CAPÍTULO 44

Y YA NO HAY VUELTA ATRÁS

Leiftan se aproximó a mí lentamente, sonriendo de forma maliciosa colocando una mano en mi nuca y la otra en mi cintura. En seguida acortó la distancia entre nosotros y me besó. Sus gestos eran algo desesperados, intranquilos.

Puse mis manos en su pecho y finalicé el beso de forma suave para mirarle a los ojos.

Leiftan: ¿Qué ocurre?

Mystika: ¿Qué te pasa?

Leiftan: ...Nada.

Mystika: Dime.

Atrapé su cara con mis manos de forma dulce para darle confianza. Él me apretó un poco contra su cuerpo y me miró ladeando la cabeza. De repente su mirada se endureció.

Leiftan: Odio que otro te toque, o que te mire con deseo y no soporto verte en brazos de nadie que no sea yo...

Mystika: Mi ángel caído... ¿Con quién estoy ahora mismo?

Leiftan hizo una mueca y luego me sonrió.

Leiftan: Igualmente me molesta.

Mystika: Lo sé, pero tienes que entender que soy cariñosa con mis amigos.

Leiftan: Soy consciente de ello... eso me encantó siempre en ti. No obstante una cosa es vivirlo y otra...

Puse un dedo sobre sus labios para que dejara de hablar y luego fui yo quien le besó, aunque de forma tranquilizadora deteniéndome antes de que él se emocionara demasiado.

Mystika: Contención... Tenemos la vida por delante y no estamos solos.

Leiftan: ¿Y qué?

Mystika: Me resulta incómodo. Además no soy una chica nada fácil...

Leiftan: Lo sé, te recuerdo que hace meses que deseo estar contigo.

Enredé mis manos en su pelo masajeando su cabeza con las yemas de mis dedos, mientras le observaba cerrar los ojos suavemente, relajándose al fin. Emitía suaves gemidos de satisfacción, lo que me hacía sonreír.

(Qué fácil resulta calmar a la bestia...)

Solté su pelo para agarrarle de la mano y llevarlo a la habitación de mi madre en silencio para no molestar a nadie.

Mystika: Voy a ducharme, ¿Quieres un pijama?

Leiftan: No uso.

Mystika: Bien, vuelvo enseguida.

Salí de la habitación camino al baño cuando recordé que toda mi ropa estaba en mi cuarto, el que Valkyon ocupaba ahora mismo.

(Quizás ya esté dormido, con un poco de suerte)

Abrí la puerta de mi habitación, que se encontraba al lado de la de mi madre, lentamente para no hacer ruido. Todo estaba a oscuras, así que pasé en silencio de puntillas y me dirigí a mi armario para recoger la ropa interior y un camisón de raso.

Cuando lo tuve todo cerré el mueble con cuidado y fui a la salida.

Valkyon: ¿Te hace feliz?

Me dio un vuelco el corazón y paré en seco al escucharle desde la cama en la oscuridad, respirando hondo antes de contestarle sin tan siquiera girarme.

Mystika: Me quiere y me lo demuestra.

Los muelles de la cama chirriaron levemente y unos pasos de pies descalzos se aproximaron a mí mientras yo seguía estática con la mano en el pomo de la puerta.

Valkyon: No me has contestado.

Podía sentir su presencia tras de mí apenas a unos centímetros, respirando ligeramente agitado. Tragué saliva con dificultad y finalmente me giré hacia él.

Mystika: No tengo por qué hablar de mi vida sentimental contigo, Valkyon.

Valkyon: Antes hablábamos de todo.

Mystika: Antes...

Dio un corto paso hacia mí y yo lo retrocedí chocando contra la puerta.

Valkyon: ¿Le quieres?

Mystika: Valkyon, déjalo.

Valkyon: Necesito entenderlo.

Mystika: No hay nada que entender... Estoy con Leiftan, él es claro, no tiene dudas, no me marea... Y ahora déjame marchar, por favor.

