CAPÍTULO 45

INEVITABLE

[NEVRA]

Era el momento perfecto y quizás el único, tenía que distraer a Leiftan todo el tiempo que pudiera mientras Mystika iba al baño.

Me acerqué a la oreja de Valkyon para que el Daemon no pudiera escuchar nada.

Nevra: {Mystika va al baño. Ve tras ella, yo distraigo a Leiftan}

Valkyon abandonó su lugar de forma disimulada detrás de Mystika y yo me puse al lado de Leiftan para llamar su atención.

Nevra: Eh Leiftan.

Él giró su vista hacia mí mirando de reojo y por encima del hombro, como si yo fuera alguien insignificante. Algo que no le habría permitido en otras circunstancias, pero que hoy lo dejaría pasar para cumplir mi objetivo.

(Con que esas tenemos...)

Nevra: ¿Te fijaste en la cara de tu chica cuando la mordí? No era dolor lo que reprimía precisamente, ¿sabes?

Leiftan: ¿Qué quieres decir?

Se giró algo más, aparentando estar sólo ligeramente interesado por mi pregunta malintencionada. Había dado en el clavo para captar su atención.

Nevra: ¿Acaso no sabes lo que produce la mordida de un vampiro?

Él entrecerró los ojos para mirarme de forma inquisitoria mientras sentía cómo aumentaba su malestar.

Nevra: Oh tranquilo, yo te lo explico. Verás, la razón de que pusiera esa cara y de que todas repitan sin excepción, es porque la mordida resulta terriblemente placentera.

Esta vez Leiftan se giró lo suficiente para que ambos quedáramos cara a cara. Tenía que seguir provocándole para que sólo me prestara atención a mí y no a su alrededor.

Nevra: Lástima que en esta ocasión estuvieras delante, eso la hizo contenerse. Me encanta cuando no lo hace y escuchar sus gemidos. Y por tu cara y por lo poco o nada que escuché anoche, aún no te ha regalado los oídos con ellos, ¿me equivoco?

Leiftan comenzó a temblar de la rabia y llevó sus manos al cuello de mi camiseta, agarrándola con fuerza mientras veía como sus ojos comenzaban a oscurecerse y sus iris a tomar un extraño brillo.

Leiftan: Tú...

Después de ese gruñido, su vista se desvió hacia dónde estaba Ezarel, interrumpiendo así su intervención.

Leiftan: ¿Dónde está Valkyon?

Nevra: Yo que sé, no soy su niñera.

Me soltó la camiseta con otro gruñido y sin decir nada más se dirigió hacia los baños también.

Nevra: (Mystika, Leiftan va para allá)


Tiré de la cadena del váter mientras intentaba calmar los fuertes latidos de mi corazón, que rugía con fuerza en mi pecho. Respiré hondo un par de veces más y salí del pequeño habitáculo para dirigirme al espejo.

Leiftan apareció en el baño haciendo chocar la puerta contra la pared mientras yo disimulaba haciendo ver que me retocaba el maquillaje.

Mystika: Cariño, te dije que iba un momento al baño, no voy a escapar de ti.

Leiftan: ¿¡Dónde está!?

Mystika: ¿Dónde está quién?

Se dirigió hacia las puertas de los aseos y comenzó a abrirlas una por una sin delicadeza alguna.

Leiftan: ¡Valkyon!

Mystika: ¿Cómo voy a saberlo? Esto es el baño de las chicas y los hombres no podéis entrar aquí.

Terminó de comprobar todos los rincones y se acercó a mí desde atrás mientras nos observábamos fijamente a través del espejo. Su mirada era de desconfianza.
Puso sus manos en mi cadera y me giró hacia él.

Leiftan: No está...

Mystika: Obviamente no. Si crees que ha ido al baño, el de los chicos está en la puerta de al lado. Aquí no funcionan las cosas como en el Cuartel.

Leiftan: Mhhh.

Coloqué también mis manos en su cadera y lo atraje hacia mí sin dejar de mirarle a los ojos.

Mystika: Vayamos de nuevo a la barra, si entra alguna chica y te ve aquí llamarán a los de seguridad.

