Deja de pensar en eso Severus, se regaño Snape al llegar a su despacho. Le resultaba casi imposible creer que hace unas pocas horas se había acostado con Hermione Granger, la insufrible sabelotodo. Pero había que admitir que la castaña lo había sorprendido y muy gratamente. ¿Quien diría que debajo de esa revoltosa cabellera se escondería una mujer apasionada?
Después de que tuvieron sexo Hermione se había dormido, casi pegada a el. En cuanto a el no pudo dormir, pues le preocupaba lo que pasaría cuando ella se despertara. Lo que había pasado les podía traer muchos problemas a los dos, por lo que se aparto del cálido y atrayente cuerpo de la Gryffindor y se fue de la sala.
Pero de igual forma tenia que hablar con ella y lo haría al día siguiente. Lo primero ahora era dejar de fantasear con lo que había pasado y pensar en lo que le diría.
Hermione se escabullo sigilosamente por el retrato de la sala común y subió a su habitación. No había ningún alma a la vista, pero no se detuvo hasta después de cerrar su puerta y un suspiro de alivio salio por sus labios.
-¿Se puede saber donde estuviste?-Pregunto una voz autoritaria. Hermione lanzo un grito y giro bruscamente, hasta quedar frente a Ginny. La pelirroja estaba junto a su cama con lo brazos cruzados, en un gesto muy parecido al de su madre.
-Ginny, no vuelvas a asustarme así.-Dijo la castaña, controlando su respiración.
-No te evadas Hermione Jane Granger.-Dijo Ginny.- ¿Donde estabas?
Al ver el sonrojo en las mejillas de su amiga y que evitaba verla a los ojos, Ginny soltó un gritito de emoción y, tomando a Hermione de las manos, la empujo hasta que estuvo sentada en la cama.
-¿Dime quien es?-Le pregunto sin mas.
-¿A que te refieres?-Pregunto Hermione haciéndose la desentendida.
-Vienes con una cara de haber pasado una noche de pasión desenfrenada.-Explico Hermione.-Tengo cinco hermanos Hermione, se de estas cosas y como identificarlas.
-Has espiado muchas conversaciones todos estos años.-Se quejo Hermione.
-Cierto. Pero no me dejes con la duda, ¿Quien es?
No había forma de calmar a la pelirroja, pero Hermione no podía arriesgarse a decirle la verdad. Esa era una decisión que solo le concernía a ella y con la única persona con la que pensaba discutir eso era Severus Snape, la próxima vez que se vieran.
-No puedo decirte quien es Ginny.-Dijo sin mirarla.-Quedamos en que seria un secreto.
Esta vez fue Ginny quien bajo la mirada, como queriendo disculparse.
-¿Que pasa?-Pregunto la castaña.
-Nada, es...-La miro.-Es que anoche Ron se fue de la sala sin decirle nada a nadie y pensé que tu y el...
-No Ginny.-Dijo Hermione sintiendo un nudo en el estomago.-Ademas recuerda que estaba castigada.
-Si, pero no duro mucho ¿Verdad?, ¿Como se porto Snape?
-Igual de siempre.-Dijo Hermione y la tristeza de hace un segundo fue reemplazada por una oleada de calor que le recorrió todo el cuerpo.
-¿Tan malo fue el castigo?-Pregunto la pelirroja al ver que su amiga no decía nada mas.
¿Malo?, no todo lo contrario, pensó Hermione.
-No..tanto.-Se corrigió justo a tiempo.-Pero pude salir temprano.
-Claro y así aprovechaste y visitaste a alguien, ¿No es así?-Dijo Ginny con picarda.
-Si.-Dijo Hermione resignada.-Pero ya te dije que es un secreto.
-Pero no por mucho. Tranquila no te atosigare pero si estaré pendiente para ver quien es.
Termino de hablar y se despidió de su amiga. Ya sola Hermione respiro con tranquilidad y se tendió en la cama.
Algunas horas después se reunió con sus amigos en el gran comedor. El ambiente del sábado era bastante relajado, todos hablaban y reían despreocupadamente. Sin poder contenerse Hermione miro hacia la mesa de los profesores, pero no vio los ojos negros que la noche anterior la devoraban con pasión.
Un entusiasmo se anido en su estomago al pensar que tal vez el no se había presentado porque quería hablar con ella. Y si dejaban claras las cosas podían hacer, tal vez, otras cosas.
-¿Adonde vas Hermione?-Pregunto Ron cuando vio que ella se levantaba para irse a mitad del almuerzo. Olvidando por un momento su propósito, la castaña giro hacia el dedicándole una fría mirada.
-Ese no es tu problema Ron.-Contesto bruscamente y dejo la mesa.
Apenas se cerraron las puertas del gran comedor Hermione salio corriendo hacia las mazmorras, y solo vacilo unos segundos ante la puerta de Snape. Pero al abrirla descubrió el despacho vació. Extrañada siguió por la puerta que conducía a la habitación de su profesor, pero no estaba por ninguna parte.