Valkyon: {No... no te creo}

Volvió a dar otro paso y me agarró por los brazos, moviéndome ligeramente para mantener el contacto visual que nos permitía la poca luz lunar que entraba por la ventana.

Valkyon: {Mírame a los ojos y dime que le quieres y entonces no te molestaré más}

No conseguía apartar mi vista de sus ojos en la semioscuridad de la habitación, que tenía empañados por la angustia y la incertidumbre. Leiftan estaba al otro lado de la pared y desconocía si tenía el oído fino y podía escucharnos.

Esta proximidad aceleró los latidos de mi corazón y el dolor reflejado en su rostro hacía que se me encogiera sin poder evitarlo, pero era incapaz de contestarle. Realmente no podía mirarle a los ojos y mentirle.

Se aproximó aún más y se inclinó hacia mí, haciendo que varios mechones de su pelo cayeran a los lados de mi cara. Sus manos abandonaron mis brazos para dirigirse hacia mi cintura. Rápidamente puse mis manos sobre su pecho, que se encontraba despojado de su chaleco y en seguida pude sentir el calor de su piel traspasar la mía. Cerré los ojos y suspiré.

Valkyon: {Dímelo}

Mystika: {Valkyon, por favor, no hagas esto...}

Valkyon: {Mírame}

Negué con la cabeza y dejé mis ojos cerrados, pero entonces él puso suavemente una de sus manos sobre mi mejilla, provocando que le mirara.

Se encontraba más cerca aún. No podía ni pensar ni contestar, sólo deseaba una cosa, pero...

*BLAM*

La puerta de la entrada se cerró de un portazo sobresaltándonos a ambos y yo proveché esos momentos de confusión para abrir la puerta y salir al fin a toda prisa.

Valkyon: ¡Mystika!

Al alcanzar la escalera para bajar, Leiftan salió de la habitación de mi madre con total tranquilidad.

Leiftan: Es tu padre.

Lo miré extrañada y algo nerviosa, buscando en sus gestos algún signo que demostrara que había oído nuestra conversación, pero nada. Luego ambos bajamos al piso de abajo para reunirnos con Tristan. Éste se encontraba frente el mueble de la entrada observando una foto mía de pequeña subida a la moto de mi padre adoptivo.

Tristan: ¿Cómo va?

Mystika: ¿Cómo has entrado?

Tristan: Tengo mis trucos. Venid.

Depositó de nuevo el marco en su lugar y nos dirigió hacia el jardín para evitar que los chicos nos escucharan o vieran. A esas horas refrescaba, podía sentirlo en la humedad del ambiente, pero ya no lo notaba en mi cuerpo, no sentía frío alguno.

Tristan: Estoy cerca de dar con ellos.

Leiftan: ¿Cerca? ¿Y por qué has vuelto?

Tristan: Tengo que encontrar al vidente, no está lejos de aquí, así que me he acercado para comprobar cómo va todo.

Leiftan: Todo está en orden.

Mystika: ¿De qué habláis?

Ambos se giraron hacia mí y Leiftan miró a mi padre para darle la palabra a él.

Tristan: Aprovecho la visita para encontrar los faeries escondidos en la tierra.

Mystika: Si están escondidos ¿no será que no quieren ser encontrados?

Tristan: No necesariamente, hay varios que tienen sus poderes sellados y desconocen su naturaleza... hay una Aengel, una hembra.

Dijo esto último mirando a Leiftan con una gran sonrisa y por la cara de asombro de éste adiviné que no sólo no había muchos Aengels en general, sino que escaseaban las hembras de su especie. Encontrar una y poder llevarla a Eldarya debía ser importante para ellos.

Tristan: Lástima que nuestras hembras no nos vayan a permitir engendrar con otras.

Leiftan: A mi no importa si me lo permite o no, yo no quiero.

Leiftan agarró mi mano y me miró con una sonrisa encantadora para luego besarla.

Tristan: Vaya par de lovigis... encantador... Bueno, a lo que venía: el domingo estaré de vuelta si no lo hago antes y volveremos a Eldarya con Marian y los faeries.

Leiftan: ¿Qué hay de ellos?