A regañadientes me cogió de la mano y me sacó del baño cuando nos encontramos a Valkyon de frente, saliendo por la puerta de al lado. Él nos miró un segundo y se fue con los otros dos jefes sin mostrar ninguna emoción.

Mystika: ¿Ves? Ahí lo tienes.

Me estrechó la mano más fuerte y sonrió de lado sin dejar de caminar hasta ocupar nuestra posición anterior en la barra del bar. Pero esta vez me separé rápidamente de él con la excusa de pedir otra bebida.

Cuando creí que por fin se había calmado por completo mi pulso, vi a Valkyon mirarme con ternura y mi corazón volvió a latir desbocado recordando nuestro beso. Inconscientemente llevé los dedos a mis labios sonriendo.

*FLASHBACK*

Mi mente estaba nublada, en blanco, pensando únicamente en el hombre que tenía entre mis brazos, en su suave pelo entre mis dedos, en los labios que me besaban con tanta pasión como cariño, en su abrazo firme y nada vacilante, en su calor atravesando mi piel, en nuestros corazones latiendo con fuerza en el pecho.

Deseaba que ese momento no terminara nunca, lo había esperado por tanto tiempo...

Nevra: (Mystika, Leiftan va para allá)

Y así es como explotó esa burbuja de ensueño en la que me encontraba, con la advertencia de Nevra.

Me separé de su boca muy a mi pesar y deslicé mis manos hacia su pecho de nuevo. Sus ojos brillaban como nunca mientras profundizaba su mirada en la mía un poco desconcertado por mi separación.

Mystika: Leiftan viene hacia aquí, métete en el baño de los chicos y sal en un rato.

Valkyon: Ten cuidado.

Dicho esto besó mi frente y ambos nos metimos en nuestros respectivos baños. Yo entré en uno de los aseos, me apoyé en la puerta una vez cerrada y dejé escapar un suspiro desde lo más profundo de mi ser.

*FIN DEL FLASHBACK*

Finalizar ese beso había sido una de las cosas más difíciles que había hecho, sobre todo cuando mi cuerpo únicamente me pedía continuar y aún más con la mirada de Valkyon, que parecía no entender por qué me detenía.

En cuanto me sirvieron la cerveza le di un buen trago para intentar calmar mis ánimos, pues si me acercaba a Leiftan en mi estado seguro que lo notaría.

Por suerte en seguida aparecieron mis amigas y así es como no me vi obligada a volver en brazos del Daemon.


[VALKYON]

No podía dejar de mirarla recordando de nuevo el beso, el primero que sentía completamente real, siendo ambos conscientes de ello, de lo que queríamos y sentíamos.

Me alegraba haberme arriesgado la noche anterior para poder comprobar si la teoría de mis amigos era cierta, tenía que salir de dudas y ahora ya estaba todo claro. Todo lo que había hecho fue para protegernos de los Daemons.

Y como si sintiera mis ojos puestos en ella me miró de reojo y me sonrió para luego llevarse los dedos a sus labios acariciándolos y mis ganas de agarrarla y llevármela lejos de allí no hicieron más que crecer, obviando todo sentido común.

En cuanto le sirvieron su bebida dio un largo trago y se giró para volver de nuevo con Leiftan, pero por suerte sus amigas aparecieron y ella lo dejó de lado para estar con ellas con aire aliviado.

Mystika: ¡Chicas! Ya estáis aquí al fin. Venid y sentaos aquí. ¿Qué queréis tomar?

Cuando ambas tuvieron sus bebidas se sentaron junto a nosotros tomando un par de taburetes más. La chica del pelo plateado lo hizo al lado de Leiftan y en seguida entabló conversación con él, apartándose ambos ligeramente de nosotros.

La otra amiga se sentó entre Nevra y Mystika y ésta a mi lado. Y aunque ella hablaba sobre todo con su amiga y Nevra y parecía ignorarme lo suficiente para que Leiftan no sospechara, apoyó sus manos en la parte trasera del taburete, acercándose a mí de forma casi imperceptible.

