WOOOOOOOOW
Holi, he vuelto.
Pensé que nunca volvería a actualizar esta historia, pero lo prometí y voy a acabarla. No se preocupen, ¡falta muy poco! quizá un capítulo o dos y un extra~
Jamás había estado en una ambulancia y ahora que tenía la oportunidad podía decir perfectamente que era una experiencia aterradora. Estaba mareado y lo único que veía eran borrones y luces blancas ir y venir por todos lados, no quería admitirlo, pero estaba asustado. Ver paramédicos ir y venir no le hacía ninguna gracia y ese dolor agudo en su vientre no estaba ayudando. Los borrones de a poco fueron empeorando hasta sumirlo en la oscuridad de la inconsciencia.
Al despertar lo recibió el blanco techo de una habitación de hospital, hizo una revisión de reconocimiento por el lugar y no encontró más que muebles, un pequeño televisor y una lámpara de lectura junto a la cama. Le habían sedado, eso lo sabía, la torpeza de sus movimientos lo delataban.
¿Por qué estaba en una habitación de hospital? No pudo recordarlo, aunque no es como si fuese su culpa, no pudo recordar ni su nombre por un instante y sintió una opresión en su pecho que le decía que debía recordarlo. Miró el pequeño tubo conectado a su mano y tembló ante un escalofrío, nunca había sido muy fan de las agujas y ahora tenía una enorme clavada en su mano.
La puerta se abrió, iluminando aún más la habitación y aturdiendo al pobre hombre. Pudo ver un uniforme blanco atravesarla y más atrás un borrón negro, rojo y marrón, borrón que no tuvo forma hasta que la vio sentarse en el mueble junto a la cama de hospital.
— Iré a informarle al doctor que el señor Jaeger ha despertado. —la mancha blanca salió nuevamente y Levi volvió la vista hacía la otra mujer sentada a su lado.
— Levi, sé que puedo no ser la primera persona que quieres ver al despertar, pero debo quedarme contigo mientras todo pase —el pelinegro alzó una ceja dudoso ¿qué se supone que estaba pasando? Ah, el hospital—. ¿Por qué me miras así?
Levi la observaba exhaustivamente, incomodándola, pero realmente no era su culpa ¡no lograba identificarla! Tenía cabello negro, muy negro, y ojos afilados del mismo color, su piel era enfermizamente blanca y el rojo de una bufanda resaltaba alrededor de su cuello. Si lo pensaba bien la chica tenía incluso cierto parecido a sí mismo. Curioso, bastante curioso.
— ¿Qué tanto me miras? Eren va a ponerse celoso si descubre lo que haces —Eren, ese nombre ¿de quién?
¡Eren!
— ¿Dónde está? —Preguntó sobresaltado— Eren, está perdido. Mikasa, tienes que encontrarlo —La chica se levantó alarmada al ver el estado del hombre.
Levi intentaba bajarse de la cama mientras Mikasa lo sostenía en su lugar, vaya que la chica tenía fuerza.
— ¡No puedes levantarte, Levi! ¡Los niños, vas a hacerles daño! —y como palabras mágicas Levi se congeló en su lugar— Podrás no querer cuidarte, pero le prometí a Eren que cuidaría de mis sobrinos y eso haré, así que por favor recuéstate y mantente quieto, maldición.
— Eren está perdido.
— No, Eren está en terapia intensiva —Levi sintió su corazón detenerte—. El doctor dice que tiene contusiones y un brazo fracturado, pero que estará bien.
— ¿Cuánto tiempo tengo aquí?
— Casi dos días, la enfermera dijo que te mantienen sedado por el bien de los niños. Vaya incompetentes. —Acomodó su bufanda y sacó su celular de su bolso— Yo sí que pude calmarte.
— Hablando lógicamente, eres una cara conocida que posiblemente me causó moretones por obligarme a mantenerme en la cama y que además utilizó a mis hijos para lograrlo —claramente Levi no era muy fan de Mikasa, en realidad ninguno entendía cómo es que aún no habían dicho algo hiriente—. ¿Hace cuánto está Eren aquí?