Tristan: Los mataremos en cuanto lleguemos, hacerlo aquí es peligroso, los descubrirían y mejor que los humanos sigan pensando que los faeries estamos en nuestro mundo.

Intentaba mantenerme impasible ante el anuncio de Tristan. Matar a mis amigos, llevarse a mi madre a Eldarya...

Leiftan se giró de nuevo hacia mí sonriendo plácidamente, ignorando cuánto me afectaban las palabras de mi padre.

Leiftan: Debemos comprometernos en cuanto lleguemos.

Mystika: ¿...C-comprometernos? ¿Tan pronto?

Leiftan: Por supuesto, la profecía debe cumplirse.

Mystika: La profecía... Pero ¿no habla de una unión con la realeza?

Tristan: Hija, Leiftan es el príncipe de los Aengels. Sus padres eran los antiguos reyes y mi familia los servía. Todos nos ocultamos en esa aldea que visitaste y ya sabes el resto de la historia.

(Un príncipe... La unión con la realeza de la que habla la profecía...)

Desde luego mi vida estaba tomando un giro que jamás imaginé y resultaba que todo esto estaba predestinado.

Mystika: ¿Así que ahora soy una princesa?

Tristan: ¿Ahora? Ya lo eras.

Mystika: ¿!Cómo dices!?

Tristan: Tu abuela, tu madre y tú sois las únicas descendientes vivas del príncipe Mael. Fue el encargado de engendrar la descendencia de su familia.

Mystika: Hay algo que no acabo de entender... ¿Por qué perseguir y matar a los descendientes de Aurus y no a los míos?

Tristan: Oh eso. Los Dragones eran la especie más importante por aquel entonces y nosotros y los Fenghuangs teníamos amistad con una parte de ellos, según las familias y sus alianzas.

Mystika: Así que los Aengels erais amigos de los Rubí y otras familias aliadas menos importantes y los Fenghuangs de los Aurus y demás...

Leiftan: Así es. Son alianzas antiguas. Los Fenghuangs se ocuparon también de que no quedara nadie de tu familia o afines en Eldarya.

(¿Los Fenghuangs matando gente? Creía que sus valores nada tenían que ver con esas prácticas...)

Mi cara de confusión debía ser bastante evidente, pues mi padre comenzó a reír.

Tristan: Como ves, no es oro todo lo que reluce. Quizás ahora tengan otro código de conducta, tanto ellos como la Guardia de Eel, pero en el pasado no eran lo que ahora aparentan.

Mystika: Ya veo...

Me separé de ellos y me senté en un banco del jardín rodeado de las flores azules de mi madre. Deseaba poder contar con la compañía de mi perra y mis ratas, pues siempre me ayudaban a calmarme, pero no las vería hasta el domingo...

De fondo oía a la perfección la conversación entre los dos demonios, que hablaban del regreso a Eldarya. Y no sólo eso, sino de cómo acabarían con la vida de los tres jefes de Guardia...

Leiftan pidió ocuparse personalmente de Valkyon y Tristan de Ezarel. Entonces escuché cómo decían que yo podría ocuparme del tercero y así evitar que éste contraatacara.

(¿Ocuparme de Nevra?)


[VALKYON]

(No ha podido mentirme, me ha mirado a los ojos y no ha podido contestarme. Eso tiene que significar algo...)

Sentado en la cama oí el suave chirrido de la puerta al abrirse y volví a levantarme de la cama con el corazón acelerado.

Ezarel: Hey Valk...

Valkyon: Ah eres tú...

Ezarel: Vaya gracias.

Valkyon: Perdona, creí que...

Ezarel: ¿Sería Mystika? Hemos... oído vuestra conversación. Siento lo que te ha dicho...

Valkyon: ¿Sentirlo? ¡No, teníais razón! Me contestó con evasivas y no pudo mentirme mirándome a los ojos.

(Ellos no la habían visto, no observaron la angustia en sus ojos ni cómo me miró, tal y como lo hacía antes...)

Ezarel: Entonces...