En seguida nuestros dedos se encontraron y pegamos un poco más nuestra pierna a la del otro, como si fuera una necesidad el estar en contacto físico. Mi pulso se volvió loco, pero luché por mantenerme sereno e indiferente mientras de reojo comprobaba como Leiftan iba vigilándonos sin dejar de atender a la chica que le hablaba de forma animada, acercándose a él para hacerse oír por encima de la música. Por suerte desde su ángulo no podía adivinar ninguno de nuestros contactos.


Quizás el riesgo era demasiado, pero no podía evitarlo, necesitaba tocarle, sentir que todo esto era real, que no era mi imaginación como había creído hasta ahora.

Aunque intentaba mantener una conversación coherente me estaba costando horrores y sentía palpitar mis sienes al compás de mi corazón.

Miré varias veces a Leiftan para controlar que no estuviera dándose cuenta de nada, pero no sólo no parecía no sospechar lo que ocurría, sino que me miraba como si creyera que le vigilaba por celos.

Ciertamente parecía haber congeniado con Haydee a la primera, pues charlaban de forma fluida y nada forzada. Al menos esa era la impresión que daba por la expresión de sus caras, ya que no podía oírles.

(Un momento, ¿y si la solución a mi problema es usar estos supuestos celos míos a mi favor para poder mantenerme distante? Si me hago la ofendida...)

Para conseguir mi objetivo, ante todo lo primero era no ser descubierta y seguir con mi papel, así que me separé de Valkyon aunque no quisiera en absoluto y me fui con Leiftan y Haydee de forma despreocupada. Mis amigas seguían sin saber la clase de relación que teníamos.

Mystika: Chicos, ¿qué tal si nos vamos ya al Onix? Ya me cansé de esta música.

Haydee: Me parece bien, yo también prefiero ir allí. ¿Y tú Leiftan?

Leiftan: Iré dónde sea mientras siga disfrutando de tan agradable compañía.

Haydee sonrió encantada por la respuesta y avisamos al resto para salir del Pandora y dirigirnos al Onix.

De camino mi móvil sonó al llegarme la notificación de un mensaje. Me rezagué un poco mientras lo leía, era de Axel diciendo que estaban ya en el bar y quería hablar conmigo más tarde. Le contesté que llegaría en cinco minutos y volví a guardar el teléfono.

Leiftan: ¿Quién es esta vez?

Mystika: ¡Qué susto Leif! No seas tan sigiloso. Es mi amigo, que quiere hablar conmigo.

Leiftan: ¿Otra vez? ¿Es necesario?

Mystika: ¿Algún problema por hablar con mi amigo? ¿Acaso no hablas tú con mi amiga?

Antes de darme una contestación se aproximó más a mí y acarició mi espalda hasta la nuca provocándome escalofríos.

Leiftan: ¿Estás celosa?

Mystika: En absoluto.

Entonces me aparté de él para que dejará de tocarme y él se rio satisfecho, pensando que realmente estaba muerta de celos por su proximidad con mi amiga.

(Qué simple eres demonio...)

Me acerqué a mis amigas y les pregunté qué tal lo pasaban con los chicos.

Haydee: Tenías razón con el rubio, es un encanto y un gran conversador.

Enna: ¡Sí, nos has dejado de lado por él!

Haydee: Sólo me apetecía charlar un poco con él, es todo. Tú has estado pegada al que va de vampiro.

Enna: ¡Pero no a solas!

Al fin llegamos al bar y divisé a Axel con los del grupo. Ya no iban disfrazados, al parecer sólo lo hicieron para la actuación y al fin y al cabo ya no era Halloween.

Mystika: ¡Ax!

Mi amigo se giró en cuanto me escuchó y me abrazó para saludarme.

Al llegar el resto hice las presentaciones oportunas, exceptuando a Leiftan y Axel que ni se saludaron. Una vez acabé nos fuimos a una mesa con sofás y nos pusimos cómodos.

Como Leiftan y Haydee volvieron a sentarse juntos le eché una mirada falsamente molesta y me senté junto a mis amigos ignorándole casi el resto de la noche. Di las gracias internamente y disfruté de la música y la compañía.

...

Al rato se habían formado grupitos y alguno de los chicos del grupo se había ido a hablar con otras personas que había en el bar. Incluso Nevra y Enna estaban algo apartados charlando.

