CAPÍTULO 43

AGRIDULCE TENTACIÓN

Mystika: Axel, te debo una explicación...

Se separó un poco de mí lentamente y agarró una botella de agua para beber un trago en silencio.

Mystika: Lo siento, no quiero que pienses que hui de ti o algo por el estilo. Sólo tenía la necesidad de desparecer un tiempo y aclarar mis ideas.

Axel: No dijiste nada, no te llevaste el móvil, ni te conectaste... nada.

Suspiré pesadamente mirando hacia la pared. No hui de él, pero lo que pasó esa noche fue lo que me hizo querer perderme por unas horas sin saber que eso se convertiría en meses y acabaría en otro mundo donde no podía comunicarme con nadie de aquí.
Axel se acercó de nuevo y con su mano en mi cara volvió a girármela para que le mirara.

Axel: ¿Acaso hice algo mal? Bebimos un poco, quizás yo...

Mystika: No Axel, para nada, fue fantástico. Me trataste como una reina. Y sé que sonará a tópico, pero no fue por ti, es cosa mía.

Axel: ¿... Por tu ex?

Mystika: Algo tuvo que ver, nuestra separación no fue tan pacífica como conté. Y bueno, después de lo que sucedió contigo...

Axel: ¿Qué?

Mystika: Ya sabes que no soy de relaciones esporádicas.

Axel: Soy muy consciente de ello, por eso creí que desde esa noche, tú y yo... bueno...

Mystika: Lo siento, lo intenté. Por eso salí a aclarar mis ideas, pero creo que me sobrepasó todo. Lo último que quería era hacerte daño, aunque irme así de tu casa tampoco fue la mejor de las opciones.

Axel miró un poco hacia abajo y metió dos dedos en mi escote tirando de la cuerda de su colgante.

Axel: Yo también llevo el tuyo.

Mystika: Ya lo veo.

Axel: Una de las cosas que me encantan de ti es lo impulsiva que eres, aunque esta vez me hiciera daño. Ha sido horrible no tener noticias tuyas y tu madre tampoco me daba más información.

Mystika: Ella sabía casi tan poco como cualquiera de vosotros.

Axel: ¿Y qué pasó con tu ex?

Era mi mejor amigo, es algo que le tenía que haber contado en su momento, pero estaba bloqueada por lo ocurrido.

Cerré los ojos unos segundos suspirando, intentado buscar la forma de explicarlo.

Mystika: Él... bueno cuando ese día volvió a casa y le recriminé lo de sus aventuras no me dejó ir sin más. Discutimos y cuando quise irme de allí él...

Axel: ¿Te pegó? Porque si es así le mataré...

Negué con la cabeza. Seguía siendo difícil decírselo a otra persona, a pesar de haberlo dicho hacía unos minutos. Se formó una bola en mi garganta que intenté disipar respirando profundamente.

Axel: Si no te pegó...

Le miré a los ojos y en seguida pareció entender lo que quería decirle. Me miró horrorizado, sin poder procesarlo.

Axel: No, no hizo eso...

Mystika: ... Sí.

Axel: Maldito hijo de puta, ¡lo mato!

Se separó de mí y parecía querer salir a buscarle. Sabía dónde vivía así que quizás pretendía ir a su casa, pero le atrapé antes por la capa y le atraje de nuevo hacia mí.

Mystika: ¿Adónde te crees que vas?

Axel: ¡A matarle!

Mystika: No digas tonterías... Ya he hablado con él y no volverá a aparecer por ningún sitio donde yo pueda estar.

Axel: ¿Te lo has encontrado hoy?

Mystika: Hace un rato. Y tranquilo, me hará caso.

Axel: ¿Cómo estás tan segura?

Mystika: Lo estoy y punto.

Finalmente pareció rendirse por el momento sabiendo lo terca que era y me abrazó fuerte, como si fuera él quien quisiera retenerme.