Valkyon: Está haciendo un papel y no sé cuánto de lejos va a tener que llegar en su actuación...

Ezarel: ¿Te refieres a lo que tenga que hacer con Leiftan para que no desconfíe de ella?

Asentí de forma sombría y recordé lo que él dijo de su forma de besar. No dejó entrever que hubiera pasado algo más que eso y de hecho seguro que lo hubiera usado para herirnos, pero ¿por cuánto tiempo aguantaría él, y más aun siendo lo que era?

Ezarel: Seguro que ella se apañará bien. Recuerda cómo resistió a un vínculo sobrenatural.

Valkyon: Sí... Ojalá no tenga que hacer algo que no quiere por nosotros.

La puerta principal volvió a sonar y nos quedamos en absoluto silencio. Se oían murmullos de una conversación inentendibles para mí, así que miré a mi amigo por si él era capaz de oír con mayor claridad.

Ezarel: Sólo son Mystika y Leiftan.

Cerró los ojos y se concentró mientras observaba su orejas moverse para enfocar mejor los sonidos.

Empezó a fruncir el ceño contrariado mientras mi ansiedad crecía sin saber qué le provocaba esa mueca.

Valkyon: ¿Qué ocurre?

Ezarel: Hablan de la profecía de la salvación... ¿¡Pero qué!?

Valkyon: ¿Qué?

Ezarel: Mystika... es... es la Elegida. Claro, su transformación... ¿Recuerdas la profecía?

Valkyon: S-sí, algo recuerdo.

Ezarel: Bien, pues resulta que Leiftan es príncipe de los Daemons... y se han comprometido. La unión con la realeza.

Retrocedí hasta la cama y me senté pesadamente en ella, negando con la cabeza.

Ezarel: Lo harán oficial al llegar de nuevo a Eldarya. Tenemos que matarles antes.

Miré a Ezarel algo turbado y asentí en silencio.

(Quizás es la única manera de liberarla)


Mystika: Así que unión por todo lo alto, ¿eh?

Leiftan: Acorde a nuestro rango. Y unidos ya no habrá motivo para esconderse, somos la llave para la salvación de Eldarya.

Mystika: Rangos, pomposidad, aduladores, ... iugh.

Leiftan me envolvió en sus brazos riendo y me apretó fuerte.

Leiftan: ¿No ibas a ducharte?

Mystika: Mhh sí, voy.

Después de depositar un rápido beso en sus labios corrí hacia el piso de arriba para ducharme lo antes posible, no faltaban muchas horas para amanecer ya.

Al llegar a la primera planta oí murmullos en mi habitación, eran Valkyon y Ezarel. Ignorándolos me metí en el baño y puse el agua a calentar mientras me desvestía.

Me miré en el espejo con mi apariencia humana al completo y observé mi hombro izquierdo. Llevé mis dedos a la cicatriz ondulada y pensé en su "gemela".

(No es momento de flaquear, sigue como hasta ahora y todo irá bien)

...

Me desperté con el sonido de mi móvil vibrar en la mesita de noche. Eran las once de la mañana y me estaba llegando alguna notificación sin importancia.

Me estiré para activar todo el cuerpo gruñendo y unos brazos me rodearon atrayéndome hacia su torso.

Leiftan: Me pasaría el día entero aquí...

Mystika: Lástima que tenga que salir a comprar. ¡Además tengo hambre!

Leiftan: Mhhh.

En vez de soltarme enterró su cara entre mi pelo y mi cuello, provocándome cosquillas. Me retorcí entre sus brazos riendo hasta que conseguí escapar de su agarre, aunque no parecía dispuesto a rendirse fácilmente.

Antes de que pudiera volver a retenerme me precipité hacia la puerta y salí de la habitación cerrando tras de mí.

Casualmente en ese mismo momento salía Valkyon de mi habitación peinando su pelo hacia atrás con los dedos y bostezando.

Me miró fijamente por unos segundos y en sus intenciones pude adivinar un acercamiento nada apropiado estando Leiftan despierto a pocos metros.

Mystika: ... Buenos días.