El Daemon y mi amiga seguían en su mundo y parecía que a él ya no le importaba demasiado que les dijera a mis amigas que estábamos juntos, aunque sabía que sólo lo hacía para seguir poniéndome celosa.

Mystika: Chicos, ¿queréis algo? Voy a por más cerveza.

Axel negó enseñándome su botella casi llena y Ezarel y Valkyon respondieron de forma afirmativa.

Una vez tuve las bebidas fui un momento a dónde estaba el DJ. Ya quedaba poco para el cierre y para despedir a la gente del local ponían una balada en contraste con la música que sonaba por lo general.

Le pedí que, llegado el momento, pusiera la misma canción que canté para Valkyon esa noche y volví con los chicos entregándoles sus bebidas.

Axel: Hey, ¿podemos hablar un momento?

Mystika: Sí, claro. Chicos ahora vengo.

Nos dirigimos a una esquina alejada de la barra y nos sentamos en un taburete frente a frente. Axel agarró mi mano y me miró seriamente.

Mystika: Ax, mañana me marcho.

Abrió los ojos un segundo por la sorpresa y después frunció el ceño contrariado.

Axel: Tan pronto...

Mystika: Sí, debo hacerlo.

Axel: Entiendo, al menos esta vez sé que te marchas.

Mystika: Vendré más a menudo de visita.

Axel: Claro.

Desvió la mirada y soltó mi mano algo derrotado. Me dolía verle así, pero no podía hacer nada más, tenía que seguir a mi destino, tenía que irme con Valkyon, ya no lo dejaría escapar costara lo que me costara.

Me levanté del taburete y le abracé con fuerza, siendo correspondida de inmediato.

Mystika: {Te quiero}

Axel: Y yo a ti.


[VALKYON]

En cuanto volvió con las bebidas su amigo se la llevó para hablar con ella a solas. Se notaba de lejos que él estaba enamorado de ella, pero no me sentí mal cuando se fue con él, al fin tenía total confianza y seguridad con respecto a ella. Sabía lo que sentía por mí sin necesidad de preguntarle, sólo con mirarle a los ojos o rozar su piel, había bajado la barrera.

Al rato de hablar vi que se abrazaban con expresión melancólica, sin duda parecía una despedida. La de ella era sólo física, la de él era algo más, la dejaba marchar a su pesar.

Al fin se separaron para tomar distintos caminos y ella vino y se sentó en un taburete en frente de nosotros. Entonces la música de repente tomó un ritmo totalmente diferente y en seguida reconocí las notas que sonaban, era la misma canción que me dedicó en el festival.

La gente comenzó a levantarse o moverse hacia la puerta y a ir a buscar sus cosas y ella me sonrió con dulzura de forma algo disimulada.

Las amigas de Mystika se fueron al cuartito dónde tenían sus pertenencias guardadas acompañadas de los chicos. Y yo, como si fuera a ponerme en marcha también, me levanté y me acerqué a ella vigilando que el Daemon no nos estuviera prestando atención. Me puse tras ella para tener la entrada vigilada y puse mi mano en su cintura. Sentí como se estremeció ante mi contacto y cruzó los brazos sobre su abdomen para colocar una de sus manos sobre la mía para acariciarla con cariño.

Tenía unas ganas irrefrenables de abrazarla sin importar quién nos viera, pero me contuve y sólo me acerqué a su oído lo necesario.

Valkyon: Gracias...

Mystika: No tienes por qué darlas.

Valkyon: Tengo mucho que agradecerte y también disculparme por el daño que te he causado.

Mystika: Valk, ya nada de eso importa, tenías tus motivos, como yo he tenido los míos para actuar así estos días. Es parte del pasado.

Valkyon: {Mystika...}

Miré alrededor para comprobar que seguíamos fuera del campo de visión de Leiftan y la estreché levemente contra mi cuerpo y besé su cabeza mientras seguía sonando esa canción.

(¿Qué iba a ser de nosotros? ¿Cómo arreglar las cosas para poder estar juntos sin riesgos?)


No quería soltarlo ni que él lo hiciera, pero aún debíamos guardar las distancias, así que me aparté de él levantándome del taburete, soltando su mano lentamente alargando el momento al máximo y me dirigí a la salida con Valkyon siguiendo mis pasos a cierta distancia.

