Hermione logro reunirse con Harry casi al final del desayuno, consiguiendo evadir sus preguntas con algunas excusas inventadas e ignorando por completo a Ron. No se atrevía a mirarlo a la cara sin recordar todo lo que habían dicho de ella el y Lavender, pero algún día se daría cuenta de lo contrario y le suplicaría que la perdonara. Esto la hacia sentir miserable, porque ella lo amaba y esperaba que el sintiera lo mismo por ella, cosa que no era así. Pero no se quedaría sentada de brazos, llorando por Ron y aceptando las palabras que la señalaban como la antisocial y aburrida sabelotodo del colegio.

Este era el momento de cambiar y el destino le había proporcionado una oportunidad que no desperdiciaría. Y de ese modo ella estaba segura de que Ron notaria la diferencia y al final estarían juntos. Mientras tanto ¿porque no disfrutar de la situación en la que había quedado con Snape?

Le dio vueltas a todo eso de camino a su primera clase, Herbología. No se esforzó en entablar conversación con ninguno de sus amigos, ni con las demás personas.

Su mente no dejaba de rondar en torno a su determinada decisión de tener sexo con Snape. La parte racional de su cerebro seguía buscando alguna idea o argumento para hacerla desistir, pero sin conseguirlo. De hecho ni la idea de expulsión, ni de que el era un hombre mayor y antes un enemigo, lograron disuadirla. Todas estas cosas solo aumentaban sus ansias de verlo y poner en acción su plan. Así lo intentara el no podría resistirse, y ella sabia que tampoco querría hacerlo.

-Y lo deben traer para la próxima semana.-Dijo la profesora Sprout, dando por terminada la clase.

-¿De que hablaba?-Le pregunto Hermione a Harry.

-De las plantas... bueno esas y que tenemos que hacer un ensayo y traerlo, ¿No escuchaste?

-Ehmm... si solo que lo ultimo no preste atención, pensando en el trabajo que tengo de runas antiguas.

-¿Ya tuviste runas antiguas?

-Aun no, pero hablo de los trabajos que ya he adelantado en verano.

-¿Hiciste eso?

-Si, ¿Nos vamos?, la idea es no llegar tarde a nuestra clase de defensa contra las artes oscuras.

-De acuerdo, solo falta que nos alcance Ron.-Dijo Harry. Hermione miro la otra punta del salón, donde Ron entabla conversación con Neville.

-Perdona Harry pero yo no tengo tiempo de esperar, así que nos vemos en la clase.

-Pero Hermione...-Trato de replicar.

-Adiós Harry.-Dijo ella al ver que el pelirrojo se acercaba. Recogió sus cosas de la mesa, y con paso rápido llego hasta la puerta sin mirar atrás.

Distraída, continuo caminando hasta ver las escaleras que conducían a las mazmorras y se detuvo. Un extraño, delirante y exquisito deseo se apodero de su cuerpo, gritándole que fuera por era camino. Respiro hondo varias veces, recordándose a si misma que tenia clases y que obviamente el tambien las tenia. Con mas esfuerzo del que esperaba, sus pies la llevaron al aula de defensa contra las artes oscuras. La nueva profesora era diferente a los anteriores que habían tenido, ademas de que era mas joven y atractiva.

Hermione se sentó en la primera fila, y espero a que el salón se llenara, pensando en el castigo que tenia con cierto murciélago.


Severus Snape paso, con silenciosa rapidez, a través de los calderos de su primera clase con alumnos de quinto año de Ravenclaw y Hufflepuff. No había pasado mas de una hora cuando ordeno que todos le entregaran la poción que estaban haciendo, que debía crear euforia. Todos trataron de protestar, pero al ver la furibunda mirada del pocionista, desistieron de su propósito.

-Ahora largo.-Dijo con voz fría y nadie puso objeción.

No era normal que un profesor dejara salir a sus alumnos mucho antes de lo que se esperaba, pero tratándose de Snape nadie se molestaría en preguntar. En menos de dos segundos el salón quedo completamente vació y Snape regreso a su escritorio, sin prestar atención a los trabajos sobre el.

Miro el reloj que tenia en uno de los cajones. Aun faltaba media hora para su clase con los de Gryffindor y Slytherin. No recordaba la ultima vez que había deseado que un día terminara, al menos no como esa vez. La idea de ver a Granger después de esa mañana lo inquietaba bastante, al mismo tiempo que lo entusiasmaba.

