-Granger.-Dijo Snape lentamente, mirándola de arriba a abajo. Aun tenia parte del uniforme, pero sin la capa ni el buzo. La camisa blanca se le adhería al pecho, dejándole ver parte del sostén que traía debajo. Trago saliva y volvió a mirarla a los ojos.-Déjeme solo.-Dijo dándole la espalda, controlando su respiración.
-¿Porque?-Pregunto Hermione sin moverse de su lugar junto a la chimenea.
-Porque necesito pensar.-Gruño con rudeza.
-¿Y mi presencia lo distrae?-Pregunto con la voz más animada.-Hay una solución para eso.-Siguió.
-¿Desde cuándo tiene esa osadía e impertinencia?-Pregunto Snape, dándose la vuelta bruscamente.
Hermione se quedó en silencio. A ella misma le sorprendía todo lo que estaba pasando, pero no por eso se arrepentía. Por un momento las palabras "sangre sucia", "sabelotodo", "come-libros" y "amante de las reglas" llegaron a su cerebro, quitándole las dudas.
-¿Y bien?-Le pregunto Snape. Ella siguió en silencio y avanzo varios pasos hacia él. Para su sorpresa, Snape no trato de retroceder o apartarla.
Al tenerla tan cerca, el deseo y la pasión se encendieron en Snape. No intento pensar en lo que pasaría ni en las consecuencias. La tomo fuertemente de la cintura y la atrajo hacia sí, besándola vorazmente y sin dejarla contestar a su pregunta. Ansiosa y excitada Hermione le respondió al momento, envolviendo su cuello con sus manos. Parecía que habían pasados muchas semanas desde la última vez que había probado los sensuales labios de Severus Snape y fantaseo con la idea de que él se sentía igual de impaciente con respecto a ella.
Él la llevo al borde de la cama sin dejar de acariciarla y morder su cuello. Al tantear la cama Hermione rompió el beso y se dejó caer suavemente y lo miro. Los ojos negros de su profesor lanzaban destellos, que la devoraban sin piedad. No pasaron ni dos segundos y ya lo tenía sobre ella, deshaciéndose de la pesada y molesta ropa que ya empezaba a pegársele al cuerpo.
Anticipándose a sus movimientos, Hermione lo tomo por la camisa y lo hizo girar, quedando semidesnuda encima de él. Lanzo una risita maliciosa al ver la perpleja expresión de Snape y dijo:
-Me toca a mí tener el control.
Solo alcanzo a escuchar el jadeo de su profesor, antes de centrarse por completo en el cuerpo que tenía debajo. Con un simple movimiento de varita despojo a Snape de sus oscuras prendas, a excepción del bóxer, tras el cual se podía vislumbrar la enorme excitación que el tenia.
Pasó una mano por el centro de su pecho, y siguió por los músculos de sus brazos. Sin perder la sonrisa de satisfacción Hermione lamió una de las tetillas de Snape, cuyas fornidas manos bajaron por la espalda de la castaña, acoplándose a sus delicadas curvas. Ella continúo su trayecto por el magnífico cuerpo de su profesor, hasta llegar a lugar que deseaba. No dudo en quitarle la única prenda que aún tenía y levanto la cabeza hacia Snape, que no apartaba los ojos del rostro de la castaña. Unos segundos después cubrió el miembro del pocionista con su boca, chupando cada centímetro de su longitud.
Snape abrió los ojos asombrado al ver la acción de la castaña. No parecía una muchachita torpe y mojigata, sino una mujer apasionada y con bastante experiencia. Gimió al sentir la lengua de ella, estirándose para sentirla mejor.
-Debo admitir que me sorprende profesor.-Susurro Hermione levantándose para verlo.
-Suelo hacerlo muy a menudo Granger.-Le respondió con voz ronca. No supo si ella lo escucho porque volvió a poner toda su atención en cierta parte de la anatomía de Snape y luego fue el quien olvido lo que había dicho. Cuando sintió su miembro palpitante, sus deseos por poseerla fueron aún mayores que el placer que en este momento le estaba proporcionando la Gryffindor. La asió de los brazos y la alzo hasta ponerla a su altura, y antes de que ella terminara de reaccionar la tomo del trasero y la giro hábilmente hasta quedar sobre ella.