Al llegar nuestros amigos estaban ya listos. Salimos a la calle y me despedí de Haydee y Enna, que ya sabían que volvía al "país" de los chicos, prometiéndoles que vendría a menudo a verlas.

Luego volvimos a mi casa tal y como habíamos llegado allí, teniendo a Nevra y Ezarel como acompañantes en el coche. Tenía que hablar con Nevra, pero únicamente usaría la conexión telepática, por si acaso. Toda precaución era poca.

Mystika: (Nevra, esta noche debo contarte los planes de mi padre y Leiftan, cuando él se haya dormido contactaré contigo).

Nevra me miró a través del espejo retrovisor desde el asiento trasero y asintió.

Mystika: (Luego habla con los chicos, pensad en un plan y me lo comunicas)

El trayecto en coche era demasiado corto para explicarle todo y además necesitaba concentrarme para comunicarme con él.
Por desgracia debíamos esperar a llegar a Eldarya para mover ficha, no sólo no podíamos poner en evidencia la existencia de los faeries, sino que si hacíamos algo a Leiftan antes, mi padre podría tomar represalias y hacerle algo a mi madre o a mis amigos terrícolas. Siempre conseguía la información que quería y necesitaba.

Finalmente llegamos a mi casa y por supuesto, Leiftan ya estaba allí esperando con Valkyon.

Sin perder más tiempo cada uno nos dirigimos a nuestras respectivas habitaciones en silencio. Me senté en la silla de enfrente del tocador de mi madre y comencé a desvestirme. Leiftan se acercó por detrás y me abrazó mientras yo me retiraba las medias.

Leiftan: Por fin solos, te he echado de menos.

Mystika: ¿Ah sí? Pues no lo parecía...

Leiftan: No les dijiste nada a tus amigas.

Mystika: Una de ellas estaba ocupada contigo al fin y al cabo.

Leiftan: {Me encanta cuando te pones celosa}

Deslizó sus dedos bajo los tirantes de mi vestido y comenzó a retirarlos hacia los hombros. En seguida puse mis manos sobre las suyas y le frené. Le miré a los ojos a través del espejo.

Mystika: Si quieres seguir la fiesta puedo darte su dirección.

Dicho esto me levanté y me separé de él fingiendo estar ofendida y celosa. Mi orgullo era la excusa perfecta para no tener que hacer nada que no quisiera sin que sospechara.

Leiftan: Mmm eres mala y dura de roer.

A pesar de todo se rio como si se encontrase ante un gran desafío, el cual cuando lo logras la victoria sabe mejor. Luego se desvistió y se metió en la cama.

Yo acabé de cambiarme y le imité manteniéndome despierta hasta que, pocos minutos después, él se quedó profundamente dormido abrazándome. Era el momento de explicarle todo el plan de los Daemons a Nevra.

...

Me desperté con las energías y la determinación renovadas, teníamos un plan para darle la vuelta a los propósitos de mi padre y esto ocurriría en pocas horas. Ya era domingo.

Miré al hombre que me abrazaba apaciblemente dormido, el mismo que planeaba matar a la persona que amaba y a mis amigos, y aun así sólo podía sentir lástima. Sabía que en el fondo podía ser bueno, él siempre me había tratado bien y hasta el incidente de los elfos oscuros no había hecho nada que reprocharle. Pero su naturaleza unida a la mezquindad de mi padre lo llevaban por el camino equivocado, el que juró no tomar cuando decidió cambiar.

Acaricié su rostro disculpándome en silencio por lo que le había hecho, deseando que las cosas hubieran sido diferentes, que mi comportamiento hubiera sido diferente desde un principio cuando me reencontré con él para no llegar a esta situación.

Me levanté con cuidado de la cama y me dirigí a la cocina para comenzar a preparar el desayuno sin poder mantenerme tranquila del todo. En mi cabeza rondaban demasiadas ideas y escenarios posibles de todo lo que podía pasar hoy.

De repente sentí unos brazos estrechándome fuertemente contra un cuerpo cálido. Esos brazos morenos que tanto había anhelado sobre mi piel.

