Hermione dejo completamente la preocupación al terminar la segunda botella. Se sentía bien, aunque aun había algo que le dolía, pero apenas si podía recordar bien que era. Tal vez era su corazón roto que todavía dolía.

Estaba decidida a dejar todas sus penas atrás, así fuera solo por esa noche. Entre trago y trago la imagen de un rostro se proyecto en su memoria, de una forma muy nítida. Dos cortinas de cabello negro despeinadas salvajemente hacia atrás, labios gruesos y ojos negros llameantes de pasión. En resumen el rostro de Severus Snape se quedo grabado a fuego en su mente. Ahora, no sabia si era producto del alcohol, creía que el había querido besarla en el aula pero que se había arrepentido. Esta idea le molesto bastante ya que sentía que los estremecimientos y el calor solo eran el principio de lo que podría ser una deliciosa experiencia, que no había podido tener.

El rostro de Snape dio paso a otra imagen, en la que estaban nuevamente en el aula de pociones. Una de sus manos estaba sujetando su cintura con firmeza, mientras la otra le acariciaba el cuello y el rostro. Sus labios estaban devorando lo suyos con frenesí, y la misma necesidad de respirar se había evaporado.

Su ensoñación siguió al tiempo que le quitaba la ropa casi con desesperación. Podía escuchar su voz ronca contra su oído, mientras la tomaba del trasero y la pegaba a su cuerpo, donde podía sentir su erección.

-¿Granger?-Escucho que la llamaban. Su fantasía desapareció en el acto y estuvo a punto de levantarse e insultar a quien la había importunado. Por desgracia su mente aun daba vueltas por lo que se limito a levantar el rostro hacia el intruso.

Jajajaja que bien, pensó al reconocer las facciones ante ella. Ahora entendía porque todos los magos adoraban el Whisky de fuego, porque podía recrear a la perfección las imágenes y deseos de las personas. Esa fue la conclusión a la que llego al ver el semblante sorprendido de Severus Snape, que la observaba desde la puerta.

Apenas lo vio, el aturdimiento que sacudía su mente desapareció. Se puso sobre sus pies con lentitud para no perder el equilibrio. El en cambio no había dicho nada.

Aproximándose con una sonrisa divertida, espero que volviera su fantasía. A unos milímetros del cuerpo del profesor se detuvo, deleitándose con lo que su mente había creado para ella.

-Profesor... Snape.-Dijo con dificultad, al trabársele la lengua.

-¿Que es lo que esta haciendo aquí Granger?-Pregunto el, esta vez enojado.- ¿Que no sabe que ya es mas de medianoche?

-¿En serio? Jjajaja, no me había dado cuenta.-Rió ella.

-Déjese de mentiras y regrese a su torre antes de que le quite cien puntos y la castigue por todo un mes.-Amenazo.

Esas palabras llegaron con lentitud al cerebro de Hermione, pero cuando las comprendió frunció el ceño. No era eso lo que esperaba que el dijera. De hecho no esperaba que hablara en absoluto, solo que la besara y la hiciera suya, ese era su deseo. Probablemente estaba bromeando.

-Muy gracioso profesor jajajaja, estuve a punto de caer.-Dijo.

-¿Me cree acaso con sentido del humor?, vaya Granger me sorprende que la mayor sabelotodo, prefecta e insufrible que no quiebra ni una regla este tomando y menos a una hora prohibida.

Sus palabras hicieron reaccionar a Hermione mas rápido de lo que podría en su estado, y quito el espacio entre ellos, aplastándose contra el pecho del temible ex-mortifago.

-¿Que esta haciendo?-Pregunto manteniendo el enojo, pero ella detecto una nota sorprendida y confundida en su voz. Cada vez mas excitada, soltó una suave carcajada, casi como un ronroneo.

-¿A quien llama sabelotodo insufrible?-Susurro apasionada, pasando sus manos por el pecho de Snape.

-Se volvió loca.-Gruño Snape intentando apartarla, pero con poco entusiasmo.

-Es probable.-Rió ella. Paso su mano por el cuello del profesor, sonriendo al sentir su leve temblor. Acerco su rostro al de el, inhalando profundamente. Un delicioso olor masculino se filtro por su nariz, despertando sus mas recónditos sentidos. Desconecto por completo la mente y se dejo dominar por el deseo, y si se lo hizo saber al poner sus labios sobre los de el.


Si bien Severus esperaba la predecible reacción de recato y vergüenza por parte de la Gryffindor, el inesperado, apasionado y claramente impulsivo beso lo tomo por sorpresa. No sabia como reaccionar, pero su cuerpo lo hizo antes de que el siquiera lo pensara. Giro hacia la pared y apoyo a Hermione contra ella, a punto de perder el control al escuchar su gemido cuando apretó su ingle contra ella. Sus manos recorrieron las suaves y tersas piernas de la castaña, hasta llegar al borde de la falda.

Sus muslos se tensaron mientras las experimentadas manos los acariciaban. Ambas respiraciones se habían agitado y los corazones les martilleaban con fuerza. Dejaron de besarse, pero la boca de Snape siguió su camino por la mejilla de Hermione hasta llegar al cuello. Ella le atrapo el pelo y llevo su cabeza hacia atrás, disfrutando de los besos y los mordiscos que el le daba. Apenas si noto que la otra mano de el le acariciaba la espalda, hasta llegar a su trasero. Con un suave gemido levanto la pierna para enroscarla en su cintura.

Al llegar a los pechos de la chica sus ojos estaban descontrolados de deseo y lujuria; empezó a desabotonar la camisa de la castaña, con desesperante lentitud. Sin embargo ella apenas si lo dejo terminar, ya que tomo nuevamente su rostro y lo alzo hasta la altura del suyo, donde se apodero nuevamente de sus labios. El desespero se apoderaba al igual que la excitación crecía en el ambiente, pero repentinamente un ruido de pasos alerto a Snape de la cercanía de alguien y se separo bruscamente de Hermione.

-¿Que...-Empezó a preguntar Hermione al tiempo que intentaba besarle nuevamente.

-Quieta Granger.-Ordeno Snape en voz baja, pero ella no escucho por lo que tuvo que ponerle un mano sobre la boca y presionarla mas contra la pared. No obstante esa posición no le favorecía en su intento de escuchar quien se acercaba, debido al roce de caderas entre los dos cuerpos. A punto estuvo de rendirse al intenso placer, pero una voz lo detuvo como si le hubiera caído un balde de agua fría.

-¿Hueles algo?, tal vez son estudiantes. Tenemos que encontrarlos.

!FILCH!, reconoció con furia. Maldito Squib le estaba arruinando una excelente sesión sexual, la mas excitante de hecho. Giro para mirar a Hermione entre sus brazos, que había quedado dormida.

-Mierda, tenia que dormirse Granger.-Bufo en voz baja y luego estuvo a punto de hechizarse por las palabras que había dicho. Ella era una alumna y el un profesor que había estado del lado del señor oscuro. No debería haber permitido que esto ocurriera, aunque hubiera estado deseándolo todo el día. Se debatió entre el enojo por su descontrolado deseo, la frustración por no haber podido acabar con ella, mas rabia al saber que la excitación de ella era por el trago y la preocupación de Filch lo encontrara en un pequeño armario con una chica dormida y el pegado a su cuerpo. Necesitaba con urgencia un baño, para quitar la excitación que aun sentía.

-Espera a que despiertes Granger.-Juro al tiempo que la cargaba en brazos y se la llevaba.