¿Donde podrá estar?, se pregunto Hermione al salir.
Una semana. Toda una semana sin tener rastro de Snape. No había asistido a ninguna de sus clases y los demás profesores actuaban con normalidad, como si nada hubiera pasado. En cuanto a los alumnos, todos estaban felices ya que no habían tenido que soportar al murciélago, con sus comentarios ofensivos, sus castigos injustos y su preferencia por los Slytherin. Las serpientes eran los uniros que parecían preguntarse donde estaría su director de casa, pero nadie decía nada en voz alta.
Solo una persona tenia una idea de lo que estaba pasando, y esa era Hermione Granger. Luego de que lo busco el sábado y una parte del domingo, estaba segura de que el la estaba evitando. Lo que le confirmo esta hipótesis fue que falto tambien a las clases, lo cual nunca había hecho. El saber esto la enojo mucho y estuvo irritada varios días. Harry estaba seguro de que era por Ron que Hermione estaba tan alterada y el pelirrojo no había intentado hablar con ella. Se mostraba bastante tímido, pero miraba constantemente a la castaña, buscando algún signo de que quisiera hablar con el. Ginny pensaba diferente a su novio, ella creía que su amiga estaba así por el misterioso chico con el que había pasado la noche pero no quiso atosigarla con preguntas.
El viernes por la tarde, Hermione se salto el almuerzo y pensó en pasear por los terrenos del castillo. De igual forma no había necesidad de regresar, ya que le tocaba pociones y sabia que Snape no estaría. Cada vez que pensaba en el recordaba la placentera noche que habían compartido y deseaba volver a sentir lo mismo. Pero no podría hasta que el apareciera y de eso no sabia cuando iba a ser.
-Hermione Granger.-Escucho que la llamaban. Ella miro a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en el campo de Quidditch y que la persona que la llamaba estaba volando en una escoba. Alzo la vista y se fijo en los ojos claros de Cormac McLaggen, quien la miraba sonriente y con su cabello rubio desordenado por el viento.
Cuando lo reconoció Hermione giro para marcharse. Aun no había olvidado lo fastidioso y desagradable que fue hace dos años, luego de perder la oportunidad de ser el guardián de Gryffindor.
-Espera.-Dijo al ver que ella se iba. Le corto el paso al quedar frente a ella, aun sobre su escoba.-Quisiera hablar contigo.
-¿De que?-Pregunto ella bruscamente.-No tengo tiempo para bobadas Cormac.
El bajo de su escoba, se la echo al hombro y se aproximo a la castaña.
-Yo quería disculparme contigo, por todo lo que paso hace dos años.
-¿Tu querías disculparte?-Pregunto Hermione sorprendida, olvidando su enojo.
-Si pero no había tenido la oportunidad y nunca estabas sola. Pero ahora que lo hice me iré ya que se que te molesto.
-No Cormac espera.-Dijo ella, deteniéndolo.-Disculpa no fue mi intención ser tan ruda, es que no he tenido una buena semana.
-Tranquila te entiendo.-Dijo el sonriendole. Increíblemente Hermione se sintió mejor al hablar con el y le correspondió la sonrisa.-¿Te gustaría iniciar desde cero?
-Si me gustaría.-Dijo Hermione.
-Que bien. Hola soy Cormac McLaggen.-Dijo el tendiéndole la mano y aumentando su sonrisa.
-Soy Hermione Granger.-Dijo ella. Unas pequeñas gotas les advirtieron de la tormenta que se avecinaba y Cormac pregunto:
-¿Te importa si te acompaño al castillo?-Hermione le contesto que no le importaba y partieron juntos hacia el castillo.
No les tomo mucho tiempo, pero Cormac insistió en llevarla a la sala común y Hermione no quiso decirle que no. Al llegar el le sonrió por ultima vez, pero antes de marcharse dijo:
-Espero verte otro día.
-Lo mismo digo.-Dijo ella.
Hermione entro en la sala común. Estuvo un rato encerrada en su cuarto, adelantando deberes y luego bajo a cenar. No había almorzado y se sentía muy hambrienta. Se había convertido un habito de ella mirar hacia la mesa de profesores apenas entraba y esa noche no fue diferente. Su mal humor regreso en menos de un segundo y comió a regañadientes.
-¿Vas a estar hoy en la biblioteca?-Le pregunto Ginny, tratando de no sonar interesada.
-Es lo mas probable.-Dijo Hermione encogiéndose de hombros.-Tengo que terminar unas redacciones para Transformaciones.
-Creí que ya habías hecho la que nos dejaron para el martes.-Dijo Harry sorprendido.
-Esa la hice hace mucho. Estoy haciendo la que nos van a pedir el otro bimestre.-Dijo ella como si nada. El y Ginny pusieron los ojos en blanco.
