A pesar de la cercanía del conserje, a Snape no le resulto demasiado complicado pasar por algunos pasillos de las mazmorras, pero de igual forma no se detuvo a verificar hasta que cruzo la puerta de su despacho. Espero algunos segundos, antes de mirar la figura que se acomodaba perfectamente en sus brazos.
-Mierda.-Mascullo y camino hacia la esquina del cuarto, donde otra puerta conducía a su habitación. Se veía bastante oscuro y el viento se colaba por la ventana abierta, dándole al cuarto un aspecto casi aterrador.
La cama era mas grande de lo normal, y tenia sabanas plateadas que combinaban con la colcha verde jade. Ignorando la súbita emoción que se apodero de su cuerpo al contemplar la cama y a la chica en sus brazos, la dejo sobre ella y se metió al baño. Abrió el grifo de agua fría, se quito la ropa y se metió en la ducha helada. Soltó un pequeño gemido, ya que no era normal meterse en el agua fría a altas horas de la madrugada, pero su enorme excitación no le dejo otra opción. El problema era que apenas si sentía el agua fría, hasta que sus músculos tensos empezaron a relajarse poco a poco y un pequeño silbido de alivio escapo de sus labios. Cerro el agua y salio del baño, esta vez con la mente fría y clara. Sin apartar la vista de la puerta, paso de su habitación a su despacho y se puso a revisar algunas de sus pociones, logrando apartar su mente de lo ocurrido horas antes.
Hermione apenas si abrió sus ojos cuando un fuerte dolor de cabeza la obligo a cerrarlos nuevamente. Tanteo hasta encontrar una suave sabana y la paso por encima de su cabeza, tratando de volver a dormir, hasta que un fino olor a colonia masculina inundo sus fosas nasales. Extasiada se dejo llevar unos segundos por el delicioso aroma, que trajo consigo varias sensaciones. La de un fuerte pecho contra el suyo, unos labios presionando los suyos con hambre y deseo, unas manos apartando sus ropas. Sin salir del ensueño tomo la almohada y la mordió en la punta, buscando apagar el gemido que trajo ese recuerdo.
Pero al despertar no encontró la fuente de esos placeres, sino una enorme cama con elegantes sabanas dentro de un cuarto. No sabia si era ya de día por que una pesadas cortinas negras cubrían las ventanas y prácticamente cualquier luz que pudiera haber. Se levanto súbitamente, aun con la almohada entre los dientes y miro alrededor.
-Phhjerohh.-Intento decir.
-Ya era hora Granger.-Dijo una voz con rudeza.
Atontada, la castaña siguió el sonido de la voz que provenía de una silla justo al frente de la cama. La sombra sobre ella no se alcanzaba a distinguir, pero podía sentir su mirada fija en ella, y la hizo estremecer.
-Suelte la almohada.-Ordeno la voz. Acordándose de repente, Hermione la soltó y se limpio la boca.
-¿En donde estoy?-Pregunto con voz ronca.
-¿No se acuerda de nada Granger?-Le respondió el sujeto, ignorando su pregunta. Al ver que ella no contestaba dejo la silla y se acerco a la cama, quedando a dos pasos de ella. El corazón de Hermione redoblo su ritmo, empezó a hiperventilar y un fuerte cantidad de sangre se agolpo en sus mejillas.-¿No va a decir nada?-Siguió preguntando el profesor Snape.
-Ehh... yo...-Tartamudeo, ya que si termino de recordar lo que había pasado, pero eso solo consiguió que su lengua se trabara mas.-Profesor...
-Debería sentirse avergonzada.-Le gruño el profesor enojado.
-Pero es que...
-Por una vez en la vida cierre la boca.-Le ordeno y ella obedeció en el acto, aunque en su mirada había un pequeño brillo, en parte vergüenza y en parte rebeldía.
Snape paseo a paso lento por la estancia, sin cambiar su semblante frió y aterrador. Le había sorprendido la forma como ella se despertó y mas el hecho de que se pusiera a morder una almohada. Pero al verla ya de frente, con el cabello alborotado y la fina sabana cubriendo un poco mas de la mitad de su cuerpo, volvió a sentir como su miembro se entusiasmaba y se había puesto a dar vueltas, despejando su mente. No le cabía en la cabeza que apenas unos besos y unas caricias hicieran que fantaseara con ella, una alumna que encima era la peor molestia de la vida. Pensó en descontarle mas de 200 puntos a Gryffindor y enviarla a un castigo eterno con Filch, pero una repentina idea lo hizo cambiar de opinión.
