A la mañana siguiente Hermione entro en el gran comedor directo hacia la mesa de Gryffindor. El cielo estaba encapotado y delgadas gotas caían, transmitiendo el estado de animo de muchos de los estudiantes ante el primer día de clase. Esto no era el caso de la castaña que llego animada junto con sus amigos.

-¿Que tenemos hoy?-Pregunto Harry cogiendo una pequeña torta de fresa.

-Hay ya viene la profesora con los horarios.-Le dijo Ginny. Unos minutos después cada uno tenia su horario escolar; las clases de Hermione, como siempre, sumaban mas que las de sus dos amigos juntos pero así había sido desde tercer grado y ella ya estaba acostumbrada.

-Defensa contra las artes oscuras, Encantamientos, una hora libre y Pociones.-Leyeron Harry y Ron.

-Defensa contra las artes oscuras, Encantamientos, Runas antiguas y Pociones.-Leyó Hermione. El primer día no había empezado tan cargado como siempre.

Durante el resto del desayuno hablo con Ginny y con Luna que apareció por la mesa, pero viendo de vez en cuando al pelirrojo con tristeza. Los chicos tocaron su tema favorito que era el Quidditch. Al termino de la hora, todos se levantaron para dirigirse a sus respectivas clases, pero antes de salir Hermione volvió a echar un vistazo al gran comedor. Su mirada paso por las mesas de las águilas y los tejones, llegando finalmente a la de las serpientes. Muchos de los antiguos ex-mortifagos habían vuelto a Hogwarts, y eran Draco Malfoy, Pansy Parkinson, Blaise Zabini y Theodore Nott.

¿Sera que en verdad estarán arrepentidos o seguirán siendo como siempre?, se pregunto Hermione. No tuvo tiempo para contestar a su pregunta, porque los demás le recordaron que debían marcharse y sin mas contratiempos abandono el gran comedor, sin percibir los ojos negros que la siguieron.


-Debí dejar esta asquerosa clase.-Dijo Neville algunas horas mas tarde frente a la puerta que conducía a las mazmorras y a la clase de Pociones. Hermione sabia cuanto odiaban esa clase la mayoría de los de su casa, pero era mas por el profesor que por la materia en si.

-Apuesto a que no sera tan malo.-Trato de animarlos, ganándose furibundas miradas masculinas.-Pero bueno después de lo que paso dudo que siga como siempre, ¿No?-Se dirigió esta vez hacia sus amigos.

-Bueno en eso tienes razón.-Coincidió Ron.

-Pero recuerden que estamos hablando de Snape.-Dijo Harry.-Puede nosotros sepamos todo, pero eso no significa que su trato vaya a ser diferente.

Su charla termino abruptamente cuando la puerta del aula se abrió y salio un figura con túnica negra. Sus facciones endurecidas, el mismo cabello oscuro y los ojos atemorizantes y terroríficos de Snape dejaron paralizados a varios estudiantes. La misma Hermione sintió como si la hubieran petrificado de repente, sin apartar los ojos del profesor.

-Adentro.-Ordeno con voz fría y en menos de dos segundos todos estuvieron sentados y en silencio.-Al ser su ultimo año se hará un repaso de todas las pociones vistas, donde se evaluara quienes tienen los conceptos de pociones y quienes son los mediocres incompetentes que perderan la materia.-Un escalofrió general recorrió el aula.-Hoy iniciaran con una poción básica, la poción calmante. Las instrucciones están en la pizarra, tienen dos horas y al final dejaran una muestra sobre mi escritorio.

el ruido de las hojas al pasar, los materiales al ser agregados y el humo de los calderos llenaron rápidamente el salón. A la mitad de la hora Snape se dio vueltas por los pupitres, observando los trabajos y dando sus típicos comentarios crudos.

-Un trabajo digno de un niño de primero.-Dijo al ver la poción de Parvati.-Cinco puntos menos Gryffindor.

-Esperaba no tener que volver a verlo nunca mas Longbottom.-Siguió con Neville.-Así contaría con un inepto menos.

Como siempre a los de su casa no les dijo nada, dejando siempre claro su preferencia. Llego a la esquina de los pupitres, donde se encontraban Harry, Ron y Hermione y dijo:

-Que extraño encontrar al trió de oro sentados en la misma banca.-Los miro despectivamente.-Granger sientese al frente antes de que le ponga un cero.

-Pero, ¿Porque profesor?-Pregunto Hermione confundida.

-Porque se que al ser una comelibros detestable ayudara a sus torpes amigos.-Miro a los implicados.-Y si veo que eso ocurre quedaran suspendidos de mi clase.

Había dado en el blanco, porque unos minutos antes Ron estaban tratando de persuadir a Hermione que le ayudara con las hojas de adelfa, ya que su poción era de color verde en lugar de adquirir un tono rosa claro como decían las instrucciones. La intención de Hermione había sido ayudarlo, esperanzada de que el quisiera hablar sobre ellos y sus sentimientos por ella, pero justo un segundo después llego Snape y le ordeno irse al frente.