Aburrida, los acompaño hasta el quinto piso y luego se despidió para tomar rumbo hacia la biblioteca. A esta hora era normal ver mas estudiantes por los pasillos, ya sea en grupo o en parejas. Iniciaba el fin de semana y todos dejaban el estudio para divertirse y pasarla bien. La excepción era ella que iba a trabajar.
Por unos segundos pensó en Cormac y el cambio que tenia. Pero unos pasos detuvieron sus pensamientos y agudizo el oído.
Camino hacia el lado contrario y en una esquina se choco con el duro pecho de Severus Snape. El se sorprendió un momento de verla, pero luego le tomo el brazo y la condujo a pequeño armario que había al fondo del pasillo.
-Granger...-Empezó a decir pero Hermione no se pudo controlar y se lanzo a besarle. Le divirtió el aturdimiento de su profesor, pero luego sonrió complacida al ver que el no se podía contener y le devolvía el beso con pasión y desenfreno. Introdujo la lengua en la boca de el y gimió cuando ambas se encontraron. La castaña le mordisqueo y succiono los labios, haciendo gruñir de placer al pocionista. Necesitaba tenerlo, ahora mismo. Levanto sus manos para desabrocharle la camisa pero el se aparto con brusquedad, respirando agitadamente.
-Quieta Granger.-Le advirtió con severidad. Ella se quedo quieta, haciendo uso de su autocontrol por no lanzarse sobre el. Pero al contemplarlo recordó que el la había estado evitando toda una semana y el deseo se transformo en ira.
-¿Que quiere?-Le espeto con los dientes apretados.
-Llegue a mi escritorio y vi que había dejado esto.-Dijo entregándole la corbata que ella había dejado el día que fue a buscarlo. Se la había quitado por el rubor que sentía al estar en el despacho del hombre con quien quería acostarse pero olvido ponérsela después.-Le aconsejo que no deje sus cosas en mi despacho.
-¿Es eso lo único que me va a decir?-Pregunto Hermione.-Esperaba que me dijera porque me ha estado evitando.
-No la he estado evitando.-Dijo Snape furioso
-¿Entonces porque no estuvo estos días?-Pregunto ella casi gritando.
-Tuve que salir por petición del retrato del director.-Explico el furioso.-Pero igual iba a hablar con usted...con respecto a lo que paso.
-¿Y?
-No se que fue lo que me paso pero no volverá a pasar.
-¿Esta seguro?, porque a mi me encantaría que se repitiera.-Dijo Hermione sonriendo.
-¿Que es lo que pretende Granger?, usted mas que nadie sabe que eso esta prohibido, por algo sera la sabelotodo come libros.
-Eso es precisamente lo que quiero dejar de ser. Ya me canse de que piensen eso y a usted le demostré que puedo hacer muchas otras cosas.
Lo vio indeciso y eso la enojo aun mas.
-Nadie tiene porque enterarse, así que piénselo y me avisa.
Se acerco a la puerta, rozando intencionadamente su cuerpo con el de el. Sonrió con satisfacción al escuchar su jadeo pero siguió caminando sin mirar atrás.
-Maldita Granger.-Mascullo Snape al verla alejarse. Rabia estado ausente esta semana por algunas averiguaciones que le había pedido el retrato de Albus Dumbledore, con respecto de los mortifagos que aun quedaban, pero no había conseguido nada.
Regreso al colegio para informarle al antiguo director y luego se fue a su despacho, donde encontró la prenda de Hermione. Era la excusa perfecta para buscarla y asegurarse que nada volviera a pasar entre ellos dos.
Pero el deseo que sentía por la castaña no había desaparecido. Regreso con mayor fuerza y la prueba de ello era el bulto de su pantalón, que pedía a gritos que fuera liberado. Temiendo que alguien lo viera se desplazo con sus poderes de mortifago hasta su habitación, en donde se dio una ducha helada.
Ahora conocía las razones por las cuales ella había hecho lo que había hecho y que no demostraba arrepentimiento. En cuanto a el, ¿Que era lo que quería?
Estaba harto de que, a pesar de que todos lo consideraran un héroe, seguía teniendo el pasado de mortifago. Muchas mujeres lo había acechado pero el no había hecho caso seguro de que todo era falso. Pero ahora tenia la oportunidad de salir de esa rutina y de disfrutar varias placenteras ocasiones con alguien a quien jamas le hubiera ocurrido. Y ella había dicho que podía quedar entre ellos, entonces ¿Porque no caer ante esa tentación?, miro el reloj de la pared. Eran casi las once, seguramente Granger ya estaba dormida para ir a verla.
-Ya decidió lo que quiere profesor.-Dijo la voz de Hermione, que acaba de aparecer por la chimenea.-Porque le aseguro que yo si se lo que quiero y cuando lo quiero, ahora.
Cada vez hay mas personas que leen esta historia y que la comentan, no saben cuanto les agradezco. Se que en este no hubo mucha acción, pero estoy segura de que el otro estará mejor. ¿Como creen que sera?, por favor si pueden contesten esta pregunta :D