Ella seguía inmóvil, sin decir una palabra. Luego de unos segundos había bajado la mirada al suelo, esperando los insultos, castigos y demás comentarios ofensivos y despectivos, característicos de Snape.
-¿Que haré ahora con usted?-Pregunto Snape de repente, tomándola por sorpresa. Alarmada por el tono ronco de su voz levanto la mirada y los ojos negros la envolvieron en una llamarada de pasión. Si no fuera por que creía imposible que eso sucediera, habría pensado que sus palabras tenían un doble sentido.-Levántese de mi cama Granger.
Con un poco de aturdimiento se puso en pie. Sus ropas estaban desordenadas y fuera de su lugar, dejando a la vista mas de lo que debería. Al fijarse en esto se alarmo un poco y trato de ponerse mas presentable, en tanto que su profesor se quedo callado pero sin apartar los ojos de ella.
-Ahora responda, ¿Porque estaba ayer tomando en un armario a medianoche?-Ella no dijo nada.-Obedezca Granger.
-Porque quise.-Se limito a decir.
-¿Que?
-Si profesor. No me sentía bien y decidí ir a esa habitación, en donde encontré las botellas.
-¿Y que quería probar?, ¿Que por ser un ratón de biblioteca y una sabionda insoportable podría hacer todo lo que quisiera?
-No fue esa mi intención.-Dijo apenada.
-Debería ser mas complaciente Granger. Su estadía en el colegio depende de que diga la verdad.-La amenazo.
-Estoy diciendo la verdad señor.-Replico la castaña con un hilo de voz, sin poder contener el pánico que sentía.
-¿Me cree estúpido?-Le pregunto al tiempo que se acercaba a ella.
Hermione no sabia si quería que contestara la pregunta, pero la dejo pasar cuando vio que se aproximaba. Al instante su cuerpo se tenso y su primer pensamiento fue saltar hacia el, pero su cerebro aun conservaba un poco de razón y la hizo desistir. El no se detuvo y siguió caminando, hasta quedar detrás de ella. Sonrió malévolamente y en un movimiento se quito la capa negra, estirando sus músculos.
-No señor.-Dijo Hermione al no soportar el agobiante silencio.
-Mas mentiras Granger.-Dijo al desabotonar las mangas de su camisa negra, y los del cuello que dejo al descubierto una pequeña parte de su pálido pecho.
-No señor.-Repitió la leona asustada.
-Debe creer que soy un estúpido para no adivinar el motivo que la llevo a emborracharse en ese armario.
-¿A que se refie...
Hermione se giro confundida al hacer la pregunta, que se corto cuando ella soltó el aire que había estado conteniendo, en forma de gemido. Su boca quedo en O cuando vio ante si al pocionista que estaba con una camisa negra, que se adhería a su musculoso torso. Sus brazos estaban al descubierto, igual que la zona baja del cuello, donde alcanzaba a ver un poco del vello pectoral. Los pantalones que llevaba tambien daban una idea de las piernas que ese hombre poseía, y su virilidad resaltaba mas que de costumbre, ejerciendo un desconocido poder sobre la castaña, que no podía apartar sus ojos de ahí.
-Eehhemm.-Carraspeo Snape. Hermione se sintió como hechizada, cuando dirigió sus ojos hacia el rostro de su profesor. Este tenia la cabeza un poco ladeada, con las comisuras de sus labios apuntando ligeramente hacia arriba, y los ojos brillantes. Inesperadamente Hermione volvió a su antigua posición, dándole la espalda. Se encontraba demasiado excitada para pensar en algo que no fuera besar a ese hombre y terminar en la cama con el. Pero ya se encontraba en suficientes problemas, para agregar mas. Sin embargo, el no verlo no le sirvió para calmarse, ya que seguía sintiendo la mirada del profesor sobre ella.
Intentaría controlarse y salir de esa situación, así deseara no hacerlo.
