...?)

Miré horrorizada a mi padre, pero él tenía la vista fija en Valkyon, que apretaba sus puños con rabia.

Valkyon: ... Mis padres, mi hermano,...

Esto no auguraba nada bueno, el ambiente se caldeaba por momentos y no estábamos en el lugar idóneo para resolver esto. Si se convertía en una pelea y venía la policía podría ser complicado al no poder identificarse ninguno de ellos y que descubrieran que realmente no llevaban disfraces.

Tristan: Aún recuerdo ese día... Primero nos ocupamos de tus padres, dos grandes guerreros sin duda, y luego os encontramos a ti y a tu hermano escondidos en un armario de la cocina, bueno, si a eso se le podía llamar cocina.

Valkyon llevó su mano a la cicatriz del abdomen, esa por la cual se cerró en banda cuando le pregunté cómo se la hizo. Efectivamente recordaba ese día...

Tristan: Cuando iba finalmente a atravesarte, tu madre, con su último aliento me arrojó un cuchillo y esa distracción sirvió para que tu hermano te llevara lejos de allí... Pero años después encontraron a tu hermano y se ocuparon de él. Creíamos que tú habrías muerto ese mismo día por la herida que te hice, pero obviamente no fue así. Para cuando descubrí quién eras mi hija tenía cierto aprecio por ti, así que decidí usarlo en mi favor.

Se me heló la sangre sólo de pensar en todo el dolor que le había infligido. Había matado a sus padres delante de sus narices siendo un niño y luego mató al único familiar que le quedaba.

Valkyon dio un paso hacia adelante completamente tenso, luego otro con intención de ir a golpear a mi padre.

Sin pensarlo y sin poder controlarlo, me puse entre ellos y mis alas salieron de golpe creando un pequeño remolino de aire, quedando abiertas cubriendo a los dos Daemons.

Mystika: Detente.

Valkyon: ¿Qué haces? ¡Él mató a mi familia!

Volví a meter las alas para evitar que alguien ajeno a nosotros lo viera y di un paso hacia Valkyon mirándole a los ojos.

Mystika: Retrocede.

Valkyon: Pero...

Nevra dio un paso adelante para impedir a Valkyon continuar su avance y él se giró hacia el vampiro confundido.

Mystika: Basta ya. No podéis liarla aquí, no estáis documentados.

Tristan: Cierto. Ya sabéis lo que teníais que saber. Hija, ¿entiendes ahora por qué lo hice? Tienes mejores opciones y más acordes a tu naturaleza.

Tragué saliva con dificultad y eché una mirada de culpabilidad a Valkyon para luego retroceder al lado de Leiftan que ocupaba hace unos segundos.

Mystika: Cierto, mi enemigo no es la mejor opción para mí.

Los tres jefes me miraron estupefactos y cargados de decepción y tristeza, pero me mantuve todo lo firme y orgullosa que pude aparentar. Leiftan puso su mano sobre mi cintura y se acercó a mi oído.

Leiftan: {Gracias}

Sonreí sin dejar de mirar a los jefes.

Mystika: Padre, tengo planes. ¿Qué tal si vas a hacer tus cosas y yo sigo con la fiesta?

Tristan: Bueno, pero Leiftan se queda.

Mystika: Por supuesto...

Me apreté más contra él sonriendo e hice una señal a mi padre para que nos dejara de una vez.
Cuando finalmente se fue le dije a Leiftan que me acompañara adentro para buscar mi capa y mis guantes y avisar a mis amigas para ir al Onix, el concierto habría empezado hace poco. Los chicos se quedaron fuera esperando. Sabía que no se irían, no conocían este mundo y no tenían a dónde ir.


[EZAREL]

En cuanto ambos entraron en el local Valkyon se apoyó en la pared como si no pudiera aguantar más su propio peso.

Nevra: Oye, seguro que todo esto es por algo... Ella no es así.

Valkyon: Oh sí, tú sabes muy bien cómo es ella, qué piensa, qué quiere,...

Nevra: No es necesario ese tono sarcástico. Pero sí, la conozco bien porque yo no he intentado alejarla de mi lado para luego confundirla.

Valkyon apretó la mandíbula y los puños, jamás le había visto tan furioso con un amigo.
Me interpuse para calmar los ánimos, casi en vano, pues Valkyon se incorporó para enfrentarse a Nevra.

Valkyon: ¿Acaso no has entendido nada? ¿Tu oído de vampiro no funciona aquí?

Nevra: Sólo intento ponerme en el lugar de Mystika. Aun y con ese comportamiento que ha tenido, no me creo que realmente esté del lado de su padre.

Valkyon: No, está del lado de Leiftan, obviamente...

Nevra sopló exasperado y se acercó más a él ignorando que yo estaba en medio de ambos.