Axel: {Lo siento, debí haberme dado cuenta...}

Mystika: {No podías saberlo}

Axel: {Mys te he echado tanto de menos...}

Le abracé más fuerte en respuesta, rodeando su espalda con mis brazos y él me imitó. Luego se separó un poco para conectar sus iris marrones moteados en verde con los míos.

Axel: No vuelvas a irte...

Y, con sus manos en mi espalda, me atrajo hacia él y me besó de forma suave en los labios, como si intentara convencerme de quedarme allí, con él. En seguida volvió a atrapar mi boca en la suya, de forma un poco más apremiante.

Esta vez tenía que pararlo a tiempo, Leiftan estaba cerca y tampoco sabía si quiera si me quedaría en este mundo.

Me aparté un poco poniendo mis manos sobre su pecho.

Mystika: Ax... Ni si quiera sé si he venido para quedarme.

Axel: ¿Qué?

Miré incómoda alrededor. Quizás no había sido buena idea venir a verle para, quizás, volver a irme.

Axel: Hay alguien... ¿no es así?

Mystika: No lo sé, me fui para aclarar mis ideas y he vuelto más confundida.

Axel: Vaya...

Mystika: Lo siento, no debí venir aquí.

Axel: ¿Estás de broma? Aunque no volviera a verte, poder haberlo hecho hoy me ha dado algo de alivio. Al menos esta vez sabría que te vas.

Cuando iba a contestarle noté un movimiento en las cortinas. Creí que sería alguno del grupo esperando a que acabáramos. Volví a mirar a mi amigo y le sonreí acariciando sus mejillas con cariño.

Leiftan: ¿Mystika?

(Mierda...)

Me giré rápidamente hacia él y bajé de la mesa poniendo cierta distancia con Axel, que también se giró hacia él algo molesto por la interrupción.

Axel: No puedes estar entre bastidores, aquí sólo puede entrar el grupo. ¿Quién eres?

Leiftan: ¿Y tú quién eres?

Axel: Soy un amigo de Mystika.

Leiftan: Ya somos dos.

Ambos suavizaron un poco el tono, pero les era imposible dejar de lado la animadversión que sentían a pesar de no conocerse. Además Leiftan no ayudaba, pues vino con actitud agresiva desde el primer momento.

Leiftan: ¿Has acabado?

Mystika: Ehh...

Axel: Tengo que volver a subir, ¿seguimos hablando luego?

Mystika: Claro.

Leiftan me tendió la mano para sacarme de ahí mientras Axel miraba extrañado ese comportamiento antes de besar mi mejilla agarrándome por la cintura.

Axel: Hasta ahora, nena.

Mystika: Nos vemos en un rato.

Axel se reunió con el grupo para subir de nuevo a escenario y Leiftan tomó mi mano y tiró de mí de repente, haciéndome topar contra su cuerpo mientras me envolvía con sus brazos.

Leiftan: Nevra dijo quién era...

Mystika: Nevra tiene la lengua muy larga.

Leiftan: ¿Hay algo que esconder?

Mystika: Nada en absoluto, Axel es parte del pasado.

Me sonrió complacido mientras jugaba con un mechón de mi pelo y luego tomó mi cara por la barbilla inclinándola hacia arriba.

Leiftan: No me gusta que toquen mis cosas.

Mystika: ¡Ja! ¿Tus cosas?

Su sonrisa se volvió maliciosa y me besó con cierto desespero, haciendo posesión de mi boca como si no fuera a tocarla más. Sus manos recorrieron mi espalda, bajando lentamente por ella haciéndome cosquillas y entonces mordió mi labio inferior provocando que abriera la boca para introducir su lengua, que fue ávidamente en busca de la mía.

De fondo escuché como el grupo comenzó a tocar de nuevo cuando Leiftan bajó sus manos hacia mi trasero, lo agarró, me elevó y me cargó hasta sentarme en la mesa tirando varias botellas de agua al suelo. Su lengua exploraba cada rincón de mi boca mientras batallaba con la mía.