Aun le faltaba pensar un castigo apropiado para la descarada, mentirosa, deliciosa (es decir fastidiosa), rata de biblioteca. Ciertamente había triunfado en su estrategia, la cual era provocarla para descubrir si lo ocurrido en el armario había sido producto del trago. Al ver que ella respondía con mayor emoción estuvo a punto de llevársela a la cama, pero su deseo de venganza le había ganado. Pero no todo había salido bien, ya que no contaba con quedarse con las mismas ganas de antes, o mayores. Al pensar en Granger, la imagen de su cuerpo apareció en su mente. Solo eso basto para que su masculinidad despertara de repente, atrapado entre sus pantalones.

Sin darse cuenta, varios alumnos cruzaron la puerta, sorprendidos porque el no había salido para recibirlos en su habitual y fría manera. Al levantar la vista y toparse con los Gryffindor, casi salto de la silla.

-¿Quieren que les de una invitación?-Pregunto despectivamente. Estos se asustaron y siguieron a su puesto, y a estos les siguieron los de Slytherin, con sonrisas burlonas.-¿Y ustedes que?, siéntense de una vez.

Por primera vez las serpientes se quedaron petrificadas, sin saber que hacer hasta que su profesor enarco una ceja de forma amenazante y corrieron a sus puestos. No se sabia quienes estaban mas confundidos, si los leones o las serpientes. Todos miraban a Snape, pero el no miraba a nadie en especifico.

-Harán la poción que esta escrita en la pizarra. A quien vea hablando, no importa quien sea, le quitare cincuenta puntos y lo pondré a asear todo el salón de trofeos. Empiecen.

No se movió de su puesto, ya que el bulto de sus pantalones se notaba demasiado, y levantaría alguna sospecha. Sabia con exactitud el puesto en el que se sentaba el trió de oro, al fondo del aula. Una pequeña gota de sudor recorrió su fruncida frente, terminando en su cuello. Lo mejor que podía hacer para descargarse era humillar a los estudiantes, y como siempre el primero seria el imbécil de Longbottom. Levanto los ojos, pero estos no se dirigieron a su objetivo, sino que vagaron por el curso buscando una cabellera con forma de arbusto.

-!Potter¡-Exclamo furioso, haciendo saltar a todos los presentes. El azabache se levanto de su puesto y se acerco.-¿Donde demonios esta Granger?-Le pregunto. Lo bueno de no ver a la leona fue que su excitación se redujo y la furia paso a ocupar su lugar.

-¿Señor?-Pregunto Harry confundido.

-Deje la cara de retrasado anormal y conteste Potter. ¿Acaso la señorita Granger se cree tan superior para faltar a clase?

-No señor.-Respondió Harry fríamente.

-¿Y entonces donde esta?

-Se enfermo en clase de defensa contra las artes oscuras y la profesora la envió a la enfermería.-Explico Harry.

-¿Y tuvo en cuenta el cero que se llevaría en mi clase?-Le pregunto Snape pero Harry no les contesto.-Lárguese a su puesto.

No habían pasado ni dos minutos desde que Harry se sentó, y ya Snape estaba en la puerta del aula, pero no la de salida al pasillo, sino la que llevaba a su estudio.

-Volveré en cuarenta minutos y mas les vale terminar la poción.-Dijo. No tuvo que mirar, les basto escuchar el pasar rápido de las hojas de los libros, los materiales siendo agregados a los calderos y las respiraciones agitadas para saber que nadie le había prestado atención. Sin detenerse en su estudio, salio al pasillo y subió las escaleras. Al caminar lo único que lo delataba era la capa negra, que ondeaba suavemente tras el. Gracias a los múltiples atajos que conocía del castillo llego en apenas unos segundos a la puerta de la enfermería y entro abruptamente.

La cama mas próxima a la puerta era la única que estaba ocupada. Sobre ella estaba un chica con cabello castaño y uniforme con los colores de Gryffindor, que bebía de una taza que despedía un humo purpura. Apenas lo vio sus ojos se abrieron como platos, y el liquido morado se derramo sobre su camisa, haciéndole lanzar una exclamación.

-!Profe...!-Empezó a decir Hermione, pero luego bajo la voz.-¿Que hace aquí?-Pregunto colocando la taza sobre la mesita de noche junto a la cama y mirando su camisa mojada.

-La pregunta es ¿Que hace usted aquí Granger?-Pregunto el.-Tantos libros deben haberle fundido el cerebro para que no se acordara de que tenia clase de pociones.

-No lo olvide.-Dijo ofendida.-¿Harry le explico porque no fui?

-Las mentiras de Potter nunca lograran convencerme.-Dijo el pocionista con desprecio.