Nevra: Has cruzado media Eldarya, has llegado a la Tierra, estabas a punto de confesarle lo que sentías y de repente, ¿te rindes?

Valkyon: Debes ser el único que no se ha dado cuenta de cómo me ha hablado.

Nevra: No, debo ser el único que se ha fijado realmente en su lenguaje corporal.

Se habían acercado demasiado, apartándome a un lado en su discusión y ambos se miraban furiosos, intentando hacer prevalecer su opinión sobre el otro.

Me interpuse de nuevo apartándolos a duras penas e hice algo que no pensé que haría nunca, ponerme de parte del vampiro. Valkyon estaba dolido y obcecado creyendo que Mystika había pasado de él y se había ido con otro. Y bueno, es lo que había pasado, pero realmente no podía creerlo.

Ezarel: Valkyon, esta vez estoy con Nevra, no creo que ella se haya puesto de parte de su padre.

Valkyon: ¿Por qué? ¿Porque contigo hablaba de él? Ha cambiado, maldita sea, ¿es que estáis ciegos? ¿Cuándo la habéis visto mirarme y hablarme de forma tan fría?

Ezarel: Amigo, relájate, estás dolido y decepcionado y tienes miedo de perderla definitivamente, pero...

Valkyon: Me ha dicho que el domingo nos llevaría al círculo de hechicería para que nosotros tres volviéramos a casa.

Nevra: ¿Y ella?

Valkyon: Ha dicho que ella ya estaba en casa y que nada en Eldarya le retenía ya.

Eso sólo significaba que ella estaba intentando olvidarse de él, alejarse para dejar de sentir lo que sentía. Lo que pasó en su actuación le había afectado tanto que había decidido cortar por lo sano.

Nevra: No sabes nada de mujeres...

Ezarel: No se trata de eso, porque sabiendo la verdad, lo normal es que ahora estuvierais juntos. Pero estaban Tristan y Leiftan y creo que ha decidido ponernos a salvo así...

Nevra: Si tú quieres rendirte con ella, bien, yo no pienso hacerlo y voy a averiguar qué diablos está pasando.

Valkyon: No... no quiero rendirme. Es sólo que...

Suspiró deslizando los dedos por su pelo y volvió a apoyarse en la pared.

Ezarel: Te cuesta verlo porque te ha dolido demasiado que ella los "eligiera" a ellos.

Me lanzó una mirada llena de dolor y sentido, había dado en el clavo, pues a pesar de conocerla, no era capaz de entender lo que estaba ocurriendo. Y bueno, nosotros tampoco podíamos estar seguros, nos movía más la esperanza de que todo esto fuera una actuación, o una pesadilla...


Una vez dentro del local fui a buscar mis cosas seguida de Leiftan, que se pegó a mí en cuanto me la puse y acercó su cara a la mía para hablarme al oído.

Leiftan: {No te he dicho nada antes, pero estás increíble... y no lo digo sólo por el vestido}

Mystika: {Gracias... tú también estabas impresionante}

Estaba segura que entendería que me refería a su transformación y la verdad es que no mentía, era impresionante con esas enormes alas dobles negras.

Pasó sus manos por mi espalda por debajo de la capa deslizando los dedos por los bordes del vestido.

Mystika: {Tengo que encontrar a mis amigas}

Se separó de mí sonriendo y me acompañó hasta dar con Haydee y Enna, que me miraron sorprendidas de verme acompañada por otro hombre.

Mystika: Chicas, este es Leiftan, otro amigo que ha venido con nosotros. Leiftan, ellas son Enna y Haydee, mis amigas.

Leiftan besó sus manos y ellas le sonrieron encantadas por el gesto al que estaban tan poco habituadas.

Mystika: Bueno, nosotros nos vamos al Onix, ¿vais a venir?

Enna: Iremos en un rato, estamos esperando a alguien. ¿No te importa, no? Además tienes que hablar con Axel.

Mystika: No hay problema, nos vemos en un rato.

Nos despedimos y nos fuimos hacia la puerta de atrás, donde nos esperaban los chicos.

Leiftan: ¿Quién es Axel?

Mystika: Mi mejor amigo.

Leiftan: Vaya, mi competencia...

Me reí ante su ocurrencia mientras abría la puerta que daba al callejón. Los chicos se quedaron callados al vernos, expectantes.

Mystika: Vamos, está cerca de aquí.

Ellos nos siguieron unos pasos por detrás con expresión sombría y sin decir ni pío.

Al llegar al bar el portero se puso delante impidiendo el paso.

Mystika: Vaya Rubén, ¿tanto he cambiado que ya no me reconoces?

Él frunció el ceño y me repasó de arriba abajo y entonces abrió los ojos con sorpresa.

Rubén: ¿Mystika? Estás... ¡guau! Realmente no te había reconocido y hace tanto que no vienes por aquí...

Mystika: Estuve en otro país y me he traído a unos amigos a conocer el mejor antro del pueblo.