Un poco insegura camino hacia su lugar. Lo mas fastidioso fue pasar cerca a los Slytherin quienes se burlaron al verla.

-Muévase Granger.-Ordeno Snape y Hermione pego un respingo al notar que estaba casi pegado a su espalda. Pero mas que miedo fue el mismo escalofrio de la noche pasada, desconcertante al mismo tiempo que electrizante. sin saber como llego a su puesto y tomo aire varias veces, regulando su agitación. Tomo las rocas volcánicas, el ultimo ingrediente, pero tuvo que leer la instrucción mas de tres veces seguidas para saber que hacer. Estaba nerviosa y al levantar la vista miro los profundos ojos de Snape que estaba apenas a unos pasos de ella, sentado en su escritorio.

-Entreguen.-Dijo al finalizar la clase. Todos pusieron sus tubos de ensayo con la poción calmante y salieron a una velocidad poco humana.

Hermione espero a que sus amigos entregaran y los siguió a la puerta, pero antes de salir su capa se quedo enganchada en uno de los pupitres. Bufo suavemente y jalo de su capa, desgarrandola y perdiendo el equilibro hasta que se estrello contra un fuerte pecho.

-Pro...fesor.-Balbuceo.

-¿Que cree que hace Granger?-Pregunto Snape tomándola de los brazos para apartarla.

-Yo me caí, lo siento.

-Si ya dejo de hacerme perder mi tiempo, lárguese.-Dijo fastidiado. Con esa intención agacho la cabeza un poco avergonzada, pero no pudo moverse porque, aunque había tratado de apartarla, Snape aun no la había soltado.

-¿Podría...soltarme?-Pregunto cohibida.

-¿Esta nerviosa Granger?-Pregunto a su vez, pero un tono mas bajo y penetrante. Su mano resbalo de su brazo para detenerse ligeramente en su cintura, apretándola contra si.

-No, pero me dijo que me fuera.-Contesto ella con jadeo y viendo como sus ojos parecían mas oscuros de lo normal, embargados de un inesperado deseo.

-Cierto, vayase.-Dijo y su tono grave desapareció para dejar paso al frió y cortante. La soltó de un brusco empujón y cruzo la puerta que llevaba a su despacho, sin decirle nada mas y ella quedo sorprendida y mas confundida, ya que lo que menos esperaba era que el se fuera y la dejara así de... ¿Así como?, se pregunto.

-Aquí estas Hermione, te estaba buscando.-Apareció Harry en la puerta de la clase, haciéndola saltar y pegar un grito.

-!Harry no aparezcas así!

-Lo siento, pero ¿Porque rayos te quedaste aquí?-Pregunto.

-Mejor vamonos.

Salieron a los terrenos del castillo y dieron vueltas hasta llegar al lago.

-Ayer y hoy te he notado un poco extraña.-Dijo Harry cuando se sentaron bajo un enorme abeto.

-¿En serio?-Pregunto ella haciéndose la desentendida. Pero no podía ser, Harry no había visto lo que había ocurrido con Snape.

-Si y creo saber porque es.-Dijo el pelinegro seriamente.

-Escucha Harry, lo que paso fue que...

-¿Es por Ron verdad?

-¿Que?-Pregunto ella aliviada.

-Si yo se que el te pone triste.-Dijo Harry.

-Si.-Confirmo ella. Con Harry podía hablar de ese tema ya que era su mejor amigo. No había visto a Ron por mas de dos meses y después de besarse en la cámara de los secretos esperaba que fueran novios o que al menos el le hablara de lo que había significado ese beso para el para que así ella no se hiciera ilusiones falsas. Harry la escucho atentamente, puede que el no fuera el mas comprensivo en cuanto a chicas se refiere pero quería a Hermione como una hermana y le dolía verla así porque Ron no le correspondía.

-¿No crees que deberías ir a hablar de eso con el?-Le pregunto finalmente.

-Porque esperaba que el lo hiciera.

-Pero tu sabes que Ron es muy tímido y mas si se trata de hablar de lo que siente.

-Tal vez tienes razón Harry.-Dijo Hermione.

-A eso me refería, ve y dile de una vez lo que sientes y veras que todo saldrá bien.

Con la misma emoción que si fuera una niña chiquita, Hermione se levanto abrazo agradecida a su amigo y se fue a la sala común de Gryffindor. En el camino pensó lo que podría decirle, desde que lo quería hasta proponerla que fueran novios y un millón de cosas mas. Apenas estuvo frente al retrato contuvo la respiración.

-¿Contraseña?

-Patronus.-Dijo y el marco giro para dejarla pasar.

-Hay Ro-Ro que alegría me da.-Escucho una voz chillona que provenía del interior. La castaña se oculto a un lado de la pared, reconociendo ese apodo y a quien se dirigía.

-A mi también Lavender, me da gusto que hayas aceptado.-Sono la voz pastosa de Ron.