Nos separamos al fin jadeando y levantó mi barbilla gentilmente con su puño para que le mirara a los ojos. Éstos me cautivaron al instante con su brillo verde fluorescente. Aún no había podido comprobar tan de cerca su transformación, así que miré unos segundos sus orbes negras algo hipnotizada.

Leiftan: Mis cosas... mi chica.

Mystika: Tu chica, eh...

Llevó su pulgar a mis labios y lo deslizó hasta mi mejilla sin perder el contacto visual.

Mystika: Tu chica necesita un trago. ¿Por qué no volvemos con los demás?

Leiftan: Mhh no sé.

Acercó su boca a mi cuello y paseó sus labios suavemente, como una caricia, provocándome escalofríos. Subió lentamente hasta atrapar el lóbulo de mi oreja con sus dientes y tiró ligeramente.

Mystika: Mmm Leif, para. No creo que sea el lugar idóneo...

Leiftan: {Puede ser, pero me es difícil controlarme}

Mystika: Recuerda lo que me dijiste.

Leiftan: Mhh sí, tienes razón. Está bien, me controlo.

Él cambió de nuevos sus ojos y entonces bajé de la mesa y le agarré de la mano entrelazando mis dedos con los suyos dirigiéndolo de nuevo a la barra del bar.

Al llegar los 3 jefes fijaron la vista a nuestras manos, pero les ignoré y pedí un cóctel para Leiftan, parecido al que tomaba en el Cuartel, y para mí una cerveza. También pedí para los chicos y esta vez, Ezarel sí tendría su hidromiel.

El Aengel se quedó bien pegado a mí, marcando su territorio con sus manos en mi cadera.

Al rato y varias bebidas después, llegaron de nuevo mis amigas, así que me aparté de los chicos para estar un rato más con ellas, yendo delante del escenario.


[NEVRA]

Cuando Leiftan, muerto de celos y de ansiedad por la espera, fue a buscar a Mystika temí un poco lo que pudiera pasar, pero a los pocos minutos aparecieron de nuevo entre el gentío dirigiéndose hacia nosotros. Los tres miramos algo atónitos cómo iban bien agarrados de la mano, como si fueran... pareja.

Valkyon soltó un gruñido y desvió la mirada molesto. Ahora era él el que moría de celos y apenas podía ocultar su malestar, creando un aura oscura a su alrededor.

En todo el rato Leiftan no se apartó de Mystika, con sus manos en la cadera de ésta, deslizándolas hacia la cintura y de vuelta hacia abajo.

Valkyon: {No lo soporto más...}

Ezarel: {Vamos, aguanta amigo}

Ni siquiera estaba bebiéndose su cerveza, tenía la botella en su mano y miraba fijamente el líquido con la mandíbula apretada.

En ese momento vi aparecer a las amigas de Mystika y encaminarse hacia donde nos hallábamos para llevársela al escenario, dejando a Leiftan de nuevo a solas con nosotros. Éste volvió a ponerse tenso, sobre todo cuando Mystika pasaba entre el gentío y los tipos se quedaban mirándola al apartarse. Con ese vestido y su pelo era imposible que pasara desapercibida, pero que se alejara de Leiftan nos alivió a todos un poco.

Valkyon: {Si está actuando, realmente lo hace de maravilla, tendría que haber sido ella la protagonista de la obra...}

Nevra: {Al menos no le hubiera dolido tanto verte cerca de la morena esa}

Ezarel: {Te lo dije...}

Valkyon: {¡Pero si no me interesa en absoluto!}

Nevra: {¿Recuerdas el corte que se hizo en la mano esa noche en la playa?}

Valkyon me miró extrañado asintiendo, intentando descifrar el sentido a mis palabras, seguramente sin entender la relación entre una cosa y otra

.