-Ahh.-Gimió Hermione por el rápido movimiento y el choque entre sus pechos con el torso del profesor.
-¿Aun sorprendida Granger?-Le pregunto Snape al oído, disfrutando de su estremecimiento y palpando una y otra vez el sexo de la muchacha, incitándola.
-Tal vez.-Dijo ella acariciando su espalda.-Hazlo ahora.-Susurro un segundo después, mientras le mordía el cuello.
Snape le obedeció sin rechistar, sacando la mano de entre las piernas de Hermione de forma lenta y tortuosa, y reemplazándola por su miembro, que estaba duro y expectante. Todos los músculos de Snape se tensaron al moverse en el interior de la castaña, sacándole varios gemidos. Enterró su rostro en los pechos de la castaña, mordiendo y succionando sus pezones, acrecentando la excitación de la chica quien lo demostró moviéndose más contra él, profundizando la penetración.
-Mas.-Ordeno ella, rodeándole el cuello y los hombros. Antes de seguir Snape atrajo el rostro de Hermione hacia él, besándola con necesidad ardiente.
La embistió nuevamente, con mayor fuerza. Pronto comenzaron un juego por ver quien tenía el control, cada uno moviéndose de una forma diferente, buscando sorprender al otro con sus habilidades. Pero cuando sintieron la tensión en el miembro de Snape y en el sexo de Hermione la lujuria y el deseo los llenaron por completo y el juego termino con los dos jadeando descontroladamente, gimiendo de placer y estallando al tiempo por el delicioso orgasmo.
Snape levanto la cabeza y miro a la mujer jadeante que estaba entre sus brazos. El sexo lo había dejado completamente agotado, pero le hizo recordar que debía alejarse de ella. No sabía cómo proceder a continuación y menos después de que se acostaron. Intento respirar con más lentitud y empezó a separarse, cuando las manos de Hermione lo detuvieron.
-No.-Pidió en voz baja. Sus miradas se encontraron y el sintió un raro estremecimiento al ver esos intensos ojos cafés, que suplicaban de la misma forma que lo había hecho su voz. Soltó el aire que había estado conteniendo con resignación y se recostó al lado de la castaña, que se durmió al instante que sus brazos la rodearon.
Hermione despertó poco antes del amanecer, pero era difícil saberlo ya que el cuarto de Snape estaba en penumbras como siempre. Recordó la primera vez que había dormido ahí y luego recordó la noche anterior y sonrió ante la diferencia de las dos situaciones. Un cuerpo caliente junto a ella le hizo girar la cabeza con brusquedad. Snape estaba junto a ella, con los ojos cerrados y el cuerpo relajado. Su respiración era profunda y las sabanas le cubrían la mitad del cuerpo, dejando gran parte de su pecho al descubierto. Hermione contuvo la respiración, y aparto con suavidad las sabanas que la cubrían, temiendo despertarlo. No le molestara que use la ducha, pensó caminando hacia la puerta negra que estaba al fondo del dormitorio, con su ropa en un brazo.
El baño tenía el mismo diseño elegante que la recamara del pocionista y los colores lograron que Hermione quedara fascinada ante el buen gusto del propietario. El agua caliente logro despejarle la mente lo suficiente para pensar en lo que pasaría a continuación. Todo dependía de lo que él le dijera, si seguían con lo que habían empezado hace una semana o si el la acusaba ante la directora y ambos terminaban fuera del colegio.
-No creo que lo haga.-Susurro para sí misma, teniendo miedo por primera vez. Cerró el grifo y se vistió apresuradamente, deseando salir y enfrentarlo de una vez por todas.
Una vez lista volvió al cuarto y miro instantáneamente hacia la cama. Estaba vacía. Con los ojos abiertos como platos y la boca seca miro alrededor y visualizo la sombra de su profesor junto a la cortina negra, completamente vestido y con los brazos cruzados.