— Desde esta mañana, son las 2 de la tarde —aclaró— Yo acabo de llegar y no he podido verlo, solo logré hablar con el doctor a cargo. Dijo que por su seguridad lo tendrían en terapia intensiva al menos hasta mañana o pasado, deben ver su progreso con eso de las contusiones para poder subirlo a una habitación y darle el alta.
— Ya veo —El silencio reinó por unos minutos, incomodándolos— ¿Cómo es que estás aquí?
— Eren me tiene como su contacto de emergencia en el sistema luego de ti –Levi asintió en entendimiento—Además de que estoy aquí desde hace casi una semana y Eren ha estado bastante molesto porque traje a Annie conmigo.
— ¿Realmente era necesario traerla? –Se removió en la cama sin encontrar una buena posición debido a su enorme vientre—Pensé que estaba lo suficientemente claro el hecho de que Eren la odia.
— Eren no la odia, solo piensa que va a hacerme daño.
— Justo como la otra chica, la pelirroja ¿no?
Mikasa estuvo a punto de responder, pero la puerta fue abierta por una enfermera que traía un carrito con comida.
— Es hora del almuerzo –Al presionar un botón una pequeña mesa se desplegó sobre sus piernas y la enfermera comenzó a colocar la comida en ella—. Pronto vendrá la doctora encargada de su embarazo, hemos hecho un par de llamadas.
El silenció los acompañó durante un rato mientras Levi comenzaba a comer, dando por terminada la conversación.
— Deberías ir a ver si Eren despertó. Seguro ya está bien. –Mordió un pedazo de fruta— Vuelves a decirme que tal está luego.
— ¿Cómo lo sabes?
— Es un cabeza dura, no murió cuando cayó en una piscina sin saber nadar, no morirá ahora.
— No eso, la pelirroja –frunció el ceño—. Se supone que solo Eren lo sabía.
— Eren vive conmigo, es imposible que no me entere de las cosas. Si te consuela, también pienso que es una zorra –Siguió comiendo restándole importancia y la pelinegra apretó los puños.
— La quería, mucho. –Sus orbes platas brillaron debido a las lágrimas.
— Escucha, no sé ni para qué te digo esto. La vida es para cometer errores y no siempre vas a conocer gente como Christa, algunas veces te tocan hijos de puta como la pelirroja, pero de eso se trata, de seguir adelante –Tomó un sorbo de agua para pasar la comida—Si quieres intentarlo con Annie, adelante, pero no esperes que Eren la acepte así como así. Eres su hermanita, su tesoro, y tú saliste de la nada con que te ibas a otro país a ver a tu novia. ¿Cómo crees que se sintió?
La chica apretó la mandíbula con bastante fuerza y se levantó suavemente. Caminó hasta la puerta y le giró a ver al embarazado.
— Iré a verlo, no te muevas de aquí –Salió y cerró la puerta tras de sí.
— ¿Cómo carajos voy a salir de aquí? –Susurró.
Eren no había despertado, no aún. Mikasa caminaba de un lado a otro en la sala de espera mientras arriba Levi cambiaba los canales despreocupadamente, en realidad el sedante era bastante sutil, lo suficiente como para bajar sus niveles de estrés debido al estado de su esposo.
Hanji llegó un par de horas después revolviendo por completo la recepción en búsqueda de sus amigos, tan alterada estaba que no querían ni creerle que era una doctora real y ella, por supuesto, no se quedó callada.
Sus gritos llegaron hasta la cafetería junto a la sala de espera, donde la pelinegra solo atinó a palmear su cara con resignación mientras algo dentro de ella le decía que no debió haberla llamado. Mikasa caminó lentamente y con un café humeante entre sus manos hasta la recepción donde casi fue tacleada por la doctora apenas la reconoció.
Tuvo que decir que la conocía y que no mentía para que la dejasen en paz y la policía no se la llevara por causar disturbios.
— Sigo sin entender cómo es que te enteras de todo –Dijo mientras miraba la nieve llenar el estacionamiento a través de la ventana.