-Pero es la verdad. Me sentí mal de la cabeza y la profesora me mando para acá a pesar de que le dije que no era necesario.-Se defendió la castaña. En parte era verdad lo del dolor de cabeza, pero este ya había pasado gracias a las rápidas y efectivas pociones que poseía la señora Pomfrey. Al sentirse mejor pensó en volver a clase, hasta que recordó que le tocaba pociones y decidió quedarse. Esperaba que cuando viera a Snape en la noche se mostrara molesto porque ella no había asistido a su clase, pero no que fuera a buscarla.-Resulta que nunca antes me había emborrachado, pero por alguna extraña razón al despertar no sentí la resaca, sino que fue hasta ahora.-Dijo haciendo alusión a lo ocurrido en el cuarto de Snape y este entrecerró los ojos.

-¿Y era necesario todo esto para llamar mi atención?-Pregunto Snape como si le hubiera leído la mente.-Hacerse la enferma.-Siguió. Ofuscada Hermione verifico que su mente estuviera cerrada y se extraño cuando comprobó que si era. ¿Como había hecho Snape para descifrar lo que ella pensaba sin haberle leído la mente?

-Esta usted equivocado, creo que si estoy enferma.-Pero de pasión, termino en su mente, levantado levemente la cabeza para mirarlo. Estuvo a punto de reírse, al tiempo que sonrojarse, cuando descubrió que el no la miraba directamente sino que miraba su camisa mojada que se le había pegado al pecho y que sin darse cuenta había avanzada hasta estar a un lado de su cama.-¿Se siente bien profesor?-Le pregunto lentamente.

-Usted se va a meter en grandes problemas cuando salga de aquí Granger.-Dijo inclinándose hacia la chica. Inesperadamente ella le tomo del cuello y lo acerco hasta que sus bocas se encontraron y se reconocieron con voracidad, ambos ahogando un gemido al sentir la lengua del otro. Snape aproximo su cuerpo hasta quedar casi encima de Hermione en la cama y soltó un jadeo cuando sintió los delgados dedos de la castaña, que subían por su muslo y se detenían en su entrepierna. Aunque no tenia experiencia en eso, Hermione rozo suavemente una y otra vez la ingle de su profesor, y su otra mano subió por el pecho de el desabotonándole la pesada capa que ocultaba su escultural pecho. Se detuvo un segundo al sentir las manos de el sobre su pecho, aun mojado.

-No debería usar ropa mojada Granger.-Le reprendió frunciendo el ceño, pero en sus ojos brillaba el deseo.

-Entonces lo mejor es que me la quite.-Dijo ella sensualmente. De un tirón la camisa de Hermione se abrió y varios botones cayeron al piso, y Snape sonrió al escuchar el gemido de ella. El sujetador blanco que tenia puesto tambien estaba mojado y se alcanzaban a vislumbrar los pezones de Hermione, que ya estaba bastante duros. Snape se distrajo al ver varias gotas descendiendo por el cuello de la Gryffindor, y las lamió con frenesí mientras ella le sujetaba el pelo atrayendolo mas si era posible. Estaba a punto de lamer sus pechos cuando Hermione escucho una voz lejana, que reconoció que era la de la enfermera. Maldijo interiormente y se apretó una ultima vez al profesor, antes de soltarlo y susurrarle.-No creo que este sea el mejor lugar para hacer esto profesor, podría venir alguien.

Despertando de repente Snape se separo de ella y se abotono la desordenada camisa. No sabia en que momento paso pero la cremallera de su pantalón estaba abierta, en donde se apretaba su erección. Se arreglo la ropa rápidamente y al terminar Hermione dijo.

-Le agradezco su visita profesor, ya me siento mucho mejor.-Y su aspecto confirmaba sus palabras, ya que se veía sexy y peligrosa.-Si quiere puedo volver ahora a su clase.

-No.-Dijo sobresaltado.-No quiero la presencia de ratas de biblioteca en mi aula hoy.

-Que mal, pensé que querría tenerme a la vista.-Dijo ella sonriendo inocentemente. Snape adivino sus intenciones y le rozo alrededor de su ombligo, haciéndola jadear.-Pero si no quiere terminar con esto...

-No crea que se salvara de esto Granger.-Dijo antes de dirigirse a la puerta.-Ah y por cierto no olvide que su castigo inicia esta noche. La espero a las nueve en mi despacho, y mas vale que no me haga esperar o iré por usted.-Dijo con voz ronca, causándole un estremecimiento de placer a Hermione, pero antes de que ella pudiera decir algo la puerta se cerro y ella volvió a quedar sola.


Hola a todos :D

No había comentando antes pero al ver la buena recepción que tiene mi historia en esta pagina no podia dejar de hacerlo y les agradezco sus comentarios y espero que les siga gustando mi historia y que sigan dándome su opinión.

Besos ;)