-Tarda mucho en el baño Granger.-Comento Snape con fastidio, mirándola fijamente.
-Es una costumbre mía.-Dijo ella en voz baja.
-Aún tenemos que hablar seriamente.-Dijo el profesor, acercándose a la mesa y haciéndole un gesto para que hiciera lo mismo. Se sentaron, sin decir nada al principio, ordenando sus ideas y pensamientos.
-Seguramente me dirá que estuvo incorrecto lo que hicimos, ¿Verdad?-Pregunto Hermione, conteniéndose de bajar la mirada.
-Lo diría, si no fuera porque volvimos a…-Se cortó, buscando una palabra que encajara.
-A tener sexo.-Le completo Hermione.
-Sí.
-¿Pero aun así piensa que estuvo mal?-Pregunto Hermione y esta vez sí evito su mirada, concentrándose en la mesa de madera pulida. Él ladeo ligeramente la cabeza, meditando la respuesta.
-Debo reconocer que no, al menos no tanto como esperaba.-Dijo un segundo después. Hermione levanto rápidamente y sintió otra ola de deseo, desde la cabeza hasta los pies, al ver sus oscuros ojos llenos de pasión.- ¿Y qué piensa usted?
-Siendo sincera, fue mejor de lo que había pensado y planeado.-Reconoció la leona con el rostro sonrojado. Los ojos de Snape se volvieron fríos y duros y dijo con voz lacerante.
-¿Y cuál era la meta de este "plan" Granger?, ¿Seducirme y luego acusarme como una venganza?
Hermione no se esperaba esa reacción y permaneció muda unos segundos, tratando de asimilar sus palabras.
-Claro que no.-Dijo tomando valor y mirándolo indignada.-Si planee venir aquí, pero nunca pensé en vengarme de usted y menos de esta forma.
-¿Entonces porque?-Siguió preguntando el, sin dejar el tono afilado.
-Porque no pude resistirme.-Confeso en voz baja.
-¿Y la vez anterior?
-Porque…! Porque lo deseaba, ok!-Grito enojada ante su insistencia.-Y no trate de negar que usted también, y…
-No lo negare.-La interrumpió con fría calma.
-Eso lo demuestra que… ¿Qué?-Pregunto confundida.
-Sería ridículo negarlo Granger.-Aclaro él y ella lo miro esperanzada.-Sin embargo tenemos que aclarar algunas cosas.-Advirtió el.
-¿Cómo qué?
-Primero, ni una palabra de esto a nadie.-Dijo esta vez, mirándola con los ojos entrecerrados.
-No pensaba hacerlo.-Dijo ella.-Pero si vamos a poner reglas, yo también quiero sugerir algunas.
-¿Cómo qué?
-Ninguno de los dos quiere problemas, así que nos limitaremos a esto, el sexo. Nada más, ¿De acuerdo?-Dijo ella acordándose por un momento de Ron.
-Absolutamente.-Coincidió el, recordando a Lily. Se quedaron callados unos segundos, mirándose con el dolor en sus ojos por sus amores que no fueron correspondidos.-Eso incluye no interferir en ningún aspecto de la vida personal del otro.-Siguió Snape.
-Si.-Dijo Hermione.
-¿Regresara ahora a su cuarto?-Pregunto Snape al ver que ella no decía nada más.
-¿No deberíamos tutearnos?, al menos ahora que estamos solos.-Dijo ella frunciendo el ceño.
-Con calma Granger.-Dijo Snape.-No con tanta confianza.
-De acuerdo.-Dijo Hermione.-Y… ¿Siempre nos vamos a ver aquí?-Pregunto.
-Ya veremos Granger.-Dijo el, cambiando su semblante serio por uno pícaro. Ella sonrió seductoramente y dijo:
-Algo me dice que disfrutaremos mucho con esto.
-Por primera vez estoy de acuerdo con usted.-Dijo con voz ronca.
-¿Y Hermione?-Le pregunto Harry a Ron.
-No lo sé.-Dijo el desviando su vista de Lavender.- ¿Pero que pasara si no viene?, ¿Quién nos prestara los apuntes de ayer?