Nevra: {Partió una jarra con esa mano cuando vio a la chica esa acercarse a tu cara}

Ezarel: {Te dije que te separaras un poco, que ella estaba coqueteando contigo}

Valkyon: {No quería ser descortés, me cae bien, pero no pensé que le molestaría tanto, llevaba unos días mostrándose algo distante}

Nevra: {¿Y qué iba a hacer si no dejabas de darle negativas e ignorarla? Ya no podía más, sólo quería olvidarte}

Valkyon: {Bueno, al fin lo consiguió...}

Volvió la vista al líquido dorado de su botella suspirando y Ezarel y yo resoplamos irritados. No, no tenía ni idea de mujeres, sino se habría dado cuenta que cuánto ella más intentaba olvidarse de él, más y más crecían sus sentimientos y más le afectaba lo que pasaba a su alrededor. Y además había estado dispuesta a dar su vida por salvar la suya hacía unas horas.

(¿Realmente había cambiado con su transformación o estaba protegiéndonos? Su actitud cariñosa con Leiftan hacia tambalear nuestra teoría y esperanza...)


[EZAREL]

Volví la vista al escenario exasperado por la situación y la negatividad nada propia de mi amigo. Esa actitud y la de Mystika, comenzaba a hacer mella en la confianza que teníamos Nevra y yo en nuestra teoría.

El amigo de Mystika no dejaba de mirarla al cantar, ignorando al resto del público alrededor, lo que hacía que Leiftan se moviera incómodo y aumentara su mal humor. Desde luego tenía dos caras, pues hasta ahora siempre se había mostrado tranquilo y afable, nada que ver con lo que teníamos delante. Estaba obsesionado con ella, como Tristan con Marian, de eso no cabía duda. Y ello le convertía en alguien peligroso, así que debíamos mantenernos alerta.

(¿Cómo fiarme de un íncubo, que además ya había intentado matar a mi amigo por su hijo? ¿Qué le haría si intentaba acercarse a Mystika? Hay que pensar en algo para prever esta situación, aunque quizás hagan caso y no intenten nada en la Tierra)

Entonces pensé en Marian y que Tristan no me dejaría reencontrarme con ella, él volvería antes de que eso ocurriera...

Ezarel: {Chicos tenemos que hacer algo, ni Tristan dejará que me acerque a Marian, ni Leiftan que Valkyon se acerque a Mystika}

Nevra parecía reflexionar sobre ello, dos mentes pensarían mejor que una, aunque fuera la del vampiro. Valkyon no estaba en absoluto en condiciones de idear ningún plan, a pesar de ser su especialidad.

Valkyon: {...Que se quede con él}

Sabía que no lo decía en serio, sólo era la desesperación hablando por él. Verlo rendido significaba que había tocado fondo, aunque en parte lo entendía; muchos meses con la amenaza de la muerte de la mujer que amaba si intentaba algo, ella loca por él haciendo acercamientos que él tenía que rechazar a su pesar, el episodio con su primo y lo que vino después,... Y pasando por ello solo, por no poner en peligro a nadie más. Y cuando por fin descubría que no había barrera alguna para estar juntos, ella elige a Leiftan y a su padre, el mismo que mató a sus padres y casi lo mata a él.

(Sólo hay una forma de que esto termine como debe terminar, tenemos que acabar con los dos Daemons, pero... ¿De qué lado se pondrá Mystika?)

Volví a mirar a la pista, ella y sus amigas bailaban ahora alguna canción en inglés que cantaba el grupo, al menos habían dejado las obscenidades, o eso creía, pues no entendía nada de lo que cantaban. Era bastante obvio el por qué Mystika tenía sus "admiradores". No era una chica delicada en general, pero realmente podía ser muy tierna (algo que jamás reconocería en público, por supuesto) y tenía un humor pícaro y sarcástico que no dejaba indiferente a nadie, a parte de esa energía contagiosa. Quizás por eso en el fondo nos llevábamos tan bien, aunque nos lanzáramos puyas como si nos lleváramos como el perro y el gato, sólo era un juego.
Ciertamente jamás pensé que podría tener tal amistad con una chica y menos con la hija de Marian.