Mystika: {Valk, esto es demasiado peligroso}

Valkyon: {Lo sé, pero merece la pena}

Y aflojó sus brazos dejándome una sensación de vacío, por lo que me arrepentí en seguida de mi advertencia, pero entonces rápidamente me giró hacia él, me elevó del suelo y me sentó sobre la encimera quedando casi a la misma altura.

Acto seguido puso sus manos en mi cintura y con la mirada brillante y encendida se acercó y me besó como si ese fuera a ser nuestro último beso.

Mi corazón comenzó a latir a mil por hora consciente del peligro que conllevaban estos arrebatos y también por sentir sus labios devorando mi boca.

Acaricié su cara y me acerqué más a él cuando un ruido fuera de la cocina nos frenó en seco. Bajé rápidamente de la encimera mientras Valkyon tomaba distancia dirigiéndose a la mesa de la cocina.

El elfo entró con los ojos entrecerrados mientras se desperezaba.

Ezarel: Buenos días, espero no interrumpir nada.

Ambos le echamos una mirada entre el pánico y el alivio y sentí flaquear mis piernas, agarrándome a la encimera para sentirme más segura mientras soltaba el aire que había retenido.

Ezarel: Oh, ya veo... perdón pero hay movimiento arriba ya.

Volví a prestar atención al desayuno y al poco volví a ser abrazada, pero esta vez por Leiftan. Éste me dio un beso en el cuello y me susurró un "buenos días" al que contesté de inmediato. Aún estaba luchando por calmar mi pulso.

En cinco minutos estábamos todos desayunando en la mesa de la cocina. Yo me encontraba al lado de Leiftan y justo en frente de Valkyon. La altura de éste hacía que sus piernas rozaran las mías, aunque obviamente lo hacía de forma deliberada mientras me echaba miradas furtivas.

(Así es imposible controlar mi ritmo cardíaco. Maldición, al final nos pillará, pero no quiero separarme...)

Aun y sin quererlo me levanté para recoger mis cosas y así poner una distancia prudencial y segura. Luego fui a ducharme y vestirme.


[EZAREL]

Mystika abandonó la cocina, podía escuchar tanto los latidos de su corazón como los de Valkyon a ritmo acelerado. Por suerte sólo Nevra y yo parecíamos capaces de percatarnos de ello. Si Leiftan hubiera tenido el oído tan fino como nosotros, esto podría haber terminado muy mal.

Mi corazón tampoco iba a un ritmo normal, hoy podían pasar muchas cosas. Iban a pasar muchas cosas. Hoy volvía Marian y Tristan...

Al rato de haber acabado el desayuno salí al jardín para intentar relajarme en ese pequeño paraíso natural de flores y árboles frutales, mientras los demás se entretenían con otras actividades.

Junto a uno de los árboles divisé a Mystika, que ya se había duchado y arreglado lista para partir, arrancando un fruto redondo que abrió fácilmente por la mitad hincando un poco las garras. Comenzó a desgranarlo mientras iba comiendo y deambulando despreocupada sin itinerario fijo.

Me acerqué a ella en silencio y sin mirarme me tendió uno de esos frutos que ella misma comía. Imité la forma de abrirlo y descubrí un fruto cargado de pequeños granos rojos dulces y textura amaderada.

Ezarel: Está rico, ¿qué es?

Mystika: Granada.

Ezarel: lo apuntaré para pedirlo en el próximo abastecimiento.

Ambos teníamos la mirada perdida en algún punto del jardín, sin saber muy bien como sobrellevar la situación personal que se nos presentaba.

Mystika: ¿Estás nervioso?

Ezarel: Claro que no.

Mystika soltó una carcajada y me dio otra granada. No podía engañarla.


El elfo pretendía hacerme creer que estaba tranquilo, pero su cara lo decía todo. Estaba algo lívido y le temblaban ligeramente las manos mientras desgranaba la fruta.

De repente y ante el silencio que reinaba en el jardín, oímos un coche aparcando en frente de mi casa. Ambos nos quedamos expectantes esperando lo que seguía, o el momento más esperado o una falsa alarma. Pero entonces, el ladrido alegre que escuché justo después de que se abriera la puerta del automóvil dibujó una sonrisa en mi rostro. Ezarel al ver mi cara se puso más tenso y yo aproveché la ocasión para agarrar su mano en un intento de infundirle fuerzas.