Rubén me abrazó con fuerza riendo. Sus enormes brazos, trabajados después de años en el gimnasio y alguna que otra sustancia ilegal, me soltaron al fin, abriendo la puerta para dejarnos paso al interior del local. A pesar de su aspecto duro, con peinado de marine y voz grave, era un chico muy majo y atento.

Rubén: Adelante y pórtate bien.

Mystika: Siempre lo hago.

Le guiñé el ojo e invité a los demás a entrar seguidos por Leiftan y por mí.

La voz de Axel sonaba por toda la sala, acompañada por los instrumentos del grupo.

Al fijarme en el escenario lo vi, disfrazado de vampiro, con la piel pálida y su largo pelo castaño oscuro recogido en una cola suelta y algunos mechones cayendo a ambos lados de su cara. Un hilo de sangre falsa rodaba desde la comisura de sus labios hasta el borde de la mandíbula.

Llevaba una camisa blanca con volantes en el cuello que apenas dejaba entrever parte de sus tatuajes. Sobre la camisa tenía un chaleco dorado, una americana oscura y una capa típica de ese disfraz y en medio del pecho el colgante por el cual me cambió su Mjolnir, una runa Tyr. También lucía unos pantalones ajustados y zapatos negros.

Dejé a los cuatro chicos en la barra quitándome de nuevo la capa por el calor sofocante y me fui rodeando al gentío hacia bastidores. Allí, el técnico de sonido, que se llamaba Juan, estaba tocando botones que no entendía cómo funcionaban. Era amigo del grupo, así que me acerqué a él y di un toque en su espalda para llamar su atención. En cuanto se giró me miró sorprendido.

Juan: ¡Dichosos los ojos!

Mystika: Hola Juan, ¿puedo pedirte un favor?

Juan: Los que quieras.

Mystika: Dame un micro.

Sabiendo mi intención conectó rápidamente un micrófono y me lo dio y dándole las gracias subí al escenario.


[NEVRA]

Nada más llegar, Mystika nos dejó en la barra con el perro guardián y se fue directa al escenario. A los pocos minutos la vimos subir con un micrófono como el del cantante en las manos. Éste iba disfrazado de vampiro, estaba claro que era su amigo Axel, con el que había tenido una aventura...

Entonces ella comenzó a cantar junto a su amigo, la misma canción que cantaba el día que la sorprendí en la playa, esa que tenía tantos mensajes sexuales. En ese momento su amigo se quedó paralizado con la boca abierta por la sorpresa y sólo se le escuchaba a ella y a la música, aunque algún integrante también parecía sorprendido, excepto el que iba disfrazado de colorines y una peluca rizada y cara diabólica, él sonreía y seguía tocando la batería como si nada.

Mystika se acercó poco a poco a su amigo interpretando la canción y los hombres bajo el escenario aplaudían y vitoreaban su actuación, silbándole, dejando que su testosterona actuara por ellos.

Cuando ella se colocó a su lado puso su dedo en la barbilla y le cerró la mandíbula sonriendo, luego tocó el brazo en el que él aguantaba el micro. Él reaccionando, comenzó a cantar con ella sin dejar de mirarle a los ojos, no sin darle un repaso completo antes.

Valkyon: Este es el amigo, supongo...

Nevra: Exacto.

Ezarel: Tiene cara de querer llevársela del escenario. Y vaya letra...

Nevra: Estuvieron juntos la noche antes de ella aparecer en Eldarya.

Leiftan se giró de golpe al escuchar eso. Me sabía mal por Valkyon contarlo en este momento tan complicado, pues se me escapó sin quererlo, pero valió la pena ver la cara de celos del Daemon, que al volverse de nuevo hacia al escenario, tenía una mirada asesina.

La canción parecía no terminar nunca, ambos estaban actuando según lo que cantaban y eso parecía encantarle al público, pero a nosotros no nos hacía ni pizca de gracia.

Cuando finalmente terminó la canción, el amigo anunció una pausa en la actuación, estaba claro que necesitaba hablar con Mystika antes que cualquier otra cosa. Así que después de abandonar todos el escenario, Axel se llevó a Mystika detrás del escenario, tapados por unas gruesas cortinas negras.


Salí del escenario seguida por Axel y me senté en una mesa que había tras las cortinas donde tenían botellas de agua y algún tentempié.

Mi amigo se acercó a mí en silencio y mirándome a los ojos, igual que había hecho durante toda la canción. No podía disimular su sorpresa e inquietud.

Colocó ambas manos a cada lado de mi cuerpo, apoyadas en la mesa y su cara quedó a pocos centímetros de la mía.

Axel: Mystika, dime que no estoy soñando...

Acaricié su mejilla sonriendo y él cerró los ojos suspirando.

Mystika: Axel...

CONTINUARÁ