Valkyon: Buenos días.

Después de echar un vistazo de reojo a la habitación de mi madre, pasé rápidamente por su lado y bajé las escaleras sin mirarle para ir a la cocina a preparar el desayuno.

Cuando me encontraba preparando la cafetera Valkyon se colocó detrás de mí y acarició mi pelo con dulzura. No pude evitar dejar lo que estaba haciendo y suspirar de placer al sentir su contacto.

Valkyon: {Mystika...}

(Puede bajar en cualquier momento y si ve esto nos traerá problemas)

Atrapé su mano y la retiré mientras miraba de reojo la puerta vigilando que Leiftan no apareciera.

Mystika: {Valkyon, no}

Aunque mi contestación fue seca apreté ligeramente su mano y la acaricié disimuladamente para luego soltarla como si nada.

Él suspiró también, pero sonaba aliviado, había comprendido mi gesto. Se separó uno o dos metros mientras me miraba fijamente preparar el café.

Valkyon: ¿Te ayudo con algo?

Leiftan: Ya le ayudo yo, tú puedes sentarte en la mesa.

Ambos nos sobresaltamos al escucharle hablar, como si nos hubiera pillado en flagrante delito, pues no habíamos oído sus pasos aproximarse. Eché un vistazo rápido a Valkyon y puse mi mejor sonrisa al girarme hacia Leiftan.

Mystika: Yo estoy con el café, ¿puedes coger el pan que hay en el primer cajón de ese aparato y tostarlo?

Le señalé la puerta del congelador y en cuanto tuvo el pan le mostré cómo funcionaba la tostadora.

Valkyon se había ido a sentar a la mesa de la cocina mientras acabábamos. Podía sentir su mirada clavada en mí, controlando mis movimientos y los de Leiftan.

En ese momento aparecieron por la puerta el elfo y el vampiro.

Nevra: Buenos días.

Ezarel: Hola.

Mystika: Podéis sentaros, el desayuno está casi listo.

Hicieron caso sin añadir nada más, con las miradas expectantes, observándose unos a otros.

(Tienen que haber escuchado casi todo lo que pasó anoche...)

Dejé la comida en la mesa para que se sirvieran intentando no mirarles demasiado, pero algo llamó poderosamente mi atención. Nevra tenía mal aspecto de nuevo, algo que apenas se notaba anoche por la escasa luz y cada vez que me acercaba a él clavaba la punta de los dedos en la madera de la mesa y cerraba los ojos, como si hiciera un esfuerzo enorme por mantenerse tranquilo.

Desayuné apoyada en la encimera con Leiftan a mi lado como si fuera un guardaespaldas, hasta que todos acabamos de comer en silencio y luego recogimos la cocina.

Mystika: Tengo que salir a comprar algunas cosas.

Leiftan: Te acompaño.

Mystika: Tendrás que ponerte ropa normal.

Leiftan hizo una mueca como si estuviera ofendido, haciéndome reír.

Mystika: Sólo los niños se disfrazan durante todo el día, tú ya eres mayorcito, sería raro que fueras vestido así. Tienes la misma talla que mi padre, el que me crio, vaya.

Leiftan: Está bien, pero nos llevamos a alguno... Nevra. Él pasará más desapercibido y tenemos la misma talla.

Asentí y fui a cambiarme y a buscar ropa para los chicos. Mi madre no había tirado ni donado nada aún, no había sido capaz después de varios años.

Una vez listos me acerqué a Leiftan para hablar a solas con él.

Mystika: {¿Estás seguro de llevarnos a Nevra?}

Leiftan: {Es el único que pasaría desapercibido. El elfo tiene las orejas más largas y el pelo azul y no tienes ropa para el otro}

Mystika: {Pero es un vampiro, no parece que su cuerpo reaccione igual que en Eldarya. Mírale}

Leiftan: {Lo sé, el sol le debilitará y así no hará ninguna tontería}

Le miré sorprendida al entender que elegirle a él no había sido sólo buena solución práctica, sino que serviría para tenerle debilitado y que los tres jefes no estuvieran juntos.