Al mirar hacia la parte delantera de la casa apareció una bola de pelo blanca husmeando nerviosa por el jardín.

Mystika: ¡Dala!

Mi hermosa Bull Terrier levantó la cabeza con sus orejas en modo de absoluta atención y sin pensarlo dos veces hizo un rápido sprint hacia mí y al llegar saltó a mis brazos. Por suerte estaba preparada para parar los treinta kilos de puro músculo y energía de mi querida compañera, manteniéndola en mis brazos mientras ella batallaba por alcanzar toda mi cara con su lengua.

Mystika: Ya pequeña, tranquila jajaja

Dala fijó su atención en el elfo y bajó de otro salto de mis brazos para comenzar a olisquearle curiosa.

¿?: ¡Dala! ¡Más te vale no estar haciendo agujeros en mi jardín! ¿Dala?

La voz se fue acercando gradualmente hasta aparecer la cabellera rojo fuego de mi madre por entre dos árboles.

Marian: ¿Da...la?

Paró en seco al verme y antes de poder hacer cualquier movimiento, se percató de mi acompañante a un metro tras de mí. Abrió la boca con sorpresa sin poder articular palabra y yo fui hacia ella para agarrar la jaula con Bonnie y Clyde, mis ratas, que llevaba en la mano. Sin más le di un beso en la mejilla y llamé a la perra para que me siguiera.

Mystika: Ven Dala, vamos a casa.

Ella se alejó de Ezarel y me siguió, aunque a mitad de camino paró y comenzó a gruñir mientras crecía la cresta de su espalda en señal de alerta. En ese momento salió Leiftan por la puerta acristalada que daba a la parte trasera del jardín, pero al ver a mi perra en actitud agresiva se detuvo y me miró.

Mystika: Shht ya está, es un amigo.

Él dejó de prestarle atención y vio a Ezarel y mi madre acercarse en silencio, analizándose aún asombrados.

Mystika: Déjales solos unos minutos, no tendrán otra oportunidad.

Entrelacé mis dedos con los suyos para tirar de él y lo metí dentro de la casa. Luego lo solté y fui a dejar la jaula en la mesa del comedor cuando Valkyon se aproximó. Éste fue asaltado por mi perra, que se abalanzó sobre él reclamando mimos mientras intentaba saltarle encima. Valkyon sonrió y le rascó tras las orejas mirándome, apaciguando a la pequeña bestia blanca que finalmente fue a seguir los otros olores nuevos de la casa.

Leiftan no quitaba ojo del ventanal, vigilando lo que hacía el elfo, así que aprovechando que su atención estaba en otra cosa, abrí la jaula para liberar a mis ratas, que en seguida se encaramaron a mis hombros para recibir sus mimos.

Valkyon: ¿Bonnie y Clyde?

Mystika: Así es.

Mis bonitos roedores saltaron sobre Valkyon y recorrieron sus brazos hasta llegar a la cabeza para jugar entre su pelo y el borrego de su chaleco.

Ambos, divertidos por la escena, nos miramos a los ojos sonriendo durante unos segundos. Entonces Valkyon cambió la expresión de golpe, se puso serio y desvió su mirada atendiendo a las ratas e ignorándome por completo. En ese instante sentí la presencia de Leiftan detrás de mí, tragué saliva y me giré hacia él sonriendo "feliz" por verle a mi lado.

Su cara reflejaba celos y rabia, tenía que cambiar eso rápido. Puse mis manos en su abdomen y luego los deslicé hacia la espalda para abrazarle. Su cuerpo se relajó lo suficiente y llevó su mano a mi cara, la agarró con firmeza por ambas mejillas a la vez y me inclinó la cara hacia arriba para besarme con fuerza mientras miraba directamente a Valkyon con malicia. Estaba marcando territorio.

Cuando finalizó el beso me miró de nuevo a los ojos.

Leiftan: ¿Tienes todo listo?

Mystika: ¿Mhh?

Leiftan: Ha llegado la hora.

CONTINUARÁ