— El enano me tiene como su contacto después de Eren, soy su médico de cabecera así que tengo que –Tomó un sorbo de su café y miró fijamente a la chica—. Siento el alboroto, pensé que la situación era más grave-
— No es problema, lo más grave es el brazo de Eren y en un par de semanas estará bien –Mikasa dudó un poco antes de seguir—. ¿Los niños tardarán mucho en nacer?
— Jojojo, ¿qué tenemos aquí? ¿Acaso sientes curiosidad?
— Un poco, Eren no me habla desde hace un tiempo y Levi, bueno, tu sabes.
— No tienen la mejor relación del mundo, lo sé –Rió sonoramente—los pequeños humanos deberían estar con nosotros en algunas semanas, por lo pronto debemos regresarlos a casa en Tokio y dejar a mami Levi descansar hasta que llegue el día.
Mikasa solo asintió y continuaron teniendo una charla amena. Estuvieron casi una semana en el hospital debido a Eren, Levi había salido esa misma tarde y el trío simplemente se había hospedado en un hotel que había junto al hospital, parecía estar hecho precisamente para los familiares de los pacientes del hospital,
Eren despertó totalmente desorientado en una habitación al tercer día de espera y preguntó de inmediato por su embarazado esposo, claro que, fue un tanto imposible traérselo debido a que despertó a las 2 de la mañana, muy lejos del horario de visitas, por lo que tuvo que esperar a que saliese el sol para ver a su adorado pelinegro.
El reencuentro fue más sencillo de lo pensado, Eren intentó levantarse corriendo de la cama apenas vio a Levi, pero nada que un buen regaño del enano no arreglase.
— Te extrañé, amor –Dijo el castaño mientras se restregaba cariñosamente contra el cuello del más bajo—. Lamento haber desaparecido así, de haber sabido que eso sucedería me habría quedado contigo en la habitación.
— No debes lamentarte, Eren. Ya pasó –Levi ignoraba la mirada risueña de Hanji mientras él acariciaba suavemente la melena castaña de su esposo—. Ahora estamos bien y volveremos a casa.
— Si, por favor.
Hanji los llevaría en su auto, por lo que la tarea de llevar el de la pareja se lo habían dejado a Mikasa o, más bien, Levi se lo había pedido a la chica puesto que su hermano se reusaba a dirigirle la palabra.
— Hablaré con él al llegar a casa, sin embargo, no prometo nada –la pelinegra suspiró mientras respondía con un asentimiento de cabeza antes de arrancar el auto, dejando a Levi atrás.
— ¿Listo para volver? –Preguntó el ojiverde enredando sus brazos por sobre el gran vientre del pelinegro, buscando sus labios.
— Por supuesto –respondió al beso suavemente y pudo sentir un gruñido nacer de su propia garganta al escuchar un carraspeo detrás de sí mismo.
— Ehm, sí, yo… No es que quiera incomodar, pero el tráfico se vuelve algo pesado si no salimos antes del mediodía y bueno…
— Entendido, nos vamos –cortó Levi mientras arrastraba a Eren al asiento trasero de la camioneta de la loca—. No hemos terminado, ¿me has entendido, Jaeger?
— Sí, señor.
Solo voy a decir que en un par de meses de hará un año desde que entré en la universidad y estaba como en tercero de bachillerato cuando comencé esto, así que wow, ha tomado un montón de tiempo.
Me prometí a mí misma que iba a terminar esto (y lo haré) por más que justo ahora apenas tenga tiempo para respirar, porque ando estudiando dos carreras a la vez y cada vez siento que me tengo menos apreciación propia :D nah, pero en serio, consume un montón de tiempo. YA COMPRENDO A LAS AUTORAS QUE SOLÍA SEGUIR CUANDO MI VIDA ERA LA DE UN MOCO. ser un adulto es ew, nunca crezcan, niños. I'ts a trap.
Nos vemos en el proximo capítulo, si siguen leyendo esto después de que los abandonara tanto tiempo, de verdad, los amo.
Bye bye~
Atte:MissCheeseOwO