-Claro que quiero volver a ser tu novia, porque yo a ti te amo.-Dijo Lavender con la voz cada vez mas alta. Un fuerte dolor en el corazón hizo que le brotaran algunas lagrimas a Hermione, pero la conversación no se detuvo ahí.-Pero si te soy sincera creí que ibas a terminar emparejado con Hermione.

-¿Porque creíste eso?-Le pregunto su compañero.

-Por todos los rumores que circularon sobre que ustedes se habían besado en medio de la guerra.

-Ahh eso no fue nada para mi y apuesto que para Hermione tampoco.

-Que bueno la verdad yo no podría imaginarte de novio de ella. Ya sabes todo sabionda y responsable que es.

-Lo se. Ya ella tiene suficiente con el hecho de ser una sabelotodo comelibros y nunca quebrantar ninguna regla.-Dijo Ron carraspeando.

-Tienes razón, ella es toda una mojigata. Me sorprende que alguien se fije en ella.

Ambos se detuvieron por unos pasos rápidos que provenían de la entrada, pero cuando quisieron ver ya no había nadie. Por los corredores pasaba corriendo una chica castaña, llorando a mares y sin llevar ningún rumbo fijo. Sus pies la llevaron por muchos pasadizos, hasta que en uno se derrumbo exhausta pero sin dejar de sollozar.

Entonces eso era lo que Ron pensaba de ella, que era un ratón de biblioteca sin sentimientos que nunca hacia nada malo y que era mojigata. Y no solo probablemente todo pensaban así de ella y era por eso que creían que era una sabelotodo insufrible.

-Maldito seas Ron.-Susurro con voz apagada. Unas risas femeninas la alertaron de que debía moverse de ahí o sino mas burlas y ofensas habría en contra de ella. Sin pensarlo abrió la primera puerta que vio y se encerró.

-Si eso si que es raro.-Dijo una voz conocida y desagradable, la de Pansy Parkinson. El escucharla hizo que Hermione se asustara puesto que sabia que ella y sus repulsivas amigas solo se la pasaban cerca de las sala común de Slytherin en las mazmorras. De tanto correr había ido a parar a las mazmorras y ahora no podría salir a menos que ellas se fueran, porque no permitiría que se atrevieran a burlarse de ella en este momento cuando se sentía tan miserable.

Pasaron varias horas en que el despecho se apodero por completo de Hermione. Tenia ganas de ir e insultar a Ron de todas las formas posibles y luego desaparecer y que no se volviera a saber de ella. Miro a su alrededor y encontró una cajas, un poco polvorientas, llenas de botellas con un liquido rojo brillante. Whisky de Fuego, pensó al reconocerlo.

-¿Porque no?-Se pregunto en voz alta. Tomar era algo prohibido, ella lo sabia muy bien, pero ahora nada le importaba. Tomo la primera botella y brindo con una persona imaginaria antes de empezar a beber.


A varios pasos de ahí se encontraba Severus Snape, organizando algunas cosas en su despacho. Las ultimas horas habían sido demasiado tediosas para el, lleno de chiquillos estúpidos y exasperantes. El no pensó que tendría que volver a pasar por todo eso al regresar a Hogwarts, pero era mejor eso que estar exiliado o escondido en alguna parte. Así habría sido de no ser por Potter y su grupo que lo había ayudado. Esto hacia las cosas mas difícil para el, ya que odiaba tener que deberle algo a Potter a Weasley y a Granger. Al pensar en ese ultimo apellido la imagen de la castaña apareció en su mente. Se veía muy cambiada, apenas si podía reconocer a la chica fastidiosa y de cabello como arbusto, que había sido. Y debía reconocer que hoy lo había alterado y si ella no le hubiera recordado que tenia que marcharse la habría hecho suya en ese salón sin importar lo que hubiera pasado. Eso lo hizo sentir como un adolescente con las hormonas alborotadas, por lo que se había marchado antes de que perdiera por completo la cordura. No se recupero totalmente, pero logro controlarse el resto de la tarde sin salir para la cena.

Pero ese encierro ya lo tenia harto, por lo que dejo todo y camino por los pasillos de las mazmorras. A juzgar por la oscuridad debían ser las doce en punto, lo que era una suerte ya que no tendría que cruzarse con ningún alumno o profesor. Cerca de la sala común de Slytherin un ruido atrajo su atención. No sabría decir si era una risa o un llanto, ya que tenia matices de ambos. Provenía de un viejo armario y al abrir la puerta una botella vacía rodó hacia el. Extrañado siguió el camino de la botella y encontró otras dos completamente vacías. Al fondo del pequeño cuarto una delgada figura estaba sentada, y fue el cabello lo primero que reconoció.

-¿Granger?-Pregunto mas sorprendido que enfadado.

Lentamente ella alzo su delicado rostro, y poso sus marrones ojos en el. Un peculiar brillo los embargo y se levanto torpemente del suelo, caminando hacia el con una sonrisa divertida y picara