Mystika: {Lo entiendo pero es peligroso, su hambre no se apacigua con la comida, temo que pueda atacar a alguien...}

Leiftan: {Tranquila, estará demasiado débil hasta para eso}

Finalmente y sin más argumentos en contra de su decisión asentí, aunque no tan segura como él lo estaba de las posibles reacciones del vampiro.

...

Al rato llegamos al supermercado, Leiftan acompañaba a Nevra para tenerlo controlado mientras yo llenaba la cesta con algunas cosas para pasar el día.

Nevra parecía enfermo, con unas grandes ojeras surcando sus ojos, pero como vaticinó Leiftan, apenas tenía energía más que para caminar. El espectáculo era completamente lamentable.

Un vez acabadas las compras volvimos rápidamente a casa. Nevra se sentó en el sofá de forma pesada ante el asombro de sus amigos, probablemente era la primera vez que le veían así.

Yo me llevé a Leiftan a la cocina para hablar con él.

Mystika: {Leiftan hay que darle sangre, ahora está debilitado pero por la noche la cosa cambiará y podría atacar a alguien movido por sus impulsos}

Leiftan: {¿Y qué pretendes? No podemos traer ningún humano sin que suponga un problema y no creo que ninguno de sus amigos quiera ser mordido por un vampiro hambriento}

Mystika: {Mi sangre le sacia más que las demás...}

Leiftan: Ni hablar.

Antes esa sentencia tan tajante, me aproximé a él y le abracé mirándole a los ojos.

Mystika: {Mi amor, es la mejor opción y tengo más fuerza que él. Además estás tú para controlar la situación}

Mi voz sonó lo más dulce posible, ablandando el semblante del Daemon. Parecía atrapado por mis ojos mientras paseaba sus dedos por mis omóplatos.

Leiftan: Está bien...

Le sonreí para luego besarle en la mejilla en forma de agradecimiento.

Leiftan: Voy a buscarlo.

En cuanto salió de la cocina vino a mí una idea algo descabellada. Mi padre y Leiftan iban a matarlos y yo tenía que prevenirlos de la única forma que era posible teniendo a Leiftan pegado a mí a todas horas.

Abrí el cajón de los cubiertos, cogí un pequeño y afilado cuchillo y lo escondí en la cintura del pantalón.

Acto seguido apareció Leiftan con Nevra agarrado del brazo y lo sentó en una de las sillas sin nada de delicadeza, casi desplomándolo sobre ella.

Nevra: ¿Qué quieres?

Leiftan: Vamos a hacer que te encuentres mejor.

Nevra nos miró confuso a ambos y antes de buscar un pretexto para hacer que Leiftan se fuera por al menos un par de minutos, se disculpó para ir al baño y prohibió que comenzáramos sin estar él presente.

(Es el momento)

Me acerqué a Nevra, agarré su mano y sin que se diera cuenta saqué el cuchillo y le corté haciendo que un hilo de sangre brotara del dedo.

Nevra: ¿Pero qué...?

Sin dejarle seguir la frase, acerqué su dedo a mi boca y bebí de su sangre ante su cara de total asombro.

(Es arriesgado, pero es la única opción)

En cuanto oí la puerta del baño abrirse de nuevo solté su mano y guardé el cuchillo disimuladamente. Nevra volvió a poner una expresión neutra, aunque se veía que seguía sin comprender lo que había hecho.

Leiftan: Bueno, ya podéis.

Me senté al lado de Nevra y le ofrecí mi brazo para que se alimentara, como hiciera en ocasiones anteriores.

Mystika: Tienes que comer antes de que cometas alguna tontería.

Entonces pareció entenderlo todo, pero en seguida cambió la expresión de asombro para que Leiftan no sospechara nada. Agarró mi brazo y manteniendo cierta distancia entre nuestros cuerpos, seguramente por prudencia, lo mordió para comenzar a succionar con avidez.