Sin dejar de mirarla entendí también que a parte de su forma de ser, uno de sus atractivos era su mirada atrapante, como la de su madre, aunque la de Marian era mucho más inocente cuando la conocí. Pero cuando ambas te miraban podías ver lo transparentes que eran y la pureza de sus sentimientos, algo que se hizo más que visible la noche que cantó para Valkyon. No habría necesitado cantar para transmitir lo que sentía por él y ahora todo era diferente, su mirada se había vuelto fría, impasible, casi sin vida, como si algo hubiera tomado posesión de su cuerpo.

Ezarel: {Hay que hacer algo, hay que acabar con ellos de una vez por todas}


[LEIFTAN]

De nuevo Mystika se separó de mí en cuanto aparecieron sus amigas y fueron delante del escenario. Los tipos esos se la quedaban mirando sin pudor alguno en cuanto la dejaban pasar y sólo me daban ganas de sacarles los ojos de las órbitas.

(Vamos, te ha elegido a ti, miró a Valkyon a los ojos y se fue contigo, no tienes de qué preocuparte)

Pero su amigo no dejaba de cantar para ella, soltando alguna barbaridad que otra y su actitud había sido demasiado cercana. De hecho verla tan cerca de él acariciando su cara casi me vuelve loco, pero tenía que contenerme, por ella. Mystika era cariñosa por naturaleza y no podía montar una escena por ello, después de todo, eso es parte de lo que me enamoró de ella...

Para olvidarme de su cuerpo moviéndose en la pista de baile bajo la mirada atenta de algunos de los presentes, decidí recordar nuestros primeros acercamientos.

Desde el primer día que la vi algo me atrapó, no sabía lo que era el amor a primera vista hasta que la vi por primera vez. A decir verdad, directamente no sabía lo que era el amor. Había crecido con el asesinato de mi familia persiguiéndome en sueños, sin contar con mi propia naturaleza. Incluso cuando decidí cambiar, ni obligándome pude tener sentimientos por Selene a pesar del tiempo que estuvimos juntos.

Y entonces apareció ella. No sabía por qué mi hermano la había liberado de la jaula donde Miiko la había mandado y cuando fui a preguntárselo, fingiendo buscarle para atraparle, ya había desaparecido. Lo sentí como una señal.

Mi cuerpo me pedía cuidarla, como si fuera el mayor tesoro que podía encontrar y ella me miraba con dulzura, a pesar de estar confundida, enfadada por los acontecimientos y en un lugar ajeno a ella. Era agradecida y amable, pero también tenía genio, que demostró ese mismo día cuando espiaba a Miiko y los demás hablar de ella, o cuando quisieron volver a cerrarla. Pero en cuanto me acerqué a ella se relajó y me sonrió como si no hubiera problema alguno, me escuchaba y con el tiempo fui yo el que se dedicaba a escucharla. Y a pesar de que solía ser por orden de Miiko, yo disfrutaba esos momentos y, de hecho, los agradecía profundamente, porque al principio, si no hubiera sido por esas órdenes, no podría haber encontrado pretextos para ir a verla y disfrutar de su presencia.

Fue duro cuando tuve que irme por un tiempo largo alejándome de ella, lo que le dio ventaja a Valkyon; los entrenos juntos, los ratos en la cantina charlando y estar en la misma guardia los había acercado hasta tal punto de enamorarse el uno del otro y cuando volví supe que ya era tarde, no obstante intenté probar suerte esa noche en la fiesta. Ese primer beso fue indescriptible, mi corazón se aceleró hasta el punto de querer estallar dentro del pecho, cosa que casi sucede cuando me detuvo y fui realmente consciente de su amor por su jefe. Ni si quiera ella se había dado cuenta. Y a pesar de lo que pasó, ella no cambió conmigo y cada vez mostraba más cómo era cuando tenía confianza. Ese humor, esa picardía, no hacía más que hacer que me gustara más a cada segundo que pasaba con ella, lo que se convirtió en una tortura sabiendo que no podía ser mía.

Sin embargo, algo había cambiado, no sabía el qué ni me importaba realmente. Sólo podía pensar en que la muerte de mi hijo me llevó a su lado, en que ella me había besado, en que ella ahora era mía, me había elegido.