-Me refiero a que se porque estaba ahí ayer.-Dijo el como si nada hubiera pasado, exceptuando el hecho de que lo dijo en voz baja y en el oído de la castaña. Sin poder contenerse, Hermione se removió un poco en el lugar donde estaba, con un calor cada vez mas sofocante que la recorría de pies a cabeza, pero por sobre todo se encontraba alojado entre sus piernas. Cruzo los brazos sobre el pecho, sintiéndolos mas duros de los normal.-Usted estaba esperando a alguien.-La voz de Severus Snape llego con lentitud a su cerebro, pero tardo mas tiempo en comprender lo que decía.
-¿A alguien?-Logro preguntar.
-Si y a juzgar por su actitud y postura debía ser un hombre.
-Mmm.-Ya no podía seguir hablando y menos sintiendo el pecho de Snape en la espalda, y su ingle pegada a su trasero.
-¿Que era lo que quería hacer Granger?-Le pregunto con voz seductora. Hermione sintió su lenta respiración en su cuello, y sus manos reposadas suavemente en su cintura.-¿Esto?-Aparto su revoltoso cabello y sus labios quedaron a sobre la piel desnuda de su nuca y una de sus manos subió por su ombligo.-¿Tal vez esto?-Mordió suavemente alrededor del cuello, sacandole una pequeña exclamación y deteniéndose justo debajo de sus pechos. Sintió su miembro erecto contra sus posaderas, lo que estuvo a punto de llevarla al borde de la locura.-¿Se acobardo Granger?-Pregunto una vez mas Snape, sin dejar de tocarla.
-No.-Exclamo y se dio la vuelta. Sin detenerse se arrojo hacia el pocionista y junto sus labios con los de el, sonriendo al escuchar el gemido ahogado de Snape. La lengua de Hermione acaricio la boca de Snape, pidiendo acceso. Sin demora el se lo concedió y se dejaron llevar por la apasionada batalla por ver quien tenia el control. En menos de un suspiro Snape pego la cadera de Hermione a su entrepierna, rozando su abultada erección. Ella gimoteo un poco y se restregó contra el, extasiada. Le agarraba fuertemente el cabello y le rodeaba el cuello las manos de el siguieron sin descanso por su cuerpo, hasta detenerse en las piernas de Hermione. Hay le bajo un poco el uniforme, lo suficiente para sentir la ropa interior de la chica, y debajo de ella su intimidad. Con agonizante lentitud la empezó a acariciar entre los muslos y mas allá, mientras disfrutaba de la boca de su alumna quien lo besaba con un hambre voraz.
-¿Era esto lo que buscaba?-Le pregunto Snape introduciendo un dedo en su intimidad. Hermione soltó un pequeño grito, disfrutando del contacto.
-Si.-Gimió.
Al instante la mano de Snape dejo de acariciarla y se separo de ella. Hermione lo miro estupefacta, sin saber porque se había detenido tan repentinamente. El camino hacia su escritorio, jadeando levemente, y coloco sus manos sobre la silla a modo de apoyo. No dijo nada por unos segundos, hasta que la miro por encima del hombro.
-Cien puntos menos para Gryffindor.-Dijo bruscamente.-Y usted estará castigada toda esta semana.
Ella abrió la boca para protestar.
-Ni se le ocurra decir nada Granger o haré que la expulsen. Ahora lárguese, ya le enviare una nota del castigo que deberá cumplir.
Hermione no podía creerlo, hacia apenas unos segundos se mostraba apasionado y salvaje y después la castigaba, le quitaba puntos y le ordenaba irse. En forma mecánica, sus pies la llevaron a la puerta, pero antes de cerrarla escucho un ahogado gemido de frustración del interior de la habitación. Esto logro despertarla lo suficiente para recordar que debía ir a desayunar al gran comedor, pero se detuvo un segundo antes de entrar. Había estado a punto de acostarse con Severus Snape. Recordó un poco la noche pasada, la decisión de dejar claro de una vez por todas que no era una insufrible sabelotodo, ratón de biblioteca y una come libros mojigata. Y al primero que lo dejaría con la boca cerrada seria a su profesor de pociones, antes de entregarse al placer sexual que sabia que el podía ofrecerle. Algo prohibido y delicioso, porque no dudaba de que vencería, después de lo ocurrido hace algunos minutos, que le demostraba que no era la única que se encontraba consumida por ese deseo.
Severus Snape la había tomado por sorpresa esta vez y la había dejado con ganas de mas, pero en el próximo encuentro seria ella quien lo sorprendiera.