Obviando la reacción instintiva de mi cuerpo y con la cabeza gacha como si aguantara el dolor, me mantuve lo más serena que pude hasta que Nevra, por su propio pie, se detuvo. Cuando abrió el ojo su iris se había tornado rojo, como la vez anterior que intercambiamos sangre.

Leiftan le miró curioso, pero debió pensar que era algo normal, porque no hizo comentario alguno sobre ello y tanto Nevra como yo no hicimos ningún gesto que nos delatara, actuamos como si fuera lo normal.

Mystika: Bien, voy a hacer la comida.

...

Después de comer fuimos a echar una siesta, ya que nadie había dormido demasiado esa noche. Luego cenamos y nos dispusimos a arreglarnos para salir de nuevo. Nos colocamos nuestros "disfraces" y salimos. Leiftan se llevó a Valkyon esta vez, como si sospechara algo y quisiera mantenerlo alejado de mí.

(¿Quizás finalmente nos oyera anoche?)

Llegamos pronto a la discoteca, por lo que aún estaba a medio llenar y mis amigos vendrían más tarde según quedé con ellos por mensaje.

Nos dirigimos directamente a la barra para pedir algo de beber y Leiftan se sentó en un taburete y con mi mano agarrada me hizo girar sobre mí misma como si bailáramos para luego atraparme entre sus brazos, quedando cara a cara. No perdió tiempo para besar cada rincón de mi rostro de forma suave mientras me miraba.

Tener a los chicos detrás de él hacia que la situación resultara un tanto embarazosa, así que le abracé fuerte colocando mi cabeza sobre su hombro mientras sonaba alguna canción romántica que hablaba de un amor prohibido o algo por el estilo.

Miré a Valkyon que tenía su vista fija en mí mientras alrededor resonaban los versos que bien podríamos dedicarnos.

Mystika: (Nev... Dile a Valkyon que la respuesta a sus preguntas es "no")

Nevra: (Descuida)

En efecto había funcionado. Como la otra vez cuando intercambiamos sangre, podíamos leer los pensamientos del otro y sentir las emociones.

Nevra se acercó al oído de Valkyon y entonces éste me volvió a mirar con una leve sonrisa contenida. Pero yo no podía sentirme más incómoda con Leiftan acariciándome entre sus brazos mientras moría por ir a los de Valkyon, algo que no podía ser, no por el momento, al menos.

De repente sentí la vibración de mi móvil y lo saqué separándome un poco de Leiftan para ver quién era. Un mensaje de Enna diciendo que llegarían en unos diez minutos.

Mystika: Leif, ahora vendrán mis amigas. Me gustaría contarles lo nuestro antes de que me vieran así contigo.

Leiftan: Entiendo, pero no tardes en contárselo, no quiero tenerte lejos durante mucho rato.

Mystika: Tranquilo, no me separaré de ti por mucho tiempo. Eso sí, necesito ir al baño ahora.

Leiftan: Jajaja ve.

Me dio un ligero beso en los labios al que me dejé hacer sin más y fui dirección al baño, pasando por delante de mis amigos. En ese momento Nevra se acercó de nuevo al oído de Valkyon mientras éste me miraba atento.

Llegué a la puerta del servicio de mujeres y cuando fui a abrir, una mano me atrapó por la muñeca para girarme de golpe.

Valkyon me sujetaba a pocos centímetros de mí, avanzando para acortar la poca distancia que quedaba. Y soltando mi brazo llevó sus dos manos a mi cintura suavemente pero manteniéndome firme contra él.

Instintivamente puse mis manos sobre su pecho como si pretendiera frenarle, aunque no hubo tal resistencia de mi parte.

Mystika: ¿...Estás loco?

Valkyon: Sólo por ti.

Rápidamente, como si el tiempo nos faltara, juntó sus labios con los míos de forma apresurada, apremiante pero dulce, saboreando cada milímetro, aprovechando cada preciado segundo. Yo rodeé su cuello con mis brazos para sentirle aún más cerca de mí, enredando mis dedos en su pelo y obviando el peligro inminente a nuestro alrededor.

(Dios mío...)

CONTINUARÁ