Los chicos cuchicheaban detrás de mí, mirando también a Mystika, excepto Valkyon, que miraba sin interés su bebida, abatido por la situación. Sentí cierto regocijo por dentro, pero la batalla no estaba ganada, no podía permitir que Mystika tuviera opción a cambiar de opinión.

(Pronto...)

Nevra: Hey, tu cabeza está sacando humo, ¿no soportas ver cómo otros la miran? Jajaja

Leiftan: No me gusta, no, pero mira, después de todo, del tiempo que habéis pasado con ella, de vuestra insistencia y a pesar de que yo he disfrutado de ella mucho menos tiempo... me ha elegido a mí. No a ti ni Valkyon, ni a ningún cabeza hueca de esos que la rodean.

Les dediqué una sonrisa satisfecha ante las muecas que se dibujaron en su cara.

Leiftan: Oh y cómo besa... Siento por vosotros que no vayáis a comprobar lo ardiente que es...

(Sí, muy pronto...)


Después de varias canciones y el gentío sentía el vestido aún más pegado a mi cuerpo por el sudor.

El grupo abandonó el escenario en cuanto acabó y se dirigieron a nosotras después de saludar a varios y varias por el camino. Saludé de nuevo a Toni y al resto del grupo y finalmente Axel, después de saludar a Haydee y Enna, vino a mi lado.
Yo intenté mantenerme algo distante, pues sabía que Leiftan estaría vigilando mis pasos.

Axel: Venid a tomar algo, yo invito.

Los chicos se adelantaron y nosotras les seguimos de cerca.

Haydee: Oye, no nos has contado nada del nuevo amigo que nos presentaste antes.

Mystika: ¿Mhh? ¿Qué quieres saber?

Haydee: ¿Está soltero? ¿Cuánto tiempo se quedará? ¿Cuál es su tipo de chica? ¿Cómo es?

Enna rio a carcajadas ante la lluvia de preguntas de nuestra amiga mientras las tres mirábamos en su dirección.

Leiftan nos sonrió, aunque podía distinguir desaprobación en su mirada por irnos con los del grupo a la otra punta de la barra.

Haydee: ¿Qué? Sólo soy curiosa.

Mystika: Sí, curiosa jajaja

Haydee: Bueno, tiene algo... diferente.

Mystika: Es muy atento y sabe escuchar y dar buenos consejos. Gracias a él me adapté más rápido al... país y sus costumbres.

Enna: Vamos que es algo así como un mejor amigo.

Mystika: Se podría decir así, sí.

El camarero nos sirvió nuestras bebidas y volví a mirar a Leiftan. Más atrás estaban los chicos, bastante separados de él y sin hablar.

Axel se puso detrás de mí para tomar su bebida de la barra apoyando su mano en mi cadera. De reojo vi como Leiftan se ponía tenso y serio.

Axel: ¿Vas a quedarte hasta el cierre?

Mystika: No creo, estamos algo cansados del viaje, apenas hemos podido descansar.

Axel: Me gustaría hablar contigo a solas.

Mystika: Quizás mañana mejor. He bebido bastante, no sé si podría concentrarme.

Axel: Jajaja De acuerdo. ¿Vuelves a tener tu teléfono?

Mystika: Sí, después de varios minutos bloqueado, al fin funcionó.

Retiró un mechón de pelo de mi cara sonriendo y mis amigas se apartaron un par de metros para no interrumpir, lo que maldije en silencio, aunque dudaba que él se hubiera comportado diferente por estar ellas al lado. Sin embargo esto no le pasaría desapercibido a Leiftan.

Pegué un largo trago a mi cerveza, como si la botella pudiera poner distancia entre ambos, pero fue en vano. Yo estaba apoyada en la barra con el cuerpo arqueado y él prácticamente pegado a mis caderas y no parecía tener intención alguna de separarse.

Se inclinó hacia mí apoyando su mano en la barra para que le escuchara bien.