-Eres un idiota insensible Ron.-Dijo Ginny enfadada.-Solo piensas en eso y no en que a Hermione pudo pasarle algo.
-Ella seguro está bien, es muy lista.-Dijo el haciendo un gesto con la mano, sin darle importancia.-Apuesto a que se quedó en la biblioteca y se olvidó que debía venir al gran Comedor.
-Sí y de seguro entrara por esa puerta como si nada y sonriendo.-Dijo Ginny poniendo los ojos en blanco.
-Wow cielo, eres una adivina ¿Cómo hiciste?-Pregunto Harry mirando hacia la puerta. Hermione acababa de entrar, con una sonrisa de satisfacción. No parecía darse cuenta de que ya la mayoría de los alumnos estaban desalojando el gran Comedor, para pasar un relajante sábado en los terrenos del castillo.
-Hola chicos, ¿Cómo están?-Pregunto al reunirse con ellos.
-La pregunta es, ¿Dónde estabas tú?-Pregunto Ron. A su lado, Ginny miraba a la castaña con los ojos entrecerrados. Tenía una idea de donde había estado su amiga, pero no se atrevía a preguntarle enfrente de los chicos.
-Paseando.-Dijo Hermione con frialdad, sin mirarlo.
-Mejor salgamos, hace un día estupendo.-Dijo Harry buscando aliviar la tensión del ambiente.
Ninguno puso objeción y salieron por las puertas. Tal y como Harry había dicho, hacia un día estupendo, perfecto para pasear cerca del lago y sentarse a descansar bajo un árbol. Eso hicieron, hablando de cualquier cosa. La única que no prestaba atención era Hermione, que miraba distraída hacia el castillo.
-Herms, ¿Quieres ver al calamar gigante?-Pregunto Ginny, mirando a su amiga. Hermione noto la indirecta y decidió seguirla, por eso y porque no soportaba estar cerca de Ron.
-Ahora sí, me tienes que decir con quien estabas.-Demando la pelirroja una vez estuvieron alejadas de los chicos.
-Ginny.-Se quejó su amiga.-Ya te dije que no puedo.
-¿Por qué tiene que ser un secreto?, ni que fuera una relación prohibida.
Pero si lo es, pensó Hermione.
-¿Interrumpo?-Pregunto una voz masculina. Las dos chicas giraron y se encontraron con el rostro sonriente y atractivo de Cormac.
-Hola Cormac, no tranquilo.-Dijo Hermione aliviada por su interrupción.
-¿Podría hablar contigo?-Pregunto el chico, pasando la vista de Hermione a Ginny.
-Claro. Ginny, ¿Podemos terminar esto luego?-Pregunto la castaña, mirando a su amiga. Se tensó cuando vio como Ginny pasaba la mirada de Cormac a ella, como si estuviera atando cabos. Esto se lo confirmo la mirada de la pelirroja un segundo después.
-Está bien. Adiós McLaggen.-Se despidió de el con una sonrisita y regreso con su novio y su hermano. Hermione la siguió con la mirada y luego se encontró con los rostros de sus amigos. Harry parecía sorprendido, pero Ron se veía enfadado. Ignorando la expresión de este último se giró hacia Cormac y le pregunto sonriendo.
-¿De qué querías hablar conmigo?
-Ahh ¿Qué?-Pregunto el, distraído. Hace unos segundos se había quedado mirándola fijamente, admirando lo atractiva que estaba, pero cuando ella le hablo se acordó de lo que quería decirle y eso lo puso un poco nervioso.
-¿Qué querías decirme?-Volvió a preguntar, pacientemente.
-Ahh si.-Dijo el sonriendo.-Yo quería preguntarte si te gustaría salir conmigo.-Termino mirándola.
¿Alguien necesita una ducha fría? jajajaj, na mentiras. ¿Qué les pareció?, ¿Algo que decir sobre lo que paso entre Snape y Hermione?, ¿O lo que dijo Cormac?
Ya saben que me gustan mucho sus opiniones. Saludos a todos y todas, 3