Axel: ¿Quién es el tipo ese con el traje ridículo?

Mystika: ¿Quién?

Axel: Ya sabes, el rubito que ha venido a buscarte entre bastidores.

Mystika: Ah Leiftan, un buen amigo.

Axel gruñó en mi oído y viendo cómo miraba en su dirección se acercó más a mi cara.

Axel: Buen amigo... ¿Y por qué me mira como si le estuviera quitando a su chica?

Mystika: Es muy protector.

Axel: ¿Protector con los amigos en general o contigo en particular?

Mystika: ¿Por qué tanto interés?

Axel: ¿Y por qué responder con evasivas?

Se separó lo justo para poder mirarme a los ojos, pero seguía demasiado cerca, lo que me preocupaba. Desde el otro lado podía resultar más confusa la escena.

Mystika: No es una evasiva, es que tú eres demasiado curioso...

Axel: Jaja sí, me gusta saber por qué alguien me mira como si quisiera matarme.

Mystika: Qué exagerado eres...

Axel: ¿Tú crees? ¿Y si hago esto?

Dicho eso me besó en la mejilla sin dejar de mirar hacia el frente, de forma pausada, alargando el momento. Obviamente era un provocador y odiaba que alguien le mirara mal.

Mystika: ¿Y qué pretendes así?

Axel: Que venga y haga lo que tenga que hacer o deje de mirarme así.

(Si supiera lo que es en realidad no tendría ganas de enfrentarse a él...)

Me separé un poco de Axel para calmar los ánimos, deseando que eso fuera suficiente.

Mystika: Vamos con el resto anda y olvídate de él. No te vas a enfadar el día que vuelvo, ¿no?

Dejó de mirarlo y levantó la ceja en mi dirección asintiendo poco convencido. Nos acercamos al resto y mirando disimuladamente a Leiftan le mandé un beso para "tranquilizarlo".

Mis amigos y yo rememoramos las mejores anécdotas juntos y a pesar de saberlas de memoria, seguíamos disfrutándolas como si fueran una novedad.

Después de un rato de charla decidí que era hora de volver a casa, así que me despedí quedando para la noche siguiente y me fui en busca de los chicos.

Mystika: Bueno, ¿nos vamos? Ups, hay un problema... no cabemos en el coche, sólo es de cuatro plazas.

Leiftan: Yo llevaré a Ezarel hasta tu casa.

Mystika: Pero no sabes dónde vivo.

Leiftan: Tranquila, te encontraré.

Atrapó a Ezarel por el brazo y se lo llevó por un callejón para transformarse y llegar volando. A esas horas y con la noche tan oscura, seguramente no tendría problema.

Nosotros nos dirigimos al coche y Valkyon volvió a tomar el asiento del copiloto y Nevra detrás. Ambos miraban por sus respectivas ventanillas sin decir nada, con la mirada perdida.

Tuve ganas de romper el hielo, pero no parecían muy de humor y tampoco encontraba las palabras adecuadas. Así que conduje en silencio y llegamos a mi casa cuando vi con asombro a Leiftan, que estaba en la puerta con Ezarel esperando. Me sonrió nada más verme y se puso a mi lado, entrando tras de mí y seguidos por los chicos.

Mystika: Bueno, Nevra y Ezarel, tendréis que compartir la habitación de invitados, hay dos camas. Valkyon puedes dormir en mi cama, es bastante amplia, yo dormiré en la de mi madre.

Nevra: ¿Y éste?

Nevra señaló a Leiftan como si fuera alguien insignificante y él le respondió con una sonrisa maliciosa.

Leiftan: Es bastante obvio, ¿no? Ocuparé el lugar que me toca, a su lado.

Nevra hizo una mueca de asco y subió las escaleras para ir a la habitación de invitados, seguido por los otros dos, que entraron en la habitación que les asigné a cada uno.

Leiftan se giró hacia mí con una amplia sonrisa en la cara.

Leiftan: Bien, ya eres sólo mía, sin nadie que nos moleste...

CONTINUARÁ